Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
BRASIL
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
El Brasil ocupa un área de 8,5 millones km2 y
tiene fronteras con casi todos los países de América del
Sur, excepto el Ecuador y Chile. La República Federativa
del Brasil comprende 26 estados, 5.508 municipios y el
Distrito Federal, sede del gobierno. El país está dividido
en cinco grandes regiones. El Norte, la mayor del país,
ocupa 45% del territorio nacional, con apenas 7% de la
población; el Sudeste ocupa 11% del territorio con 43% de
la población. El Sur es la región más pequeña, con 7% del
territorio y 15% de la población. Las otras dos regiones
ocupan cada una aproximadamente 18% del territorio, pero en
el Nordeste se halla 29% de la población mientras en el
Centro-Oeste sólo habita 6%.
Los nueve estados del Nordeste son los que presentan peores
indicadores socioeconómicos en el país. Entre 1960 y 1990,
la participación en la renta nacional de la mitad de la
población con menores ingresos se redujo de 18% a 12%,
mientras que la del 20% más rico se elevó de 54% a 65%.
La participación de la mujer en la población económicamente
activa (PEA) ha pasado de 31% a 35% en la última década.
Sin embargo, el salario medio de las mujeres corresponde a
63% del que reciben los varones. Las disparidades étnicas
resultan evidentes en los menores salarios recibidos por
negros y "pardos", grupo de población que
representa 44% de la población total del país y cuyo
salario correspondió en 1990, en promedio, a 68% del
recibido por los blancos.
El perfil educativo presentó una mejoría significativa en
las últimas décadas, con reducción del analfabetismo,
aumento del número de matriculados y crecimiento de la
escolaridad media de la población.
El desempleo estimado por el Instituto Brasileño de
Geografía y Estadística (IBGE) se mantuvo alrededor de 5
% en el período 19901995. Sin embargo, ha habido una
reducción de la calidad de los puestos de trabajo, con
disminución del empleo en la industria y absorción de
desempleados en el sector servicios.
Durante los años
ochenta y comienzos de los noventa la economía brasileña se
caracterizó por una fuerte inestabilidad del crecimiento,
con una inflación creciente hasta tasas extremadamente
elevadas. En 1994 se puso en marcha el Plan Real,
denominado según la nueva moneda brasileña, y a partir del
cual se inició un período de crecimiento de la renta per
cápita y redistribución incipiente de la riqueza. La mitad
más pobre de la población incrementó su participación en la
renta nacional en 1,2% y el estrato 20% más rico perdió
2,3%. El producto interno bruto (PIB) aumentó 7,4% entre
1994 y 1996 (a precios de 1996), pasando de US$ 662.000
millones a US$ 711.000 millones, con un aumento del PIB per
cápita de US$ 4.305 a US$ 4.503.
En 1996 la inflación anual fue de 9,8%, mientras que al
inicio del plan de estabilización llegaba a 45% mensual.
Según el censo
demográfico nacional de 1991 la población brasileña es de
146,8 millones de habitantes. Hay 17,2 habitantes por
km2, con una población urbana que alcanza 75,6
% del total. Solamente en el estado de Maranhão la población
sigue siendo predominantemente rural. El crecimiento
demográfico medio se redujo de 2,4% anual en los años
setenta a algo menos de 1,9% en los ochenta, estimándose
que llegará a 1,36% hacia el 2000.
La tasa de fecundidad total disminuyó rápidamente los
últimos decenios y pasó de 2,57 hijos por mujer en 1991 a
2,52 en 1995. La tasa bruta de natalidad bajó de 31,2
nacidos vivos por 1.000 habitantes en 1980 a 23,6 en 1990;
se estima que será 18,2 por 1.000 en el año 2000. La
mortalidad general siguió la misma tendencia, con una tasa
de 7,2 defunciones por 1.000 habitantes en 1990; se estima
que llegará a 6,7 por 1.000 en el 2000. La esperanza de
vida al nacer aumentó 3,9 años (6,3%) entre 1980 y 1990. Se
estima que en 1999 será de 64,8 años de vida en varones y
71,2 en mujeres.
Entre 1970 y 1991 la participación del grupo de menores de
15 años en el total de la población se redujo de 42% a 35%,
la del grupo de 15 a 64 años se incrementó de 54% a 60%, y
la del grupo de 65 años y más pasó de 3% a 5%.
Hacia 1970 la población dependiente (menores de 15 años o
mayores de 64) correspondía casi a 50% del total y de cada
20 dependientes, menos de 2 eran mayores de edad. Hacia
final de siglo se estima que los dependientes constituirán
solamente 33% del total y de cada 20 dependientes, 3 serán
adultos mayores.
