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Democracia y salud: de la letra a la vida

Washington, DC, 2 de mayo de 2002--La brecha entre ricos y pobres en América Latina y el Caribe se expresa con inusitada crudeza en las diferencias de acceso a los servicios sanitarios y, por consiguiente, en el nivel de vida y de salud de la población de menores ingresos, con lo cual, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) los principios básicos de la democracia quedan debilitados.

"En nuestros países, por más que los sistemas de salud se llamen públicos, lo más común es que los servicios no lleguen a los más pobres; sea por razones políticas, económicas, sociales o étnicas, el caso es que el sector de más altos ingresos es el que termina por absorber la mayor cantidad de los recursos públicos de salud", explica el Dr. Cesar Vieira, coordinador del programa de políticas públicas y salud de la OPS.

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Hoy la labor de la OPS está centrada en la democratización de los sistemas de salud, que pueden resumirse, de algún modo en la lucha por la equidad, para que la democracia trascienda la letra escrita, la legislación y el discurso y se torne cuerpo en la realidad cotidiana. "Para que los servicios y los esfuerzos vayan realmente a la gente más necesitada", dice el Dr. Vieira, "no basta con que aparezca algo legislado o con que, en principio, un servicio determinado esté supuestamente accesible a todos y sea gratuito. Hay otros muchos factores que coordinar, pues a veces todo se reduce a un problema de información. Las personas con más educación-generalmente, las más pudientes-pueden acceder a ese servicio porque saben cómo buscarlo, cómo solicitarlo, dónde está, mientras que personas más necesitadas, quizás ni saben que existe", añadió.

"Ese es el corazón del trabajo de la OPS en la vinculación de democracia y salud: que la gente más débil y pobre y, por tanto, más necesitada en cuestiones de salud, tenga una participación más activa en la absorción de los recursos públicos destinados al sector sanitario", resumió el Dr. Vieira.

A fines de la década de los 80 y principio de los 90 comenzó la democratización de los sistemas políticos en América Latina y se necesitó la revitalización de las instituciones democráticas. Es en esta coyuntura que "la OPS inició una línea de colaboración con los parlamentos de la región, pues éstas habían sido las instituciones más desatendidas durante las décadas de dictaduras militares", explica la Dra. Cristina Torres, asesora regional en políticas de salud del programa de políticas públicas y salud de la OPS.

Los parlamentos de la región carecían de la necesaria actualización técnica para realizar su labor. Según la Dra. Torres, la OPS realizó un rápido diagnóstico del que concluyó que los parlamentos atendían a las cuestiones de salud a través de comisiones dedicadas a asuntos sociales o de salud, pero que no estaban en capacidad de realizar un buen trabajo.

"Estas comisiones carecían de asesores técnicos, de acceso a la información de la situación de salud y de la organización del sector y de acceso a los servicios de forma autónoma y rápida. De ahí que la OPS comenzara a trabajar para facilitar el acceso a la información sobre temas cruciales que requieren la participación de los legisladores", explicó la especialista.

Obviamente, esta debilidad de los órganos legislativos creaba una serie de problemas de orden práctico, pues, "aunque casi todos los países y los nuevos gobiernos sabían que el asunto de la salud era clave dentro del sistema democrático, no existían los instrumentos técnico-legales para responder a esto; se perdían buenas propuestas por falta de canales apropiados para su ejecución. La brecha entre el legislativo y el ejecutivo era un problema serio", explicó el Dr. Vieira.

El trabajo de la OPS consistió en romper lo que el Dr. Vieira llama un "cuello de botella" de la legislación, pues la existente era anticuada y no estaba acompañando el desarrollo de los negocios y de la tecnología en el sector salud. "Los estados latinoamericanos no tenían instituciones para regular el sector de la salud, los seguros, las farmacéuticas, la atención hospitalaria, la OPS está trabajando para aumentar la capacidad reguladora del estado, de modo que se eleve la protección de las personas más necesitadas", dijo.

Definitivamente, "la legislación es uno de los resultados del programa de democracia y salud", aseveró el Dr. Vieira. Leyes como la de maternidad segura aprobada en Bolivia; la de desastres naturales, en Costa Rica; la de prevención de desastres, en Ecuador; la legislación antitabáquica para protección de los jóvenes, en México; entre otras, han surgido con el asesoramiento de la OPS, en un trabajo conjunto con los diferentes países de modo individual y, sobre todo, con los organismos regionales interparlamentarios, como el Parlamento Latinoamericano (PARLATINO), el Parlamento Andino, el Parlamento Centroamericano, el Parlamento Indígena y la Conferencia Parlamentaria de las Américas.

Entre los temas cruciales que requerían la participación de los legisladores, la OPS incluyó la reorganización de los sistemas de salud, la prevención y mitigación de desastres, el control de bancos de sangre, la regulación de venta de sucedáneos de la leche materna, los medicamentos genéricos, la prevención y control del tabaquismo, los municipios saludables, la protección al adulto mayor, la reducción de la violencia contra la mujer, la red de enfermedades transmisibles, en especial el SIDA, y el seguro materno gratuito para asegurar el período de los primeros años de vida del niño.

La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.

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LIBRO: El derecho a la salud en las Américas : Estudio constitucional comparado


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