tomado del Boletín
Epidemiológico, Vol. 23 No. 3, septiembre 2002
Situación Epidemiológica de las Intoxicaciones Agudas por
Plaguicidas
en el Istmo Centroamericano, 1992-2000
Introducción
Una de las principales problemáticas que enfrenta la humanidad en el siglo XXI
es la degradación del ambiente. Los rápidos avances científicos y tecnológicos
han generado grandes desarrollos para la humanidad, pero también han abierto
la posibilidad de alterar el equilibrio ecológico del planeta de manera global
y afectar a la salud de las poblaciones.
Entre los desarrollos científicos y tecnológicos, se encuentran
lo plaguicidas sintéticos, sustancias que se usan para prevenir y destruir a
las plagas agrícolas, principalmente. Aunque su uso brinde beneficios como el
control de la infestación de insectos y el incremento de la producción agrícola,
al ser diseñados para afectar a organismos vivos, también crean riesgos para
la salud humana y animal y para el ambiente. De las más de 70.000 sustancias
químicas que se encuentran en el mercado, los plaguicidas sintéticos han venido
ocupando desde 1940 un destacado lugar, convirtiéndose en la principal estrategia
para el control de las plagas. La producción mundial de plaguicidas se duplicó
entre 1970 y 1985 y las ventas, que en 1970 fueron de USD $ 2.700 millones,
alcanzaron al final del siglo USD $ 40.000 millones anuales en el mundo. Para
esta época se vendieron aproximadamente 2.800 millones de kilogramos, representados
en 900 ingredientes activos y más de 50.000 formulaciones comerciales. De ellos,
el porcentaje utilizado en países menos industrializados ha ascendido en las
últimas tres décadas del 20% a cerca del 40%.
Se estima que un 3% de los trabajadores agrícolas expuestos sufren
cada año una intoxicación aguda por plaguicidas. Más del 50% de las intoxicaciones
agudas por estas sustancias se presenta en los países menos desarrollados, aunque
la cantidad utilizada es menor. Esto demuestra las deficientes condiciones de
higiene y seguridad bajo las cuales son usados estos productos. Además de los
efectos agudos, la exposición a bajos niveles de plaguicidas durante períodos
prolongados también pueden tener efectos crónicos tales como daños en el sistema
nervioso central, malformaciones congénitas, efectos mutagénicos y cáncer, daños
en piel, pulmones, ojos y sistema inmunológico, y esterilidad masculina, entre
otros.
En los siete países del Istmo Centroamericano (Belice, Costa Rica,
El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá) se ha producido un incremento
constante en el empleo de plaguicidas, alcanzando en los últimos años aproximadamente
45 millones de kilogramos anuales de ingrediente activo, importados y formulados
en 42 plantas ubicadas en estos países. Desafortunadamente, este incremento
se acompaña del uso inadecuado de los productos, las deficientes condiciones
de almacenamiento y producción, el desconocimiento de los efectos en la salud
debido a que no generan sintomatología específica, falta de investigación sobre
los efectos a largo plazo derivados de la utilización de estos productos en
la salud de la población y en deterioro ambiental. En esta subregión, según
los registros de los países, se notifican 7,000 casos anuales de Intoxicaciones
Agudas por Plaguicidas (IAP). Sin embargo, aún existe un gran subregistro, ocasionado
por las dificultades de acceso de los trabajadores del campo a los servicios
de salud, diagnósticos erróneos y problemas en los registros y notificación.
Ante los problemas originados por el uso intensivo de plaguicidas
en los países del Istmo Centroamericano, la Organización Panamericana de la
Salud (OPS), a través de la División de Salud y Ambiente ha venido ejecutando
el Proyecto: “Aspectos Ocupacionales y Ambientales de la Exposición a Plaguicidas
en el Istmo Centroamericano (PLAGSALUD) financiado por la Agencia Danesa para
el Desarrollo Internacional (DANIDA). Los propósitos de este proyecto iniciado
en 1994 son de reducir significativamente los problemas de salud relacionados
con los plaguicidas en los diez años siguientes al inicio del proyecto y apoyar
la implantación de alternativas de agricultura sostenible. PLAGSALUD ha venido
trabajando con los ministerios de salud, agricultura, educación, ambiente, trabajo,
universidades y sociedad civil en cada uno de los países del Istmo Centroamericano,
brindando cooperación técnica en las siguientes áreas: vigilancia epidemiológica,
investigación, educación, coordinación interinstitucional y fortalecimiento
de las legislaciones. En el marco de la vigilancia epidemiológica se ha logrado
obtener valiosa información, la cual es objeto de análisis en este informe.
