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 Una nueva guardia Un segundo siglo por Sir George Alleyne
Nuestra presencia en los países mejora la capacidad de responder a los desastres y las situaciones de emergencia. Los desastres son una parte normal de nuestra realidad, y nuestra capacidad de entenderlos ha sido y debe seguir siendo uno de nuestros distintivos. La insistencia en el proceso continuo que abarca desde la preparación hasta la prevención, la mitigación, el socorro y el desarrollo posterior ha sido y debe seguir siendo una de nuestras virtudes en la próxima centuria. Los peligros naturales son, por definición, sumamente impredecibles, pero los seres humanos pueden limitar la escala de sus efectos catastróficos.
Un elemento del entorno que influirá en la posición que ocupemos al adoptar nuestra nueva posición será la proliferación de actores en el campo de la salud. Será una cualidad lograr discernir las clases de asociaciones que darán frutos óptimos y complementarán nuestras propias acciones. Esto exigirá una flexibilidad y franqueza que sólo pueden provenir de la confianza nacida de haber anotado una centuria y la convicción en el valor de los vínculos de cooperación.
A fin de cuentas, creo que nuestra capacidad de adoptar una nueva posición y "anotar otra centuria" dependerá, mas que nada, del poder de los principios que adoptemos. En años recientes, he promovido tan vigorosamente como he podido los conceptos de equidad y la búsqueda de un ideal panamericano. Es noble la idea de que podemos contribuir a determinar las desigualdades que existen en salud y ayudar a reconocer la desigualdad en la distribución de los factores que la determinan. Es una idea digna de una organización que ha estado al servicio de las Américas durante 100 años.
Los países americanos pueden reali-zar grandes hazañas en salud cuando colaboran y hay beneficios indudables que pueden recoger de estas actividades conjuntas. Pero, además, deseo que se extienda el espíritu panamericano a la colaboración para apoyar a esos países de la Región que están peor dotados y tienen las peores condiciones de salud. Tengo la esperanza de que las generaciones futuras de americanos se percatarán, como nosotros, de la importancia de la última centuria y que estarán igualmente convencidos del carácter de los desafíos y del potencial de la OPS para vencerlos merced a algunas de las ventajas que he esbozado. Si mi esperanza se materializa, las perspectivas durante al menos otra centuria de servicio son buenas.
Sir George Alleyne concluirá su segundo período como director de la Organización Panamericana de la Salud al comienzo de 2003, culminando una carrera de 22 años en la OPS. Fue nombrado Caballero en 1990 por su majestad la Reina Isabel II por sus servicios a la medicina y en 2001 recibió la Orden de la Comunidad del Caribe, el más alto honor que puede recibir un ciudadano del Caribe.
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