Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
CANADA
SITUACION GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
Canadá, con 10
millones de km2, es el país más extenso del
Hemisferio Occidental. Es una confederación regida por un
Gobierno nacional, 10 gobiernos provinciales y dos
territoriales. Entre 1994 y 1997 el Canadá ha figurado en
el primer lugar en el índice de desarrollo humano (IDH) de
las Naciones Unidas. Se considera que 99% de la población
está alfabetizada y el nivel de educación continúa
aumentando. Desde 1992 la economía se ha expandido con un
ritmo moderado. El producto interno bruto (PIB) per cápita
de 1995 fue de Can$ 26.184. El gasto en salud per cápita
llegó a Can$ 2.510 en 1996. Esta cifra representó 9,5% del
PIB, inferior al máximo de 10,2% alcanzado en 1992.
Al 1 de julio de
1996, vivían en el Canadá 29.963.000 personas, 9,7% más que
en 1991. La tasa de crecimiento poblacional 1995-96 fue
1,2%, inferior a la media anual de 1,7% del período
1991-95. Con arreglo al censo de 1991, 60,5% de la
población declaró al inglés como lengua materna, 23,8% al
francés y 13% una lengua materna distinta del inglés o del
francés; 3,6% de la población canadiense total se
autoidentificó como aborigen (persona con ascendencia
indígena de América del Norte o perteneciente a las
comunidades inuits o metis), 57.5% de la cual vivía en
reservas. El número de canadienses jóvenes (0-19 años)
decreció de 8,6 a 7,5 millones entre 1970 y 1985; en 1993
alcanzó 7,9 millones. En términos proporcionales, esta
población ha disminuido de 40% a 26,6% entre 1970 y 1996,
principalmente como consecuencia del envejecimiento de la
generación del "baby boom". Los canadienses de 20
a 64 años constituyen ahora 61% de la población. Desde
1970, el número de personas de 65 años y más se ha
duplicado (de 1,7 a 3,5 millones), siendo actualmente 12,2
% de la población. La mayor parte de la población se
concentra en dos provincias: Ontario (37%) y Quebec (25%);
otro 29% reside en Alberta, Saskatchewan, Manitoba y la
Columbia Británica y 9% vive en Nueva Brunswick, Nueva
Escocia, Terranova y la isla Príncipe Eduardo. La razón
entre la primera y esta última es 81:1. Entre 1991 y 1995,
la población residente en zonas rurales disminuyó de 23% a
poco menos de 20%; en 1995 más de 80% de la población era
urbana. En la actualidad, 61% de la población vive en zonas
metropolitanas; el resto reside en pequeños centros
urbanos. La población canadiense ha crecido
considerablemente desde 1970 por dos razones principales:
la inmigración y los nuevos nacimientos. Como consecuencia
de la inmigración, la composición étnica y cultural de la
población canadiense se ha diversificado. En 1996 había
209.000 migrantes internacionales, algo menos que los
255.740 registrados en 1993; la mayoría provenían de Asia
(136.982) y Europa (40.735). En 1995 se registró la tasa de
natalidad más baja desde 1972: 12,9 por 1.000. En las
comunidades de las Primeras Naciones esta tasa fue 27,5 por
1.000 en 1993, el doble de la correspondiente a la
población canadiense en general (13,4 por 1.000 ese año).
Mortalidad y morbilidad
En 1995 la tasa bruta de mortalidad para el país fue 7,1
por 1.000 hab.; para las comunidades de las Primeras
Naciones fue 5,52 por 1.000 en 1993, más baja que la
nacional (7,08 por 1.000 en 1993). La esperanza de vida ha
venido incrementándose notablemente desde 1971 en ambos
sexos, alcanzando en 1995 un promedio de 75,4 años para los
hombres y de 81,3 años para las mujeres; ésta es mayor para
las mujeres que para los hombres en todos los grupos de
edad, aunque la ventaja de seis años que ellas tienen al
nacer se reduce a tres años al llegar a los 75 años de
edad. En las Primeras Naciones, entre 1980 y 1990 la
esperanza de vida aumentó en seis años para ambos sexos; en
1992 se estimó en 67,8 años (6,8 años menos que la
nacional).
Las enfermedades del sistema circulatorio (que incluyen la
enfermedad isquémica del corazón y los accidentes
cerebrovasculares) son las principales causas de defunción
en el Canadá y representan 36,3% de las muertes de hombres
y 39,7% de las de mujeres, aunque su tendencia es
descendente. Las tasas de mortalidad por suicidio
permanecen estables y las debidas a cáncer, en conjunto,
experimentan una tendencia ascendente. Otras importantes
causas de defunción, en ambos sexos, son las enfermedades
de las vías respiratorias y las enfermedades y otros
trastornos del aparato digestivo. Las muertes provocadas
por lesiones han disminuido como consecuencia de diversos
factores, entre ellos la ampliación del concepto de
seguridad y la adopción de comportamientos más seguros. En
las comunidades de las Primeras Naciones las lesiones y
envenenamientos siguen siendo la principal causa de
defunción. En esta categoría, las tasas de mortalidad han
experimentado una mejora de 36,6% (de 243 a 174 por 100.000
entre 1979-81 y 1991-93). Las tasas brutas de mortalidad
por enfermedades del sistema circulatorio y afecciones de
las vías respiratorias, que ocupan el segundo y cuarto
lugar entre las principales causas de defunción de estas
comunidades, han disminuido menos durante este período:
11,1% y 6,5%, respectivamente. Las neoplasias ocupan el
tercer lugar y su tendencia es ascendente: de 55 a 76 por
100.000 entre 1979-81 y 1991-93. La obesidad es un problema
de salud emergente desde mediados de los 80, en particular
entre mujeres: en 1994-95, casi un tercio de los
canadienses de 18 a 74 años de edad tenía exceso de peso
que representaba un probable riesgo para la salud.
