Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
COSTA
RICA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
Costa Rica tiene una superficie de 51.100 km2 y una
población de 3,36 millones de habitantes (1995).
Administrativamente está dividida en 7 provincias y 81
cantones y, a efectos de planificación, en 9 regiones. El
país ha tenido un crecimiento económico sostenido,
estabilidad del sistema político y un período de 49 años
sin ejército, y ha logrado así avances significativos en el
plano social.
La crisis económica
de los años ochenta obligó a reformular el modelo de
desarrollo, que en la presente década se enfocó al estímulo
de las exportaciones, la actividad turística y la
modernización de las instituciones del Estado. En 1994 el
producto interno bruto (PIB) fue de US$ 2.150 por habitante
y creció 4,7% en 1995. La deuda pública externa a finales
de 1995 ascendía a US$ 3.255 millones. El servicio de la
deuda como porcentaje del PIB disminuyó ligeramente
respecto al decenio anterior. En 1995 la deuda externa fue
equivalente a 37,5% del PIB, muy por debajo del promedio
del último decenio, 67%, lo que reduce la vulnerabilidad de
la economía frente al endeudamiento exterior.
Se estima que 14,7% de los hogares en 1995 se hallaban en
condiciones de pobreza. En 1989 esa proporción fue 21,9%.
Aproximadamente 80% de los hogares pobres se hallan en la
zona rural. La población económicamente activa (PEA) en
1995 fue de 1,2 millones de personas. Las mujeres
constituyen 30% de la PEA y los jóvenes de 12 a 19 años
13%; en la población de 5 a 17 años 13% trabajan y 34% de
este grupo no recibe remuneración alguna por su trabajo. El
desempleo abierto llegó a 5,2% en 1995. Entre los pobres
más de 10,9% viven en pobreza extrema; 36% del desempleo
abierto corresponde a mujeres.
En 1991 la disponibilidad alimentaria energética a nivel
nacional fue de 2.261 kilocalorías por persona, mayor en el
área rural (2.355 kcal) que en la urbana (2.170 kcal).
A fines de 1995,
99,6% de la población contaba con agua de consumo humano,
95,7% con sistema de alcantarillado o eliminación sanitaria
de excretas, y 93% con electricidad.
La educación es gratuita y obligatoria durante nueve años y
la tasa de analfabetismo es de 7%. En 1994 el analfabetismo
en los mayores de 13 años se estimó en 8,8% en la zona
rural y en 3,6% en la urbana. Las tasas de escolaridad son
muy elevadas y la deserción fue de 5% en 1995, esta última
la más alta en décadas recientes.
El déficit de viviendas constituye un problema social y en
1994 se estimó en 160.000 unidades. Se consideran
"buenas" 75% de las viviendas urbanas y 60% de
las rurales; 91% de las viviendas urbanas tienen servicios
básicos, frente a 81% de las rurales.
El último censo nacional se realizó en 1984. Según las
estimaciones de la Dirección General de Estadística y
Censos, la densidad de población en 1995 fue de 65,8
habitantes por km2. La tasa de crecimiento anual pasó de
3,0% en 1992 a 2,2% en 1995. Algo más de la tercera parte
de la población (34,4%) son menores de 15 años y 4,7
% mayores de 65. Las mujeres constituyen 49% de la población
y 56,3% de los habitantes viven en zonas rurales.
La inmigración internacional registrada en 1996 fue algo
inferior a un cuarto de millón de personas, 66% procedentes
de otros países centroamericanos y 51% de Nicaragua.
La esperanza de vida al nacer, de 75,2 años en el período
19901995, se estima en 75,6 años para el período
19952000 (78,1 en mujeres, 73,3 en varones). La tasa
global de fecundidad fue de 3,1 en 19901995. La tasa
bruta de natalidad fue de 23,9 por 1.000 en 1995.
Mortalidad y morbilidad
La tasa de mortalidad general en 1995, de 4,2 por 1.000. De
las 13.278 defunciones registradas en 1994, 62,9
% ocurrieron en personas de 60 y más años y de estas, 57,2
% en varones. Las causas de muerte no han sufrido cambios
considerables en años recientes. Solo 2,1% de las muertes
fueron por causas mal definidas. La principal causa de
muerte fueron las enfermedades cardiovasculares con 12,4 en
1995. La enfermedad isquémica del corazón fue responsable
de 47,2% de esas muertes. La segunda causa de muerte fueron
los tumores, con una tasa de 7,5 por 10.000 en 1990, 8,1 en
1994 y 8,4 en 1995. En 1994 el cáncer gástrico ocupaba el
primer lugar en ambos sexos, siendo el de próstata el
segundo en varones y los de mama y cuello uterino, segundo
y tercero en mujeres. Las causas externas ocuparon el
tercer lugar como causa de mortalidad, con tasas
respectivas de 4,4, 4,9 y 5,0 por 10.000 en 1990, 1994 y
1995. Este grupo de causas es el que genera más años
potenciales de vida perdidos (APVP), con 21,8% del total de
APVP en 1994. Las enfermedades del aparato respiratorio
ocuparon en 1995 el cuarto lugar como causa de muerte, con
una tasa de 4,6 por 10.000. El quinto correspondió a las
enfermedades del aparato digestivo, con una tasa de 2,7 por
10.000.
La tasa de mortalidad infantil fue 15,3 por 1.000 nacidos
vivos en 1990 y 13,0 por 1.000 en 1994. En siete cantones
la mortalidad infantil excedió de 20 por 1.000 y ocho
tuvieron una tasa de 15 a 20 por 1.000. En 1994, 69% de las
muertes de menores de 1 año (8,9 por 1.000) ocurrieron en
el período neonatal. Las afecciones originadas en el
período perinatal son la principal causa de la mortalidad
infantil, con una tasa de 6,4 por 1.000, seguidas por las
anomalías congénitas, con 3,6 por 1.000. La mortalidad
materna fue baja, variando entre el 15 y 39 por 100.000
nacidos vivos entre 1990 y 1994. Entre sus causas ocupó el
primer lugar la eclampsia.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) realiza
regularmente una encuesta de causas de consulta externa. La
última fue en 1992, año en el que hubo 6,13 millones de
consultas con un promedio anual de 1,94 consultas por
habitante; 64,6% de las consultas fueron de mujeres. Las
enfermedades respiratorias ocuparon el primer lugar como
causa de consulta, seguidas de las enfermedades
hipertensivas. En el grupo de 20 a 44 años la causa
principal fueron las enfermedades respiratorias, seguidas
de los trastornos dorsales en varones y las enfermedades
ginecológicas en mujeres. En mujeres las consultas de
control (sin dolencia manifiesta) fueron dos veces más
frecuentes que en varones. En los servicios de urgencias,
según una muestra de tres hospitales, uno de ellos
nacional, en 1995 las enfermedades respiratorias, los
traumatismos, los partos y el asma fueron las causas más
frecuentes de consulta.
