Pregunta al experto
Recompensas y retos en salud pública

Salvador García Jiménez, de la Representación de la OPS en Argentina, fue elegido a la Real Academia de Ciencias de Bélgica en 2005. © Armando Waak/OPS
Salvador García Jiménez, asesor del programa de inmunizaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), fue elegido miembro de la Real Academia de de Ciencias Naturales y Médicas.
El médico guatemalteco trabaja hace 19 años en la OPS, después de casi una década practicando pediatría en Bélgica. Fue entrevistado por OPSahora sobre su nombramiento y su trayectoria personal en salud pública.
¿Qué motivó su nombramiento en la Real Academia de Bélgica?
Mi relación con Bélgica data desde 1979, cuando viajé allí para realizar una especialización en Pediatría. Y luego me quedé trabajando como pediatra. En 1993, obtuve un doctorado en Pediatría por la Universidad Libre de Bruselas. Permanecí casi nueve años allí trabajando en el hospital donde me especialicé y en otros centros. Esto me valió el reconocimiento de mis condiscípulos. De esa manera tuve el privilegio de desarrollar amistades profundas con la crema y nata de la Pediatría de ese país. Fueron algunos de ellos los que me propusieron a candidato. Creo que fueron todas las circunstancias anteriores juntas, más el hecho de trabajar con OPS, las que influyeron en esa decisión.
¿Qué representa para usted este nombramiento?
Este es el más grande honor que yo haya jamás recibido en mi vida. Cuando me anunciaron la noticia en febrero del año pasado, se me ocurrió que cuando se labora por la satisfacción del trabajo bien cumplido, como lo hacen muchísimos trabajadores anónimos en Latinoamérica, más que por el salario, la alegría y orgullo que proporcionan este tipo de reconocimientos son aún mayores.
¿Por qué decidió usted dedicar su vida profesional a la salud?
Los años de estudiante en Guatemala y mis orígenes familiares me enseñaron la dura realidad de la gran mayoría de las gentes de los países en desarrollo y forjaron mi conciencia social y mi compromiso humanista. Contribuyó a esto los valores trascendentales que nos transmitieron nuestros padres, dentro de los cuales prevalece el impugnar toda clase de injusticia, sobre todo social.
Durante mis años de trabajo como pediatra clínico me sentía frustrado de lidiar en el hospital con enfermedades que eran absolutamente prevenibles. Por lo tanto, cuando aun estando en Bélgica fui invitado por el Dr. Ciro de Quadros para trabajar con la OPS en el programa de inmunizaciones y participar en la erradicación de enfermedades tan terribles como la poliomielitis, no lo pensé mucho, pues creo que las vacunas son un buen ejemplo de como una intervención en salud puede ser eficaz para reducir inequidades sociales. Dedicarse a la salud pública es una buena manera de pagar la deuda social que todos los médicos del tercer mundo tenemos con nuestros países de origen.
¿Cuál es, en su opinión, el valor principal de la misión de la OPS?
Creo que el gran baluarte de la OPS desde sus inicios ha sido la prioridad de los programas de atención de salud primaria dentro de los sistemas de salud que le ha dado a través de su cooperación técnica con los países. Si queremos cumplir con los objetivos del milenio no debemos perder de vista este enfoque, que incluyó por supuesto la vacunación, permitiendo con ello la obtención de grandes logros como la erradicación de la viruela y la poliomielitis, la eliminación del sarampión y el control del tétanos neonatal en América.
Tenemos que seguir trabajando en la atención primaria, focalizando en la transferencia de tecnología básica y apropiada a la comunidad a través de los trabajadores de base. Hay que instruirlos para que ellos ayuden a la comunidad a empoderarse del proceso de salud.Además, debemos apoyar a los pueblos para que reivindiquen la salud como un derecho inalienable y que, a través de procesos de auto-gestión comunitaria, conozcan y satisfagan sus condiciones básicas de vida: agua, alimentación, vivienda, educación, saneamiento— insistiendo cada vez más sobre el medio ambiente y la ecología.
De la agenda pendiente en salud, ¿cuál es su máxima prioridad?
Creo que la prioridad en salud pública continua siendo el logro de los objetivos del milenio y la máxima preocupación debería ser encontrar la manera de insertar dentro del tejido social latinoamericano los frágiles logros obtenidos por la salud pública, como por ejemplo la reducción de la mortalidad infantil y materna, para que estos no sean minados por los vicios y males que aquejan actualmente nuestras sociedades latinoamericanas, de los cuales la corrupción es el más pernicioso. En otras palabras, cómo asegurar la sostenibilidad de los avances obtenidos y ponerlos al resguardo de los avatares de la política partidista.
