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Sobre el
Programa Mujer, Salud y Desarrollo |
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El Programa Mujer, Salud y Desarrolllo (MSD) tiene como mandato brindar cooperación técnica a los países miembros para promover la equidad de género en el desarrollo de programas y políticas de salud.
Llamamos para la redistribución de responsabilidades y poder entre mujeres y hombres con el fin de mejorar el bienestar físico, psicológico y social de toda la poblcaión.
MSD busca identificar y reducir los inequidades entre mujeres y hombres con respecto al estado y los determinantes de salud, acceso a y calidad de atención de salud y participación en la toma de decisiones y la distribución de recursos.
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Prevención y Atención de la Violencia de Género
Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos
Equidad de Género en la Reforma del Sector Salud
Análisis y Monitoreo de las Inequidades de Género
El Papel de los Hombres en la Salud Reproductiva
 Prevención y Atención de la Violencia de Género
El trabajo del HDW en materia de violencia contra las mujeres ha recibido reconocimiento mundial. Este esfuerzo ha alcanzado logros ejemplares en 10 países de la Región donde redes de organizaciones comunitarias están trabajando para prevenir la violencia de género y dar apoyo a mujeres que viven en situaciones violentas. En todos esos países, el sector salud al nivel nacional y municipal está tomando la delantera en abordar la violencia de género como tema prioritario de salud pública.
Simposio 2001
En Junio del 2001, MSD, en colaboración con UNIFEM, UNDP, UNICEF, UNFPA, RSMLAC, Isis Internacional y el Centre for Research in Women's Health (Canadá) organizó el Simposio 2001: Violencia de Género, Salud y Derechos en las Américas.
Para más información, visite la página del Simposio 2001
El Modelo Integral
El Modelo Integral para abordar la violencia de género fue desarrollado por MSD en colaboración con los 10 países.
Los dos proyectos subregionales incluyen los siete países de Centroamérica (Belice, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, y tres países Andinos (Perú, Bolivia y Ecuador).
El Modelo Integral tiene los siguientes componentes:
- Los servicios de salud frecuentemente sirven como punto de detección inicial para las mujeres que viven en situaciones violentas; se capacita a los proveedores para examinar a las mujeres durante las visitas regulares de atención primaria de salud y de salud reproductiva, y para que apliquen un protocolo para asegurar la calidad en los servicios y la recopilación de datos.
- Un grupo comunitario evalúa la prevalencia de la violencia doméstica y aplica La ruta crítica que siguen las mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar, un instrumento para identificar las organizaciones y las personas que ayudan a las mujeres a abordar su situación.
- Sobre la base de esta información, los trabajadores del sector salud movilizan a las organizaciones y a los líderes comunitarios para crear redes de apoyo y servicio. Estas redes pueden incluir a la policía, los sistemas judiciales, líderes de la comunidad, ONGs, organizaciones de mujeres, escuelas, hospitales, iglesias, etc. según las necesidades particulares de la comunidad.
- Cada red planifica, implementa y vigila las actividades que atienden las necesidades de mujeres maltratadas y sus familias. Se establecen redes de información y referencia, programas de capacitación y grupos de apoyo para asegurar que las mujeres reciban atención de calidad dentro de sus comunidades.
- Las redes se repiten a nivel nacional con representantes de las redes locales y de los sectores públicos y civiles de los países para abogar por políticas, legislación y recursos que aborden la violencia doméstica a nivel nacional, regional y local.
Este proyecto ha desarrollado e incorporado los siguientes productos: instrumentos de evaluación a nivel comunitaria, en especial el protocolo de la Ruta Crítica que siguen las mujeres afectadas por violencia intrafamiliar; los módulos prototipo de capacitación y los materiales para el personal de la comunidad, de salud, y de los sistemas judicial y policial; los protocolos de detección, las normas de atención y los formularios de registro con sus respectivos manuales de instrucción. Estas herramientas se crearon durante los talleres regionales y se adaptaron para su aplicación en todos los países centroamericanos y andinos. A nivel nacional, el proyecto ha contribuido con las iniciativas de legislación contra la violencia doméstica contra las mujeres en todos los países y con su incorporación en el sistema de información nacional de tres países.
Durante 1998, la mayoría de los países también comenzaron a trabajar con grupos de hombres para abordar el rol de los perpetradores masculinos en la violencia doméstica, abogar por la incorporación de la equidad de género e incluir el tema de la violencia doméstica en sus procesos de reforma del sector de la salud. El proyecto también consolidó los esfuerzos nacionales y multisectoriales para lanzar campañas para los medios de comunicación con el objeto de promover relaciones no violentas.
El programa produjo y difundió varias publicaciones en toda la Región. Estas incluyen:
 Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos
Durante 1997-1998, el HDW facilitó el diálogo y la colaboración entre ONG de mujeres, los gobiernos a nivel nacional y local, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) y la OPS, así como para promover la participación de los hombres en las decisiones de salud reproductiva. Las plataformas para la acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (Cairo 1994) y de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing 1995) incluyeron programas de salud reproductiva que fueron género-sensitivos. Tales programas difieren con respecto a las iniciativas tradicionales de planificación de la familia, puesto que consideran a las mujeres como sujetos y participantes activos en las decisiones de salud reproductiva y sexual. Recalcan la importancia de incorporar a los compañeros en los programas de salud reproductiva para promover su función como padres responsables y socios. Más aún, estas conferencias recalcaron la función de las organizaciones no gubernamentales de mujeres como asociados claves de los gobiernos para la planificación y ejecución de los programas de salud reproductiva.
