Datos actualizados para 2001
COSTA RICA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y demográfico
Costa Rica tiene una superficie de 51.100 km2 y una población de 3,36 millones de habitantes (1995). Administrativamente está dividida en 7 provincias y 81 cantones y, a efectos de planificación, en 9 regiones. El país ha tenido un crecimiento económico sostenido, estabilidad del sistema político y un período de 49 años sin ejército, y ha logrado así avances significativos en el plano social.
La crisis económica de los años ochenta obligó a reformular el modelo de desarrollo, que en la presente década se enfocó al estímulo de las exportaciones, la actividad turística y la modernización de las instituciones del Estado. En 1994 el producto interno bruto (PIB) fue de US$ 2.150 por habitante y creció 4,7% en 1995. La deuda pública externa a finales de 1995 ascendía a US$ 3.255 millones. El servicio de la deuda como porcentaje del PIB disminuyó ligeramente respecto al decenio anterior. En 1995 la deuda externa fue equivalente a 37,5% del PIB, muy por debajo del promedio del último decenio, 67%, lo que reduce la vulnerabilidad de la economía frente al endeudamiento exterior.
Se estima que 14,7% de los hogares en 1995 se hallaban en condiciones de pobreza. En 1989 esa proporción fue 21,9%. Aproximadamente 80% de los hogares pobres se hallan en la zona rural. La población económicamente activa (PEA) en 1995 fue de 1,2 millones de personas. Las mujeres constituyen 30% de la PEA y los jóvenes de 12 a 19 años 13%; en la población de 5 a 17 años 13% trabajan y 34% de este grupo no recibe remuneración alguna por su trabajo. El desempleo abierto llegó a 5,2% en 1995. Entre los pobres más de 10,9% viven en pobreza extrema; 36% del desempleo abierto corresponde a mujeres.
En 1991 la disponibilidad alimentaria energética a nivel nacional fue de 2.261 kilocalorías por persona, mayor en el área rural (2.355 kcal) que en la urbana (2.170 kcal).
A fines de 1995, 99,6% de la población contaba con agua de consumo humano, 95,7% con sistema de alcantarillado o eliminación sanitaria de excretas, y 93% con electricidad.
La educación es gratuita y obligatoria durante nueve años y la tasa de analfabetismo es de 7%. En 1994 el analfabetismo en los mayores de 13 años se estimó en 8,8% en la zona rural y en 3,6% en la urbana. Las tasas de escolaridad son muy elevadas y la deserción fue de 5% en 1995, esta última la más alta en décadas recientes.
El déficit de viviendas constituye un problema social y en 1994 se estimó en 160.000 unidades. Se consideran "buenas" 75% de las viviendas urbanas y 60% de las rurales; 91% de las viviendas urbanas tienen servicios básicos, frente a 81% de las rurales.
El último censo nacional se realizó en 1984. Según las estimaciones de la Dirección General de Estadística y Censos, la densidad de población en 1995 fue de 65,8 habitantes por km2. La tasa de crecimiento anual pasó de 3,0% en 1992 a 2,2% en 1995. Algo más de la tercera parte de la población (34,4%) son menores de 15 años y 4,7 % mayores de 65. Las mujeres constituyen 49% de la población y 56,3% de los habitantes viven en zonas rurales.
La inmigración internacional registrada en 1996 fue algo inferior a un cuarto de millón de personas, 66% procedentes de otros países centroamericanos y 51% de Nicaragua.
La esperanza de vida al nacer, de 75,2 años en el período 19901995, se estima en 75,6 años para el período 19952000 (78,1 en mujeres, 73,3 en varones). La tasa global de fecundidad fue de 3,1 en 19901995. La tasa bruta de natalidad fue de 23,9 por 1.000 en 1995.
La tasa de mortalidad general en 1995, de 4,2 por 1.000. De las 13.278 defunciones registradas en 1994, 62,9 % ocurrieron en personas de 60 y más años y de estas, 57,2 % en varones. Las causas de muerte no han sufrido cambios considerables en años recientes. Solo 2,1% de las muertes fueron por causas mal definidas. La principal causa de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares con 12,4 en 1995. La enfermedad isquémica del corazón fue responsable de 47,2% de esas muertes. La segunda causa de muerte fueron los tumores, con una tasa de 7,5 por 10.000 en 1990, 8,1 en 1994 y 8,4 en 1995. En 1994 el cáncer gástrico ocupaba el primer lugar en ambos sexos, siendo el de próstata el segundo en varones y los de mama y cuello uterino, segundo y tercero en mujeres. Las causas externas ocuparon el tercer lugar como causa de mortalidad, con tasas respectivas de 4,4, 4,9 y 5,0 por 10.000 en 1990, 1994 y 1995. Este grupo de causas es el que genera más años potenciales de vida perdidos (APVP), con 21,8% del total de APVP en 1994. Las enfermedades del aparato respiratorio ocuparon en 1995 el cuarto lugar como causa de muerte, con una tasa de 4,6 por 10.000. El quinto correspondió a las enfermedades del aparato digestivo, con una tasa de 2,7 por 10.000.
