|
Vol. 5 - No.2 - 2000
Centenario del "Castillo de la Salud"
|
|
FIOCRUZ, un organismo del Ministerio de Salud brasileño, cumple su centenario con la certeza de que ha mantenido vivo el sueño de su creador. FIOCRUZ es un centro multidisciplinario de medicina experimental que cumple un papel social de gran envergadura en su país. Lleva a cabo investigaciones básicas y clínicas, desarrolla tecnologías, produce vacunas, reactivos y medicamentos, organiza recursos humanos, realiza control de calidad, provee servicios médicos y hospitalarios y participa activamente en la formulación de las políticas nacionales de salud, exactamente como lo quiso Oswaldo Cruz.
En buena medida, la historia de FIOCRUZ es la historia de la salud pública y el desarrollo científico en Brasil. Su centenario coincide con la consolidación de la investigación científica brasileña, la institucionalización de la salud pública, el redescubrimiento del Brasil rural y la creación de nuevos proyectos nacionales.
En su recinto de 800 metros cuadrados, hay espacio no sólo para lo tradicional y lo moderno, sino también para lo encantador. Un pequeño tren lleva a los visitantes a recorrer el castillo, el Museo de la Vida, el Parque de la Ciencia y los jardines de plantas venenosas en la Biblioteca Central.
FIOCRUZ llega al resto del país a través de sus centros regionales de investigación en Belo Horizonte, Recife y Salvador y su Oficina de Adelantos Tecnológicos en Manaus (que pronto se convertirá en un centro regional de investigaciones para la zona del Amazonas). Los egresados de FIOCRUZ están distribuidos por todo el país y transmiten el conocimiento que han adquirido. Todos los años se inscriben 1.300 estudiantes en los cursos de posgrado.
Fundada en el año 1900 siguiendo el modelo del Instituto Pasteur, aún conserva su plan original. Reúne en un solo lugar actividades variadas, establece una estrecha relación entre la investigación y la salud pública y asegura flexibilidad y autonomía por medio de acuerdos mutuos y la comercialización de sus productos y servicios.
Además, FIOCRUZ ha desempeñado un papel especialmente activo en la política nacional en materia de salud al participar en un reconocimiento del sistema nacional médico y de la salud pública, que dio como resultado el Sistema Unificado de Salud (SUS). FIOCRUZ solicitó que el cuidado de la salud fuera reconocido como un derecho para todos los ciudadanos, derecho que ahora está consagrado en la nueva Constitución.
Los 3.131 empleados de FIOCRUZ se dividen en 12 unidades científicas y técnicas-ocho de ellas ubicadas en Río de Janeiro-siete unidades de apoyo y una representación en Brasilia. Todos están capacitados y habituados a responder a los pedidos que recibe la institución por parte del pueblo brasileño.
Esta tradición le ha dado credibilidad entre el público y prestigio en la comunidad científica nacional e internacional. Según el Instituto de Información Científica de Estados Unidos (ISI), sus investigadores se encuentran entre los más citados internacionalmente, un criterio clave en la comunidad científica mundial.
En la actualidad, FIOCRUZ es uno de los centros de salud más importantes de Brasil. Además de ser el mayor productor nacional de agentes inmunobiológicos, con capacidad para producir 200 millones de dosis de vacunas, se ha convertido en una importante fuente de provisión de medicamentos utilizados en el Sistema Unificado de Salud y produce anualmente aproximadamente 300 millones de unidades farmacéuticas.
Sus laboratorios de control de calidad realizan alrededor de 5.700 pruebas anuales sobre productos tales como vacunas, drogas, cosméticos y alimentos. Sus unidades de cuidado médico realizan más de 60.000 exámenes clínicos por año y atienden aproximadamente 360.000 consultas. En materia de educación, FIOCRUZ es la principal institución no universitaria del Brasil responsable del desarrollo de recursos humanos en el campo de la salud. Ya ha capacitado casi 15.000 profesionales, que contribuyen al mejoramiento de los servicios médicos y en la actualidad tiene 700 inscritos en los programas de maestría y doctorado.
FIOCRUZ también ha sido una pionera en términos de las responsabilidades éticas que ha asumido, desde el establecimiento de criterios para la investigación en humanos y en animales hasta la discusión de lineamientos para la bioseguridad. El realizar constantes intercambios con instituciones y centros de investigación de todo el mundo, la mantiene a la vanguardia del conocimiento médico.
También alberga varios centros de referencia de la Organización Paname-ricana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud y participa en uno de los emprendimientos más ambiciosos de la biología contemporánea, el Pro-yecto Genoma Parasitario, que consiste en descifrar el código genético de los parásitos involucrados en enfermedades relevantes para la salud pública, por ejemplo el trypanosoma cruzi (que causa el mal de Chagas) y el schistosoma mansoni (que causa la esquistosomiasis).
FIOCRUZ está en proceso de establecer un centro científico informático que permitirá utilizar algoritmos informáticos de alto rendimiento para el procesamiento de imágenes, el estudio de la composición de las moléculas, la manipulación de enormes bases de datos como la que se está utilizando para el Proyecto Genoma y el estudio de la dinámica de las enfermedades infecciosas en la población.
Organización
La Fundación Oswaldo Cruz, un organismo del Ministerio de Salud brasileño, desempeña actividades en materia de tecnología y ciencia de la salud, como investigación básica y aplicada, educación, atención hospitalaria y ambulatoria, formulación de estrategias para la salud pública, difusión de la información, desarrollo de los recursos humanos, producción de vacunas, medicamentos, equipos de diagnóstico y reactivos, control de calidad y desarrollo de tecnologías para la salud.
