 Un nuevo Brasil
Cuando se escriba la historia de la revolución de las ciencias de vida, ¿se destacarán los países de América Latina y el Caribe como protagonistas centrales o serán relegados a las notas a pie de página? La experiencia del Brasil demuestra que la Región no debería quedarse afuera si los países realizan un esfuerzo concertado para invertir en investigación y desarrollo
En 2001, la Empresa Brasileña de Investigación Agrícola (EMBRAPA) fue la primera del mundo en desarrollo en clonar con éxito un animal, un ternero bautizado Vitoria. A comienzos de este año, investigadores brasileños secuenciaron también con éxito los genomas de dos bacterias del género Xanthomonas.
La mayoría de estos logros son el resultado de una iniciativa de la Fundación de Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP) lanzada en 1997, que creó un "instituto virtual de genoma" que vincula a los laboratorios y a los investigadores a través del estado. Inicialmente la red - la Organización para la Secuenciación y Análisis de Nucleótidos (ONSA) - vinculó a unos 200 científicos que trabajaban en 30 laboratorios de investigación. En este momento, la red comprende a 400 investigadores y a 60 laboratorios.
El financiamiento inicial para el proyecto lo dio el mismo FAPESP, que por ley tiene garantizado el 1 por ciento de los ingresos tributarios estatales de São Paulo. También se recibieron fondos de la asociación brasileña de cultivadores de cítricos, el Instituto Ludwig para la Investigación del Cáncer y los cultivadores brasileños de azúcar (en un proyecto para secuenciar el genoma de la caña de azúcar), así como del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y los vinicultores de California, que contrataron a investigadores de la ONSA para secuenciar una cepa de Xylella fastidiosa que provoca estragos en las viñas de esa región.
Brasil ya se ha asegurado un papel de liderazgo mundial en el campo del genoma. Los investigadores de un consorcio de São Paulo fueron los primeros en el mundo, en julio de 2000, en decodificar el genoma de una bacteria que infecta a plantas, Xylella fastidiosa. Poco después, miembros del mismo grupo anunciaron que habían proyectado con éxito unos 800.000 marcadores humanos de secuencia expresada en tumores malignos.
Los desarrollos recientes incluyen la expansión de los esfuerzos de Brasil en torno al genoma del cáncer en un "proyecto del genoma clínico" que se centra en la expresión de genes y su correlación con la evolución clínica, respuesta terapéutica y supervivencia de pacientes con cáncer. También en su fase final está un proyecto para secuenciar el genoma de Schistosoma, otro parásito letal en América del Sur, Africa y Medio Oriente.
Estos éxitos, según el doctor Marco Zago, profesor de medicina clínica en la Universidad de São Paulo y miembro de ONSA, "han impulsado la confianza de los científicos brasileños y fortalecido este modelo que es ejemplo para aquellos países que deben arreglárselas con pocos recursos".
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