Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
CHILE
de 15% y en 1993 descendió a 5%. En junio de 1996, el
Ministerio de Salud informó apenas 0,6% de menores de 6
años bajo dos desviaciones estándar en las mediciones según
el criterio del Centro Nacional de Estadísticas de Salud
(NCHS) de los Estados Unidos. El diagnóstico nutricional
integrado, medido en similar período de tiempo, muestra que
74,4% de los menores de 6 años son clasificados como
normales. En mujeres embarazadas, la prevalencia de bajo
peso se redujo de 26% en 1987 a 17% en 1996, mientras que
el porcentaje de madres con malnutrición por exceso alcanzó
una prevalencia de 46% en 1994. El último estudio
disponible del estado nutricional de la población infantil
controlada en los establecimientos públicos, muestra que
respecto del denominado diagnóstico nutricional integrado,
existe 3,1% de niños en riesgo de desnutrición y 0,7% de
desnutridos. El 73,7% de los niños tiene un estado de
nutrición normal y 22% presenta malnutrición por exceso
(sobrepeso y obesidad).
La incidencia de anemia, según investigaciones del
Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos
(INTA), es de 20% en niños de 6 a 24 meses y de 20% en
embarazadas. Por otro lado, la exigencia de yodar la sal
(97% de la sal es yodada en Chile) ha contribuido al
control del bocio. Sin embargo, estudios en poblaciones
escolares localizadas en 1995 muestran una prevalencia de
9% en este grupo.
Los estudios realizados por la Comisión Nacional de la
Lactancia, creada por el Ministerio de Salud para estimular
la lactancia natural, revelan una proporción de 87% de
niños que reciben alimentación natural durante el primer
mes de vida, porcentaje que disminuye a 59% en el cuarto
mes y a 25% en el sexto. Otros estudios llevados a cabo en
servicios de pediatría presentan un porcentaje de lactancia
exclusiva a los 120 días de edad en 57,1% de las
encuestadas.
De acuerdo con distintos estudios, la obesidad afecta más a
las mujeres, con cifras entre 22,7% y 25,0%, que a los
varones (13,0% y 17,6%). Existen diferenciales según nivel
socioeconómico ligadas al sexo, vale decir, es más
frecuente en mujeres de nivel socioeconómico bajo y en
varones de nivel socioeconómico alto.
La prevalencia de diabetes se sitúa entre 3,0% y 5,6%,
según diversos estudios realizados en la población general.
La diabetes aumenta significativamente como causa primaria
de hospitalización, además de ser una frecuente enfermedad
asociada. En 1990 fueron internadas 11.650 personas por
diabetes mellitus, lo que correspondió a una tasa de
hospitalización general de 8,84 por 10.000 habitantes y de
35,8 por 10.000 habitantes de 45 años y más.
Este grupo de enfermedades es desde hace varios años el que
más contribuye a la mortalidad de los chilenos, en
particular la de los adultos. Más de la cuarta parte de
todas las defunciones se deben a ellas (20.922 casos, que
corresponden a 27,7% del total de defunciones de 1994, con
una tasa específica de 149,5 por 100.000 habitantes).
Dentro de este grupo se destacan la enfermedad isquémica
del corazón, la enfermedad hipertensiva y la enfermedad
cerebrovascular. Según la información de los pacientes
hospitalizados, las enfermedades cardiovasculares generaron
una tasa de hospitalización de 5,2 por 1.000 habitantes en
la población general en 1991, lo que representó un aumento
de 35% con respecto a 1975. Las enfermedades isquémicas del
corazón (CIE-9, 410414) son las de mayor
trascendencia en la mortalidad. El infarto del miocardio
(CIE-9, 410) por sí solo explica 25,9% de las muertes del
país en este grupo.
La tendencia de la tasa general de mortalidad por esta
causa ha sido ascendente en la última década. En 1980 la
tasa de mortalidad por tumores malignos fue de 101,6 por
100.000 habitantes, tasa que ascendió a 104,3 por 100.000
en 1987 y alcanzó a 115,7 en 1994. En 1995, los tumores
malignos representaron la segunda causa de muerte del país,
con 16.429 defunciones (20,7%). Las cinco localizaciones
principales fueron: estómago (16,7%), tráquea, bronquios y
pulmón (10,4%), vesícula y vías biliares (10%), próstata
(6,4%), mama (5,7%) y cuello del útero (4,5%).
