Resúmen del Análisis de Situación y Tendencias de Salud
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
ANTIGUA Y
BARBUDA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
La nación de Antigua y Barbuda comprende las islas de Antigua
y Barbuda y la isla deshabitada de Redonda. Este país,
localizado en el centro del archipiélago de Sotavento en el
Caribe Oriental, tiene 440 km2 de superficie; Antigua ocupa
64% del territorio y aloja a 98% de la población.
Antigua tiene una topografía relativamente plana
caracterizada por llanuras centrales y colinas volcánicas que
nacen en el sudoeste (y alcanzan una altura de 400 m), todo
lo cual influye mucho en la hidrología de la isla. En el
norte y el este, el suelo es sobre todo calcáreo con
depósitos de piedra caliza. La precipitación pluvial anual es
poca y alcanza un promedio de 1.000 mm; ocurren sequías cada
5 a 10 años. Carece de ríos y tiene muy pocos arroyos. Una
planta de desalinización proporciona aproximadamente 50% del
agua necesaria.
Antigua y Barbuda se independizó en noviembre de 1981. Está
gobernada por un Parlamento constituido por representantes
elegidos de los partidos mayoritario y de oposición. Se
celebran elecciones por lo menos cada cinco años. El país
está dividido en 17 circunscripciones administrativas y
Barbuda representa una. La autoridad del poder ejecutivo se
ha conferido a un gabinete presidido por un Primer Ministro y
formado por 10 Ministros.
Población. La esperanza de vida al nacer es de
70 años para los hombres y de 74 para las mujeres. A mediados
de 1995 la población se estimaba en 64.353 habitantes, cifra
que representa un aumento de 1% en comparación con la
estimación de mediados de 1988 recalculada en 63.683
habitantes. El número de nacidos vivos registrados varió en
los últimos años y alcanzó un máximo de 1.347 en 1995. La
tasa de natalidad alcanzó también un máximo de 20,93 por
1.000 habitantes en 1995.
Según el censo de 1991, aproximadamente 91% de la población
era de origen africano, 3,7% de raza mixta y 2,36% de raza
blanca. Había pequeños grupos de sirios, libaneses, chinos,
portugueses y personas originarias de la India.
Antigua y Barbuda atrae inmigrantes de muchos países. Los
residentes nacidos en el extranjero provienen sobre todo de
Dominica, Guyana, Jamaica, Montserrat, la República
Dominicana, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas
y Santa Lucía. Hubo un notable aumento del número de
residentes de habla hispana, que afectó a la prestación de
servicios de salud y educación. Además, varias personas
extranjeras jubiladas y sus hijos regresaron del Reino Unido
y de los Estados Unidos de América. El número de licencias de
trabajo concedidas a trabajadores extranjeros en 1993 fue de
2.278 en comparación con 3.417 en 1994 y 3.657 en 1995. Las
licencias concedidas a ciudadanos de CARICOM representaron
68,6% del total en 1993, 74,7% en 1994 y 77,7% en 1995.
Economía y
educación. La economía nacional depende
principalmente del turismo que, con los servicios afines,
representa 65% del PIB. Otros importantes sectores
contribuyentes fueron los de servicios públicos, comercio al
por mayor y al por menor, industria de la construcción y
comunicaciones, bienes raíces y vivienda. El Gobierno sigue
concentrándose en desarrollar más la industria turística y en
diversificar la economía por medio de la expansión de los
sectores financiero y de información.
Hubo un constante aumento del PIB a precios constantes entre
1992 y 1995, que alcanzó un promedio de US$ 403 millones. En
1995, las actividades de los sectores de turismo, finanzas e
información y agricultura aportaron US$ 59,2 millones, US$
30,5 millones y US$ 13,6 millones, respectivamente. El aporte
del turismo se redujo mucho en relación con el monto de US$
70,8 millones en 1994, en parte por los
daños causados por el huracán Luis. Los aportes de la
agricultura mostraron solo leves aumentos, con un promediode
US$ 14 millones, mientras que los de los bancos y las
instituciones financieras alcanzaron un promedio de US$ 28
millones en ese período. El PIB per cápita a precios
constantes fue de US$ 2.399,1 en 1994 y US$ 2.288,1 en 1995,
en comparación con US$ 2.192,0 en 1991.
En 1995 la deuda externa fue de US$ 340 millones
aproximadamente, cifra que representa un aumento en relación
con la de US$ 270 millones correspondiente a 1992. En 1993,
el Gobierno impuso su propio programa de ajuste estructural
que incluye el cumplimiento de las obligaciones de la deuda
pública y otros compromisos financieros. La amortización de
la deuda (interna y externa) ascendió a un total de 19,2% del
gasto real en 1995. La tasa de inflación en 1994 fue de 3,5
% (índice interino del FMI), cifra menor que la de 7,0
% registrada en 1990.
Desde 1973 Antigua y Barbuda tiene un sistema de educación
gratuita y obligatoria para los niños de 5 a 16 años. En el
período 19941995 hubo 12.059 estudiantes matriculados
en 30 escuelas primarias públicas y en 12 privadas; 4.646
niños matriculados en 9 escuelas secundarias públicas y 4
privadas. El porcentaje de varones matriculados se redujo en
los niveles de educación superior en el período
19941995. Si bien la asistencia de los varones a la
escuela primaria fue un poco mayor que la de las niñas, en el
nivel universitario público fue 2% menor. En una encuesta
realizada en 1993 por el Programa de Alfabetismo de Antigua
se observó que 15,6% de la población adulta era analfabeta.
