FORTALECIMIENTO DE LOS SISTEMAS DE SALUD FUNCIONES ESCENCIALES DE SALUD PUBLICA FESP 9

FESP 9: La seguridad de la calidad en los servicios de salud

FESP 9

Esta función incluye:

• La promoción de la implantación de sistemas de evaluación y el mejoramiento de su calidad.

• El fomento de la elaboración de normas sobre las características básicas que deben tener los sistemas de garantía y mejoramiento de la calidad y supervisión del cumplimiento de los proveedores de servicios que tengan esta obligación.

• La definición, explicación y garantía de los derechos de los usuarios.

• La existencia de un sistema de evaluación de las tecnologías de la salud que colabore en los procesos de toma de decisiones de todo el sistema de salud y que contribuya a mejorar su calidad.

• La utilización de la métodos científicos para evaluar intervenciones de diverso grado de complejidad en materia de salud.

• La implantación de sistemas de evaluación de la satisfacción de los usuarios y el uso de sus indicadores para mejorar la calidad de los servicios de salud.


Indicadores:

1. Definición de estándares y evaluación para el mejoramiento de la calidad de los servicios de salud individual y colectivo.

2. Mejora de la satisfacción de los usuarios con los servicios de salud.

3. Sistema de gestión tecnológica y de evaluación de tecnologías en materia de salud para apoyar la toma de decisiones en salud pública.

4. Asesoría y apoyo técnico a las instancias subnacionales de salud y para asegurar la calidad de los servicios.


FESP 9: Resultados de la medición en la Región de LAC

Esta es la función que presenta el menor desempeño para la Región de las Américas, con una mediana de 0.26. Los países participantes presentan resultados homogéneos, todos con desempeño de bajo a intermedio, con excepción de un país de mejor desempeño, que claramente se aleja del conjunto de la región.
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A pesar de que todos los indicadores señalan bajo desempeño, destacan los pequeños avances en materia de evaluación de tecnologías sanitarias para apoyar la toma de decisiones en salud pública (indicador 3) y la mejora de la satisfacción de los usuarios con respecto a los servicios de salud (indicador 2). El bajo apoyo a las instancias subnacionales (indicador 4) es, probablemente, consecuencia del bajo desarrollo de la función en general
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 La mayor variación en los resultados obtenidos por los países participantes se encuentra en la definición de estándares y en la evaluación del mejoramiento de la calidad de los servicios de salud (indicador 9.1), y en el apoyo a las instancias subnacionales (indicador 9.4), en los que, a pesar de constituir una debilidad para la Región de las Américas, se observan avances importantes en algunos países. Por otra parte, la preocupación por la mejora de la satisfacción de los usuarios con los servicios de salud es un área crítica para todos los países participantes y presenta un nivel de dispersión menor. En lo relativo al indicador 9.3, se constata que un tercio de los países de la Región no presenta ningún desarrollo en esta línea.
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Las características más significativas que presenta el desempeño de esta función para la mayor parte de los países son las siguientes:

• El 49 por ciento de los países cuentan con políticas de mejoramiento continuo de la calidad de los servicios, el 43 por ciento aplican estándares de desempeño de la calidad y el 27 por ciento han medido sus avances en la materia. En general, pocos países evalúan la calidad de los servicios y menos aún difunden estos resultados a la población. Solo el 22 por ciento de los países cuentan con organismos autónomos que acredites y evalúes la calidad de los responsables de prestar los servicios de la salud.

• Se observa, en general, aumento más pronunciado de las acciones dirigidas a evaluar la calidad de los servicios de salud individuales (especialmente para evaluar los procesos y con menor frecuencia, los resultados), que para evaluar los servicios de salud colectivos.

• En general, existe escaso desarrollo de estrategias sistemáticas y periódicas, de carácter nacional, dirigidas a evaluar la satisfacción de los usuarios con respecto a los servicios de salud (tanto para los individuales como para los colectivos), aunque los países participantes aportan algunas experiencias aisladas en los niveles intermedios y locales. El 41 por ciento de los países utilizan sus resultados para el perfeccionamiento de las estrategias de mejora de la calidad de los servicios de salud; sin embargo, se reconoce que éstos no sirven para orientar la toma de decisiones en la materia y que los resultados no se comunican a los usuarios. En general la mayor parte de los países no cuentan con mecanismos para asegurar la confidencialidad de la información aportada por los usuarios.

• El 30 por ciento de los países cuentan con organismos responsables de la gestión tecnológica y del apoyo a la toma de decisiones en la materia, sin éxito evidente en lo relativo a apoyar los procesos de toma de decisiones en políticas de salud, ni en cuanto a hacer recomendaciones respecto del uso de tecnologías a los encargados de los servicios de salud. Aunque insuficientes, los países reconocen algunos avances en la evaluación de la seguridad y la eficacia de las tecnologías.

• En correspondencia con el bajo nivel de implantación alcanzado por esta función, se observa que las ASNs apoyan parcialmente a las instancias subnacionales, especialmente en lo relativo a evaluar la calidad de los servicios de salud individuales.