Las buenas intenciones no siempre ayudan a las víctimas de un desastre
Washington, D.C., 12 de septiembre de 2003 (OPS)—Los desastres naturales como terremotos, huracanes o inundaciones no sólo generan noticias de primera plana, sino también donaciones inmediatas y masivas, por parte de personas o instituciones bien intencionadas que buscan ayudar.
Los catastróficos terremotos de Chile y México. Las mortales erupciones volcánicas de Colombia y Ecuador. Los huracanes asesinos de Centroamérica y del Caribe. La primera reacción: la gente dona cientos, miles de toneladas de ropa, medicinas y alimentos, convencidos de que así darán inmediata ayuda a los países afectados.
¿Es ésta la forma correcta de proceder? Aunque la intención sea generosa, quizá no ayude realmente a las víctimas directas de un desastre natural.
"Uno de los mitos sobre las donaciones es que las personas creen que porque ven una imagen en la televisión que describe una situación muy difícil, tienen que enviar asistencia ese mismo día. La realidad es que durante los primeros días lo que las personas necesitan está en la misma comunidad", explicó el Dr. Jean-Luc Poncelet, gerente del Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencias y Socorro en casos de Desastre de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
"Uno de los mitos más comunes es pensar que cualquier tipo de asistencia podrá ser útil", agregó Poncelet. "Pero la asistencia del exterior es realmente útil, no cuando llega inmediatamente después del desastre sino días después y con una buena guía para organizar su distribución".
Las guías de ayuda efectiva en situación de desastres de la OPS desalientan el envío de objetos como ropa, zapatos, comida, medicinas, sangre y derivados de la sangre.
Entonces, la gente ¿cómo podría ayudar? ¡Enviando dinero!
"Nosotros alentamos a las personas a hacer donaciones en efectivo, a través de organizaciones serias que ya tengan un pie en el país afectado o que puedan proveer asistencia que esté disponible en el país", dijo Poncelet.
"El mito es creer que un país no tiene los suficientes suministros para cubrir las necesidades de las personas afectadas por el desastre. Usualmente, hay suficientes suministros en un país para alimentar a los pobladores y darles asistencia de emergencia. Y cuando necesitan algo que debe ser importado, es un trámite que lleva usualmente unas semanas", completó el experto.
Los siguientes son algunos de los mitos y realidades sobre los desastres naturales y su impacto en la salud pública, de acuerdo a la información del Programa:
Mito: es necesario cualquier tipo de asistencia internacional, y es necesaria inmediatamente.
Realidad: una respuesta precipitada, que no se base en una evaluación imparcial, sólo sumará caos al que naturalmente sigue a un desastre.
Mito: son necesarios médicos voluntarios extranjeros, con cualquier formación.
Realidad: sólo puede ser útil personal médico con cierta formación que no esté disponible en el país. La población local casi siempre cubre las necesidades de emergencia inmediatas.
Mito: los pobladores afectados están demasiado shockeados como para responsabilizarse de su propia supervivencia.
Realidad: por el contrario, muchas personas encuentran nuevas fuerzas durante la emergencia. Por ejemplo, miles de voluntarios usualmente se presentan espontáneamente como consecuencia de un desastre natural.
Mito: las cosas vuelven a la normalidad unas pocas semanas después.
Realidad: los efectos de un desastre tienden a durar mucho tiempo. Los países afectados utilizan gran parte de sus recursos en los primeros días del desastre.
Mito: los desastres arrasan con todo.
Realidad: no es así. Usualmente, los grupos más afectados son los más vulnerables, los más pobres, mujeres, niños y ancianos.
La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.
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