PROBLEMAS ESPECIFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño
En el Canadá, la vida de la mayoría de los niños tiene un
comienzo sano, en función de la salud de sus madres, el
acceso a la atención prenatal y las condiciones de salud
que rodean su nacimiento. No obstante, a pesar del
mejoramiento de la salud de los pueblos de las Primeras
Naciones observado desde los años setenta, la mayor parte
de los indicadores de salud de sus niños son peores que los
de promedio nacional. La tasa de mortalidad infantil de la
población canadiense en su conjunto ha disminuido mucho y
en 1996 llegó a 6,0 por 1.000 nacidos vivos. La tasa de
mortalidad infantil de las comunidades de las Primeras
Naciones también ha descendido de 27,6 por 1.000 nacidos
vivos a 10,9 por 1.000 nacidos vivos en 1993; no obstante,
sigue siendo 1,7 veces superior al promedio nacional. El
porcentaje de niños con bajo peso al nacer (<2,500 g) no
ha disminuido desde comienzos del decenio de 1980; entre
1991 y 1995 era de casi 6,0%. En promedio, la lactancia
natural se inicia en 75% de los casos, aunque sólo llegan a
30% entre los niños de 4 a 6 meses de vida. Entre 85% y 90
% de los niños de 2 años de edad han recibido las dosis
completas de las vacunas contra la difteria, tétanos, tos
ferina, Haemophilus influenzae serotipo b,
poliomielitis, parotiditis y rubéola. El 96% de los niños
de 2 años ha recibido la vacuna antisarampionosa. Entre los
niños de las Primeras Naciones, en 1993 la tasa de
vacunación más alta (73,6%) correspondió al sarampión, la
parotiditis y la rubéola, y la más baja (45,8%) a la tos
ferina. En 1996, la tasa de mortalidad en menores de 5 años
fue 8 por 1.000, que representa una disminución de 4,3
% para los niños y de 1,7% para las niñas a partir de 1980.
Las lesiones no intencionales (sofocación, quemaduras,
ahogamiento, caídas y accidentes de vehículos de motor) son
la causa principal de defunción de los niños de más de 1
año y representan más muertes que las seis causas
siguientes combinadas. La prevalencia de obesidad en niños
ha aumentado en el anterior decenio de 14% a 24% en las
niñas y de 18% a 26% en los niños. Al mismo tiempo, hay
cerca de 2,4 millones de canadienses, de los cuales 900.000
son niños, que dependen de los establecimientos oficiales
de comida para complementar su régimen de alimentación.
La salud del adolescente y del
adulto
En el Canadá, la mortalidad atribuible al consumo de
alcohol sigue siendo una importante causa de defunción, en
particular entre los jóvenes. Entre 1994 y 1995, 55% de los
canadienses de 12 años y más declararon que habían tomado
por lo menos una copa por mes el año anterior, observándose
un sostenido incremento de la proporción de bebedores a
medida que aumentaba la edad. Aunque el consumo global de
tabaco disminuyó 27% entre 1970 y 1990, se ha mantenido
estable desde 1990. En 1994-95, 29% de los canadienses de
12 años y más fumaban. En el grupo de 15 a 19 años de edad,
29% de las mujeres (261.000) y 26% de los hombres (244.000)
eran fumadores habituales u ocasionales. En 1990, entre los
canadienses de 15 años y más, aproximadamente 63% declaró
haber tenido su primera relación sexual antes de los 20
años y 9% antes de los 15 años. 83% de las mujeres de 15 a
19 años d edad, y 64% de los hombres, manifestaron que el
año anterior habían tenido una sola pareja sexual. La
prevalencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS)
distintas del síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(sida), en particular las infecciones por clamidias, la
gonorrea y la sífilis, es mayor en el grupo de 15 a 29 años
de edad y en mujeres. Entre 1987 y 1994, la tasa de
embarazos de adolescentes aumentó en más de 20%, siendo
casi cinco veces más alta entre adolescentes que residían
en barrios pobres. El 86% de las mujeres canadienses de 15
a 44 años declararon que usaban anticonceptivos. La gran
mayoría de las mujeres canadienses también consultan a
personal capacitado en algún momento durante su embarazo.
En 1992-93, 98% de los partos fue atendido por médicos.
La salud del adulto mayor
Las personas de 65 años y más tienen casi el triple de
limitaciones de la actividad que los grupos de edad más
jóvenes. Los sectores más pobres de la población de gente
mayor suelen tener las tasas más altas de limitación de la
actividad; esto es particularmente notorio en los adultos
mayores de las Primeras Naciones, de los inuits y de otros
grupos minoritarios. El 29% de las personas de 65 a 69 años
padece algún dolor crónico y 35% de las que tienen 75 años
y más. Entre las causas de dolores crónicos están la
migraña, la artritis, el reumatismo, la angina y las
enfermedades vasculares. Las caídas y las lesiones
producidas en el hogar también influyen en la salud de los
adultos mayores. Las deficiencias visuales afectan a 9% de
la población de 65 años y más. Aproximadamente 4% de las
personas de edad avanzada que no están al cuidado de
instituciones especializadas han denunciado que son objeto
de maltrato físico, psicosocial o económico.
La salud de la familia
En el Canadá la tasa de matrimonios está disminuyendo; el
número de matrimonios alcanzó una cifra máxima cercana a
205.000 en 1972, llegando a 159.959 en 1994. El número de
divorcios registrados en 1994 fue de 78.880, lo que
representa una pequeña variación con respecto a 1989. En
1994, 80% de la población (23,5 millones) vivía en familia;
en 1995, el tamaño medio de una familia era de 3,0
personas; 13% eran familias de padres solteros y 17% de
estas familias estaban encabezadas por un varón. La
violencia familiar, en particular el maltrato a la esposa y
a los hijos, se ha convertido en un importante problema
social: en 1993, 10% de las mujeres de 18 años y más habían
sido objeto de violencia el año anterior; la mitad de las
mujeres canadienses (51%) ha experimentado al menos un
incidente de violencia física o sexual a partir de los 16
años de edad.
