Hablando con...
Dr. Alberto Concha-Eastman
Asesor Regional de la OPS en Prevención de la Violencia
"La violencia doméstica es una pesadilla que atenta y compromete directamente el desarrollo de nuestros países"
Washington, D.C., 20 de noviembre de 2006 (OPS)—En una breve conservación con el Dr. Alberto Concha-Eastman en el marco de la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se celebra el 25 de Noviembre, el Asesor Regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) contra la violencia afirma categórico que "es fundamental fortalecer los códigos de justicia y de las leyes de todos los países en materia de violencia doméstica".

La OPS celebra el martes 21, en su sede regional en Washington, D.C., un acto que contará con la presencia de líderes y expertos de la OPS y de otras agencias y entidades, y al que han sido invitadas personas que han experimentado violencia doméstica y abuso en el hogar que ofrecerán testimonios directos sobre esta realidad de nuestros pueblos.
Dr. Concha-Eastman, ¿se está progresando en las Américas suficientemente para revertir los índices de violencia doméstica en los países de América Latina y el Caribe?
Se está progresando, pero no al ritmo que demanda la importancia y crudeza de esta problemática. Es cierto que es lo últimos años la mayoría de los países de América Latina han realizado esfuerzos para el diseño y la progresiva implementación de códigos legislativos y otras medidas tendentes a prevenir, atender y sancionar la violencia doméstica. También es cierto que debido a ello y al trabajo de un innumerable número de personas y entidades a nivel local, nacional e internacional, cada día más en nuestras sociedades de América Latina y el Caribe el problema de la violencia doméstica está dejando de ser un asunto privado para reconocerse como algo que pertenece e incumbe a la esfera pública y más en concreto, al ámbito de los derechos humanos.
¿Cómo valora usted estos desarrollos desde una perspectiva regional?
Desde la OPS se observan esperanzadoramente estos cambios y desarrollos de percepción y los subsiguientes pasos en materia de legislación que los países están adoptando. Pero queda mucho por hacer. La OPS lleva muchos años trabajando y asistiendo a los países en materia de asesoramiento y cooperación técnica en estos asuntos. Todo ello se enmarca en una estrategia muy definida de planes y programas que pautan la urgente y necesaria respuesta contra la violencia doméstica en los hogares de nuestra Región. Es importante subrayar -y con un especial énfasis durante estas fechas cuando se conmemora en todo el hemisferio el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres- que la violencia doméstica constituye una severa e inaceptable violación de los derechos humanos.
La violencia doméstica es un asunto que concierne a la salud pública. ¿Están suficientemente preparados los sistemas de salud de las Américas para responder a este desafío?
La carga que sobre los sistemas de salud pública en la Región representa la violencia doméstica sigue sin ser correspondida por una infraestructura adecuada o paralela a la respuesta que este problema claramente demanda. La violencia doméstica es un tema que concierne directamente al campo de los derechos humanos. Y por ello es fundamental fortalecer y ver reflejados estos mandatos de derechos humanos en los códigos de justicia y en las leyes de todos los países. No hay ninguna duda de que la violencia doméstica es también un fenómeno que afecta a la salud pública de manera directa. La evidencia en este sentido es irrefutable. La violencia doméstica es una pesadilla que en verdad no ha terminado. Más al contrario, es un problema extremadamente serio que atenta y compromete directamente el desarrollo de nuestros países. Millones de personas en nuestro hemisferio siguen siendo hoy víctimas y perpetradores de la violencia doméstica. Las consecuencias físicas, mentales y sociales que esto ocasiona son enormes y muy serias. Antes mencioné que la violencia doméstica es una severa e inexcusable violación de los derechos humanos. Bajar la guardia en respuesta a esta epidemia es igualmente inexcusable porque, como ha declarado el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, la violencia doméstica (contra la mujer) es quizás la violación de los derechos humanos más vergonzosa. "Y es quizás la más generalizada", señala Annan. "No conoce ningún límite de geografía, cultura o riqueza. Siempre que siga, no podemos alegar estar logrando avances reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz".
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