En 1994 se notificaron 10.293 casos de cáncer (73,4 por
100.000 habitantes). Los más frecuentes en mujeres fueron
el de cuello del útero (25,6% del total de cánceres
notificados en mujeres), el de mama (15,8%) y el de piel
(8,7%), y en hombres, el cáncer de estómago (20,5% del
total de cánceres masculinos), el de próstata (12,2%) y el
de pulmón (10,1%). La razón de notificación hombre/mujer
fue de 0,68.
En 1991, la tasa de mortalidad por traumatismos,
envenenamientos y violencia fue de 69,1 por 100.000
habitantes, mientras que en 1994 fue de 63,6 por 100.000.
Los accidentes y la violencia han ido adquiriendo un lugar
cada vez más importante, tanto como causa de muerte como de
morbilidad. El 84,8% de las muertes ocurre en personas
menores de 65 años (para las otras causas este porcentaje
es de 44,5%) y 16,5%, en menores de 15 años. La
contribución de este grupo a la mortalidad osciló en el
último decenio entre 11% y 12% (11,8% en 1994). El 38% de
las muertes por causas violentas se debe a accidentes de
todo tipo; de estos, casi la cuarta parte son de vehículos
de motor.
Según datos policiales, la cantidad de personas lesionadas
o muertas en accidentes de tráfico aumentó entre 1980 y
1995 de 25.176 a 41.582, es decir, un promedio de 9,4% por
año, y el número de muertes se elevó de 1.191 a 1.747, es
decir, 7,4% anual. En 1996, las estadísticas policiales
registraron 1.925 defunciones en accidentes de tráfico y un
total de 60.093 accidentes.
Los problemas de salud mental han mostrado un aumento
significativo en los últimos años. Algunos indicadores
indirectos se encuentran en diferentes estudios, la mayoría
referidos a grupos pequeños, grupos específicos o ambos. El
5,6% de las licencias médicas otorgadas por el Fondo
Nacional de Salud corresponde a neurosis.
En relación con el alcoholismo, se estima que en la
actualidad 20% de las personas pueden ser clasificadas como
bebedores-problema, 15% sin dependencia y 5% con
dependencia alcohólica. El alcoholismo es más frecuente en
los hombres y entre los que están cesantes o solo disponen
de un empleo ocasional. Constituye la octava causa de años
de vida perdidos ajustados por discapacidad (AVISA: 53.498,
con 3,02%). El alcoholismo se asocia con 38% de los egresos
hospitalarios. Es responsable de 4,5% de los egresos
hospitalarios, de 7% de las muertes como causa principal y
de 25% de las muertes como causa asociada. Se encuentra una
alcoholemia positiva en 48,6% de los homicidios, 38,6% de
los suicidios y 50% de los accidentes de tráfico con
vehículos de motor.
La mortalidad específica por cirrosis hepática fue de 20,8
por 100.000 habitantes en 1994, una de las tasas más altas
de la Región. Las enfermedades hepáticas mantienen su
importancia, en particular la cirrosis, que es un destacado
componente de la mortalidad, asociada con el alcoholismo y
el tabaquismo. La mortalidad llegó a 27,4 por 100.000
habitantes en 1989, 28,5 en 1990 y 20,8 en 1994.
Según la encuesta sobre drogadicción de la CONACE, en el
total de los encuestados de 12 a 64 años de edad existe una
prevalencia de vida de 13,42% para las tres drogas
ilícitas, que es de 20,63% para los hombres y 7,14% para
las mujeres.
De acuerdo con los datos de CASEN 94, la prevalencia de
tabaquismo es de 38% en la población masculina y de 25% en
la población femenina. Se advierte una disminución de la
prevalencia entre los hombres (de 47% a 44%) y un aumento
entre las mujeres (de 36% a 41%).
La prevalencia estimada de caries en la población del país
supera al 90%. El 34% de los preescolares presentan caries.
Otro tipo de problema es la gingivitis, cuya prevalencia se
ha estimado en 37,7% en la población de 6 a 12 años, y
aumenta con la edad.
Chile está expuesto a sismos, aluviones e inundaciones que,
en la última década. En 1996, la sequía sufrida en al menos
cuatro regiones del país, incluida la región metropolitana
y el sector agrícola. Asimismo, los servicios sanitarios se
mostraron insuficientes para distribuir agua. Debido al
fenómeno climático inverso, es decir, un exceso de lluvias
que produjo un estado de emergencia, en especial en el
norte del país, sin la infraestructura vial y sanitaria
apropiadas para enfrentar la situación. Muchas familias de
escasos recursos perdieron sus viviendas o enseres, y se
produjeron defunciones.