Metodología
La recolección de información realizada para el presente análisis comprendió
varias fuentes de datos y la participación de responsables de la vigilancia
de los IAP en los distintos países de la subregión.
Los datos sobre la importación de ingrediente activo y la utilización
de plaguicidas por los diferentes grupos químicos y por su clasificación de
acuerdo con el organismo que se desea controlar se tomaron de los registros
de los Ministerios de Agricultura para el período de 1992 al 2000. Con base
en ellos se analizó la tendencia del volumen de la importación de plaguicidas
según diferentes grupos en este período; además, se construyeron indicadores
para evaluar la carga de los plaguicidas relacionando los kilogramos importados
por habitante, por población económicamente activa en la agricultura, y por
hectárea dedicada a la agricultura.
Para el análisis de las IAP se partió de los datos de notificación
de casos dentro del sistema de vigilancia epidemiológica de los países. Considerando
los casos reportados entre 1992 y 2000, se construyeron tasas de incidencia
con el número de casos y muertes reportadas en relación con la población de
cada país a mitad de período, utilizando los datos de población y proyecciones
del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica. La
letalidad se calculó como el número de muertes en relación con el total de IAP
reportadas.
Estos datos epidemiológicos se desagregaron por sexo, edad y
causa para los dos últimos años de la serie 1999 y 2000. Se hicieron análisis
proporcionales para cada país y para la región. Para estimar el riesgo de intoxicaciones
en la población más expuesta se construyó un indicador en el cual el numerador
correspondió a los casos de intoxicación reportados de origen laboral y el denominador
a la población económicamente activa dedicada a la agricultura. Los datos de
población económicamente activa se obtuvieron de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) y la proporción de esta población en la agricultura,
del informe Estado de la Región de Centroamérica.
El análisis estadístico es de tipo descriptivo con la tendencia
de los indicadores epidemiológicos por año y por país, con distribuciones proporcionales
para desagregar la información por diferentes variables. Los casos de IAP por
sexo y por causa se estimaron de acuerdo con las distribuciones proporcionales
presentadas por los países en su información epidemiológica para estas variables.
Resultados
Carga de plaguicidas en el Istmo Centroamericano
El Istmo Centroamericano cuenta en la actualidad con cerca de 35 millones
de habitantes, con aún la mitad de población en la zona rural como es el caso
principalmente de Guatemala y Honduras. En los países del Istmo Centroamericano
al igual que en muchos otros de América Latina, una proporción importante de
la población económicamente activa pertenece al sector agrario. La mayor proporción
del territorio dedicado a la agricultura se encuentra en El Salvador, Costa
Rica y Nicaragua, donde los principales cultivos son el café, la caña de azúcar,
granos como el arroz, fríjol y maíz, hortalizas, banano, tabaco y flores. En
este sector se utilizan anualmente entre 85% y 90% de los plaguicidas importados,
muchas veces en comunidades que tienen poco acceso a la seguridad social o viven
en zonas de limitada cobertura sanitaria.
La importación de plaguicidas en el Istmo Centroamericano se viene
incrementando progresivamente. Entre 1994 y 2000, pasó de 34 a 45 millones de
kg, un incremento cercano al 32% en solo 6 años. Esta subregión presenta la
tasa de consumo per cápita más alta de estas sustancias con alrededor de 1,5
kg de plaguicidas por persona y por año. Si se analiza para el año 2000 la carga
de plaguicidas por persona de la población económicamente activa dedicada a
la agricultura en la región (6,7 kg/habitante), esta se quintupla en relación
con la población general (1,3 kg/habitante) (Gráfico
1). De 1992 al año 2000 la carga de la Subregión pasó de 4.5 kg por trabajador
de la agricultura a 6,7 kg.