En estrecha colaboración con el FNUAP, el HDW documentó las lecciones aprendidas al promover y llevar a cabo actividades relacionadas con la salud reproductiva y la equidad de género con 23 ONG en 13 países. Este informe fue el resultado de deliberaciones conjuntas con estas ONG, el FNUAP y la OPS, y condujeron a una reunión regional sobre la colaboración de las ONG en materia de derechos y salud sexual y reproductiva en Quito, Ecuador, en 1997. El HDW inició el seguimiento en siete países para reunir a las ONG que trabajan en asuntos de salud reproductiva y a los ministerios de salud para diseñar planes de trabajo conjuntos con el objeto de promover la salud reproductiva y la equidad de género.
Publicaciones preparadas y deseminadas por WHD:
Equidad de Género en la Reforma del Sector Salud
El objetivo de esta iniciativa es el de trabajar con los países miembros en la incorporación de equidad de género en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas de reforma del sector salud.
La cooperación técnica de la OPS se apoya en tres ejes de acción:
- Generación y difusión de conocimiento sobre inequidades de género
- Abogacía para la formulación de políticas equitativas en términos de género
- Integración de estas políticas equitativas en género con mecanismos institucionales que aseguren su sostenibilidad.
Para mayor información se pueden consultar los documentos presentados en la Reunión Subcomité sobre la Mujer, la Salud y el Desarrollo, 18.a sesión, 8–9 de febrero de 1999.
 Análisis y Monitoreo de las Inequidades de Género en Salud
El reconocimiento de la equidad de género como elemento esencial del desarrollo
humano sostenible es un fenómeno que crecientemente va abriéndose paso en los círculos
académicos y políticos del mundo. Paralelamente, la necesidad de disponer de estadísticas
desagregadas por sexo, de indicadores de desigualdad de género, y de sistemas de
monitoreo para evaluar los cambios en la situación de salud de mujeres y hombres, ha
figurado con prominencia en las declaraciones de los varios foros internacionales celebrados
en la última década.
el Subcomité MSD emitió un
conjunto de recomendaciones encaminadas a sentar las bases para el desarrollo de un plan de
acción interdivisional e interprogramático sobre información de género, coordinado por el
Programa Mujer, Salud y Desarrollo, MSD (con su sigla en inglés, HDW). Dicho plan estaría
dirigido a implementar mecanismos de evaluación y vigilancia de la salud desde una
perspectiva de equidad de género tomando en consideración la diversidad socioeconómica.
Tales recomendaciones han sido parcialmente ejecutadas, quedando todavía un considerable
trecho por recorrer, obstáculos serios por superar, y oportunidades coyunturales importantes
de aprovechar.
Para mayor información se pueden consultar los documentos presentados en la Reunión Subcomité sobre la Mujer, la Salud y el Desarrollo, 19.a sesión, 12-14 de marzo de 2001.
 El Papel de los Hombres en la Salud Reproductiva
Desde la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995), el tema de la participación de los hombres en la salud reproductiva ha generado interés en proveedores de servicios, políticos, agencias colaboradoras y organizaciones de mujeres.
Ese interés está motivado por:
- La petición de las mujeres que sus parejas/maridos sean involucrados en programas de salud reproductiva
- El interés de los hombres en mejorar su propria salud reproductiva, y la de sus parejas/familias
- El reconocimiento que las inequidades de género afectan de varias maneras la salud de los hombres, como de las mujeres
- El reconocimiento del papel que juegan los hombres en la toma de decisiones respecto a la sexualidad y la reproducción
- El reconocimiento del efecto negativo que el comportamiento riesgoso de los hombres puede tener para las mujeres y los/as niños/as
- La prevención de embarazos no planificados/deseados
- La prevención de ETS, incluyendo VIH/SIDA
- Una falta de normas en los servicios desalud para los hombres
Durante 1998, el HDW preparó una propuesta para promover la participación de los hombres en programas de salud reproductiva en siete países centroamericanos. En colaboración con la División de Promoción de la Salud de la OPS y organizaciones locales de hombres, el HDW pondrá en práctica programas piloto y de investigación operativa sobre la participación de los hombres para velar por sus propias necesidades y las de su familia en asuntos de salud reproductiva.
Los resultados esperados son:
- La recolección, análisis y publicación de información sobre los actitudes, necesidades, percepciones, y prácticas de la salud sexual y reproductiva de los hombres para diseminar al nivel comunitario, al personal de salud, a los tomadores de decisiones, a las instituciones de educación y salud y a los medios
- El desarrollo y la prueba de dos modelos que generan la participación de los hombres en actividades de salud reproductiva, en servicios de salud y en escenarios sociales o de trabajo.
- La creación de protocolos, normas, metodologías y materiales de capacitación para incrementar la participación de los hombres en actividades de salud reproductiva, en servicios de salud y en escenarios sociales o de trabajo para diseminar al nivel comunitario, al personal de salud, a los tomadores de decisiones, a las instituciones de educación y salud y a los medios.
Ese proyecto empiezará al incio del 2002. Vuelva a este sitio para información actualizada!
Baje aqui la Bibliografía sobre Hombres y Salud (archivo PDF)
Programa Mujer Salud y Desarrollo
Organización Panamericana de la Salud
525 23rd Street NW
Washington DC 20037, USA
Tel: (202) 974-3136
Fax: (202) 974-3671
E-mail: hdw@paho.org
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