En 1992, la ciudad de Antofagasta fue víctima de un gran
aluvión, producto de lluvias que ablandaron el terreno en
el que se encontraban ubicados los estanques de agua
potable, lo que afectó a un amplio sector de la ciudad. En
1993, un fenómeno similar afectó a la región metropolitana,
en el sector denominado quebrada de Macul, a consecuencia
de lluvias cordilleranas que hicieron que una masa de lodo
y piedras inundara un vasto sector de la ciudad, causando
más de 100 víctimas entre muertos y desaparecidos.
El último sismo, de mediana intensidad, afectó a la zona
central del país en 1996.
Los accidentes industriales son un fenómeno de reciente
aparición que ha llevado a la constitución de equipos de
trabajo dedicados tanto a su prevención como a la
planificación de acciones para afrontarlos.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
De acuerdo con la Constitución de 1980, la salud es un
derecho básico de las personas y el Estado debe garantizar
a todos los ciudadanos el ejercicio del derecho a la
protección de la salud y a habitar en un medio ambiente sin
contaminación. La norma constitucional consagra un sistema
dual de atención de la salud al garantizar que cada persona
"tendrá el derecho a elegir el sistema de salud al que
desea acogerse, sea estatal o privado". La función del
Ministerio de Salud es asegurar el acceso libre e
igualitario a las actividades de promoción, protección y
recuperación de la salud, así como a las de rehabilitación
de las secuelas de la enfermedad. Asimismo, debe coordinar,
controlar y, cuando corresponda, ejecutar acciones en los
ámbitos mencionados.
Organización del sector salud
Organización institucional
El sistema de salud único estatal de cobertura universal
que adoptó Chile en 1952 experimentó importantes
transformaciones de 1980 en adelante, en dos sentidos
principales: la creación de una instancia gestora de
financiamiento de naturaleza privada, esto es, las
instituciones de salud previsional (ISAPRE), y el traspaso
de los establecimientos de atención primaria a la
administración municipal. Estos cambios han ido acompañados
por la descentralización de la gestión de las acciones a
los servicios regionales de salud (28 a comienzos de 1997).
El subsector público está constituido por los organismos
que componen el Sistema Nacional de Servicios de Salud
(SNSS): el Ministerio de Salud, 28 servicios regionales de
salud distribuidos en el país, el Fondo Nacional de Salud
(FONASA), el Instituto de Salud Pública, la Central de
Abastecimientos y la Superintendencia de las ISAPRE, todos
descentralizados. Se pueden incorporar también las
instituciones y empresas del Estado que cuentan con
unidades asistenciales para su personal.
En cada región, el Ministerio está representado por las
Secretarías Regionales Ministeriales de Salud. Los 28
servicios de salud, a los que se agrega uno especializado
(el Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente), brindan
asistencia médica y sanitaria a la población de una
determinada zona geográfica por medio de sus
establecimientos y unidades de atención. El personal del
sector público está compuesto por 68.400 funcionarios del
SNSS y 16.500 funcionarios municipales de salud dedicados a
la atención primaria.
El proceso de reforma del sector requiere una extensa
adaptación del cuerpo legal. Los principales proyectos en
curso son el proyecto de ley de remuneración profesional y
estímulos, una serie de proyectos en el marco del esfuerzo
legislativo hacia la descentralización; la nueva ley
médica, que trata de las condiciones de trabajo y
remuneración de médicos, dentistas y farmacéuticos;
proyectos de ley para regular los aspectos relacionados con
la bioética. Como grandes cuestiones pendientes se
encuentra una legislación ambiental, donde se defina
claramente el papel del sector salud y la ampliación de la
ley de medicamentos en lo relacionado con su producción y
comercialización.
No se observan hasta el momento tentativas concertadas de
promover una legislación sanitaria que responda a las
necesidades presentes y futuras de la integración regional.
