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Enfoque Américas

La tragedia que viven los indígenas Miskito de la costa del Atlántico en Nicaragua y Honduras pone de manifiesto las graves carencias sanitarias de estos nativos dedicados en deplorables condiciones a la pesca a pulmón de la langosta. Con ellos ahondamos en la temática general de los pueblos indígenas de las Américas en la cual, la Dra. Rocío Rojas, asesora regional del Programa de Salud de los Pueblos Indígenas de la Organización Panamericana de la Salud, ha venido trabajando por más de 10 años.

Este programa acaba de desplazarse de Washington a Ecuador como una muestra del interés de la directora de la OPS, Dra. Mirta Roses, de que la organización esté más cerca de la realidad de los pueblos indígenas a fin de atender mejor sus necesidades de salud.

"Nunca ví tanto abandono, tristeza y soledad a merced de las fuerzas del mercado"  Rocío Rojas, Asesora Regional de Salud de los Pueblos Indígenas

Por José A. Carnevali-OPS

Para selectos comensales de Chicago, Los Angeles, Madrid o París, la langosta es una exquisitez irresistible. Degustar uno de estos preciados crustáceos es a ambos lados del Atlántico un símbolo de estatus social; un distintivo de caché y de poder adquisitivo.

Muchos estadounidenses y europeos pagan elevadas facturas a los restaurantes que sirven este ansiado manjar de blancas carnes acorazadas en rojas armaduras de caparazones casi impenetrables.

Sin embargo, para los indígenas Miskito de la costa Atlántica de Nicaragua y Honduras, la historia carece de glamour. Lejos de ser un plato de lujo, para estos buceadores que sin el equipo adecuado la pescan a más de 20 metros de profundidad, la langosta es el conducto de graves patologías y, en muchos casos, pasaporte seguro de su casi imperceptible, pero inexorable extinción étnica. Pocas personas saben esto mejor que Rocío Rojas, asesora regional de Salud de los Pueblos Indígenas de la OPS.

Ella tiene grabada en la mente la vívida imagen de estos valerosos trabajadores tras una visita de trabajo al litoral Atlántico centroamericano donde subsisten los tradicionales pescadores de langosta. Junto con su delegación, Rojas documentó con este viaje de tres días los padecimientos de los Miskito. La experta de la OPS resume así su experiencia: "Nunca ví tanto abandono, tristeza y soledad a merced de las fuerzas del mercado".

 Otros Documentos

Libro de la OPS:
Crecer Sanitos
Estrategias, metodologías, e instrumentos para investigar y comprender la salud de los niños indígenas.
( PDF, 1.07MB)
Fact Sheet: Gender, Equity and Indigenous Women's Health in the Americas (en Inglés).
( PDF, 31.6KB)

Rojas reconoce que hay negligencia de parte de los capitanes y propietarios de los barcos pesqueros por no proveer a los buceadores de las condiciones y herramientas necesarias para un desempeño seguro de sus faenas. Especialmente desesperante, señaló, es la falta de equipos técnicos y sanitarios que prevengan el Síndrome de Descompresión Aguda que muchos de estos jóvenes sufren al emerger hacia la superficie. Fuertes dolores de cabeza y oído, así como debilitamiento progresivo de las extremidades, hacen parte de un cúmulo de circunstancias y patologías que progresivamente acaban en paraplejías y hemiplejías. Muchos, como el presidente de la Asociación Miskito-Hondureña de Buzos Lisiados, acaban discapacitados para toda la vida. El vive postrado en una cama con una parálisis de cintura para abajo.

Industria y deshumanización
Nicaragua exportó en el 2000 más de 4 millones de libras de langosta lo que, ese año, supuso unos 21 millones de dólares en divisas a los exportadores. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que el número de buzos dedicados a esta actividad alcanza los 9.000. De ellos, el 98% son Miskito, el 97% ha presentado algún grado del síndrome y al menos 4.200 Miskito están lisiados total o parcialmente a causa del síndrome de descompresión.

