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Volumen 6 - No.1 - 2001


Iniciativas de "sociedades hermanas" salva madres en Centroamérica
Por Harvey Black

Aunque casi perdió la vida debido a una fuerte hemorragia posparto, Antonia Chapeta Querma, de Xeujupup, Guatemala, dio a luz un bebé sano. De ella puede decirse que estuvo en buen lugar a buen tiempo, pues si bien el Dr. Juan González controló el sangramiento, pocos meses antes, ninguno de los médicos del centro de salud de Sololá habría podido detectar, mucho menos tratar, la hemorragia.

 Pregnant Women
Entre 10 y 15 por ciento de las mujeres pueden tener complicaciones en el embarazo potencialmente mortales si no se tratan a tiempo.

En Matagalpa, provincia rural nicaragüense, una mujer embarazada, con severa hipertensión arterial por preeclampsia y dolor de cabeza, acudió al Centro de Salud La Dalia. Hacía sólo dos semanas que la enfermera del centro había aprendido a detectar y tratar este problema y había pegado los protocolos de tratamiento en la pared. Se estabilizó a la paciente, la enfermera le hizo señas a un autobús y la mujer llegó al hospital provincial donde dio a luz a una criatura sana. Sin el tratamiento, madre e hijo podrían haber muerto.

Estas son sólo dos de las vidas salvadas gracias a la relativamente nueva iniciativa llamada Save the Mothers Fund (Fondo para Salvar a las Madres), que imparte capacitación básica en temas de obstetricia y ginecología. Si bien el embarazo y el parto son fenómenos naturales, a veces puede haber complicaciones. "Si se deja todo a la naturaleza, de 10 a 15 por ciento de las mujeres sufrirán alguna complicación que puede ser mortal sin el tratamiento oportuno", dice la Dra. Anne Foster-Rosales, profesora adjunta de ginecoobstetricia y ciencias de la reproducción de la Universidad de California, en San Francisco.

Las complicaciones más graves y potencialmente fatales son las infecciones, las hemorragias, el parto obstruido (el bebé no puede pasar por el conducto del parto), los abortos en condiciones inseguras y la preeclampsia (un padecimiento específico del embarazo, caracterizado por hipertensión arterial).

Fondo para salvar a las madres

El fondo para salvar a las madres intenta reducir la mortalidad materna al capacitar a los trabajadores de la salud en el reconocimiento de los signos de peligro. La Dra. Foster-Rosales y sus colegas capacitaron un equipo clave de médicos en la detección y el tratamiento de esos cinco padecimientos. Este equipo a su vez capacitó a médicos y enfermeras en cuatro provincias centroamericanas. El personal de salud en las provincias es generalista y, por lo tanto, muchos carecen de los conocimientos especializados para diagnosticar y tratar estas complicaciones.

"En los últimos 18 meses capacitamos a más de 1.000 médicos y enfermeras rurales en la atención de urgencias obstétricas, para responder a los cinco problemas mencionados", explicó la especialista. "Las altas tasas de mortalidad reflejan las asombrosas desventajas sociales y sanitarias de las mujeres en todo el mundo, pero la capacitación dirigida a la atención de urgencias obstétricas puede lograr un cambio inmediato al evitar las defunciones maternas", agregó.

El fondo afilia sociedades de ginecología y obstetricia de un país desarrollado con sus pares en un país en desarrollo. El Colegio Estadounidense de Ginecología y Obstetricia (ACOG, por sus siglas en inglés) está afiliado con las sociedades de cuatro países centroamericanos y trabaja con proyectos de determinadas provincias en las cuales se percibía una mortalidad mayor en mujeres en edad fértil: Sololá, en Guatemala; Sonsonate, en El Salvador; Santa Rosa de Copán, en Honduras; y Matagalpa, en Nicaragua. El fondo funciona igual en otras partes del mundo, por ejemplo, Italia está asociado con Mozambique; Canadá con Uganda; Suecia con Etiopía y el Reino Unido con Pakistán.

Oportunidad dorada

"Este proyecto es una oportunidad sin igual de realizar intervenciones y hacer algo de inmediato", dice el Dr. Ben Curet, director de Medicina Materna y Fetal de la Universidad de Nuevo México y coordinador del fondo en Centroamérica. "E igualmente importante, puede develar estas necesidades ante los ojos de la ACOG y de otros en condiciones de proporcionar financiación y tecnología". Oriundo de Puerto Rico, el Dr. Curet agrega que trabajar en este proyecto es especialmente importante por la formación que tiene. "Usted no sabe qué bien uno se siente", afirma.

Save the Mothers Fund fue concebido por el Dr. Mahmoud Fathalla, profesor de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Assuit, de Egipto y ex presidente de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), la cual estableció el fondo en 1997. Para tener una idea del alcance del problema de las defunciones maternas, el fondo, con ayuda de las sociedades nacionales de ginecología y obstetricia de los países participantes y de representantes de los ministerios de salud, realizó una encuesta sobre mortalidad materna en esas cuatro provincias centroamericanas.

El estudio reveló que las defunciones maternas se subestiman porque se clasifican mal, según el Dr. Giuseppe Benagiano, director general del Instituto Nacional de Salud de Italia y presidente de Save the Mothers Fund "Por ejemplo, una mujer puede estar gravemente anémica y morir desangrada durante el parto...sin embargo, la muerte se atribuiría a la anemia".