La salud de los trabajadores
El 63,8% de los canadienses constituyen la población
activa. En todos los grupos de edad, la tasa de desempleo
de los hombres es más alta que la de las mujeres. La
participación femenina en la fuerza de trabajo aumentó
desde 1970, cuando llegó a 36%, hasta alcanzar un máximo de
59% en 1992 y declinar a 57% en 1995. El aumento global de
la participación femenina produce importantes efectos sobre
la salud, puesto que la mujer incorporada al mercado
laboral a menudo sigue asumiendo casi toda la
responsabilidad de la crianza de los hijos. Aunque la gran
mayoría de los hombres y las mujeres que componen la fuerza
de trabajo remunerado declaran estar considerablemente
satisfechos con su actividad, el número de quienes así se
expresan ha disminuido desde 1991.
La salud de los discapacitados
En 1994-95, cerca de 5 millones de canadienses de 12 años y
más declararon padecer alguna discapacidad o limitación
permanente como consecuencia de un problema de salud, en
particular los problemas no artríticos en la espalda (17%),
las dificultades de la visión y la audición (17%), los
trastornos respiratorios o digestivos (9%) y las
cardiopatías no coronarias (7%); declaran limitación 13
% para realizar quehaceres domésticos, 5% de los estudiantes
para desempeñarse en el colegio y 8% de la población activa
para cumplir con sus obligaciones laborales.
La salud de los indígenas
Los datos de 1991 indican que 31% de los miembros de las
Primeras Naciones padecen alguna forma de discapacidad, en
particular, problemas de movilidad (45%), de agilidad
(35%), auditivos (35%) y visuales (25%). De estas
discapacidades, 65% fueron clasificadas como leves y 12
% como graves. En la población inuit 29% declaró tener alguna
discapacidad, en particular, deficiencias auditivas (44%),
problemas de movilidad (36%), de agilidad (26%) y de visión
(24%). Las principales causas de discapacidad en estas
poblaciones son la elevada prevalencia de accidentes, las
malas condiciones de la vivienda y de la comunidad, el
abuso de alcohol y sustancias tóxicas y ciertas afecciones
crónicas, como la diabetes. Los miembros de las Primeras
Naciones y los inuits siguen estando entre los grupos más
desfavorecidos tanto social como económicamente. Sin
embargo, se ha logrado ampliar el acceso a la atención de
salud y mejorar las condiciones de vida; en 1986, 25% de
las viviendas de los pueblos de las Primeras Naciones no
tenían un abastecimiento de agua satisfactorio y 33
% carecía de un sistema apropiado de eliminación de aguas
servidas; en 1994-95 estas cifras se redujeron a 6% y 12%,
respectivamente.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
En el Canadá, las enfermedades transmisibles consideradas
de particular importancia para la salud pública son la
enfermedad de Jakob-Creutzfeldt, los agentes patógenos
transmitidos por la sangre (como la hepatitis B y C), la
influenza y el virus sincicial de las vías respiratorias,
Streptococcus pneumoniae resistente a los
antimicrobianos, las infecciones hospitalarias, los
enterococos resistentes a la vancomicina,
Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, las
enfermedades entéricas transmitidas por el agua, el
sarampión, los Hantavirus, la parálisis fláccida aguda, el
síndrome de rubéola congénita y el VIH/sida.
Enfermedades transmitidas por
vectores. En 1996 hubo 744 casos nuevos
de malaria, más que los 637 notificados en 1995; todos
fueron casos importados. En 1996 no se notificaron casos de
fiebre amarilla ni de peste. Durante varios decenios no se
han informado casos de fiebre amarilla en el Canadá.
Enfermedades inmunoprevenibles. En 1995
hubo un caso de poliomielitis asociado a vacuna y en 1996
se produjo una importación del poliovirus salvaje, aunque
no se notificó ningún caso. En 1994 hubo dos casos de
difteria (no relacionados con viajes); no se notificó
ninguno en 1996. Se comunicaron seis casos de tétanos en
1995 y dos en 1996. Hubo 280 casos nuevos de parotiditis y
237 incidentes de rubéola en 1996. Los casos nuevos de
hepatitis B fueron 2.774 en 1996, menos que los 3.034 de
1995. Se estima que entre 85% y 95% de la población de cada
provincia o territorio que reúne los requisitos
establecidos para ser inmunizada contra la hepatitis B ha
recibido la dosis completa de la vacuna. En 1995 se
notificaron 2.362 casos de sarampión, en comparación con
los 503 de 1994. En 1996, 11 provincias y territorios
introdujeron un programa de vacunación antisarampionosa con
dos dosis rutinarias en reemplazo de la estrategia de una
dosis, alcanzando una cobertura de 97%; en ese año, se
notificaron únicamente 322 casos nuevos de sarampión. En
1992 se introdujo las vacunas conjugadas contra
Haemophilus influenzae serotipo b (Hib) para la
inmunización sistemática de lactantes, habiendo reducido en
más de 85% la incidencia de la enfermedad por Hib. En 1996
fueron notificados 56 casos de Hib invasora.
Cólera. En 1996 se notificaron cuatro
casos de cólera.
Infecciones respiratorias agudas. Entre
abril y noviembre, el virus de la influenza es la causa de
un número estimado de 70.000 hospitalizaciones y 6.700
defunciones por año, especialmente de personas de edad
avanzada o con enfermedades subyacentes. El virus sincicial
de las vías respiratorias, una infección común entre los
niños, causa alrededor de 34 hospitalizaciones por 1.000
niños al año. El Streptococcus pneumoniae, la
causa más común de neumonía bacteriana, afecta a 15
canadienses por 100.000 al año.
Rabia. No se notificó ningún caso de rabia humana
durante un decenio por lo menos.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. Desde 1979, cuando se diagnosticó el
primer caso de sida, el número de casos ha aumentado en
forma constante y en 1994 llegó a un total acumulado de
10.689. En 1995, la tasa de casos de sida en el Canadá fue
de 4,0 por 100.000. 99% de los casos se producen en la
población adulta; 77% ocurre en hombres homosexuales y
bisexuales; 6% son de sexo femenino. La tasa de infección
más alta se encuentra en el grupo de 30 a 39 años de edad.
