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Septiembre 1996 |
Centros para el control y prevención de enfermedades
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), institución que para el mundo entero es sinónimo de salud, celebraron su cincuentenario el 1 de julio. En esa misma fecha, en 1946, se estableció en Atlanta (Georgia) el Centro de Enfermedades Transmisibles. Su fundador, el Dr. Joseph W. Mountin, fue un líder visionario de la salud pública, que tenía grandes esperanzas en esta pequeña y relativamente insignificante dependencia del Servicio de Salud Pública (PHS) de los Estados Unidos. El Centro ocupaba solamente un piso del llamado Edificio de los Voluntarios, ubicado en Peachtree Street, y tenía menos de 400 empleados, casi todos ingenieros y entomólogos. Hasta el día anterior, esos profesionales habían trabajado en el programa de Lucha contra la Malaria en Zonas de Guerra, entidad antecesora de los CDC, que, durante la Segunda Guerra Mundial, había logrado mantener libres de malaria a los estados del sudeste y, durante aproximadamente un año, del tifus murino. La nueva institución ampliaría sus intereses para abarcar todas las enfermedades transmisibles y estaría al servicio de los estados, proporcionándoles ayuda práctica, cuando se la solicitaran.
Los laboratorios de los CDC pronto estuvieron dotados de científicos distinguidos y muchos estados y países extranjeros enviaron a su personal de salud pública a que se capacitara en Atlanta. Cualquier enfermedad tropical transmitida por un insecto vector y todas las de origen animal quedaron bajo su esfera de acción. El Dr. Mountin no estaba satisfecho con este progreso y apremiaba impacientemente al personal a que redoblara esfuerzos. Les recordaba que, salvo por la tuberculosis y las enfermedades de transmisión sexual, que tenían sus propias dependencias en Washington, D.C., los CDC se encargaban de cualquier enfermedad transmisible. Para sobrevivir, tendrían que convertirse en centros epidemiológicos.
Los epidemiólogos médicos escaseaban y no fue sino hasta 1949 que el Dr. Alexander Langmuir ocupó la dirección de la división de epidemiología. Ve´ a a los CDC como "la tierra prometida," llena de posibilidades. En unos meses, lanzó el programa de vigilancia de las enfermedades, el primero en su género. Este programa confirmó su sospecha de que la malaria, en la que los CDC gastaban la mayor parte de su presupuesto, había desaparecido desde hac&iacut ;a mucho. Posteriormente, la vigilancia de las enfermedades se convirtió en la piedra angular de la misión de servicio a los estados asignada a los CDC lo que, finalmente, modific&oate; la práctica de la salud pública.
El comienzo de la Guerra de Corea, en 1950, fue el impulso que llevó a la creación del Servicio de Información Epidémica (EIS) de los CDC. Ante la amenaza de la guerra biológica que se vislumbraba, el Dr. Langmur, la persona del PHS más versada en este tema arcano, vio la oportunidad de capacitar epidemi&opacute;logos en la protección contra las amenazas ordinarias a la salud pública y que, a la vez, estuviesen al acecho de gérmenes extraños. La primera generación de agentes del EIS llegó a Atlanta para su adiestramiento en 1951 y se comprometió a trasladarse durante los próximos dos años a dondequiera que fuera menester. Estos "detectives de enfermedades" se hicieron famosos rápidamente por la "epidemiología de infantería" con la que descubrían las causas de los brotes de enfermedades.
En los años cincuenta no había ninguna seguridad de que los CDC sobrevivieran como institución. En 1947, la Universidad de Emory donó el terreno en Clifton Road para una sede, aunque la construcción no se inició por más de un decenio. El PHS estaba tan empeñado en la investigación y en el crecimiento intensivo de los Institutos Nacionales de Salud que mostraba poco interés en lo que acontecía en Atlanta. El Congreso, a pesar del largo retraso en la asignación de fondos para la construcción de edificios nuevos, fue mucho más receptivo a las súplicas de auxilio de los CDC que el PHS o la Oficina del Presupuesto.
Dos crisis de gran envergadura ocurridas a mediados de los años cincuenta en el ámbito de la salud establecieron la confianza en los CDC y garantizaron su supervivencia. En 1955, cuando apareció la poliomielitis en niños que habían recibido la vacuna Salk recién aprobada, se interrumpió el programa nacional. Se descubrió que los casos de poliomielitis se debieron a vacunas contaminadas provenientes de un laboratorio en California; el problema se corrigió y se reanudó el programa de inoculación, al menos para los escolares de primero y segundo grados. La resistencia a la poliomielitis de estos niños de 6 y 7 años, en comparación con los de más edad, probó la eficacia de la vacuna. Dos años después, la vigilancia se empleó nuevamente para detectar el curso de una epidemia masiva de influenza. Con los datos recogidos desde 1957, se elaboraron las normas nacionales para la vacuna contra la influenza.