La tasa de mortalidad infantil fue 15,3 por 1.000 nacidos vivos en 1990 y 13,0 por 1.000 en 1994. En siete cantones la mortalidad infantil excedió de 20 por 1.000 y ocho tuvieron una tasa de 15 a 20 por 1.000. En 1994, 69% de las muertes de menores de 1 año (8,9 por 1.000) ocurrieron en el período neonatal. Las afecciones originadas en el período perinatal son la principal causa de la mortalidad infantil, con una tasa de 6,4 por 1.000, seguidas por las anomalías congénitas, con 3,6 por 1.000. La mortalidad materna fue baja, variando entre el 15 y 39 por 100.000 nacidos vivos entre 1990 y 1994. Entre sus causas ocupó el primer lugar la eclampsia.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) realiza regularmente una encuesta de causas de consulta externa. La última fue en 1992, año en el que hubo 6,13 millones de consultas con un promedio anual de 1,94 consultas por habitante; 64,6% de las consultas fueron de mujeres. Las enfermedades respiratorias ocuparon el primer lugar como causa de consulta, seguidas de las enfermedades hipertensivas. En el grupo de 20 a 44 años la causa principal fueron las enfermedades respiratorias, seguidas de los trastornos dorsales en varones y las enfermedades ginecológicas en mujeres. En mujeres las consultas de control (sin dolencia manifiesta) fueron dos veces más frecuentes que en varones. En los servicios de urgencias, según una muestra de tres hospitales, uno de ellos nacional, en 1995 las enfermedades respiratorias, los traumatismos, los partos y el asma fueron las causas más frecuentes de consulta.
La CCSS tuvo 297.941 egresos hospitalarios en 1994, de los que 68,4% fueron mujeres. La importancia de los motivos ginecoobstétricos como causa de egreso indica que en el grupo de 15 a 44 años 84% de los egresos fueron mujeres, mientras que en los menores de 15 años 57% de los egresos fueron varones y en los adultos mayores los egresos presentan proporciones similares en ambos sexos. La décima parte de los egresos son urgencias.
La cantidad de egresos se ha mantenido en general estable desde 1991. En 1994, los diagnósticos de egreso más frecuentes fueron los ginecoobstétricos, el trauma perineal, las infecciones intestinales, el asma y las hernias. En niños las principales causas fueron las infecciones intestinales agudas, el asma, la amigdalitis crónica y la apendicitis aguda. En adultos de 45 y más años predominan las hospitalizaciones por diabetes mellitus, hernia inguinal, hiperplasia prostática y cardiopatía isquémica.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
En 1995 se estimó una población de cerca de 400.000 menores de 5 años, 11,9% del total de población. Se registraron ese año 80.306 nacidos vivos y 1.064 defunciones de menores de 1 año, con una tasa de mortalidad infantil de 13,3 por 1.000 y una mortalidad neonatal de 8,5 por 1.000 nacidos vivos. Las afecciones generadas en el período perinatal fueron la principal causa de muerte de menores de 1 año, con una tasa de 6,5 por 1.000, seguidas por las anomalías congénitas, con 3,7 por 1.000, y las neumopatías, con 1,3 por 1.000. Las enfermedades infecciosas y parasitarias produjeron apenas 4,4% de la mortalidad infantil, con una tasa de 0,6 por 1.000.
En 1994 se registraron en la CCSS 25.772 egresos hospitalarios de menores de 1 año (8,7% del total de egresos) de los que los varones constituyeron 56,2%. Las principales causas de hospitalización consignadas al egreso fueron el alta del recién nacido sano, las ictericias, la infección intestinal y las infecciones respiratorias agudas. En 1992 en la CCSS se atendieron 242.641 consultas de menores de 1 año, 4% del total de consultas de ese año; 15% de las consultas fueron para control, sin motivo patológico.