Los casos se concentran en Ontario, Quebec y la Columbia
Británica. En 1996 la infección por clamidias era la ETS
más común; cinco años antes la infección gonocócica era la
ETS más notificada.
Tuberculosis y lepra. En 1994 se
notificaron 2.074 casos de tuberculosis (91 en niños
menores de 4 años de edad) y 110 defunciones (69 hombres y
41 mujeres) atribuibles a la tuberculosis. En 1995, el
número de casos incidentes de tuberculosis fue 1.930. El
número total de casos notificados de tuberculosis activa en
las comunidades de las Primeras Naciones se ha mantenido
constante en el pasado reciente. En 1980 se notificaron 390
casos y en 1995, 343. Estas cifras constituyeron 14% y 18
% de la totalidad de casos notificados en el Canadá en 1980 y
1995, respectivamente. En 1996 se notificaron cinco casos
de lepra.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. En general, la desnutrición
proteino-energética de los niños menores de 5 años no es un
problema en el Canadá. La sal que se comercializa está
yodada y menos de 5% de los niños en edad escolar tiene
bocio. Los programas de enriquecimiento alimentario han
contribuído a la ausencia de transtornos por deficiencia de
vitamina A, aunque hay sectores de la población de las
Primeras Naciones expuestos a baja ingesta de vitamina A.
La ingesta de calcio es insuficiente en ciertos grupos de
la población. Recientemente se han adoptado medidas para
enriquecer con ácido fólico la harina y granos a fin de
reducir el riesgo de defectos del tubo neural. La anemia
ferropénica y sus efectos en el crecimiento y desarrollo
siguen constituyendo un problema para ciertos grupos de
mujeres. La lactancia natural está muy extendida entre las
madres de niños menores de 2 años de edad; 75,3% de los
niños han sido o están siendo amamantados. La prevalencia
de sobrepeso está entre 61% (Terranova) y 44% (Columbia
Británica); afecta al 57% de hombres y al 40% de mujeres.
Se ha diagnosticado diabetes a 1.500.000 canadienses y cada
año se diagnostica 60.000 casos. El 90% de los casos
corresponden a diabetes tipo II, 80% de los cuales tienen
exceso de peso; 5% de las mujeres desarrollará diabetes
durante el embarazo. La diabetes es dos a tres veces más
frecuente entre los miembros de las Primeras Naciones que
en el resto de la población.
Enfermedades cardiovasculares. La tasa de
mortalidad por enfermedades cardiovasculares ha ido
decreciendo un 2% anual desde mediados de los sesenta. Sin
embargo, las afecciones cardiovasculares siguen siendo una
de las causas principales de defunción, discapacidad y
enfermedad en el país: en 1994 representaron 38% de las
muertes, siendo dos veces mayor el riesgo de morir en
varones que en mujeres para todas las categorías de
enfermedad cardiovascular, excepto los accidentes
cerebrovasculares, en donde el riesgo es similar para ambos
sexos. Durante el último decenio, la tasa de mortalidad por
cardiopatía isquémica en hombres de las Primeras Naciones
ha ido aumentando hasta igualar a la del conjunto de la
población masculina canadiense. Por otro lado, la tasa de
mortalidad por accidentes cerebrovasculares, estandarizada
por edad, está disminuyendo en estas comunidades, al igual
que la diferencia relativa entre éstas y las de la
población canadiense en su conjunto. En las mujeres de
estas comunidades, ambas tasas de mortalidad son más altas
que las de la población femenina canadiense en su conjunto.
La prevalencia de uno o más factores de riesgo modificables
es uniformemente alta entre hombres y mujeres de 18 a 74
años (66% y 62%, respectivamente), incluyendo tabaquismo
(25%), hipertensión arterial (19% y 13%, respectivamente) e
hipercolesterolemia (20%).
Tumores malignos. Aunque desde mediados de
los años ochenta se ha mantenido relativamente estable las
tendencias de la incidencia y la mortalidad en todas las
formas de cáncer, el número de casos nuevos y de
defunciones sigue aumentando con el envejecimiento de la
población. En 1995 se diagnosticaron 125.400 casos nuevos
de cáncer y se estima que ese año murieron unos 61.500
canadienses por esta causa. Las tasas de cáncer pulmonar,
cada vez más altas, han contrarrestado la reducción de la
tasa de mortalidad por muchos otros tipos de cáncer, como
la leucemia y el cáncer de colon y recto. En 1994, el
cáncer ocupó el segundo lugar entre las principales causas
de defunción y representó más de 891.000 años potenciales
de vida perdidos. Los cánceres, incluidos los del pulmón y
la próstata, representan 28,3% y 27,0% de las muertes
totales de hombres y mujeres, respectivamente.
Accidentes y violencia. En 1993, los
accidentes, envenenamientos y violencia representaron 8% de
las hospitalizaciones. La tasa de mortalidad por lesiones
es más alta en las comunidades de las Primeras Naciones que
en la población canadiense en su conjunto; sin embargo, ha
disminuido desde 1979, en particular entre los hombres.
Entre 1990 y 1994, las causas principales de defunción por
lesiones en estas comunidades fueron, en orden decreciente,
los accidentes de vehículos de motor, el suicidio, los
homicidios y el ahogamiento. Los accidentes de tránsito son
una de las principales causas de muerte en la juventud
canadiense; es dos veces más probable que las personas
lesionadas o muertas en accidentes automovilísticos sean
adolescentes y jóvenes de 20 a 24 años que de cualquier
otro grupo de edad. La asociación con consumo de alcohol es
una de las causas principales de accidentes
automovilísticos.
Consumo de alcohol, tabaco y drogas.
