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Alcohol pesa mucho en carga de enfermedad en las Américas

Nuevo informe de la OPS insta a tomar urgentes medidas para reducir consumo

El alcohol por si mismo contribuye en las Américas a más enfermedades y muertes que cualquier otro factor de riesgo para la salud, incluyendo el tabaquismo y la obesidad, de acuerdo a un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Alcohol y Salud Pública en las Américas: un caso para la acción detalla las considerables consecuencias del consumo de alcohol en la región de la OPS y sostiene que su reducción debe convertirse en el hemisferio en una de las más altas prioridades de salud pública.

Cada dos minutos muere una persona por causa del alcohol en las Américas. El informe señala también que su consumo contribuye a más de 60 patologías sanitarias tales como síndrome de alcoholismo fetal, cáncer, enfermedades cardíacas y hepáticas, trastornos mentales, violencia doméstica y callejera, o lesiones y muertes en el tráfico vial.

Contrariamente a lo que comúnmente se pueda creer, el principal problema con el alcohol no es alcoholismo, explica la experta de la OPS y autora del informe, Maristela Monteiro. "Echarle la culpa a unos cuantos bebedores problemáticos de las repercusiones sanitarias y sociales causadas por el alcohol no está bien y conlleva profundas implicaciones políticas. Ello conduce a estrategias ineficaces de respuesta al impacto del alcohol sobre la salud pública".

El problema más grave, señala Monteiro, es cuando la gente bebe demasiado en demasiado poco tiempo y en los lugares erróneos. "Esto sucede con mayor frecuencia entre personas que no son alcohólicas".

El alcohol es un problema de salud pública en todo el mundo, pero el informe revela que en las Américas es aún mayor que en la mayoría de las otras regiones. El consumo promedio en América del Norte, Centroamérica, América del Sur y el Caribe es 8,7 litros por persona por año, un 40% más que el promedio mundial de 6,2 litros. Además, en el hemisferio es más común que la gente beba para emborracharse y con otros peligrosos patrones de consumo que en otras regiones.

"Mayor consumo, patrones peligrosos en el beber, mucha gente joven y falta de políticas eficaces de control vienen a sumarse a la carga de enfermedades por el alcohol que es significativamente más alta en la región de la OPS comparada con la de otras partes del mundo," afirma Monteiro.

En la mayoría de los países miembros de la OPS, el modelo promedio de consumo entre adultos cualifica como 'peligroso'; esto significa "que beben cuantiosamente fuera de comidas y en lugares públicos", explica Monteiro. El problema es peor en los países menos desarrollados de la región y entre jóvenes.

El consumo de alcohol entre menores es un especial problema en la región de la OPS, que tiene una gran proporción de gente joven. Las encuestas muestran que los adolescentes en la región beben frecuentemente y sus hábitos de consumo ocasionan lesiones de tráfico, intentos de suicidio, homicidios y violencia, agresión sexual y riesgosos comportamientos sexuales. Según datos del 2002 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alcohol fue un factor que condujo en las Américas a la muerte de al menos 69.000 jóvenes de 15 a 29 años.

El informe indica que mientras que las mujeres tienden a beber menos que los hombres, su consumo ha incrementado en años recientes y suelen sufrir consecuencias desproporcionadas, particularmente como víctimas de violencia doméstica. Las mujeres que beben son también más vulnerables al VIH y a las infecciones de transmisión sexual, así como al abuso sexual.

Por lo general, las políticas de salud pública en los países miembros de la OPS han fallado en responder eficazmente a estos problemas. Muchos países carecen de políticas basadas en evidencia y los que las han adoptado no las hacen cumplir bien.

El informe señala que muchas políticas populares de larga data tales como la educación sobre el alcohol en las escuelas, los anuncios de servicio al público sobre beber con responsabilidad o advertencias en el etiquetado en botellas y en anuncios, no han probado su eficacia.

"Esas medidas no van a cambiar el comportamiento de la gente mientras que el entorno sea permisivo en cuanto a beber en exceso y mientras las bebidas alcohólicas sean accesibles en cualquier lugar, para cualquiera, en todo momento, a bajo precio o gratis, con la aprobación y hasta con la insistencia de los padres", dice Monteiro.

Por el contrario, políticas más eficaces incluyen aumentar impuestos sobre el alcohol, límites de edad para comprar bebidas alcohólicas, niveles de alcohol en sangre más bajos a los límites autorizados para conducir, y restricciones en los puntos y horas para la venta de alcohol. Además, puestos de control de sobriedad y pruebas aleatorias del aliento han dado resultados positivos en Argentina, México y Uruguay. Las licencias graduales de manejo para nuevos conductores y jóvenes se han utilizado con éxito en Estados Unidos y Canadá.

Para reducir la carga social y sanitaria del alcohol, el informe insta a los países miembros de la OPS a que construyan una respuesta política eficaz e integral sobre el alcohol basada en 10 pilares para reducir sus nocivas consecuencias. Estos pilares son:

  • Mecanismos legislativos y regulatorios en la producción y venta de alcohol, unido a una estricta aplicación de su implementación.
  • Incrementar los impuestos al alcohol para subir el precio de las bebidas alcohólicas en relación directa a su potencial para causar daños.
  • Aplicar restricciones en mercadeo y publicidad, incluyendo prohibiciones al patrocinio de eventos deportivos y juveniles.
  • Mejor aplicación de las leyes sobre conducción de vehículos en estado de embriaguez, con reducidos límites de alcohol en sangre y mayor frecuencia en la suspensión de las licencias de conducir.
  • Promover "intervenciones rápidas" de médicos en atención primaria para detectar problemas tempranos con alcohol y tratar a pacientes antes de que hagan dependientes.
  • Programas de tratamiento integrados en los sistemas de salud y de fácil acceso.
  • Sistemas de información capaces de monitorear el consumo de alcohol y sus consecuencias para poder evaluar la efectividad de las políticas.
  • Incremento en la educación y concientización pública para apoyar políticas de control del alcohol.
  • Apoyar iniciativas comunitarias para abordar problemas relacionados con el alcohol.
  • Revisar acuerdos comerciales para asegurar que no entorpezcan controles especiales sobre el alcohol para proteger la salud pública.

El informe completo Alcohol y salud pública en las Américas: un caso para la acción puede descargarse en forma gratuita (en inglés).

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Marzo de 2008

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