El proceso de descentralización de los servicios tiene su
marco legal en las reformas de 1980. La población se
encuentra cubierta por los 28 servicios regionales de salud
que poseen autonomía financiera, presupuestaria y de
acción, y que constituyen el centro de gravedad del sistema
de salud chileno. La atención primaria está delegada en los
municipios que coordinan sus acciones con los servicios
regionales. Tanto los servicios regionales de salud como
los municipalizados tienen autonomía financiera y son
financiados por el FONASA o por la vía de las ISAPRE, a las
que venden servicios. Uno de los aspectos fundamentales de
la reforma sanitaria es la separación de las funciones
institucionales. En este sentido, el Ministerio de Salud,
históricamente el proveedor básico de servicios de salud en
el país, se reserva en forma progresiva un papel rector y
regulador; el FONASA cumple funciones de aseguramiento y
financiamiento, y los servicios regionales de salud se
ocupan de la provisión de servicios.
En el sector privado, el papel asegurador está a cargo de
las 21 ISAPRE abiertas y las 15 cerradas que operan en el
país. ISAPRE cuentan con servicios ambulatorios
especialmente para atención primaria, pero en general no
para atención hospitalaria.De 35,3% de la población que
declara atenderse en el sector privado de salud 23,7% está
cubierto por las ISAPRE, 2,7% por los sistemas de las
Fuerzas Armadas, 0,9% por otros sistemas y 8,0% declara
atenderse con recursos particulares.
En 1995 egresaron 1,4 millones de pacientes de todos los
establecimientos con servicio de hospitalización del país.
El SNSS produjo 1.064.000 egresos, con un rendimiento de
33,7 egresos por cama. En el sector privado la proporción
fue de 32,1 egresos por cama. En 1996 el SNSS produjo 116,2
egresos por 1.000 beneficiarios, las ISAPRE abiertas, 86,4
egresos por 1.000 beneficiarios y las cerradas, 139,8
egresos por 1.000 beneficiarios. La tasa de internación
(cociente egresos:consultas) fue de 4,58% en el SNSS, 2,50
% en las ISAPRE cerradas y 2,76% en las ISAPRE abiertas.
La construcción de nuevos establecimientos privados de
salud está reglada por la Ordenanza General de Construcción
y Edificaciones en su capítulo de Edificaciones
Hospitalarias y de Establecimientos de Salud.
En 1981 el gobierno militar modificó la ley de los Colegios
Profesionales vigente desde 1948, que determinaba la
tuición ética de la profesión por el Colegio Médico,
eliminando la afiliación obligatoria. Esto acarreó graves
consecuencias de naturaleza ética y de control del
ejercicio de la profesión, ya que se estima que de 20% a
30% de los profesionales en ejercicio no se encuentran
afiliados. Actualmente, hay cuatro proyectos de ley en el
Congreso Nacional que buscan corregir esa situación.
El mercado chileno de medicamentos representa cerca de US$
400 millones anuales, de los cuales cerca de la mitad se
produce en laboratorios nacionales y la otra mitad, en
laboratorios de origen internacional. El registro de
medicamentos se realiza en el Instituto de Salud Pública
según la legislación recién actualizada (marzo de 1997). La
fiscalización la ejercen los servicios regionales de salud,
y los análisis correspondientes los realiza el Instituto de
Salud Pública.
Servicios
de Salud y Recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
El sistema de regulación ambiental ha sido reforzado por la
Ley de Base del Medio Ambiente aprobada en 1994 y por el
Reglamento de Evaluación de Impacto Ambiental de Proyectos
de Desarrollo, aprobado en abril de 1997. La implementación
de este sistema permite la divulgación diaria de los
niveles de contaminación en la capital y la declaración de
situación de preemergencia y emergencia ambiental. El
control de calidad de las aguas lo realiza la División
General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas. El
control de la calidad de los alimentos es responsabilidad
del Instituto de Salud Pública y la ejecuta el Ministerio
de Salud por medio de los servicios de salud regionales.
Los servicios regionales
de salud realizan la fiscalización por muestreo, autorizan
la comercialización de los alimentos, vigilan su
manipulación y controlan las condiciones sanitarias de los
establecimientos alimentarios. La red de laboratorios de
salud pública efectúa los análisis.
Chile está realizando un esfuerzo
significativo en lo que se refiere a actividades de
promoción de la salud. Las principales acciones se vinculan
con la organización de consejos de desarrollo (consejos de
participación comunitaria) a nivel de servicios y de
establecimientos básicos y hospitalarios. En 1995
funcionaban 40 consejos de desarrollo y a fines de 1996 ya
había 111.
