En el Día Mundial del SIDA la Organización Panamericana de la Salud hace un llamado a los hombres a ayudar a controlar la epidemia de SIDA
Washington, 30 de noviembre, 2000 (OPS) --- La Organización Panamericana de la Salud hizo hoy un llamado a los hombres a "ejercer su influencia para ayudar a controlar la epidemia del SIDA al evitar comportamientos que los ponen en riesgo de infectarse por el VIH y de transmitir la infección a sus compañeros sexuales o parejas".
En un mensaje con motivo del Día Mundial del SIDA, el cual se celebra el 1ero de diciembre, el Director de la OPS, Dr. George Alleyne dijo "Tenemos el compromiso de estimular a los hombres a adoptar comportamientos sanos y a participar de lleno en la atención de la salud de sus parejas y de toda la familia. Al mismo tiempo, reconocemos la necesidad de prestar la debida atención a la prevención de los problemas de salud propios del sexo femenino, sin olvidar que esta toma de conciencia y sensibilización deben orientarse por igual a la atención de las necesidades de ambos sexos.
"Recordemos en este Día Mundial del SIDA que tenemos el compromiso de luchar cada vez más por combatir esta enfermedad. Todos y cada uno de nosotros podemos y debemos “marcar la diferencia," instó el Dr. Alleyne. El lema del Día Mundial del SIDA del 2000 es Los hombres marcan la diferencia.
La epidemia mundial de SIDA ha alcanzado proporciones alarmantes. A fines de 1999 se estimó que 34,3 millones de personas en el mundo padecían la infección por el VIH o el SIDA y que otros 19 millones habían fallecido a causa de esta enfermedad. Se calcula que en la Región de las Américas, una de cada 200 personas entre los 15 y 49 años de edad está infectada por el VIH. En el Caribe, una de cada 50 personas tiene la infección, y es evidente que su incidencia en personas de sexo masculino sigue aumentando en el mundo entero.
Las más recientes cifras de las Américas muestran que una de cada 200 personas en América del Norte y América Latina está infectada por el VIH, mientras en el Caribe la proporción es casi cuatro veces mayor. "En los Estados Unidos y Canadá el acceso generalizado a la terapia antirretrovírica ha reducido extraordinariamente la mortalidad por causa del SIDA pero la tasa de nuevos casos de infección no ha disminuido considerablemente y por lo tanto la incidencia de infección por VIH ha aumentado y hoy en día aproximadamente 900.000 personas viven con el VIH," según un informe nuevo de la OPS.
"A comienzos del siglo XXI, la Región de América Latina y el Caribe que cuenta con un ocho por ciento de la población mundial, alberga a 4,9 por ciento de todas las personas que viven con el VIH. Actualmente, alrededor de 1,3 millones de habitantes en América Latina y otros 360.000 en el Caribe viven con el VIH. Muchos de estos hombres, mujeres y niños morirán en el transcurso de la próxima década, acompañando así a los 557.000 que ya han muerto del SIDA en la Región desde que la epidemia empezó hace veinte años. En 1999 el número de casos de nuevas infecciones era más del doble del número de muertes causadas por el SIDA. De hecho, cada día unas 567 personas se infectaban con elVIH en América Latina y el Caribe durante 1999-un récord de mal augurio al entrar un nuevo siglo," señaló el informe, el titulado El VIH y el SIDA en las Américas: Una epidemia con muchas caras.
El informe fue producido por los investigadores y los científicos de la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud y el programa del ONUSIDA, quienes señalaron que, "Debido a la amplia diversidad entre las epidemias de VIH estas cifras regionales no reflejan las enormes diferencias en los niveles epidémicos y en los perfiles de transmisión".
Dr. Alleyne dijo que, "La epidemia mundial de SIDA ha alcanzado dimensiones alarmantes. Calculamos que el VIH o el SIDA ha infectado a más de 34 millones de personas en todo el mundo, y ya unos 19 millones han muerto como resultado de esta enfermedad".
