La OPS en la Reformulación de la Salud Mental en las Américas
Dra. Guadalupe Verdejo, Representante de la OPS/OMS en Panamá:
"Nuestro compromiso es total. Panamá es un ejemplo de cómo con un esfuerzo consensuado se puede avanzar"

"Panamá es un ejemplo de cómo con un esfuerzo consensuado y con un modelo de salud mental comunitaria se puede avanzar en la reestructuración y modernización de los servicios".
Una reflexión al interior de la reforma de la salud mental y de las iniciativas a favor de la inclusión en América Latina y el Caribe de la mano de la Dra. Guadalupe Verdejo, representante de la OPS/OMS en Panamá, país que junto a otros, se sitúa en la avanzada regional sobre estos temas y que ha sido destacado también como el primer país de las Américas en implementar exitosamente una novedosa herramienta de la Organización Mundial de la Salud para la modernización y la gestión eficaz del sector de la salud mental.
En numerosas ocasiones se ha observado que declaraciones o resoluciones que emanan de organismos internacionales y que suscriben un gran número de países quedan como meros propósitos de buenas intenciones para la acción programática e institucional. ¿Qué ha posibilitado en su opinión que esta Declaración de Caracas haya cuajado en el accionar de la salud pública de Panamá y de otros países de América Latina y el Caribe?
La Declaración de Caracas fue un documento de consenso de los gobiernos latinoamericanos firmantes con el apoyo de OPS, ONG's y de varios gobiernos europeos. Esta conjunción de intereses ha favorecido que el proceso de reestructuración de la asistencia psiquiátrica haya seguido un proceso de implementación en la región de las Américas. Hay que reconocer que la sinergia causada por la OMS al declarar el 2001 como año de la Salud Mental potenció lo sembrado en la década anterior en nuestra región. Sin embargo, también hay otras razones que han posibilitado enfatizar el desarrollo de los servicios de salud mental. Nuestra región tiene problemas, como es la violencia o los desastres que nos azotan periódicamente, que han aumentado la visibilidad del componente de salud mental en estas situaciones.
Oficiales panameños del sector salud y de la propia OPS han destacado que Panamá ha priorizado principios y valores por encima de personalismos en el liderazgo ejecutor. ¿Cual es su apreciación de este fenómeno?
Panamá es un ejemplo de cómo con un esfuerzo consensuado y con un modelo de salud mental comunitaria se puede avanzar en la reestructuración y modernización de los servicios de salud mental, pero también expresa la necesidad de mantener este tipo de políticas a largo plazo, lo cual implica un compromiso político y profesional sólido.
¿Cómo valora usted la coordinación de los esfuerzos y las metodologías entre las instituciones nacionales y la OPS/OMS por el avance del sector de la salud mental y en general en materia de políticas y tratamiento de las discapacidades?
La relación de nuestra organización con las instituciones que tienen responsabilidad en estos temas es de perfecta sintonía. Hay un entendimiento mutuo y una coincidencia en los objetivos. Creo que en este proceso ha ayudado mucho la actual política de nuestra organización con la creación de herramientas que permiten evaluar la situación de los servicios de salud mental del país y también de aquellas que sirven para generar políticas, planes y programas de salud mental comunitaria. Panamá hace unos meses presentó la evaluación de su red de salud mental con el instrumento IEMS-OMS y el apoyo técnico de nuestra Representación. En este momento se está trabajando en la reformulación de su plan de salud mental con nuestro apoyo y con las guías que la OMS ha diseñado para este fin.

"Hay que evitar la separación de estos ciudadanos del conjunto de la sociedad y también evitar que tengan sistemas de atención paralelos, en lugar de estar integrados en el sistema de salud general".
¿Considera usted que estigma y discriminación continúan hoy día siendo un serio obstáculo que limita el alcance de los esfuerzos?
El estigma de los problemas de salud mental está muy arraigado en todas las sociedades del planeta, pero el primer paso es crear un modelo de atención que conlleve una mirada a estos problemas más normalizada e integrada en el sistema sanitario general. Hay que evitar la separación de estos ciudadanos del conjunto de la sociedad y también evitar que tengan sistemas de atención paralelos, en lugar de estar integrados en el sistema de salud general. Sin embargo, este tema va más allá de las políticas sanitarias pues implica un cambio cultural en el modo de entender la enfermedad mental y sus consecuencias.
Diecisiete años después de la Declaración de Caracas, ¿cuál es la esencia del compromiso institucional de su representación OPS/OMS en la continuación de la cooperación técnica con los oficiales, instituciones y organizaciones panameñas para el continuo impulso de programas y acciones que respondan al compromiso suscrito en Caracas y reiterado años después con los Principios de Brasilia para el desarrollo de la atención en salud mental en las Américas?
Nuestro compromiso es total. En este bienio (2006-2007) hemos apoyado dos proyectos de Cooperación Técnica entre países, uno entre Panamá y Cuba sobre el desarrollo de políticas, planes y programas de Salud Mental, y otro entre Panamá y Colombia sobre el componente de salud mental en la violencia de los entornos urbanos. Además realizamos un apoyo técnico al país en la reformulación del plan de salud mental, así como en el desarrollo de herramientas para enfrentarse a las enfermedades más prevalentes como la depresión o el alcoholismo. En este esfuerzo ha sido clave la política de descentralización que ha impulsado nuestra Directora, la Dra. Mirta Roses y que ha permitido que Panamá sea sede del puesto de Asesor Subregional en Salud Mental para Centroamérica, México y el Caribe Hispano.
¿Cuáles son en su opinión los retos y los desafíos a corto y medio plazo para una continuada y sustancial mejora de la calidad de vida y de una salud para todos sin exclusión?
Los retos en este campo son continuos. La descentralización de los servicios de salud mental, el esfuerzo por potenciarlos en las comarcas indígenas, el desarrollo de los servicios de psiquiatría en los hospitales generales… Todos estos temas y otros están en la agenda del Gobierno. Y la OPS/OMS apoyará técnicamente. Lógicamente el tema de los recursos humanos es clave, sobre todo porque estos procesos implican modificaciones en los programas de formación y especialización. Vemos el futuro con optimismo y creo que se está caminando por la senda adecuada.
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