Aparte de la cafeína, el alcohol es la droga psicoactiva
que se consume más comúnmente. En 1994, 72,3% de los
canadienses declararon que bebían (por lo menos una bebida
al mes, de acuerdo con la definición de consumo), en
comparación con 79% en 1990. Los jóvenes de las Primeras
Naciones corren un riesgo de sufrir problemas relacionados
con el alcohol entre dos y seis veces mayor que los jóvenes
de otros segmentos de la población canadiense. La nicotina
es la tercera de las drogas psicoactivas más comúnmente
consumidas. En 1995, 27% de los canadienses de 15 años y
más declararon que fumaban regularmente (28,4% en hombres y
25,6% en mujeres); en 1989 este porcentaje fue 31,9%. El
fumador medio canadiense de 15 años y más fumaba en
promedio 20,5 cigarrillos por día. La mayoría de los
canadienses de las Primeras Naciones (57%) fuma; la mitad
de ellos lo hace a diario. Uno de cada cinco jóvenes de las
Primeras Naciones ha consumido solventes; una tercera parte
de ellos tiene menos de 15 años de edad y más de la mitad
empezó a consumir solventes antes de los 11 años.
Salud oral. En 1990, 75% de los
canadienses había visitado a un dentista en los 12 meses
anteriores. Entre 1993 y 1995, el índice de dientes
cariados, perdidos u obturados (CPO-D) fue 2,1 para los
niños de 12 años del conjunto de la población; para los de
las Primeras Naciones fue 4,4. Aproximadamente 40% de la
población recibe agua potable fluorurada. Desde 1986, ha
cambiado poco el número de ciudades del Canadá que han
puesto en marcha programas de fluoruración del agua. Los
niveles de fluoruros en el abastecimiento municipal de agua
están controlados y supervisados por los gobiernos
provinciales, territoriales y municipales.
Desastres naturales. En mayo de 1997 una
grave inundación provocó la evacuación de 28.000 residentes
de la provincia de Manitoba. Aunque las aguas dañaron 2.500
casas y los gastos generados se estimaron en Can$ 200
millones, la buena coordinación de las tareas de socorro
impidió la pérdida de vidas.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
En la Ley sobre Salud del Canadá se establecen los
principios del sistema nacional de atención de salud:
administración pública sin fines de lucro, servicios
completos, cobertura de toda la población, accesibilidad de
los servicios y transferibilidad de las prestaciones. El
sistema de seguro médico integral del Canadá, que costean
los contribuyentes, cubre los servicios hospitalarios y
médicos necesarios, tanto de hospitalización como
ambulatorios y clínicos, de todos los residentes. Ningún
residente puede ser discriminado en función de factores
tales como su ingreso, edad, lugar de residencia o estado
de salud.
Políticas y planes nacionales de salud
Lo que se conoce en el país como Medicare está formado por
12 planes de salud interconectados cuya administración se
encuentra a cargo de las provincias y territorios, que
tienen autoridad constitucional para prestar atención de
salud. Los dos elementos principales del sistema de
Medicare son el programa de seguro hospitalario y el de
atención médica. La Ley sobre Seguro Hospitalario y
Servicios de Diagnóstico, promulgada en 1957, llevó a todas
las provincias y territorios a ofrecer a sus residentes una
cobertura completa de asistencia hospitalaria en 1961.
Luego, en 1968, se promulgó la Ley Federal sobre Atención
Médica y ya en 1972 todos los planes de atención de salud
provinciales y territoriales aseguraban también los
servicios de los médicos. La Ley sobre Salud del Canadá de
1984 consolidó la legislación previa sobre seguro
hospitalario y médico, y aclaró las normas nacionales
generales a que deben ceñirse los planes provinciales para
que puedan recibir fondos federales.
En 1994 el Gobierno Federal creó el Foro Nacional de la
Salud, para asesorarlo en la mejora del sistema de atención
de salud y la salud de la población canadiense. En 1997 el
Foro publicó su Informe Final, en el que destacó la
importancia de los factores determinantes de la salud en el
diseño de las estrategias para mejorar el estado de salud
de la población. Ese año, el Gobierno anunció, entre otras
medidas, el establecimiento de un Fondo Transitorio para la
Salud para apoyar por tres años proyectos provinciales y
territoriales de modernización del sistema de atención de
salud; el Sistema de Información sobre la Salud del Canadá,
para fortalecer la red de vigilancia médica, establecer una
base de datos básicos; el Plan de Acción Comunitario para
los Niños y el Programa de Nutrición Prenatal del Canadá,
para proporcionar apoyo comunitario a las familias en
riesgo; la Fundación del Canadá para la Innovación ayudará
a generar recursos para realizar investigaciones en
diversos sectores, incluido el de salud, con seis redes de
centros de excelencia (redes de enfermedades bacterianas,
enfermedades genéticas, articulación y aplicación de
prácticas de salud basada en evidencia, salud respiratoria,
neurociencias e ingeniería proteica).
En agosto de 1995 el Gobierno federal adoptó una nueva
política sobre el derecho inherente de las comunidades de
las Primeras Naciones e inuits a autogobernarse; de
conformidad con ella, los gobiernos y las instituciones de
estas comunidades adquirirán competencia o facultades para
actuar en una serie de esferas, incluída salud. Hasta ahora
no se ha alcanzado consenso entre ambas partes respecto de
los componentes esenciales de la política o del proceso de
ejecución.
Organización del sector salud
Organización institucional
El sistema de atención de salud del Canadá depende de los
médicos de atención primaria (médicos de familia y
generalistas), que representan 60% de los médicos en
actividad en el país: son los puntos de contacto inicial
con el sistema de atención de salud oficial y controlan el
acceso a casi los especialistas, prestadores paramédicos,
el ingreso a hospitales, las pruebas de diagnóstico y la
prescripción de medicamentos. Los médicos no son empleados
del Estado: ejercen como profesionales particulares, gozan
de un alto grado de autonomía, reciben honorarios por
servicios y reclaman su cobro directamente al plan de
seguro provincial. La tarjeta de seguro médico se expide a
todo residente, según requisitos en cada provincia; no hay
pago directo por servicios del hospital ni del médico;
tampoco hay pagos deducibles, ni copagos, ni límites en
dólares para la cobertura. En la atención primaria de salud
participan diversos profesionales paramédicos; las
enfermeras están empleadas en los hospitales; los dentistas
trabajan independientemente. Más de 95% de los hospitales
canadienses son administrados por entidades sin fines de
lucro que dirigen consejos de administración fiduciaria,
instituciones de beneficencia o los municipios. Existen
servicios médicos suplementarios que se prestan mediante
financiación privada; con arreglo a las leyes provinciales,
los aseguradores privados no pueden ofrecer una cobertura
que duplique la de los programas oficiales, pero pueden
competir en el mercado de las prestaciones suplementarias.