La infraestructura del sistema de educación sufrió graves
daños causados por el huracán Luis y se ha puesto gran empeño
en las reparaciones. La calidad de la educación académica y
técnica de nivel terciario en el Colegio Universitario del
Estado siguió mejorando. El centro local de la Universidad de
las Indias Occidentales (institución administrada
conjuntamente por los Gobiernos del Caribe de habla inglesa)
ofreció educación continua por medio del sistema de enseñanza
a distancia que vincula los centros de la Universidad en
diferentes localidades del Caribe vía satélite. Las
instituciones privadas dictaron cursos de educación técnica y
de secretaría.
Mortalidad
y morbilidad
Los datos de mortalidad se obtienen de los certificados de
defunción que llenan los médicos. La tasa bruta de defunción
se mantuvo en cerca de 7 por 1.000 habitantes en 1995 en
comparación con 6,3 por 1.000 en 1990.
Los tumores malignos siguieron siendo la principal causa de
defunción en Antigua y Barbuda, seguidos de las enfermedades
cerebrovasculares, del corazón e hipertensivas y la diabetes
mellitus. Lamentablemente, se registraron «signos, síntomas y
afecciones mal definidas» en casi 6,6% del total de
defunciones, lo que indica falta de atención a los detalles
del certificado de defunción.
La tasa de mortalidad infantil se ha reducido constantemente
desde 1988. En 1995 disminuyó a 17,1 por 1.000 nacidos vivos
en comparación con 22,7 en 1991. El promedio anual durante el
período fue de 20,3 por 1.000 nacidos vivos, en comparación
con 24,6 en el período 19881991. La causa más frecuente
de mortalidad infantil es la prematuridad, notificada en 57
de 109 (52,3%) defunciones en 19911995.
En 1995 las enfermedades transmisibles de notificación más
frecuente fueron la influenza, las infecciones respiratorias,
la gastroenteritis (notificable solamente cuando afecta a
menores de 5 años), la varicela, la conjuntivitis, la sífilis
y otras enfermedades venéreas y las enfermedades transmitidas
por los alimentos.
Las principales afecciones para las cuales se buscó
tratamiento en los centros de salud comunitarios fueron la
hipertensión (24,7% en 1994 y 32,9% en 1995, en comparación
con 31,1% en 1992), la diabetes mellitus (9,8% en 1994 y
12,2% en 1995) y los accidentes y traumatismos (3,5% en 1994
y 4,6% en 1995). Otros trastornos comunes fueron la artritis,
las enfermedades del corazón, las infecciones respiratorias
agudas, el abuso de alcohol y de drogas, la gastroenteritis,
el asma bronquial, los trastornos mentales y las enfermedades
de transmisión sexual.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño y del adolescente
Según el censo de 1991, el grupo de 0 a 4 años de edad
representó 10,4% de la población total, con una razón
hombre/mujer de 1:1. Durante el período 19921995 hubo
5.012 nacimientos vivos, lo que representa un promedio anual
de 1.275. La tasa promedio de natalidad fue de 19,8 por 1.000
habitantes. En 1995, 90% (1.216) de los 1.347 nacimientos
vivos ocurrieron en el Hospital Holberton. Siete por ciento
(96) de los nacimientos tuvieron lugar en el Centro Médico
Adelin (hospital privado) y 2,6% (35) fuera del sistema de
atención secundaria. Esa tendencia no tuvo una razón clara,
ya que en la política del Gobierno se trató de aumentar al
máximo el número de partos atendidos en instituciones. El
sector salud estaba bien dotado de servicios adecuados,
incluso de una unidad de cuidados especiales para niños
prematuros y otros lactantes que necesitan atención
intensiva. Veinte de los 21 mortinatos de 1995 se registraron
en el Hospital Holberton y uno en el servicio distrital.
No hubo cambios sustanciales del porcentaje de lactantes de
bajo peso al nacer a juzgar por las normas establecidas en la
ficha de crecimiento del Instituto de Alimentación y
Nutrición del Caribe; las cifras se mantuvieron
aproximadamente en 4,9%. Disminuyó el número de lactantes del
grupo menor de 1 año con peso insuficiente y excesivo: hubo
una reducción de 2,3 a 1,4% en el grupo con peso insuficiente
y de 9,3 a 8,5% en el grupo con peso excesivo. Se observaron
bajas similares en el grupo de 1 a 4 años de edad.
Los problemas de salud más comunes en lactantes y niños del
grupo de 1 a 5 años que acudieron a los dispensarios son las
infecciones respiratorias agudas, las enfermedades
diarreicas, los traumatismos y las infecciones de la piel. En
el período 19881991, la principal causa de internación
de los niños menores de 1 año en el Hospital Holberton fue la
infección gastrointestinal; de los de 1 a 4 años, las
infecciones de las vías respiratorias. En el período
19921995, el asma bronquial reemplazó a la
gastroenteritis y a la ictericia neonatal como la principal
causa de hospitalización infantil.
Durante el período 19921995 ocurrieron más de 103
defunciones de lactantes menores de 1 año, 43% de ellas el
día del nacimiento. Sin embargo, el número de defunciones
ocurridas el día del nacimiento se redujo de 27 en 1991 a
solo 6 en 1995. En el último año citado, no se observaron
marcadas diferencias entre las tasas de defunción de
lactantes del sexo masculino y del femenino.
