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—tomado del Boletín Epidemiológico, Vol. 20 No. 4, diciembre 1999

 

Inundaciones en Venezuela


Durante el mes de diciembre de 1999 se produjeron lluvias en Venezuela que llevaron a inundaciones, deslizamientos, flujo de lodo, piedras y árboles, lo que culminó en una gran tragedia para el país. Desde el punto de vista meteorológico las lluvias fueron ocasionadas por: 1) el desplazamiento de una línea nubosa producto de un sistema frontal sobre el área costera norte del país, 2) una difluencia en la altura, producto de una dorsal anticiclónica que ayudó al ascenso de masa y 3) la orografía (cordillera de la costa) por donde ascendió la masa de aire húmedo. Esto ocasionó que entre el 1 al 18 de diciembre se registrara un total acumulado de 1,207 mm de precipitación, presentándose valores diarios máximos durante el 15 de diciembre de 381 mm y el 16 del mismo mes de 410 mm . De acuerdo con los datos obtenidos, se puede decir que durante estos días se rompió el récord histórico de precipitación diaria, mensual y anual. La media de precipitación para el mes de diciembre era de 57 mm, la máxima para un mes de diciembre fue de 221 mm en 1985; la media anual era de 523 mm y la máxima observación anual fue en 1951 con 961 mm. Por lo tanto, llovió más del doble del promedio anual y 20% más que las peores inundaciones que se tienen registradas, las cuales ocurrieron hace 48 años (1951).

Las fuertes lluvias ocasionaron desprendimientos de las montañas que rodean la capital, provocando inundaciones y aluviones, acompañados de piedra y lodo, arrastrando todo a su paso y causando destrucción en once Estados. Sin embargo, los ocho Estados más afectados fueron: Vargas, Miranda, Distrito Federal (Caracas), Falcón, Anzoátegui, Nueva Esparta, Zulia y Sucre (ver mapa). En estos Estados las lluvias provocaron deslizamientos, inundaciones, derrumbes, desbordamiento de ríos y represas, colapso de las principales vías de comunicación y de las redes de drenaje y abaste-cimiento de agua.

El gobierno venezolano, por intermedio de la Defensa Civil, ha contabilizado oficialmente hasta el 31 de diciembre 349 muertos, aunque estimaciones técnicamente justificadas refieren una cifra muy superior. El Ministerio de Relaciones Exteriores informaba en esa misma fecha que hubo entre 10 y 20,000 muertos. Las cifras oficiales indican que 419,222 personas resultaron afectadas, hay 85,380 damnificados, se reportan 2,545 personas desaparecidas; y 81,137 viviendas dañadas, de las cuales 26,147 fueron totalmente destruidas.

Las personas afectadas y evacuadas de las zonas de riesgo fueron ubicadas en 360 albergues en 14 Estados del país, en los cuales se alojaron 53,629 personas. Para lograr una mejor vigilancia y control después del desastre, las autoridades de salud venezolanas activaron un sistema de notificación diaria sindrómica en los albergues. Los principales cuadros presentados en la población albergada fueron diarreicos, respiratorios y virales (caracterizado sólo por fiebre y malestar general).

El sistema de vigilancia epidemiológica de Venezuela intensificó también la notificación obligatoria de las enfermedades transmisibles en el resto de la población afectada y se continuó con la notificación inmediata de enfermedades. La vigilancia epidemiológica de los padecimientos de observación rutinaria mostraba riesgo en:

  • Malaria: la tendencia del padecimiento en el país, hasta antes del desastre, era ascendente. Si ahora se suman algu-nos factores de riesgo como la alta pluviosidad, formación de grandes extensiones de lagunas y el desplazamiento de grupos humanos hacia los focos que se presentaron como consecuencia del desastre, se estaría ante el riesgo de un incremento de los casos.

  • Dengue: este padecimiento venía afectando todos los Estados venezolanos, con el mayor número de casos en Zulia, Falcón y Distrito Federal, todos ellos afectados por las lluvias.

  • Cólera: antes del evento, el mayor número, con más del 60% de los casos del país, se registraba en el Estado de Sucre, el cual fue uno de los afectados por el desastre.

  • Leptospirosis: en los últimos 5 años el mayor número de casos se concentra en el Distrito Federal, Aragua y Carabobo.

  • Fiebre amarilla selvática: el país presenta tres focos de actividad de fiebre amarilla selvática, el foco Lago de Maracaibo, Zulia; el foco San Camilo Barinas y el foco Guyana. Existe peligro de brotes ya que la población se está desplazando hacia esos puntos.