Las muertes registradas en el grupo de 1 a 4 años correspondieron en 1995 a 1,3% del total de defunciones, con una tasa de mortalidad de 5,9 por 10.000. Las anomalías congénitas fueron la principal causa de muerte en este grupo, seguidas de cerca por las enfermedades infecciosas y parasitarias y las enfermedades del aparato respiratorio.
La población de 1 a 4 años fue origen de 610.783 consultas, 10% del total, distribuidas casi por igual entre niños y niñas; 7% de las consultas fueron de control. Se registraron 16.801 egresos hospitalarios, 5,6% del total; 41% de estos egresos fueron niñas. En este grupo de edades las principales causas de hospitalización consignadas al egreso fueron la infección intestinal, el asma, la bronconeumonía y la hernia inguinal.
En 1995 la población de 5 a 9 años constituyó 11,7% del total, la de 10 a 14 años, 9,8%, y la de 15 a 19 años, 9,8%. El grupo de 5 a 14 años contribuyó a 1,6% de la mortalidad general del país y presentó la menor tasa específica de mortalidad, 3 por 10.000. Las principales causas de muerte fueron las externas: traumatismos y envenenamientos. Siguieron los tumores y las enfermedades del sistema nervioso.
Se registraron 493.213 consultas de niños de 5 a 9 años, y las principales causas de consulta fueron los problemas respiratorios. Al grupo de 10 a 14 años correspondieron 292.737 consultas, 4,8% del total, y las principales causas de consulta fueron las infecciones agudas de las vías respiratorias altas, seguidas por los trastornos mentales en el sexo masculino y las dermatosis en el femenino; alrededor de 6% de las consultas en este grupo fueron consultas de control. En el grupo de 15 a 19 años se registraron 320.768 consultas, 5,2% del total, 75,4% en mujeres. Las principales causas de consulta de las adolescentes fueron las relacionadas con la menstruación, los trastornos agudos de las vías respiratorias altas, la gastroduodenitis y las complicaciones obstétricas; 15,7% de las consultas del sexo femenino fueron de control, sin trastorno patológico manifiesto. En los varones de este grupo las primeras causas de consulta fueron los trastornos agudos de las vías respiratorias superiores; 5,9% fueron consultas de control.
El grupo de 5 a 9 años contribuyó con 4,4% del total de egresos hospitalarios; 59,9% fueron de varones, entre los cuales el asma fue la principal causa de hospitalización, seguida por la enfermedad crónica de las amígdalas. Esta fue también la primera causa en las niñas, seguida por el asma.
Se registraron 9.176 egresos en la población de 10 a 14 años, 3,1% del total de egresos; 54,5% de los egresos en este grupo fueron varones, en los que las principales causas de internación fueron la apendicitis aguda, la enfermedad crónica de las amígdalas, las anomalías congénitas, la concusión y el asma. En las mujeres la principal causa de hospitalización fue también la apendicitis aguda (8,7% de los egresos) seguida del parto normal (5,5%), la enfermedad crónica de las amígdalas, el parto prematuro y el asma. El parto obstruido fue la séptima causa de hospitalización en este grupo; el aborto no especificado, la décima.
En la población de 15 a 19 años se registraron 25.184 egresos hospitalarios, 8,8% del total; 84,7% de estos egresos correspondieron a mujeres, en las que las causas más frecuentes de hospitalización fueron las ginecoosbtétricas: parto normal (33%), prematuro (11%) o distócico (6%), aborto no especificado (5%) y otros (4%).
En 1995 la población de 20 a 59 años se estimó en 1,64 millones, 48,8% del total. La de 60 años y más fue estimada en 233.000 personas, 6,9% del total, compuesta por 109.000 hombres y 124.000 mujeres.
La principal causa de muerte en el grupo de 15 a 34 años fueron las causas externas lesiones traumáticas y envenenamientos, seguidas por los tumores. En las mujeres la tercera causa fueron las enfermedades cardiovasculares y en los varones, los trastornos endocrinometabólicos e inmunitarios.
En el grupo de 35 a 49 años la principal causa de muerte en las mujeres fueron los tumores, seguidos por las enfermedades cardiovasculares y las causas externas. En los varones las causas externas ocuparon el primer lugar y las enfermedades cardiovasculares el segundo.