En América Latina y el Caribe, al menos 23.000 mujeres mueren al año por causas relacionadas con el embarazo. Además, las mujeres sufren complicaciones del embarazo a largo plazo. Las probabilidades de morir durante el embarazo y el parto en América Latina y el Caribe son de 1 en 130 durante la vida reproductiva de una mujer, mientras en Estados Unidos, la proporción es de 1 en 3.500.

En 11 países de América Latina y el Caribe mueren más de 100 madres por cada 100.000 nacimientos, a saber: Bolivia, Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está trabajando en la reducción

de estas cifras al apoyar la atención obstétrica esencial mediante el Plan Regional de Acción para la Reducción de la Mortalidad Materna, iniciativa interinstitucional.

La función de la OPS en la asociación es promover las políticas necesarias para establecer y mantener servicios de salud materna de calidad y el acceso de la comunidad a estos servicios en 11 países. Las actividades de Save the Mothers Fund complementan las medidas del plan regional, dice el Dr. Ernest Pate, coordinador del Programa de Salud de la Familia y Población, dependiente de la División de Promoción y Protección de la Salud de la OPS.

Más beneficios

Además de los beneficios humanos, la reducción de las defunciones maternas significa que las sociedades pueden ser más productivas y reducir la pobreza. Principalmente por esto el Banco Mundial dio US$ 75.000 a Save the Mothers Fund. El Dr. Jerker Liljestrand, un obstetra que es el especialista principal en salud materna del banco, simplifica las razones económicas: "Si una mujer muere a los 20 años por causas que se podrían prevenir fácilmente, la sociedad podría perder unos 50 años productivos, aparte del hecho de que los niños pueden morir cuando la madre desaparece, así es que vale la pena invertir en esto. Es una de las mejores ofertas en el ámbito de la atención de salud".

La Dra. France Donay, directiva del programa del Fondo de Población de las Naciones Unidas, el cual aportó US$ 750.000 para poner en funcionamiento el plan inicial de tres años del fondo, añade otra consideración sanitaria: "Tan grave como la muerte de una madre durante el parto, el daño a la salud de una mujer que sobrevive en condiciones debilitadas también es motivo de gran preocupación". Más mujeres sobreviven el parto en frágiles condiciones de salud–por ejemplo, con anemia crónica–que las que mueren durante el alumbramiento. En todo el mundo en desarrollo, por cada mujer que muere en el parto, 30 sobreviven con su salud deteriorada.

Observando que fue él quien propuso que la FIGO incluyera a Centroamérica en las actividades del fondo, el Dr. Edgar Kestler, ginecoobstetra guatemalteco, describe el trabajo del fondo en la subregión como "su hijo". Él avizora que el proyecto se amplíe más allá de los programas pilotos en esas cuatro provincias y que aumente la conciencia sobre la importancia de reducir la mortalidad materna.

"Estamos trabajando estrechamente con los ministros de salud en los cuatro países para concientizar a todos y dirigir la atención hacia este problema de salud pública", dice el Dr. Kestler, quien actúa como coordinador centroamericano del fondo. La toma de conciencia puede exigir que los ministerios de hacienda vean el financiamiento sanitario desde una nueva perspectiva y el Dr. Liljestrand observa una corriente prometedora: "Actualmente, la tendencia central del desarrollo internacional es que invertir en la salud es un medio para reducir la pobreza".

Una reacción positiva

Ya El Salvador ha reaccionado positivamente. Su ministro de salud, el Dr. José Francisco López Beltrán, le escribió al Dr. Curet en septiembre que quería que el modelo de Sonsonate se transfiriera a otras provincias del país. El Dr. Liljestrand habla de incluir a las organizaciones no gubernamentales en esa tarea y de ayudar a definir el programa cívico.

Pharmacia, una gran compañía farmacéutica de Estados Unidos, con sede en Nueva Jersey, es otro contribuyente principal del fondo. "La contribución de US$750.000 de Pharmacia representa el compromiso de la empresa con el cuidado de la salud femenina", dice la Sra. Barbara-Kristin Elliott, portavoz de la empresa para asuntos de salud de la mujer. "Fuimos los primeros en comprometernos cuando la FIGO se dirigió a nosotros, hace tres años". Por su parte, el Dr. Benagiano enfatizó la generosidad de Pharmacia: "Donaron este dinero para una causa perdida, comercialmente. Ellos no pueden vender nada a estas personas o en esta zona".

La próxima fase del proyecto, dice la Dra. Foster-Rosales, es el "mercadeo social", o sea, la educación de la comunidad; específicamente, lograr que las mujeres acudan a los consultorios más temprano. "Las mujeres tienen que saber que si comienzan a sangrar en su casa, no deben esperar seis horas para buscar atención. Deben ir de inmediato. Si una mujer comienza a tener dificultades durante el trabajo de parto, la comunidad tiene que velar por que llegue a una clínica rápidamente".

En el futuro, el Dr. Kestler quiere elegir un par de centros de salud en cada provincia de los cuatro países para proporcionar atención obstétrica de urgencia y básica. En el futuro más lejano, el fondo quiere que sus intervenciones sean sostenibles. La Dra. Foster-Rosales espera que haya un cambio en la capacitación de los médicos y enfermeras centroamericanos: "Todos prestarán servicios en una zona rural en algún momento. La capacitación adecuada en planificación de la familia y atención de urgencias obstétricas es indispensable, ya que es una necesidad sanitaria humana básica".

En cuanto al futuro de Save the Mothers Fund, el Dr. Benagiano tiene esperanzas. Se propone seguir solicitando donaciones porque está convencido de que las personas están deseosas de dar dinero a proyectos que salvan vidas.


Harvey Black es redactor independiente, de Madison, Wisconsin, especializado en ciencias y medicina.


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