Mortalidad
Según la diferencia entre el número de defunciones estimado
a partir de las proyecciones demográficas del IBGE y las
efectivamente registradas por el Sistema de Información
sobre Mortalidad, del Ministerio de Salud, la media
nacional de defunciones no registradas en el período
19901994 es de aproximadamente 20% del total,
porcentaje que sobrepasa 50% en algunas localidades del
Norte y del Nordeste. En la mayor parte del Sur y del
Sudeste el subregistro no llega a 10% y se acerca a 0% en
las áreas urbanas. Entre las defunciones registradas, las
causas mal definidas representaron 17,8% en el período
19901994. En el Norte y en el Nordeste se encuentran
los valores más altos de mortalidad por causas mal
definidas (28,6% y 42,1% respectivamente, en 1990) lo cual
exige analizar con cautela la distribución de causas
definidas, en lo que hace a esas regiones.
Los niveles de mortalidad en la población brasileña han
declinado significativamente en las últimas décadas. Esa
reducción fue resultado, principalmente, de la reducción de
la mortalidad de la población menor de 5 años de edad, cuya
participación en el total de defunciones registradas
decreció, entre 1980 y 1994, de 24,0% a 9,8% en el subgrupo
de menores de 1 año, y de 4,6% a 1,7% en el de 1 a 4 años.
Como consecuencia, ha aumentado la mortalidad proporcional
en el grupo de 50 y más años de 48,4% a 62,4% en el mismo
período.
El análisis por causas según las categorías utilizadas por
la OPS muestra que en el período 19901994, excluidas
las causas mal definidas, las enfermedades del aparato
circulatorio constituyen el primer grupo de causas de
mortalidad, con 33,9% del total de defunciones. El segundo
grupo de causas de muerte esta constituido por las llamadas
causas externas de lesión y envenenamientos. El tercer
grupo de causas de defunción son las neoplasias que entre
1990 y 1994 contribuyeron con 13,0% al total de defunciones
por causas bien definidas. Entre las neoplasias malignas
destacan en el sexo masculino el cáncer de estómago y el
cáncer de pulmón. En mujeres el cáncer de mama es el más
frecuente, seguido por el de cuello uterino.
La tasa de mortalidad materna se ha reducido en el período
19821991 de 156,0 a 114,2 defunciones por 100.000
nacidos vivos. La mortalidad derivada de abortos
corresponde a 12% de las defunciones maternas y 25% se debe
a las demás causas.
La mortalidad infantil según el nivel de escolaridad de la
madre es progresivamente decreciente, con tasas de 93, 42,
38, 28 y 9 muertes por cada 1.000 nacidos vivos
correspondientes respectivamente a los grupos de madres con
menos de1 año de escolaridad, 4 años, 5 a 8 años, 9 a 11
años y 12 o más años de escolaridad. En las zonas urbanas
la mortalidad posneonatal comienza a perder importancia,
mientras que en las rurales representa todavía dos tercios
de la mortalidad infantil.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
Del total de muertes de menores de 1 año la mitad se
concentra en el Nordeste, donde reside 29% de la población
del país. En esa misma región, entre las muertes de menores
de 1 año registradas en 1993 no hubo causa básica definida
en 39%, porcentaje que en el Sudeste fue solo de 6%. En lo
que se refiere a la morbilidad, en 1995 22% de los egresos
hospitalarios del sistema público de salud fueron de niños
menores de 1 año, teniendo como causa principal de
hospitalización la neumonía (30%), la diarrea (25%) y las
afecciones perinatales (13%). De las muertes hospitalarias
ocurridas en ese grupo de edad, 32% se debieron a
afecciones perinatales, 11% a neumonía y 8% a diarreas. A
la prematuridad y el bajo peso al nacer correspondieron 69
% de las defunciones perinatales.
Apenas 0,7% de las defunciones registradas en el país en
1994 ocurrieron en el grupo de 5 a 9 años de edad. Las
causas externas fueron responsables de 45% de las
defunciones en este grupo, siguiendo las neoplasias con 12
% y las enfermedades del aparato respiratorio con 10%.
Las causas externas son las principales responsables de la
mortalidad en el grupo de 10 a 19 años. Los homicidios y
las lesiones por accidentes de tráfico ocasionaron en
conjunto 63% de las muertes debidas a causas externas en el
grupo de 15 a 19 años, con una enorme concentración en el
sexo masculino. Encuestas realizadas en 1987, 1989 y 1993
en escuelas primarias y secundarias de 10 capitales
brasileñas mostraron que las seis drogas más consumidas
son, por orden de consumo, el alcohol, el tabaco, los
disolventes, los ansiolíticos, las anfetaminas y la
marihuana.
