Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
BELICE
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
Belice tiene una superficie de 22.700 km2 es el único país
de habla inglesa de América Central; aunque se utiliza
también mucho el español, por su cultura, política y
economía, se asemeja más a los países del Caribe. Belice es
gobernado por una democracia parlamentaria inspirada en el
sistema británico. Está integrado por la Cámara de
Representantes, formada por 29 miembros electos, y el
Senado, que consta de 8 miembros designados por
nombramiento. Los miembros del Gabinete son nombrados por
el Gobernador General siguiendo las recomendaciones del
Primer Ministro. El país está dividido en seis distritos
administrativos: Corozal, Orange Walk, Belice, Cayo, Stann
Creek y Toledo. Cada distrito está administrado por una
junta de elección local, y las aldeas están gobernadas por
el alcalde y el ayuntamiento. Aunque la capital se trasladó
en 1981 a Belmopán, la ciudad de Belice continúa siendo el
centro comercial, con casi una cuarta parte de la
población.
El censo de 1991
cifra la población de Belice en 189.392 habitantes,
mientras que la estimación para 1996 era de 222.000. Más de
42% de los residentes tienen menos de 15 años de edad y 61
% no ha cumplido todavía 25 años, con proporciones similares
de hombres y mujeres. En 1991, la población rural superó a
la urbana debido a la afluencia de inmigrantes. Según
informes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados, la población migrante era de
aproximadamente 30.000 personas (14% del total); según la
Encuesta Nacional de 1995, realizada por la Oficina Central
de Estadística, los inmigrantes representaban 12% de la
población. Según el censo, el grupo étnico mestizo
(personas de ascendencia mixta de colonos españoles y
poblaciones indígenas) representaba 44% de la población y
los criollos (ascendencia mixta africana y europea)
constituían 30% de la misma. Otros grupos étnicos son los
mayas (12%), garifuna (7%), indígenas orientales (4%) y
otros grupos más pequeños. Entre 1984 y 1996 el Gobierno
promovió la inmigración, sobre todo la procedente de Asia
y, en 1996, los beliceños de origen asiático representaban
2,5% de la población. La tasa de crecimiento de la
población en 1996 fue de 2,5%, frente a 2,6% en 1991. La
tasa total de fecundidad se estimó en 4,6 niños por mujer y
exhibía una continua tendencia descendente comparada con
los 7 hijos por mujer registrados en los años sesenta. En
1991 la esperanza de vida al nacer era de 69,9 años en el
caso de los hombres y de 74,1 en el de las mujeres. Según
una estimación de 1996, la tasa bruta de mortalidad era de
4,3 defunciones por 1.000 habitantes.
El país tiene una
economía basada fundamentalmente en la agricultura y los
servicios. La estabilidad de la moneda es uno de los
atractivos para la inversión extranjera. En 1996 el ingreso
per cápita fue de US$ 2.308 mientras que en 1989 había sido
de $1.664, lo que representó un crecimiento de 39%. El
producto interno bruto (PIB) creció 67% entre 1989 ($306
millones) y 1996 ($512 millones), mientras que la población
creció 21% en ese mismo período. El PIB registró una tasa
de crecimiento real de 3,8% en 1995 y de 1,5% en 1996.
Aunque la inflación es baja, en 1996 se intensificó: el
índice de precios al consumidor fue de 2,8% en 1995 y de
6,4% en 1996, mientras que el promedio de los cinco años
anteriores fue de 3,2%.
La economía está dominada por las exportaciones de
productos agropecuarios, en particular la caña de azúcar,
el concentrado de cítricos, las bananas y los productos del
mar, que representaron 77% de las exportaciones en 1996.
Belice vive también de la silvicultura, la pesca y la
minería, que, junto con la agricultura, representan 22% del
PIB. Aunque el Gobierno redujo el gasto, no ha conseguido
generar los recursos necesarios para ampliar la base de
infraestructura. La contracción del gasto público ha dado
lugar a recortes en los servicios de salud destinados a las
comunidades rurales y reducido los servicios en los puestos
de salud y los dispensarios móviles. El Gobierno está
reorganizando su estructura tributaria, lo cual influirá en
la situación de los pobres. Se ha creado el Fondo de
Inversión Social, dotado de US$ 10 millones, con la
finalidad de promover intervenciones sociales y productivas
en los grupos de población más desfavorecidos, y deberá
ayudar a mitigar la pobreza.
En el Informe de Evaluación de la Pobreza (1995) realizado
por el Banco de Desarrollo del Caribe, el Ministerio de
Desarrollo Económico y la Oficina Central de Estadística,
se concluyó que 33% de los beliceños eran pobres (no podían
cubrir los gastos en concepto de alimentos y artículos no
alimentarios de primera necesidad), mientras que 13% eran
muy pobres (no podían cubrir los gastos correspondientes a
productos alimentarios de primera necesidad). De los jefes
de hogar, 24% de los hombres y 31% de las mujeres eran
considerados pobres. En el distrito de Toledo, donde la
mayoría de la población es maya, 58% de la población es
pobre; en Cayo, 41%; y en los distritos de Orange Walk,
Corozal, Belice y Stann Creek, 25%.
El censo de 1991 reveló que la mayor parte de los hogares
estaban integrados por cinco o más personas. La Encuesta
sobre la Fuerza de Trabajo de 1996 reflejó un descenso a
4,5 personas por hogar. Más de 20% de los hogares del país
tenía menos de dos personas. El tamaño medio de los hogares
en las zonas rurales era mayor que en las urbanas. En el
conjunto del territorio nacional, 22% de los hogares
estaban encabezados por una mujer, con excepción del
distrito de Belice, donde la cifra subía a 33%. El censo
indicó también que 63% de las casas tenían dos dormitorios
o menos. Aproximadamente 66% de todas las familias eran
propietarias de sus casas o las estaban comprando, mientras
que más de 20% eran inquilinas. Los propietarios de sus
viviendas eran más numerosos en las zonas rurales que en
las urbanas. Según la encuesta, del total de la población
estimada de 1996, 65.025 personas estaban empleadas y
10.425 carecían de empleo, lo que significa una tasa de
desempleo de 13,8%, 1,3% más que en 1995. La tasa de
desempleo más elevada era la del distrito de Belice
(18,4%), seguido por Stann Creek (15,4%), Cayo (15,2%),
Toledo (14,3%), Orange Walk (6,6%) y Corozal (5,8%). La
mano de obra no especializada representaba 63% de los
trabajadores en 1996. De los trabajadores empleados, 22% no
habían terminado los estudios primarios, 47% tenían
educación primaria y 15% habían terminado los estudios
secundarios. Los menonitas tenían la tasa de empleo más
elevada (99,3%) y los garifunas la más baja (75,7%). Los
criollos y mestizos representaban 75% de la mano de obra
sin empleo. Aproximadamente 71% de los empleados eran
hombres. En el grupo de edad de 14 a 19 años, 32,2% de los
hombres y 45,5% de las mujeres estaban desempleados.