Las defunciones perinatales se redujeron de 38,4 por 1.000
partos en 1991 a un promedio de 28,2 en el período
19921995 y 27,8 por 1.000 en 1995. Al parecer, la
mortalidad perinatal guardó relación con dos factores: el
peso del niño al nacer y la edad de la madre. Durante el
período 19911995 murieron 95% de todos los niños
nacidos con menos de 1.001 g de peso (49% de los que pesaron
de 1.001 a 1.500 g y 20% de los de 1.500 a 2.000 g). Murieron
solo 3% de los niños nacidos con más de 2.500 g de peso.
En 1995 los niños cuyas madres tenían 35 años y más
representaron 11,2% del total de nacimientos. El porcentaje
de mortinatos correspondiente a las madres de este grupo de
edad en el período 19911994 fue de 18,6%, grupo que
representó 9,94% de todos los nacidos vivos. El porcentaje de
mortinatos sobrepasó con creces al de nacidos vivos en este
grupo de edad.
En las sesiones clínicas regulares de atención de salud
infantil se examinaron los problemas del desarrollo y otros y
se ofreció orientación y asesoramiento sobre atención del
niño a los padres de familia. En 1994, más de 60% de los
niños fueron llevados a los dispensarios a las seis semanas
de edad o antes, cifra que aumentó a más de 70% en 1995.
Los niños de 5 a 19 años comprenden 30% de la población
total. Los niños de edad escolar se someten periódicamente a
exámenes de la vista, la audición, el lenguaje, la salud
oral, la salud mental, las concentraciones de hemoglobina, el
peso para la estatura, etc., practicados por enfermeras de
atención directa a la familia. La educación para la vida de
familia no se introdujo oficialmente al currículo escolar,
pero los directores de las escuelas invitaron a las
enfermeras de atención directa a la familia y a los
educadores para la vida de familia a trabajar en ese medio.
Noventa y tres por ciento de los niños ingresados a la
escuela (de 5 años y más) habían recibido todas las vacunas
(DPT, DT, antipoliomielítica y MMR) antes de comenzar la
escuela. Se estima que en 1995 el número de consultas
relacionadas con la salud de los niños de edad escolar y los
adolescentes hechas por primera vez a los dispensarios
ascendió a 1.733.
Las enfermedades respiratorias representaron 80% de las
afecciones de los niños de edad escolar llevados a los
dispensarios por primera vez en 1995. Los problemas dentales
y de la vista fueron las otras dos razones de las consultas a
los dispensarios de la comunidad en ese grupo de edad.
Los partos de mujeres menores de 20 años representaron 15,8
% del total de nacimientos en 1995, cifra que se mantuvo
constante en el período.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) financió
un proyecto de orientación por pares y de servicios de salud
a los jóvenes que terminó en 1996. El programa escolar fue
administrado por personal de tiempo parcial, incluso por una
enfermera formada en salud del adolescente, una enfermera de
atención directa a la familia y un ginecólogo. Ese grupo
abordó las necesidades sociales y de atención de salud del
adolescente con evaluaciones del estado de salud y servicios
continuos de tratamiento, orientación y asesoramiento,
educación sobre el sida y otras enfermedades de transmisión
sexual, toma de conciencia sobre el abuso de sustancias,
educación para la vida de familia y planificación familiar,
frotis de Papanicolaou y otros servicios.
La salud del adulto
Cincuenta por ciento de la población estimada a mediados de
1995 tenía de 20 a 59 años; 52% eran mujeres. En 1994 y 1995,
el número de mujeres que acudieron a una primera consulta a
los dispensarios fue el doble que el de hombres. La mayoría
de los casos atendidos en los dispensarios de salud de la
comunidad correspondió a hipertensión y diabetes. Las
personas de este grupo de edad también hicieron un gran
número de consultas por accidentes, traumatismos, infecciones
respiratorias y enfermedades del corazón.
Las principales causas de defunción en el grupo de 15 a 64
años de edad en 1995 fueron las enfermedades del sistema
circulatorio y los tumores. El número de defunciones de
hombres superó en más del doble al de mujeres. Las mujeres de
este grupo de edad se escogieron para intervenciones en
materia de salud materna. En 1995 se atribuyeron a ellas
84,2% de todos los nacimientos, cifra compatible con el
promedio en el período 19911994. No se registraron
defunciones maternas.
Los registros de salud comunitaria indican que el condón fue
el método anticonceptivo preferido por los nuevos usuarios de
métodos de planificación familiar. No obstante, entre los
usuarios activos, al parecer se demostró la misma preferencia
por los anticonceptivos orales que por los inyectables. El
marcado aumento del uso de anticonceptivos desde 1988 indica
un mayor conocimiento del sida y de otras enfermedades de
transmisión sexual por parte de todos los grupos de edad. Los
anticonceptivos se obtuvieron sobre todo por medio del sector
privado, de modo que las cifras de los dispensarios de salud
de la comunidad no son necesariamente indicativas de la
situación nacional.
La salud del adulto mayor
Se estimó que a mediados de 1995 la población de personas de
60 años y más era de 7.114; 4.000 de ellas (56%) eran
mujeres. En 1995 hubo 296 defunciones en el grupo de 65 años
y más, lo que representó 69,5% del total.
