Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
EL
SALVADOR
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
A mediados de 1995
la economía salvadoreña entró en una fase de
desaceleración. En 1992 y 1993 el producto interno bruto
(PIB) alcanzó un crecimiento "real"
ajustado según la inflación de más de 7%. En
19941995 el PIB solo creció 6% y en 1996, 3%. Esta
reducción del ritmo de crecimiento se asoció con la
reducción de la demanda interna, y con el menor dinamismo
de las exportaciones de bienes y servicios y el cambio de
las expectativas empresariales. El resultado fue una
disminución importante de la inversión interna bruta del
sector privado, que pasó de representar 16,6% del PIB en
1995 a 11,9% en 1996.
Durante el período 19901995 el motor del crecimiento
económico fue la demanda interna generada por un incremento
sostenido del consumo. Este fue financiado con las divisas
provenientes de los Acuerdos de Paz, el creciente flujo de
remesas enviadas por salvadoreños residentes en Estados
Unidos y Canadá unos US$ 1.000 millones cada
año y la expansión del crédito al sector privado.
Como resultado de la política de estabilización la
inflación se redujo a 7,4%, el mínimo desde 1975. La
política de libertad y convertibilidad cambiaria se mantuvo
estable en 1996, con un tipo de cambio nominal de 8,75
colones salvadoreños por dólar estadounidense. Las reservas
monetarias internacionales netas se incrementaron a US$
1.100 millones, un equivalente a 81% de la base monetaria y
a cinco meses de importaciones de bienes. Lo anterior fue
posible debido a la reducción del déficit de la balanza
comercial y de la cuenta corriente de la balanza de pagos.
El ahorro y la inversión internos han recuperado niveles de
16% y 18% del PIB, respectivamente, similares a los de los
años setenta.
La desaceleración impactó la economía de la población
trabajadora. Según un informe del Consejo Monetario
Centroamericano, la tasa de desempleo abierto en 1996 fue
de 10%, a pesar de que en los dos años anteriores se había
reducido a 7,7%. Los salarios mínimos nominales no llegaron
a modificarse en 1996; ajustados según la inflación
disminuyeron 6,7%.
En el ámbito político los aspectos más sobresalientes de
los últimos años son los avances de la reforma y la
modernización del Estado, el progreso en la participación
política y electoral y la finalización del período de
cumplimiento de los Acuerdos de Paz.
Comparando los indicadores de la Encuesta de Hogares y
Propósitos Múltiples 19911992 con los de la de 1995,
se observa que la población que no tenía ningún año de
estudio pasó de 26% en 1991 a 21,5% en 1995, y la que tenía
más de seis pasó de 23% a 28,5%. La tasa neta de
inscripción en la educación básica aumentó de 79% en 1989 a
94% en 1996. La tasa de deserción en educación básica bajó
de 15% en 1989 a 6% en 1996 y la tasa de repetición, de 8
% en 1990 a 6% en 1996. El analfabetismo disminuyó de 42% en
1989 a 23% en 1996.
En saneamiento básico hay grandes deficiencias y marcadas
desigualdades entre áreas urbanas y rurales. Las coberturas
alcanzadas son muy bajas y los servicios prestados son
generalmente deficientes. Los datos de cobertura
disponibles (1995) indican que 53% de la población del país
cuenta con abastecimiento público de agua. La población
urbana tiene una cobertura de 86% (80% con conexión
domiciliaria y 6% con pila pública o cantarera) y la
población rural, 17% (16% con conexión domiciliaria y 1
% con pila pública). La cobertura de eliminación de excretas
alcanza a 69% de la población. En el área urbana 57% de la
población urbana está conectada a sistema de alcantarillado
y 25% dispone de letrinas. En el área rural 56% de la
población dispone de letrinas.
El gasto en educación constituyó en 1994 la décima parte
del gasto público, manteniéndose la tendencia al ascenso
desde 1990. En cambio el gasto en vivienda fue solo de 0,5
% en 1995, cuando en 1985 había sido casi de 6%.
Los indicadores de pobreza han experimentado una
disminución importante: de niveles de alrededor de 60% en
1990 se ha pasado a 47,5% en 1995.
Como parte de la estrategia para combatir la pobreza el
Gobierno ha promovido una política de desarrollo local
orientada a dinamizar la economía de los pequeños
productores en alianzas competitivas con el sector
empresarial del nivel local.
La guerra que duró desde los años setenta hasta 1992, año
en que se firmaron los Acuerdos de Paz, ocasionó un brusco
cambio de la dinámica demográfica salvadoreña. Durante
estos años aumentó la mortalidad masculina y se acrecentó
la migración hacia el exterior y la separación de parejas,
lo que contribuyó a disminuir la fecundidad.
En 1997 la población
se estimó en 5,91 millones de habitantes, de los cuales
49,0% son hombres y 51,0% mujeres. La tasa de crecimiento
demográfico anual es de 2,1%.
De los 14 departamentos del país, el más poblado es el de
San Salvador, donde vive 30,7% de la población. La
concentración urbana de la población es cada vez mayor. En
1996, 56,7% de la población vivía en áreas urbanas y 43,3
% en áreas rurales. En 1995 la tasa de crecimiento
demográfico urbano (2,6%) duplicó la rural (1,3%). La
población salvadoreña es predominantemente joven y por cada
100 personas en edad productiva hay 72 que dependen de
ellas. En 1996 los menores de 5 años representaban 13% de
la población; el grupo de 5 a 14 años, 24%; el de 15 a 19,
12%;
el de 20 a 24, 11%; el de 25 a 59, 34%; el de 60 años y
más, solo 6%.
La tasa global de fecundidad en 19901995 en las áreas
urbanas fue de 3,1 hijos por mujer; en las rurales, 4,2.
Para el período 19952000 se estima una tasa global de
fecundidad promedio de 3,2.