Según las estimaciones, para 100% de la población urbana y
69% de la población rural el abastecimiento de agua segura
era suficiente. El distrito de Belice presentaba los
niveles de cobertura más elevados (91%) y el de Toledo los
más bajos (71%). Los otros distritos tienen niveles de
cobertura situados entre 82% y 85%. A escala nacional, 39
% de la población tiene servicios de saneamiento suficientes,
con cifras de 59% en las zonas urbanas y 22% en las
rurales. La gestión de desechos sólidos es un problema
generalizado en todo el país, agravado por los problemas de
drenaje del distrito de Belice.
La asistencia a la escuela primaria es gratuita y
obligatoria hasta los 14 años de edad, pero aproximadamente
36% de los niños no terminan ese nivel. Se han utilizado
datos del censo para evaluar la tasa de alfabetización
básica, considerándose que estaban alfabetizados quienes
habían cursado por lo menos cinco años del sistema oficial
de educación. De acuerdo con esta definición, la tasa de
alfabetización básica era de 70%. En 1996, la Oficina
Central de Estadísticas incorporó a la Encuesta sobre la
Fuerza de Trabajo un módulo específico sobre la
alfabetización con el fin de evaluar el nivel de
alfabetización funcional (determinada en función de niveles
concretos de capacidad de lectura y comprensión) así como
la alfabetización básica en todo el país. La encuesta
reveló que la tasa de alfabetización básica era de 75,1%,
aunque solo 42,4% de la población de 10 a 65 años de edad
tenía un nivel de alfabetización funcional.
Aunque son pocas las estadísticas desglosadas por sexo,
algunas permiten trazar un perfil de la situación de la
mujer en la sociedad. Las mujeres aparecen clasificadas
como más pobres que los hombres. Solo uno de los 29 escaños
de la Cámara de Representantes está ocupado por una mujer.
Solo 2,4% de las mujeres realizan estudios
preuniversitarios. Los puestos superiores de gestión
ejercidos por mujeres representan solo 1,9% del total; 22
% de las mujeres tienen empleos no especializados y 18% están
desempleadas. Más de la mitad de las mujeres embarazadas
(51,7%) padece anemia por carencia de hierro. Desde la
aprobación de la Ley sobre la Violencia Doméstica en 1993,
el número de órdenes de protección dictadas ha crecido más
de 300%.
Mortalidad y morbilidad
La esperanza de vida al nacer pasó de 68,4 años en 1980 a
71,8 años en 1991. En 1980, las mujeres tenían 2,2 años más
de esperanza de vida que los hombres (69,8 frente a 67,6),
y esta diferencia se amplió a 4,8 años en 1991 (74,7 años
frente a 69,9). La tasa de mortalidad infantil registró una
tendencia descendente, pasando de 31,5 defunciones por
1.000 nacidos vivos en 1993 a 26,0 en 1996. La mortalidad
materna fluctuó entre 16,1 en 1993 (10 defunciones) a 8,2
(5 defunciones) en 1995, y ascendió a 13,9 (9 defunciones)
en 1996. Las causas principales de mortalidad materna
fueron la hemorragia, la embolia pulmonar, la eclampsia y
el aborto.
La tasa de mortalidad bruta se mantuvo en torno a 4
defunciones por 1.000 habitantes desde 1993 hasta 1996
(4,0, 3,6, 4,3 y 4,0, respectivamente). La tasa media de
mortalidad entre los hombres (4,6) fue 40% más alta que la
de las mujeres (3,4). El distrito de Belice notificó la
tasa más elevada (6,0), mientras que la más baja
correspondió a Cayo (2,5). Durante el período
19921996, la mortalidad estuvo dominada por las
causas relacionadas con las enfermedades no transmisibles y
con las crónicas. Las enfermedades del corazón fueron la
principal causa para hombres y mujeres. Un promedio de 20
% de las defunciones se debió a enfermedades del corazón, con
una tendencia decreciente entre 1993 y 1996 de 22% a 16%.
Las enfermedades respiratorias fueron la segunda causa más
frecuente (de 10% a 14% de las defunciones), excepto en
1994 cuando ocuparon el cuarto lugar (7%). Las enfermedades
cerebrovasculares y los tumores malignos representaron
entre 7% y 9% de las defunciones; los tumores fueron más
frecuentes como causa de muerte entre las mujeres (8% a
11%). La evaluación de los tumores se ve limitada por la
falta de servicios oncológicos en Belice. Las causas
externas (excluidos los accidentes de tráfico, los
homicidios y los suicidios) provocaron entre 4% y 5% de las
defunciones y ocuparon el quinto lugar. Entre los hombres,
los accidentes de tráfico fueron una causa cada vez más
importante de defunciones, mientras que no figuraron como
causas principales entre las mujeres.
Las causas principales de morbilidad, determinadas en
función del número de hospitalizaciones, fueron las
enfermedades respiratorias, sobre todo entre los hombres.
La segunda causa de morbilidad entre los varones fueron las
enfermedades intestinales. Entre las mujeres, las
complicaciones del embarazo ocuparon el primer lugar,
seguidas por las enfermedades respiratorias y el aborto. La
alta prevalencia de la anemia en las mujeres embarazadas
(51,7% en los dispensarios de atención prenatal) empeora el
desenlace de las complicaciones del embarazo. Los distritos
de Orange Walk, Stann Creek y Toledo notificaron a las
enfermedades respiratorias como las causas principales de
morbilidad hospitalaria durante el período considerado. En
cambio, el distrito de Cayo registró como causa principal
las complicaciones del embarazo, seguidas de las
enfermedades respiratorias. En el distrito de Orange Walk,
la segunda causa entre los hombres fueron "otros
traumatismos", mientras que las complicaciones del
embarazo ocuparon el segundo lugar entre las mujeres. En el
distrito de Belice, el aborto fue la segunda causa de
morbilidad hospitalaria entre las mujeres, mientras que
"otros traumatismos" fue la segunda causa entre
los hombres desde 1993 a 1996. La malaria figuró entre las
cinco causas principales de morbilidad hospitalaria en el
distrito de Stann Creek.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud de los niños menores de 1 año. En los menores de 1
año de edad, la tasa de mortalidad disminuyó 20%, pasando
de 31,5 defunciones por 1.000 nacidos vivos en 1993 a 26 en
1996. Los distritos de Corozal y Cayo tuvieron las tasas
más bajas (13,8 y 17,9), mientras que los de Orange Walk,
Stann Creek y Toledo tuvieron las más altas (32,6, 33,2 y
30,1, respectivamente). La tendencia descendente observada
en el conjunto del territorio nacional se apreció en los
distritos de Corozal, Cayo y Stann Creek. En Toledo dicha
tasa aumentó de 29,4 en 1993 a 52,1 en 1994, y bajó a 30,1
en 1996 (no se conoce una explicación para este cambio). En
el distrito de Belice la tasa aumentó en 1995 y 1996.