El trabajo de FIOCRUZ es un aspecto vital de la actividad gubernamental en materia de salud pública, ciencia y tecnología de la salud. Esto se manifiesta en su manera de contribuir a la independencia en el abastecimiento de inmunobiológicos, la tecnología que desarrolla para el diagnóstico de enfermedades transmisibles, la provisión de apoyo técnico para las actividades de control de la salud pública y los programas para la formación de recursos humanos en la tecnología y ciencia de la salud y el sistema de remisión de pacientes.
El presupuesto de la Fundación se compone de fondos del Tesoro Nacional, recursos recibidos por medio de acuerdos y proyectos realizados con organismos de desarrollo internacionales e ingresos directos de la venta de productos y servicios.>
Contribuciones científicas
El secreto del éxito innegable de la Fundación en materia de investigación reside en la combinación especial de su espíritu de libertad de investigación con el compromiso social. Los investigadores no tienen el acceso prohibido a ningún tema y los científicos brasileños no han ignorado ninguna necesidad de salud pública de su pueblo.
El descubrimiento del mal de Chagas fue un ejemplo fundamental del éxito de la institución. Por primera y única vez, un solo investigador médico describió una nueva enfermedad y descubrió el agente causal, el vector, y la forma de transmisión. Carlos Chagas se había comprometido a internarse en el interior del Brasil para estudiar la enfermedad y ayudar a salvar a los pobres y los enfermos.
Al contrario de lo que ocurrió con el mal de Chagas, donde el trabajo de FIOCRUZ introdujo una nueva enfermedad, en otros casos, gracias a los esfuerzos de la Fundación, se logró exterminar enfermedades que habían atormentado a los brasileños durante mucho tiempo, al punto que en la actualidad sus nombres son casi desconocidos.
Un ejemplo de esto fue la morriña negra, una enfermedad que diezmaba el ganado del Brasil en las primeras décadas del siglo XX y fue erradicada por medio de una vacuna desarrollada por Rocha Lima, Gomes de Faria y Alcides Godoy en 1908.
Adolpho Lutz, de la Fundación, hizo una descripción completa del hongo que causa la paracoccidioidomycosis y Enrique da Rocha Lima descubrió el microorganismo que causa el tifus exantemático. Este mismo científico, con la ayuda de Arthur Neiva, también identificó el taladro del cafeto, un insecto que estaba infligiendo un terrible daño a la economía brasileña.
Los beneficios prácticos de la investigación realizada en FIOCRUZ también pueden verse en el otro lado del mundo. A principios del siglo XIX, Enrique Aragão descubrió el virus culpable de la mixoma infecciosa, una enfermedad de los conejos que hizo posible controlar la población de este animal en Australia, donde se había convertido en una plaga.
En FIOCRUZ, Gaspar Viana descubrió la Leishmania braziliensis, el agente que causa un nuevo tipo de leishmaniasis, la forma mucocutánea. Este descubrimiento revolucionó el tratamiento de la enfermedad, que había sido responsable de la muerte de entre 70 y 90 por ciento de sus víctimas.
Las colecciones científicas que se han reunido a lo largo de cien años son depósitos de información muy valiosa para los investigadores de todo el país y del exterior. La colección de entomología contiene aproximadamente 800.000 insectos y acáridos, y en la colección de malacología se pueden encontrar más de 4.000 ejemplares de moluscos de agua dulce.
La colección de bacterias, que cuenta con 5.000 ejemplares, incluye uno de los depósitos de enterobacterias más completos del mundo. La colección de helmintos, con 33.000 ejemplares, es la única de su tipo en América Latina. La colección de micología, a su vez, reúne 1.877 hongos del Brasil y otros países, y fue gracias a este recurso que el Instituto Pasteur pudo reconstruir su propia colección después de que ésta fuera destruida durante la Segunda Guerra Mundial.
Los científicos de FIOCRUZ fueron los primeros en el país en aislar los virus de la hepatitis A, el SIDA y el dengue, y de esta manera abrieron numerosas líneas de investigación para el desarrollo de exámenes de diagnóstico y vacunas específicas para las condiciones del Brasil. En los años ochenta, FIOCRUZ hizo conocer al mundo la existencia de dos nuevos grupos de virus que causan la diarrea: picobirna y picotrirna.
Las enzimas y los oligonucleótidos que emanan de los laboratorios de desarrollo tecnológico de la Fundación se envían a otros laboratorios de investigación para ayudar a crear una infraestructura de ingeniería genética en el Brasil. En 1991, un antígeno del trypanosoma cruzi, producido en FIOCRUZ utilizando la técnica del ADN recombinante, fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud como el indicador más eficiente y confiable para el diagnóstico del mal de Chagas.
Un molusquicida vegetal para combatir la esquistosomiasis y medicamentos a base de plantas para combatir la malaria son los resultados más recientes de la aplicación de modernas técnicas de biotecnología al estudio de la flora brasileña. En FIOCRUZ, la riqueza de conocimientos sobre biotecnología se suma a la riqueza natural de biodiversidad y señala el camino hacia el futuro.
Umberto Trigueros y Wagner de Oliveira son oficiales de comunicación en FIOCRUZ, y Carlos Wilson de Andrade Filho es periodista y trabaja en la oficina de la OPS.




