Volumen 6, Número 2 - 2002
11 de septiembre: todo cambió
por Daniel Epstein
 

Ansiedad por el ántrax

 Firefighters investigating anthrax case
(Foto ©AFP/Rhona Wise)
Si bien el temor de ataques terroristas convencionales adicionales es perdurable, el temor de ataques con armas biológicas, químicas o aun nucleares es posiblemente más intenso.

El Dr. Itzhak Levav, un psiquiatra que anteriormente encabezaba el programa de salud mental de la OPS y ahora actúa como asesor del Ministerio de Salud de Israel, señala, "El potencial de que un ataque terrorista biológico cause temor es mucho mayor. Está más cerca de lo desconocido, a lo aleatorio, sin razón". En contraste, una bomba u otro ataque convencional tiene un efecto local, más limitado, observa.

El Dr. Levav, que reside en Jerusalén, conoce al temor como a un compañero diario, dadas las bombas y los ataques suicidas relativamente frecuentes en Israel. "Un ciudadano que sabe que hay peligro naturalmente tiene miedo", expresó. "Se aísla, sale menos y tiene un sentimiento permanente de aprensión". Agrega, "Uno aprende a vivir con el temor. Si subo a un autobús miro a todas las personas, estoy consciente del hecho de que podría haber peligro. Me mantengo alerta y receloso de cualquier cosa extraña".

Durante la Guerra del Golfo de 1991, la gente recibió máscaras antigás del gobierno de Israel y preparó habitaciones selladas en sus hogares cuando Iraq lanzó una serie de proyectiles Scud a Israel. Los proyectiles resultaron tener ojivas de explosivo convencional, pero eso no redujo el temor, señala Levav. Mantenerse en "una modalidad de hiper-atención, constantemente explorando el entorno" puede causar depresión, tensión y estrés, observa. "Este es cada vez más el caso en los Estados Unidos también".

El temor de nuevos ataques terroristas usando agentes biológicos se intensificó con la alarma del ántrax que empezó en octubre, cuando un redactor de fotografía de un periódico popular en Boca Ratón, Florida, murió de la enfermedad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) describieron su propia respuesta: "Los CDC iniciaron una investigación epidemiológica y vigilancia de la salud pública para identificar cómo había ocurrido la infección con el Bacillus anthracis y para identificar otras infecciones. Una investigación ambiental identificó una muestra tomada del lugar de trabajo de la víctima (American Media Inc.) como positiva de ántrax. El B. anthracis también fue identificado en una muestra nasal de otro empleado del mismo edificio, lo que sugiere exposición".

Posteriormente, se recibieron cartas rociadas de ántrax en las oficinas de un senador de los Estados Unidos, de un presentador de una cadena televisiva, de un periódico de Nueva York y en otros lugares, dando comienzo a una serie de infecciones de ántrax que causaron la muerte de cuatro, o posiblemente cinco, personas; infectando a otras 18; hizo que 30.000 estadounidenses tomasen antibióticos; e infundió el temor en varios millones de personas.

 Internet reports about anthrax cases

Muy pronto los funcionarios de salud de los estados se encontraron abrumados por una demanda alta de la prueba de ántrax, a la vez que se informaron de miles de incidentes de ántrax falsos. El edificio de oficinas del Senado donde se encontró ántrax permaneció cerrado durante semanas, y se cerraron las instalaciones postales para su descontaminación. En noviembre, se encontró una cuarta carta rociada de ántrax dirigida a otro senador durante una búsqueda de correo sometido a cuarentena.

"Estamos llegando peligrosamente cerca del límite de capacidad," señaló el Dr. Georges Benjamin, director del Departamento de Salud e Higiene Mental del Estado de Maryland y presidente de la Asociación de Funcionarios de Salud Estatales y Territoriales. "Cuando usted saca a los epidemiólogos de su trabajo para que se concentren en esta epidemia, eso significa que si hubiese ocurrido otra epidemia, no habríamos podido manejarla".

La necesidad de reorganizar los recursos para lidiar con los problemas del bioterrorismo, a menudo a expensas de otro trabajo de salud pública, destaca la falta de financiamiento que ha estado erosionando la infraestructura de salud pública de la nación durante décadas, señala el Dr. Benjamin. Si bien relativamente pocas personas han sido infectadas por el ántrax, el trabajo asociado con la respuesta ha sido difícil de manejar. "Piénselo", señala. "Tres cartas y una cantidad relativamente pequeña de ántrax -y miles de millones de dólares de pérdidas".

El Dr. Benjamin señala que en el departamento de salud del estado de Maryland, los empleados se han atrasado en entrar datos de computación y en monitorear otras enfermedades. "Si se nos escapa una enfermedad porque esos datos no entraron o no podíamos seguirla, eso sería de lo más desfavorable", observa. "Esto nos dice que necesitamos arreglar la infraestructura de salud pública ahora mismo".

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