

Comunidad precavida vale por dos: programa de la OPS para la reducción del impacto de los desastres
Washington, DC, 10 de octubre de 2002--Claro que no pueden prevenirse los desastres naturales, pero tampoco hay que esperarlos con los brazos cruzados, cuando hoy en día, aún en países de poco recursos económicos, es posible de mitigar el potencial demoledor de terremotos, huracanes u otras amenazas. Esa es la filosofía del programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Socorro en Casos de Desastre de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Hoy este programa es conocido y tomado como ejemplo mundialmente y esto se debe, entre otras razones, a su concepción integral de la reducción del riesgo, trabajando sobre todo en la preparación y mitigación de los desastres, que involucra a todos los sectores de la sociedad y a toda la persona humana, en sus necesidades físicas, mentales y sociales.
La importancia de esta visión global del impacto sobre la salud se ha hecho evidente en los últimos desastres, sobre todo porque existen muchos mitos sobre lo que realmente ocurre en una situación de esa naturaleza. Uno de ellos es que se cree que en unas semanas las cosas vuelven a su curso casi normal y que no se necesita de más ayuda.
"Los efectos de un desastre como el Huracán Mitch o el terremoto de El Salvador duran mucho tiempo. Los países afectados por desastres agotan muchos de sus recursos financieros y materiales en la fase inmediatamente posterior al impacto, en el preciso momento donde se necesitaría más capacidad para recuperar lo perdido", dijo el Dr. Jean Luc Poncelet, quien encabeza el programa de Coordinación de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Socorro en Casos de Desastre.
El grueso de la necesidad de ayuda externa está en el restablecimiento a la normalidad de los servicios de atención primaria de salud, sistemas de agua, vivienda y trabajos que producen ingresos. Cuando la crisis aguda ha cedido y las víctimas se sienten (y a menudo son) abandonadas a sus propios medios, aparecen problemas de salud social y mental. Los programas de alivio exitosos orientan sus operaciones al hecho de que el interés internacional decae a medida que disminuyen los titulares en los noticieros, y las necesidades y la escasez se tornan más urgentes, abundó el doctor.
Con este propósito se creó SUMA, que es una herramienta para coordinación local en el manejo de suministros humanitarios, desde el momento en que la oferta ha sido hecha por los donantes, hasta que llegan al área de desastre y se almacenan y distribuyen.
La concepción integral es muy importante, porque a veces en una situación de desastre se priorizan las esferas económicas o la atención a la salud física de las personas, en especial de los heridos, y se descuidan aspectos como la salud mental, cuyas secuelas son grandes.
"Es erróneo pensar que las situaciones de desastre, como los terremotos, por ejemplo, dejan sólo secuelas a corto plazo, que `pasan' con el tiempo", explicó el Dr. José Miguel Caldas de Almeida, coordinador del programa de salud mental de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). "Eso no es tan fácil, los desastres son situaciones muy traumáticas. Nosotros estamos terminando un estudio en las poblaciones que sufrieron el azote del huracán Mitch y los datos que la investigación ha arrojado hasta el momento indican que hay una prevalencia elevada de casos de enfermedades mentales".
El objetivo de la preparación para casos de desastres es garantizar que los sistemas, procedimientos y recursos estén preparados para proporcionar una asistencia rápida y efectiva a las víctimas y facilitar así las medidas de socorro y el restablecimiento de los servicios.
Para evitar que las amenazas tengan efectos devastadores se necesita una actividad multisectorial permanente que consiste principalmente en dos grandes tareas. Una es prepararse mejor para responder. La otra es asegurar que la sociedad reduzca su vulnerabilidad, es decir, que sea menos vulnerable a las erupciones volcánicas, inundaciones u otras amenazas. Esta tarea es parte integral del sistema nacional encargado de establecer los planes y programas para la gestión de desastres (prevención, mitigación, preparación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción).
El programa de Coordinación de Preparativos trabaja continuamente en la creación de manuales, guías prácticas, cartillas informativas y toda clase de publicaciones y documentos, tanto de carácter técnico para la distribución entre expertos, como de información útil para el público en general. Para mayor información sobre el programa por favor visite http://www.paho.org/desastres/.
Una de las publicaciones es Desastres: preparativos y mitigación en las Américas, boletín trimestral, en español e inglés, del Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Socorro en Casos de Desastre. El boletín cubre cursos, reuniones y otras noticias de los países miembros de la OPS y otras agencias relacionadas con la reducción de los efectos de los desastres. También contiene reseñas de publicaciones, diapositivas, películas y material de entrenamiento relacionado con el manejo de desastres.
La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.
Para mayor información por favor comunicarse con Paula Andaló, tel (202) 974-3699, fax (202) 974-3143, Oficina de Información Pública, e-mail: .
Información relacionada:
LIBROS DE LA OPS:
-Impacto de los desastres en la salud pública
-Los desastres naturales y la protección de la salud
-La Salud en las Américas, edición de 2002
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