En el grupo de 50 a 69 años las principales causas de muerte en las mujeres fueron los tumores y las enfermedades cardiovasculares y de la sangre y los órganos hematopoyéticos. En los varones de 50 a 69 años las causas predominantes de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares, las endocrinometabólicas, los trastornos inmunitarios y las causas externas.
En el grupo de 70 años y más la tasa de mortalidad fue de 644 por 10.000 en las mujeres y de 850 por 10.000 en los varones. Las principales causas de defunción en ambos sexos fueron las enfermedades cardiovasculares, los tumores y las enfermedades del aparato respiratorio.
En 1992 se registraron 3,27 millones de consultas de personas de 20 a 59 años, lo que supone 53% del total.
En el grupo de 20 a 44 años, 73% de todas las consultas correspondieron a mujeres que acudieron a consultas de control 15,6% de las veces. Las principales causas de consulta fueron las enfermedades inflamatorias de útero, vagina y vulva, seguidas de las infecciones agudas de las vías respiratorias altas y las complicaciones obstétricas directas. En los varones de 20 a 44 años las consultas de control aportaron 4,7% del total y las principales causas de consulta fueron las infecciones agudas de las vías respiratorias superiores y las dorsolumbopatías.
En el grupo de 45 a 59 años, siempre según datos de 1992, se atendieron unas 870.000 consultas, 14,2% del total, 69,8% en mujeres. La primera causa de consulta fue la hipertensión. La segunda fue la diabetes en las mujeres y las dorsolumbopatías en los varones; la tercera, los trastornos articulares en las mujeres y la diabetes en los varones. Alrededor de 4,5% del total fueron consultas de control, sin motivo patológico, siendo esta proporción algo mayor (4,9%) en el sexo femenino.
El grupo de 60 años y más generó 14,2% de todas las consultas externas de la CCSS (869.000). El promedio en este grupo fueron 3,7 consultas por habitante y año y 61,4 % fueron consultas de mujeres. La hipertensión fue el primer motivo de consulta, seguida por la diabetes mellitus y los trastornos articulares.
Según los datos disponibles de egresos hospitalarios, 48,1 % del total en 1994 fueron egresos de personas de 20 a 44 años. De los 143.000 egresos en este grupo, 83,9% fueron mujeres, en las que las 10 primeras causas de hospitalización tuvieron relación con la función reproductiva. El parto normal contribuyó con 21,5% de los egresos, el obstruido, con 8,0% y el prematuro, con 7,3%. En los varones las principales causas de hospitalización fueron la apendicitis aguda y la hernia inguinal, que en conjunto no llegan a aportar ni 10% del total de egresos, lo que da idea de la dispersión de las causas de hospitalización en este subgrupo.
En el grupo de 45 a 59 años se dieron 25.000 egresos, lo que supone 7,1 por cada 100 personas de este grupo y 8,3 % del total de egresos; 59,3% fueron egresos de mujeres, en las que los trastornos menstruales fueron la primera causa de hospitalización (5,6%); la segunda fue la colelitiasis (4,9%) y la tercera, la diabetes mellitus (4,5%). En los varones, la diabetes mellitus, la hernia inguinal y la cardiopatía isquémica fueron las tres primeras causas de hospitalización en este grupo, contribuyendo respectivamente con 4,7%, 4,0% y 3,1% del total de egresos.
En el grupo de 60 años y más, la CCSS registró 38.410 egresos, 4,4 por cada 100 personas de este grupo y 12,9 % del total. Poco más de la mitad (51%) fueron egresos de varones, en los que las principales causas de hospitalización fueron la hiperplasia prostática (7,2%), la cardiopatía isquémica (5,7%), las cataratas (4,6%) y la neumopatía obstructiva crónica (4,5%). En las mujeres las primeras causas de hospitalización fueron la diabetes mellitus (7,8%), las cataratas (5,6%), la neumopatía obstructiva crónica (4,8%), la cardiopatía isquémica y la fractura del cuello del fémur (3,4%).
Según la encuesta de salud reproductiva de 1993, 75% de las mujeres que tienen relaciones sexuales utilizan métodos anticonceptivos: 28% utilizan métodos modernos; 21% han sido esterilizadas; 16% usan métodos de barrera y 10%, métodos tradicionales. En cuanto a las embarazadas, 75 % empiezan el control prenatal durante el primer trimestre de gestación y 97% de los partos son hospitalarios, 56 % atendidos por médicos y 41% por enfermeras.