Durante ese período hubo más defunciones infantiles de
varones (62,1%) que de mujeres. La causa principal de
mortalidad infantil durante el período 19931996
fueron las afecciones originadas durante el período
perinatal (36% de las defunciones), con un aumento de 29
% en 1993 a 39% en 1996. La asfixia fue la causa principal de
las defunciones infantiles por afecciones originadas en el
período perinatal (32%), seguida del bajo peso al nacer
(28%). Casi 62% de las defunciones por afecciones
originadas en el período perinatal, y entre estas 68% de
los casos de asfixia, correspondieron a varones. La segunda
causa de mortalidad infantil fueron las enfermedades
infecciosas (24% de las defunciones) y las enfermedades
respiratorias causaron 12% de las defunciones. La
frecuencia bajó de 25% en 1993 a 19% en 1995, pero volvió a
ascender a 31% en 1996. Las anomalías congénitas provocaron
10% de las defunciones en el período 19931996,
bajando de 16% en 1994 a 9% en 1996.
Las enfermedades infecciosas fueron la causa predominante
en el perfil de morbilidad de los niños menores de 1 año,
representando 50% de las hospitalizaciones en el período
19931996 y 57% de los casos en varones. Las
internaciones debidas a enfermedades infecciosas bajaron de
64% en 1993 a 40% en 1996. Las enfermedades respiratorias e
intestinales causaron 63% y 32% de las internaciones,
respectivamente. A escala nacional, las hospitalizaciones
por 1.000 nacidos vivos subieron de 104 en 1993 a 216 en
1994, y se mantuvieron estables en lo sucesivo. Las
hospitalizaciones fueron más frecuentes en Toledo (289),
seguido por el distrito de Belice (261) y por Corozal con
el número más bajo (74). Una baja proporción de niños
menores de 1 año, aproximadamente 46%, recibieron
exclusivamente lactancia materna hasta los cuatro meses de
edad; en este sentido no se apreció ningún cambio de
tendencia.
La salud de los niños de 1 a 4 años. Entre los niños del
grupo de 1 a 4 años de edad, las tasas de mortalidad
subieron de 9,0 defunciones por 10.000 personas en 1993 a
12,1 en 1996. Las causas externas, incluidos los accidentes
de tráfico, causaron la proporción más elevada de
defunciones (24%). La segunda causa fueron las enfermedades
infecciosas, que causaron 22% de las defunciones; las
enfermedades respiratorias causaron 65% de esas
defunciones. No se observaron diferencias entre niños y
niñas. A juzgar por el número de hospitalizaciones, la
causa principal de morbilidad fueron las enfermedades
respiratorias (35%), seguidas por las enfermedades
intestinales (18%) y las causas externas (12%). No se
observaron diferencias entre niños y niñas en la
hospitalización debida a estas causas.
La desnutrición, medida en función del déficit de peso para
la edad (puntaje Z menor de 2,0), se observó en 6% de los
niños que acudieron a los dispensarios de salud en 1992 en
todo el territorio nacional, cifra que es superior al doble
de la prevista. En Toledo, una encuesta reveló que 16% de
los niños estaban desnutridos en 1992, y 18% en 1994. Dicho
estudio indicó que, si bien la frecuencia y la duración de
la lactancia materna eran satisfactorias, la desnutrición
era consecuencia de prácticas de destete inadecuadas
relacionadas con la calidad y cantidad de los alimentos.
Los niños de 5 a 9 años fueron quienes presentaron la tasa
de mortalidad más baja de todos los grupos de edad, con 3,3
defunciones por 10.000 personas durante el período
19931995, cifra que subió a 5,5 en 1996. Las tasas de
mortalidad fueron más elevadas para el sexo masculino (4,4)
que para el femenino (3,0). Las causas externas explicaron
43% de las defunciones. Fueron más los niños (62%) que las
niñas fallecidos por esas causas. Las enfermedades
respiratorias fueron la principal causa de morbilidad en
este período, tanto para los niños como para las niñas, y
representaron 21% de todas las hospitalizaciones. La
segunda causa fueron las causas externas (12%).
Según datos del censo nacional, la prevalencia del retraso
del crecimiento (bajo peso para la edad) entre los
escolares de 5 a 9 años fue de 15% en 1996 (18% niños y 13
% niñas). Esa prevalencia fue mucho mayor en las zonas
rurales (23%) que en las urbanas (7%), y en los niños mayas
(45%) que en los niños mestizos y de otros grupos étnicos
(18%). Si se exceptúa el distrito de Belice (4% de
prevalencia), los distritos con mayores niveles de pobreza
fueron también los que tuvieron niveles más altos de
retraso del crecimiento (el distrito de Toledo tuvo una
prevalencia de 39%). El grupo étnico más afectado fue el
maya (45%); el menos afectado fue el de los criollos (4%).
Los niños mayas tuvieron cuatro veces más retraso del
crecimiento en el distrito de Toledo (52%) que en el de
Belice (12%).
La tasa media de mortalidad entre los adolescentes (de 10 a
19 años de edad) durante el período considerado fue de 6,2
defunciones por 10.000 personas de este grupo de edad. La
mortalidad masculina fue más de dos veces mayor (8,7) que
la femenina (3,6); 72% de todas las defunciones fueron de
varones. Las causas externas fueron la principal causa de
muerte (37%); 80% de estas defunciones fueron de varones.
El distrito de Belice fue el que tuvo el número más elevado
de defunciones debidas a causas externas, seguido de Orange
Walk; el porcentaje más bajo correspondió al distrito de
Toledo (6%). Las mujeres representaron 60% de todos los
casos de internación en el período 19931996. Las
complicaciones del embarazo fueron la causa principal de
hospitalización de adolescentes en ese período (17%),
seguidas de los traumatismos y envenenamientos (16%). Las
complicaciones del embarazo fueron la causa de 42% de las
admisiones para las mujeres, mientras que las causas
externas representaron 31% de los casos entre los hombres.
Las fracturas determinaron 37% de todos los casos de
hospitalización por traumatismos y envenenamientos, y 78
% de las mismas ocurrieron en varones. En lo que se refiere a
las complicaciones del embarazo, el aborto y el parto
prematuro, 19% de las internaciones obedecieron a estas
causas; las operaciones cesáreas representaron 7%.