La tasa bruta de natalidad en 1990 fue de 30,1 por 1.000
habitantes. En 1996 fue de 28,3 por 1.000.
Mortalidad
En el período 19901995 se estimaron unas 36.000
defunciones por año, lo que implica una tasa bruta anual de
mortalidad de 7,0 por 1.000 habitantes.
En 1994 se registraron 30.541 defunciones, estimándose un
subregistro de alrededor de 21%. Las enfermedades del
aparato circulatorio ocuparon el primer lugar como causa de
muerte, con 33%, seguidas por las causas externas, con 19
% de las defunciones (83% en el sexo masculino, siendo
predominantes en este grupo las lesiones no intencionales y
los homicidios), los tumores, con 14,2%, las enfermedades
transmisibles, con 10% (con predominio de las enfermedades
infecciosas intestinales), y las afecciones originadas en
el período perinatal, con 4,3%. Con excepción de los
tumores, la mortalidad por todas estas causas de muerte fue
mayor en el sexo masculino.
De todas las defunciones ocurridas en 1994, las de menores
de 1 año representaron 9%; de 1 a 4 años, 2%; de 5 a 9
años, 1%; de 10 a 19 años, 4,6%; de 20 a 59 años, 36,2%, y
de 60 años y más, 47,2%.
La esperanza de vida estimada para el período
19851990 fue de 63,4 años para ambos sexos, en
hombres 59 años y en mujeres 68. Para el período
19901995 fue de 67,1 años, aumentando a 63 años en
varones y a 71 en mujeres.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño
La mortalidad infantil oscila entre 32 y 55 por 1.000
nacidos vivos. En un estudio en hospitales del Ministerio
de Salud Pública y Asistencia Social se halló una
mortalidad de 22,8 por 1.000 nacidos vivos en 1994. En
general se acepta que las estimaciones más reales son las
de la Encuesta Nacional de Salud Familiar (FESAL 93), según
la cual habría una mortalidad infantil de 41 por 1.000.
En 1994 se registraron 2.653 defunciones de menores de 1
año, aproximadamente 12% menos defunciones que en 1992.
En la FESAL 93 se detectó mayor mortalidad infantil en el
área rural, lo que se debió a la mayor mortalidad
posneonatal en las zonas rurales (22 por 1.000 frente a 13
por 1.000 en las urbanas).
En 1994, la causa de 49% de las muertes en menores de 1 año
fueron las afecciones originadas en el período perinatal,
29% de las mismas debidas a retraso del crecimiento fetal,
desnutrición e inmadurez; 19% a hipoxia, asfixia y a otras
afecciones respiratorias, y 1% a enfermedades de la madre
que afectan al feto y al recién nacido. En 29% de las
muertes en menores de 1 año el motivo fueron las
enfermedades transmisibles, con un predominio de las
infecciones intestinales (57%) y las neumonías (29%).
En el grupo de 1 a 4 años hubo 600 defunciones en 1994 y la
principal causa de muerte fueron las enfermedades
transmisibles, con 47%. De estas, 60% fueron infecciones
intestinales. Las causas externas contribuyeron con 16,3
% de la mortalidad en este grupo.
En la morbilidad atendida en 1996 en consultas externas,
notificada por el Ministerio de Salud Pública, en menores
de 1 año las infecciones respiratorias agudas ocuparon el
primer lugar con 22% del total de primeras consultas. El
segundo lugar, con 6% de las consultas, lo ocupó el
parasitismo intestinal; en tercer lugar, la infección
intestinal mal definida, con 4,0%.
En el grupo de 1 a 4 años la primera causa de morbilidad de
la consulta externa en 1996 fueron las infecciones
respiratorias agudas, con 41% del total de primeras
consultas. El parasitismo intestinal aportó 10%, y la
infección intestinal mal definida, 7%.
Las principales causas de egreso hospitalario en las
unidades del Ministerio en niños de 1 a 4 años en 1996
fueron la neumonía y la bronconeumonía con 19% del total de
egresos; la infección intestinal mal definida con 13%; el
asma y el espasmo bronquial no especificado con 10%, y las
infecciones respiratorias agudas con 4%.
En 1994 hubo 302 defunciones de niños de 5 a 9 años, 41
% debidas a causas externas y 20% debidas a enfermedades
transmisibles. Entre las causas externas, los accidentes
ocuparon el primer lugar con 49%, siendo mucho más
frecuentes en el sexo masculino. Los homicidios, la mayor
parte también de varones, representaron 7% de las muertes
por causa externa. Entre las enfermedades que generaron
mayor mortalidad en este grupo destacan las infecciones
intestinales, las neumonías, los trastornos de la nutrición
y la anemia. Este patrón de distribución de la mortalidad
no ha variado en los últimos años.
En niños de 5 a 14 años las infecciones respiratorias
agudas contribuyeron con 30% del total de primeras
consultas, seguidas por el parasitismo intestinal con 15% y
las infecciones urinarias con 3%.
La salud del adolescente
En 1994 aproximadamente la mitad de la mortalidad
46% en el grupo de 10 a 14 años se debió a
causas externas. Las lesiones no intencionales, homicidios
y suicidios han sido las principales causas de muerte, con
55%, 22% y 20%, respectivamente, con predominio en varones,
a excepción del suicidio.
Las enfermedades del aparato circulatorio fueron
responsables de 18% de las defunciones en el grupo de 10 a
14 años.
En el grupo de 15 a 19 años las causas externas fueron las
predominantes, con 67%. Los homicidios y las lesiones no
intencionales fueron las causas más relevantes de
mortalidad dentro de estas. La distribución por sexo denota
un marcado predominio de homicidios en hombres. El suicidio
predomina en mujeres.