Los CDC crecieron gracias a la anexión de otras entidades. El programa de enfermedades de transmisión sexual se trasladó a Atlanta en 1957 y, con él, los primeros Asesores de Salud Pública, graduados universitarios en disciplinas no científicas destinados a desempeñar el papel fundamental de poner a funcionar los programas de control de enfermedades de los CDC. El programa de tuberculosis fue reubicado en 1960, las prácticas de inmunización y el MMWR (Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad), en 1961. El Servicio de Cuarentena Extranjera, uno de los departamentos aacute;s antiguos y prestigiosos del PHS, llegó en 1967; muchos de sus puestos se desviaron pronto a otros usos como medios más idóneos de llevar a cabo las actividades de cuarentena, principalmente por conducto de la vigilancia en el extranjero. El programa nutricional, de larga data, también se incorporó a los CDC, así como el Instituto Nacional de la Seguridad y la Salud Ocupacionales, por lo que aumentó el trabajo de las dependencias ya establecidas. Con respecto a la inmunización, se acometió la lucha contra el sarampión y la rubéola; la planificación de la familia y la vigilancia de las enfermedades crónicas se agregaron a la epidemiología. Cuando los CDC se asociaron al programa internacional para la erradicación de la malaria y aceptaron la responsabilidad de proteger el planeta contra los gérmenes de la luna y viceversa, la misión de los CDC se amplió en el extranjeroy al espacio.
Los CDC desempeñaron una función clave en uno de los mayores triunfos de la salud pública: la erradicación de la viruela. En 1962, se estableció una dependencia de vigilancia de la viruela que, un año más tarde, puso a prueba una vacuna y un inyector sin aguja recién desarrollados en Tonga, un país insular del Pacífico. Después de refinar las técnicas de vacunación en el Brasil, los CDC empezaron a trabajar en 1966 en el África central y occidental. Después de haber vacunado allí a millones de personas, los CDC emplearon la vigilancia para agilizar el trabajo. La Organización Mundial de la Salud empleó esta técnica de "intensificación de la erradicación" en otros sitios, con tal éxito que, en 1977, se logró erradicar la viruela en todo el mundo. Los Estados Unidos gastaron solo $32 millones en el proyecto, aproximadamente lo que hubiera costado mantener la viruela bajo control por dos meses y medio.
Los CDC también lograron éxito notable en el ámbito nacional, rastreando los brotes de enfermedades nuevas y misteriosas. A mediados de los años setenta y principios de los ochenta, los CDC encontraron la causa de la enfermedad de los legionarios y del síndrome del choque tóxico. Una enfermedad mortal, posteriormente nombrada síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), se mencionó por primera vez en el número del 5 de junio de 1981 del MMWR. Desde entonces, el MMWR ha publicado numerosos artículos complementarios acerca del SIDA. Asimismo, los CDC asignan una parte importante del presupuesto y del personal a las actividades relativas a esta enfermedad.
Aunque los CDC con frecuencia tuvieron más éxitos que fracasos, no escaparon a las críticas. Por ejemplo, en 1972, los informes de la televisión y la prensa acerca del estudio Tuskegee sobre los efectos a largo plazo de la sífilis no tratada en hombres negros precipitaron un alud de protestas. Este estudio lo habían iniciado el PHS y otras organizaciones en 1932 y fue transferido a los CDC en 1957. Aunque la eficacia de la penicilina como tratamiento contra la sífilis se había comprobado a fines de los años cuarenta, durante el estudio no se dio tratamiento a los participantes, hasta que se informó del mismo a la opinión pública. Los CDC también fueron objeto de críticas debido a su intento, en 1976, por vacunar a la población de los Estados Unidos contra la gripe porcina, el asesino infame de 1918 a 1919. Cuando algunas personas vacunadas presentaron el síndrome de Guillain-Barré, la campaña se detuvo de inmediato y nunca hubo una epidemia.
En vista de que el alcance de las actividades de los CDC se amplió mucho más allá de las enfermedades transmisibles, su nombre tenía que cambiar. En 1970, la institución se convirtió en el Centro para el Control de Enfermedades y, en 1981, después de una amplia reorganización, el Centro se convirtió en Centros. Las palabras "y Prevención" se agregaron en 1992, pero, por ley, se retuvo la sigla conocida de tres letras. En emergencias médicas, los CDC representan una respuesta a las llamadas de socorro provenientes de cualquier parte del mundo, como en el caso reciente de la fiebre de Ebola que asoló el Zaire.
Hace cincuenta años el programa de los CDC no era polémico(virtualmente nadie se oponía a la búsqueda de gérmenes), y Atlanta era un remanso. En 1996, los programas de los CDC a menudo están vinculados a asuntos económicos, políticos y sociales, y ahora, Atlanta queda muy cerca de Washington, a la distancia de un golpe de tecla.
Adaptado para MMWR por: Elizabeth W. Etheridge, Ph.D., de su libro, Sentinel for Health: A History of the Centers for Disease Control (Centinela de la Salud: Una historia de los Centros para el Control de Enfermedades). Berkeley, California: University of California Press, 1992.