Entre los adultos de 20 a 49 años de edad, la mortalidad se
mantuvo estable a lo largo del período considerado, con una
tasa media de 2,3 defunciones por 10.000 personas de este
grupo de edad. Las tasas de mortalidad fueron más altas
entre los hombres (2,7) que entre las mujeres (1,4). Las
causas externas fueron la causa principal y respondieron
por 24% de las defunciones, seguidas de las enfermedades
del corazón y del aparato respiratorio (12% y 7%,
respectivamente). De todas las defunciones en este grupo de
edad, 60% ocurrieron en los hombres. Los accidentes de
tráfico causaron 51% de las defunciones por causas
externas; en 88% de los casos se trataba de hombres. La
frecuencia de las defunciones debidas a enfermedades
cardíacas fue más elevada entre las mujeres (17%) que entre
los hombres (9%). Las complicaciones del embarazo fueron la
causa principal de hospitalización en este grupo de edad
(29%) en el período 19931996, seguidas de los
trastornos digestivos (8%). Las mujeres de este grupo
tuvieron 69% de las internaciones. Las complicaciones del
embarazo causaron 42% de las internaciones de mujeres de
todas las edades, y 37% de estos casos estuvieron
relacionados con abortos. Los traumatismos y
envenenamientos fueron las causas principales de
hospitalización de hombres (29%).
En el período 19931996, los adultos de 50 años
tuvieron una tasa de mortalidad de 20 defunciones por
10.000 personas. La tasa fue más elevada entre los hombres
(20,8) que entre las mujeres (18,4). Las enfermedades
cardíacas, respiratorias y cerebrovasculares, y los
neoplasmas fueron las causas principales representando más
de 50% de todas las defunciones. Las enfermedades
respiratorias, del corazón y del aparato digestivo y la
diabetes fueron las causas principales de hospitalización
en este grupo de edad. No se observó ninguna diferencia
entre hombres y mujeres en los patrones de causas de
hospitalización.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
La malaria continuó siendo un importante problema de salud
pública en Belice. Durante el período 19921994,
aumentaron el número total de casos, el número de
localidades con índices positivos, el número de casos
debidos a Plasmodium falciparum y el porcentaje de
casos que ocurrieron entre los niños. Un estudio de 1995
sobre la distribución de la malaria reveló que 56% de los
casos de Toledo ocurrieron entre los niños menores de 14
años. En otros distritos, la mayor parte de los casos se
produjeron en varones adultos jóvenes. Aunque la situación
mejoró durante 1995, la incidencia de la malaria continuó
siendo elevada. En ese año se diagnosticaron 9.413 casos,
lo que representó un descenso de 10% con respecto a 1994.
El número de casos disminuyó aproximadamente 50% en los
distritos de Orange Walk y Corozal. Casi 95% de los casos
notificados en 1995 se debieron a P. vivax. De los
casos de P. falciparum, 86% ocurrieron en Stann
Creek y Cayo. Cayo fue el distrito más afectado (40% de los
casos), mientras que Toledo registró 23% y Stann Creek,
18%. En 1996 se notificaron 6.605 casos, lo que significó
una reducción de 30% con respecto a 1995.
Entre 1991 y 1993 no se registró ningún caso de dengue. En
1994 se detectaron 14 casos y en 1995 se registraron 107
casos sospechosos, 9 de los cuales fueron confirmados por
pruebas de laboratorio. En 1996 no se registró ningún caso.
Cólera y otras enfermedades infecciosas intestinales. El
cólera apareció en Belice en enero de 1992; se registraron
159 casos en ese año (sobre todo en el distrito de Toledo),
135 en 1993 y 26 en 1996. Durante el primer año de la
epidemia se produjeron cuatro defunciones, seguidas de dos
en 1993 y dos en 1996. Las hospitalizaciones debidas a
enfermedades intestinales bajaron de 913 en 1994 a 593 en
1996, y afectaron sobre todo a los niños de 1 a 4 años de
edad.
Las tasas de mortalidad por tuberculosis fueron de 2,0 por
10.000 personas en 1993, 4,3 en 1994, 2,8 en 1995 y 5,4 en
1996. Durante el período considerado, se diagnosticaron 232
nuevos casos de la enfermedad.
Las enfermedades respiratorias fueron la principal causa de
hospitalización en el período 19931996, y
representaron 12% de todas las internaciones. Los
diagnósticos más frecuentes fueron la enfermedad
obstructiva crónica de las vías aéreas (45%), en la que se
incluye el asma, seguida de la neumonía y la influenza
(29%). No hubo diferencias en la hospitalización entre
hombres y mujeres. Las enfermedades respiratorias fueron la
segunda causa más importante de muerte (11%). La neumonía
fue diagnosticada en 69% de estas defunciones.
Desde la detección del primer caso de SIDA en 1986, se
notificaron 195 casos hasta diciembre de 1996. Hubo 18
casos de SIDA en 1994, 28 en 1995 y 38 en 1996. La mayoría
(80%) tuvieron lugar en el grupo de 20 a 44 años de edad.
La mortalidad por SIDA fue de más de 90%; la sobrevida
después de contraer esta enfermedad es de 18 a 24 meses.
Hasta el final de 1996, el Laboratorio Médico Central
notificó 486 casos de infección por el VIH, y el número
aumentó desde 60 en 1994 hasta 78 en 1996. La razón
hombre/mujer de los casos registrados del VIH bajó de 13:1
en 1989 a 1,6:1 en 1996. La transmisión se produce sobre
todo a través del contacto heterosexual, aunque 27 personas
con SIDA señalaron actividades homosexuales y bisexuales.
Se han señalado 8 casos pediátricos, 5 de ellos atribuidos
a la transmisión perinatal y los otros 3 a transfusiones de
sangre. En 1995, el proyecto de vigilancia centinela reveló
una prevalencia del VIH de 0,96% en las mujeres que acudían
a las clínicas prenatales y de 0,8% en la sangre del cordón
umbilical. Aunque esta epidemia afectó a todo el país, los
distritos de Belice y Stann Creek registraron 78% de los
casos (61% y 17%, respectivamente). El número de casos del
VIH diagnosticados también con tuberculosis ascendió a
nueve en 1996, frente a un promedio de tres casos al año en
el período anterior.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. Los trastornos de la nutrición abarcan desde
la deficiencia hasta la obesidad. Se dieron casos de
deficiencia de peso en relación con la talla y la edad, así
como de hierro sérico y de vitamina A en los niños en edad
preescolar en todos los grupos étnicos de Toledo, y en las
poblaciones rurales mayas y mestizas de otros distritos. Se
detectaron casos de anemia entre las mujeres embarazadas.
Los datos de un estudio realizado entre adultos en 1995
revelaron que la obesidad constituía un problema. El
suministro de alimentos en Belice depende en gran parte de
las importaciones, y es necesario supervisar los alimentos
importados para controlar la presencia de sal yodada y
fluorurada.
