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—tomado del Boletín Epidemiológico, Vol. 23 No. 2, junio 2002

Definición de Caso
Hepatitis Vírica Aguda

Justificación de la vigilancia
Los estimados sugieren que hay 385 millones de portadores del virus de la hepatitis B y 170 millones de portadores del virus de la hepatitis C en el mundo. Cada año, más de 1 millón de defunciones se atribuyen a la hepatitis B. La transmisión es principalmente oral-fecal para las hepatitis A y E, percutánea para las hepatitis B, C y D y sexual para la hepatitis B. La enfermedad puede ser de curso fulminante (e.g., hepatitis E durante el embarazo) y pueden ocurrir infección crónica y secuelas severas (en las hepatitis B, C y D). Las medidas de prevención incluyen seguridad en la transfusión sanguínea, uso seguro y apropiado de inyectables, promoción de prácticas sexuales seguras y, para las hepatitis A y B, inmunización. La OMS ha establecido la meta de reducir la incidencia y prevalencia de la hepatitis B, por medio de programas de vacunación a menores de 1 año.

Definición de caso recomendada
Descripción clínica
Enfermedad aguda que se presenta típicamente con ictericia aguda, orina oscura, anorexia, malestar general, fatiga extrema y sensibilidad del cuadrante superior derecho del abdomen. Los signos biológicos incluyen incremento de la concentración de alanina-aminotransferasa sérica a más de 2.5 veces el nivel límite y aumento de urobilinógeno en orina.
N.B. La mayoría de las infecciones ocurre de modo asintomático en la primera infancia. Una proporción variable de las infecciones entre los adultos son asintomáticas.

Criterios de laboratorio para el diagnóstico etiológico
– Hepatitis A: Positivo para anti-VHA IgM
– Hepatitis B: Positivo para anti-HBc IgM con la presencia o no de HBsAg
– No-A, No-B: Negativo para anti-VHA IgM y anti-HBc IgM

Nota 1: La prueba anti-HBc IgM, específica para infección aguda, no está disponible en la mayoría de los países. El antígeno de superficie, HBsAg, a menudo disponible, no puede distinguir entre infección nueva y exacerbación de hepatitis B crónica, aunque una seropositividad continua a HBsAg (más de 6 meses) es un indicador de infección crónica.

Nota 2: En pacientes negativos a hepatitis A o B se recomienda realizar pruebas diagnósticas de hepatitis aguda C, D y/o E:
– Hepatitis C: positivo para anti-VHC con datos clínicos-epidemiológicos compatibles
– Hepatitis D: positivo para HBsAg o positivo para anti-HBc IgM más positivo para anti-VHD (sólo como coinfección o sobreinfección de hepatitis B)
– Hepatitis E: Positivo para anti-VHE IgM

Clasificación de casos
Sospechoso: Caso compatible con la descripción clínica
Probable: No corresponde
Confirmado: Caso sospechoso que es confirmado en laboratorio o, solo para hepatitis A: caso compatible con la descripción clínica en una persona con nexo epidemiológico con otra persona que tenga hepatitis A confirmada en laboratorio (es decir, contacto familiar con una persona infectada durante los 15 a 50 días precedentes a la aparición de los síntomas.)

Tipos recomendados de vigilancia
– Notificación mensual rutinaria de datos agregados de los casos sospechosos y si está disponible, número de casos confirmados de cada tipo de hepatitis, desde el nivel periférico al nivel intermedio y central.
– Notificación negativa requerida en todos los niveles
– Cuando no se puede realizar vigilancia al nivel nacional, la vigilancia en áreas o hospitales centinelas puede proveer información útil sobre fuentes potenciales de infección.

Todos los brotes deben investigarse de inmediato y confirmarse serológicamente.