Las lesiones no intencionales y la violencia constituyen la
primera causa de mortalidad registrada en el grupo de edad
de 15 a 60 años, con 30% del total de defunciones por
causas determinadas en 1994. Siguen, en orden decreciente
de importancia las enfermedades del aparato circulatorio
(24%) y las neoplasias (13%). Los datos de un estudio
nacional realizado en 1996 muestran que 96% de los partos
en zona urbana tuvieron lugar en instituciones de salud
(78% en las áreas rurales) y 86% de las parturientas habían
recibido atención prenatal. El porcentaje de cesáreas
permanece significativamente elevado, habiéndose
incrementado de 32% en 1986 a 36% en 1996, con un valor
máximo de 52% en el estado de São Paulo. De las mujeres en
edad fértil que viven con pareja, 79% de las residentes en
ciudades utilizan métodos anticonceptivos (69% en zonas
rurales).
Se atribuyen a enfermedades del aparato circulatorio 47% de
las defunciones registradas en 1994 en la población
brasileña de 60 y más años de edad. Siguen las neoplasias
(16%) y las enfermedades del aparato respiratorio (14%).
Entre las enfermedades cardiovasculares la enfermedad
cerebrovascular contribuyó con 34% de las muertes y la
cardiopatía isquémica con 28%.
La información sobre accidentes de trabajo proviene de las
comunicaciones enviadas al Sistema de Previsión Social a
fines de concesión de beneficios. Por sus características,
el sistema no propicia la conformación de un cuadro
epidemiológico coherente sobre la distribución de este tipo
de lesiones. En 1994 se notificaron 338.304 accidentes de
trabajo en todo el país.
No se dispone de datos de ámbito nacional que representen
la magnitud del problema de la discapacidad. Entre 1993 y
1996 se llevaron a cabo estudios de prevalencia de
discapacidad en diversas ciudades y estados, a partir de un
protocolo de investigación desarrollado por la OPS. Las
tasas encontradas variaron de 2,8% en Brasilia a 9,6% en
Feira de Santana, Bahía.
La población indígena actualmente está reducida a unas
300.000 personas (0,2% de la población brasileña) agrupadas
en 206 etnias que ocupan 554 "territorios
indígenas", distribuidos en 24 estados.
Aproximadamente 50% de la población indígena está
localizada en la región Norte.
A falta de una política nacional que asegure la atención
integral a la salud del indígena, la información disponible
es dispersa y de difícil comparación y no permite una
caracterización coherente de la salud de esos grupos de
población. Entre los problemas comunes a las diversas
comunidades detectados en 1996, destacan por su magnitud
las infecciones respiratorias agudas y las diarreas.
También son frecuentes la desnutrición, las parasitosis, la
anemia, la tuberculosis y las afecciones dermatológicas,
sobre todo la escabiosis.
En 1993 la población brasileña de negros y
"pardos" se estimó en 66,7 millones, o sea, 45
% del total. Entre las enfermedades genéticamente
determinadas que afectan a la población negra destaca la
anemia falciforme. Otras enfermedades frecuentes, como la
hipertensión arterial, la diabetes mellitus y la
deficiencia de glucosa-6 fosfato-deshidrogenasa, resultan
agravadas por las bajas condiciones socioeconómicas
predominantes en la población negra.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
En la región amazónica ocurrieron más de 99% de los 444.049
casos de malaria notificados en 1996, 128.418 (29%) fueron
causados por Plasmodium falciparum. Entre 1993 y
1996 se notificaron 102 casos de fiebre amarilla selvática
en los estados de Amazonas, Goiás, Maranhão, Minas Gerais,
Mato Grosso do Sul, Pará y Roraima.
La incidencia del dengue está aumentando en el país,
habiéndose registrado más de 175.000 casos en 1996; hay
pocos casos de dengue hemorrágico. En los últimos cuatro
años se han registrado 127 casos con 14 defunciones, y en
1996 solamente seis casos y una defunción.
En relación a la enfermedad de Chagas, en 1996 se
procesaron cerca de 2 millones de muestras serológicas en
bancos de sangre, con una tasa de seropositividad de 0,8%.
La continuidad de las acciones y el cumplimiento de las
metas de erradicación hacen prever la interrupción de la
transmisión vectorial por T. infestans en el año
2000. La esquistosomiasis es endémica en prácticamente
todos los estados del Nordeste y en dos estados del Sudeste
(Minas Gerais y Espírito Santo). En general, la tendencia
es a la disminución de las áreas de alta prevalencia y a la
reducción de la gravedad clínica de la enfermedad.