En un amplio informe de la Procuraduría nicaragüense para la Defensa de los Derechos Humanos se califica de "abrupta y desordenada" la transición a una operación laboral-industrial a gran escala de la otrora artesanal labor de la pesca de la langosta. "La legislación nacional e internacional sobre la protección a la salud e higiene ocupacional para los trabajadores del buceo es amplia", señala el informe. "Sin embargo, el papel de las instituciones estatales encargadas de aplicar estas normas es tan pasivo, que en la mayoría de los casos se torna negligente".

Solo la punta del Iceberg
Rocío Rojas lleva 10 años sumando a los esfuerzos de la OPS en pro de los derechos y la salud de los pueblos indígenas de las Américas. En materia de carencias y problemática indígena, Rojas posiblemente ya ha visto casi todo lo que había por ver a través de los Miskito y de muchos otros pueblos en las Américas: las grandes limitaciones, así como las increíbles estrategias de sobrevivencia.

La experta de la OPS destaca el trabajo que a favor de los Miskito están realizando el Ministerio de Salud, la representación de la OPS en Honduras, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Honduras. Pero para ella, lo que está pasando en el Atlántico centroamericano hoy en día no es sino la punta del iceberg de la problemática de salud y derechos humanos que en mayor o menor medida afecta a la población indígena. Por ejemplo, en Ecuador en lo que va de año han muerto siete madres en la provincia de Cotopaxi, zona con una alta proporción de población indígena. "Aunque también hay muertes por VIH/sida, en general los indígenas están muriendo por diarrea, por malaria, por tuberculosis, y las madres por no tener acceso a los servicios de salud", dijo. "Esto está ocurriendo no solo en Ecuador sino también en Panamá, en Colombia…".

En conjunto, los pueblos indígenas constituyen el 10 por ciento de la población de América Latina y el Caribe.

Haciéndose oír
En este contexto se sitúa el refuerzo integral que la Organización Panamericana de la Salud ha inyectado a la solución de la problemática indígena en la última década. "El doctor José Luis Di Fabio, Gerente del Area Técnica donde se ubica el Programa Regional de Salud de los Pueblos Indígenas de las Américas de la OPS, ha dado un impulso invalorable a la salud indígena", subrayó la entrevistada. "Antes (en la OPS) había una iniciativa indígena. Ahora hay un programa".

 Presentaciones

Buzos Miskito de Gracias a Dios, Honduras
( PowerPoint, 9.12MB)

Equidad, Género y la Salud de las Mujeres Indígenas en las Américas
( PowerPoint, 1.08MB)

Misión Técnica - BUZOS MISKITO
Gracias a Dios, Honduras
( PowerPoint, 5.90MB)

Esta transformación en la OPS está dando resultados tangibles gracias, apuntó, a tres circunstancias que inspiran al Programa Salud de los Pueblos Indígenas de la organización. En primer lugar, por el crédito dado a los propios pueblos indígenas, que "están ganando espacios de representatividad y poder gracias a su incansable lucha", afirmó. "Son ellos los que gracias a su liderazgo y capacidad han puesto sus demandas en la agenda de los más importantes foros internacionales con el fin de reclamar todos sus derechos, fundamentalmente el derecho a la vida, es decir, al goce de aquellas condiciones que forman la base de la salud y el bienestar". Además precisó que "se ha desarrollado un proceso de sensibilización a todos los niveles cuando -especialmente desde 1992 y coincidiendo con el Quinto Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a las Américas- los indígenas declararon que no había mucho que celebrar".

Estos testimonios dieron impulso a una serie de cambios constitucionales sin precedentes que vienen a reconocer la diversidad cultural indígena como parte de la realidad nacional y continental de las Américas.

