La voz de los pacientes en el Centro de Salud de Alcalde Díaz, San Miguelito (Panamá)
"Esto es la descentralización"
En una sala de reuniones del Centro de Salud de Alcalde Díaz, en el municipio de San Miguelito fuera de la capital de Panamá, varios enfermos mentales y sus familiares hablan de cómo se sienten, expresan la importancia de tener servicios de salud mental en la misma localidad donde ellos viven, y agradecen el maratónico trabajo realizado por el Dr. Algis Torres. El Dr. Torres es el motor fundamental de los esfuerzos que aquí se están realizando por la salud, por la dignidad y el respeto hacia estos pacientes, y por la superación de estigmas y discriminación.
Hugo, Eraclio, Adelina, Elcira, Mixel… Y muchos más. Son nombres que con sus apellidos van acompañados de historias de enfermedad. Y también de superación.
Son hombres y mujeres; padres, madres; hijos e hijas, hermanos y hermanas; son amigos, vecinos y también son miembros de la comunidad. Hugo, Eraclio, Adelina, Elcira, Mixel y muchos más son ciudadanos panameños a los que como a millones de mujeres, hombres, jóvenes y niños en todo el hemisferio americano, les une el denominador común de estar mirándole cara a cara, con valentía, a una serie de enfermedades de índole mental que parecen estar afrontando con responsabilidad y en forma activa, no como meros agentes pasivos de sus síntomas.
El Dr. Algis Torres es el único psiquiatra en el Centro de Salud, pero el alcance de su trabajo en los últimos 6 años ha sido extraordinario.
Gracias a la atención médica que reciben, estos pacientes están unidos en una colectividad de mutuo apoyo que una vez al mes los reúne en una sala de usos múltiples del Centro de Salud del municipio de Alcalde Díaz, en el distrito de San Miguelito, cerca de Panamá capital. Los convoca el Dr. Algis Torres, un psiquiatra -el único psiquiatra- al servicio de una población total en el municipio de Alcalde Díaz y Las Cumbres de aproximadamente 130.000 personas.
Para el Dr. Torres, un componente esencial de lo que él ha estado haciendo allí en los últimos 6 años y en el contexto de la reforma de la salud mental tiene que ver con el concepto de desarrollo social comunitario. En salud mental, afirmó, "esto es la descentralización".
"El recurso es la comunidad. Involucramos a la familia. Si nosotros no impulsamos la interacción familia-paciente-médico, el tratamiento se va a ir al suelo".
El Dr. Torres se hace eco de los comentarios de sus pacientes y clientes sobre la importancia y el esmero que caracteriza la atención integral y con calidez que allí se recibe. Y por ello, este psiquiatra dice que cuando hacemos algo que nos ha costado mucho, ese algo -nuestro centro como elemento del proceso de tratamiento y terapia en el manejo de la enfermedad mental- es algo que llegas a cuidar mucho. "Si no cuidamos lo que aquí hemos logrado levantar entre todos, entonces nos quedaremos a medio palo, como se dice en buen panameño".
Testimonios
Para Hugo, la apertura de este centro en su localidad de residencia ha sido un factor clave en su continuado proceso de mejora. Hugo sufre de trastorno bipolar. En retrospectiva, Hugo explica que a los 14 años tuvo una recaída seria que requirió su traslado al Hospital Santo Tomás de la capital. Allí estuvo internado durante 3 meses.
"Hospitalizado no tenía libertad", afirma Hugo, que hoy tiene 26 años. "Venir a este centro y a sus reuniones mensuales me han hecho mucho bien. Hoy estoy más tranquilo por saber que aquí me pueden atender y apoyar muy bien" por más que aún tenga que sufrir dolor por el rechazo de sus hermanos a su enfermedad. "Ellos piensan que todo es una mentira", lamenta.
Eraclio, un hombre de 55 años, vive hoy con su madre y un hermano. El sufre de esquizofrenia. Y también ha tenido roces con el abuso del alcohol.

En el Centro de Salud de Alcalde Díaz se sirven las necesidades de la salud de una población que en todo el municipio alcanza las 130.000 personas.
Eraclio cuenta que él estuvo dos veces internado en el antiguo hospital psiquiátrico de Panamá. Pero de esta experiencia prefiere no hablar demasiado. "Allí estaba encerrado", subraya. "Y le estoy muy agradecido a mi familia, ya que fueron ellos los que decidieron sacarme. Ahora tengo mucho apoyo en mi casa y en este Centro. Antes no lo tenía".
La joven Elcira, con 29 años, luce una sonrisa bellísima que muestra a cada oportunidad; especialmente por el orgullo en compartir una feliz experiencia que en lo personal, explicó, le ha ayudado enormemente a aceptar su enfermedad como algo normal.
Cuenta Elcira que ella siempre quiso trabajar en asuntos de turismo y en forma profesional "A mi me gusta mucho viajar, ir a sitios, conocer a gente", comenta. Pero por su enfermedad, le daba miedo emprender la tarea de ir, hablar, hacer las pruebas requeridas para su admisión en los cursos de la universidad...
"Pensaba que me iban a rechazar". Pero poco a poco, Elcira fue mejorando y aprendiendo a manejar y aceptar su condición. Fundamentalmente, poco a poco se fue convenciendo de que ella sí era 'normal'.
Un día, explica, en una de las pruebas de acceso para el curso de formación profesional como Guía de Turismo de la Universidad de Panamá, Elcira tuvo que tomar parte en una prueba de resistencia física y psicológica de turismo ecológico. La prueba consistía en subir a pié el Cerro La Vieja, una enrevesada y difícil colina que se erige en el Distrito panameño de Capira.
Muy próxima a lograr su objetivo, Elcira se llenó de miedo. Su resistencia se vino abajo, y con ella su temor al fracaso, su miedo a que el instructor supiera de su condición, de su enfermedad. Todo eran dudas y desesperación. "Yo pensaba que no iba a poder. Y eso es lo que me decía a mí misma: no vas a poder; no, tu Elcira no puedes, no puedes...". Pero lo más inusual ocurrió, recuerda. "Cuando le dije a mi instructor que yo no podía, que me estaba costando demasiado trabajo, que yo sufría de una enfermedad mental, él no respondió. Lo único que hizo fue tomarme de la mano y seguidamente me dijo: "¡vamos Elcira, tú si puedes; claro que puedes, venga, vamos juntos!".
"Yo pensaba que no iba a poder. ¡Pero al final lo logré!", afirmó Elcira con una sonrisa de oreja a oreja, llena de júbilo.
Parte 23: Hospital Anita Moreno: por la salud, sin celdas con barrotes
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