Perspectivas de Salud - La revista de la Organización Panamericana de la Salud
   Volumen 10, Número 1, 2005

Mascotas fuera de lo común

En los últimos años, en muchas ciudades de
América Latina aparecieron animales que, tiempo
atrás, se veían casi exclusivamente en sus espacios naturales. Así, a los hogares ingresaron iguanas, lagartos, monos, loros, anacondas, cobras y hasta
tigres de Bengala. En la mayoría de estas adopciones pesan más el deseo de originalidad y la excentricidad, que la verdadera afición por estas especies. Peor aun, algunos de estos animales pertenecen a especies amenazadas, y otros pueden transmitir enfermedades a sus dueños.

Cristina Schneider, asesora regional de la OPS en Salud Pública Veterinaria, indica que hubo seis casos notificados de rabia humana transmitida por monos en América Latina entre 1997 y 2001. "En lugares como Ceará, Brasil, la gente ha llevado monos a sus casas y los mantienen como mascotas, desconociendo los riesgos –cuenta–. Lamentablemente, algunos de estos animales habían estado en contacto con animales con rabia en su hábitat".

Para contrarrestar esta práctica, las autoridades de Caerá trabajan, desde 1998, para fomentar la toma de consciencia sobre la rabia salvaje y para convencer a los residentes de esa región de que no traten
de domesticar monos u otros animales
salvajes que puedan ser portadores
de enfermedades.

No debería sorprender que los
animales salvajes no resulten
buenas mascotas. Además de
representar un riesgo para la
salud humana, muchos sufren
física y emocionalmente en cau-
tiverio (en contraste, los animales
domésticos tienen milenios de
adaptación). Se pueden enfer-
mar al comer alimentos que desconocen, o pueden no acostumbrarse al medio y morir al poco tiempo. Debido a que muchos no se reproducen en cautiverio, su especie corre riesgo de extinción. Con frecuencia, el auge en el interés por animales exóticos genera tráfico ilegal de animales, que llegan a su lugar de destino heridos o enfermos.

Estudiantes de veterinaria en la sección de especies no tradicionales de la Universidad de Buenos Aires en la Escuela de Salud Veterinaria indican que cada vez ven más animales exóticos como mascotas, especialmente monos e iguanas, en su práctica. Los estudiantes se quejan de que los dueños rara vez demuestran interés en aprender de ellos, y que tampoco se preocupan por su salud.

Un cuidado inadecuado con frecuencia lleva a que estos animales exóticos se enfermen, y sus dueños a veces solicitan ayuda al zoológico local. Especialistas del zoológico de La Plata, a 60 km de Buenos Aires, señalan que han visto ejemplares de una variedad de especies de monos y pájaros exóticos en estados avanzados de desnutrición. Por suerte, han logrado salvarlos.

En Brasil, el auge en mascotas exóticas ha sido especialmente notorio entre la clase de mayores recursos. Eufrate de Almeida, director del Quintal de San Francisco, un grupo en San Pablo que protege a los animales, expresa: "Estamos en contra de esta práctica. Son especies que no fueron suficientemente estudiadas. La gente no sólo abandona perros y gatos en las ciudades, ahora también deja animales exóticos. Por eso, trabajamos para convencer a la gente de que opte por un perro o un gato y que dejen a los animales exóticos y silvestres en paz".

El director ejecutivo del Proyecto McKee de Costa Rica, Yayo Vicente, indica que él y otros defensores de los animales están preocupados por la falta de control en la venta de animales exóticos y está de acuerdo en que no deberían ser adquiridos como mascotas.

"Los animales que no tienen una larga historia de domesticación no deben promoverse como mascotas –afirma categóricamente–. En esa categoría sólo entran perros, gatos, canarios, conejos y peces ornamentales".

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