En los tres principales grupos de plaguicidas, según organismo
que se desea controlar, se reportó un descenso para los insecticidas y funguicidas
en la región durante el periodo, pero un incremento de manera muy significativa
de los herbicidas, pasando su importación entre 1992 y 2000 de 6,3 a 14,6 millones
de kg, un incremento cercano al 129%.
Intoxicaciones agudas por plaguicidas (IAP)
Las IAP tienen manifestaciones clínicas similares a otras enfermedades comunes,
en las cuales los síntomas clínicos y los signos al examen físico son inespecíficos;
en consecuencia, las IAP son causas de morbilidad muchas veces no reconocidas.
El conocimiento de la exposición de la persona a factores ocupacionales o ambientales
es de vital importancia para el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación,
al igual que para los propósitos de la salud pública. Por ello, es esencial
obtener una historia adecuada de cualquier exposición ocupacional o ambiental
que puede causar e incluso exacerbar un problema de salud. Esto además permite
la búsqueda de otros casos en la familia, lugar de trabajo o comunidad y datos
del ambiente. En general, el registro de los casos en Centroamérica es limitado
en cobertura, y el nivel de subregistro elevado. La mayoría de los datos disponibles
provienen de estudios puntuales. Sin embargo, recientemente se han hecho esfuerzos
para fortalecer la vigilancia de IAP en los países de la subregión.
La tasa de incidencia para las IAP en la subregión Centroamericana
ha mostrado un progresivo aumento del riesgo para el periodo, pasando de tasas
de 6,3 por cien mil habitantes en 1992 a 19,5 en el año 2000 (Gráfico
2). Este aumento puede haberse relacionado con un aumento en los esfuerzos
de vigilancia y por tanto debe ser visto con cautela. En el año 2000 se presentaron
6.934 casos de intoxicación aguda por estas sustancias. Para este año, el mayor
número de casos lo registró El Salvador (2.349), seguido por Nicaragua (1.651)
y Guatemala (1.060). Si se analiza el riesgo por país de acuerdo con las tasas
de incidencia en el trienio 1998-2000 — periodo donde el sistema de vigilancia
epidemiológica ya se había regularizado en su implantación — se encuentra que
de acuerdo con la tasa de incidencia mediana, los países de alto riesgo con
tasa superior a 35 por 100.000 habitantes son Nicaragua y El Salvador, de bajo
riesgo con tasa inferior a 10 por 100.000 Honduras, Belice y Guatemala.
De acuerdo con los datos obtenidos a través del Sistema de Vigilancia,
los doce plaguicidas responsables del mayor número de intoxicaciones agudas
son: paraquat, fosfato de aluminio, metil-paratión, metamidofos, monocrotofós,
clorpirofós, terbufós, etoprofós, endosulfan, carbofurán, metomil y aldicarb.
Es necesario destacar que estos plaguicidas son de alta toxicidad (niveles Ia
(extremadamente peliogroso) y Ib (altamente peligroso) en la clasificación toxicológica
de plaguicidas de la OMS) y tienen en su mayoría alternativas menos tóxicas
y por tanto serían susceptibles a dejar de usarse.
Mortalidad por intoxicaciones agudas por plaguicidas
Las tasas de mortalidad también registran una tendencia al ascenso en el
periodo, pasando de un riesgo de muerte de 0,3 por 100.000 habitantes en 1992
a 2,10 en el año 2000 (Gráfico
2), circunstancias que, al igual que la morbilidad, puede estar relacionada
con una mayor vigilancia y sospecha entre el personal médico. Entre 1999 y 2000
se registro un ligero descenso de 867 a 748 fallecimientos. Comparando con la
tasa de mortalidad mediana del periodo 1998-2000, se encuentran en alto riesgo
El Salvador y Nicaragua con tasas superiores a 4 por cien mil habitantes y de
bajo riesgo con tasas de mortalidad inferiores a 1, Belice, Costa Rica y Honduras.