La segunda causa de mortalidad de adolescentes de 15 a 19
años fueron las enfermedades cardiovasculares y en tercer
lugar todas las demás enfermedades, entre las cuales la
principal causa de muerte son las complicaciones del
embarazo y del parto.
Según el censo de 1992, 52% de los adolescentes son
estudiantes de educación básica, 7% de educación media y
menos de 1% de educación superior; 41% no estudian o entran
tardíamente al sistema educativo.
En 1988, en la encuesta de Evaluación de la Situación
Alimentaria y Nutricional se halló que solo 8,5% de las
familias tenían una adecuada ingesta de hierro, y entre los
grupos más afectados por la ferropenia estaban los
adolescentes. La Encuesta Nacional de Bocio Endémico en
Escolares reveló en 1990 la existencia de bocio por falta
de yodo en 25% de los escolares de entre 7 y 14 años. La
prevalencia fue notablemente mayor en el área rural (31%) y
en las niñas (28%) en comparación con los niños (21%).
El uso de drogas en estudiantes adolescentes está
aumentando. En un estudio realizado por la Fundación
Salvadoreña en 1992, las bebidas alcohólicas y el tabaco
resultaron las principales drogas consumidas por este grupo
en la capital, seguidas a distancia por los estimulantes y
tranquilizantes, la marihuana y la cocaína, estas últimas
mucho más habituales en adolescentes de clase alta. En los
grupos más postergados el uso de inhalantes es
considerable.
La salud del adulto
En el grupo de 20 a 59 años se registraron 11.056
defunciones durante 1994. Las causas externas fueron
responsables de 35% de las muertes, siendo los homicidios
responsables de 50% de las defunciones por causas externas,
los suicidios de 27% y las lesiones no intencionales de
21%. Mientras los suicidios predominaron en mujeres, los
homicidios y las lesiones no intencionales fueron
mayoritarios en hombres.
Todas las demás enfermedades y las del aparato circulatorio
comparten el segundo lugar, con 22% cada una. En todas las
demás enfermedades ocupan la posición más importante los
trastornos mentales y dentro de ellos el alcoholismo.
Los tumores malignos representan 14,7% de las defunciones.
Los más frecuentes son los de órganos digestivos y
peritoneo, con 24% del total, y los genitourinarios, con
19% y predominio en el sexo femenino.
En el grupo de 15 a 44 años, en 1996 las infecciones
respiratorias agudas ocuparon el primer lugar como causa de
consulta externa, con 11% del total de primeras consultas.
La infección urinaria ocupó el segundo lugar, con 6%.
Las principales causas de egreso hospitalario en la
población de 15 a 44 años atendida en unidades del
Ministerio de Salud Pública durante 1996 fueron las
complicaciones del parto y del puerperio, con 18,3% del
total de egresos.
La tasa de mortalidad materna estimada para El Salvador en
1993 fue de 119 por 100.000 nacidos vivos.
En los establecimientos del Ministerio de Salud Pública y
Asistencia Social el control prenatal de las embarazadas
aumentó de 44,6% en 1992 a 55,5% en 1996. En el Instituto
Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) la cobertura de la
población asegurada (14% del total) llegó a 98% en 1995 y
el promedio de consultas por embarazada fue de 5,1.
El porcentaje de embarazadas inscritas en control de
embarazo en el Ministerio antes de las 12 semanas de
gestación fue de 37,3% en 1995 y de 38,3% en 1996.
Se estima que la población que demanda servicios privados
(10% del total de la población) tiene una cobertura de
atención prenatal de más de 95%.
En la población cubierta por el Ministerio la proporción de
partos en hospital se ha incrementado de 37,1% en 1992 a
42,1% en 1996. En el ISSS aumentó de 10,9% en 1992 a 14,0
% en 1996. Se estima que en 1996 en el sector privado se
atendieron 10,0% del total de partos, por lo que los partos
hospitalarios pudieron haber sido ese año 66,3% del total.
El parto en el hogar atendido por partera tradicional
capacitada se incrementó de 20% en 1992 a 23% en 1996.
La salud del adulto mayor
En 1992 vivían en El Salvador unas 379.000 personas de 60
años y más, 53,7% mujeres y 46,3% varones. De esa
población, 55% eran residentes de áreas urbanas y 45% de
áreas rurales, 53,4% eran analfabetos, 23,5% eran personas
económicamente activas, estaban jubilados 20,8%, 29,9% no
tenían ingresos y 25,8% no recibían dinero de familiares
que vivían en el extranjero.
En 1994 se produjeron en este grupo de edad 14.443
defunciones de las que cerca de la mitad fueron debidas a
enfermedades cardiovasculares. La segunda causa de
mortalidad fueron los tumores, con 20%. En tercer lugar,
todas las demás enfermedades aportaron 18% de las
defunciones; de estas, 10% fueron debidas a diabetes (69
% de las defunciones por esta enfermedad ocurrieron en
mujeres).
Las seis causas más frecuentes de egresos hospitalarios en
pacientes de este grupo de edad en unidades del Ministerio
en 1996 fueron en orden decreciente la enfermedad pulmonar
obstructiva crónica, la insuficiencia renal crónica, la
neumonía y la bronconeumonía, la diabetes mellitus, las
hernias abdominales, la enfermedad cerebrovascular y las
cataratas.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Enfermedades transmitidas por vectores. En
1995 hubo 9.529 casos de dengue clásico y 129 de dengue
hemorrágico se consideró un año epidémico; los
serotipos responsables fueron el 3 y el 4 y los meses con
mayor incidencia, julio y agosto. En 1996 se notificaron
795 casos de dengue clásico y un solo caso de dengue
hemorrágico. La mayor incidencia se registró en la zona
oriental del país. Entre 1991 y 1995 han circulado en el
país los cuatro serotipos de dengue y en 1995 lo hicieron
simultáneamente los serotipos 3 y 4.