Las enfermedades cardiovasculares representaron 30% de las
defunciones registradas en el período 19931996. La
tasa de mortalidad osciló entre 125,8 por 100.000
habitantes en 1993 y 113,5 en 1996. Las enfermedades del
corazón fueron la causa principal de defunciones tanto en
los hombres como en las mujeres y produjeron 67% de las
defunciones por trastornos cardiovasculares. La tasa de
defunciones más elevada tuvo lugar en el distrito de Belice
(183,0), seguido por Stann Creek (141,3); la tasa más baja
correspondió a Toledo (64,0). Las enfermedades del corazón
fueron una causa importante de hospitalización entre los
adultos de 50 años y más, ya que representaron 10% de todas
las hospitalizaciones en este grupo de edad. No obstante,
no apareció entre las causas principales de hospitalización
en otros grupos. No se observaron diferencias por sexo en
las hospitalizaciones por enfermedades del corazón. Los
distritos con la mayor frecuencia de hospitalización por
esta causa fueron Corozal y Belice, con 13% en cada caso, y
Cayo tuvo la frecuencia más baja (6%).
Los tumores malignos estuvieron entre las principales
causas de mortalidad durante el período considerado, sobre
todo en el grupo de 50 años de edad y más. La mortalidad se
mantuvo estable en 34,7 defunciones por 100.000 personas.
No se observaron diferencias según sexo. Los distritos con
número más elevado de defunciones debidas a tumores en el
grupo de 50 años de edad y más fueron Cayo y Orange Walk,
cada uno con 17%; el número más bajo correspondió a Toledo
(7%). Los tumores fueron también una causa importante de
hospitalización para el grupo de 50 años de edad y más,
representando 5% de todas las hospitalizaciones.
La diabetes estuvo entre las 10 causas principales de
mortalidad únicamente en el grupo de 50 años de edad y más
(88% de todas las defunciones debidas a diabetes ocurrieron
en este grupo de edad). El promedio anual de defunciones
por diabetes fue inferior a 25, representando 2% de las
defunciones registradas en este grupo de edad. El promedio
anual de mujeres (28) que fallecieron como consecuencia de
la diabetes en este grupo de edad fue ligeramente superior
al de los hombres (21). Las hospitalizaciones por diabetes
descendieron de 308 en 1993 a 235 en 1996, correspondiendo
67% de las admisiones a las mujeres. Cinco de cada seis
amputaciones realizadas en Belice son debidas a la
diabetes, y 9% de los casos de ceguera estuvieron
relacionados con la retinopatía diabética.
Las causas externas figuraron entre las principales causas
de mortalidad, correspondiéndoles 9% de las defunciones de
la población general registradas en 19931996; los
hombres representaron 79% de esas defunciones. Los
accidentes de tráfico provocaron 41% de las defunciones
dentro de esta categoría. La tasa de mortalidad por
accidentes de vehículos de motor subió de 10,7 por 100.000
habitantes en 1993 a 16,7 en 1996. Entre los hombres, esta
tasa subió de 14,4 a 26,1 por 100.000 entre 1993 y 1996,
mientras que entre las mujeres subió de 6,9 a 7,2. Aunque
los suicidios no figuraron entre las principales causas
externas de mortalidad, su frecuencia subió de una
defunción en 1994 a 11 en 1995 y 8 en 1996. Casi todos los
suicidas fueron hombres. Casi la mitad de aquellos tuvieron
lugar en Corozal; 75% correspondió al grupo de 20 a 49 años
de edad.
Aunque el aborto no figuró entre las causas principales de
mortalidad, es probable que algunas defunciones debidas al
aborto se registraran como complicaciones del embarazo. Se
registraron 2.603 abortos. Si bien las hospitalizaciones
debidas al aborto descendieron de 7% en 1993 a 5% en 1996,
el aborto ocupó el cuarto lugar entre las causas de
hospitalización. De las hospitalizaciones relacionadas con
el aborto, 20% ocurrieron en el grupo de 10 a 19 años de
edad, descendiendo de 21% en 1993 a 17% en 1996.
La salud oral mejoró entre los alumnos de las escuelas, con
una reducción de la caries y de las enfermedades de las
encías. No obstante, un estudio reciente sobre los niños de
3 a 4 años de edad reveló que 43% de ellos tenía caries y
15% caries avanzada. El riesgo de caries en los niños de 4
años de edad era 1,5 veces más elevado que en los de 3
años. El mayor uso de fluoruro entre los niños desde 1993 a
1995 estuvo asociado a un descenso de la demanda de
servicios dentales. El índice de dientes cariados, perdidos
u obturados (CPO-D) en 1989 osciló entre 3,4 en Orange Walk
y 4,7 en Cayo entre los escolares de 6 a 12 años de edad.
Entre los de 12 años, el índice fue de 4,3 en los distritos
incluidos en el estudio. No hubo diferencias según sexo.
Entre los adultos se observó un aumento de la demanda de
obturaciones dentales, profilaxis y eliminación de la placa
dental.
Salud ocular. La información sobre la salud ocular es
limitada y procede, en su mayor parte, de los dispensarios
gubernamentales de los distritos de Cayo, Belmopán y
Belice, y del Consejo de Belice para las Personas con
Deficiencia Visual, organización no gubernamental que
mantiene un registro nacional de ciegos. Hasta diciembre de
1996 hubo 806 casos registrados de ceguera, lo que
representa una tasa de 3,6 por 1.000 habitantes. Se trata
de una cifra inferior a la de 8 por 1.000 prevista para los
países en desarrollo de acuerdo con estimaciones de la OMS.
Stann Creek y Belice fueron los distritos con las tasas más
elevadas (5,2 y 4,6, respectivamente); las tasas de los
otros distritos oscilaron entre 2,4 y 2,8. Los diagnósticos
más frecuentes entre las personas ciegas fueron las
cataratas (39%), el glaucoma (23%), la retinopatía
diabética (9%), la ceguera congénita (5%), la ceguera
retinal (5%) y otras (15%). Las personas de 60 años y más
representaron 25% de todas las personas ciegas registradas.
La distribución por distrito de este grupo de edad incluyó
41% en Belice, 15% en Cayo, 14% en Stann Creek, 13% en
Orange Walk, 10% en Corozal y 7% en Toledo. Las
hospitalizaciones debidas a enfermedades de los ojos
descendieron de 125 en 1993 a 43 en 1996.