Nota editorial: Cuando el nombre de los CDC cambió en 1970, de Centro de enfermedades Transmisibles a Centro para el Control de Enfermedades, los científicos de los CDC se aprestaron a encarar nuevos desafíos. De los muchos logros de la institución en los siguientes diez años, el más notable fue su función en la erradicación mundial de la viruela, un programa que finalmente tuvo éxito gracias a la aplicación de los principios científicos de la vigilancia a un problema complejo. En la esfera de las enfermedades infecciosas, los CDC mantuvieron su preeminencia, al identificar el virus Ebola y la transmisión sexual de la hepatitis B; aislando el virus de la hepatitis C y la bacteria que causa la enfermedad de los legionarios. El estudio sobre la eficacia del control de las infecciones nosocomiales (SENIC) fue el más costoso que haya emprendido jamás la institución y, por primera vez, demostró la eficacia de las prácticas recomendadas para el control de las infecciones. Se hicieron otros estudios, por ejemplo, para identificar la relación entre el síndrome de Reye y el uso de la aspirina, la relación entre el cáncer hepático y la exposición ocupacional al cloruro de vinilo y los efectos nocivos de la conocida dieta proteica líquida.
En los años ochenta se institucionalizó lo que se considera una actividad científica sumamente importante de los CDC: la colaboración entre los laboratoristas y los epidemiólogos. El decenio empezó con la epidemia nacional del síndrome del choque tóxico, la documentación de su relación con una marca específica de tampones, y, subsecuentemente, el retiro del mercado de esa marca. La colaboración de los CDC con el Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias (NCHS) dio lugar a la eliminación del plomo en la gasolina, que a su vez ha reducido notablemente la exposición de todos los segmentos de la población a esta sustancia. El acontecimiento principal en el campo de la salud pública en los años ochenta fue la aparición del SIDA. Los CDC contribuyeron a encabezar la respuesta a esta epidemia, caracterizando el síndrome y definiendo los factores de riesgo de la enfermedad.
Los CDC tomaron parte en dos estudios epidemiológicos muy amplios durante los años ochenta. El primero, el estudio sobre el cáncer y las hormonas esteroides, realizado en colaboración con el Instituto Nacional del Cáncer, evaluó los riesgos de cáncer de mama, cervical u ovárico relacionados tanto con los anticonceptivos orales como con la terapia de reemplazo de estrógeno. El segundo, realizado a solicitud del Congreso, consistió en una serie de estudios que llevaron a cabo los CDC para determinar las repercusiones que tuvo el servicio en Vietnam sobre la salud de los veteranos y de sus hijos. Dichos estudios condujeron a una contribución sin precedentes del laboratorio: el desarrollo de una prueba sérica de la dioxina, capaz de medir la sustancia tóxica en partes por mil billones (1015). En este decenio también se introdujeron los métodos científicos para la evaluación rápida aplicados a la asistencia en casos de desastre y la vigilancia centinela de eventos sanitarios aplicada a la salud pública ocupacional. Se introdujo un sistema de software para la práctica de la epidemiología aplicada, Epi Info, que se ha traducido a 12 idiomas para beneficio de decenas de miles de usuarios en todo el mundo. Por último, durante los años ochenta, el NCHS se trasladó a los CDC, mejorando aún más las capacidades de información de los CDC para atender las necesidades nacionales.
Los años noventa se han caracterizado por la aplicacióncontinua de la epimiología clásica de los CDC, para uso sobre el terreno, así como por el desarrollo de nuevas metodologías. Por ejemplo, las disciplinas de la economía sanitaria y las ciencias de la decisión se fusionaron para crear una nueva esfera de atención: -la eficacia de la prevención, como un abordaje para poder elegir las alternativas más racionales para las intervenciones de salud pública. En 1993, la investigación del síndrome pulmonar del hantavirus requirió una combinación de epidemiología empírica y la necesidad de mostrar sensibilidad a la participación de los indios estadounidenses y su cultura. De igual modo, la respuesta a los problemas mundiales ocasionados por el virus Ebola y la peste subrayan la importancia de adaptar estas nuevas metodologías. Otros aportes importantes de los CDC a la salud en el mundo son las actividades de erradicación de la poliomielitis y la prevención de los defectos del tubo neural. Por último, en octubre de 1992, el Congreso cambió el nombre oficial de los CDC a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, con la finalidad de reconocer la función de liderazgo de los CDC en la prevención. Hoy, los CDC son el organismo nacional de prevención de los Estados Unidos y un líder mundial en salud pública. Al aproximarse el mundo al nuevo milenio, los CDC seguirán estando listos para enfrentar los retos a su visión que consiste en: personas sanas en un mundo sano, mediante la prevención.
Nota editorial por: Oficina del Director, Oficina del Programa de Epidemiología, CDC.
Fuente: MMWR, Vol. 45/No. 25, junio 28 de 1996