Letalidad de las intoxicaciones agudas por plaguicidas
Al relacionar los casos fatales con las intoxicaciones agudas presentadas,
se obtiene la proporción de letalidad. Ésta varió entre 4,8% y 10,8% en la subregión
entre 1992 y 2000. El bajo nivel de letalidad calculado para 1996 (5,4%) puede
deberse a una mejor detección de los casos no fatales de IAP. El aumento en
la letalidad hasta el nivel de casi 11% en 2000 puede deberse a una mejoria
gradual de la detección de casos fatales. Esta proporción de letalidad es superior
en El Salvador, Nicaragua y Guatemala e indica la gran severidad de este daño
en comparación con otros problemas de salud pública de la región. Debe reconocerse,
sin embargo, que este hecho puede estar reflejando una captación mayor de las
formas fatales de intoxicación. También es importante adelantar esfuerzos por
mejorar la capacitación de los profesionales de la salud en un manejo adecuado
y en la identificación de casos de intoxicación aguda.
Relación entre la carga de plaguicidas y el comportamiento
de las intoxicaciones por esta causa
Se estableció una comparación entre la cantidad de plaguicidas importados
en kg para la región y las tasas de incidencia de IAP por 100.000 habitantes,
mediante la correlación de estos indicadores en el período de estudio (1992-2000).
Se evidenció una correlación positiva (Correlación de Spearman r=0,83, p=0,005)
durante el período, indicando para la región un aumento progresivo en la importación
de plaguicidas y a su vez el incremento en la incidencia de las intoxicaciones
por esta causa. Si no mejora la seguridad ocupacional, esto sugeriría un aumento
en el riesgo de IAP asociado a la importación y consumo de plaguicidas.
Intoxicaciones agudas por plaguicidas según variables de interés
En menores de 15 años, se presentaron 816 casos de intoxicación aguda (5,66
por 100.000 menores de 15 años) y 27 muertes (0,19 por 100.000) en la subregión
en el año 2000. Este riesgo es menor al registrado para la totalidad de la población.
El subregistro que afecta todo el análisis de la situación merece especial atención
en este grupo de edad y más cuando es un grupo altamente vulnerable al estar
expuesto a este tipo de sustancias. Las intoxicaciones agudas por plaguicidas
se presentan en mayor proporción en los hombres, que representan aproximadamente
un 70% de los casos, con un comportamiento muy similar en todos los países.
Al considerar las causas de las intoxicaciones agudas presentadas,
se parte de la siguiente clasificación del caso, según la circunstancia de la
exposición:
- Ocupacional: Exposición a plaguicidas que se presenta durante el trabajo
o procesos derivados de éste, tales como fabricación, formulación, almacenamiento,
transporte, aplicación y disposición final.
- Accidental: Exposición a plaguicidas que se presenta de manera no intencional
e inesperada.
- Intencional: Exposición a plaguicidas que se produce con el propósito
de causar daño. Incluye los intentos de suicidio, los suicidios y los homicidios.
En el año 2000, el 36% de los casos de intoxicación fueron ocupacionales,
seguidos por los de origenes intencional y accidental. Existen grandes variaciones
en la proporción de cada tipo de origen por país:, Guatemala llega al 60% de
intoxicaciones ocupacionales, Belice al 50%, Panamá al 41%, Costa Rica al 37%,
Nicaragua al 33% y El Salvador al 27%. Si se consideran los casos de intoxicación
aguda de origen laboral que se registraron en los países en relación con la
población económicamente activa dedicada a la agricultura, asumiendo esta población
como la más altamente expuesta, se encuentran incidencias por 100.000 trabajadores
agrícolas de 48 en 1999 y de 37 en el 2000 cercanas al doble del riesgo registrado
para la población general. En particular, Nicaragua, Panamá y Guatemala muestran
un riesgo alto.
Subregistro
Si bien es cierto que la notificación de intoxicaciones agudas por plaguicidas
ha venido mejorando en los últimos dos años, el número de casos reportados aun
sigue siendo bajo. Existen diferentes razones por las cuales una intoxicación
no es registrada, pero las más importantes son: 1) el intoxicado no busca atención
en puestos de salud por desconocimiento de signos y sintomatología, temor a
perder el empleo, dificultad de acceso a los servicios de salud, patrones culturales
que no favorecen la búsqueda de atención, casos leves que no consideran necesaria
la atención; 2) El intoxicado busca atención médica pero no se hace el diagnóstico
o no se hace correctamente la notificación; y 3) El intoxicado busca atención
médica, es diagnosticado y notificado, pero por motivos de índole administrativa,
la notificación no queda registrada en el sistema de vigilancia epidemiológica.
