Terremoto en El Salvador

Informe de Situación, 14 de Enero 2001

 

Introducción

El sábado, 13 de enero, un fuerte terremoto de magnitud 7,6 en la escala Richter azotó El Salvador con tan fuerte impacto, que fue claramente sentido en Honduras, Guatemala, e incluso en la ciudad de México. Un día después, 14 de enero, el Comité de Emergencia Nacional de El Salvador (COEN) reconoció ya la existencia de 214 muertos y aproximadamente 500 heridos. Como es normal en estas primeras horas, los cálculos y las estadísticas varían mucho según las fuentes utilizadas. El número de desaparecidos ha oscilado desde 10 a más de 1.000. Considerando que varios deslizamientos de tierra enterraron un gran número de casas y automóviles en una área cercana a San Salvador, es muy probable que las cifras oficiales se incrementen en las próximas horas y días.

El terremoto ocurre apenas dos años después de que el huracán Mitch dejase un estela profunda de muerte y destrucción en los países centroamericanos, incluido El Salvador, dónde además una secuencia de varios brotes de enfermedades transmisibles (no relacionados con Mitch) agotaran gran parte de los recursos de salud. La vulnerabilidad del país y de sus instituciones de salud es alta. Pero por el lado positivo, el sector de la salud ha fortalecido recientemente su programa nacional de desastres, y le ha asignado nuevo personal.

Atención médica y hospitales

El Ministerio de Salud de El Salvador, con el apoyo de la OPS/OMS realizó una evaluación preliminar de las condiciones en los hospitales ubicados en las áreas más afectadas. Los Hospitales de San Miguel y San Rafael fueron los más afectados y han sufridos graves daños. En total ocho hospitales han sido evacuados, sobre todo como medida preventiva. Aproximadamente 800 camas han quedado inutilizadas justo en el momento de mayor necesidad. El siguiente cuadro enumera los daños inicialmente reportados en los hospitales (fuente: Ministerio de Salud):

Clave
S/D-sin datos disponibles
NO--no evacuado
***--evacuado

NOMBRE DEL HOSPITAL NO.
EVACUADOS
NO.
HERIDOS
DEFUNCIONES REFERIDOS CONDICION
HNBB ***       No dañado, evacuado como medida de seguridad.
NEUMOLOGICO *** 20 1   No dañado, evacuado como medida de seguridad.
ZACAMIL S/D 72   Al Hospital San Rafael and Militar Central Total.
SAN BARTOLO S/D 70 2   21 camas para adultos disponibles; 5 para los niños; 8 camas quirúrgicas.
PSIQUIATRICO DE SOYAPANGO S/D       Ningún daño. Puede aceptar pacientes.
14 camas para niños disponibles; 17 para adultos.
Dos salas de operaciones.
Dos anestesiólogos.
SONSONATE S/D 195     Se ha preparado la sala de operaciones.
SAN MIGUEL S/D       Daños moderados.
ZACATECOLUCA *** 91 2   Daños moderados.
SAN MIGUEL ***        
NUEVA GUADALUPE *** 15     Tuberías de agua dañadas.
CHALTENANGO S/D       Paredes resquebrajadas.
USULATAN *** S/D      
SANTIAGO DE MARIA ***        
SENSUNTEPEQUE         Una sala de operaciones y 16 camas para adultos disponibles.
MORAZAN NO        
LA UNION NO        
COJUTEPEQUE NO       El pabellón de maternidad cerró debido al riesgo. Dos camas de niños y dos de adultos disponibles. Una sala de operaciones y dos 2 anestesiólogos.
SANTA TECLA ***       Dañado.
CHALATENANGO NO       22 camas disponibles.

La OPS ha enviado a un ingeniero experto en mitigación de desastres que, en colaboración con las técnicos nacionales, ayudará a determinar el grado de las necesidades de asistencia inmediata. Las prioridades son las siguientes:

  • evaluar la seguridad de los hospitales para reanudar las operaciones cuanto antes
  • identificar las medidas provisionales para restaurar la capacidad mínima en los establecimientos afectados.

Como ya es costumbre en Centroamérica, la solidaridad mostrada por los países vecinos dio lugar a numerosas ofertas de asistencia y al envío inmediato de profesionales de la salud, de equipo y establecimientos móviles. Aunque estos establecimientos móviles no son ningún sustituto para los servicios de salud que operan normalmente, son suficientes para responder a las primeras necesidades que permiten salvar vidas. No se espera que sea necesario ningún otro equipo médico, además de los procedentes de los países latinoamericanos vecinos y de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos (SOUTHCOM).