Las acciones de prevención y control se realizan en los
servicios primarios municipalizados y en los servicios
regionales de salud. El resultado de esas actividades se
refleja en las cifras: más de 95% de cobertura de
inmunización, 99,5% de atención del parto y tasas de
mortalidad infantil de 12,0 por 1.000 nacidos vivos.
Los servicios regionales de salud realizan la vigilancia
epidemiológica de enfermedades transmisibles mediante
diversas estrategias de intervención que consideran la
participación de epidemiólogos para el control de brotes y
el monitoreo de la situación.
Existe una red nacional de laboratorios de salud pública
coordinada y controlada por el Instituto de Salud Pública
por medio del llamado "Programa de Evaluación Externa
de la Calidad de los Laboratorios Clínicos del País"
(PEEC), que incluye ocho secciones de laboratorio clínico
(química clínica, hematología, parasitología, serología de
sífilis, bacteriología, inmunología, virología y
micobacterias). Cada una de ellas tiene subprogramas de
acuerdo con las especialidades que evalúan. La organización
y administración del PEEC, llevada a cabo por el Instituto
de Salud Pública, contempla un mínimo de dos y un máximo de
cuatro evaluaciones al año por cada subprograma a cada uno
de los establecimientos adscritos al programa. En marzo de
1997, los establecimientos adscritos sumaban 886
laboratorios clínicos, 201 públicos, 77 municipales, 56
pertenecientes a las fuerzas armadas, universidades o
entidades religiosas, y 552 establecimientos privados. A
estos laboratorios se agregan 128 bancos de sangre, 75 de
ellos en servicios públicos y 53 privados. Todos los bancos
de sangre cuentan con tamizaje obligatorio para VIH,
hepatitis B, sífilis y Chagas, este último en zonas
endémicas.
La cobertura de abastecimiento de agua salubre es de 98,0
% en la zona urbana y de 67,3% en la rural. La cobertura de
alcantarillado es de 84,7% en la zona urbana, aunque 97% de
las aguas servidas sean evacuadas en cursos de agua sin
tratamiento previo.
El 100% de la población con servicios de agua recibe agua
clorada.
La tasa de recolección de residuos sólidos es de 98% y la
cobertura de disposición en rellenos sanitarios, de 74,2
% en la zona urbana. De los residuos industriales generados
en 1995 en la región metropolitana, 3,0% fueron calificados
como peligrosos.
Desde los años veinte, en Chile se realiza un conjunto de
actividades relacionadas con la complementación alimentaria
a través del Programa Nacional de Alimentación
Complementaria (PNAC). En 1994, el PNAC representaba 9,1
% del gasto público en salud.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
Los establecimientos vinculados a los servicios regionales
de salud se encuentran organizados en red. Asimismo, los
consultorios de atención primaria municipalizada se
articulan con los servicios regionales y son coordinados
por estos por medio de sus divisiones de atención primaria,
divisiones de programas o divisiones de atención integrada.
En 1995 los establecimientos del sistema público sumaban
187 hospitales, 15 consultorios urbanos administrados por
el SNSS, 215 consultorios urbanos municipalizados, 146
consultorios rurales y 1.102 postas rurales (sin médico
permanente). De los hospitales, 20 (11.855 camas) son de
alta complejidad, 30 son del tipo 2, es decir, con
especialidades (8.019 camas); 23 son del tipo 3, es decir,
con algunas especialidades básicas (4.114 camas), y 105 son
operados por médicos generales (5.332 camas).
En varios servicios de salud de la región metropolitana de
Santiago, Valparaíso y Viña del Mar funciona una red de
unidades de atención de emergencia (SAPU) y de atención
prehospitalaria, esta última en algunos casos con médico
(modelo SAMU francés) y otras con personal auxiliar, que ha
ayudado a mejorar este tipo de atención.
En 1994, el SNSS disponía de 37 establecimientos
psiquiátricos con 1.334 camas. Actualmente se ejecuta un
Plan Nacional de Salud Mental que realiza un esfuerzo
normativo amplio, con el apoyo de unidades
multiprofesionales en los 28 servicios de salud. Las
unidades de salud mental se preocupan principalmente de los
aspectos promocionales y preventivos que requieren una
atención urgente.
El país cuenta desde 1990 con un Programa de Salud
Bucodental orientado a los aspectos promocionales y
preventivos. El 38% de la población recibe aguas
fluoruradas y en las regiones donde ello no ocurre se
aplica la práctica del enjuagatorio de flúor en poblaciones
escolares, que cubre actualmente a 900.000 de los cerca de
2 millones de escolares del país. A estas acciones se suman
un programa educativo realizado junto con el Ministerio de
Educación y los municipios, y actividades de vigilancia
tanto del índice CPO como de problemas de fluorosis.