Casi todos los problemas de salud del adulto mayor se
debieron a enfermedades crónicas no transmisibles. La mayoría
de los casos atendidos en los dispensarios fueron de
hipertensión y diabetes. Los tumores malignos, las
enfermedades del corazón, las enfermedades cerebrovasculares,
la hipertensión y la diabetes mellitus fueron las principales
causas de defunción en ese grupo. El programa comunitario
para adultos de todas las edades prestó servicios a 4.164
pacientes en 1995, 1.759 de ellos mayores de 65 años. Muchos
tenían factores de riesgo relacionados con la obesidad, el
alcoholismo y el tabaquismo.
La División de Asistencia a la Ciudadanía del Ministerio del
Interior introdujo un programa de ayuda domiciliaria para
adultos mayores. Se estableció un pequeño número de casas
geriátricas particulares. Se abrieron varias casas
geriátricas pequeñas privadas para suplementar los servicios
prestados por el Instituto Fiennes, una institución pública.
La salud de la familia
Según un informe de 1991, aproximadamente 58% de todas las
familias estaban encabezadas por mujeres, quienes constituían
cerca de 52% de la fuerza laboral. No hay un programa
específico de salud de la familia. La División de Asistencia
a la Ciudadanía prestó varios servicios, incluso
asesoramiento sobre libertad condicional y rehabilitación;
colocación en instituciones de acogida y supervisión;
orientación sobre la crianza de los hijos, e información
sobre las investigaciones hechas por los tribunales de
justicia.
Los asuntos relacionados con la situación de los niños
maltratados, desatendidos y abandonados son una prioridad
para el programa de política nacional. En la Ley sobre
Ofensas Sexuales promulgada en 1995 se estipularon severos
castigos para los delitos de violación de menores e incesto.
La División de Asistencia a la Ciudadanía y el Comité Mixto
para la Promoción de la Salud Emocional del Niño trabajan
estrechamente con la policía para vigilar las situaciones de
abandono y maltrato de los niños por sus padres. En el
período 19911995 se notificaron 103 casos de abuso
sexual a la policía; ocurrieron 24 en 1994 y 19 en 1995.
La salud de los trabajadores
No hay un programa específico de salud de los trabajadores,
pero la legislación sobre indemnización por accidentes de
trabajo se aplica a la mayoría de los trabajadores. Se exige
que todas las personas empleadas participen en los programas
de beneficios médicos y de seguridad social por medio de
aportes mensuales de un porcentaje fijo del sueldo. El
programa de beneficios médicos ofrece medicamentos, servicios
de laboratorio, rayos x y otros a las personas a quienes se
les diagnostica ciertas enfermedades crónicas, entre ellas
hipertensión, diabetes, cáncer, glaucoma y trastornos
mentales. Los beneficios de la seguridad social incluyen
subvenciones para discapacidad, maternidad y pensión.
La salud de los discapacitados
El Consejo para Discapacitados, que coordina las actividades
destinadas a ese grupo de la población, reanudó sus
actividades en 1995. Entre los programas especiales para las
personas con impedimentos visuales están los de educación
general y adiestramiento técnico y artesanal realizados por
organizaciones no gubernamentales con algún apoyo del
Gobierno. La hemiplejía y la ceguera ocasionadas por
cataratas, glaucoma y diabetes fueron causas comunes de
discapacidad de los adultos mayores.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Enfermedades transmitidas por vectores.
Recientemente no ha habido brotes de enfermedades
transmitidas por vectores. El dengue es endémico en el Caribe
y el mosquito Aedes aegypti, vector del dengue y de
la fiebre amarilla, se encuentra en toda la isla. Aunque se
ejerce vigilancia constante para prevenir la importación de
malaria, en 1995 se detectaron dos casos importados.
La intoxicación con ciguatera es ocasionada por barracuda y
otros peces capturados en la localidad. En 1995 se
notificaron 322 casos y en 1994, 330. Muchos casos no se
notifican porque suelen tratarse con remedios caseros.
Enfermedades inmunoprevenibles. En 1994 y
1995 se registró una cobertura aproximada de 100% de los
niños menores de 15 años con las vacunas contra la difteria,
la tos ferina y el tétanos (DPT) y antipoliomielítica (OPV),
y de 94% con las vacunas contra el sarampión, la parotiditis
y la rubéola (MMR). Entre 1993 y 1995 se inmunizó contra el
tétanos a un promedio de 40% de las mujeres embarazadas.
El caso más reciente de tétanos se registró en 1993. No ha
habido casos de difteria ni de tos ferina en los últimos años
ni se registraron casos confirmados de sarampión en
19941995. En los últimos 10 años no se han notificado
casos de fiebre tifoidea. En el primer trimestre de 1995, la
meningitis fue la presunta causa de una defunción. Tanto en
1994 como en 1995 se identificaron cinco casos de hepatitis
B.
Cólera y otras enfermedades infecciosas
intestinales. Se preparó y puso en práctica un plan
de control del cólera. No se identificó ningún caso en
Antigua.
Enfermedades crónicas transmisibles. Había
10 pacientes leprosos inscritos en el registro nacional. Se
cerró el leprocomio puesto que los enfermos no necesitaban
tratamiento activo.
En 1995 se notificaron seis casos de tuberculosis (cuatro
presuntos y dos confirmados). La vacuna BCG no se administró
regularmente como parte del programa de inmunización. El
aumento del número de casos de sida y su relación con la
tuberculosis fueron motivo de preocupación.