La leishmaniasis visceral (kala-azar) se concentra en el
Nordeste, región donde ocurren más de 90% de los 2.000
casos registrados anualmente en el país.
El principal foco de filariasis linfática está situado en
el área metropolitana de Recife, en Pernambuco, donde
fueron notificados más de 1.500 casos en 1995 y la
oncocercosis afecta principalmente a la población indígena
del parque yanomami, a lo largo de la frontera con
Venezuela.
Los últimos casos de poliomielitis en el Brasil se
registraron en 1989. La incidencia de sarampión se ha
reducido drásticamente en todo el país desde que en 1992 se
vacunó a más de 90% de la población de menores de 16 años.
En 1995 y 1996 no se registró ninguna defunción por
sarampión en el país. En junio de 1997 un brote en São
Paulo continuaba en ascenso, con 383 casos confirmados por
laboratorio desde el inicio del año, más de la mitad en
personas de 20 a 29 años de edad. En 1995 se registraron
127 casos de tétanos neonatal n pequeños municipios del
Norte y del Nordeste se concentran más de la mitad de los
casos. La incidencia de difteria se encuentra en progresiva
reducción y las tasas más elevadas se encuentran en la
región Sur y en el grupo de 1 a 4 años de edad. La tos
ferina ha causado 124 defunciones registradas en el período
19921994, casi todas (118) en lactantes.
Desde el inicio de la epidemia de cólera en 1991, hasta
1994 se han acumulado en el país cerca de 150.000 casos con
1.700 defunciones En 1996 se han registrado apenas 900
casos confirmados.
En 1995 se notificaron 91.013 casos de tuberculosis de
todas las formas clínicas, lo que significa una incidencia
de 29 casos por 100.000 habitantes. La tuberculosis se
presenta como infección oportunista en 15% de los casos de
sida.
A fines de 1996 existían 105.744 enfermos registrados de
lepra lo que representa una prevalencia de 6,8 por 10.000.
En el mismo año se diagnosticaron 39.792 casos nuevos.
La incidencia de rabia humana y canina decreció. En 1995 se
registraron 31 casos humanos y 712 casos caninos; en 1996
hubo 25 personas afectadas. La leptospirosis humana es
endémica en los principales centros urbanos y se producen
brotes estacionales en los períodos de inundaciones. La
hidatidosis humana continúa siendo un problema importante,
concentrado principalmente en el extremo sur del país.
De 1980 hasta febrero de 1997 se registraron 103.262 casos
de sida, 74% de los mismos concentrados en la región
Sudeste. En todo el período y en el conjunto del país la
incidencia media acumulada por 100.000 habitantes es de 74
casos, cifra que se eleva a 125 en el Sudeste y solo llega
a 21 en el Nordeste. Las estimaciones preliminares indican
que de 338.000 a 448.000 adultos de 15 a 49 años de edad
puedan estar infectados por VIH.
Se ha asistido a una reducción progresiva en el exceso de
casos masculinos. La razón hombre/mujer disminuyó de 28:1
en 1985 a 3:1 a partir de 1993, lo cual puede indicar el
aumento de la transmisión heterosexual a partir de
bisexuales varones y heterosexuales usuarios de drogas. Por
otra parte, 27% de los casos en mujeres habidos hasta 1995
consumían drogas y 12% eran parejas de bisexuales
masculinos.
Entre 1987 y 1996 se notificaron en el Brasil 504.219 casos
de enfermedades de transmisión sexual (ETS) que por orden
de magnitud se distribuyeron en las siguientes categorías:
uretritis no gonocócica (28,5%), sífilis adquirida (28,3%),
gonorrea (27,7%), condiloma acuminado (11,3%), chancro
blando (1,8%), linfogranuloma venéreo (1,0%), sífilis
congénita (0,9%), granuloma inguinal (0,3%) y oftalmía
gonocócica (0,2%).
Anualmente se notifican alrededor de 28.000 casos de
meningitis de los que 1520% se consideran meningitis
meningocócica. Desde 1985 el serogrupo B de Neisseria
meningitidis ha sido el más común, pero a partir de 1987 se
ha observado un progresivo aumento del serogrupo C, sobre
todo en el Sur y Sudeste, habiendo estados donde esos dos
serogrupos se hallan con similar frecuencia.1996.
Otras causas importantes de casos de meningitis son las
infecciones por neumococo (6% de los casos de meningitis en
general), por Haemophilus influenzae tipo B (5%),
por Mycobacterium tuberculosis (2%) y por virus
(30%). De los 1.500 casos anuales registrados de meningitis
por H. influenzae, más de 90% ocurren en niños
menores de 5 años.