Insumos para la salud
Según legislación recientemente actualizada (marzo de
1997), el Instituto de Salud Pública lleva a cabo el
registro y control sanitario de medicamentos, alimentos de
uso médico, cosméticos y pesticidas de uso sanitario o
doméstico. Al Instituto de Salud Pública le corresponde
también el control, la autorización y la inspección de los
establecimientos que fabriquen productos farmacéuticos,
cosméticos y pesticidas en todo el país. La fiscalización
de depósitos, droguerías o distribuidoras de estos
productos la ejercen los servicios regionales de salud y
los análisis correspondientes los realiza el Instituto de
Salud Pública.
El Instituto de Salud Pública de Chile es el productor
oficial de biológicos del Estado. El volumen de producción
satisface completamente la demanda interna. El Instituto de
Salud Pública produce además derivado proteínico purificado
(PPD) para la detección de tuberculosis, Rotagel para el
diagnóstico de rotavirus y antígeno estándar para el
diagnóstico de rabia. El resto de las vacunas se importan y
el Instituto de Salud Pública tiene a su cargo el control
de calidad.
La ley recientemente modificada regula las actividades de
control de calidad de una serie de productos, con el
propósito de garantizar seguridad y eficacia. Entre los
productos sometidos a fiscalización se incluyen
instrumentos, equipos, reactivos de diagnóstico y artículos
o elementos destinados a la prevención, diagnóstico y
tratamiento de enfermedades en humanos, así como los
destinados al reemplazo o modificación de la anatomía.
Recursos humanos
De los 13.857 médicos en actividad en el país en 1966,
66,2% se encuentran vinculados al sector público y 7.831
están adscriptos al SNSS; de ellos, 11,7% ejercen en el
nivel municipal. De los 5.817 odontólogos, 26,1% trabajan
en el sector público y 8,75%, en el nivel municipal. En
1996 el país contaba con 0,54 médicos, 0,07 odontólogos,
0,22 enfermeros, 0,14 matronas y 1,54 auxiliares por 1.000
habitantes.
La formación de pregrado del personal de salud se realiza
en las universidades estatales y privadas del país. En
diciembre de 1995, la CONACEM registró a 5.127 médicos
certificados como especialistas, la mayor parte de ellos en
los campos de pediatría (735), medicina interna (683),
cirugía general (561) y obstetricia y ginecología (506). La
Universidad de Chile y la Universidad Católica forman a
alrededor de 94% de los especialistas egresados de
programas universitarios.
La educación permanente del personal de salud constituye un
requisito para proseguir la carrera del personal municipal.
Los servicios de salud tienen la misión de aprobar y
supervisar el cumplimiento de los programas anuales de
capacitación elaborados por cada municipalidad.
En 1996 un estudio sobre el mercado de trabajo de
profesionales médicos reveló que existen suficientes
trabajadores de la salud, a excepción de algunas
especialidades como: anestesiología, especialidades
relacionadas con procedimientos, oncología y
neuropsiquiatría infantil. El país cuenta con una dotación
baja de enfermeros y se observa una importante
concentración de estos profesionales en la región
metropolitana. De los 5.817 odontólogos en actividad,
alrededor de 65% trabaja en la región metropolitana y 30
% en el SNSS; de estos, 45% son especialistas.
La investigación y desarrollo ha crecido en Chile nueve
veces en términos reales entre 1965 y 1993. La proporción
del producto geográfico bruto (PGB) comprometida con esa
actividad aún es pequeña (0,75%). De los recursos
distribuidos por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico
y Tecnológico (FONDECYT), principal fuente oficial en
materia de tecnología, 13,4% se destinó a las ciencias de
la salud. En el ámbito de la salud, dos instituciones
nacionales captan una elevada proporción de este Fondo
concursable: la Universidad de Chile (Santiago), y la
Universidad Católica de Chile (Santiago).
En 1997 se identificaron 75 publicaciones regulares en el
campo de la salud. Al Centro de Documentación Minsal/OPS
entran cerca de 800 títulos de este tipo al año.