Se estima que la cobertura de servicios de salud ocupacional es baja, alrededor de 25% en asalariados y prácticamente cero en el sector informal, que probablemente representa 30% de la población ocupada. Los trabajadores agrícolas están expuestos a riesgos altos derivados del uso de plaguicidas. Su tendencia es creciente, aunque ello puede deberse en parte a la disminución del subregistro, que se estimó en 43% ese mismo año. Algunos estudios muestran que el riesgo de accidente de las trabajadoras agrícolas es 1,7 veces mayor que el de los trabajadores varones.
La población indígena representa 1% de la población del país y está distribuida en ocho pueblos que integran un total de 35.850 personas. Tienen elevadas tasas de mortalidad infantil, de natalidad y de mortalidad general en comparación con el promedio nacional, así como con importantes deficiencias de vivienda y servicios básicos, como agua potable y electricidad. En 1995 se tomaron medidas tendientes a disminuir la exclusión social de estos grupos y así se extendió el seguro social y se creó el Departamento de Educación Indígena y el Colegio Técnico en la comunidad de Amubri de Talamanca, de población mayoritariamente indígena.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Las enfermedades infecciosas y parasitarias causaron entre 2,7% del total de muertes registradas entre 1992 y 1995, con una tasa anual de mortalidad 1 por 10.000 habitantes. No generan un volumen importante de servicios de consulta externa; solo figuran como causa importante de hospitalización en menores de 5 años las infecciones intestinales y respiratorias agudas. Sin embargo, en años recientes han resurgido varias enfermedades transmisibles.
Desde finales de los años ochenta, la malaria se recrudeció hasta llegar a registrarse 6.951 casos en 1992, con un índice parasitario anual (IPA) de 7,9 por 1.000 habitantes. Desde 1991 se observó el desplazamiento de la malaria desde la costa del Pacífico a la región norte y a la costa del Atlántico, coincidiendo con el desarrollo bananero, la deforestación y el desplazamiento migratorio de trabajadores temporales, factores que dificultan el seguimiento y el control de casos. El riesgo de contraer malaria en la región Huetar Atlántica es el triple que en el resto del país. En 1995 se registraron 4.515 casos y, en 1996, 5.480, con un IPA de 4,8 por 1.000. Plasmodium vivax fue el agente infeccioso en 99,9% de los casos hasta 1995. Las infecciones causadas por Plasmodium falciparum son casos importados (en 1996 se registraron 65 casos). En Costa Rica no se habían registrado muertes por malaria durante más de 20 años, pero en 1996 se registraron dos defunciones en casos por P. falciparum.
Desde 1992 se detectó el mosquito Aedes aegypti en localidades donde nunca había sido encontrado previamente, como las de la Meseta Central, a altitudes superiores a los 700 m sobre el nivel del mar. En 1994 se detectaron índices de infestación hasta de 32,2% en la región Central Sur. A fines de 1993 hubo un brote súbito de dengue con 4.612 casos; en 1994 se notificaron 13.929 casos y, en 1995, 5.135, entre ellos el primer caso de dengue hemorrágico en la región Chorotega. En 1996 se registraron 2.309 casos y las 2 primeras defunciones por dengue. El serotipo circulante con el que se inició la epidemia fue el 1. Se detectaron dos casos con serotipos 2 y 4, que no volvieron a aislarse posteriormente. En 1995 se detectó el serotipo 3 en varias regiones del país; en 1996 su presencia se incrementó, coincidiendo con los casos mortales. La mayoría de los casos se presentaron en áreas de concentración poblacional, en el grupo de 20 a 40 años y en mujeres.
Una epidemia de sarampión que se inició a finales de 1990 en Guanacaste se extendió posteriormente al resto del país y no remitió hasta diciembre de 1993. En ese período se registraron 9.292 casos y 56 defunciones. Muchos casos correspondieron a adolescentes y adultos jóvenes; sin embargo, la tasa de incidencia y la letalidad fueron mayores en los menores de 1 año. En 1994 se registraron 103 casos, sin defunciones, y en 1995 se notificaron 250 casos de los cuales 86% se descartaron como casos de sarampión. En 1996 se notificaron 148 casos de los que 84% se descartaron.
En el período 19921996 la rubéola presentó una tendencia descendente. Desde 1995 se cuenta con confirmación laboratorial. Ese año se confirmaron 67 casos, 7 por laboratorio y 60 clínicamente. En 1996 se confirmaron 37, 15 por laboratorio. En estos años no se ha presentado ningún caso de rubéola congénita.