Puesto que las autoridades federales, provinciales y
territoriales comparten la responsabilidad de la atención
sanitaria, incluída la provisión de agua potable, el
tratamiento de aguas residuales, la vigilancia de
enfermedades transmisibles y la educación para la salud, se
ha establecido una estructura que permite la consulta y la
cooperación entre ellas. Esta estructura comprende la
Conferencia de Ministros de Salud, la Conferencia de
Viceministros de Salud, diversos comités de asesoramiento
federales, provinciales y territoriales y numerosos
subcomités y grupos de trabajo. El Ministro de Salud de
cada provincia o territorio es el responsable político del
funcionamiento del sistema de atención de salud en su
esfera de competencia. El Gobierno federal proporciona
servicios terapéuticos y de salud pública en las más
remotas comunidades de las Primeras Naciones y servicios de
salud pública en el resto de dichas comunidades por
conducto de la División de Servicios Médicos del
Departamento de Salud federal. La División de Servicios
Médicos también proporciona o paga las prestaciones médicas
no cubiertas por el seguro a todos los miembros de las
Primeras Naciones y a los inuits que viven dentro de las
reservas y fuera de ellas.
Organización de las actividades de regulación
sanitaria. El Departamento de Salud proporciona
servicios de medicina del trabajo, saneamiento ambiental y
atención de urgencia en las esferas de su competencia.
También ejerce funciones reglamentarias para salvaguardar
la calidad e inocuidad de los alimentos, los cosméticos,
los plaguicidas y el agua potable, la calidad del aire, así
como la seguridad y eficacia de los fármacos y dispositivos
médicos. El Departamento se encarga de vigilar la
incidencia de enfermedades, evaluar riesgos, prestar
servicios de control de enfermedades, realizar la
vigilancia epidemiológica y de laboratorio del VIH/sida en
el ámbito nacional, e identificar y evaluar los peligros
ambientales.
Servicios de
salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Promoción de la salud. La Iniciativa para
el Desarrollo de los Niños procura incrementar el bienestar
de los niños canadienses; algunas de sus tareas son la
lucha contra el abuso de solventes en las comunidades de
las Primeras Naciones e inuits y la organización de un
sistema de información sobre cáncer infantil. Ambientación
del Aborigen es una iniciativa que propugna intervenciones
tempranas sobre las necesidades de niños de las Primeras
Naciones que viven en centros urbanos y en grandes
comunidades del Norte. El Programa de Nutrición del Canadá
permite que los grupos comunitarios organicen y lleven a
cabo programas prenatales globales para las mujeres
embarazadas en riesgo. El programa de Desarrollo de la
Capacidad de Liderazgo en los Estudiantes atiende
especialmente al desarrollo de aptitudes de mando en la
juventud de los colegios primarios y secundarios,
fomentando su participación en la planificación y
realización de actividades físicas intramuros. Por conducto
de la División de Prevención de la Violencia Familiar, el
Departamento de Salud se ha puesto al frente de la labor
multidepartamental que se lleva a cabo en el ámbito
federal. Hay 12 organismos federales que se ocupan de los
problemas relacionados con el VIH/sida: once en el
Departamento de Salud; las medidas federales se adoptan en
el marco del fomento de las asociaciones, la creación de un
entorno social estimulante y el aumento de las
posibilidades que se ofrecen a las personas infectadas y
afectadas por el VIH/sida para que participen en la toma de
decisiones sobre la atención de salud. La Estrategia de
Reducción de la Demanda de Tabaco se propone disminuir la
incidencia del tabaquismo. Se llevan a cabo Encuestas sobre
el Consumo de Alimentos para evaluar los riesgos para la
salud que entraña la presencia de contaminantes químicos o
de una cantidad insuficiente de nutrientes en los
alimentos.
Vivienda. En 1996, el Estado implantó una
nueva política de vivienda que provee recursos adicionales
y hace hincapié en el control comunitario y en la
flexibilidad del diseño, de la demanda de mano de obra y de
las asociaciones con el sector privado. Para las Primeras
Naciones y los inuits, propone el mejoramiento de las
condiciones de vida en las reservas, de acuerdo a las
necesidades de alojamiento de sus residentes. El Estado
proporciona subsidios y fondos de garantía de préstamos a
las comunidades de las Primeras Naciones y a sus miembros
individualmente para construir, comprar y renovar sus casas
en las reservas y asigna fondos para los gastos de
funcionamiento de los edificios donde se desarrollan
actividades administrativas, de capacitación o de
asistencia técnica.
Abastecimiento de agua y saneamiento. En
el Canadá, 99% de la población dispone de agua potable; la
mayoría (86%) por medio de sistemas centrales y 14% por
sistemas individuales. Cerca de 95% de la población cuenta
con instalaciones satisfactorias para la eliminación de
excretas. El Gobierno federal suministra fondos a las
personas de las Primeras Naciones y a los inuits para
adquirir, construir, manejar y mantener servicios
comunitarios básicos de abastecimiento de agua, sistemas de
electricidad y alcantarillado, escuelas, caminos, edificios
municipales e instalaciones protegidas contra incendios.
