Conferencia Panamericana de Resistencia Antimicrobiana
en las Américas
La
Conferencia
Recomendaciones
Seguimiento
I. Introducción
La resistencia a los antimicrobianos plantea una amenaza
cada vez mayor para la salud pública, tanto en las Américas
como en el resto del mundo. Las cepas farmacorresistentes de algunos agentes
infecciosos están repercutiendo de forma devastadora en el control
de enfermedades como la tuberculosis, la malaria, el cólera, la diarrea
y la neumonía, las cuales, en conjunto, causan anualmente más
de 10 millones de defunciones en el mundo. Esto surge en un momento en que
la industria farmacéutica elabora muy pocos medicamentos nuevos para
reemplazar los que han perdido su eficacia.
Cabe destacar que muchos de estos antibióticos han
perdido su eficacia contra las dos causas principales de muerte entre los
niños menores de 5 años de edad: las infecciones respiratorias
agudas, en particular la neumonía, y la diarrea. La resistencia a
los antibióticos en los hospitales de la Región también
plantea una inquietud creciente y amenaza con dejar a médicos y salubristas
prácticamente impotentes ante el tratamiento de muchas infecciones.
La resistencia antimicrobiana implica que las personas
con infecciones permanecen enfermas durante períodos más largos
y corren mayor riesgo de morir; por otra parte, las epidemias de estas enfermedades
son también más prolongadas. Además, con el aumento
de la frecuencia y la rapidez de los viajes internacionales, las personas
infectadas por microorganismos patógenos resistentes pueden introducirlos
en otros países y contribuir así a propagar la resistencia.
Para atenuar las repercusiones de la farmacorresistencia
se requiere comprender mejor todos los aspectos pertinentes a su control.
Actualmente, no existe un sistema de vigilancia regional de la resistencia
a los antimicrobianos como tampoco sistema alguno para recopilar la información
estandarizada al respecto. Se sabe que uno de los factores principales que
contribuyen a la resistencia a los antibióticos, es su uso no controlado
e inapropiado, que incluye la prescripción indebida por los trabajadores
de salud y el uso sin prescripción por parte de la población
en general.
II. La conferencia
Motivados por la amenaza que representa para la salud pública
el incremento de la resistencia a los antimicrobianos, la OPS y la Asociación
Panamericana de Infectología, con el auspicio del Ministerio de Sanidad
y Asistencia Social de Venezuela, organizaron la Conferencia Panamericana
de Resistencia Antimicrobiana, que tuvo lugar del 2 al 4 de noviembre de
1998, en Caraballeda, Venezuela.
Participaron profesionales de la microbiología,
infectología, salud pública y otras disciplinas, quienes debatieron
sobre la magnitud del problema de la resistencia bacteriana; el uso incorrecto
de los fármacos en la comunidad y en el medio hospitalario; la vigilancia
de la resistencia antimicrobiana; y el uso de la información generada
para la toma de decisiones, tanto terapéuticas como reguladoras y
políticas.
A continuación, figura la síntesis de algunos
de los problemas discutidos y las recomendaciones de los participantes con respecto
a los temas tratados.
A. Educación sobre el
uso apropiado de antibióticos para el profesional de la salud
Se propuso mejorar la formación básica del estudiante de medicina
en el uso de antimicrobianos, la resistencia a los mismos, espectro, costo y
otros elementos, así como actualizar en forma periódica al personal
médico y docente que imparte esta instrucción. Se recomendó
influir sobre la industria farmacéutica para que asuma la promoción
responsable de los antimicrobianos y trabajar conjuntamente para lograr un comportamiento
comercial ético. Otras recomendaciones fueron: establecer programas de
educación médica continua y comisiones intrahospitalarias que
desarrollen normas y recomendaciones de manejo de infecciones en la comunidad;
diseñar y efectuar campañas educativas dirigidas a madres y niños
para modificar conductas de automedicación antibiótica; crear
comités médicos multidisciplinarios de uso de antimicrobianos;
diseminar los datos acerca de la resistencia bacteriana a los antibióticos
y obtener el compromiso de la OPS para que apoye estos objetivos como parte
de su cooperación técnica, con el fin de promover la aplicación
de la legislación sobre la venta de antibióticos con prescripción
médica, así como la movilización de recursos para aplicar
protocolos de investigación estandarizados y la divulgación de
los resultados de estos estudios.
B. Desarrollo de una red panamericana de vigilancia
de la resistencia a los antibióticos
Se determinó que sí es posible establecer una
red latinoamericana de vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos,
teniendo en cuenta elementos como el fortalecimiento de las redes ya existentes
y la formación de nuevas redes donde no existan. Asimismo, debe considerarse
la promoción del análisis y uso adecuado de la información;
el establecimiento de un registro regional para apoyar estudios de nuevos
fenotipos de resistencia, y la creación de una sección específica
en la página Web de la OPS, para comunicación entre los
participantes y como medio de información sobre las actividades de
la red.
Debería exigirse a las instituciones participantes
en la red de vigilancia que ella se constituya en una estructura permanente
con apoyo institucional u oficial; que cumpla con programas adecuados de control
de calidad interno y externo; y que cuente con el apoyo de un laboratorio
de referencia local o regional.
El trabajo coordinado entre microbiólogos, infectólogos y epidemiológos
debe estimularse por medio de acciones de capacitación de personal; debe
promoverse el análisis conjunto de los datos; llevar a cabo la identificación
de perfiles inusuales de resistencia bacteriana, y elaborar recomendaciones
locales. Estas y otras acciones podrían llevarse a cabo como parte de
las funciones de las asociaciones profesionales. También sería
necesario establecer un centro de información nacional y canales de comunicación
entre los diversos centros de cada país. La OPS sería el organismo
idóneo para desempeñar la tarea de coordinar los mecanismos y
el financiamiento interpaís y a nivel regional, así como para
evaluar la información y formular las recomendaciones necesarias.