Infecciones respiratorias agudas. Las
infecciones respiratorias agudas se clasificaron como la
principal enfermedad transmisible en los últimos dos años,
con un marcado aumento de 1994 a 1995. La neumonía ocupó el
sexto lugar entre las principales causas de defunción en 1994
(19 defunciones con una tasa de 3 por 10.000 habitantes, o 4
% del total).
Rabia y otras zoonosis. La autoridad
veterinaria y los Ministerios de Salud y de Agricultura se
encargan de la inspección de la carne y los productos de
origen animal importados y locales. No hubo problemas de
rabia ni de otras zoonosis en Antigua y Barbuda.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. Según la Secretaría del Sida del Ministerio
de Salud, desde que se identificó el sida por primera vez en
1985 hasta el 31 de diciembre de 1995 se habían notificado 70
casos de sida, 6 de ellos en niños. De los 64 adultos
infectados, 55 eran hombres y 9 mujeres (razón de 6:1).
Ocurrieron 56 defunciones.
En el mismo período, 77 personas se identificaron como VIH
positivas (37 hombres adultos, 36 mujeres adultas y 4 niños
menores de 13 años). La propagación heterosexual pareció ser
el patrón reciente de la infección por el VIH. El abuso de
drogas inyectadas por vía intravenosa fue poco común en
Antigua y Barbuda. Se sometió a examen de detección del VIH a
todos los donantes de sangre.
En lo que respecta a otras enfermedades de transmisión
sexual, se notificaron 70 casos de gonorrea y sífilis en 1994
y 60 en 1995. De particular interés es la recurrencia de
casos de sífilis congénita. La uretritis no gonocócica fue la
enfermedad de transmisión sexual más comúnmente notificada;
se registraron 37 casos en 1994 y 62 en 1995.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. En 1995 se diagnosticó a 24 lactantes
(niños menores de 1 año) y a 25 niños de 1 a 4 años de edad
desnutrición proteinocalórica de leve a moderada, determinada
por el peso para la edad en la ficha de crecimiento del
Caribe. La tasa nacional de desnutrición leve a moderada fue
de menos de 0,87%. Solo a un niño se le diagnosticó
desnutrición grave en 1995.
En 1993 el Ministerio de Salud estimó que la prevalencia de
anemia ferropénica en niños menores de 5 años era de 2,5%.
Esta tasa se derivó de los resultados anormales de las
pruebas de hemoglobina obtenidos en los dispensarios de salud
pública. Se estimó una prevalencia de 6,3% en mujeres
embarazadas.
Cerca de 95% de las nuevas madres amamantaban a sus hijos en
el momento del egreso del hospital. En 1995 el Ministerio de
Salud estimó que 26% de los niños recibían lactancia materna
exclusiva durante seis semanas, 68% parcial durante seis
semanas y 87% continua a los tres meses.
En una encuesta hecha por el Ministerio de Salud en 1993 se
determinó que la tasa nacional de obesidad era de 4,6%.
Sesenta por ciento de las mujeres mayores de 40 años eran
obesas; de ese grupo, 33% sufrían obesidad grave (>140
% del peso normal). Veinticinco por ciento de los hombres
mayores de 40 años eran obesos.
Enfermedades cardiovasculares. Las
enfermedades del sistema circulatorio representaron 146
(37,6%) del total de defunciones en 1995 y 164 (38,8%) en
1994. Esta clasificación comprende las enfermedades del
corazón, la cerebrovascular y la hipertensiva. En 1995 esos
tres grupos de enfermedades estuvieron entre las cinco causas
principales de defunción en Antigua. Fue relativamente
elevada la prevalencia de hipertensión y de enfermedades del
corazón en las consultas hechas por primera vez a los
dispensarios de salud pública.
Tumores malignos. La principal causa de
defunción en Antigua y Barbuda fueron los tumores malignos.
En 1995 hubo 66 defunciones en comparación con 87 en 1994. De
las 33 defunciones registradas en los hombres, 14 (42%)
fueron causadas por cáncer de próstata. De las 33 defunciones
registradas en las mujeres, 7 (21%) fueron ocasionadas por
cáncer de mama. En 1991 las cifras de las defunciones
causadas por cáncer de próstata fueron 14 de 37 (38%) y por
cáncer de mama, 5 de 26 (19%).
Accidentes y violencia. El número de
defunciones causadas por accidentes de tránsito ascendió a un
promedio de 10 anuales en los últimos tres años (13 en 1993,
10 en 1994 y 7 en 1995). Muchos traumatismos ocasionaron
prolongados períodos de hospitalización. El departamento de
tránsito de la policía intensificó la vigilancia de los
conductores.
Trastornos del comportamiento. El
tratamiento de los trastornos del comportamiento fue una
iniciativa de salud prioritaria durante el período. Las
actividades correspondientes se realizaron por medio de un
programa comunitario de salud mental en que también se prestó
atención de seguimiento de los clientes egresados del
Hospital Psiquiátrico.
El uso de marihuana y de cocaína en cristales («crack») y en
polvo, y el abuso de alcohol fueron motivo de preocupación.
Se estableció un programa de rehabilitación para toxicómanos
y se ofrecieron servicios por medio del Hospital Psiquiátrico
y el programa comunitario de salud mental.
Salud oral. La atención dental estuvo a
cargo de tres odontólogos, una enfermera dental, un
higienista y dos ayudantes en un consultorio con tres
sillones en los servicios de salud comunitarios. En 1993 se
realizó un programa de enjuague con fluoruro en las escuelas
públicas, en que se trató a unos 12.000 estudiantes.