Desde 1973 no se han registrado casos de poliomielitis y en 1994 se certificó la erradicación de la circulación del poliovirus salvaje. En el período 19901995 no ha habido casos conocidos de difteria. El último caso de tétanos neonatal se notificó en 1988. La incidencia de tos ferina ha sido baja desde 1991 y con tendencia descendente, pasando de 1,1 por 100.000 habitantes en 1992 a 0,2 por 100.000 en 1996, con solo una defunción en 1995 en todo el período.
El cólera se detectó en Costa Rica en enero de 1992, año en que se notificaron 12 casos. En 1996 se registraron 36 casos, 19 de ellos importados. Hasta 1996 fueron notificados 123 casos, 74% importados. Ese año se detectó multirresistencia antimicrobiana de V. cholerae en todos los aislamientos y la primera muerte por cólera. El área más afectada fue la frontera norte. En 1992 el biotipo predominante fue El Tor, serotipo Inaba; el serotipo Ogawa predominó en años posteriores.
La tuberculosis presentó un aumento importante reciente,
con tasas de incidencia de 11,4 por 100.000 en 1992 y 19,0,
por 100.000 en 1996. A pesar de este aumento general, la
incidencia de meningitis tuberculosa en menores de 5 años
es estable y baja. Las regiones Pacífico Central
(Puntarenas) y Huetar Atlántica (Limón) son las más
afectadas por la tuberculosis. En los varones se
diagnostica el doble de casos que en las mujeres. Alrededor
de 90% de los casos se presentan en forma de tuberculosis
pulmonar. En 1994 se registraron 80 muertes por
tuberculosis, lo que significa 25% de todas las muertes
por enfermedades infecciosas y parasitarias ese año. En
1995 la tasa nacional de mortalidad por tuberculosis fue de
2,1 por 100.000; en Limón llegó a 7,0 por 100.000. El país
no cuenta con registro de pacientes con tuberculosis por
cohortes, por lo que no se tienen datos sobre eficacia de
tratamiento o eficiencia del programa. Tampoco se dispone
de datos sobre la relación entre la tuberculosis y el VIH.
La lepra ya no constituye un problema de salud pública. A finales de 1996 había 158 casos registrados. Sin embargo, los casos se concentran en las regiones Pacífico Central, Huetar Atlántica y Huetar Norte, las tres con prevalencias de más de 1,2 por 10.000. Son multibacilares 78% de los casos, la razón hombres/mujeres es de 2 y los casos en menores de 15 años son excepcionales. En 1996 se detectó discapacidad principalmente en las manos en 35 % de los casos diagnosticados.
No se han registrado casos de rabia humana desde hace casi 30 años. El último caso de rabia canina se registró en 1987. Se realizan actividades de vigilancia epidemiológica, vacunación de perros y acciones conjuntas en la frontera norte. No se cuenta con sistemas de notificación y vigilancia eficientes para otras zoonosis.
Los primeros casos de SIDA conocidos en Costa Rica en la primera mitad de los años ochenta ocurrieron en hemofílicos. A partir de 1985 se empezaron a registrar casos en homosexuales y en la presente década apareció la transmisión heterosexual y vertical, que presentan tendencia creciente en los últimos años. La transmisión por vía parenteral nunca fue importante (0,6% de los casos son usuarios de drogas intravenosas y 0,6% tuvieron exposición por transfusión sanguínea). En los últimos años se alcanzó 100% de control de las transfusiones con tamizaje para VIH.
De 94 casos de SIDA diagnosticados en 1990 se pasó a 207 en 1995. Según datos parciales de 1996 se registraron 202 casos de SIDA, con una tasa de incidencia de 5,3 por 100.000 y 90,5% de los casos en varones. En los varones el grupo más afectado fue el de homosexuales, con 37,4%, seguido de los heterosexuales, con 20,6%, y los bisexuales, con 19,6%. Desde el comienzo de la epidemia hasta 1996 se registraron en Costa Rica 1.156 casos de SIDA y 621 defunciones.