C. Control de calidad y formas de lograr resultados
de laboratorio coherentes y comparables
Hasta el momento, no existe garantía de que los resultados
de las pruebas de laboratorio para resistencia bacteriana sean coherentes
y comparables. Entre los problemas que contribuyen a las deficiencias encontradas
en algunos datos, se destacan la falta de estandarización en los procedimientos
del laboratorio por la carencia de normas, métodos, técnicas
y manuales, así como de control de calidad. No hay integración,
coordinación, ni normas comunes para todos los laboratorios participantes
de la red en cada país; tampoco existen programas externos de control
de calidad; faltan recursos económicos para obtener reactivos y materiales
adecuados; hay poco acceso a la información actualizada y dificultades
para su diseminación, y no existe una entidad encargada de recibir
y difundir esta información. No hay objetivos claros para la vigilancia
de la resistencia antimicrobiana; falta capacitación sobre métodos
de análisis de laboratorio y sobre el uso de programas computarizados
para procesar los datos producidos por la vigilancia de la resistencia.
Ante estos problemas, se propuso: designar un centro coordinador
de las acciones o de referencia sobre sensibilidad antimicrobiana en cada
país para capacitar recursos humanos; definir las funciones de cada
uno de los componentes del sistema; integrar la información y difundirla;
establecer un programa de control de calidad externo para los laboratorios
que componen la red y asumir la responsabilidad de garantizar su continuidad
y sostenibilidad.
Asimismo, se recomendó definir normas nacionales similares en todos los
países a fin de obtener datos comparables; promover la colaboración
entre países para aprovechar los avances que algunos han logrado; establecer
un comité asesor externo para América Latina por medio de la OPS;
colaborar con la industria farmacéutica y las sociedades profesionales
para poner en práctica las normas y promover el trabajo de equipo entre
epidemiólogos, infectólogos y salubristas para fijar objetivos
claros y aplicar los resultados de la vigilancia.
D. Uso clínico y abuso de antibióticos
Se analizaron los factores determinantes del uso inapropiado
y el abuso de los antibióticos, con miras a controlar su uso masivo,
tanto en el ámbito hospitalario como en la comunidad. Se recomendó
realizar una evaluación de la situación local de la resistencia
bacteriana a los antibióticos en todo hospital, para elaborar
normas sustentadas en información clínica y microbiológica.
Un comité establecido para este fin en cada hospital tendría
la responsabilidad de la vigilancia epidemiológica de la resistencia
antimicrobiana; la selección de pautas y políticas de uso de
antibióticos, y la capacitación continua del personal sobre
el uso correcto de los antibióticos.
Se determinó que existe la necesidad de restringir
el uso de los antibióticos si se quiere combatir la resistencia y otras
consecuencias. En este sentido, el informe del laboratorio de microbiología
debe ser una herramienta que se utilice a nivel hospitalario como orientación
para tomar decisiones terapéuticas; la prescripción de antibióticos
en el hospital debe sistematizarse e incluir la información mínima
necesaria; debe contarse con una lista de antibióticos de uso restringido
que tome en consideración aspectos de costo, potencial de inducir resistencia,
toxicidad y patrones de sensibilidad. Debe emplearse un sistema hospitalario
para controlar la duración del tratamiento profiláctico y terapéutico
(por ejemplo normas de suspensión automática y supervisión
de prescripciones por el comité de antibióticos). Estas acciones
deben incluir evaluación periódica por medio de estudios de
prevalencia y análisis de bases de datos -si se dispone de ellas-,
usando instrumentos validados y reproducibles para evaluar el impacto de las
medidas.
Para prevenir el avance de la resistencia antimicrobiana
en el ámbito de la comunidad, se recomendó revisar la
legislación vigente en los diferentes países con respecto al
registro, prescripción, provisión y consumo de antibióticos,
así como promover la elaboración, aplicación y cumplimiento
de esas políticas. Debe evitarse el registro de combinaciones de antibióticos
con otros fármacos como antiinflamatorios y mucolíticos. Habría
que promover la venta de antibióticos exclusivamente bajo prescripción
por profesionales de la salud. Debe educarse a la población sobre el
uso apropiado o incorrecto de los antimicrobianos y destacar los riesgos de
la automedicación a través de campañas televisivas, radiales,
gráficas y folletos informativos.
Se sugirieron algunos temas específicos de investigación
sobre el consumo de antibióticos, tales como indicación-prescripción
de antibióticos en infecciones respiratorias superiores; incidencia
de automedicación en las farmacias; prescripción-indicación
de antibióticos en salas de emergencia y consultas externas; y consumo
de antibióticos en la cría de animales y en la agricultura,
entre otros.
IV. Seguimiento
A continuación de la Conferencia de Caraballeda,
en enero de 1999, la OPS convocó a un grupo de expertos en Asunción,
Paraguay, con el fin de elaborar un plan estratégico para la vigilancia
de la resistencia a los antibióticos. Como resultado de esa reunión,
se elaboró un plan de acción de tres años que hace
hincapié en la cooperación técnica entre países
para fortalecer la vigilancia de la resistencia antimicrobiana, por medio
de programas de control de calidad interna y externa de los laboratorios
y redes de laboratorios participantes. Asimismo, se propuso un plan concreto
para llevar a cabo la revisión de normas y políticas en los
países de la Región.
|