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 La resistencia a los antibióticos: ¿Estamos acabando con los remedios? por Alexandre Spatuzza
Aumentando el costo
 El aumento de la resistencia a los antibióticos significa mayores costos de atención de salud, puesto que los medicamentos nuevos son más caros que los anteriores. (Foto ©Armando Waak/OPS) | La creciente resistencia a los antibióticos también está aumentando el costo de los tratamientos, ya que cada vez es más frecuente que los médicos tengan que recurrir a los antibióticos de las últimas generaciones, a menudo en combinaciones, y no a los más antiguos y menos costosos. En los hospitales brasileños, por ejemplo, entre 25% y 30% de las cepas de las bacterias Pseudomonas, que usualmente afectan a los pacientes cuyos sistemas inmunitarios están debilitados, presentaban resistencia. Los médicos habían tenido que recurrir a clases de antibióticos relativamente nuevos, de amplio espectro llamados carbapenemas, que también son más costosos.
Un estudio realizado en el Hospital Español de México mostró un aumento considerable en el uso de antibióticos de tercera generación de 1992 a 1997. De la suma total anual dedicada por el hospital a la compra de antibióticos, que ascendía a 1,5 millones de dólares, se determinó que 350.000 dólares correspondían a antibióticos que se habían prescrito errónea-mente. El estudio concluyó que los métodos adecuados para controlar el uso de los medicamentos y recetarlos, podría reducir los costos del hospital en unos 500.000 dólares anuales.
Un estudio efectuado por la local de Chile de la APUA, determinó que las ventas de antibióticos en ese país subieron a más del triple, de 1988 a 1997, para alcanzar la cifra de cerca de 46 millones de dólares. El estudio atribuyó ese inusitado aumento a la falta de políticas de control adecuadas. En Brasil, las importaciones de antibióticos de las últimas generaciones tales como imipenem, ¿Qué puede hacer el consumidor? Los consumidores desempeñan una función primordial en el aumento de la resistencia a los antibióticos. Por eso es importante que participen también en la lucha contra el problema siguiendo algunas pautas básicas: - No le pida antibióticos a su médico. Los antibióticos se utilizan solamente contra las infecciones bacterianas. El resfriado común y la influenza son causados por virus; por ende, los antibióticos son ineficaces para tratar estas afecciones.
- Si su médico le receta antibióticos, pregúntele por qué se los está indicando. Pregúntele cuáles son los posibles efectos secundarios y las reacciones alérgicas.
- Cuando le receten antibióticos no olvide seguir todo el tratamiento que le mandaron. Las infecciones que no se tratan durante todo el tratamiento, son las principales causas del aumento de la resistencia a los antibióticos.
- Nunca tome antibióticos que le quedaron para tratar una enfermedad; puede que sean los que no le convienen y quizá no le alcancen para todo un tratamiento, y por lo tanto, estará contribuyendo a la resistencia a los antibióticos.
- Lávese las manos frecuentemente con jabón ordinario (no antibacterial) y agua tibia. Ésta es la mejor forma de evitar la propagación de microbios perjudiciales.
| cefalosporinas, y polimixinas han venido aumentando en los últimos tres años, según el Ministerio de Desarrollo del Brasil. Este tipo de alza de los costos es particularmente difícil de manejar para los países de América Latina y el Caribe, afectados por problemas económicos.
Como consecuencia de este problema internacional que sigue en aumento, en 1998 la OMS recomendó a sus estados miembros que tomaran medidas para controlar el consumo de antibióticos. En 1999, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió pautas destinadas a sus países miembros, instándolos a adoptar, entre otras, las siguientes medidas: establecimiento de sistemas de vigilancia; control de la venta de antibióticos; control de calidad de los medicamentos, en especial de los productos genéricos; y campañas de educación pública. También recomendaba establecer controles al uso de antibióticos en los alimentos para animales, una práctica usual en países como Argentina, Brasil y México, así como también en los Estados Unidos y el Canadá, que contribuye a la resistencia.
Hasta la fecha, 12 de los países de la Región han tomado medidas concretas para reducir la resistencia a los antibióticos, principalmente mediante el establecimiento de sistemas de vigilancia. Pero, a pesar de esto, a la Región le queda un largo camino por recorrer. En Brasil, por ejemplo, funcionarios del Ministerio de Salud no conocen con exactitud el número de hospitales del país que cuentan con un laboratorio de microbiología en funcionamiento. Según sus cálculos, apenas la mitad de los hospitales de Brasil tienen centros de control de infecciones.
Sin embargo, hay señales de progreso, ya que cada vez es mayor el número de programas que se están creando en los hospitales para reducir el uso de los antibióticos y promover las condiciones asépticas que inhiben el desarrollo de la resistencia. Desde 1997, la OPS ha venido trabajando en colaboración con Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Perú para capacitar a microbiólogos y médicos que puedan abordar este creciente problema.
Hasta ahora, solamente Chile y Cuba han implantado programas verdaderamente nacionales para limitar la resistencia a los antibióticos. A partir de 1999, las autoridades de salud pública de Chile empezaron a aplicar las leyes locales sobre venta de medicamentos y complementaron esas iniciativas con una campaña de información pública. El programa tuvo éxito en reducir el consumo de antibióticos en 22%, en términos del dólar. El sistema de salud unificado de Cuba efectúa la vigilancia y el control de la venta de antibióticos de manera eficaz, pero aun allí, según la APUA, la venta de antibióticos ha seguido aumentando.
Otros países están empezando a tomar medidas positivas en este sentido. En Venezuela, el gobierno está estudiando métodos para aplicar las leyes existentes a las ventas de antibióticos, mientras que el Perú está solicitando ayuda de la USAID para hacer lo mismo. Por su parte, Brasil ha nombrado a un grupo de trabajo multidisciplinario, formado por 10 personas del Ministerio de Salud, para formular una serie de pautas para la acción; su informe se espera para finales de este año.
Según los expertos, la resistencia a los antibióticos ha llegado para quedarse. Pero como dice Ronald Jones, investigador jefe de la APUA, "lo que tenemos que hacer ahora es lograr que la resistencia no aumente".
Alexandre Spatuzza, periodista brasileño que vive en São Paulo.
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