La población salvadoreña residente en 1996 en áreas de
transmisión del paludismo era de algo menos de 5,5
millones. En 1994 se registraron 2.798 casos, 3.358 en 1995
y 5.884 en 1996. El índice parasitario anual ha aumentado
de 0,52 en 1994 a 1,0 en 1996. Todos los casos son debidos
a Plasmodium vivax.
La leishmaniasis causada por Leishmania chagasi constituye
un problema importante de salud en el departamento de San
Vicente. En 1996 se detectaron 129 casos, 94% en el área
rural y 65% en mujeres. En el grupo de 5 a 14 años se
concentraron 47% de los casos.
Enfermedades inmunoprevenibles. Las
coberturas de vacunación con BCG y tres dosis de DPT en
menores de 1 año en 1995 y 1996 fueron de 100%. En 1995 la
cobertura de vacunación con las tres dosis de la vacuna
antipoliomielítica oral fue de 94%, y en 1996, de 100%. En
septiembre de 1994 El Salvador fue declarado libre del
virus salvaje de la poliomielitis. La cobertura de
vacunación antisarampionosa en 1995 alcanzó 93%, y en 1996,
97%. El 82% de las mujeres en edad fértil fueron vacunadas
con dos dosis de toxoide tetánico.
En 1994 se presentaron 12 casos de tos ferina; en 1995, 4
y, en 1996, 3, sin que se registrara ninguna defunción en
ese trienio, en el que tampoco se detectó caso alguno de
difteria; solo hubo un caso de sarampión en 1996. La
incidencia de tétanos neonatal se ha reducido
considerablemente: en 1994 hubo 9 casos con 4 defunciones;
en 1995, 3 casos sin defunciones, y en 1996, 5 casos y una
sola defunción.
Hasta 1997 las campañas nacionales de vacunación se han
seguido realizando a razón de tres campañas por año.
Cólera y otras enfermedades infecciosas
intestinales. En 1991, año en que se introdujo el
cólera en el país, se notificaron 945 casos con una
letalidad de 3,5%. Durante los cuatro años siguientes se
registraron respectivamente 8.106, 5.525, 15.280 y 6.447
casos, con una letalidad en los cuatro años de ese período
de 0,6%, 0,2%, 0,3% y 0,1%. En 1996 se registraron
solamente 182 casos, con una letalidad de 1,1%.
En 1996 el parasitismo intestinal fue la segunda causa de
morbilidad, registrándose 233.406 casos con una tasa de
incidencia de 4.745 por 100.000.
En 1996 se notificaron 146.188 casos de enfermedad
diarreica, con una incidencia de 2.972 por 100.000. En 1996
la enfermedad diarreica fue la tercera causa de morbilidad.
Infecciones respiratorias agudas. En 1994
la neumonía fue la causa de 31% de las defunciones por
enfermedades transmisibles, y los más afectados fueron los
menores de 1 año y los ancianos. En 1995 la neumonía ocupó
el segundo lugar dentro de las 10 primeras causas de
mortalidad hospitalaria, con 371 defunciones en 14.684
egresos, lo que significa una letalidad de 2,5%.
En 1995, las infecciones respiratorias agudas ocuparon el
primer lugar como causa de morbilidad, con 721.538
consultas; la neumonía ocupó el quinto, con 99.472. En 1996
las infecciones respiratorias agudas y la neumonía ocuparon
los mismos lugares como causas de morbilidad, con 795.758 y
98.428 consultas, respectivamente.
Rabia. Se registraron 15 casos de rabia
humana en 1993, 13 en 1994, 7 en 1995 y 12 en 1996.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. De 1984 a diciembre de 1996 se notificaron
1.789 casos de sida. A partir de 1991 la tasa de incidencia
anual se incrementó progresivamente, pasando de 2,5 por
100.000 habitantes en 1992 a 7,6 por 100.000 en 1996. En
1996 se registraron 417 casos de sida y 264 VIH positivos.
En 1996 hubo tres casos de sida en varones por cada dos
casos en mujeres.
La vía predominante de exposición al VIH es la sexual, que
contribuyó a 88,5% de los casos entre 1991 y 1996 (75,8% de
los casos con exposición heterosexual, homosexual en 7,2% y
bisexual en 5,5%). A la transmisión vertical madre-hijo se
atribuyeron 4,1% de los casos, a uso de drogas endovenosas
1,2% y a transfusiones sanguíneas 0,6%.
De 1991 a 1996 se han registrado 80 casos de sida en
menores de 12 años, de ellos 50% en menores de 1 año.
En 1992 la incidencia de sífilis fue de 33,6 por 100.000;
en 1995 fue de 25,6 por 100.000.
La incidencia de chancro blando en 1992 fue de 48,6 por
100.000; en 1995 de 14,7 por 100.000. De linfogranuloma
venéreo se registraron 7,4 casos por 100.000 habitantes en
1993; en 1995 fueron 4,2 por 100.000. La gonorrea tiene
alta incidencia y prevalencia pero su notificación ha
presentado una leve disminución de 1993 (81,8 por 100.000)
a 1995 (79,5 por 100.000). El herpes genital ha presentado
una incidencia estable en los últimos años. En 1993 se
notificaron 21 casos por 100.000 habitantes y en 1995, 23
por 100.000. La incidencia de tricomoniasis urogenital se
estimó en 1993 en 260 por 100.000 habitantes; en 1994, en
362, y en 1995, en 296 por 100.000.
Enfermedades crónicas transmisibles. En
1996 la incidencia de casos de tuberculosis con
baciloscopia positiva fue de 67,3 por 100.000; la de
tratados, 64,3; curados, 51,9; abandonos, 8,5; fracasos,
0,4, todos ellos por 100.000 habitantes. La enfermedad
mostró una tendencia al descenso durante 1995 y 1996, más
marcada este último año.