Ante esta situación, PLAGSALUD realizó un estudio de subregistro
en cada uno de los siete países durante el año 2001. Seis países lo hicieron
mediante encuestas comunitarias y uno a través de una investigación de subregistro
administrativa (análisis del Sistema de Información que apoya la vigilancia
epidemiológica del sistema de salud). Los resultados generales de los subregistros
fueron los siguientes:
| Belice: |
99% |
| Costa Rica: |
Cantón #1: 97,8%
Cantón #2: 96,7%
Cantón #3: 91,2%
Cantón #4: 82,2%
|
| El Salvador: |
97% (nivel municipal)
77% (nivel departamental)
80% (nivel nacional) |
| Guatemala: |
97,5% (nivel municipal y departamental) |
| Nicaragua: |
98,9% |
| Honduras: |
subregistro administrativo menor del 20% |
| Panamá: |
93,6% |
Lo anterior implicaría que, en general, por cada caso de intoxicación
aguda por plaguicidas registrado, existirían aproximadamente entre 80 y 99 casos
sin reportar. Se exceptúa el nivel de subregistro encontrado en Honduras, el
cual solo incluyó el subregistro administrativo.
Conclusiones
Como conclusiones se podría destacar el aumento progresivo de importaciones
de plaguicidas en la región en el ultimo decenio. Este incremento, ha sido registrado
en muchos de los países de la región y cuando se discrimina el plaguicida de
acuerdo con el tipo de organismo que se desea controlar, son los herbicidas
los que muestran una tendencia ascendente. Teniendo en cuenta las estimaciones
de la OMS a nivel mundial sobre carga de plaguicidas de 0.6 kilogramos por habitante,
la carga encontrada en la región sigue siendo muy alta. Para el año 2000, la
tasa de incidencia en la Región fue cerca de 20 casos por 100.000 habitantes
y la tasa de mortalidad 2,1 por 100.000 habitantes. Los casos de intoxicaciones
agudas y la mortalidad también muestran una tendencia al aumento. Esta tendencia
puede reflejar un mejor sistema de registro o también condiciones derivadas
de un mal manejo de este tipo de sustancias o de una mayor peligrosidad de las
mismas. Se ubican como países de mayor riesgo Nicaragua y El Salvador, sin embargo,
aunque países como Guatemala y Honduras registren un riesgo menor, el incremento
en la importación de estas sustancias que han experimentado, podría estar reflejando
un problema de subregistro. La letalidad de estas intoxicaciones es alta. En
el año 2000, 11% de los intoxicados, fallecieron. Lo anterior amerita no solo
un adecuado entrenamiento del personal de salud para el manejo de estas situaciones,
sino también, acciones de prevención y control más estrictas. Los grandes desafíos
y esfuerzos deberán estar encaminados al desarrollo e implementación de estrategias
que conduzcan a una drástica reducción del uso de plaguicidas sintéticos, al
desarrollo de alternativas y por consiguiente a proteger la salud humana y el
ambiente. Diferentes iniciativas apoyadas por PLAGSALUD se presentan en el cuadro
1.
Recomendaciones para la vigilancia, prevención y control de
las IAP
Dentro de los grandes retos que se han venido enfrentando en América Central
para controlar esta problemática se encuentran:
– Impulsar sistemas de vigilancia epidemiológica que permitan monitorear permanentemente
el comportamiento del problema tanto en la salud humana como ambiental, con
el fin de orientar de una manera más acertada y pertinente las acciones de prevención
y control que se requieren. Esto implica mejorar la calidad de los datos que
se generan.
– Para un mejor análisis de las intoxicaciones de origen ocupacional, es necesario
que cada uno de los países de la región, genere datos más precisos y confiables
en relación a estos casos.
– Mejorar las acciones de vigilancia epidemiológica que se están adelantando
en cuanto: mal llenado de las boletas de notificación, análisis más detallado
según causas y en ellas los plaguicidas más involucrados, período en el año
en el cual ocurren las intoxicaciones, clasificación toxicológica de los plaguicidas,
gravedad de las intoxicaciones, entre otras.
– Apoyar el desarrollo de alternativas al empleo de plaguicidas, como son el
manejo integrado de plagas (MIP) y la agricultura orgánica, que constituyen
un sistema de producción basado en prácticas de manejo que consideran y toman
en cuenta condiciones apropiadas para que las actividades biológicas en los
agrosistemas se desarrollen óptimamente, convirtiéndose en los métodos menos
dependientes, contaminantes y peligrosos.