Los riesgos naturales más importantes en Belice son los
huracanes, los incendios y las inundaciones. Durante 1995,
una inundación producida en el norte obligó a evacuar
diversas aldeas, lo que redujo la cobertura de
inmunización.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
En noviembre de 1996 el Primer Ministro puso en marcha el
Plan Nacional de Salud 19962000 y el Ministerio de
Salud y Deportes emprendió una reorganización para aplicar
el plan, con el objetivo fundamental de establecer nuevos
programas y enfoques e impulsar la descentralización. Entre
los motivos de preocupación figuran los sistemas de
información, el financiamiento de la salud, la
administración de los servicios de salud, el mantenimiento
del equipo, el perfeccionamiento de los recursos humanos y
el desarrollo y la planificación institucional. El
Ministerio ha recibido apoyo de la OPS y del Banco
Interamericano de Desarrollo en el proceso de reforma. El
proyecto de reforma de políticas de 1993 establece una
serie de opciones normativas para aplicar el Plan Nacional
de Salud y conseguir una mayor equidad y eficiencia en el
sector salud. El Plan Nacional de Salud constituye un marco
que orientará al Ministerio de Salud y a otros en sus
esfuerzos por garantizar el acceso universal a un conjunto
de servicios integrados de salud de calidad aceptable
mediante la atención primaria de salud. La preparación del
Plan Nacional de Salud ha sido un proceso basado en la
participación que promovió el compromiso de diferentes
sectores para identificar las esferas prioritarias y
proponer soluciones y resultados deseados en los niveles
central y local. El Plan Nacional de Salud estableció cinco
áreas programáticas para el logro de sus objetivos: salud
ambiental, primera infancia, segunda infancia y
adolescencia, fases iniciales y finales de la edad adulta,
y deporte. Entre los servicios de apoyo cabe citar a los
sistemas de información, la epidemiología, la educación
sanitaria y la participación de la comunidad, la nutrición,
el establecimiento de una red de servicios de salud (con
inclusión de un sistema de remisión, mantenimiento,
laboratorio y suministro de medicamentos), educación física
y administración.
Si bien se ha puesto ya en marcha la reforma estatal y los
procesos de consulta y participación han conseguido nuevos
seguidores en los últimos años, el cambio depende del ritmo
y la dirección de la reforma. La descentralización no se
acepta de manera uniforme y requerirá cambios en la cultura
y las actitudes. Un entorno propicio para la democracia y
la toma de decisiones basada en la comunidad, es
indispensable para garantizar la participación comunitaria.
Organización del sector salud
Organización institucional
El Gobierno ha brindado servicios de salud con costos
prácticamente nulos a lo largo de los años, incluido el
suministro de productos farmacéuticos. Se están
introduciendo en forma gradual mecanismos de recuperación
de costos, en particular para la atención curativa. La
gestión de la atención de salud, centralizada hasta hace
poco, permite ahora una mayor autonomía de los distritos en
el proceso de toma de decisiones. En abril de 1997 se
descentralizó el manejo de las finanzas delegándolo a los
distritos, pero todavía no se han establecido directrices
para la distribución y gestión del presupuesto. Hubo
progresos en la cooperación y la coordinación entre los
programas preventivos de base comunitaria y los oficiales
médicos de distrito (que normalmente administran el
hospital y se encargan de la gestión global de la atención
de salud), pero hubo problemas debido a la falta de
capacitación en actividades de gestión en el nivel
comunitario. Si bien tanto el sector público como el
privado contribuyen a la atención de salud, no hay una
definición clara de sus funciones ni de su coordinación. El
Ministerio de Salud se encarga del diseño de las políticas
y de los acuerdos adoptados entre las instituciones y los
proveedores de los servicios, incluida la utilización de
hospitales públicos para la práctica privada de doctores y
dentistas.
La cooperación intersectorial se reconoce como un enfoque
importante para la salud y el desarrollo. Existen
organismos multisectoriales como la Comisión Nacional para
las Familias y los Niños, la Comisión Nacional de la Mujer,
y el Comité de Evaluación Ambiental, pero su impacto se ve
comprometido por la falta de mecanismos eficaces de
coordinación intersectorial y de cooperación a escala
nacional.
El Ministerio de Salud ha adoptado la atención primaria de
salud y ha creado una infraestructura de equipos de salud
distritales orientados hacia metas relacionadas con la
salud. Pese a que estos equipos se establecieron para
promover la participación intersectorial y comunitaria para
el desarrollo sanitario, están integrados mayormente por
proveedores de atención de salud. Los equipos no tienen
autoridad jurídica ni se les ha asignado un presupuesto
para sus operaciones.
Aunque se han aprobado algunos estatutos concretos, no se
han producido grandes cambios en la legislación de salud
desde hace casi tres décadas. Las leyes de Belice
contemplan los servicios e instituciones médicas, la salud
pública, la alimentación y los medicamentos, y la
certificación y práctica de los profesionales de la salud.
La revisión de la actual legislación de salud es el
resultado previsto de la reforma de la política sanitaria.
No existen mecanismos de reglamentación, normas ni
criterios eficaces para aplicar la legislación.
El Ministerio de Salud se encarga de promulgar los
reglamentos sobre las cuestiones relacionadas con la salud.
El Director de los Servicios de Salud, nombrado por el
Gobernador, tiene como misión ejecutar las ordenanzas y
recomendar al Ministro los reglamentos necesarios y, en
casos tales como la lucha contra las enfermedades
transmisibles, tiene autoridad para formular reglamentos.
Los organismos de normalización, como la Junta Médica, el
Consejo de Enfermeras y Comadronas y la Junta de
Inspectores de Químicos y Farmacéuticos son los
responsables de registrar a los profesionales en ámbitos
específicos y asesorar al Ministro sobre los reglamentos
relativos a esas categorías.
La normativa para prevenir y combatir la contaminación
ambiental se recoge en las disposiciones de la Ley de Salud
Pública, la Ley de Control de los Plaguicidas y la Ley
sobre el Organismo Encargado de la Gestión de Desechos
Sólidos. La Ley de Protección del Medio Ambiente (1992)
estableció un departamento del medio ambiente, que se
encarga de aplicar las disposiciones de esa Ley. Durante
los cinco últimos años, se han formulado instrumentos
legislativos para el control de los contaminantes en la
tierra y en el agua. Se necesitan todavía normas sobre la
calidad del aire en los sectores de la industria, el
tráfico y el riesgo de contaminación ambiental producida
por el humo del tabaco. El Departamento de Vivienda fija
las normas sobre la ventilación de los edificios. La
legislación sobre la higiene y la seguridad de los
alimentos está actualmente en fase de elaboración. Existen
normas y reglamentos alimentarios, basados en referencias
regionales, para la mayor parte de los alimentos elaborados
en el mercado interno o externo. La Ley de Fábricas, que
regula la seguridad y la salud ocupacional en las fábricas,
no responde ya a las necesidades de la mayor parte de los
trabajadores. El Plan de Salud de los Trabajadores la
sustituyó con la Ley de Seguridad y Salud Ocupacional, en
la que se tienen en cuenta distintos ambientes de trabajo.