La lepra está en fase de eliminación. En total hay
registrados 20 casos crónicos y 9 casos nuevos. Todos son
adultos. Con diagnóstico de lepra multibacilar hay dos
casos nuevos y cinco antiguos.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. En la FESAL 93 se midió el peso y la
talla de los menores de 5 años en todo el país. El
porcentaje con baja talla para la edad fue de 22,8%, lo que
representa una disminución con respecto a la proporción de
31,7% que se estimó en 1988; el porcentaje con bajo peso
para la edad descendió de 16,1% a 11,2%. La desnutrición
crónica en las áreas rurales (28,1%) fue mayor que la de
las zonas urbanas (13,6%). El porcentaje de retraso del
crecimiento en menores de 5 años fue cinco veces mayor
(33,6%) en hijos de madres sin educación formal que en los
de madres con 10 o más años de educación (7,1%). La
desnutrición crónica en la población de nivel
socioeconómico bajo (31,4%) fue mucho mayor que en el nivel
medio (18,7%) y en este mayor que en el nivel alto (9,4%).
Las diferencias entre niñas y niños fueron muy escasas.
Respecto a la desnutrición aguda, dada por el peso
insuficiente para la talla, la FESAL 93 reveló que 1,3% de
los menores de 5 años tienen un valor de peso para la talla
inferior a la media menos 2 desviaciones estándar.
En 1993 la prevalencia de desnutrición global déficit
de peso para la edad fue de 11,2% a nivel nacional,
siendo la proporción en zonas rurales (14,0%) el doble que
en las zonas urbanas (7,2%). El porcentaje de bajo peso
para la edad en hijos de madres con bajo nivel educativo
fue cinco veces mayor que en los de madres con 10 años o
más de educación. La prevalencia de desnutrición global
asciende de 4,8% entre los menores de 1 año a 14,4% entre
los de 12 a 35 meses, y vuelve a descender a 10,6% entre
los de 35 a 59 meses.
El estudio realizado en febrero-marzo de 1994 en 78
municipios de alto riesgo para establecer la línea basal
para el Programa Nacional de Nutrición reveló prevalencias
de desnutrición más altas que las de la FESAL 93. La
desnutrición global encontrada fue de 14,9%; la crónica, de
25,5%, y la aguda, de 3,8%. Según el análisis de ingesta
alimentaria, en estos 78 municipios 58% de las embarazadas
no cubren sus necesidades calóricas y 40,5% no cubren las
de proteínas.
Las deficiencias de yodo, de vitamina A y de hierro son
problemas de importancia sanitaria en el país. La Encuesta
Nacional de Bocio Endémico en Escolares mostró en 1990 que
el bocio endémico es un problema importante, presente en
24,8% de los escolares de 7 a 14 años (28,4% en niñas y
20,8% en niños). La prevalencia en escolares de zonas
rurales (30,6%) es mayor que en los de áreas urbanas
(20,7%). En 1996 el contenido de yodo de 90% de la sal
producida en el país era biológicamente significativo
(>20 mg/kg).
En 1988, en la Evaluación de la Situación Alimentaria y
Nutricional se halló una ingesta insuficiente de vitamina A
en una proporción muy grande de la población.
La Evaluación de la Situación Alimentaria y Nutricional de
1988 mostró una ingesta de hierro adecuada solo en 8,5% de
las familias. En 23% de los menores de 5 años se hallaron
niveles de hemoglobina indicativos de anemia (<11 g/dl).
El grupo más afectado fue el de 12 a 17 años, con 51% de
anemia. Según la encuesta de 1994 para el Programa Nacional
de Nutrición, en los 78 municipios estudiados la
alimentación de 93% de las embarazadas, 68% de las madres
lactantes y 85% de los niños de 6 a 36 meses no cubría las
necesidades de hierro.
Según la FESAL 93, menos de 25% de los niños de 3 meses
habían recibido lactancia materna exclusiva; la mayoría
tomaba leche materna y suplementos. La duración promedio de
la lactancia exclusiva se estimó en menos de 1 mes, la de
la lactancia completa en 2,8 meses y la de la lactancia de
cualquier tipo, en 15,5 meses. El porcentaje de niños
amamantados disminuyó entre 1988 y 1993 de 93,1% a 91,2%.
Enfermedades cardiovasculares y tumores.
Las enfermedades cardiovasculares fueron en 1994 la primera
causa de defunción, con 33% del total, predominando en
varones, a los que correspondieron 51,8% de las muertes por
esta causa.
Los tumores ocuparon el cuarto lugar como causa de muerte
en 1994, con 14,2% del total; 60,4% de las muertes
correspondieron al sexo femenino y 39,6% al masculino. Los
tumores malignos más frecuentes como causa de muerte fueron
los de órganos digestivos, con 30,2%. Se estima que en 1996
hubo en todo el país 5.436 primeras consultas por tumores
malignos, de los que 43% fueron de cuello uterino, seguidos
por los tumores malignos de estómago, con 14% del total.
Causas externas de morbimortalidad y trastornos del
comportamiento. Las lesiones no intencionales o
"accidentes" y las muertes violentas fueron en
conjunto la tercera causa de mortalidad en 1994 19
% de las defunciones, predominando en varones, con 84
% del total de defunciones. Casi 90% de las defunciones por
causas externas se produjeron en los grupos de entre 15 y
59 años.
En 1995 se registraron 4.210 delitos sexuales y 9.912 casos
de violencia familiar. El Instituto de Medicina Legal
notificó 667 casos de violencia familiar, en los que 84% de
las víctimas fueron mujeres, agredidas casi siempre por sus
compañeros, esposos o padres.