Se ha observado una reducción progresiva de la notificación de casos de otras enfermedades de transmisión sexual, en especial la gonorrea, cuya incidencia por 100.000 habitantes pasó de 433,8 en 1982 a 123,7 en 1990 y a 68,6 en 1995. La incidencia de sífilis también decreció, de 99,8 por 100.000 en 1983 a 54,3 en 1990 y a 44,7 en 1995. Llama la atención la persistencia de casos de sífilis congénita. En los últimos años se registraron anualmente entre 90 y 150 casos.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas relacionados con la salud
La Encuesta Nacional de Nutrición de 1996 mostró en la población de niños y niñas de 1 a 6 años, según la clasificación de Waterlow, la siguiente distribución: 92 % normal; 2% de desnutrición aguda; 5,7% de desnutrición crónica y 0,3% de desnutrición aguda y crónica.La población preescolar fue evaluada según el índice de masa corporal: 16,4% presentó déficit nutricional y 14,9%, exceso de peso. Las niñas presentaron 16,3% de exceso de peso y los niños, 13,6%. No se observaron diferencias por sexo en la deficiencia nutricional. La proporción de nacidos con bajo peso fue 6,3% en 1990, 7% en 1994 y 6,1% en 1995. Pese a los programas de prevención, en 1994 se notificaron 1.292 casos de bocio endémico, 91% en mujeres de las cuales 63 % estaban en edad reproductiva.
La diabetes mellitus es la novena causa específica de muerte; en 1994 produjo 258 muertes. Constituye la octava causa de consulta en los varones y la cuarta en las mujeres. En los egresos hospitalarios aparece como cuarta causa de hospitalización; en 1995 se consignó en 4.421 egresos, la mayor parte mujeres.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de defunción en Costa Rica. En 1994 generaron una mortalidad de 12,5 por 10.000 habitantes. El total de defunciones por enfermedad cardiovascular se incrementó entre 1992 y 1994 a un ritmo anual de 4,4%. En 1994 representaron 31% del total de defunciones del país. Junto con los tumores producen la mitad de las muertes. Si a estas se añaden los traumatismos y las enfermedades del aparato respiratorio, se da cuenta de tres de cada cuatro muertes producidas en Costa Rica. Se estima que 15% de la población costarricense mayor de 15 años es hipertensa. En la encuesta de causas de consulta de 1992, la enfermedad hipertensiva ocupó el segundo lugar, tanto en los varones como en las mujeres.
Entre las enfermedades cardiovasculares la principal causa de muerte es la cardiopatía isquémica. Siguen las enfermedades cerebrovasculares y a continuación las enfermedades de la circulación pulmonar y otras formas de cardiopatía. En 1994, la enfermedad isquémica del corazón fue la tercera causa de hospitalización en los varones de 45 a 59 años. En la población de 60 años y más fue la segunda causa en los varones y la cuarta en las mujeres.
Las muertes por enfermedad cardiovascular por lo general se producen a edades relativamente avanzadas, por lo que este grupo ocupa el cuarto lugar como generador de años potenciales de vida perdidos (APVP). Las enfermedades cardiovasculares producen la mitad de APVP que las lesiones no intencionales o "accidentes", grupo que ocupa el primer lugar como causa de APVP.
Los tumores malignos son la segunda causa de muerte. En el período 19921994 generaron anualmente 8,1 defunciones por 10.000 habitantes, siendo la tercera causa de APVP. Los más frecuentes son los tumores de estómago, pulmón, próstata, mama, cuello de útero y útero. La tendencia general de la mortalidad por tumores malignos en el período 19851995 fue estable, salvo para el cáncer de próstata en los varones, que aumentó, y el de estómago en las mujeres, que disminuyó.
La incidencia de cáncer en el período 19851994 fue en general estable, aunque en las mujeres hubo tendencia a la disminución de las localizaciones gástricas, pulmonares, cervicouterinas, hematopoyéticas y reticuloendoteliales, y al aumento del cáncer de mama. En los varones aumentó la incidencia de cáncer de pulmón y próstata y disminuyó la de cáncer de estómago y sistema hematopoyético y reticuloendotelial.
Los tumores constituyeron la sexta causa de hospitalización en el período 19881995. Los linfomas, las leucemias y los cánceres de estómago y de aparato genital son los más frecuentes en los egresos hospitalarios masculinos. En las mujeres los cánceres más frecuentes como causa de hospitalización son los del aparato genital, destacando el cáncer de cuello de útero.
Las lesiones no intencionales o "accidentes" (traumatismos y envenenamientos) ocupan el tercer lugar como motivo de defunción. En 1994 produjeron 12,2% de las muertes y 21,8% del total de años potenciales de vida perdidos (APVP), siendo la primera causa de pérdida de vida sana (medida por este indicador combinado de morbimortalidad). La tasa de mortalidad correspondiente fue de 48,9 por 100.000.