La hepatitis vírica es muy frecuente en el país y fue
responsable de 16.851 hospitalizaciones y cerca de 800
defunciones en 1995. Diversos estudios han mostrado el
enorme impacto de las infecciones por virus de la hepatitis
B y por virus delta en la población de la Amazonia
occidental.
En los años setenta el virus Rocio, un nuevo arbovirus,
causó cerca de un millar de casos de encefalitis en el
estado de São Paulo. En los años ochenta la fiebre
purpúrica brasileña por Haemophilus aegypti generó
brotes infantiles de septicemia en los estados de São Paulo
y Paraná. En 1993 se detectó serológicamente un brote
familiar de infección por virus Hanta.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
A lo largo de las dos últimas décadas, se ha verificado una
reducción progresiva de la desnutrición (proporción que
presenta un peso para la edad dos desviaciones estándar o
más por debajo del valor medio esperado) en menores de 5
años, con una declinación de 60% entre 1975 y 1989 y de 20
% entre 1989 y 1996. La talla media de los niños brasileños
nacidos en el quinquenio 19801984 es
significativamente mayor (de 3,3 a 4,6 cm) que la
registrada durante los años sesenta, con mayor incremento
en el sexo femenino. La reducción de la desnutrición en el
período 19751989 ha alterado la relación entre
desnutrición y obesidad, que era de más de 4 niños
desnutridos por cada obeso y ha pasado a 2 desnutridos por
cada obeso. En ese mismo período, la proporción de adultos
obesos casi se ha doblado de 5,7% a 9,6%. En 1989, la
obesidad supera a la desnutrición entre las mujeres de
todos los niveles de renta y entre los hombres de renta
media y alta.
En cuanto a carencias nutricionales específicas, destacan
las deficiencias de vitamina A, de yodo y de hierro. El
Nordeste brasileño es un área típica de hipovitaminosis A,
con zonas donde más de 40% de la población infantil revela
concentraciones de retinol sérico por debajo de 20 mg/dl.
Además del Nordeste, se consideran endémicos el valle del
Jequitinhonha, en Minas Gerais, y el valle del Ribeira, en
São Paulo.
En embarazadas que acuden a servicios de salud se han
hallado prevalencias de anemia ferropénica de 25% a 44%,
con un valor extremo de 65% en el estado de Pará. En niños
menores de 5 años los estudios publicados muestran
prevalencias de anemia que varían de 59% en São Paulo a 70
% en Pará.
Entre 1989 y 1996 la duración media del amamantamiento
materno aumentó de 5 a 7,5 meses, y la frecuencia de
alimentación exclusiva con leche materna se incrementó 11
veces en el grupo de hasta 3 meses de edad y 25 veces en el
grupo de 4 a 6 meses.
Un estudio multicéntrico de la diabetes mellitus realizado
en nueve capitales brasileñas entre 1986 y 1988 mostró una
prevalencia media de 7,6% en la población urbana de 30 a 69
años de edad, con valores más elevados en São Paulo (9,7%)
y Porto Alegre (8,9%).
Entre 1930 y 1980 la mortalidad proporcional debida a
enfermedades cardiovasculares pasó de 11,8% a 30,8% en las
capitales brasileñas. En el período 19901994 el 33,9
% del total de muerte fueron debidas a enfermedades
cardiovasculares, que son la primera causa de defunción en
todas las regiones del pais.
La incidencia global de cáncer de cualquier localización es
de 176 casos por 100.000 habitantes en mujeres y 162 por
100.000 en varones. En estos el cáncer de pulmón asume el
primer lugar, con una incidencia (20,1 por 100.000) que
excede en mucho a la estimada en mujeres (5,9 por 100.000),
en las que constituye el sexto tipo más frecuente de
cáncer. por 100.000) en ambos sexos.
Se estima que en 1997 ocurrirán en el conjunto del país
97.700 defunciones por neoplasias malignas de todas las
localizaciones. Predominarán las defunciones por cáncer de
pulmón (11.950 defunciones) y de estómago (11.150),
siguiendo las debidas a cáncer de mama (6.780), cuello
uterino (5.760), colon y recto (5.440) y próstata (4.690).
A diferencia de la morbilidad, la mortalidad muestra
predominio en el sexo masculino (72,5 defunciones por
100.000 habitantes, frente a 60,7 en el sexo femenino).
Las causas externas representan cerca de 15% de los
registros de defunción por causa definida, con una tasa de
70 defunciones por 100.000 habitantes. En el grupo de 5 a
39 años de edad son la primera causa y en el de 15 a 19
años provocan casi 80% de las defunciones. Los homicidios
ocupan el primer lugar entre las causas externas, con cerca
de 30% del total de defunciones atribuibles a estas causas.
Entre 1977 y 1994, a nivel nacional la tasa específica de
defunción por homicidio aumentó 160%. Entre las causas
externas, destacan las lesiones por accidentes de tráfico,
que aumentaron rápidamente hasta mediados de los años
ochenta y presentaron una leve disminución a partir del
1990.
Según estadísticas nacionales de accidentes de tráfico, en
1995 ocurrieron 255.000 accidentes con víctimas, en los que
se produjeron 321.000 heridos y 25.513 defunciones. Destaca
la elevada proporción de muertes de peatones por
atropellamientos.
Los datos más recientes sobre la distribución de los
trastornos mentales en la población brasileña provienen de
una investigación realizada en 19901991 en tres
regiones metropolitanas. Los trastornos de tipo neurótico,
especialmente ansiedad y fobia, fueron los más frecuentes,
con una prevalencia variable desde 7,6% en São Paulo hasta
17,6% en Brasília.
El consumo de drogas es un problema creciente,
principalmente en el estrato joven de la población, donde
las drogas ilícitas son las más utilizadas. El alcoholismo
y el uso de drogas representan en conjunto cerca de 20% de
las hospitalizaciones por trastornos mentales en el Brasil,
llegando a 28% en la región Sur, según datos de 1995. Se
estima que hay unos 30 millones de brasileños fumadores y
que 80.000 defunciones anuales son producidas por causas
relacionadas con el tabaquismo.
El índice CPO-D a los 12 años de edad se redujo de 6,67 en
1986 a 3,06 en 1996.. La fluoruración del agua de consumo
público en 1996 alcanzó una cobertura de 42% de la
población.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
El texto constitucional de 1988 configura la salud como un
derecho de todos y un deber del Estado, al que debe
atenderse mediante políticas económicas y sociales
dirigidas tanto a la reducción de riesgos de enfermedades y
otros daños a la salud como al acceso universal e
igualitario a acciones y servicios de promoción, protección
y recuperación de la salud, en un Sistema Único de Salud
(SUS) de carácter público, federativo, descentralizado,
participativo y de atención integral.
Organización del sector salud
La cobertura de los servicios públicos de salud,
complementados por servicios privados contratados por el
Gobierno bajo la responsabilidad del SUS, llega a 75% de la
población. En los servicios hospitalarios el sistema se
basa predominantemente en el reembolso público de los
servicios prestados por entidades privadas (80% de los
establecimientos hospitalarios que prestan servicios al SUS
son privados). Por otro lado, 75% de la asistencia
ambulatoria prestada por el SUS es producida por los
establecimientos públicos. La cobertura de los planes y
seguros privados alcanzó en 1995 a 20% de la población
brasileña, unos 34 millones de personas, y una inversión de
US$ 6.400 millones.
Las directrices para la operacionalización del SUS se
establecen en las normas operativas básicas (NOB) validadas
por la legislación orgánica de salud. Actualmente está en
ejecución la NOB 01/96, que además de consolidar el
ejercicio por parte del poder público municipal y del
Distrito Federal, de las funciones de gestión y de la
gerencia de la prestación de servicios a sus habitantes,
promueve el proceso de descentralización determinando
mecanismos para la transferencia automática de recursos
federales a los estados y municipios. También fortalece los
procesos de gestión compartida entre el Gobierno Federal y
los gobiernos estatales y municipales, a través de las
comisiones intergestoras tripartitas y bipartitas. La
comisión intergestora tripartita está constituida
paritariamente por representantes del Ministerio de Salud,
del Consejo Nacional de Secretarios Estatales de Salud y
del Consejo Nacional de Secretarios Municipales de Salud.
La autorización para el ejercicio profesional en las
diversas carreras de salud corresponde a los respectivos
consejos profesionales, autarquías públicas, creadas por
ley y con autonomía para controlar y fiscalizar el
ejercicio de los profesionales de cada categoría en todo el
territorio nacional. La regulación sanitaria referente a
medicamentos, equipamientos, productos cosméticos y de
limpieza la aplica la Secretaría de Vigilancia Sanitaria
del Ministerio de Salud.
El Instituto Nacional de Control de Calidad en Salud actúa
como laboratorio nacional de control y referencia para una
red integrada por instituciones estatales y universitarias.
El control de agrotóxicos está regulado por legislación
intersectorial e involucra a los Ministerios de Salud, de
Agricultura y del Ambiente, quedando la evaluación
toxicológica bajo responsabilidad del sector salud.