– Fomentar y consolidar la participación ciudadana y de manera especial, la
de los trabajadores y de la comunidad mas expuesta, permitiendo su compromiso
directo en la toma de decisiones en los distintos entes territoriales. Para
lo anterior se debe garantizar el acceso a información actualizada y comprensible
en materia de plaguicidas.
– Establecer controles a los plaguicidas de mayor riesgo para la salud humana
y el ambiente a través de: prohibición de los plaguicidas en sus países de origen,
prohibición de sustancias de sustancias pertenecientes a los contaminantes orgánicos
persistentes, homologación de plaguicidas prohibidos en todos los países de
la subregión, controles más estrictos para la venta de los productos que hayan
producido el mayor número de IAP, adecuada eliminación de remanentes y envases,
prohibición en su aplicación de mujeres y niños, selección de plaguicidas con
base en moléculas encontradas en hongos, bacterias y plantas que actúan sobre
el organismo plaga e inducen resistencia de éste.
– Mejor fiscalización sobre el cumplimiento de la legislación existente en esta
materia.
– Uno de los problemas más grandes en la subregión es la homologación en todos
los países del listado de plaguicidas prohibidos. Esta homologación se requiere
para mejorar el control en aduanas, en el campo, en los lugares de venta y en
general en la fiscalización de las legislaciones existentes.
– Mejorar las condiciones de higiene y seguridad para los trabajadores del campo
y sus familias que representan la población sujeta a una mayor exposición a
estas sustancias.
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Cuadro 1: Iniciativas de Prevención y Control
de las IAP en el Istmo Centroamericano apoyadas por PLAGSALUD
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Entre las iniciativas para la prevención y el control de los diferentes
problemas de salud y ambientales derivados del uso de los plaguicidas,
se destacan:
Legislación
Los ministros de salud de los países de la subregión aprobaron en septiembre
de 2000 en Honduras el Acuerdo No. 9 de la XVI Reunión del Sector Salud
de Centroamérica y República Dominicana (RESSCAD) sobre Restricciones
y Prohibiciones de Plaguicidas. A través de dicho acuerdo se solicitó
a los ministerios de salud, agricultura, ambiente y recursos naturales
iniciar el proceso de restricción de los 12 plaguicidas responsables de
la mayor morbimortalidad de intoxicaciones agudas por plaguicidas en el
Istmo Centroamericano (Paratión metílico, Terbufos, Etoprofós, Aldicarb,
Metamidofós, Metomil, Monocrofotós, Carbofurán, Endosulfán, Clorpirifos,
Paraquat y Fosfuro de aluminio). Además, en aras de concretar acciones
legislativas de mayor fuerza, se instó a homologar la prohibición de 107
plaguicidas adicionales actualmente prohibidos en uno o varios países.
El Salvador y Nicaragua han liderado este proceso con prohibiciones de
35 y 17 plaguicidas respectivamente en los años 2000 y 2001. En Belice
se está ejerciendo control mediante la clasificación de plaguicidas de
uso restringido, sistema donde se encuentran los 40 insecticidas mas tóxicos
para cuya compra se requiere obtener una licencia especial.
Vigilancia Epidemiológica
La vigilancia de las intoxicaciones agudas por plaguicidas se ha incorporado
en los siete países a los sistemas nacionales de vigilancia. Además, se
ha fortalecido la vigilancia ambiental, a través de estudios de residuos
de plaguicidas en alimentos realizados en varios países y el monitoreo
de la presencia de plaguicidas en el ambiente, de manera específica en
el agua, tal como aconteció en Honduras después del paso del huracán Mitch
en las zonas de inundación.
Participación comunitaria
Uno de los resultados mas efectivos y prácticos es la conformación de
más de 350 comisiones locales intersectoriales de plaguicidas (CLIPs en
los siete países), las que a su vez agrupan a centenares de integrantes
que trabajan con entrega en el plano local, desde agricultores hasta funcionarios,
pasando por representantes comunitarios y ONG´s. Estas comisiones son
la expresión más viva del trabajo que día a día se realiza en Centroamérica
en procura de reducir los efectos negativos de los plaguicidas, educar
a la población general sobre los riesgos de estas sustancias y encontrar
y aplicar alternativas a ellos.
