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Salud de los pueblos indígenas: ¿es diferente?


Washington, DC, 15 de agosto de 2002--Aunque por comodidad verbal se habla de población indígena de las Américas, esa generalización se refiere a más de 400 grupos étnicos distintos, con creencias y prácticas sanitarias diferentes. Semejante diversidad presenta un reto para la salud pública de la región, donde los pueblos indígenas están entre los más excluidos. La iniciativa para la Salud de los pueblos indígenas ha sido la respuesta de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Sí es diferente la salud de los pueblos indígenas pues se trata de 43 millones de personas en América Latina y el Caribe, pertenecientes a más de 400 etnias y "cada pueblo indígena tiene sus creencias y prácticas únicas en lo referente a la salud, así como sus propios recursos comunitarios para la promoción de la salud, la prevención de enfermedades o la cura de los males comunes", explica la Dra. Sandra Land, asesora regional de la OPS en servicios locales de salud.

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La iniciativa para la salud de los pueblos indígenas se lanzó debido a las desigualdades que existían en el estatus de salud y en el acceso a servicios básicos entre esas comunidades y otros grupos sociales homólogos. Las comunidades indígenas experimentan tasas más altas de mortalidad y morbilidad evitables y una menor esperanza de vida al nacer, muchas de ellas no tienen acceso regular a la atención esencial de salud debido a barreras económicas, geográficas o culturales.

"Las comunidades indígenas frecuentemente experimentan mayores tasas de enfermedades infecciosas y mortalidad materna e infantil. En países con un perfil epidemiológico diferente hay más altas tasas de accidentes y diabetes [dentro de las comunidades indígenas]. La solución de estos problemas requiere estrategias que mejoren el acceso a los servicios básicos al tiempo que incorporan los recursos comunitarios (los curanderos indígenas) a los esfuerzos locales para mejorar la salud", dijo la Dra. Land.

Para la consolidación de esta iniciativa se consideró especialmente las aspiraciones de los pueblos indígenas de asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida, la necesidad de fortalecer su propia identidad, así como de que se respeten sus derechos en cuanto a la salud y al medio ambiente. Al tiempo que se reconoce la particular contribución de los pueblos indígenas al mantenimiento de la diversidad étnica y cultural de las Américas, a la biodiversidad y al equilibrio ecológico y, muy especialmente, a la salud y nutrición de la sociedad.

"En la puesta en práctica de la iniciativa, muchos países han progresado en tres áreas: planificación estratégica y alianzas, incluyendo la designación de unidades en los ministerios de salud u otros ministerios para llevar el liderazgo; desarrollo de coordenadas de trabajo y modelos de atención que acomoden las variadas culturas dentro de las jurisdicciones y mejoramiento de los sistemas de información para detectar y monitorear desigualdades", detalló la especialista.

El espíritu de la iniciativa resalta la necesidad de revalorar y respetar la integridad de valores y prácticas sociales, culturales, religiosos y espirituales propios de los pueblos indígenas, incluidos aquellos que tienen relación con la promoción y el mantenimiento de la salud y con el tratamiento de las enfermedades y dolencias.

Según la Dra. Land, "desafortunadamente, la reforma de sector de salud en la mayoría de los países no ha respondido adecuadamente a las desigualdades en salud. Se espera que la próxima generación de reformas sea más exitosa al respecto".

"Por supuesto, la equidad es la base de esta iniciativa", afirma la doctora. Y lo mismo puede decirse del panamericanismo, pues "hemos facilitado el intercambio entre los países, las consultas periódicas han provisto oportunidades para el intercambio y para identificar lecciones importantes, a la vez que el documentar las experiencias y diseminar la información sobre el progreso han sido enfoques exitosos".

La promoción de la iniciativa en la Organización ha arrojado exitosos proyectos en agua y saneamiento, mujeres indígena, salud mental, atención integrada a las enfermedades prevalentes de la infancia y malaria.

Los países han enfatizado diferentes acercamientos a la iniciativa en dependencia de muchos factores, incluido cómo las organizaciones indígenas a todos los niveles han atendido la salud. El Salvador, Ecuador, Honduras, Panamá, Bolivia y Nicaragua son países donde las organizaciones indígenas han estado activa y continuamente involucradas en el desarrollo de proyectos para atender a programas prioritarios de salud. Chile, Ecuador, Panamá, Honduras y Brasil tienen unidades responsables por la salud indígena en sus ministerios de salud. Panamá y Honduras han publicado documentos sobre la salud de los pueblos indígenas.

"Importa enfatizar los principios que han inspirado la iniciativa desde el comienzo: la necesidad de una aproximación holística a la salud, el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas, el derecho a la participación sistemática, el respeto y la rehabilitación de las culturas indígenas y la reciprocidad en las relaciones", afirmó la Dra. Land.

Es interesante constatar que "de hecho, la cosmovisión de las pueblos indígenas con respecto a la vida y la salud es muy similar a la amplia definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, sin embargo, la dimensión espiritual y el valor de la comunidad son prominentes" en estas comunidades, explicó la Dra. Land.

La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.


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