Un caso puntual de exitosas dinámicas en salud mental dentro del Caribe inglés:
Belice avanza con creatividad en el desarrollo de su sistema de salud mental
En el ámbito de la reestructuración de los servicios de salud mental en las Américas y concretamente dentro del contexto sub-regional del Caribe angloparlante, Belice está inmerso desde hace años en un sostenido proceso de descentralización de sus servicios que hace parte de una reformulación integral de sus políticas en materia de provisión de atención de salud mental.
Con la asistencia y la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud, la Agencia de Desarrollo Internacional de Canadá y de otros importantes socios de los sectores público y privado locales y del exterior -particularmente de Estados Unidos- el único país centroamericano de habla inglesa ha sabido enfrentar con éxito en los últimos años varios desafíos importantes para hacer hoy posible la creciente disponibilidad de servicios de salud mental al interior de la red de atención primaria como uno más de sus componentes más notables.
No obstante la limitación de recursos existente, la clara visión programática y el liderazgo desempeñado han propiciado el desarrollo de medidas puntuales de entre las que se han destacado, entre otras, la sostenida preparación de enfermeras especializadas en salud mental. Una vez graduadas, estas enfermeras psiquiátricas han regresado a sus distritos y establecido así una presencia permanente de servicios de salud mental. Estos servicios especializados están desplegados fuera de la capital, ya sea en hospitales comarcales, en policlínicas, en centros de salud comunitarios o en unidades móviles rurales. La salud mental llega incluso a los hogares de los propios usuarios o pacientes.
Hoy se tiene ya un reconocimiento incluso en el plano internacional de los esfuerzos realizados por Belice.
Se estima que fue especialmente a partir de 1992 cuando se comenzó a introducir un nuevo paradigma de trabajo que respondía a consensos de orden nacional e internacional como los que se establecieron en Caracas (1990), en los Consejos Directivos de la OPS en 1997 y del 2001, y más recientemente en Brasilia (2006).
Hoy se tiene ya un reconocimiento incluso en el plano internacional de que los esfuerzos realizados por Belice con la progresiva introducción de la atención primaria en salud mental dentro de su red sanitaria general han posibilitado que en el país caribeño estos servicios sean más accesibles y más respetuosos también de los derechos humanos de los pacientes y sus familiares.
El Dr. Jorge Rodríguez, Jefe de la Unidad Regional de Salud Mental, Abuso de Sustancias y Rehabilitación, de la OPS, afirma que la experiencia de Belice se identifica como un proceso muy exitoso en el nivel regional y aporta importantes lecciones para el resto de los países del contienente. Como reconocimiento a este esfuerzo, recientemente el país fue invitado a participar en un Foro Mundial auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebrado en Ginebra y dedicado especialmente a la Salud Mental en la Atención Primaria. En este importante evento de nivel global participó la Dra. Claudina Cayetano, de Belice.
En Belice se reconoce que aunque queda mucho trecho por recorrer y particularmente en la superación del estigma que todavía rodea a las enfermedades mentales, los esfuerzos y la dedicación de las enfermeras especializadas y de otros recursos humanos entrenados en el seguimiento y la atención de estas patologías están contribuyendo grandemente a fortalecer un clima de apoyo sectorial, habiéndose avanzado en la prevención y manejo de las enfermedades mentales. Es por estos esfuerzos que los ciudadanos de Belice que requieran de estos servicios de salud se muestran hoy mucho más abiertos que en el pasado a buscar y encontrar ayuda experta para el tratamiento de la depresión o de desórdenes de la ansiedad, entre otros.
El reciente informe de Belice presentado al Foro Mundial celebrado en Ginebra da una buena muestra de los resultados obtenidos. Así, la presencia de las enfermeras de salud mental en las comunidades ha posibilitado una significativa reducción en el índice de admisiones en el único hospital psiquiátrico del país, ubicado desde 1979 a unas 22 millas de la capital. Actualmente, el promedio diario de pacientes en este hospital nacional fluctúa entre 47 y 55 personas, frente a los 150/180 antes de que se iniciaran en 1992 los programas de formación de personal de enfermería especializado en salud mental.
Belice es hoy un ejemplo de cuánto se puede hacer en el campo de la salud mental en contextos donde existe limitaciones de recursos.
La presencia actual de servicios de salud mental en todo el territorio nacional está favoreciendo una creciente accesibilidad a los mismos por parte de los ciudadanos que los necesitan. Las consultas psiquiátricas están en aumento, como revelan estadísticas de la Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud. Así, en 1993 -antes de la implementación de los diferentes niveles de atención en salud mental- fueron registrados 929 casos. En el año 2002 el número de casos continuaba con su tendencia alcista. Desde entonces, cada año se han registrado incrementos del 25 por ciento. En el 2006 fueron atendidos un total de 14.000 pacientes de salud mental en todas las clínicas del país.
Los autores del citado informe concluyen que no obstante el monto de la financiación para los programas de salud mental en Belice sigue siendo insuficiente, el gran logro ha sido la descentralización en el marco de la progresiva modernización del sector, llevando atención a los usuarios de salud mental al interior de las redes de atención primaria, en sus comunidades y hasta en sus propios hogares.
El informe señala que en estos momentos se está ofreciendo consejería a pacientes con problemas psicológicos, a personas antes y después de las pruebas del VIH, a personas que han experimentado violencia doméstica y abuso sexual, así como en respuesta a las necesidades resultantes de situaciones como desastres naturales que tienen el potencial de causar trastornos mentales a la población.
Actualmente se ha evidenciado que el programa comunitario de salud mental provee un invalorable servicio a la comunidad en un país donde los sicólogos entrenados y médicos psiquiatras son limitados; también la consulta terapéutica de salud mental se ha convertido en gran medida en una solución aceptada para muchos problemas, avanzando de esta manera en el derribo de los mitos y el estigma. Belice es hoy un ejemplo de cuánto se puede hacer en el campo de la salud mental en contextos donde existe limitaciones de recursos.
Parte 9: Abriendo esclusas al avance panamericano de la Salud Mental
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