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Comunicado de Prensa

En Brasilia: primera reunión hemisférica acerca de políticas públicas y abuso del alcohol

Washington, D.C., 28 de noviembre de 2005 (OPS)—Algunos de los principales expertos mundiales en abuso del alcohol y políticas públicas estan en Brasilia esta semana para abordar las mejores formas de reducir los efectos nocivos del alcohol sobre la salud pública en las Américas.

La I Conferencia Panamericana sobre Políticas Públicas y Abuso del Alcohol, auspiciada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Gobierno de Brasil, se celebrará los días 28 al 30 de noviembre de 2005 en el Hotel Blue Tree Alvorada en Brasilia.

Especialistas de 20 países del hemisferio analizarán resultados de investigaciones recientes y políticas para contrarrestar los daños que causa el abuso del alcohol a la salud pública.

El alcohol es el principal factor de riesgo de enfermedad y muerte en las Américas, ya que ocasiona más de 10% de la carga total de morbilidad en la región, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicados en el Informe sobre la salud en el mundo, 2002.

Sin embargo, estas consecuencias nocivas no se derivan en especial del alcoholismo. Desde la perspectiva de la salud pública, un problema mucho más grave es el consumo exagerado de alcohol por las personas que sólo beben "socialmente".

"El mayor error que se comete es pensar que el problema del alcohol es la dependencia del alcohol o alcoholismo", afirma Maristela Monteiro, asesora regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en materia de alcohol y abuso de sustancias tóxicas, en un artículo publicado recientemente en la revista de la OPS, Perspectivas en Salud. " En relación con la sociedad, la mayor parte de los problemas de salud pública proviene de las intoxicaciones graves".

El uso nocivo del alcohol es un factor importante en los homicidios, accidentes del tráfico, suicidios, violencia, violencia doméstica, así como de abuso, maltratos y descuido de los niños. La mayoría de las personas que ocasionalmente beben con exceso no son alcohólicos ni dependientes del alcohol, sino hombres y mujeres jóvenes que gozan de buena salud, siempre que no se excedan en su consumo de alcohol.

En Estados Unidos, el alcohol es un factor en 25% de las muertes de personas de 15 a 29 años de edad. Sus costos directos para el servicio de salud de este país alcanzan unos $19 mil millones y para la economía estadounidense en conjunto, llegan hasta $148 mil millones.

Los expertos en salud pública opinan que el alcohol afecta en mayor medida a los pobres ya que estos gastan una parte mayor de sus ingresos en alcohol; además cuando tienen problemas con la bebida tienen menos acceso a los servicios, es posible que pierden sus empleos y, por ende, causan mayores sufrimientos a la familia.

Según los expertos, la forma más eficaz de reducir el consumo general es el aumento de los precios y de los impuestos a las bebidas alcohólicas, así como limitar su disponibilidad; para ello se deberá reglamentar dónde se venderán, a quién y por quiénes, a qué hora y qué días de la semana. Estas medidas de salud pública han demostrado su eficacia, pero suelen encontrarse con la oposición de los comerciantes y de la industria.

"Hay varios ejemplos que muestran que el cierre de los bares más temprano reduce tanto los accidentes como la violencia", señala Monteiro. "Esta medida se aplicó durante mucho tiempo en Europa, Estados Unidos, Canadá, y ahora en América Latina y en otros lugares".

Otra medida sumamente eficaz consiste en aumentar la edad mínima para poder comprar alcohol. Apenas unos cuantos países han seguido el ejemplo de los Estados Unidos donde la edad mínima es 21 años (antes era 18). Administración Nacional para la Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) calcula que el aumento de la edad mínima para consumir o comprar bebidas alcohólicas en este país ha salvado 17.359 vidas desde 1975.

Según el informe de la OMS, Global Status Report: Alcohol Policy ("Informe sobre la situación mundial: política sobre el alcohol"), las medidas más eficaces contra el consumo de alcohol de las personas que conducen vehículos automotores son las alcabalas de sobriedad, la disminución de los límites del contenido de alcohol en la sangre, suspensión de la licencia de conducir y cursos para obtener la licencia, destinados a los principiantes.

Entre los ponentes durante la reunión del 28 al 30 de noviembre en Brasilia se encuentran: Jurgen Rehm y Norman Giesbrecht, del Centro Colaborador de la OPS en Salud Mental y Adicción, de Canadá; Ronaldo Laranjeira, profesor de psiquiatría en la Universidad Federal de São Paulo; María Elena Medina Mora, del Instituto Mexicano de Psiquiatría; Alfredo Pemjean, del Ministerio de Salud de Chile; Sharon Wilsnack, de la Universidad de North Dakota; Tom Babor, profesor de psiquiatría en la Universidad de Connecticut; Ralph Hingson, del Instituto Nacional sobre Abuso del Alcohol y Alcoholismo, Estados Unidos; y Glynn Birch, presidente de Mothers Against Drunk Driving, una organización no gubernamental con sede en los Estados Unidos.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) fue creada en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. La OPS trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y la calidad de vida de su gente. La OPS es la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hoy en día, los Estados Miembros de la OPS son todos los 35 países de las Américas. Francia, el Reino Unido de los Países Bajos y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte son Miembros Participantes. Portugal y España son Miembros Observadores y Puerto Rico es Miembro Asociado.

Para mayor información, b-roll y fotografías por favor comunicarse con , Area de Información Pública, tel. 202-974-3122, fax 202-974-3143.