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En los Estados Unidos las parteras están inmersas en una lucha similar. "No deberíamos tratar el parto como si fuera un desastre a punto de ocurrir", dice la doctora Carol Sakala, de la oficina regional de la Asociación de Centros de Maternidad de Nueva Inglaterra. Ella aboga por crear un "clima de confianza en vez de un clima de duda". "Tenemos mucho que aprender de las parteras que no han sido tan fuertemente influenciadas por el enfoque médico", dice.
Además, para los pacientes en Estados Unidos, las parteras son una buena opción por razones prácticas. "Una de éstas tiene que ver con los seguros de salud y los costos de la atención médica. Las personas tratan de reducir sus costos de salud y las parteras han mostrado ser muy rentables", asegura Elisabeth Howard, partera-enfermera en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, Tennessee.
Estudios del grupo Public Citizen de investigaciones de salud muestran que la tasa de cesáreas en los partos atendidos por parteras es casi la mitad de la tasa nacional. Otra investigación ha encontrado que las parteras recurren a la episiotomía sólo excepcionalmente y la tecnología empleada se reduce al mínimo, de ahí los bajos costos.
Sin embargo, quienes abogan por la atención con parteras insisten en que costos más bajos no significan comprometer la calidad de la atención. En los Estados Unidos, la capacitación de la gran mayoría de las parteras es alta. Las parteras-enfermeras certificadas, artífices del 95 por ciento de los nacimientos atendidos por ellas en el país, están formadas en enfermería y atención de partos, deben aprobar un examen nacional de certificación y reciben una licencia estatal o de agencias designadas por el estado.
Investigaciones que comparan los resultados del embarazo entre los nacimientos atendidos por médicos y parteras, favorecen a estas últimas. Un estudio realizado por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Estados Unidos, que incluyó todos los partos -no múltiples- vaginales entre las 35 y las 43 semanas de gestación en 1991, mostró que el riesgo de mortalidad infantil era 19 por ciento más bajo en los partos atendidos por estas profesionales; el riesgo de mortalidad neonatal era 33 por ciento menor y el de bajo peso al nacer 31 por ciento menor con parteras.
Una razón para estos resultados es que la partera permanece con su paciente durante todo el trabajo de parto, mientras los médicos sólo aparecen esporádicamente. Las parteras también pasan más tiempo con sus pacientes durante las visitas prenatales y enfatizan en el aconsejamiento y la educación. "Nosotros no sobrecargamos nuestro calendario, como hacen los médicos para mantener los costos. Nos enfocamos en la prevención y la educación", dice Howard.
¿Y si hay problemas? En los Estados Unidos, la mayoría de los nacimientos atendidos por parteras tiene lugar en hospitales, de modo que los cuidados de emergencia están al alcance de la mano. La partera Deanne Williams, directora ejecutiva del American College of Nurse Midwives, dice que las parteras no niegan que el embarazo y el parto pueden presentar problemas que requieren intervenciones tecnológicas.
Sin embargo, dice Williams, la ciencia obstétrica ha llevado estas preocupaciones demasiado lejos. "Hemos sido seducidos por sistemas que proveen atención altamente tecnológica a todas las mujeres y los bebés, en vez de sólo a aquellos que realmente lo necesitan. En el proceso, hemos separado a las parturientas de sus familias, separado a las familias de su más reciente miembro, creado barreras a la lactancia materna y hemos logrado que el proceso de la maternidad sea mucho más complicado. Sin despreciar la importancia de la tecnología y de la intervención cuando son necesarias, tenemos que apoyar a las mujeres en el proceso normal de trabajo de parto y nacimiento".
La profesora Linda Walsh, de la escuela de enfermería de la Universidad de San Francisco, dice que las mujeres que escogen parteras tienden a compartir esa visión. "Si uno mira a las mujeres en los Estados Unidos que buscan la atención de parteras, es cierto que tienden a ser más educadas y como resultado, se cuestionan el modelo intervencionista de atención obstétrica".
No obstante, añade, en los Estados Unidos mujeres de bajos ingresos están acudiendo cada vez más a las parteras. "En particular las mujeres de escasos recursos conocen de las parteras porque el personal de las clínicas a las que asisten es de parteras. Para las mujeres inmigrantes esto es perfecto, pues el uso de parteras es coherente con sus creencias tradicionales". Ella cita estudios que muestran que aunque las parteras atienden proporcionalmente un mayor número de mujeres pobres, sus resultados son mejores que los de los médicos.
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Por parteras, para madres No hace mucho, cuando la partera Nancy Zelnik se presentaba, tenía que explicar en detalles qué era exactamente lo que ella hacía. "Nadie entendía cómo yo asistía partos si no era médica", recuerda Zelnik, quien trabaja en el Centro de Maternidad en Bethesda, Maryland, Estados Unidos. "Ahora muchas personas conocen de las parteras porque han oído a alguien que se ha atendido con ellas".
El Centro de Maternidad fue inaugurado en 1975, cuando las compañías de seguro anunciaron que no iban a pagar más a las parteras-enfermeras por los partos domiciliarios. "Las parteras se encontraron de pronto con decenas de pacientes a punto de dar a luz y sin un lugar donde atenderlas", cuenta Zelnik. "Entonces compraron esta casa que se convirtió en un centro de maternidad y parto". |
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 La partera Nancy Zelnik atiende a una futura madre en el Centro de Maternidad de Bethesda, Maryland, Estados Unidos. "La partera estará contigo durante todo el parto", promete ella a las pacientes. (Foto ©Armando Waak - OPS/OMS) |
En una de las sesiones mensuales de orientación para los nuevos pacientes, Zelnik promete "más tiempo y atención más personalizada", mayor control y poder de decisión durante el embarazo y el parto y acompañamiento continuo. La partera "va a estar contigo durante todo el parto", asegura Zelnik.
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Aunque la mayoría de las pacientes da a luz en el centro, tienen la opción de hacerlo en el hospital Shady Grove, donde las parteras tienen privilegios de admisión. Zelnik menciona que en Maryland, las parteras pueden prescribir medicamentos. "Esto es algo que nos ha ayudado mucho en cuanto a la confianza y credibilidad de los pacientes y sus familias", asegura. |
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