Educación
Tanto a nivel subregional como de países, se ha preparado material educativo
dirigido a trabajadores, comunidad en general y técnicos y profesionales
de los sectores de salud, agricultura, trabajo, educación y ambiente.
Guatemala en particular viene haciendo grandes esfuerzos en educación.
En los últimos tres años se han entrenado cerca de 30.000 personas en
manejo de insecticidas y en alternativas a estos, centrándose en los seis
departamentos con mayor problema. Estas actividades educativas se vienen
desarrollando con la traducción de los materiales educativos a varias
lenguas Mayas. También se ha incentivado la educación formal a través
de cursos a distancia, como educación médica continua a personal de la
salud y a otro personal no médico orientado a la prevención de las intoxicaciones
y al control de la contaminación ambiental por estas sustancias.
Búsqueda de alternativas
En el desarrollo de alternativas se ha priorizado el trabajo con Manejo
Integrado de Plagas (MIP) y la Agricultura Orgánica en todos los países
de la subregión. Guatemala, Nicaragua y Costa Rica son los países que
dedican mayor superficie de sus tierras a la producción orgánica. Mediante
esta alternativa, los países esperan obtener una producción agrícola de
mejor calidad, reducir el uso de plaguicidas y abrir nuevas alternativas
a los pequeños agricultores. En la actualidad se destinan 41,000 hectáreas
a la agricultura orgánica, en productos agrícolas como el banano, fríjol,
cacao, café y moras.
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Referencias:
Aguirre, Elba. Informe de intoxicaciones por plaguicidas. Costa Rica, 1999-2000.
San José, Julio de 2001. pp. 1-16.
ASDI/OPS, XVI Reunión del Sector Salud de Centroamérica y República
Dominicana (RESSCAD), Informe Final, Honduras, 2000.
CEPAL. Población económicamente activa 1980-2000. Santiago de
Chile, Boletín No. 64. Consultado en Octubre de 2001. http://www.cepal.cl/publicaciones/poblacion/9/LCG2059/BD64.html
Corriols, Marianela. Indicadores agro sanitarios de la exposición
laboral agrícola a plaguicidas en Nicaragua. Manejo Integrado de Plagas, CATIE,
Costa Rica. No. 60. pp. 88-92, 2001.
Costa Rica, Universidad de. Datos demográficos. Centro Centroamericano
de Población. San José, 2001.
Chile, Ministerio de Salud. Situación epidemiológica de las intoxicaciones
agudas por plaguicidas. Chile, 1998. Departamento de Epidemiología, Red Nacional
de Vigilancia Epidemiológica de Plaguicidas. Santiago de Chile, 2000. pp. 7-20.
Henao, Samuel. Utilización de plaguicidas sintéticos, un problema
por resolver en el nuevo milenio. Manejo Integrado de Plagas, CATIE, Costa Rica.
No. 55. p. 70-72, 2000.
Kegley, Susan. California Pesticide Use Update. Global Pesticide
Campaigner. San Francisco CA. August, 2001; 11(2): 4.
OPS/OMS. PLAGSALUD. Special Section MASICA Review. Pesticide free.
Central America attemps to revert indiscriminate use. San José, Costa Rica,
February, 2001. pp 1-48. OPS/OMS. PLAGSALUD. Plaguicidas y salud en el Istmo
Centroamericano. Washington, Noviembre, 2001 (En edición).
Situación de Salud en las Américas. Indicadores Básicos 2000.
2000 [Folleto preparado por el Programa Especial de Análisis de Salud de la
OPS]
PNUD/ Unión Europea. Estado de la Nación, Séptimo informe, San
José, Costa Rica, 2001. PNUD/ Unión Europea. Estado de la Región en Desarrollo
Humano y Sostenible, San José, Costa Rica, 2000.
Fuente: Preparado por el Dr. Samuel Henao del Programa
de Calidad Ambiental (HEQ) de la División de Salud y Ambiente (HEP) de la OPS
y la Dra. Maria Patricia Arbelaez del Departamento de Salud Pública de
la Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia
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Vol. 23 No. 3, septiembre 2002
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