Servicios
de salud y recursos
En el marco del Programa de Salud Maternoinfantil, el
Programa Ampliado de Inmunización incrementó su cobertura
para enfermedades específicamente seleccionadas. Entre 1993
y 1995 se lograron importantes progresos en este sector: la
eliminación del sarampión y la introducción de la vacuna
contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola. Además,
en 1997 se inició un programa de vigilancia del síndrome de
la rubéola congénita y, en el distrito de Stann Creek, se
puso en marcha un proyecto piloto de vacunación contra la
hepatitis B. El Gobierno se encargó de la adquisición de
las vacunas. Para garantizar la cobertura de las
enfermedades seleccionadas, se hace hincapié en la
vigilancia, la capacitación permanente, el mantenimiento de
las cadenas de frío y la atención periódica mediante
dispensarios móviles. Los obstáculos en este sentido son la
resistencia de algunas personas, la vulnerabilidad del
programa de extensión y las deficiencias en el
mantenimiento del equipo. El programa de lucha
antivectorial del Ministerio de Salud llevó a cabo
actividades sistemáticas de rociamiento de viviendas (sobre
todo en las zonas rurales), identificó las zonas de
infestación y aplicó tratamientos cuando fue necesario. La
Oficina de Salud Pública efectuó campañas de vacunación
contra la rabia y de educación sanitaria para alentar a los
particulares a que vacunaran a los animales domésticos. El
programa de tuberculosis dirige un dispensario de
enfermedades del tórax para prevenir y combatir la
tuberculosis. La productividad de este dispensario
descendió entre 1992, cuando se examinaron 409 pacientes
(20% con tuberculosis) y 1995, cuando se examinaron solo
129 (47% con tuberculosis). Desde 1987 está en marcha el
Programa Nacional contra el SIDA, que ha ejecutado dos
planes a mediano plazo en el marco del Programa Mundial
sobre el SIDA. Entre las actividades se incluyeron campañas
de sensibilización de la opinión pública, programas de
difusión orientados a objetivos específicos, medidas de
seguridad hematológica, actividades de asesoramiento,
pruebas del SIDA y formulación de políticas y normas. Desde
1987, se ha sometido a exámenes para detectar el VIH a 100
% de la sangre destinada a transfusiones, y su costo es
asumido por el Gobierno. A pesar de estos esfuerzos, los
cambios de actitud en el comportamiento sexual son
limitados, persisten el estigma y la discriminación, el
acceso a la atención y el apoyo son limitados y no hay
políticas ni reglamentos definidos para la prevención y
lucha contra el VIH/SIDA. En 1996, un grupo de
organizaciones y particulares de los sectores público y
privado estableció un grupo de estudio encargado de
elaborar un plan estratégico nacional en el marco del nuevo
programa contra el SIDA.
No existen programas para la prevención y el control de las
enfermedades transmisibles, aunque se dispone de servicios
especiales para las enfermedades consideradas prioritarias,
tales como la diabetes y la hipertensión. Es importante
mencionar la contribución de algunas organizaciones no
gubernamentales que ofrecen atención complementaria en esta
área, tales como el Consejo de Belice para las Personas con
Deficiencia Visual, la Asociación de Diabetes de Belice, la
Sociedad del Cáncer de Belice, la Cruz Roja y el Club de
Leones.
El programa más amplio de prestaciones para los
trabajadores es el Plan de Seguridad Social de Belice, que
cubre aproximadamente a 89% de la población trabajadora. No
están incluidos en él las personas empleadas durante menos
de 24 horas a la semana y los trabajadores por cuenta
propia. Dicho plan no tiene como objetivo específico la
salud de los trabajadores; ofrece únicamente atención
médica para las lesiones sufridas en el puesto de trabajo.
La responsabilidad de la inocuidad de los alimentos es
competencia conjunta de los Ministerios de Salud,
Agricultura y Pesca, y de Comercio e Industria. Los
servicios de laboratorio para un programa de inocuidad de
los alimentos son limitados y se dedican sobre todo al
control de la calidad del agua. Las pruebas relativas a los
alimentos se llevan a cabo fuera del país.
Cinco ministerios gubernamentales y la Dirección de Agua y
Alcantarillado participan en el sector de abastecimiento de
agua y saneamiento; cada uno de ellos ejerce control
parcial y gestiona en forma fragmentada los recursos,
teniendo poco en cuenta los criterios de planificación
global. El Ministerio de Salud, a través de su Oficina de
Salud Pública, supervisa la calidad del agua y ejecuta
programas de saneamiento rural. La Dirección de Agua y
Alcantarillado opera los sistemas de abastecimiento de agua
en los centros urbanos y los sistemas de alcantarillado en
la ciudad de Belice, Belmopán y San Pedro Ambergris Key.
Todavía escasean los servicios en las zonas rurales y
urbanas.
En las comunidades urbanas, la eliminación de desechos es
competencia de los gobiernos locales. En las comunidades
rurales, esos servicios no están organizados en el ámbito
comunitario; cada hogar debe encargarse de eliminar sus
propios desechos sólidos. Cuando los métodos de eliminación
son inadecuados y causan problemas de salud, el Ministerio
de Salud debe intervenir para adoptar medidas correctivas.
No existe un sistema de gestión de los desechos sólidos
hospitalarios en el centro nacional de referencia; el resto
de los hospitales no tiene un sistema homologado y entierra
y quema sus desechos en lugares al aire libre.
Existen sistemas de vigilancia epidemiológica para la
poliomielitis y el sarampión y para combatir el VIH y el
SIDA, la malaria, el cólera, la tuberculosis, la fiebre
tifoidea y el síndrome de la rubéola congénita. Estos
sistemas no siempre están coordinados con la Unidad de
Estadísticas Médicas del Ministerio de Salud, y responden
mejor al carácter vertical de los programas existentes. Las
actividades del Laboratorio de Salud Pública cuentan con el
respaldo del Laboratorio Médico Central y el Laboratorio de
Calidad del Agua, instituciones ambas que necesitan mayor
desarrollo.
Hay ocho hospitales públicos, uno en cada distrito, con
excepción de Cayo y Belice que tienen dos. El Hospital Karl
Heusner es el hospital nacional de referencia y brinda
servicios generales y especializados de atención primaria,
secundaria y, en algunos casos, terciaria a la población
del distrito de Belice. El Hospital Rockwie, situado a 22
millas de la ciudad de Belice, es el principal hospital
psiquiátrico nacional. Los hospitales de distrito funcionan
como centros de atención primaria y ofrecen también algunos
servicios de atención secundaria. Algunos pacientes son
remitidos a países vecinos, pero no se han establecido
protocolos estandarizados. Hay 75 establecimientos públicos
que funcionan como centros de salud (40) y puestos rurales
de salud (35). Los centros de salud ofrecen atención
prenatal y postnatal, servicios de inmunización,
supervisión del crecimiento de los niños de menos de 5
años, tratamiento de la diarrea y pequeñas dolencias, y
educación general en salud. Algunos dispensarios
especializados ofrecen servicios para casos de
hipertensión, diabetes, tuberculosis y enfermedades de
transmisión sexual y SIDA, además de remitir a los
pacientes a otros centros y realizar actividades de
seguimiento. No hay protocolos ni mecanismos estandarizados
para la remisión de consultas a los hospitales de distrito
o al hospital nacional central. Cada centro atiende a un
total de 2.000 a 4.000 personas y la mayor parte ofrece
también un dispensario móvil que visita las aldeas más
pequeñas y remotas cada seis semanas haciéndose cargo de
40% de los servicios de los centros.