En América del Norte, señaló el informe de la OPS, "hay leves indicios que muestren que el número de nuevas infecciones por VIH está disminuyendo. En efecto, hay algunos indicios de que la terapia que extiende la vida de los infectados está llevando a la placidez o apatía y que en realidad el comportamiento riesgoso dentro de la comunidad homosexual y quizás entre otros grupos está en aumento. . En términos generales, sin embargo, está claro que tanto el VIH como las epidemias de SIDA están concentrándose cada vez más en las minorías étnicas y las secciones desfavorecidas de la población".
En los Estados Unidos, alrededor de 40.000 personas se ven infectados por el VIH cada año, más de dos tercios de estos son hombres. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos calculan que la mitad de los casos de nuevas infecciones en los hombres y cerca de dos tercios en las mujeres ocurren en la población negra, aunque este grupo constituya menos de un quinto de la población de los EE.UU. Un cuarto de todas las nuevas infecciones por VIH se encuentran entre las personas que se inyectan drogas y un 42 por ciento de las personas infectadas cada año se infectan a raíz del sexo entre hombres. El sexo heterosexual sin condones es la causa de la mayoría de las restantes infecciones. Se calcula que existe un 0,8 por ciento de adultos seropositivos al VIH en los Estados Unidos con lo cual éste se convierte en el país con la tasa más alta de casos entre los países desarrollados.
El informe de la OPS señaló que "En la mayoría de los países de América Latina y el Caribe según la disponibilidad de información, las tasas más altas de infección por VIH se encuentran en subpoblaciones del pueblo cuyos comportamientos los dejan sumamente vulnerables a la infección por el virus del SIDA. Estas poblaciones incluyen a los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, los hombres y las mujeres que se inyectan drogas, los prisioneros, los niños de la calle y otros grupos marginados, incluyendo algunas minorías étnicas. La juventud, cuya sexualidad es a menudo pasada por alto en la prevención de planificación y los servicios de atención, también puede considerarse en mayor riesgo de contraer el VIH".
Muchos países en América Latina y el Caribe, según el informe, no tienen "ninguna información en absoluto acerca de los niveles de infección o de los comportamientos riesgosos en poblaciones especialmente vulnerables a la infección por VIH. Es muy poco probable que esto se deba a que no existe tal comportamiento. Es, más bien, porque se ha pasado por alto, ya sea deliberadamente o no. El comportamiento homosexual es ilegal en muchos países de la Región y el uso de drogas es ilegal en todos. Además de ser ilegales, estos comportamientos son ampliamente censurados y se niegan con frecuencia, a veces aun por la misma gente que participa en ellos. Dado que los miembros de poblaciones con comportamiento de alto riesgo son también parte de la población en general, los comportamientos que los exponen a la infección por VIH con el tiempo también pueden exponer a los hombres y las mujeres con quienes se relacionan, aun cuando aquellos hombres y mujeres no comparten el comportamiento de riesgo. Las sociedades, por consiguiente, deben ser guiadas por el interés propio--así como mediante la obligación moral--a proporcionar información y servicios que puedan satisfacer las necesidades de poblaciones en alto riesgo de contraer o transmitir el VIH".
Aunque en algunos países--principalmente en los Estados Unidos y Canadá--la comunidad homosexual está bien establecida y es relativamente fácil llegar a los hombres en estas comunidades con la información y los servicios que ayudan a reducir el riesgo de la infección por VIH, el informe señaló. "En la mayoría de América Latina y el Caribe, una cultura predominantemente machista ha impedido el desarrollo de identidades homosexuales y a su vez ha resultado en la negación de la existencia generalizada del sexo entre hombres, no solo a nivel social sino que a veces inclusive a nivel personal. Llevar los servicios apropiados de prevención del VIH a los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres pero que no se consideran homosexuales ha sido un gran reto para muchos países". A pesar del aumento en las tasas de infección entre las mujeres, el sexo entre hombres sigue siendo la causa única más grande de nuevas infecciones por VIH en varios países, incluyendo Canadá, los Estados Unidos y México, observó el reporte.
La Organización Panamericana de la Salud, que también actúa como la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud, tiene casi 100 años de experiencia trabajando con todos los países de las Américas para mejorar la salud y los niveles de vida de sus pueblos.
Para mayor información por favor comunicarse con Daniel Epstein, tel (202) 974-3459, fax (202) 974-3143,Oficina de Información Pública, email: epsteind@paho.org