Desastres naturales. El huracán Luis devastó
a Antigua (junto con las vecinas islas de San Martín y las
Islas Vírgenes Estadounidenses) en septiembre de 1995. Dejó
un saldo de 2 muertos y 165 heridos. Noventa por ciento de
las casas sufrieron daños (40%, graves); 60% de los
establecimientos públicos quedaron afectados, incluso 75% de
las escuelas y 50% de las instalaciones del Hospital
Holberton, el principal centro hospitalario de Antigua. Unas
2.000 personas quedaron desempleadas. La recaudación de
rentas públicas se redujo de US$ 12 millones a US$ 10
millones.
La Organización Nacional de Servicios para Desastres, órgano
establecido dentro del Ministerio del Interior para coordinar
las actividades de mitigación, prevención, preparación,
respuesta y recuperación en situaciones de desastre pasó por
una dura prueba con este suceso. Se hizo un llamamiento
regional a la introducción de un «índice de vulnerabilidad»
en la evaluación de la necesidad de ayuda preferencial y de
acuerdos comerciales para países como Antigua y Barbuda que
están en la región azotada por huracanes.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
En virtud de una política de salud redactada en 1994, el
Gobierno se comprometió a entender la salud como un «derecho
humano», adoptar el sistema de atención primaria de salud y
apoyar todas las actividades nacionales, regionales e
internacionales necesarias para lograr «salud para todos en
el año 2000». Se trató de redefinir las metas de política y
planificación para alcanzar los fines y objetivos del acuerdo
para la Cooperación en Salud en el Caribe y de la Carta para
la Promoción de la Salud en el Caribe.
La reforma del sector salud
La reorganización del sistema de atención de salud fue una
alta prioridad y se realizaron varias iniciativas en 1996. Se
redactó un plan quinquenal de desarrollo para el Ministerio
de Salud que incluyó recomendaciones para el sector de
hospitales. En las recomendaciones se aborda la dirección y
el desarrollo de todos los servicios hospitalarios, el
financiamiento, el desarrollo de recursos humanos, la
participación de la comunidad en la administración y
evaluación de los servicios, la participación del sector
privado en la prestación de servicios hospitalarios y las
relaciones con los sectores público y privado (en las esferas
nacional y regional). Se propuso legislación específica para
dirigir la organización y administración del Hospital
Holberton. Se creó un componente de capacitación
complementario del plan principal de desarrollo del
Ministerio. En dicho componente se detallan los requisitos
establecidos en los campos administrativos, profesionales y
técnicos, incluso varias actividades de capacitación en todos
los niveles administrativos (según la disponibilidad de
financiamiento). Por último, se propusieron otros mecanismos
de financiamiento de la atención de salud.
Organización del sector salud
Organización institucional del sistema de
salud
El Ministerio de Salud desempeña una función de liderazgo en
los campos de atención de salud pública, reglamentación y
prestación de servicios. El sistema es financiado por medio
de tributación o gravámenes impuestos por el sector público
para apoyar el programa de beneficios médicos. La
participación de las compañías de seguro particulares en el
financiamiento de la atención de salud es mínima y estará
sujeta a examen más detallado durante los intentos de
reorganización.
El Ministro de Salud es miembro del Gabinete y delega la
autoridad en un Secretario Permanente para efectos de la
administración. El personal técnico y administrativo ayuda al
Secretario Permanente a alcanzar las metas y los objetivos de
salud del Estado. El Médico Jefe es el asesor técnico del
Ministerio y se encarga de coordinar los servicios
asistenciales prestados en los hospitales y centros de salud.
Antigua se divide en siete distritos médicos determinados por
su situación geográfica. Cada uno es atendido por un médico
nombrado por el Estado, que se encarga de prestar servicios
médicos a los residentes del distrito correspondiente. Los
servicios de atención primaria de salud en los distritos
incluyen salud maternoinfantil, educación sanitaria,
administración de problemas de salud comunes, saneamiento
ambiental, atención de salud mental en la comunidad,
nutrición, atención de diabéticos e hipertensos, control y
vigilancia de enfermedades transmisibles, visitas
domiciliarias y servicios de referencia.
Organización de las actividades de regulación
sanitaria
El marco legislativo que dirige las actividades de salud
pública en Antigua y Barbuda se revisó por última vez a
mediados del decenio de 1950 y ahora se considera inadecuado.
Se reconoció la necesidad de establecer nuevas normas
reguladoras para adaptarse a la expansión de las actividades
de prestación de servicios de salud en los sectores público y
privado. Se han redactado leyes sobre la administración y
gestión de las instituciones de salud, se ha promulgado una
nueva Ley Médica y se han revisado las Leyes sobre Farmacia y
Partería.
Los Consejos de Medicina y Enfermería siguen regulando los
requisitos de habilitación para el ejercicio de la medicina y
la enfermería.
Servicios de salud y
recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
La cobertura de inmunización con las vacunas DPT y OPV se
estimó en cerca de 100% de los lactantes menores de 15 meses
de edad. En 1994 y 1995 la cobertura con la vacuna contra el
sarampión, la parotiditis y la rubéola fue de cerca de 94%.
El programa de control de vectores se concentró en el control
y la erradicación de mosquitos, particularmente de Aedes
aegypti. El programa de control consiste en fumigación,
educación de la comunidad, inspección, tratamiento y
provisión de peces larvívoros para las instalaciones de
depósito de agua. El índice de infestación de viviendas fue
de 11,1 en 1995, que representa una baja en relación con el
anterior de 15,3 en 1994.