Los servicios especializados en materia de salud mental,
salud maternoinfantil y salud oral se ofrecen a través de
esta red de centros públicos. Los servicios de salud mental
están inspirados en un modelo de prestación de servicios
psiquiátricos basado en la reclusión. No obstante, se han
establecido servicios de bienestar social clínico y
psiquiátrico de régimen ambulatorio, que posteriormente se
han ampliado a los distritos a través de dispensarios que
prestan estos servicios mensualmente. En 1992 se contrató
un psiquiatra para el programa gubernamental. En la
actualidad, hay dos psiquiatras y nueve enfermeras
capacitadas en psiquiatría que ofrecen atención de salud
mental. En 1997 se puso en marcha un proyecto de base
comunitaria para reforzar los servicios periféricos de
salud mental.
El Programa de Salud Dental ha conseguido progresos a
través de dispensarios especializados y servicios
escolares.
Más de una cuarta parte de los servicios de hospitalización
correspondieron a partos normales. El Ministerio de Salud
no ofrece anticonceptivos y la planificación familiar se
limita a la educación en salud en el marco de los servicios
prenatales y postnatales. La Asociación de Belice para la
Vida Familiar, organización no gubernamental, es el
principal abastecedor de anticonceptivos.
El número de profesionales y la gama de servicios ofrecidos
en el sector médico privado son limitados. Existen solo dos
hospitales privados, un hospital sin fines de lucro en el
distrito de Cayo (20 camas) y otro con fines de lucro en el
de Belice (4 camas). Además, hay 54 dispensarios privados,
27 de los cuales se encuentran en la ciudad de Belice; el
distrito de Toledo no tiene ningún dispensario privado. Se
ofrecen servicios de atención secundaria en los casos de
maternidad y de intervenciones quirúrgicas sencillas.
El seguro de salud privado es de alcance limitado pero
aumentó rápidamente durante los años noventa. Muchas
compañías de seguros son filiales de grandes empresas
internacionales y los programas de prestaciones están
configurados de tal modo que cubren los gastos de la
atención médica fuera de Belice. Las primas son elevadas y
no están al alcance del trabajador medio. La cobertura
familiar puede costar US$ 100 mensuales en el caso de una
póliza médica colectiva.
Según la Oficina de Estadísticas Médicas, el número total
de altas hospitalarias bajó desde 19.480 en 1993 a 16.557
en 1996. Las tasas de ocupación de camas hospitalarias
bajaron de 44% en 1993 a 37% en 1996. El número total de
consultas bajó de 218.993 en 1993 a 178.016, mientras que
las consultas a especialistas descendieron desde 19.364 en
1993 a 14.115 en 1996.
El Laboratorio Médico Central es el eje de la red de
laboratorios públicos. Con excepción del distrito de Cayo,
todos los hospitales de distrito tienen un laboratorio con
administración central. El control de calidad de los
laboratorios privados es competencia del Laboratorio Médico
Central. La calidad de los servicios en los laboratorios
públicos se ve dificultada por la escasez de personal. El
Ministerio de Salud preparó en 1994 un Formulario de
Medicamentos.
El sistema de información de salud presenta problemas tales
como la falta de normas sobre la notificación de rutina, el
retraso de las notificaciones, la falta de información
sobre los resultados y la escasez de personal capacitado en
procesamiento y análisis de datos. Si bien hay varios
sistemas de información vertical, la coordinación entre
ellos es mínima. Se compila y distribuye una gran cantidad
de datos, pero luego no se utilizan debidamente para la
toma de decisiones.
Recursos humanos
El número del personal de salud creció 57% entre 1976 y
1994. La encuesta de personal de salud de 1994 contabilizó
a 500 trabajadores de salud, de los cuales 465 estaban en
actividad. Los médicos, dentistas y enfermeras
profesionales representaban 58% del personal: 33% eran
enfermeras profesionales, 21% médicos y 3% dentistas. Casi
75% del personal de salud trabaja en el sector público y el
grupo más numeroso es el de las enfermeras (84%). La mayor
parte de los que trabajan en el sector privado son médicos
y dentistas (58%). Aproximadamente 14% del personal de
salud trabaja tanto en el sector público como en el
privado. De los médicos que trabajan en el sector público,
55% también trabajan en el sector privado. La mayor parte
de los dentistas (67%) trabaja exclusivamente en el sector
privado. El personal de salud comunitaria está integrado
por 117 comadronas y 135 parteras tradicionales; 110 han
recibido alguna forma de capacitación. Otros funcionarios
del Ministerio de Salud son los 14 encargados de
suministros y un oficial de suministros, 16 inspectores de
salud pública, 68 funcionarios de lucha antivectorial, 7
educadores de salud (dos con capacitación en la materia) y
una red de 171 trabajadores de salud comunitaria.
Aunque el volumen de los recursos financieros asignados al
personal del sector salud es comparable al de otros países,
Belice tiene uno de los niveles más bajos de cobertura de
médicos y solamente un nivel intermedio de cobertura de
enfermeras. El personal de salud se concentra en el
distrito metropolitano de Belice, donde más de la mitad del
personal de salud está empleado (60% de los médicos, 54% de
las auxiliares de enfermería y 63,3% de los profesionales
trabajan en organismos centrales), la mayor parte de ellos
en el hospital Karl Heusner. La falta de infraestructura y
de especialistas tiene como resultado una baja utilización
de los servicios de internación y un alto nivel de
remisiones al hospital Karl Heusner.
Gasto y financiamento sectorial
El presupuesto de salud subió de US$ 862.950 en 1992 a
$11.035.500 en 1995. No obstante, la parte del presupuesto
nacional correspondiente al sector salud disminuyó de 9% en
1992 a 8% en 1995. La asignación relativa de recursos
mostró un énfasis especial sobre los servicios curativos
(se asignó 74% de los recursos a hospitales) y, dentro de
los servicios curativos, a la atención secundaria (28%).
Solo 17% del presupuesto se asignó a programas de salud
pública. La estructura presupuestaria se mantuvo sin
cambios durante el período 19931996. Los costos de
personal consumen más de las dos terceras partes de los
gastos del Ministerio de Salud (75%) y han aumentado en los
últimos años, mientras que los medicamentos y los
suministros médicos consumen 17%. Más de 60% del gasto de
capital del Ministerio de Salud se cubre con ayuda externa
y el financiamiento disponible resulta escaso para el
mantenimiento de rutina.
Para ver el capítulo completo de Salud en
las Américas 1998 para este país en formato PDF,
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