Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Edición Especial del Centenario
Volumen 7, Número 2, 2002

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En defensa de nuestra progenie
El futuro de las vacunas
por Sir Gustav Nossal

 Illustration Como resultado, fue necesario tener dos JNV cada dos meses y repetir el esfuerzo anualmente por lo menos durante tres años, convirtiendo a la campaña Polio Plus de los Rotarios en una tarea monumental. Mientras de a poco se controlaba la poliomielitis, la detección de los casos residuales cobró importancia. Por consiguiente, se creó un sistema de vigilancia para detectar todos los casos de parálisis aguda (técnicamente denominada fláccida para distinguirla de los ataques cerebrovasculares) a la atención de las autoridades sanitarias. Cuando se encontraban casos, se enviaban dos muestras de heces a laboratorios acreditados para intentar cultivar el virus de la poliomielitis. Esta tarea de vigilancia tediosa, pero vital, ha sido totalmente crucial.

Finalmente, las operaciones de "barrido", que consisten en la inmunización casa por casa de los últimos casos índice, son el último paso hacia la erradicación. Gracias a esta estrategia cuádruple, no ha habido ningún caso autóctono de poliomielitis salvaje en el continente americano desde 1991, ninguno en la Región del Pacífico Occidental desde 1997 y ninguno en la Región de Europa desde 1998. Aún en la India, la poliomielitis salvaje ahora está confinada esencialmente a dos estados del norte.

Durante los dos próximos años, la OMS centrará su atención en 10 países en África y Asia Meridional, cinco de los cuales están involucrados en conflictos bélicos y otros cinco son "países reservorios" debido a la alta densidad poblacional y al nivel de pobreza. El año proyectado para la erradicación mundial de la poliomielitis salvaje es 2005.

Si bien la campaña Polio Plus es un programa vertical (distinto a los programas horizontales que tratan de brindar atención primaria de salud a un frente amplio), esta tiene implicaciones más extensas. Primero, en muchos casos se administran suplementos de vitamina A simultáneamente. Segundo, esto une a las áreas rurales más remotas y desfavorecidas con el sistema nacional de salud.

Alianza mundial
Las experiencias tanto de la viruela como de la poliomielitis muestran el poder extraordinario del enfoque de inmunización. ¿Pero cuál es la situación actual? En 1998, se pensaba que se necesitaban nuevas energías en las iniciativas mundiales de inmunización.

Pero mientras la OMS, UNICEF, el Banco Mundial y académicos importantes buscaban una dinámica nueva, la ayuda vino de una fuente inesperada: William H. Gates III y su esposa, Melinda. La Fundación Gates hizo una promesa inicial de 100 millones de dólares para un Programa de Vacunación Infantil, diseñado en principio para determinar y superar los obstáculos a la introducción de vacunas nuevas importantes en el PAI. En el término de dos años, los Gates donaron un total de 1.400 millones de dólares comprometidos a proyectos relacionados con vacunas, incluyendo fondos considerables para la investigación y el desarrollo y 750 millones de dólares destinados a un Fondo Mundial para Vacunas Infantiles, administrado por UNICEF. El fondo está orientado a los 74 países más pobres del mundo, nominados como aquellos con un PIB per cápita inferior a los mil dólares por año. Además, ya varios países han prometido recursos al fondo, que actualmente alcanzan más de mil millones de dólares.

Luego de una consulta extensa con todos los interesados directos, se lanzó la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (AMVI) en 2000 como una alianza no incorporada de la OMS, UNICEF, el Banco Mundial, las fundaciones Gates y Rockefeller y otras organizaciones no gubernamentales, junto con donantes bilaterales, autoridades sanitarias de países en desarrollo y fabricantes de vacunas tanto de países desarrollados como en desarrollo.

La Junta Directiva de la AMVI fue presidida inicialmente por la directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, y ahora está presidida por Carol Bellamy, directora ejecutiva de UNICEF.

La AMVI ha establecido para sí tres metas principales. La primera es mejorar la infraestructura para la inmunización en los países donde la misma es deficiente mediante subvenciones de dinero en efectivo supeditadas a un aumento demostrable de la cobertura de vacunación.

La segunda comprende la adquisición, para países seleccionados, de vacunas más allá de las seis tradicionales, principalmente hepatitis B, fiebre amarilla y Haemophilus influenzae B, o Hib, para la meningitis, la neumonía y la septicemia.

Y la tercera, a más largo plazo, es realizar investigación aplicada y trabajo de desarrollo de nuevas vacunas que ya están en proceso, como las vacunas contra el neumococo y el rotavirus. Hasta ahora, dos tercios de los países enfocados por la AMVI han recibido subvenciones y/o suministros de vacunas. No obstante, la sostenibilidad es una preocupación real, ya que los países beneficiarios tendrán que incluir gradualmente el costo de las vacunas en sus propios presupuestos de salud.

Tres vacunas cercanas
A pesar del sorprendente avance de la ciencia inmunológica, existen muchas enfermedades para las cuales todavía no hay una vacuna eficaz. Hemos podido observar el avance rápido en algunas vacunas, aquellas que ya se están investigando, cuyos principios fundamentales ya se han establecido en gran parte y que parecen requerir un trabajo de desarrollo relativamente directo para estar disponibles. Probablemente esto se aplique en el caso del subtipo A de meningococo, responsable de las horribles epidemias de meningitis en el África al Sur del Sahara; del rotavirus, una causa importante de diarrea infantil y el neumococo, donde el problema más grande será el gasto, ya que cada uno de los diferentes tipos de la bacteria que causan la enfermedad necesitará ser incluido en la vacuna final.

Sería sorprendente si las vacunas para estos agentes patógenos no llegaran a estar disponibles dentro de cinco a siete años. Nuevamente, tenemos que buscar los fondos del sector público para su introducción temprana.

Algo más especulativo son las vacunas contra la shigelosis, o la disentería bacilar, que causa cerca de 800.000 defunciones por año, casi todas en países muy pobres; y contra la Helicobacter pylori, que causa la enfermedad de úlcera péptica, la gastritis crónica y una gran proporción de los cánceres gástricos. Es dudoso que la industria farmacéutica consiga el financiamiento suficiente para la investigación y llevara estas vacunas hasta su registro. Las probabilidades son mejores para una vacuna contra el papilomavirus humano (HPV), una de las causas del cáncer cérvicouterino y las verrugas genitales, porque hay mayor interés en los países industrializados en prevenir estos problemas.

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