

Programa especial mujer, salud y desarrollo atiende necesidades especiales
Washington, DC, 7 de marzo de 2002 (OPS) -- Aunque los programas de salud pública toman en cuenta los problemas generales de la población y, por tanto, los de la mujer, los estudios han mostrado que las mujeres viven problemáticas distintivas que tienden a ser obliteradas en dichos programas, por factores históricos, culturales o legales. En su búsqueda de equidad, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) creó el Programa Mujer, Salud y Desarrollo, para atender justamente a esas zonas olvidadas.
"Las mujeres siguen viviendo como ciudadanas de segunda clase en la mayor parte de las Américas", dijo Hilary Anderson, del Programa Mujer, Salud y Desarrollo. "La desigual (entre los géneros) distribución de poder y estatus entre hombres y mujeres significa que las mujeres tienen menor acceso a los recursos, bienes y servicios que son esenciales para obtener un nivel de salud óptimo. Estos recursos incluyen nutrición, alfabetización, educación, atención médica adecuada, empleo y protección social, como el seguro médico".
Además, "La controversia social, política y legal que rodea a los derechos reproductivos de la mujer, su papel sexual y su acceso a métodos de anticoncepción tiene un impacto negativo en la salud femenina. Las mujeres son también víctimas de la violencia de género, que representa una violación de sus derechos humanos y un gran impedimento para su salud", dijo Anderson.
La discriminación basada en el género comienza a manifestarse en las etapas iniciales de la vida. Estudios de la OPS y las Naciones Unidas han mostrado que en muchos países las niñas tienen una salud nutricional inferior y menos acceso a los alimentos que los niños (esto incluye la lactancia materna), lo que constituye una amenaza para su salud y su desarrollo.
"En varios países en desarrollo, la tasa de mortalidad en la niñez es mayor entre las niñas, lo que significa un problema porque cuando ambos sexos tienen acceso a la atención médica, la norma biológica es una mortalidad más alta entre los niños", explica un documento del Programa sobre Mujer, Salud y Desarrollo.
Uno de los principales retos que el Programa tiene ante sí es la construcción social de la masculinidad, explica Anderson, pues "la legitimización de la violencia y del control que están implícitos en la construcción de la masculinidad (o 'machismo') tiene efectos negativos severos en la salud de las mujeres. Las Américas continúan siendo una de las regiones donde la violencia de género es más frecuente. Ésta será un factor determinante en la salud femenina en los años venideros, a menos que se tome en cuenta el papel de los hombres en la violencia de género y que ellos mismos se involucren en reconocer y eliminar esta violencia", explicó.
Como parte de la campaña "Una vida libre de la violencia: Es nuestro derecho", cuyo objetivo es el reconocimiento de la violencia contra la mujer como un tema de derechos humanos y de salud pública, la OPS está trabajando con numerosas organizaciones para acelerar la respuesta del sector de la salud para erradicar la violencia contra la mujer. El trabajo, que se lleva a cabo a través de grupos y simposios, examina la salud, los derechos y la violencia contra la mujer en las Américas, centrándose en programas y políticas innovadoras y el desarrollo de planes de acción y recomendaciones para terminar con este flagelo.
El Programa de la OPS ha tenido éxitos en los últimos años. Desde 1995, con la colaboración de las oficinas nacionales y el apoyo de los gobiernos de Suecia, Noruega y los Países Bajos, el Programa ha desarrollado un modelo integrado para atender la violencia de género en los ámbitos comunitarios, sectoriales y de elaboración de políticas.
La OPS ha puesto en práctica el modelo en 10 países, siete en América Central y Bolivia, Ecuador y Perú; el Banco Interamericano de Desarrollo lo ha aplicado en otros seis. "En estos países el modelo ha traído como resultado más de 100 redes comunitarias intersectoriales que apoyan, refieren y cuidan a las mujeres y familias que viven en situaciones de violencia y monta campañas de educación y de difusión sobre prevención", dijo Anderson.
La invisibilidad de las inequidades de género y de en qué medida estos eran una temática clave de salud pública era casi total hasta fecha muy reciente, en que instituciones nacionales e internacionales, la OPS entre ellas, los han puesto en el centro de la palestra, sin embargo, siguen siendo necesarias nuevas iniciativas y esfuerzos para que esta concientización tenga un eco práctico en la toma de decisiones y en la elaboración de políticas en los países.
Entre otras actividades del Programa de la OPS, está la creación de GENSALUD (http://listserv.paho.org/archives/gensalud.html), grupo de discusión electrónica que sirve para difundir información relevante para cualquier individuo u organización que trabaje sobre temas relacionados con la salud de la mujer. Este grupo distribuye información sobre nuevos proyectos y resultados, listados de recursos, catálogos y archivos, recursos Internet y bases de datos sobre temas como salud y derechos sexuales y reproductivos, violencia contra las mujeres y niñas, calidad de atención, reforma del sector salud y equidad de género.
La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.
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