Como política, la OPS/OMS desalienta el envío de hospitales de campaña móviles que no provengan de los países cercanos que comparten la misma cultura y enfoque de salud, porque son costosos, difícil de transportar y llegan demasiado tarde para lograr salvar vidas. El costo elevado de este tipo de ayuda (que también agota rápidamente el presupuesto del donante) estaría mejor invertido en cubrir las necesidades a mediano plazo, que a menudo no son atendidas una vez que disminuye la presión de los medios de comunicación. (Para más información sobre mejores prácticas para donaciones, consultar las guías y normas en la página web de la OPS/OMS www.paho.org- haga clic en el Terremoto en El Salvador.)

Enfermedades transmisibles

Aunque la presencia de cadáveres es a menudo una causa de inquietud entre la población afectada, no representa un riesgo de salud pública significativo. Mucho más serio y preocupante es la situación preexistente en El Salvador con la gastroenteritis y el dengue hemorrágico.

Con respecto a las enfermedades diarreicas, El Salvador estaba presentando un brote grave (más de 5.000 casos) de gastroenteritis de retrovirus antes del terremoto. Fácilmente transmisible a través del agua, los alimentos o el contacto directo, este brote quizá sea exacerbado por los deterioros en el control de calidad del agua y el saneamiento general. De igual manera, el control de residuos sólidos inadecuados en las áreas afectadas por el terremoto podría contribuir a la proliferación de los vectores responsables de la epidemia del dengue, que ya durante el 2000 fue una grave amenaza para la población.

Es por consiguiente imperativo fortalecer el sistema de vigilancia de síndrome/síntoma- y mejorar el nivel de respuesta de la red de laboratorios. Más que nunca, es crítico ejecutar la campaña de educación sanitaria anunciada por el Ministerio de Salud apenas unos pocos días antes del terremoto. Los mensajes propuestos son particularmente pertinentes a una emergencia que es resultado de un desastre natural.

Como es frecuente en estos casos, el principal efecto sanitario de un desastre como este terremoto no es la aparición del traumatismos--un problema atendido en unos cuantos días--sino el preservar los logros frágiles en el campo de las enfermedades transmisibles.

La erradicación del sarampión es otro ejemplo. Es imperativo que la campaña de inmunización, programada para el 22 de enero de 2001, se mantenga, a pesar de los recursos de salud que se tengan que destinar a la respuesta de urgencia.

Salud mental y estrés postraumático

Los terremotos dejan una marca profunda en la salud psicológica de la población afectada. La secuelas en particular son serias cuando los sobrevivientes no pueden encontrar a sus familiares desaparecidos y/o no pueden realizar los ritos culturales/religiosos para el difunto. El número de casas enterradas por el deslizamiento de tierra así como la incertidumbre existente en el número de desaparecidos, puede ser un indicador de un inminente y grave síndrome de estrés postraumático en la población sobreviviente.

En pocos días o semanas, algunas de las prioridades de la asistencia serán: equipos de expertos en psicología, adiestramiento para el personal técnico y terapia para las víctimas.

Manejo de Suministros

El Gobierno de El Salvador (en varios sectores) ha pedido el apoyo de SUMA, el sistema de manejo de suministros humanitarios, para apoyar en la gestión de las donaciones esperadas. Dos especialistas en SUMA ayudarán al Comité de Emergencia Nacional y al sector de la salud.

El problema es particularmente grave, por la atención internacional que esta recibiendo este desastre. Después del terremoto de 1986 en El Salvador, el manejo de las donaciones (muchas de ellas inapropiadas) fue uno de los temas más delicados. Después de huracán Mitch, El Salvador hizo un uso excelente de las lecciones aprendidas y puso en marcha el sistema SUMA, gracias al apoyo de la comunidad internacional.

Cooperación Técnica de la OPS/OMS

La Representación de la OPS/OMS en El Salvador está coordinando activamente con las autoridades sanitarias y el Comité de Emergencia Nacional (el equivalente de Protección Civil) y el Coordinador de las Naciones Unidas. Entre sus funciones se incluyen:

  • Asesoramiento técnico para una eficaz respuesta, tanto local e internacional.
  • Asesorar en el manejo del desastre, el monitoreo de las enfermedades transmisibles, el agua potable y el saneamiento, la salud mental, etc.
  • Análisis de la seguridad estructural de los establecimientos de salud.
  • Coordinación de la asistencia externa de salud del exterior.
  • Inventario de las donaciones a través del sistema SUMA.
  • Otras asistencia técnica, si es requerida.

Además de los expertos en salud y desastres que la OPS ya tiene trabajando en El Salvador, varios profesionales están siendo enviados desde otras oficinas de OPS/OMS en los países.

Un adelanto de US$50.000 ha sido aprobado para la compra local de los suministros médicos/quirúrgicos y otros artículos.

Dos coordinadores de desastres y un oficial de mitigación del Programa Regional de Preparativos para Situaciones de Emergencia de la OPS están ya, o van en camino a El Salvador. Personal internacional adicional será asignado para ejecutar las actividades de asistencia solicitadas por el país y financiadas por la comunidad internacional.