En 1994 el Ministerio de Salud Pública notificó 1.961 casos
de intoxicaciones por plaguicidas; en 1995, 1.439 casos y
en 1996, 1.469. En 1996 se introdujo la ficha de
investigación de intoxicaciones y se estudiaron 506 casos
de intoxicados (59% en varones), de los cuales fallecieron
40 (8%). El origen de la intoxicación fue el intento de
suicidio en 50% de los casos; en 19% la intoxicación se
produjo por exposición ocupacional y en 1% por acción
homicida.
Se considera que los problemas más frecuentes de salud
mental son los síndromes depresivos y de angustia, y el
alcoholismo.
Discapacidades. En 1992 la población
discapacitada censada fue de 81.721 personas, 53,3
% varones. Algo más de la mitad 50,9% eran
residentes de áreas urbanas. Los impedimentos registrados
fueron ceguera (22,2%), sordera (17,6%), mudez (4,3%),
retardo mental (16,2%), pérdida de extremidad superior
(15,5%), pérdida de extremidad inferior (13,9%) o más de un
impedimento (10,3%).
En 1993 se llevó a cabo un censo nacional de discapacitados
por causa del conflicto bélico, promovido por el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Unión
Europea. Se registraron 12.114 discapacitados físicos por
causa del conflicto bélico, de los que solo 11% fueron
mujeres (83% varones; en el resto no se pudo registrar el
sexo).
Desastres naturales y accidentes
industriales. Dada la ubicación geográfica y la
geología de El Salvador, son comunes los fenómenos
geológicos y meteorológicos que causan a menudo grandes
pérdidas humanas y materiales. Las inundaciones son
frecuentes en la parte baja de la cuenca de los ríos Lempa
y Grande de San Miguel, principalmente en los meses de
julio a septiembre.
La variación estacional en el régimen de lluvias hace que
97% de la precipitación anual se produzca en el período
húmedo (mayo a octubre), época en la que escurren 84% de
todos los recursos hídricos del territorio nacional, por lo
que hay escasa disponibilidad en tiempo de sequía.
En 1997 se produjo un escape químico en la empresa SILCA
cuando se trasladaba gas licuado de un camión contenedor a
bidones individuales. Por falta de cumplimiento de las
medidas de seguridad se produjo una intoxicación masiva de
unas 500 personas, 20 de ellas casos graves.
En junio de 1996 entró en vigencia la prohibición del uso
de gasolina con plomo y a partir de enero de 1998 se
regulan las emisiones de CO, CO2 e hidrocarburos en motores
diesel.
Se estima que hay un subregistro importante de accidentes
producidos en el medio laboral, ya que solo los notificados
oficialmente por los patronos son contabilizados por el
ISSS. En 1992 se registraron 14.056 accidentes laborales y
en 1996, 18.225.
Entre 1992 y 1995 se registraron 540 muertes por accidentes
de trabajo. Las enfermedades ocupacionales más frecuentes
son las neumopatías, la dermatitis por contacto en las
manos (por cemento) y la intoxicación por plomo.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
El Plan Global de Desarrollo para el quinquenio
19941999 plantea una profunda reorganización y
modernización del sector público, en el contexto del
Programa de Modernización Pública del Gobierno. En el
sector salud, la política general definida por las
autoridades ministeriales es "mejorar el nivel de
salud de la población salvadoreña mediante la modernización
del sector y el desarrollo de programas
interinstitucionales tendentes a la atención integral de
salud de las personas y la disminución de los riesgos y
daños al medio ambiente". En este contexto se han
establecido como principales componentes estratégicos los
siguientes.
Reorganización y reestructuración de las instituciones del
sector, con el criterio de transformar la organización
burocrática en una organización que genere innovación y
valor agregado.
Descentralización de los sistemas programáticos y
administrativos de salud, mediante la transferencia de las
funciones de planeamiento, administración, obtención y
asignación de recursos para la provisión de servicios de
salud desde el nivel central hacia las otras instancias
públicas o privadas, con objeto de adecuar las estructuras
organizativas a las nuevas responsabilidades.
Nuevas modalidades en la provisión de servicios de salud,
dada la escasa cobertura poblacional actual. Se prevé la
provisión de servicios mediante nuevas modalidades que
garanticen el acceso a un paquete básico de servicios de
salud gratuitos para toda la población, fundamentalmente en
los aspectos preventivos. El Ministerio de Salud Pública y
Asistencia Social garantizará también el acceso a un
paquete de servicios clínicos esenciales, incluidos los
servicios de atención de segundo nivel, tales como atención
del parto, cirugía general, tratamiento ambulatorio y de
hospitalización en las cuatro especialidades básicas,
tratamiento de urgencias de traumatismos e intoxicaciones y
tratamiento de tuberculosis y de infecciones agudas
referidas desde el primer nivel de atención. Los indigentes
serán subsidiados por el Estado y el resto de la población
tendrá acceso a estos servicios mediante el pago directo
por prestación y un seguro médico mínimo obligatorio.
Readecuación del marco legal. La revisión
y adecuación del marco legal en el sector salud tiene como
objetivo que El Salvador cuente con instrumentos legales
que permitan fortalecer el Estado y las instituciones que
lo integran, en su función normativa y reguladora aplicable
a nivel sectorial (entidades públicas y privadas).
Participación social. Se reconoce el papel
decisivo de la sociedad civil en el manejo de sus asuntos,
incluida la devolución del protagonismo que le corresponde
en la administración de programas de bienestar social. La
participación social, en sus múltiples manifestaciones,
deberá estimularse y facilitarse como estrategia más
importante de producción de salud. Actualmente está en
marcha un plan piloto para impulsar la estrategia de
delegación técnico-administrativa de los establecimientos
del primer nivel por medio de la adjudicación de estos
establecimientos a organizaciones no gubernamentales. En la
Unidad de Salud del municipio de San Julián, departamento
de Sonsonate, la prestación de los servicios es
responsabilidad de la Fundación Salvadoreña para la Salud.
