Proyecto ACTIVA
Actitudes y normas culturales frente a la violencia en ciudades seleccionadas de América Latina y España
Resumen ejecutivo
Introducción |
Objetivos |
Metodología
El Proyecto ACTIVA, iniciativa regional coordinada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es un proyecto multicéntrico para evaluar la violencia y las normas culturales y actitudes asociadas a la violencia en ciudades seleccionadas de la Región de las Américas y de España. El estudio representa un esfuerzo interamericano apoyado por la cooperación técnica brindada por la Oficina Sanitaria Panamericana y por centros de investigación de excelencia en la Región, con financiamiento conjunto por ambas entidades. La OPS brinda cooperación técnica y financiamiento para el desarrollo de la encuesta, las reuniones de los investigadores, la revisión y compilación de grupos de datos, y la diseminación de los resultados. Los investigadores han procurado el financiamiento de subvenciones de sus propios países para la colección de datos y el análisis.
La violencia es una de las amenazas más serias a la salud pública y a la seguridad en la Región de las Américas. La violencia es la primera causa de la muerte entre los jóvenes varones en varios países latinoamericanos y es la mayor fuente de años de vida perdidos (REF). Sin embargo, la falta de información y la falta de estudios comparativos entre diferentes culturas y países en la Región han resultado ser una limitación para comprender los factores socioeconómicos, psicosociales, y culturales asociados con la violencia. Por eso, la OPS decidió intentar un estudio comparativo de ciudades seleccionadas en la Región que posibilitara comprender los factores sociales y personales que llevan a diferencias en los patrones de comportamiento violento de poblaciones urbanas, en particular comporatmientos violentos en la familia y más extensamente en la comunidad.
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Los objetivos del estudio eran de 1) describir y comparar, en un número de ciudades, la prevalencia de comportamientos físicos agresivos hacia miembros de la familia, tanto los hijos como el/la compañero/a, y hacia otros miembros de la comunidad, y 2) identificar los factores personales, ambientales, y socioeconómicos asociados con tales comportamientos. El objeto era de generar información para ayudar a orientar políticas y a diseñar programas de intervención a través de una perspectiva de salud pública para la mitigación y prevención de la violencia en las ciudades de las Américas.
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Diseño
El Proyecto Activa usó un diseño transversal para medir una muestra de la población entre 18 y 70 años de edad residente en grupos familiares en las áreas metropolitanas de ciudades seleccionadas. Entre septiembre de 1996 y marzo de 1997, una muestra representativa fue seleccionada en cada ciudad por estrato socioeconómico y densidad de población. El tamaño de la muestra fue estimado a 1200 individuos por ciudad. Los individuos fueron seleccionados en grupos familiares por muestreo sistemático sin substitución. Este cálculo asumió una variación y un error máximo de un nivel de confianza de 95%. Los datos fueron coleccionados con el uso de un cuestionario común.
En una ciudad, Houston/Austin, se usó una metodología diferente. La encuesta se hizo a través de entrevistas telefónicas de una muestra al azar de adultos entre 18 y 70 años de edad. El cuestionario contuvo aproximadamente un tercio de las preguntas del cuestionario común del Proyecto ACTIVA.
Instrumento
Desarrollo del instrumento: En enero de 1996, la Organización Panamericana de la Salud, en colaboración con el Centro Colaborador de la OMS de la Universidad de Texas-Houston, organizó una reunión con investigadores latinoamericanos para diseñar una encuesta familiar común para adultos. La primera versión del cuestionario fue elaborada en esta reunión. Durante el primer semestre de 1996, la encuesta fue probada cuatro veces en un piloto, se elaboraron los manuales para colección y gestión de datos, y se especificó la metodología. Todos los centros e investigadores que participaron en el proyecto trabajaban extensamente en la revisión y la redacción del protocolo y del diseño final del cuestionario que se iba a usar en las ciudades. Para procesar los datos, el Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica sirvió como centro para el análisis de los datos que resultaron del piloto que se hizo para el cuestionario y del análisis preliminar de los datos finales. El Instituto de Estudios de Religión (ISER) de Rio de Janeiro, Brasil, facilitó la compilación del grupo de datos final y la revisión de la metodología usada para la muestra.
El proceso de la selección de los detalles fue guiado por la teoría, la investigación de factores de riesgo, y la experiencia de los investigadores que participaron. La Teoría Social Cognitiva (Bandura, 1986) fue el marco teórico que informó el modelo de evaluación. La Teoría Social Cognitiva postula que el comportamiento es dinámico y que se deja influenciar por las características de la persona, los otros comportamientos de la persona, y las características del ambiente donde este comportamiento se lleva a cabo. Estos tres elementos intercalan continuamente y se influyen simultáneamente. Esta interacción continua se llama el "determinismo recíproco." El ambiente se refiere a todos los factores que sean externos a la persona pero que puedan afectar el comportamiento de aquella persona, por ejemplo miembros de la familia o instituciones sociales. Cómo la persona reacciona al ambiente se dejará influenciar por la representación cognitiva del ambiente propia de la persona, la cual puede ser real o deformada. Por eso, la evaluación de la percepción individual del ambiente puede dar una buena idea de cómo el ambiente influye el comportamiento del individuo.
Cuestionario final: El cuestionario final incluyó las características sociodemográficas de los entrevistados y de sus familias, le preponderancia de comportamientos agresivos y de otros comportamientos relacionados con la violencia, las actitudes personales hacia los comportamientos agresivos, la autoeficacidad para alternativas a la violencia, la percepción de las instituciones sociales y del gobierno, y la victimización tanto en la familia como en la comunidad.
Muestra
La encuesta fue administrada al azar a una muestra probabilística, estratificada por estrato socioeconómico, de adultos de ocho ciudades. El Salvador-Bahia (n=1384) y Rio de Janeiro (n=1114), Brasil; Santiago de Chile (n=1212); Cali, Colombia (n=2288); San José, Costa Rica (n=1131); San Salvador, El Salvador (n=1290); Madrid, España (n=1105); y Caracas, Venezuela (n=1297). La muestra total para estas ocho ciudades fueron 10,821 personas. Debido a problemas en la muestra en dos ciudades, Santiago y Cali, la muestra tuvo que ser ajustada según estrato social y género para representar la distribución de la población. En todas las ciudades, las mujeres fueron un poco más representadas en la muestra que en la población. Las tasas de no responder variaron por ciudad y por estrato socioeconómico, con las más altas en el estrato socioeconómico alto y las más bajas en el estrato bajo.
En Tejas, 1110 personas (500 in Austin y 610 en Houston) entre 18 y 70 años de edad fueron entrevistadas por teléfono.
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