Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Volumen 7, Número 1, 2002

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Pionero de la píldora en México
por Gerald S. Cohen

 Dr. George Rosenkranz
Retrato institucional temprano. En sus últimos años, Rosenkranz empleó su prestigio para abogar por una mayor inversión de México en ciencia e investigación.
(Foto courtesía de George Rosenkranz)
El primer paso para alcanzar sus ambiciosas metas para Syntex, consistía en descubrir los misterios de la fabricación sintética de otros esteroides importantes y considerados muy cruciales para la prevención de enfermedades. Durante cerca de 10 años, tres equipos de químicos, uno en Suiza, otro en la Universidad de Columbia en Nueva York y el tercero en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesotta, habían venido trabajando para aislar las hormonas esteroides de las glándulas suprarrenales. El gobierno de los Estados Unidos estaba sumamente interesado en conocer mejor esta clase de hormonas, llamadas corticoides, por lo que, en 1940, empezó a financiar la investigación conjunta sobre estas substancias tan importantes. En 1946, varios científicos de Merck and Company Inc. habían logrado sintetizar la cortisona a partir de materiales procedentes de animales; pero este proceso, que constaba de 36 pasos, resultaba demasiado tedioso y caro para aplicarlo a la producción industrial. El interés por encontrar un mejor proceso de síntesis aumentó todavía más cuando, en 1948, un químico de la Clínica Mayo anunció que había utilizado con éxito pequeñas dosis de la cortisona producida por Merck para curar a varios pacientes aquejados de artritis grave. Para poner de relieve los resultados milagrosos del compuesto, distribuyó películas de pacientes hospitalizados que después de apenas un día de tratamiento con cortisona, se levantaban de la cama y hasta bailaban.

Estas curaciones suscitaron una carrera para sintetizar la cortisona de manera eficiente --algo que podría compararse con la carrera espacial de los años 50. Las revistas seguían de cerca los avances de las empresas que estaban compitiendo. Los principales participantes en esta competencia eran dos equipos de investigadores de la Universidad de Harvard, un equipo de Merck y un grupo de jóvenes de Ciudad de México. Desde su llegada a Syntex, Rosenkranz había formado lo que podía considerarse como "el equipo ideal" con jóvenes prodigios de todo el mundo, que un día iban a gozar de fama internacional por méritos propios. Entre estos se encontraban el Dr. Carl Djerassi y el Dr. Alex Zaffaroni. Una vez que habían logrado sintetizar la progesterona, Rosenkranz propuso que se sintetizaran otras hormonas. Fue así que, en 1946, el equipo de Syntex logró la síntesis de una substancia estrechamente vinculada a la hormona masculina testosterona; luego, en 1949, fabricaron las hormonas femeninas estrona y estradiol. Estos descubrimientos fueron un buen entrenamiento en la competencia por la cortisona.

Mediante la utilización de la diosgenina como materia prima, los científicos de Syntex trabajaron arduamente para marcar un hito en esta especialidad. Entre 1950 y 1951, trabajaron en dos turnos, siete días a la semana para seguir compitiendo. En lo que fue un final de fotografía, Syntex le ganó la carrera, en el verano de 1951, a sus rivales de Estados Unidos que disponían de más dinero y gozaban de más prestigio. La revista Life anunció la victoria con el titular "Cortisona extraída de un camote gigante; un equipo de científicos cuya edad promedio es 27 años, encuentra abundante materia prima en un tubérculo mexicano". Harper's Magazine escribió que la competencia por la cortisona "también pone de relieve un aspecto que suele pasarse por alto en esta era de grandes sumas de dinero. Son las mentes grandes y no los inflados presupuestos para la investigación, las que conducen a grandes descubrimientos."

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