Las comunidades administran directamente más de 90% de
dicho presupuesto. En 1994-95, 94% de las viviendas de las
comunidades de las Primeras Naciones e inuits disponían de
servicios de abastecimiento de agua y 88% de
alcantarillado, en comparación con 75% y 67%,
respectivamente, en 1985-86.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
Los hospitales del Canadá funcionan con un alto grado de
autonomía respecto de los gobiernos federal y provinciales;
la función de las provincias se limita a la planificación
general de las funciones, la financiación y la
presupuestación de las inversiones. El Gobierno federal
administra varios hospitales militares y proporciona
servicios a los miembros de las Primeras Naciones y a los
inuits. Los hospitales estan organizados para prestar
asistencia general (casos agudos), atención comunitaria
(secundaria) y asistencia a largo plazo (casos crónicos).
Cualquier hospital puede ser clasificado como hospital
docente si está asociado a una facultad de medicina. Como
parte de la reestructuración del sistema sanitario, muchos
servicios altamente especializados se fusionan en un único
centro urbano que presta servicios a toda una provincia o
región. Los servicios de salud pública son financiados,
brindan servicios por los principales componentes de la
atención de salud y estan administrados por dependencias
locales o regionales. Abarcan gran variedad de programas,
desde los de inmunización hasta los de educación en salud
para grupos de riesgo ya identificados; ofrecen programas
de salud maternoinfantil y servicios de salud reproductiva
y ocupan un lugar de vanguardia en la lucha contra el sida;
coordinan o proporcionan directamente servicios de atención
personal y domiciliaria y, en este sentido, son parte
integrante de la atención comunitaria. Los servicios de
atención comunitaria están organizados en dos niveles: la
atención que se brinda en instituciones y la que se ofrece
en el hogar. La primera se centra en la provisión de
atención prolongada y para casos crónicos; los ancianos
debilitados constituyen la mayor parte de los pacientes de
estas instituciones.
Insumos para la salud
Los productos farmacéuticos son un componente clave del
sistema canadiense de atención de salud. Las fármacos
comprenden tanto los medicamentos recetados como los no
recetados, además de los artículos personales para el
cuidado de la salud. La Ley sobre Salud del Canadá no
prescribe la cobertura de los fármacos, salvo los
suministrados durante la internación en una institución. En
1995 se estimó que 88% de los canadienses tenían cobertura
para los medicamentos recetados: 62% por planes privados,
19% por planes provinciales y 7% por unos y otros
conjuntamente. Del 12% de la población que carecía de
cobertura, más de la mitad eran empleados y familiares a su
cargo, a quienes los empleadores no les ofrecían un plan de
prestaciones complementarias que comprendiera la provisión
de fármacos. En su mayoría, los consumidores pagan
directamente al contado los medicamentos no recetados y los
artículos personales para el cuidado de la salud. Las
estimaciones de los gastos en productos farmacéuticos
indican que en 1996 este rubro representó Can$ 10.800
millones, cifra que comprende todos los gastos en productos
farmacéuticos del sistema de atención de salud, incluidas
las vacunas. Sin el control de un sistema basado en un solo
pagador, las preparaciones farmacéuticas se han convertido
en el componente de los gastos nacionales en atención de
salud que más rápidamente crece. Los gobiernos federal y
provinciales examinan la posibilidad de poner en marcha un
programa en el que haya un solo pagador de los productos
farmacéuticos.
Recursos humanos
En 1995, el empleo en servicios de salud (723.000 empleados
y médicos, i.e., 244,2 por 10.000 hab) representó cerca de
5,5% del empleo total en el Canadá. Entre 1975 y 1995 el
empleo total de personal de salud aumentó en más de 16,4%;
las enfermeras representaban casi la mitad de este personal
(eran 232.869, o sea 78,7 enfermeras por 10.000); el número
de médicos pasó de 44.200 en 1975 a 55.006 (18,6 por
10.000) en 1995; ese año había 22.197 farmacéuticos (7,5
por 10.000) y 15.636 dentistas (5,3 por 10.000).
Actualmente la oferta de médicos en el Canadá es en general
excesiva, sobre todo en las zonas urbanas. Al mismo tiempo,
hay una escasez crónica de médicos en las zonas rurales; en
algunas jurisdicciones se ha comprobado asimismo que la
razón entre médicos generalistas y especialistas es
inaceptable. Los problemas planteados por la oferta de
médicos indujeron a desarrollar un plan de acción nacional
de recursos humanos médicos. Las autoridades provinciales
han puesto en marcha planes para controlar el número de
matriculados en facultades de medicina, de médicos en
ejercicio de su profesión y de estudiantes de medicina y
médicos extranjeros. Además, en muchas provincias se
ejecutan programas para inducir a los médicos a trabajar en
zonas o sectores subatendidos. La distribución de las
enfermeras depende casi por entero de la dispersión de los
hospitales o dispensarios. Desde este punto de vista, hay
una razonable distribución de enfermeras en casi todo el
país, por más que muchas zonas remotas sigan estando
subatendidas. Por otra parte, la oferta de enfermeras se ve
atemperada por la reducción del sector a cargo de la
atención de casos agudos. Los programas para enfermeras de
atención directa y obstetras han encontrado renovado apoyo
en todo el país. Se establecieron dos nuevos programas con
el propósito de formar enfermeras de atención directa y en
1993 se puso en marcha otro de licenciatura en obstetricia,
en la provincia de Ontario.