Continuaron los esfuerzos para fortalecer la División de
Estadísticas de Salud por medio del suministro de equipo,
personal capacitado e instalaciones físicas adecuadas.
La responsabilidad de distribuir agua potable compete a la
Administración de Servicios Públicos de Antigua. En 1995 se
estimó que alrededor de 60% de las viviendas tenían
conexiones de agua potable por cañería; el 40% restante se
abastecía de fuentes públicas o recurría a medios
particulares de recolección (tambores y cisternas). Barbuda
se abastece de un pozo central. La Junta Central de Salud
vigiló la calidad del agua potable y de las aguas costeras.
La Administración citada y varios consultores internacionales
prepararon un proyecto de construcción de un sistema central
de alcantarillado para St. John. Por el daño causado por el
huracán Luis, se estima que el porcentaje de casas sin
servicios sanitarios aumentó de 8% en 1993 a 12%, como
mínimo. Cerca de 60% a 65% de la población tenía pozos
sépticos y de absorción. La mayoría de la población restante
tenía letrinas de pozo y retretes con balde, cuya limpieza
está a cargo del servicio de evacuación de excretas de la
Junta Central de Salud. El Hospital Holberton y los hoteles
de la costa tienen plantas particulares de alcantarillado.
La Junta Central de Salud asume la responsabilidad de la
gestión de los desechos sólidos. Esta función se delegará a
la Administración Nacional de Gestión de los Desechos Sólidos
recientemente establecida por el Gobierno (noviembre de
1995), que se encarga del almacenamiento, la recolección, el
tratamiento y la evacuación de los desechos sólidos. En 1996
se iniciaron las obras de ingeniería para convertir el
basurero existente en un relleno sanitario. Se cerraron todos
los demás basureros oficiales, aunque todavía está pendiente
el cierre de algunos extraoficiales.
Se siguió haciendo un esfuerzo por controlar el desecho de
basura en la calle por medio de programas de educación
pública y toma de conciencia. Se examinó la aplicación de la
Ley sobre Basura promulgada en 1983.
La Junta Central de Salud realizó una intensa inspección de
los restaurantes y otros expendios de alimentos. No se
presentó ningún brote de enfermedades transmitidas por los
alimentos en el período 19921995. La proliferación de
vendedores ambulantes de comida fue motivo de preocupación
cada vez mayor. Se celebraron discusiones entre el Ministerio
de Salud y Servicios Públicos y la Asociación de Pequeños
Vendedores para abordar los problemas de localización y las
preocupaciones en materia de salud. La Junta Central de Salud
se embarcó en programas de educación del personal de los
expendios de alimentos y de los trabajadores independientes.
Organización y funcionamiento de los servicios de
atención a las personas
Tanto los establecimientos de salud públicos como los
privados prestaron servicios de atención a las personas. El
programa de beneficios médicos prestó servicio de farmacia a
sus beneficiarios.
El Hospital Holberton ocupa un lugar central en el sistema de
salud, ya que es la única institución de atención de salud
pública de enfermedades agudas. Se prestan servicios
generales y especializados en medicina interna, cirugía,
obstetricia y ginecología, pediatría, radiología y patología.
Además, varios especialistas del sector privado o extranjeros
prestaron servicios de otorrinolaringología, oftalmología,
ortopedia, neurología y radiología. En 1995 hubo 4.271
egresos del hospital general; la estancia media fue de 8
días. El hospital sufrió daños causados por el huracán de
1995 y su número de camas se redujo de 200 en 1991 a 135.
Había planes en marcha para construir un hospital de atención
de enfermedades agudas de 200 camas para reemplazar al
Hospital Holberton.
Hay dos instalaciones para estancia prolongada, a saber, el
Hospital Psiquiátrico con 150 camas (la ocupación media en
1995 fue de 85 pacientes) y el Instituto Fiennes, que atiende
a 100 pacientes geriátricos. El Hospital Springview de
Barbuda sirve sobre todo de establecimiento de atención
ambulatoria. Un servicio privado de atención secundaria, el
Centro Médico Adelin, con 15 camas, presta atención a
pacientes ambulatorios e internados. Había dos centros
médicos de práctica de grupo con consultorios particulares de
médicos y dentistas.
Se prestan servicios de salud comunitarios por medio de una
red de 9 centros de salud y 18 dispensarios o subcentros
satélite conectados con los centros de salud. Estas
instalaciones están igualmente distribuidas a lo largo y
ancho de Antigua y Barbuda. Los equipos que incluyen médicos
de distrito, enfermeras de atención directa a la familia,
enfermeras de salud pública, enfermeras-obstetrices de
distrito, auxiliares de salud comunitaria y auxiliares
clínicos que prestan servicios en los centros de salud. Las
enfermeras-obstetrices y los auxiliares clínicos de distrito
prestan servicios en los subcentros con apoyo de los equipos
de los centros.
El compromiso de descentralizar los servicios de salud como
base para la creación de distritos de salud locales no
produjo los resultados esperados. El sistema todavía se
administra desde el nivel central. Los pacientes de las zonas
rurales siguen viajando a St. John (la capital) para recibir
servicios de radiografía y laboratorio y medicamentos. En
1994 se hicieron 82.988 consultas a todos los servicios en
los dispensarios, de las cuales aproximadamente 20% guardaron
relación con la salud infantil, 17,6% con hipertensión y 9,1
% con diabetes.