Finalmente, no es raro que a la hora de analizar las brechas de inequidad en las Américas, se detecten claramente paralelismos entre pueblos indígenas con los índices de pobreza extrema y de mortalidad. "Realmente lo que se observó fue una superposición de patologías y la necesidad de adaptar las estrategias e intervenciones convencionales a los contextos socioculturales de la población indígena", amplió finalmente.

Un cambio de visión
Los lineamientos mundiales de Naciones Unidas para abordar la problemática de los pueblos indígenas incluyeron lo que se conoce como la Década Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, una iniciativa de enfoque preferencial, estudio y evaluación de estas comunidades entre los años 1995 y 2004.

"Los indígenas de las Américas dijeron a la OPS que se estaba haciendo muy poco".

Ahora sigue habiendo un amplio muestrario de preocupaciones, pero la orientación ha dado un giro substancial, dijo Rojas, gracias a todas las reformas constitucionales y los procesos de descentralización. "Ese es el interés de la Directora de la OPS, Dra. Mirta Roses Periago. Y es por eso que el Programa Regional de Salud de los Pueblos Indígenas se ha trasladado de Washington a Ecuador. Para estar más cerca de la realidad".

Al plan de acción integral del Programa Salud de los Pueblos Indígenas aún le falta mucho, afirmó la entrevistada, para poder lograr avances substantivos de cara al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas. Aún reconociendo los pasos ya dados, para esta profesional de la salud pública es imperativo que se valoren los logros desagregados por pertenencia étnica en la evaluación de los resultados ya que, aseguró, no tiene ningún sentido hacerlo de forma generalizada.

 Otros Documentos

Iniciativa Salud de los Pueblos Indígenas
Lineamientos estratégicos y plan de acción 2003-2007.
( MS Word, 182KB)
Derechos humanos y discapacidad entre los pueblos indígenas.
( MS Word, 1.55MB)

Documentos de la OPS en materia de salud indígena subrayan que la falta de estadísticas vitales o de servicios desagregados por etnia, género y grupos etáreos dificulta una evaluación adecuada de la situación de la salud, las condiciones de vida y la cobertura de los servicios sanitarios de los indígenas.

Rocío Rojas va más allá. Afirma convencida que "la problemática indígena no se va a solucionar destacando únicamente los aspectos de salud sino incorporando un enfoque integral según el cual deben abordarse todos los determinantes sociales que hacen posible el disfrute de una vida digna. Esto quiere decir que no puede haber salud si no hay acceso a una buena alimentación, a una educación culturalmente apropiada, a condiciones laborales seguras, y condiciones óptimas de agua y saneamiento, entre otros aspectos".

Rojas está muy convencida de la necesidad de conocer y respetar los sistemas de salud indígenas, probados durante mucho tiempo, en la prevención de enfermedades, la restauración y el mantenimiento de la salud. "Muchas prácticas indígenas parten de un profundo conocimiento de las plantas y de la vivencia que gira en torno a convicciones espirituales y comunitarias que aseguran el bienestar individual y colectivo".

El enfoque intercultural de la salud, según Rojas, se afinca en lo anterior y se abre a los beneficios que puede y debe brindar la medicina occidental.

La importante frente a lo urgente
Rocío confiesa que ella no siempre se sintió indígena. "Por todas partes había una gran carga de discriminación". Su trabajo en la OPS sin embargo, aparte de otras experiencias personales, le ha ayudado a superar estos estereotipos sociales. Rocío Rojas acepta hoy plenamente y con orgullo la ascendencia indígena del pueblo Kichwa, de Ecuador, que le viene por parte de su abuela.

Desde Ecuador, verdadero centro del mundo, la Dra. Rocío Rojas "invita a todos a unir esfuerzos para hacer realidad la utopía de sociedades justas e inclusivas en las cuales los pueblos indígenas y todos los pueblos de las Américas concreticemos nuestros más profundos anhelos".

Para mayor información, por favor comunicarse con , Area de Información Pública, tel. 202-974-3699.