Datos mínimos recomendados
Datos agregados
– Número de terceras dosis de vacunas contra hepatitis B (HepB3) administrada en menores de 1 año
– Número de inyecciones recibidas entre las 6 semanas y los 6 meses antes de los síntomas de hepatitis aguda (cualquiera sea la etiología)
– Número de casos sospechosos
– Cuando está disponible, número de casos confirmados para cada tipo de hepatitis

Análisis y presentación de los datos e informes recomendados (de fuentes múltiples de datos, además de los datos de vigilancia)
– Cobertura anual de HepB3 en menores de 1 año, por zona geográfica
– Incidencia de hepatitis vírica aguda por año, mes, zona geográfica y (si se dispone de datos) por grupo de edad y tipo de virus
– Proporción de casos de enfermedad hepática crónica, cirrosis y cáncer hepático primario positivos a HBsAg o presentan anti-VHC (véanse los aspectos especiales)
– La comparación de la proporción de pacientes que recibieron una inyección entre las seis semanas y los seis meses previos al inicio de los síntomas entre los casos de hepatitis A y B puede ayudar en estimar la proporción de infecciones por el virus de la hepatitis B atribuible a la exposición a inyectables

Principales usos de los datos para la toma de decisiones
– Monitoreo de la cobertura de inmunización con HepB3 por zona geográfica para reconocer las zonas con bajo desempeño y tomar medidas correctivas.
– Investigación de todos los brotes sospechados o notificados
– Determinación de la causa específica de los casos agudos de hepatitis vírica (notificados de forma rutinaria o durante brotes) para que puedan tomarse medidas correctivas
– Evaluar la efectividad de los programas de seguridad de inyectables
– Medir la proporción de casos de hepatitis vírica aguda, enfermedad hepática crónica, cirrosis y cáncer hepático primario que corresponde a portadores del virus de la hepatitis B o C para:

- Determinar la carga de enfermedad en la población
- Darle prioridad entre otras enfermedades de importancia en salud pública
- Elegir estrategias adecuadas para su control

Aspectos especiales
El diagnóstico diferencial preciso del tipo de hepatitis vírica requiere pruebas serológicas - no disponibles en muchos países en desarrollo. En estos países, donde la mayoría de las infecciones son asintomáticas, una incidencia baja de casos notificados de hepatitis vírica aguda no debe interpretarse como una incidencia baja de infección hepática vírica.
El conocimiento de la epidemiología y el impacto de la hepatitis viral requiere una vigilancia reforzada y la comprensión de las secuelas de la infección por los virus de las hepatitis B, C y D, tales como la infección crónica asintomática, la hepatitis crónica, la cirrosis y el cáncer hepático primario. Esto requiere también la recolección de datos a partir de fuentes no rutinarias, incluyendo los datos de vigilancia hospitalaria, los egresos hospitalarios, los registros de mortalidad (hepatitis crónica, cirrosis, cáncer hepático) y los registros de cáncer. Pueden ser necesarias encuestas especiales para medir la seroprevalencia de la infección por virus de hepatitis B y C en la población general, en grupos especiales (trabajadores de atención de salud, donantes de sangre, mujeres embarazadas, militares, pacientes con enfermedad hepática, pacientes en diálisis, hemofílicos) y en subpoblaciones étnicas.
La evaluación de la cobertura de la vacuna contra la hepatitis B es similar a la de otras vacunas. La vacuna contra la hepatitis se administra en menores de 1 año (y a los adolescentes en algunos países industrializados), y grupos especiales como los trabajadores de salud, para prevenir el desarrollo de enfermedades hepáticas crónicas y cáncer hepático. Generalmente no se necesita de pruebas serológicas para documentar la seroconversión en niños; diversos estudios han mostrado que la vacuna es efectiva entre 85% y 100% en prevenir la infección crónica.

Fuente: Adaptado de "WHO Recommended Surveillance Standards, Second Edition, October 1999", WHO/CDS/CSR/ISR/99.2

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Boletín Epidemiológico, Vol. 23 No. 2, junio 2002