Press/Media Corner

Malaria: pasado fracaso, continuo reto


Washington, DC, 29 de agosto de 2002--La malaria o paludismo es una enfermedad tropical que tiene en jaque a los científicos y a los pueblos, pues infecta a 300 millones de personas por año, ha hecho fracasar los esfuerzos de erradicación y una vacuna contra ella parece remota. Una nueva iniciativa intenta ganarle terreno a la enfermedad.

"A pesar de algunos éxitos tempranos en la contracción de las fronteras geográficas de la enfermedad, el control de la malaria es hoy más difícil que nunca. Buena parte del creciente riesgo está vinculado a los cambios en la utilización de la tierra, como la construcción de caminos, los proyectos de minería, explotación forestal, agrícolas y de riego, en particular en las áreas limítrofes como la amazonía", escribió el Dr. George Alleyne, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Fotos
disponibles.

 Fumigación
 -
 Teste de malaria
Haz click aqui.

La iniciativa "Hacer Retroceder el Paludismo" fue lanzada en 1998, por la Dra. Gro Harlem Brundtland, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), luego de identificar a la malaria como una de las prioridades más altas de la organización.

"Esta iniciativa representa una asociación global entre los países afectados por la malaria, las Naciones Unidas, las agencia de desarrollo bilateral, los bancos de desarrollo, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado", explicó el Dr. Keith Carter, recientemente nombrado Asesor Regional para la Malaria, del programa de Enfermedades Transmisibles de la OPS. "El propósito de esta colaboración es reducir notablemente la carga global que presenta la malaria, por medio de intervenciones adaptadas a las necesidades locales y del fortalecimiento del sector de la salud".

Hoy la malaria, que es endémica de la región, es transmitida activamente en 21 países y territorios del hemisferio occidental. De los 300 millones de infectados anuales, más de un millón muere y varios millones quedan enfermos y con secuelas.

"Esta nueva iniciativa no parte de cero, sino que se basa en los esfuerzos previos y en la existente Estrategia Global para el Control de la Malaria. La meta principal es, para el 2010, reducir en un 50 por ciento la mortalidad asociada con esta dolencia", dijo el Dr. Carter. "Los países miembros de la OPS han logrado algún éxito en la reducción de la mortalidad, en 1994, el número de muertes por la enfermedad fue 806; mientras que en 1998, sólo 201".

"La iniciativa no propone nada menos que un ataque frontal a la enfermedad, apoyado en un compromiso político unificado" que requiere la contribución de las "familias, las escuelas, las empresas, la salud, los sectores ambientales, de abastecimiento de agua y saneamiento" y todos aquellos cuyas actividades afectan directamente o indirectamente la situación de la malaria, manifestó el Dr. Alleyne.

Al margen de limitados logros, la batalla contra la malaria ha sido un fracaso hasta el momento, pues el programa mundial de erradicación iniciado en 1956 fue abandonado, luego de haber gastado millones de dólares y el trabajo de miles de trabajadores de salud.

Según el Dr. Carter, para analizar el fracaso del programa de erradicación hay que tener presente que hay múltiples combinaciones de variables--como los parásitos que causan la enfermedad, los mosquitos vectores, la capacidad humana de enfermarse, el comportamiento humano, el conocimiento, la actividad socioeconómica y los factores ambientales--que pueden resultar en condiciones propicias o no para que aparezcan los signos y síntomas de la malaria.

"Algunos intentos tempranos y exitosos de control de algunas especies del numeroso mosquito vector Anofelinos, unidos a la disponibilidad de DDT, un excelente insecticida, estimularon la esperanza, en la década de 1940, de que el combate centrado contra los mosquitos podría conducir a la erradicación de la enfermedad. Se le prestó muy poca, si alguna, atención a las otras variables dentro de claros contextos epidemiológicos, y esto condujo al fracaso del programa de erradicación", resumió el Dr. Carter.

Para que la nueva iniciativa no corra la misma suerte, Carter explica que se está "tratando de usar racionalmente los instrumentos presentes y futuros para controlar la enfermedad, aprovechando el conocimiento de las condiciones epidemiológicas locales para una aproximación dentro del contexto de la estrategia global de control de la enfermedad".

La prioridad uno en el control de la malaria es el diagnóstico temprano y el tratamiento inmediato, pues en cuestión de 12 horas, una persona con fiebre puede sucumbir y morir por la malaria. Además, los casos severos pueden requerir cuidados intensivos, que son extremadamente costosos. Como promedio, cada caso de malaria resulta en dos meses sin ingresos, dicen los expertos de la OPS.

Después de más de 30 años, aún los investigadores no han podido hallar una vacuna contra esta enfermedad. "Hay cuatro parásitos de la malaria que afectan al hombre, explica el Dr. Carter. Los parásitos tienen diferentes estructuras y estados de desarrollo en su ciclo de vida, incluidas las distintas etapas de desarrollo en el mosquito y en el hombre", obviamente esto dificulta el descubrimiento de la vacuna, aunque los estudios continúan.

La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.


Regresar a la página de recursos para la prensa