Investigación y tecnología en salud
El Departamento de Salud ofrece asesoramiento normativo en
materia de salud y prestación de atención sanitaria sobre
la base de investigaciones. El Programa Nacional de
Investigación en Salud y Promoción de la Salud financia
investigaciones médicas aplicadas, de carácter estratégico
y poblacional, en apoyo de la política del Departamento y
con arreglo a las necesidades del programa. Durante 1996 se
han producido en el Canadá avances significativos en el
campo de la investigación en salud. Se donaron Can$ 65
millones para promover la investigación sobre los servicios
de salud y se estableció la Fundación Canadiense de
Investigación en Servicios de Salud para administrar los
fondos donados y recolectar otros adicionales. La Fundación
patrocina investigaciones en servicios de salud revisadas
inter pares y apoya la difusión y comprensión de los
resultados obtenidos. El Consejo de Investigación Médica
del Canadá ha contado con financiación privada y pública
para facilitar la transmisión de tecnología. El Consejo
contribuyó al establecimiento del Fondo Canadiense para
Descubrimientos Médicos, que está formado por capital de
riesgo con patrocinio gremial y que reúne Can$ 200 millones
para comercializar descubrimientos prometedores
relacionados con las ciencias médicas. El Consejo también
administra el componente de salud del Programa de Redes de
Centros de Excelencia, que fomenta la transmisión de
tecnología vinculando a los investigadores con la comunidad
empresarial. El programa ha logrado atraer capital del
sector privado. La Oficina Canadiense de Coordinación de la
Evaluación de la Tecnología de la Salud fue creada en 1989
por los gobiernos federal, provinciales y territoriales
para proporcionar información sobre las tecnologías de
atención de salud -las emergentes y las ya establecidas- a
los encargados de adoptar decisiones y para facilitar el
intercambio y la coordinación de informaciones sobre
tecnologías de salud.
Gasto y financiamiento sectorial
En 1996, el Canadá gastó en atención de salud una suma
estimada en Can$ 75.224 millones, que representa 9,5% del
producto interno bruto (PIB); su gasto en salud per cápita
fue Can$ 2.510. El gasto público representó aproximadamente
70% del gasto nacional total en salud. Las transferencias
federales representaron 22% de las erogaciones, el gasto
del Gobierno federal 4%, el de las provincias 44% y el del
sector privado 30%. Uno de los componentes que más
contribuye a elevar el costo de la atención sanitaria es el
envejecimiento de la población: en 1996, el gasto en la
salud de la población de 65 años y más representó casi 40
% del gasto total. Desde abril de 1996, las transferencias
federales a los gobiernos provinciales y territoriales en
concepto de gastos en salud quedaron fusionadas en la
Transferencia por Salud y Asistencia Social en el Canadá,
que es una transferencia única, en bloque, de dinero en
efectivo y de puntos de impuestos. La necesidad de contener
los costos del sistema de salud ha hecho que los gastos
totales en salud aumentaran tan solo 13% entre 1991 y 1996,
en comparación con el incremento de 26% registrado entre
1988 y 1991.
Cooperación técnica y financiera externa
La cooperación técnica y financiera externa en materia de
salud que presta el Canadá comprende la cooperación
continua con otros países por conducto de instituciones
tales como el Banco Mundial, la Organización Mundial de la
Salud, la Organización Panamericana de la Salud y la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos. El
Organismo Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) es
la agencia federal encargada de administrar aproximadamente
80% de la asistencia oficial para el desarrollo. El CIDA
otorga prioridad a las esferas programáticas siguientes:
necesidades humanas básicas, la mujer en el desarrollo, los
servicios de infraestructura, los derechos humanos, la
democracia y la buena gestión pública, el desarrollo del
sector privado y el medio ambiente. En 1996, el CIDA puso
en marcha su "Estrategia de Salud"; sus
prioridades son el fortalecimiento del sistema nacional de
salud y el mejoramiento de la salud de la mujer y de la
salud reproductiva, así como el mejoramiento de la salud de
los niños, la disminución de la malnutrición y la
eliminación de carencias de micronutrientes, la prevención
y el control de las principales pandemias (VIH/sida,
tuberculosis, tabaquismo, malaria, lesiones y violencia) y
el apoyo a la introducción de tecnologías apropiadas y a la
puesta en marcha de iniciativas especiales. Las actividades
del CIDA en pro del desarrollo de América Latina y el
Caribe se llevan a cabo por conducto de tres importantes
canales de distribución: 1) el programa de asociación, que
permite que el CIDA proporcione financiación en apoyo de
los proyectos de salud emprendidos en países en desarrollo
por organizaciones no gubernamentales, instituciones como
las universidades y colegios, las asociaciones
profesionales y las empresas privadas del Canadá; 2) el
programa multilateral, que apoya las propuestas
multilaterales de desarrollo que se formulan por conducto
de instituciones internacionales tales como los organismos
de las Naciones Unidas, el Commonwealth y las
organizaciones financieras internacionales, y 3) el
programa bilateral, que permite que el Canadá apoye
proyectos en países beneficiarios asociados mediante
mecanismos de consulta y cooperación. En el programa
bilateral para las Américas se ponen de relieve los
principios de equidad sustentados por el CIDA en relación
con el desarrollo sostenible. La sección del CIDA para las
Américas apoya en forma activa los programas de salud y las
tareas conexas apelando a diversos mecanismos. El CIDA
contribuye a costear diversos proyectos de la OPS, además
de hacer una aportación básica al sistema de las Naciones
Unidas. El CIDA ha financiado el Programa de
Fortalecimiento de los Servicios de Vigilancia y
Epidemiología de la OPS en nueve países de la Región. El
objetivo de esta intervención es aumentar la competencia de
los recursos humanos y la capacidad institucional en
relación con la epidemiología y la vigilancia de las causas
principales de las enfermedades de las vías respiratorias
en la primera infancia. El Canadá contribuye a financiar el
Programa de Asistencia a la Gestión del Sector Energético,
del Banco Mundial, que procura eliminar el plomo de la
gasolina en las Américas. Se sigue trabajando activamente
en la programación de la asistencia futura, que comprenderá
iniciativas sobre la salud reproductiva y un proyecto
regional de prevención y control de la tuberculosis;
además, mediante la transferencia de fondos para
tecnología, se brindará apoyo a diversos proyectos
relacionados con la salud en algunos países del Cono Sur y
el Brasil.
Con sus limitados recursos, el Canadá concentra sus
intervenciones en esferas estratégicas en las que se puedan
conseguir efectos multiplicadores y otras repercusiones
positivas y en las que, además, las iniciativas en pro del
desarrollo sean reflejo a la vez de las necesidades de los
países en desarrollo y de la capacidad del Canadá para
satisfacerlas.