 En defensa de nuestra progenie El futuro de las vacunas por Sir Gustav Nossal
Los genomas también han abierto otros caminos completamente nuevos. Se pueden diseñar las plantas para que produzcan antígenos, de manera que es factible una vacuna comestible. Y también pueden aplicarse sobre la piel.
Dentro de unos 100 años, los desarrollos de tercera y cuarta generación estarán en uso. Las combinaciones de vacunas se tornarán cada vez más importantes. Algunas empresas ya están trabajando en una vacuna heptavalente contra la difteria, la tos ferina, el tétanos, la poliomielitis, la hepatitis B, el Hib y el meningococo C, todos mezclados. Ya hay planes para una vacuna anti sarampión-parotiditis-rubeola-varicela. Sin duda alguna, en un siglo, los bebés estarán protegidos contra la mayoría de las enfermedades más infecciosas prevalentes hoy en día y contra muchas más.
¿Cuántas de estas enfermedades erradicaremos completamente? La Organización Panamericana de la Salud ha enfocado al sarampión como la próxima para erradicar en las Américas y ya ha logrado extraordinarios avances hacia esa meta. Dados los problemas encontrados en los esfuerzos de erradicación de la poliomielitis en el África y Asia Meridional, puede ser más realista el control mundial del sarampión que su erradicación total. En principio, cualquier microorganismo contra el cual exista una vacuna sumamente eficaz, que no tenga ningún reservorio animal y que (a diferencia del tétanos y el ántrax) no persista a largo plazo en el suelo o el agua, es erradicable.
Las dos desventajas principales son el costo y el hecho de que, como la viruela, se podría usar un organismo contra el cual los lactantes no están siendo inmunizados en un acto de bioterrorismo. Fuera de la erradicación, es alentador observar cuan rápido se puede controlar una enfermedad. Por ejemplo, en Taiwán, el uso generalizado de la vacuna contra la hepatitis B ha bajado extraordinariamente la tasa portadora y ya ha disminuido la incidencia del cáncer hepático en las poblaciones pertinentes.
¿Un siglo de oro? En un mundo conmocionado después del 11 de septiembre de 2001, ya no es ingenuo esperar que las serias inequidades sociales en todo el mundo finalmente recibirán la atención que merecen. Existe un reconocimiento creciente de que un reservorio de enfermedades transmisibles en cualquier país representa una amenaza mundial, dado el nivel de viajes internacionales. La prevención de las infecciones no sólo es mejor que la curación, también es mucho más barata.
No obstante los ejemplos espléndidos de Rotario Internacional y de Bill y Melinda Gates, que se debieran seguir más ampliamente, se debe hacer algo más. Eso es el nexo entre la salud y el desarrollo económico. En las palabras del economista de Harvard Jeffrey D. Sachs y sus colegas: "Las vinculaciones de la salud a la reducción de la pobreza y al crecimiento económico a largo plazo son potentes, mucho más fuertes de lo que se considera generalmente. La carga de morbilidad en algunas regiones de bajos ingresos es una barrera importante al crecimiento económico".
Sachs calcula que 30 mil millones de dólares por año de apoyo adicional por parte de los donantes podría salvar 8 millones de vidas cada año y proporcionar beneficios económicos directos de 186 mil millones de dólares por año. Durante los próximos 100 años, eso suma un avance verdaderamente impresionante para la raza humana. En lo que concierne a las vacunas, el viaje largo desde Edward Jenner hasta William H. Gates III habría representado entonces sólo el comienzo de una era de oro en la salud pública.
Sir Gustav Nossal es profesor emeritus de la Universidad de Melbourne y fue nombrado Australiano del Año en 2000. Preside el Consejo Asesor Estratégico del Programa de Vacunación Infantil de Bill y Melinda Gates y el Grupo de Consulta Estratégico de Expertos del Programa de Vacunas y Productos Biológicos de la Organización Mundial de la Salud.
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