El control de los alimentos es un componente del sistema
nacional de vigilancia sanitaria. Existe legislación
específica que establece las normas básicas de registro,
control y rotulado, así como los patrones de identificación
y calidad de los productos, la fiscalización y los
procedimentos administrativos pertinentes.
Servicios
de salud y recursos
Desde 1994 el Ministerio de Salud ha impulsado el programa
de salud de la familia como estrategia de reordenación de
la atención primaria. El programa intenta incorporar la
atención médica tradicional a la lógica de la promoción de
la salud y se basa en la constitución de unidades de salud
reorganizadas, que trabajan hacia el núcleo familiar y sus
relaciones sociales en un área determinada. Diversas
acciones programáticas de ámbito nacional se dirigen a la
atención integral a la salud de la mujer, del niño y del
adolescente. Desde 1995 el proyecto de reducción de la
mortalidad en la infancia promueve la articulación de
acciones específicas de asistencia maternoinfantil y de
saneamiento básico en 913 de los municipios con mayores
índices de pobreza.
El control de las enfermedades transmisibles se lleva a
cabo mediante acciones y programas específicos dirigidos
por la Fundación Nacional de Salud, con grados variables de
articulación y coordinación interinstitucional. El control
de las enfermedades prevenibles por inmunización lo realiza
rutinariamente la red de servicios de salud. Las coberturas
medias anuales de rutina en menores de 1 año son
aproximadamente de 95% para la BCG, 75% para la DPT y 80
% para la antisarampionosa.
En 1996 se lanzó el programa nacional de control del cáncer
de cuello uterino, bajo la responsabilidad del Instituto
Nacional del Cáncer, que prevé la instalación de proyectos
piloto en cinco capitales de estado.
Los gobiernos municipales son responsables de la gestión de
los servicios de saneamiento básico. Datos de 1995 indican
que 76% de los domicilios del país están conectados a la
red de abastecimiento de agua, proporción que llega a 90
% en las áreas urbanas y se acerca a 17% en las rurales. El
60% de los domicilios estaban conectados a la red de
alcantarillado o una fosa séptica, siendo la cobertura
urbana (71%) mucho mayor que la rural (14%). Del total de
aguas negras colectadas, solamente 20% reciben alguna forma
de tratamiento. En el 72% de los municipios la recolección
periódica de basuras corría a cargo de servicios de
limpieza públicos o privados. En los demás municipios
(28%), la basura se quema, se entierra o simplemente se
echa a terrenos baldíos, lagos, ríos o al mar.
A partir de 1997 se exigirán en los automóviles nuevos
niveles máximos de emisión próximos a los de países
desarrollados. Casi la tercera parte de la flota nacional
de vehículos automotores utiliza como combustible el
alcohol hidratado, siendo obligatoria también la mezcla de
alcohol con la gasolina.
Cerca de 5,8 millones de niños recibieron suplementación de
vitamina A durante las campañas de inmunización en la
región Nordeste, entre 1983 y 1991. En 1994 el programa se
extendió a otras zonas endémicas, habiendo llegado a
coberturas de más de 80%.
Corresponde al Ministerio de Salud la responsabilidad de
asegurar el abastecimiento de yodo a las industrias
distribuidoras de sal. Las acciones de ámbito nacional
destinadas a combatir la anemia por deficiencia de hierro
se limitan a asegurar la disponibilidad de medicamentos a
base de sulfato ferroso en la red asistencial de salud.
Según los datos más recientes de capacidad instalada,
correspondientes a 1992, existen 49.676 centros de atención
sanitaria, de los que 27.092 (55%) son públicos y 22.584
(45%), privados. Existen 24.016 centros de asistencia
ambulatoria (65% públicos); 7.415 hospitales (28
% públicos); 8.440 centros de urgencias (38% públicos);
16.400 centros de complementación diagnóstica (25
% públicos); 1.078 bancos de sangre (28% públicos); 7.050
centros de complementación terapéutica radioterapia,
quimioterapia, etc. (28% públicos) y 429 centros
especializados en psiquiatría (20% públicos). Prestan
atención hospitalaria 8% de los establecimientos públicos y
24% de los privados. El país dispone de 544.357 camas
hospitalarias, o sea 3,6 por 1.000 habitantes, siendo 25
% públicas y 75% privadas. La disponibilidad de camas
psiquiátricas (100.749 de las que 30% corresponden a
centros públicos) está muy concentrada en el Sudeste (63%),
en comparación con el Norte (menos de 1%) y el Nordeste
(18%). En las regiones Sudeste y Sur del país se halla
aproximadamente 60% del total de capacidad instalada en
establecimientos y camas disponibles.