Organización del sector salud
Organización institucional
El subsector público está formado por la seguridad social,
los servicios del Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social y otros servicios de salud sectoriales. El
Ministerio cuenta con una red nacional de 427 servicios, de
los que 16 son hospitales, 14 centros de salud, 313
unidades de salud, 32 puestos de salud, 11 puestos
comunitarios, 8 dispensarios y 33 centros rurales de
nutrición. Las camas hospitalarias del subsector público se
distribuyen entre las 2.964 del Ministerio y las 1.583 del
ISSS.
El Ministerio tiene asignado 80% del total de los
habitantes del país, aunque en la realidad la cobertura es
menor a la asignada.
Tienen también carácter público la Asociación Nacional de
Telecomunicaciones (ANTEL), la Compañía de Alumbrado
Eléctrico (CEL), Bienestar Magisterial que sirve a
los maestros y Sanidad Militar. Estas instituciones
cubren a los trabajadores o afiliados correspondientes y a
sus familiares; en conjunto proporcionan servicios de salud
a 2,3 % de la población. Los servicios sanitarios de CEL y
Bienestar Magisterial operan como un bloque mixto con
financiamiento público y provisión de servicios por
entidades privadas.
La seguridad social, organizada en el Instituto Salvadoreño
del Seguro Social (ISSS), proporciona cobertura a los
trabajadores de empresas privadas y empleados del Estado,
con sus beneficiarios respectivos, alcanzando una cobertura
de 17% de la población. El ISSS cuenta con 10 hospitales,
35 unidades médicas y 24 clínicas comunales.
El sistema privado cuenta con hospitales y clínicas del
segundo y tercer nivel asistencial, concentradas en los
tres principales departamentos de la República.
El ISSS brinda atención eminentemente curativa. La
asistencia es prestada por profesionales universitarios
(médicos, odontólogos, etc.) en base a la demanda de sus
derechohabientes.
Según datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social, entre 19941995 y 19951996 el total de
consultas médicas en el país pasó de 2,4 a 3,2 millones, y
el de consultas odontológicas, de 265.000 a 369.000. Los
egresos hospitalarios fueron 275.700 en 19941995 y
280.400 en 19951996; las intervenciones quirúrgicas,
123.700 y 113.800, respectivamente. Los partos atendidos en
esos mismos períodos fueron unos 65.000 y 69.000,
respectivamente.
Organización de las actividades de regulación
sanitaria
La autorización para el ejercicio de la profesión es dada
por las juntas de vigilancia de las profesiones de salud,
conformadas por profesionales pertenecientes a la
disciplina correspondiente. Existen juntas de vigilancia
médica, odontológica, químico-farmacéutica, psicológica,
veterinaria, de laboratorio clínico y de enfermería.
La regulación del uso de medicamentos es responsabilidad
del Consejo Superior de Salud Pública. Los mecanismos de
regulación y control de la importación de medicamentos
están basados en el Código de Salud y en el Reglamento de
Especialidades Farmacéuticas.
El Ministerio es el ente que coordina las actividades de
vigilancia de los alimentos procesados, con el apoyo de la
Dirección de Protección al Consumidor, dependiente del
Ministerio de Economía, y de las universidades, que
mediante investigaciones para tesis estudian aditivos y
contaminantes químicos y biológicos.
El proceso de regulación y control de calidad de los
alimentos está siendo asumido por el mismo sector
productivo, con sus propios laboratorios y con el apoyo de
otros como los de la Fundación Salvadoreña de Desarrollo
Económico y Social (FUSADES) y las universidades. El
Ministerio es el ente que vela por el cumplimiento de las
normas técnicas.
Se ha establecido y mecanizado el Sistema de Vigilancia
Epidemiológica en las 18 zonas departamentales de salud. Se
han incorporado a la red de notificación los centros
penales, organizaciones no gubernamentales, el ISSS y los
hospitales privados. También se ha capacitado a los
estadísticos de las zonas y departamentos sobre los
programas de computación utilizados para la vigilancia
epidemiológica.
Servicios de
salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social ha
puesto en práctica programas integrales de salud en áreas
rurales. El Programa Escuela Saludable incluye un área
prioritaria de saneamiento básico referente a la
instalación de estructuras sanitarias como letrinas, bombas
manuales y sistemas de potabilización. El Programa de Salud
en la Comunidad ha dado cobertura de agua y saneamiento a
las comunidades aledañas a las escuelas beneficiadas con el
Programa Escuela Saludable.
En 1996 se firmó un convenio de cooperación entre el
Gobierno de Suiza y el Ministerio para la ejecución de un
proyecto de control y estudio de la calidad de las aguas, y
en 1997 se firmó un convenio de cooperación técnica entre
la Secretaría Ejecutiva del Medio Ambiente y el Ministerio,
mediante el cual el Departamento de Saneamiento Ambiental
del Ministerio asume la responsabilidad de la Unidad
Ambiental y participa en el Sistema de Evaluación de
Impacto Ambiental y en el Sistema Nacional de Información
Ambiental.
También se está ejecutando en el marco del convenio entre
el Gobierno de El Salvador y el BID el Programa de Áreas
Críticas, orientado hacia los componentes de desechos
sólidos, contaminación atmosférica y contaminación de los
recursos hídricos.
En 1997 se comenzó a ejecutar el programa "Aspectos
Ocupacionales y Ambientales de la Exposición a Plaguicidas
en el Istmo Centroamericano", en coordinación con la
OPS y con apoyo de la Cooperación Danesa para el Desarrollo
Internacional (DANIDA). Este programa se orienta a reforzar
al sector salud para una mejor atención a los problemas
causados por los plaguicidas, abarcando los aspectos
ocupacionales, epidemiológicos, toxicológicos,
educacionales, ambientales y de investigación.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
Se han llevado a cabo diferentes actividades para mejorar
la situación nutricional de la población. Existe un plan
intersectorial de seguridad alimentaria coordinado por el
Ministerio de Agricultura, que dicta las políticas de
precios, producción y créditos. Del Ministerio de Salud
Pública depende el Programa de Vigilancia Nutricional y
Monitoreo del Crecimiento, ejecutado a nivel comunitario
por promotores de salud y cuyo objetivo es evaluar el
estado nutricional infantil y tomar las medidas necesarias
para contribuir a mejorar o recuperar el estado nutricional
óptimo.