Gasto y financiamiento sectorial
El gasto total en salud en 1997 se estimó en US$ 3.600
millones, de los cuales el subsector público ejecutó unos
US$ 2.020 millones. El gasto total como proporción del
producto interno bruto (PIB) se estimó para 1997 en 5,02%;
2,13% correspondió al gasto privado. Del gasto público,
10,2% correspondió a gastos directos de las
municipalidades. En los últimos cinco años la proporción
del PIB destinada a salud creció 15,1%. El componente
público aumentó 5,7% en el período (desde 2,96% en 1993) y
el privado, 36,5% (desde 1,56% en 1993). En 1994, 46,8% del
gasto público correspondía a aportes fiscales, el resto, a
la contribución de 7% de los ingresos de los trabajadores.
Con respecto al gasto público y privado en servicios
preventivos, el SNSS ha gastado en 1995 un total de US$
183,17 por beneficiario. El mismo gasto para el sistema
privado fue de US$ 212,69 en el caso de las ISAPRE abiertas
y de US$ 431,88 en el de las ISAPRE cerradas. De los gastos
del subsector público, modalidad institucional, 11,99% se
destinó a la atención primaria.
En cuanto al gasto público y privado en atención
ambulatoria y hospitalaria, el FONASA destinó 33,6% de los
recursos a días-cama, 19,3% a exámenes de apoyo
diagnóstico, 17,1% a atención ambulatoria, 13,9% a
intervenciones quirúrgicas, 5,03% a procedimientos de
ginecología y obstetricia, 4,8% a atención odontológica,
1,3% a hemodiálisis y otras prestaciones, 0,82% a
actividades de protección específica y 2,31% a atenciones
sobre el medio ambiente. En el subsistema de las ISAPRE,
46,15% de los recursos se dedicaron a la atención
ambulatoria y al apoyo diagnóstico relacionado con ella,
48,3% de ellos a programas médicos donde se incluye la
atención hospitalaria, 2,18% a atención dental (no prevista
en todos los planes de salud) y 0,35% a actividades
preventivas.
El presupuesto público de salud de 1997 está formado por
las contribuciones de los trabajadores (33%), el aporte
fiscal (48%), los ingresos de operación (8%), otros
ingresos (9%) y endeudamiento (2%). De los recursos
públicos para salud, 10,2% corresponde a los aportes
fiscales municipales. En 1996 las inversiones en el sector
alcanzaron los US$ 112 millones, lo que representa 6,3% del
total del gasto público en el sector.
Cooperación técnica y financiera externa
La situación de desarrollo de la salud en Chile hace que
los aportes financieros tengan menos significación que las
actividades conjuntas que los proyectos de cooperación
posibilitan. A su vez, Chile realiza un significativo
esfuerzo de cooperación entre países dirigido sobre todo a
América Central y el Caribe, como es el caso de Haití y
Nicaragua.
En el período 19941995 Chile contó con recursos
extrasectoriales provenientes de créditos otorgados por el
Banco Mundial por US$ 3,3 millones para recuperación
hospitalaria y rehabilitación; US$ 23,9 millones para
unidades de emergencia en la región metropolitana; US$ 3,5
millones para proyectos de desarrollo institucional y US$
86,5 millones para invertir en ocho servicios regionales de
salud. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) concedió
un crédito de US$ 70 millones para un proyecto de
racionalización (funcional y física) de servicios
regionales. El Gobierno de Alemania otorgó un préstamo de
US$ 31,75 millones para rehabilitación hospitalaria.
En términos de cooperación bilateral, en 1994 y 1995
Alemania aportó US$ 894.000 para la realización de un
proyecto en el campo de la rehabilitación; Estados Unidos
US$ 10,8 millones para atención primaria a comunas
carenciadas; el Reino de los Países Bajos US$ 348.000 para
la prevención del SIDA; Italia US$ 10,34 millones para la
atención sanitaria en zonas de alto riesgo social; Francia
US$ 42.000 para la lucha contra el SIDA; Japón US$ 700.000
para el desarrollo de unidades de atención secundaria
resolutiva, y Suecia US$ 416.000 para la lucha contra el
SIDA. En cuanto a la cooperación multilateral, la Unión
Europea aportó US$ 986.440 para la prevención de la
drogadicción.
Para ver el capítulo completo de Salud en
las Américas 1998 para este país en formato PDF,
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Para ver el Informe de País sobre la Línea
Basal para el Seguimiento Evaluación de las Reformas
del Sector Salud, oprima el ícono a la derecha
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