La CCSS tuvo 297.941 egresos hospitalarios en 1994, de los
que 68,4% fueron mujeres. La importancia de los motivos
ginecoobstétricos como causa de egreso indica que en el
grupo de 15 a 44 años 84% de los egresos fueron mujeres,
mientras que en los menores de 15 años 57% de los egresos
fueron varones y en los adultos mayores los egresos
presentan proporciones similares en ambos sexos. La décima
parte de los egresos son urgencias.
La cantidad de egresos se ha mantenido en general estable
desde 1991. En 1994, los diagnósticos de egreso más
frecuentes fueron los ginecoobstétricos, el trauma
perineal, las infecciones intestinales, el asma y las
hernias. En niños las principales causas fueron las
infecciones intestinales agudas, el asma, la amigdalitis
crónica y la apendicitis aguda. En adultos de 45 y más años
predominan las hospitalizaciones por diabetes mellitus,
hernia inguinal, hiperplasia prostática y cardiopatía
isquémica.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
En 1995 se estimó una población de cerca de 400.000 menores
de 5 años, 11,9% del total de población. Se registraron ese
año 80.306 nacidos vivos y 1.064 defunciones de menores de
1 año, con una tasa de mortalidad infantil de 13,3 por
1.000 y una mortalidad neonatal de 8,5 por 1.000 nacidos
vivos. Las afecciones generadas en el período perinatal
fueron la principal causa de muerte de menores de 1 año,
con una tasa de 6,5 por 1.000, seguidas por las anomalías
congénitas, con 3,7 por 1.000, y las neumopatías, con 1,3
por 1.000. Las enfermedades infecciosas y parasitarias
produjeron apenas 4,4% de la mortalidad infantil, con una
tasa de 0,6 por 1.000.
En 1994 se registraron en la CCSS 25.772 egresos
hospitalarios de menores de 1 año (8,7% del total de
egresos) de los que los varones constituyeron 56,2%. Las
principales causas de hospitalización consignadas al egreso
fueron el alta del recién nacido sano, las ictericias, la
infección intestinal y las infecciones respiratorias
agudas. En 1992 en la CCSS se atendieron 242.641 consultas
de menores de 1 año, 4% del total de consultas de ese año;
15% de las consultas fueron para control, sin motivo
patológico.
Las muertes registradas en el grupo de 1 a 4 años
correspondieron en 1995 a 1,3% del total de defunciones,
con una tasa de mortalidad de 5,9 por 10.000. Las anomalías
congénitas fueron la principal causa de muerte en este
grupo, seguidas de cerca por las enfermedades infecciosas y
parasitarias y las enfermedades del aparato respiratorio.
La población de 1 a 4 años fue origen de 610.783 consultas,
10% del total, distribuidas casi por igual entre niños y
niñas; 7% de las consultas fueron de control. Se
registraron 16.801 egresos hospitalarios, 5,6% del total;
41% de estos egresos fueron niñas. En este grupo de edades
las principales causas de hospitalización consignadas al
egreso fueron la infección intestinal, el asma, la
bronconeumonía y la hernia inguinal.
En 1995 la población de 5 a 9 años constituyó 11,7% del
total, la de 10 a 14 años, 9,8%, y la de 15 a 19 años,
9,8%. El grupo de 5 a 14 años contribuyó a 1,6% de la
mortalidad general del país y presentó la menor tasa
específica de mortalidad, 3 por 10.000. Las principales
causas de muerte fueron las externas: traumatismos y
envenenamientos. Siguieron los tumores y las enfermedades
del sistema nervioso.
Se registraron 493.213 consultas de niños de 5 a 9 años, y
las principales causas de consulta fueron los problemas
respiratorios. Al grupo de 10 a 14 años correspondieron
292.737 consultas, 4,8% del total, y las principales causas
de consulta fueron las infecciones agudas de las vías
respiratorias altas, seguidas por los trastornos mentales
en el sexo masculino y las dermatosis en el femenino;
alrededor de 6% de las consultas en este grupo fueron
consultas de control. En el grupo de 15 a 19 años se
registraron 320.768 consultas, 5,2% del total, 75,4% en
mujeres. Las principales causas de consulta de las
adolescentes fueron las relacionadas con la menstruación,
los trastornos agudos de las vías respiratorias altas, la
gastroduodenitis y las complicaciones obstétricas; 15,7% de
las consultas del sexo femenino fueron de control, sin
trastorno patológico manifiesto. En los varones de este
grupo las primeras causas de consulta fueron los trastornos
agudos de las vías respiratorias superiores; 5,9% fueron
consultas de control.
El grupo de 5 a 9 años contribuyó con 4,4% del total de
egresos hospitalarios; 59,9% fueron de varones, entre los
cuales el asma fue la principal causa de hospitalización,
seguida por la enfermedad crónica de las amígdalas. Esta
fue también la primera causa en las niñas, seguida por el
asma.
Se registraron 9.176 egresos en la población de 10 a 14
años, 3,1% del total de egresos; 54,5% de los egresos en
este grupo fueron varones, en los que las principales
causas de internación fueron la apendicitis aguda, la
enfermedad crónica de las amígdalas, las anomalías
congénitas, la concusión y el asma. En las mujeres la
principal causa de hospitalización fue también la
apendicitis aguda (8,7% de los egresos) seguida del parto
normal (5,5%), la enfermedad crónica de las amígdalas, el
parto prematuro y el asma. El parto obstruido fue la
séptima causa de hospitalización en este grupo; el aborto
no especificado, la décima.
En la población de 15 a 19 años se registraron 25.184
egresos hospitalarios, 8,8% del total; 84,7% de estos
egresos correspondieron a mujeres, en las que las causas
más frecuentes de hospitalización fueron las
ginecoosbtétricas: parto normal (33%), prematuro (11%) o
distócico (6%), aborto no especificado (5%) y otros (4%).
En 1995 la población de 20 a 59 años se estimó en 1,64
millones, 48,8% del total. La de 60 años y más fue estimada
en 233.000 personas, 6,9% del total, compuesta por 109.000
hombres y 124.000 mujeres.
La principal causa de muerte en el grupo de 15 a 34 años
fueron las causas externas lesiones traumáticas y
envenenamientos, seguidas por los tumores. En las
mujeres la tercera causa fueron las enfermedades
cardiovasculares y en los varones, los trastornos
endocrinometabólicos e inmunitarios.
En el grupo de 35 a 49 años la principal causa de muerte en
las mujeres fueron los tumores, seguidos por las
enfermedades cardiovasculares y las causas externas. En los
varones las causas externas ocuparon el primer lugar y las
enfermedades cardiovasculares el segundo.
En el grupo de 50 a 69 años las principales causas de
muerte en las mujeres fueron los tumores y las enfermedades
cardiovasculares y de la sangre y los órganos
hematopoyéticos. En los varones de 50 a 69 años las causas
predominantes de muerte fueron las enfermedades
cardiovasculares, las endocrinometabólicas, los trastornos
inmunitarios y las causas externas.
En el grupo de 70 años y más la tasa de mortalidad fue de
644 por 10.000 en las mujeres y de 850 por 10.000 en los
varones. Las principales causas de defunción en ambos sexos
fueron las enfermedades cardiovasculares, los tumores y las
enfermedades del aparato respiratorio.
En 1992 se registraron 3,27 millones de consultas de
personas de 20 a 59 años, lo que supone 53% del total.
En el grupo de 20 a 44 años, 73% de todas las consultas
correspondieron a mujeres que acudieron a consultas de
control 15,6% de las veces. Las principales causas de
consulta fueron las enfermedades inflamatorias de útero,
vagina y vulva, seguidas de las infecciones agudas de las
vías respiratorias altas y las complicaciones obstétricas
directas. En los varones de 20 a 44 años las consultas de
control aportaron 4,7% del total y las principales causas
de consulta fueron las infecciones agudas de las vías
respiratorias superiores y las dorsolumbopatías.
En el grupo de 45 a 59 años, siempre según datos de 1992,
se atendieron unas 870.000 consultas, 14,2% del total,
69,8% en mujeres. La primera causa de consulta fue la
hipertensión. La segunda fue la diabetes en las mujeres y
las dorsolumbopatías en los varones; la tercera, los
trastornos articulares en las mujeres y la diabetes en los
varones. Alrededor de 4,5% del total fueron consultas de
control, sin motivo patológico, siendo esta proporción algo
mayor (4,9%) en el sexo femenino.
El grupo de 60 años y más generó 14,2% de todas las
consultas externas de la CCSS (869.000). El promedio en
este grupo fueron 3,7 consultas por habitante y año y 61,4
% fueron consultas de mujeres. La hipertensión fue el primer
motivo de consulta, seguida por la diabetes mellitus y los
trastornos articulares.
Según los datos disponibles de egresos hospitalarios, 48,1
% del total en 1994 fueron egresos de personas de 20 a 44
años. De los 143.000 egresos en este grupo, 83,9% fueron
mujeres, en las que las 10 primeras causas de
hospitalización tuvieron relación con la función
reproductiva. El parto normal contribuyó con 21,5% de los
egresos, el obstruido, con 8,0% y el prematuro, con 7,3%.
En los varones las principales causas de hospitalización
fueron la apendicitis aguda y la hernia inguinal, que en
conjunto no llegan a aportar ni 10% del total de egresos,
lo que da idea de la dispersión de las causas de
hospitalización en este subgrupo.
En el grupo de 45 a 59 años se dieron 25.000 egresos, lo
que supone 7,1 por cada 100 personas de este grupo y 8,3
% del total de egresos; 59,3% fueron egresos de mujeres, en
las que los trastornos menstruales fueron la primera causa
de hospitalización (5,6%); la segunda fue la colelitiasis
(4,9%) y la tercera, la diabetes mellitus (4,5%). En los
varones, la diabetes mellitus, la hernia inguinal y la
cardiopatía isquémica fueron las tres primeras causas de
hospitalización en este grupo, contribuyendo
respectivamente con 4,7%, 4,0% y 3,1% del total de egresos.
En el grupo de 60 años y más, la CCSS registró 38.410
egresos, 4,4 por cada 100 personas de este grupo y 12,9
% del total. Poco más de la mitad (51%) fueron egresos de
varones, en los que las principales causas de
hospitalización fueron la hiperplasia prostática (7,2%), la
cardiopatía isquémica (5,7%), las cataratas (4,6%) y la
neumopatía obstructiva crónica (4,5%). En las mujeres las
primeras causas de hospitalización fueron la diabetes
mellitus (7,8%), las cataratas (5,6%), la neumopatía
obstructiva crónica (4,8%), la cardiopatía isquémica y la
fractura del cuello del fémur (3,4%).
Según la encuesta de salud reproductiva de 1993, 75% de las
mujeres que tienen relaciones sexuales utilizan métodos
anticonceptivos: 28% utilizan métodos modernos; 21% han
sido esterilizadas; 16% usan métodos de barrera y 10%,
métodos tradicionales. En cuanto a las embarazadas, 75
% empiezan el control prenatal durante el primer trimestre de
gestación y 97% de los partos son hospitalarios, 56
% atendidos por médicos y 41% por enfermeras.
Se estima que la cobertura de servicios de salud
ocupacional es baja, alrededor de 25% en asalariados y
prácticamente cero en el sector informal, que probablemente
representa 30% de la población ocupada. Los trabajadores
agrícolas están expuestos a riesgos altos derivados del uso
de plaguicidas. Su tendencia es creciente, aunque ello
puede deberse en parte a la disminución del subregistro,
que se estimó en 43% ese mismo año. Algunos estudios
muestran que el riesgo de accidente de las trabajadoras
agrícolas es 1,7 veces mayor que el de los trabajadores
varones.
La población indígena representa 1% de la población del
país y está distribuida en ocho pueblos que integran un
total de 35.850 personas. Tienen elevadas tasas de
mortalidad infantil, de natalidad y de mortalidad general
en comparación con el promedio nacional, así como con
importantes deficiencias de vivienda y servicios básicos,
como agua potable y electricidad. En 1995 se tomaron
medidas tendientes a disminuir la exclusión social de estos
grupos y así se extendió el seguro social y se creó el
Departamento de Educación Indígena y el Colegio Técnico en
la comunidad de Amubri de Talamanca, de población
mayoritariamente indígena.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Las enfermedades infecciosas y parasitarias causaron entre
2,7% del total de muertes registradas entre 1992 y 1995,
con una tasa anual de mortalidad 1 por 10.000 habitantes.
No generan un volumen importante de servicios de consulta
externa; solo figuran como causa importante de
hospitalización en menores de 5 años las infecciones
intestinales y respiratorias agudas. Sin embargo, en años
recientes han resurgido varias enfermedades transmisibles.
Desde finales de los años ochenta, la malaria se recrudeció
hasta llegar a registrarse 6.951 casos en 1992, con un
índice parasitario anual (IPA) de 7,9 por 1.000 habitantes.
Desde 1991 se observó el desplazamiento de la malaria desde
la costa del Pacífico a la región norte y a la costa del
Atlántico, coincidiendo con el desarrollo bananero, la
deforestación y el desplazamiento migratorio de
trabajadores temporales, factores que dificultan el
seguimiento y el control de casos. El riesgo de contraer
malaria en la región Huetar Atlántica es el triple que en
el resto del país. En 1995 se registraron 4.515 casos y, en
1996, 5.480, con un IPA de 4,8 por 1.000. Plasmodium
vivax fue el agente infeccioso en 99,9% de los casos
hasta 1995. Las infecciones causadas por Plasmodium
falciparum son casos importados (en 1996 se
registraron 65 casos). En Costa Rica no se habían
registrado muertes por malaria durante más de 20 años, pero
en 1996 se registraron dos defunciones en casos por P.
falciparum.
Desde 1992 se detectó el mosquito Aedes aegypti en
localidades donde nunca había sido encontrado previamente,
como las de la Meseta Central, a altitudes superiores a los
700 m sobre el nivel del mar. En 1994 se detectaron índices
de infestación hasta de 32,2% en la región Central Sur. A
fines de 1993 hubo un brote súbito de dengue con 4.612
casos; en 1994 se notificaron 13.929 casos y, en 1995,
5.135, entre ellos el primer caso de dengue hemorrágico en
la región Chorotega. En 1996 se registraron 2.309 casos y
las 2 primeras defunciones por dengue. El serotipo
circulante con el que se inició la epidemia fue el 1. Se
detectaron dos casos con serotipos 2 y 4, que no volvieron
a aislarse posteriormente. En 1995 se detectó el serotipo 3
en varias regiones del país; en 1996 su presencia se
incrementó, coincidiendo con los casos mortales. La mayoría
de los casos se presentaron en áreas de concentración
poblacional, en el grupo de 20 a 40 años y en mujeres.
Una epidemia de sarampión que se inició a finales de 1990
en Guanacaste se extendió posteriormente al resto del país
y no remitió hasta diciembre de 1993. En ese período se
registraron 9.292 casos y 56 defunciones. Muchos casos
correspondieron a adolescentes y adultos jóvenes; sin
embargo, la tasa de incidencia y la letalidad fueron
mayores en los menores de 1 año. En 1994 se registraron 103
casos, sin defunciones, y en 1995 se notificaron 250 casos
de los cuales 86% se descartaron como casos de sarampión.
En 1996 se notificaron 148 casos de los que 84% se
descartaron.
En el período 19921996 la rubéola presentó una
tendencia descendente. Desde 1995 se cuenta con
confirmación laboratorial. Ese año se confirmaron 67 casos,
7 por laboratorio y 60 clínicamente. En 1996 se confirmaron
37, 15 por laboratorio. En estos años no se ha presentado
ningún caso de rubéola congénita.
Desde 1973 no se han registrado casos de poliomielitis y en
1994 se certificó la erradicación de la circulación del
poliovirus salvaje. En el período 19901995 no ha
habido casos conocidos de difteria. El último caso de
tétanos neonatal se notificó en 1988. La incidencia de tos
ferina ha sido baja desde 1991 y con tendencia descendente,
pasando de 1,1 por 100.000 habitantes en 1992 a 0,2 por
100.000 en 1996, con solo una defunción en 1995
en todo el período.
El cólera se detectó en Costa Rica en enero de 1992, año en
que se notificaron 12 casos. En 1996 se registraron 36
casos, 19 de ellos importados. Hasta 1996 fueron
notificados 123 casos, 74% importados. Ese año se detectó
multirresistencia antimicrobiana de V. cholerae en todos
los aislamientos y la primera muerte por cólera. El área
más afectada fue la frontera norte. En 1992 el biotipo
predominante fue El Tor, serotipo Inaba; el serotipo Ogawa
predominó en años posteriores.
La tuberculosis presentó un aumento importante reciente,
con tasas de incidencia de 11,4 por 100.000 en 1992 y 19,0,
por 100.000 en 1996. A pesar de este aumento general, la
incidencia de meningitis tuberculosa en menores de 5 años
es estable y baja. Las regiones Pacífico Central
(Puntarenas) y Huetar Atlántica (Limón) son las más
afectadas por la tuberculosis. En los varones se
diagnostica el doble de casos que en las mujeres. Alrededor
de 90% de los casos se presentan en forma de tuberculosis
pulmonar. En 1994 se registraron 80 muertes por
tuberculosis, lo que significa 25% de todas las muertes
por enfermedades infecciosas y parasitarias ese año. En
1995 la tasa nacional de mortalidad por tuberculosis fue de
2,1 por 100.000; en Limón llegó a 7,0 por 100.000. El país
no cuenta con registro de pacientes con tuberculosis por
cohortes, por lo que no se tienen datos sobre eficacia de
tratamiento o eficiencia del programa. Tampoco se dispone
de datos sobre la relación entre la tuberculosis y el VIH.
La lepra ya no constituye un problema de salud pública. A
finales de 1996 había 158 casos registrados. Sin embargo,
los casos se concentran en las regiones Pacífico Central,
Huetar Atlántica y Huetar Norte, las tres con prevalencias
de más de 1,2 por 10.000. Son multibacilares 78% de los
casos, la razón hombres/mujeres es de 2 y los casos en
menores de 15 años son excepcionales. En 1996 se detectó
discapacidad principalmente en las manos en 35
% de los casos diagnosticados.
No se han registrado casos de rabia humana desde hace casi
30 años. El último caso de rabia canina se registró en
1987. Se realizan actividades de vigilancia epidemiológica,
vacunación de perros y acciones conjuntas en la frontera
norte. No se cuenta con sistemas de notificación y
vigilancia eficientes para otras zoonosis.
Los primeros casos de SIDA conocidos en Costa Rica en
la primera mitad de los años ochenta ocurrieron en
hemofílicos. A partir de 1985 se empezaron a registrar
casos en homosexuales y en la presente década apareció la
transmisión heterosexual y vertical, que presentan
tendencia creciente en los últimos años. La transmisión por
vía parenteral nunca fue importante (0,6% de los casos son
usuarios de drogas intravenosas y 0,6% tuvieron exposición
por transfusión sanguínea). En los últimos años se alcanzó
100% de control de las transfusiones con tamizaje para VIH.
De 94 casos de SIDA diagnosticados en 1990 se pasó a 207 en
1995. Según datos parciales de 1996 se registraron 202
casos de SIDA, con una tasa de incidencia de 5,3 por
100.000 y 90,5% de los casos en varones. En los varones el
grupo más afectado fue el de homosexuales, con 37,4%,
seguido de los heterosexuales, con 20,6%, y los bisexuales,
con 19,6%. Desde el comienzo de la epidemia hasta 1996 se
registraron en Costa Rica 1.156 casos de SIDA y 621
defunciones.
Se ha observado una reducción progresiva de la notificación
de casos de otras enfermedades de transmisión sexual, en
especial la gonorrea, cuya incidencia por 100.000
habitantes pasó de 433,8 en 1982 a 123,7 en 1990 y a 68,6
en 1995. La incidencia de sífilis también decreció, de 99,8
por 100.000 en 1983 a 54,3 en 1990 y a 44,7 en 1995. Llama
la atención la persistencia de casos de sífilis congénita.
En los últimos años se registraron anualmente entre 90 y
150 casos.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
La Encuesta Nacional de Nutrición de 1996 mostró en la
población de niños y niñas de 1 a 6 años, según la
clasificación de Waterlow, la siguiente distribución: 92
% normal; 2% de desnutrición aguda; 5,7% de desnutrición
crónica y 0,3% de desnutrición aguda y crónica.La población
preescolar fue evaluada según el índice de masa corporal:
16,4% presentó déficit nutricional y 14,9%, exceso de peso.
Las niñas presentaron 16,3% de exceso de peso y los niños,
13,6%. No se observaron diferencias por sexo en la
deficiencia nutricional. La proporción de nacidos con bajo
peso fue 6,3% en 1990, 7% en 1994 y 6,1% en 1995. Pese a
los programas de prevención, en 1994 se notificaron 1.292
casos de bocio endémico, 91% en mujeres de las cuales 63
% estaban en edad reproductiva.
La diabetes mellitus es la novena causa específica de
muerte; en 1994 produjo 258 muertes. Constituye la octava
causa de consulta en los varones y la cuarta en las
mujeres. En los egresos hospitalarios aparece como cuarta
causa de hospitalización; en 1995 se consignó en 4.421
egresos, la mayor parte mujeres.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de
defunción en Costa Rica. En 1994 generaron una mortalidad
de 12,5 por 10.000 habitantes. El total de defunciones por
enfermedad cardiovascular se incrementó entre 1992 y 1994 a
un ritmo anual de 4,4%. En 1994 representaron 31% del total
de defunciones del país. Junto con los tumores producen la
mitad de las muertes. Si a estas se añaden los traumatismos
y las enfermedades del aparato respiratorio, se da cuenta
de tres de cada cuatro muertes producidas en Costa Rica. Se
estima que 15% de la población costarricense mayor de 15
años es hipertensa. En la encuesta de causas de consulta de
1992, la enfermedad hipertensiva ocupó el segundo lugar,
tanto en los varones como en las mujeres.
Entre las enfermedades cardiovasculares la principal causa
de muerte es la cardiopatía isquémica. Siguen las
enfermedades cerebrovasculares y a continuación las
enfermedades de la circulación pulmonar y otras formas de
cardiopatía. En 1994, la enfermedad isquémica del corazón
fue la tercera causa de hospitalización en los varones de
45 a 59 años. En la población de 60 años y más fue la
segunda causa en los varones y la cuarta en las mujeres.
Las muertes por enfermedad cardiovascular por lo general se
producen a edades relativamente avanzadas, por lo que este
grupo ocupa el cuarto lugar como generador de años
potenciales de vida perdidos (APVP). Las enfermedades
cardiovasculares producen la mitad de APVP que las lesiones
no intencionales o "accidentes", grupo que ocupa
el primer lugar como causa de APVP.
Los tumores malignos son la segunda causa de muerte. En el
período 19921994 generaron anualmente 8,1 defunciones
por 10.000 habitantes, siendo la tercera causa de APVP. Los
más frecuentes son los tumores de estómago, pulmón,
próstata, mama, cuello de útero y útero. La tendencia
general de la mortalidad por tumores malignos en el período
19851995 fue estable, salvo para el cáncer de
próstata en los varones, que aumentó, y el de estómago en
las mujeres, que disminuyó.
La incidencia de cáncer en el período 19851994 fue en
general estable, aunque en las mujeres hubo tendencia a la
disminución de las localizaciones gástricas, pulmonares,
cervicouterinas, hematopoyéticas y reticuloendoteliales, y
al aumento del cáncer de mama. En los varones aumentó la
incidencia de cáncer de pulmón y próstata y disminuyó la de
cáncer de estómago y sistema hematopoyético y
reticuloendotelial.
Los tumores constituyeron la sexta causa de hospitalización
en el período 19881995. Los linfomas, las leucemias y
los cánceres de estómago y de aparato genital son los más
frecuentes en los egresos hospitalarios masculinos. En las
mujeres los cánceres más frecuentes como causa de
hospitalización son los del aparato genital, destacando el
cáncer de cuello de útero.
Las lesiones no intencionales o "accidentes"
(traumatismos y envenenamientos) ocupan el tercer lugar
como motivo de defunción. En 1994 produjeron 12,2% de las
muertes y 21,8% del total de años potenciales de vida
perdidos (APVP), siendo la primera causa de pérdida de vida
sana (medida por este indicador combinado de
morbimortalidad). La tasa de mortalidad correspondiente fue
de 48,9 por 100.000.
En 1994 la mortalidad por accidentes de tráfico alcanzó una
tasa de 17,5 por 100.000. La edad promedio de estas muertes
fue de 39 años y predominaron las defunciones por colisión
entre vehículo de motor y peatón (44%), seguidas por las
debidas a colisión entre vehículos. Las lesiones de
colisión entre vehículo de motor y peatón fueron
responsables de 47,1% de las muertes por causa externa.
Los homicidios y lesiones infligidas intencionalmente
provocaron en 1994 un total de 183 muertes, a una edad
promedio de 34 años, y 3% del total de APVP; 54% fueron
producidas por arma de fuego y 38% por instrumento
punzocortante.
El sector salud no posee un registro de los problemas de
salud derivados de la violencia doméstica. Se presentan
aquí datos parciales, obtenidos de las instituciones
gubernamentales que atienden víctimas de esta violencia. La
Delegación de la Mujer, institución judicial del Ministerio
de Gobernación, reportó haber atendido en 1994 a 2.299
mujeres víctimas de actos de violencia. En 1995 el número
de denuncias ascendió a 5.597 y en mayo de 1996 ya se
habían registrado 4.221 denuncias. Este aumento puede tener
relación con la existencia desde 1995 de un Plan Nacional
contra la Violencia Intrafamiliar y la promulgación de una
ley que penaliza las agresiones contra las mujeres. Según
la misma fuente, en 1995 y hasta mayo de 1996 se atendieron
715 denuncias de jóvenes de 15 a 20 años que manifestaron
haber sido objeto de violencia doméstica.
El Patronato Nacional de la Infancia, organismo
gubernamental especializado en la protección infantil,
comunicó en el primer trimestre de 1997 haber atendido
24.044 casos de niños y adolescentes. Las principales
causas fueron conflictos familiares y conyugales (5.423
casos), abandono (5.639 casos).
El Hospital Geriátrico Nacional es el único centro que ha
iniciado el registro de la violencia doméstica contra
adultos mayores. En 19951996 se atendieron 92 casos
de abandono, de los que 87 fueron mujeres.
En el último estudio nacional de 1992, en la población de
12 años se halló un índice CPO-D (dientes cariados,
perdidos, obturados) de 4,9.
Entre 1992 y 1996, la inestabilidad geológica del país, los
fenómenos climáticos y la acción nociva sobre el equilibrio
ecológico de la distribución urbano-rural y del desarrollo
económico han generado inundaciones, deslizamientos,
sismos, erupciones volcánicas y otros desastres. Los
declarados emergencia nacional en ese período fueron el
sismo de Pejibaye en 1992 y la tormenta tropical Bret en
agosto de 1993. En 1995 hubo 32 inundaciones a consecuencia
de tormentas o huracanes. En 1996 las inundaciones en Limón
y en la zona Sur dejaron un saldo de nueve muertos. Ese
mismo año, como consecuencia del huracán César se
produjeron inundaciones en el Pacífico Central y Sur, con
un total de 451.496 afectados, 4.560 habitantes en
albergues y 39 muertos. En octubre de 1996 las inundaciones
provocadas por los huracanes Lili y Marco causaron siete
muertos en Guanacaste y la zona Norte del país.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La política nacional de salud y el plan estratégico del
sector salud para el período 19941998 incorporan las
políticas sociales del plan nacional de desarrollo. Este
señala que "el Estado asumirá un papel central con el
objetivo de asegurar condiciones favorables para mejorar la
salud y proveer servicios, según los criterios de
solidaridad en el financiamiento, equidad en el acceso,
universalidad en la cobertura, altos niveles de calidad,
oportunidad y agilidad, eficiencia en el uso de los
recursos y amabilidad en el trato a los usuarios".
El Ministerio de Salud asume la rectoría del sistema
nacional de salud, el cual trasciende al sector, con
enfoque multisectorial. Sus funciones estratégicas son
cuatro: dirección y conducción de la salud; regulación del
desarrollo de la salud; vigilancia de la salud, e
investigación científica y desarrollo tecnológico. Se trata
de readecuar la atención en el primer nivel para atender
apropiada y oportunamente los problemas locales de salud,
promover la participación de la comunidad y racionalizar el
gasto público. El modelo opera con equipos de atención que
brindan una oferta básica de servicios, categorizada en
cinco programas de atención integral dirigidos a niños,
adolescentes, mujeres, adultos y ancianos.
Organización del sector salud
Organización institucional
Según un decreto promulgado en 1983 el sector salud está
conformado por el Ministerio de Salud, el Ministerio de
Planificación Económica y Política Nacional, el Ministerio
de la Presidencia, el Instituto Costarricense de Acueductos
y Alcantarillados, la Caja Costarricense de Seguro Social
(CCSS) y la Universidad de Costa Rica. En 1989 se promulgó
el decreto sobre el Reglamento General del Sistema Nacional
de Salud, el cual amplía el sector a la participación de
las municipalidades, los servicios privados, las
comunidades y otras universidades.
Los convenios que dan marco a la reforma del sector
incluyen el Convenio de Préstamo y Proyecto de Reforma del
Sector Salud con el Banco Mundial, de 1993, y la ley de
1994 sobre contrato de préstamo entre el Gobierno de Costa
Rica y el BID para financiar la rectoría del Ministerio de
Salud y el mejoramiento de la infraestructura física de
centros y puestos de salud y la construcción del hospital
de Alajuela.
En el marco de la reforma del sector el Ministerio de Salud
asume el papel rector, con las funciones estratégicas de
dirección, conducción y regulación; la CCSS asume la
prestación de servicios. El financiamiento del seguro de
enfermedad y maternidad es tripartito, con aportes sobre el
salario por parte de los empresarios (9,25%), el Estado
(0,25%) y los trabajadores (5,5%). En el caso de los
asegurados voluntarios el trabajador aporta 13,25% y el
Estado 0,25%. Los indigentes son cubiertos por el Estado.
Un pequeño sector de la población utiliza los servicios
privados de salud, cuya oferta ha aumentado en los últimos
años. No hay datos sobre la demanda o cobertura de los
servicios privados. La CCSS debe cubrir 100% de la
población. Actualmente 90% de la población está asegurada,
el resto está cubierto por el Estado.
El proceso de descentralización se aplica por una parte a
un modelo de asignación de recursos financieros para los
tres niveles de atención, basado en la separación de
funciones de financiamiento y provisión de servicios,
mediante contratos entre el nivel central y los hospitales
y áreas de salud. La regulación de los establecimientos de
salud se ha iniciado como proyecto piloto con un proceso de
acreditación de maternidades tanto públicas como privadas,
según estándares mínimos establecidos por el Ministerio de
Salud.
La certificación y el ejercicio de las profesiones
sanitarias están reguladas por los colegios profesionales
respectivos, creados cada uno de ellos por ley y en los que
el Estado delega la función de certificación y vigilancia
del ejercicio profesional. En la actualidad hay un debate
público sobre la inconstitucionalidad de esta situación y
se propone que esta función sea retomada por el Ministerio
de Salud como representante del Estado. Los controles y
registros sanitarios para medicamentos, alimentos y
sustancias tóxicas peligrosas están a cargo del
Departamento de Drogas y Estupefacientes, Controles y
Registros, del Ministerio de Salud. La regulación y
vigilancia sanitaria, incluida la calidad del aire, suelo,
vivienda, seguridad química y residuos peligrosos, está a
cargo de la División de Saneamiento Ambiental del
Ministerio de Salud. Estos son aspectos básicos de un
programa prioritario de salud pública denominado Programa
de Protección y Mejoramiento del Ambiente Humano. El
sistema de vigilancia se encuentra en fase de organización
y ya se completó la formulación de las normas nacionales de
calidad del agua y del reglamento de vertido y
reutilización de aguas residuales. Los alimentos están
incluidos dentro de este programa. Sin embargo, está en
discusión la conformación de un Sistema de Controles y
Registros Sanitarios que incluiría el control de alimentos.
Actualmente no hay controles ni registros sanitarios para
equipos y materiales biomédicos.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Promoción de la salud y participación
comunitaria. Desde 1995 el Ministerio de Salud
tiene un Programa Nacional de Promoción y Protección de la
Salud que impulsa la participación social y la vincula a
los componentes de educación y comunicación social. El
programa permanente de vacunación alcanzó en 1995
coberturas nacionales superiores a 84% para todas las
vacunas, aunque hay mucha disparidad en la cobertura
cantonal. En 1997 la cobertura con las tres dosis de vacuna
antipoliomielítica oral era superior a 80% en 67 de los 81
cantones existentes, la cobertura con la vacuna contra la
difteria, la tos ferina y el tétanos (DPT) no llegaba a 88
% en 72 cantones, y la cobertura con la vacuna
antisarampionosa en los niños de 1 año excedía de 88% en 72
cantones. En la actualidad todos los recién nacidos en
unidades médicas de la CCSS reciben la vacuna BCG y la
vacuna contra la hepatitis B, lo que representa 99% de
cobertura a nivel nacional.
Vigilancia epidemiológica. En 1996 se
encontraban bajo vigilancia epidemiológica algunas
enfermedades de notificación obligatoria y las
intoxicaciones por plaguicidas. Se realiza vigilancia
entomológica para combatir la malaria y el dengue, y el
seguimiento de la calidad del agua corre a cargo del
programa especial de saneamiento básico.
La sospecha y la detección de las enfermedades o
circunstancias sujetas a vigilancia epidemiológica se hacen
a nivel local y la notificación mediante boleta única
depende de los niveles locales del Ministerio de Salud y de
la CCSS, hospitales y laboratorios. Existe poca
coordinación en los niveles locales y regionales de las dos
instituciones y tampoco hay suficiente capacidad y práctica
de análisis de datos en estos niveles. Sin embargo, cada
vez hay más capacidad de investigación operativa y de
respuesta a los problemas epidémicos. El nivel nacional
consolida los datos periódicamente y los publica en un
Boletín Epidemiológico Semanal.
La capacidad diagnóstica para dengue, cólera,
leptospirosis, meningitis meningocócica, sarampión y
rubéola está asegurada por el laboratorio de referencia
nacional. También hay capacidad para diagnóstico de
hepatitis y citomegalovirus en un centro de investigación
(ICMRT) vinculado a la Universidad de Luisiana, Estados
Unidos de América, que ofrece servicios diagnósticos a la
CCSS. El diagnóstico de malaria se concentra en el
laboratorio del nivel central, aunque en 1996 comenzó a
descentralizarse a algunos servicios locales de áreas
prioritarias. El Departamento de Control de SIDA cuenta con
laboratorio de diagnóstico y de referencia para los
laboratorios públicos y privados que diagnostican VIH y
para los bancos de sangre. Hay capacidad diagnóstica para
Escherichia coli y rotavirus en el Hospital
Nacional de Niños.
La vigilancia de las defunciones de menores de 1 año se
implantó en 1996 y la de la mortalidad materna en 1997. Se
cuenta con normas e instrumentos para la investigación de
cada muerte en cada establecimiento. La vigilancia de las
intoxicaciones por plaguicidas se implantó
experimentalmente en algunas áreas en 1995 y en 1997 se
empezó a extender a todo el país.
El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados
(AyA) está encargado por ley de diseñar y construir los
sistemas de agua y alcantarillado. Las municipalidades
tienen la responsabilidad primaria en agua y saneamiento y
muchas de ellas manejan sus sistemas independientemente de
AyA.
AyA administra 141 acueductos, que cubren a aproximadamente
63% de la población. Además existen 2.214 acueductos
operados por 150 municipalidades, 1.664 comités comunales y
400 empresas privadas. El agua de estos sistemas es de
calidad desconocida y no cuenta con control ni vigilancia
del Ministerio de Salud.
En lo que se refiere a aguas residuales, se estima que solo
se tratan antes de la descarga los efluentes de 3% de la
población. El río Tárcoles recibe las aguas crudas del área
metropolitana y además las aguas residuales, prácticamente
sin tratar, de gran parte de las tenerías (curtiembres) e
industrias de alimentación, café y textiles.
Las municipalidades tienen la responsabilidad legal de
resolver el problema de los residuos sólidos domésticos. La
Unidad Ejecutora de Desechos Sólidos del Ministerio del
Ambiente y Energía colabora con las municipalidades en este
campo. También algunas empresas privadas proveen servicios
urbanos de recolección y eliminación en rellenos sanitarios
controlados. Los residuos sólidos hospitalarios corren a
cargo de la CCSS y por el momento se envían a rellenos o
basureros municipales.
En lo que hace a recolección de desechos sólidos, la
cobertura llega a 62% de la población. Unas 62
municipalidades (70%) depositan sus desechos sólidos en
vertederos, de los que hay 55 a cielo abierto en todo el
país. Según el Plan Nacional de Manejo de Desechos, en
Costa Rica se generan aproximadamente 11.764 toneladas
diarias de desechos, de las que 86% corresponden a desechos
agroindustriales, 13,6% a desechos ordinarios y 0,4% a
desechos peligrosos (domésticos, industriales, plaguicidas,
fertilizantes y hospitalarios). Estos últimos casi siempre
son enviados a vertederos municipales o son quemados al
aire libre, tirados o vendidos.
El Ministerio de Salud tiene responsabilidades de monitoreo
y control de la contaminación atmosférica en general; las
del Ministerio del Ambiente corresponden al ámbito de la
protección ambiental. No existen normas de calidad del
aire; las existentes, reguladoras de la emisión de
contaminantes, fueron elaboradas para apoyar un programa de
ordenamiento ambiental del área metropolitana.
Las principales medidas adoptadas por el Ministerio de
Salud para reducir la emisión de contaminantes atmosféricos
incluyen la instalación de equipos de control de emisiones
en las principales industrias, la realización de muestreos
por parte de los laboratorios especializados, la toma de
muestras directamente en las chimeneas y los análisis
correspondientes. El Departamento de Control Ambiental
verifica la eficiencia de la remoción de contaminantes y
solicita mejoras y controles en caso necesario. Por otra
parte, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes lleva
a cabo, a través de la Policía de Tránsito, un programa de
control de la contaminación producida por vehículos
automotores, para lo cual cuenta con equipos de medición
directa en el tubo de escape del vehículo. En 1994 se
promulgó un reglamento de emisiones vehiculares. En 1996 se
cumplieron los ocho años que un Decreto Ejecutivo de 1988
dio como plazo para que la Refinadora Costarricense de
Petróleo produjera únicamente gasolina sin plomo, que
actualmente es la única que se produce. El programa
"Ecomarchamo", cuyo propósito es disminuir las
emisiones de los vehículos, se encuentra bajo la
jurisdicción del Ministerio de Ambiente y Energía, el
Ministerio de Obras Públicas y la Policía de Tránsito. La
Dirección de Saneamiento Ambiental, dependiente del
Ministerio de Salud, opera una red de monitoreo de calidad
atmosférica en el área metropolitana de San José. En los
estudios y análisis de laboratorio ha sido muy relevante el
trabajo de la Universidad Nacional, con el apoyo técnico y
financiero de ProEco, una organización no gubernamental
financiada con fondos suizos.
Hace ya varios años que se emitió un decreto que prohíbe
fumar en los lugares públicos. Por otra parte, están en
marcha programas educativos y campañas publicitarias al
respecto, realizadas por la CCSS y el Ministerio de Salud.
Para mejorar la calidad del aire en locales cerrados existe
un reglamento de construcciones que hace referencia a la
ventilación. El reglamento de seguridad e higiene del
trabajo y el reglamento sobre lugares de reunión incluyen
también orientaciones sobre ventilación para prevenir
problemas de salud en las personas. Hay también un
reglamento de uso y control del asbesto y de los productos
que lo contengan, destinado a la reducción de emisiones
nocivas a partir de actividades de construcción.
No hay una política definida de seguridad alimentaria ni un
plan de acción que articule los programas institucionales
en protección de alimentos. Por ley, la competencia en la
coordinación, orientación, ejecución, supervisión y
evaluación de los programas recae en el Ministerio de
Salud. También participan el Ministerio de Agricultura y
Ganadería, por medio de los Departamentos de Sanidad
Vegetal, Inspección de Carnes y Cuarentena Animal, y el
Ministerio de Economía, Industria y Comercio, por medio de
la Oficina Nacional de Normas y Unidades de Medida, con
funciones de regulación metrológica, etiquetado y control
de calidad. Todas estas instituciones cuentan con
laboratorios bien equipados.
El país dispone de instrumentos técnico-normativos en
materia de alimentos y el Ministerio de Salud es integrante
de la Comisión Mixta FAO/OMS del Codex Alimentarius. Costa
Rica ha suscrito también los acuerdos de la Organización
Mundial del Comercio en materia sanitaria. La Universidad
de Costa Rica y el Instituto Costarricense de Investigación
y Enseñanza en Nutrición y Salud han realizado diversos
estudios de productos agropecuarios frescos, en especial
sobre plaguicidas, hormonas y metales pesados.
Se establecieron cursos permanentes de capacitación a
manipuladores de alimentos con cobertura nacional. La venta
callejera de alimentos no constituye un problema sanitario
importante, aunque está en aumento. El Programa de
Alimentación Complementaria en centros educativos tiene una
amplia cobertura, sobre todo en las escuelas rurales y
urbanomarginales.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
La Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) consta de un
nivel central encargado de las políticas institucionales,
un nivel regional conformado por siete direcciones
regionales de servicios médicos y un nivel local
constituido por áreas y sectores de salud. En el nivel
terciario, la CCSS cuenta con tres hospitales nacionales
generales y seis hospitales nacionales especializados. En
el segundo nivel hay 7 hospitales regionales, 13 hospitales
periféricos y 38 clínicas tipo 3 y 4 (con 3 ó 4
especialidades médicas básicas). El primer nivel está
constituido por 103 clínicas así como centros y puestos de
salud. Cada nivel de atención está referido a un territorio
determinado y los establecimientos constituyen una red de
servicios claramente definida con niveles de atención
dependientes del grado de complejidad y capacidad
resolutiva. Está definido el sistema de envío y devolución
de pacientes entre hospitales periféricos, regionales y
nacionales.
La estrategia de fortalecer el primer nivel de atención
tiene la meta de constituir 800 sectores de salud con
equipos básicos de atención integral. En julio de 1996 ya
funcionaban 306 sectores, con una cobertura de 1,13
millones de habitantes. Esta infraestructura está ubicada
principalmente en áreas prioritarias, por su menor
desarrollo socioeconómico. El Ministerio de Salud cuenta
todavía con algunos centros y puestos de salud, unidades
móviles médicas y odontológicas, consultorios escolares
odontológicos, centros de atención integral, comedores
escolares y centros infantiles de nutrición y atención
integral.
Los servicios preventivos de salud oral han sido
proporcionados tradicionalmente por el Ministerio de Salud
a los escolares y a las mujeres embarazadas, mientras que
la CCSS brinda servicios de mayor complejidad a los
asegurados directos y procedimientos de menor complejidad a
los dependientes. En años recientes se han creado carreras
de odontología en tres universidades privadas y la atención
privada ha proliferado, ofreciendo servicios de mayor
complejidad que los del sector público.
El país cuenta con atención psiquiátrica en todos los
hospitales nacionales, regionales y clínicas tipo IV y en
algunos hospitales periféricos. El principal centro
psiquiátrico es el Hospital Nacional Psiquiátrico, con 800
camas, 600 destinadas a pacientes crónicos. Otro hospital
exclusivamente destinado
a pacientes crónicos cuenta con 300 camas. Actualmente se
intenta descentralizar la atención y favorecer que el
usuario esté más cerca de su comunidad y de su familia. Se
ha iniciado también un proceso de apertura y
desinstitucionalización. Los problemas de
farmacodependencia son atendidos ambulatoriamente por el
Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia. Se cuenta
con tres escuelas de psicología, dos de ellas privadas, una
escuela estatal de trabajo social y un posgrado a nivel de
especialidad en psiquiatría en la universidad estatal.
Desde 1994 hay participación formal de los mismos
adolescentes en la planificación y ejecución de las
actividades y proyectos correspondientes.
Los servicios de salud reproductiva, tradicionalmente a
cargo del Ministerio de Salud, fueron transferidos a la
CCSS para ser ejecutados en los equipos de atención básica.
La Asociación Demográfica Costarricense, entidad no
gubernamental con financiamiento externo, apoya los
servicios de la CCSS con consultorios de planificación
familiar y actividades de detección del cáncer
cervicouterino y de mama.
La CCSS cuenta con un programa de atención integral al
adulto mayor y un hospital especializado en geriatría. Para
la formación académica de especialistas existe un posgrado
en gerontología y geriatría.
La Lista Oficial de Medicamentos es parte integral del
Formulario Terapéutico Nacional. La selección de
medicamentos en la CCSS se realiza según criterios
demográficos, estadísticas de morbimortalidad,
requerimientos en programas especiales, infraestructura
disponible y equipo. Se tienen también en cuenta la
eficacia y la inocuidad según ensayos clínicos y los
precios en el momento de realizar las compras. La CCSS
dedicó en 1997 a medicamentos 7,55% de su presupuesto, en
total US$ 49,49 millones. Además de las compras a nivel
central se autorizan gastos en efectivo a las unidades
médicas, generalmente hospitales. En la CCSS el gasto per
cápita en medicamentos fue de US$ 14,46 en 1989 y de US$
16,15 en 1997, año en que el país contaba con 161
farmacias.
El equipo médico hospitalario está muy centralizado en los
tres hospitales nacionales, que poseen más de la tercera
parte del total; los 13 hospitales periféricos poseen tan
solo una quinta parte. Uno de cada 10 equipos en el país no
está en buen estado y más de 6% se encuentran
subutilizados. En general se considera que las unidades
quirúrgicas y de emergencia están bien equipadas y con
buenas estructuras. En cambio, en las de tratamiento
intensivo a veces falta espacio. La adquisición y
utilización de equipos no es coordinada.
Recursos humanos
No existen políticas claras ni programas coordinados de
recursos humanos para la salud. En 1995 por cada 10.000
costarricenses había 12,7 médicos, 3,8 odontólogos, 9,6
enfermeros, 3,6 farmacéuticos, 20 auxiliares de enfermería,
0,3 ingenieros de saneamiento, 2,5 asistentes comunitarios
y 0,6 nutricionistas.
La docencia de las profesiones sanitarias se realiza en
varios centros de enseñanza públicos y privados,
universitarios y parauniversitarios. La universidad creó en
1989 la maestría en salud pública. En cuanto a educación
permanente y capacitación, las propias instituciones del
sector han asumido esa responsabilidad y el Centro de
Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad
Social cumple un papel muy importante en la formación de
recursos humanos para los servicios de salud. El Instituto
Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y
Salud, que hace investigación fundamentalmente clínica, y
la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Costa
Rica, en la que se desarrolla investigación relacionada con
la docencia, son las instituciones que dan curso al grueso
de la investigación sanitaria.
Gasto y financiamiento sectorial
El total del gasto público en salud en 1996 ascendió a US$
889,28 millones. En el mismo año la participación del gasto
público en salud como porcentaje del PIB fue de 9,8%: 0,7
% correspondió al Ministerio de Salud, 8,0% a la CCSS, 0,5
% al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados,
0,4% al Instituto Nacional de Seguros y 0,2% a las
municipalidades. El gasto público en salud durante 1996 se
distribuyó de la siguiente forma: 81,9% para la CCSS, 6,4
% para el Ministerio de Salud, 5,3% para el Instituto
Nacional de Acueductos y Alcantarillados, 4,2% para el
Instituto Nacional de Seguros y 2,1% para las
municipalidades.
En Costa Rica el sector público ha sido el sector
predominante en la financiación y prestación de los
servicios de salud, tendencia que se mantiene. No se cuenta
con información actualizada sobre la participación del
sector privado.
La CCSS tiene un proyecto orientado a su modernización y al
desarrollo de infraestructura hospitalaria, financiado por
el Banco Mundial. También están en marcha proyectos de
cooperación con el Banco Interamericano de Desarrollo para
el fortalecimiento institucional del Ministerio de Salud,
el desarrollo de la rectoría del sector y la
infraestructura de salud para la atención primaria. Con
otros organismos del sistema de Naciones Unidas como el
PNUD, el UNICEF, el FNUAP y la OPS existen programas de
cooperación amplios referentes a comunidades sanas,
prestación de servicios, rectoría, calidad de atención y
prevención y control de la degradación ambiental.