El Brasil es uno de los 10 mayores mercados consumidores
mundiales de medicamentos en el mundo, con una
participación de 1,5% a 2,0% del mercado mundial. La
facturación bruta del mercado interno fue de US$ 9.700
millones en 1995, lo que representa un crecimiento de 15
% respecto al año anterior. La industria farmacéutica generó
47.100 empleos directos en 1996, con inversiones globales
de US$ 200 millones en ese mismo año. Este sector está
constituido por cerca de 500 empresas, entre productores de
medicamentos, industrias quimicofarmacéuticas e
importadores. Hay 45.000 farmacias y 5.200 productos, con
9.200 presentaciones.
En 1996, en el programa nacional de inmunización se
utilizaron 196 millones de dosis de 26 tipos diferentes de
vacunas y sueros, por un valor de unos US$ 84 millones. De
ese total, fueron fabricadas en el país cerca de 76
millones de dosis que cubrieron toda la demanda de las
vacunas BCG, toxoide tetánico, doble (dT), antiamarílica,
antirrábica humana y canina, y sueros heterólogos
antiofídico, antitetánico, antidiftérico y antirrábico.
El consumo de artículos y equipos médico-hospitalarios en
el Brasil, en 1995, llegó a cerca de US$ 2.000 millones, lo
que corresponde a 1,7% del mercado mundial de esos
productos. La industria nacional suplió cerca de 60% de la
demanda interna, con participación paritaria de los
sectores público y privado.
En el Brasil existen 513.338 profesionales de salud de los
que 40,1% son médicos, 26,8% odontólogos, 13,2
% profesionales de enfermería, 10,1% farmacéuticos y 9,8
% veterinarios. Hay 757 habitantes por médico, 1.132 por
odontólogo, 2.330 por enfermero y 2.981 por farmacéutico.
Se observa una creciente proporción de mujeres en las
profesiones médicas. En 1996 eran mujeres 31,9% del total
de médicos activos en el país. La distribución de los
servicios y de los profesionales de salud en el país se
caracteriza por la concentración de recursos humanos en las
regiones más desarrolladas y en las capitales de estado. El
mercado de trabajo formal del sector representa cerca de 8
% de los empleos de la economía formal del país. A la
administración pública en los tres niveles de gobierno
corresponde un tercio de los empleos de personal de salud.
Durante las últimas décadas, la actividad científica y
tecnológica en salud del Brasil pasó a depender del apoyo
extrasectorial, principalmente de las agencias federales de
fomento que han destinado a la salud de 25% a 35% de toda
la inversión. La producción científica brasileña analizada
a partir de los registros de la base de datos
bibliográficos latinoamericanos LILACS muestra que en el
período 19811992 corresponde a publicaciones
brasileñas más de la mitad de la producción indizada. Según
la base de datos del Institute for Scientific Information,
el número de referencias con uno o más autores brasileños
pasó de 1.317 en 1981 a 2.841 en 1992, totalizando en el
período 23.975 publicaciones en 1.429 revistas
especializadas, solo nueve de estas editadas en el Brasil.
El gasto público en salud en los tres niveles de la
administración, que en 1989 fue de US$ 13.200 millones (96
per cápita), disminuyó mucho en años posteriores y en 1992
fue de US$ 8.700 millones (63 per cápita). Esa fuerte
reducción fue paralela a la del gasto federal, que
históricamente integra tres cuartas partes del gasto
público total y que en 1992 fue 42% menor que en 1989. A
partir de 1993, el gasto público federal creció
gradualmente, llegando en 1996 a US$ 14.000 millones,
aproximadamente 25% más que en 1989.
Entre las fuentes de cooperación financiera internacional
en materia sanitaria destacan el Fondo de Población de las
Naciones Unidas, que contribuye de manera significativa al
programa de salud de la mujer, y el Banco Mundial, que ha
apoyado proyectos de gran tamaño como el de control de
endemias en el Nordeste y el de control de la malaria en la
Amazonia. El proyecto REFORSUS cuenta con financiamiento
del BID y del Banco Mundial. Se encuentran también, en
proceso, dos proyectos de prevención y control del uso de
drogas, ambos apoyados por el Programa de las Naciones
Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas, con
un desembolso de US$ 2,4 millones.
Para ver el capítulo completo de Salud en
las Américas 1998 para este país en formato PDF,
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Para ver el Informe de País sobre la Línea
Basal para el Seguimiento Evaluación de las Reformas
del Sector Salud, oprima el ícono a la derecha
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