    En virtud de los datos antes mencionados, el Ministerio de Salud mantiene una vigilancia estricta de estos padecimientos para evitar brotes o epidemias, dado que las condiciones sanitarias en las que se encuentra el país después del desastre favorecen la presentación y diseminación de los mismos. Cabe recalcar la creación de salas de situación en los Estados más afectados y al nivel central, para favorecer el flujo de información crítico para la toma de decisión.

    En relación con el saneamiento ambiental, cerca de 600,000 personas quedaron sin abastecimiento de agua potable en el ámbito nacional, por lo cual la falta de agua segura continúa siendo el problema más grave tras el desastre en Venezuela. Los Estados más críticos son Vargas y Miranda donde, según los datos oficiales, por lo menos el 60% de los sistemas de abastecimiento de agua sufrieron daños.

    De acuerdo con el trabajo observado hasta la fecha, Hidroven, con el apoyo del Ministerio de Ambiente y de Salud y Desarrollo Social, está restableciendo los sistemas de abastecimiento de agua potable a un ritmo acelerado, pues luego de varias semanas de ocurridas las inundaciones se ha logrado recuperar total o parcialmente el servicio en ocho de los once Estados que fueron afectados, dejando cada día una población más pequeña sin este servicio vital. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en los Estados más afectados por el desastre, donde prácticamente todas las instalaciones sufrieron daños importantes.

    Igualmente, existe preocupación acerca de las aguas re-siduales pues la gran mayoría de los sistemas de alcantarilla-do quedaron dañados, lo que hace predecir que al restable-cerse el servicio de agua no habrá un sistema que canalice adecuadamente su disposición. Las acciones que se están realizando son el restablecimiento de la operatividad de los sistemas cloacales y de drenaje pluvial, así como la construcción o rehabilitación de estaciones de bombeo para emis-arios submarinos.

    Otro de los problemas emergentes es el correcto manejo de residuos sólidos, debido a que los vertederos municipales en todos los sitios inundados quedaron inhabilitados. Los desechos, por lo tanto, están creando problemas de salud ambiental y ante esta situación se ha desarrollado un plan de acción, con amplia participación comunitaria, para minimizar los posibles riesgos para la salud y el ambiente (como pre-sencia de vectores y roedores transmisores de enfermedades). Las acciones específicas incluyen el enterramiento superficial de los desechos, así como la incineración.

    En los ocho Estados afectados por la tragedia los servicios de salud sufrieron también daños muy severos. De acuerdo con la información proporcionada por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, el 29% (9/31) de los hospitales y el 37% (251/687) de los ambulatorios de la zona afectada resultaron dañados. En el Estado Vargas, el más golpeado por las inundaciones, todos los hospitales y el 72% de los ambulatorios fueron dañados, dejando a la población sin servicios de salud por varias semanas. También con esfuerzo importante, con el apoyo de voluntarios civiles y militares, nacio-nales e internacionales, el Ministerio de Salud logró proporcionar atención primaria con puestos de emergencia temporales y unidades móviles.

    La Organización Panamericana de la Salud ha apoyado estrechamente a Venezuela desde el inicio de la tragedia de diciembre pasado, en distintas líneas de cooperación técnica establecidas con el país y ha movilizado recursos financieros y técnicos tanto nacionales como internacionales. Estas áreas de cooperación técnica prioritaria para la OPS/OMS en res-puesta al desastre son: vigilancia epidemiológica, servicios de salud, salud ambiental, protección de alimentos, apoyo a la coordinación y manejo de suministros humanitarios e información, educación y comunicación.

    Durante la emergencia que enfrenta Venezuela desde mediados de diciembre, la OPS/OMS ha venido facilitando la coordinación y la comunicación entre las autoridades de las instituciones nacionales y la comunidad internacional, en lo re-lativo al sector salud. A solicitud del Ministerio de Salud, la Organización ha desempeñado un papel fundamental de coordinación de acciones y donaciones, con el fin de potenciar los esfuerzos nacionales con el apoyo internacional y limitar la duplicación en la ayuda humanitaria. Se nombraron respon-sables de cada una de las áreas prioritarias en la oficina local de OPS/OMS en Venezuela y adicionalmente, se han movilizado expertos de otros países de las Américas, tanto funciona-rios nacionales como miembros del personal de la Organización. También se reforzó la oficina local con administradores expertos en suministros y especialistas en informática para asegurar el flujo más ágil de bienes y servicios.

    La Comunidad Internacional ha acompañado a Venezuela en la emergencia que está enfrentando y ha respondido con generosidad aportando recursos financieros, recursos humanos y materiales. El monto total recibido hasta el momento es aproximadamente de US$ 25,500,000, procedentes de los gobiernos, organismos internacionales, donaciones individuales, organismos no gubernamentales, bancos y empresas privadas.

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    Boletín Epidemiológico, Vol. 20 No. 4, diciembre 1999