Todos los médicos especialistas residentes, incluso los
consultores del Gobierno y los médicos de distrito, se
dedicaban al ejercicio particular en la capital. Además,
había cuatro centros particulares de oftalmología, dos
laboratorios particulares y un centro particular de
fisioterapia. Los servicios de bancos de sangre son prestados
en el nivel central por el Hospital Holberton y el Centro
Adelin.
Insumos para la salud
Se importaron todos los medicamentos, productos
inmunobiológicos, reactivos y equipo.
Recursos humanos
En general, la dotación de personal de salud era adecuada;
309 funcionarios trabajaban en el sector público y 58 en el
sector privado. En 1995 había 11 médicos (1,7 por 10.000
habitantes) y 218 enfermeras capacitadas (34 por 10.000). Los
médicos especialistas incluyeron dos ginecólogos, dos
oftalmólogos y dos pediatras. De 218 enfermeras, 31 eran
enfermeras-obstetrices de distrito y 10 enfermeras de salud
pública. Además del personal de salud local, el cuadro se
suplementó con personal del Caribe y de otros países y con
residentes que regresaron al país. Hubo un gran número de
vacantes en los establecimientos de salud, muchas de las
cuales se llenaron con funcionarios nacionales.
El único programa de certificación para la educación del
personal de salud es la Facultad de Enfermería. El Gobierno
trasladó la Facultad de su base en el hospital al medio
académico comunitario del Colegio Universitario del Estado de
Antigua y asignó fondos para su primer año de funcionamiento.
Hubo dificultad para atraer personal idóneo y motivado que
quisiera ingresar al programa de enfermería. Se logró
capacitar a otro personal de profesiones afines a la de la
salud por medio de instituciones de capacitación regionales.
Se ofreció educación continua en instituciones locales y del
exterior gracias a la gestión del Ministerio de Salud,
organizaciones profesionales y organismos internacionales y
regionales.
Investigación y tecnología en salud
Los compromisos para realizar proyectos nacionales de
investigación en salud dieron lugar a pequeños estudios
retrospectivos sobre la utilización de los servicios de salud
y sobre enfermedades específicas. Sin embargo, esos estudios
reflejaron más los intereses particulares que los objetivos
de los programas.
En los últimos cinco años ha habido un marcado aumento de la
disponibilidad de nueva tecnología. El Hospital Holberton
recibió equipo de mamografía, fluoroscopia y tomografía axial
computarizada (TAC), así como una Unidad de Cuidados
Intensivos bien equipada.
Gasto y financiamiento sectorial
Tanto el monto real gastado en atención de salud como el
porcentaje del presupuesto nacional siguen aumentando y
pasaron de US$ 96 millones (11,9% del presupuesto) en 1991 a
US$ 141,2 millones (13,9% del presupuesto) en 1995. El gasto
per cápita en salud subió en términos nominales de US$ 186,8
en 1991 a US$ 305,6 en 1995, un aumento de 64
% aproximadamente.
En 1995, 45% del presupuesto de salud se gastó en servicios
institucionales, que incluyen el Hospital Holberton, el
Hospital Psiquiátrico y el Instituto Fiennes (el servicio
geriátrico) y aproximadamente 45% en servicios de salud
ambiental y comunitaria. Esta asignación porcentual se
mantuvo constante durante el período.
A pesar de la reducción del crecimiento económico en los
últimos años, el sector salud mantuvo alta prioridad en el
Gobierno y captó 13,9% del presupuesto público para gastos en
1995. En 1996, 13% del presupuesto nacional se asignó al
Ministerio de Salud y Servicios Públicos (alrededor de 12
% para salud). El financiamiento del sector salud proviene de
rentas generales y del programa de beneficios médicos.
El mayor empeño puesto en recuperar los costos en el Hospital
Holberton ha llevado a recaudar EC$ 2,96 millones en 1993,
pero eso todavía representa un pequeño porcentaje de los
ingresos potenciales provenientes de derechos cobrados a los
usuarios. Se espera que las mejoras de la vigilancia del
sistema de contabilidad aumenten esos ingresos.
Para 1996 se asignaron EC$ 400.000 para gastos de capital en
los dispensarios de distrito y EC$ 750.000 para equipo
adicional para el Hospital Holberton. Se han destinado
alrededor de EC$ 300.000 para gastos en equipo para el sector
de gestión de los desechos sólidos.
La estimación del gasto recurrente por concepto de
actividades de salud en 1996 es de EC$ 40,47 millones, de los
cuales se destinaron EC$ 12,4 millones a la Junta Central de
Salud y EC$ 17,06 millones al Hospital Holberton. Se han
asignado EC$ 1,14 millones a servicios de salud pública,
médicos y sanitarios en Barbuda.
Cooperación técnica y financiera externa
Antigua y Barbuda participaron en programas y proyectos
regionales de adquisición de medicamentos, desarrollo de los
servicios de salud, mejora de los sistemas de información,
protección ambiental, gestión de los desechos sólidos y
preparativos para situaciones de desastre. Se recibieron
beneficios, tales como ahorros de costos, capacitación,
servicios de consultores y, en algunos casos, inversión
directa. La asistencia oficial para el desarrollo recibida
del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, las
organizaciones multilaterales y los países árabes se redujo
de US$ 7,0 millones netos en 1991 a US$ 3,0 millones netos en
1993.
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