El Ministerio de Salud Pública inició en 1996 un Programa
Nacional de Educación Nutricional para mejorar las
prácticas de alimentación y nutrición a nivel familiar. El
programa tiene tres componentes: alimentación de la
embarazada, lactancia materna y alimentación de la mujer
lactante, y alimentación infantil. En 1995 se estableció el
Programa Escuela Saludable, que ha contribuido a una mejor
identificación y tratamiento de los casos de desnutrición.
Se han emprendido diversas acciones para prevenir los
trastornos por falta de yodo. La suplementación con aceite
yodado y lugol se dirige a 8% de la población escolar
beneficiaria del Programa Escuela Saludable (unos 240.000
escolares). En 1997 comenzó la atención preventiva a la
población en zonas consideradas de alta prevalencia. En
1993 fue revisada, actualizada y ratificada la Ley de
Yodación de la Sal, se estableció un convenio de
cooperación entre el Gobierno, el sector salinero y los
organismos de cooperación externa (Banco Mundial, OPS/INCAP
y UNICEF) y se introdujo gradualmente la sal yodada en el
mercado.
En cuanto a los trastornos por carencia de hierro, se ha
intervenido mediante la suplementación de sulfato ferroso a
las mujeres embarazadas, menores de 5 años y escolares.
Desde 1996, toda la harina de trigo producida se fortifica
con hierro, ácido fólico y vitaminas del complejo B.
Para contrarrestar la hipovitaminosis A en la población
salvadoreña el Ministerio distribuye suplementos de
vitamina A a la población de 1 a 6 años y a las madres
lactantes. También se fortifica el azúcar con vitamina A.
En 1994 se aprobó una ley de fortificación del azúcar con
vitamina A y en 1995 el reglamento correspondiente y la
norma técnica.
Recursos humanos
Por cada 10.000 habitantes, El Salvador cuenta con 9,1
médicos, 5,4 parteras, 3,8 enfermeros y 2,1 dentistas.
El sistema público cuenta con 3.473 médicos, 334
odontólogos, 5.274 enfermeros, 2.367 administrativos, 3.404
miembros del personal de servicio y mantenimiento, 1.499
promotores de salud y 536 inspectores de saneamiento
ambiental. El ISSS cuenta con 1.621 médicos, 176
odontólogos, 1.973 enfermeros, 244 laboratoristas, 87
técnicos de rayos X y 40 promotores de salud.
En la capital se halla 60% del total de médicos, enfermeras
y odontólogos. El 70% de los médicos especialistas están
ubicados en establecimientos del segundo nivel de atención,
tales como hospitales y centros de salud del sistema
público, ISSS y sector privado. El resto trabaja en los
establecimientos del primer nivel de atención por horas
contratadas.
Para aminorar la problemática de recursos humanos en el
sistema nacional de salud se ha promovido la capacitación
de los trabajadores en áreas técnicas, financieras,
administrativas, de planificación estratégica e
informática, y se ha buscado la integración de las
entidades formadoras de recursos con las actividades del
Ministerio, a fin de revisar los perfiles profesionales que
se requieran para el mejor desempeño en la atención
primaria en salud.
En la gestión de recursos humanos en el Ministerio ha
habido cambios recientes. Se ha dado mayor participación a
las áreas de recursos humanos y se han descentralizado las
acciones en cada hospital y departamento. La
descentralización ha permitido que los jefes y encargados
de recursos humanos tengan participación en la toma de
decisiones, planes de trabajo y administración de los
recursos bajo su jurisdicción.
Gasto y financiamiento sectorial
El presupuesto operativo del Ministerio de Salud Pública y
Asistencia Social para 1997 es de US$ 151,30 millones,
distribuido de la siguiente forma: gasto en servicios
preventivos de salud (incluidos medicamentos e insumos
medicoquirúrgicos), 33%; gasto en servicios ambulatorios y
hospitalarios (incluye medicamentos e insumos
medicoquirúrgicos), 59%; secretaría, 6%, e inversiones, 2%.
El presupuesto operativo del ISSS para el año 1997 es de
US$ 49,74 millones, de los cuales corresponden a gasto
farmacéutico 21%, a gasto en equipo medicoquirúrgico y de
laboratorio 2% y a remuneraciones y otros, 77%.
Cooperación técnica y financiera externa
En 1996 el Departamento de Cooperación Externa del
Ministerio recibió ayuda internacional o externa por un
total de algo más de US$ 44,5 millones; 86% de esta ayuda
fue recibida a través de la ejecución de 57 proyectos.
Aportaron fondos Alemania, Canadá, Dinamarca, Holanda,
Luxemburgo, Noruega, Suecia, Suiza, INCAP, OEA, PMA,
UNICEF, CEE, Banco Mundial, Fondos de Inversión Social
(FIS), Fondos de la AID para Impulsar Proyectos Sociales de
Desarrollo a Nivel Nacional, Agencia Española de
Cooperación Internacional, GTZ y Fondo de Población de las
Naciones Unidas. El mayor aporte fue el del Gobierno de
Suecia, con US$ 1.083.000, seguido por el Gobierno de los
Países Bajos con US$ 347.000. La mayor contribución de
organismos y bancos internacionales fue la del FIS, con US$
20.226.000, y la del Banco Mundial, con US$ 11 millones.