En 1994 la mortalidad por accidentes de tráfico alcanzó una tasa de 17,5 por 100.000. La edad promedio de estas muertes fue de 39 años y predominaron las defunciones por colisión entre vehículo de motor y peatón (44%), seguidas por las debidas a colisión entre vehículos. Las lesiones de colisión entre vehículo de motor y peatón fueron responsables de 47,1% de las muertes por causa externa.
Los homicidios y lesiones infligidas intencionalmente provocaron en 1994 un total de 183 muertes, a una edad promedio de 34 años, y 3% del total de APVP; 54% fueron producidas por arma de fuego y 38% por instrumento punzocortante.
El sector salud no posee un registro de los problemas de salud derivados de la violencia doméstica. Se presentan aquí datos parciales, obtenidos de las instituciones gubernamentales que atienden víctimas de esta violencia. La Delegación de la Mujer, institución judicial del Ministerio de Gobernación, reportó haber atendido en 1994 a 2.299 mujeres víctimas de actos de violencia. En 1995 el número de denuncias ascendió a 5.597 y en mayo de 1996 ya se habían registrado 4.221 denuncias. Este aumento puede tener relación con la existencia desde 1995 de un Plan Nacional contra la Violencia Intrafamiliar y la promulgación de una ley que penaliza las agresiones contra las mujeres. Según la misma fuente, en 1995 y hasta mayo de 1996 se atendieron 715 denuncias de jóvenes de 15 a 20 años que manifestaron haber sido objeto de violencia doméstica.
El Patronato Nacional de la Infancia, organismo gubernamental especializado en la protección infantil, comunicó en el primer trimestre de 1997 haber atendido 24.044 casos de niños y adolescentes. Las principales causas fueron conflictos familiares y conyugales (5.423 casos), abandono (5.639 casos).
El Hospital Geriátrico Nacional es el único centro que ha iniciado el registro de la violencia doméstica contra adultos mayores. En 19951996 se atendieron 92 casos de abandono, de los que 87 fueron mujeres.
En el último estudio nacional de 1992, en la población de 12 años se halló un índice CPO-D (dientes cariados, perdidos, obturados) de 4,9.
Entre 1992 y 1996, la inestabilidad geológica del país, los fenómenos climáticos y la acción nociva sobre el equilibrio ecológico de la distribución urbano-rural y del desarrollo económico han generado inundaciones, deslizamientos, sismos, erupciones volcánicas y otros desastres. Los declarados emergencia nacional en ese período fueron el sismo de Pejibaye en 1992 y la tormenta tropical Bret en agosto de 1993. En 1995 hubo 32 inundaciones a consecuencia de tormentas o huracanes. En 1996 las inundaciones en Limón y en la zona Sur dejaron un saldo de nueve muertos. Ese mismo año, como consecuencia del huracán César se produjeron inundaciones en el Pacífico Central y Sur, con un total de 451.496 afectados, 4.560 habitantes en albergues y 39 muertos. En octubre de 1996 las inundaciones provocadas por los huracanes Lili y Marco causaron siete muertos en Guanacaste y la zona Norte del país.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La política nacional de salud y el plan estratégico del sector salud para el período 19941998 incorporan las políticas sociales del plan nacional de desarrollo. Este señala que "el Estado asumirá un papel central con el objetivo de asegurar condiciones favorables para mejorar la salud y proveer servicios, según los criterios de solidaridad en el financiamiento, equidad en el acceso, universalidad en la cobertura, altos niveles de calidad, oportunidad y agilidad, eficiencia en el uso de los recursos y amabilidad en el trato a los usuarios".
El Ministerio de Salud asume la rectoría del sistema nacional de salud, el cual trasciende al sector, con enfoque multisectorial. Sus funciones estratégicas son cuatro: dirección y conducción de la salud; regulación del desarrollo de la salud; vigilancia de la salud, e investigación científica y desarrollo tecnológico. Se trata de readecuar la atención en el primer nivel para atender apropiada y oportunamente los problemas locales de salud, promover la participación de la comunidad y racionalizar el gasto público. El modelo opera con equipos de atención que brindan una oferta básica de servicios, categorizada en cinco programas de atención integral dirigidos a niños, adolescentes, mujeres, adultos y ancianos.
Organización del sector salud
Organización institucional
Según un decreto promulgado en 1983 el sector salud está conformado por el Ministerio de Salud, el Ministerio de Planificación Económica y Política Nacional, el Ministerio de la Presidencia, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillado
