Organización Panamericana de la Salud
Promoviendo la salud en las Américas

Hospitales Seguros
Acerca de la OPS - Cuerpos Directivos  - Directora de la OPS  - Oficinas de Representantes en los Países & Centros  - Organización Mundial de la Salud
Perfil de Salud de País.

Datos actualizados para 2001


Honduras


Indicadores demográficos

 Último disponible
A.1.0.0-Población
A.1.1.0-Población (Hombres)
A.1.2.0-Población (Mujeres)
A.2.3.0-Proporción de población urbana (Urbana)
A.7.2.0-Tasa de fecundidad total (Mujeres)
A.12.0.0-Esperanza de vida al nacer
A.12.1.0-Esperanza de vida al nacer (Hombres)
A.12.2.0-Esperanza de vida al nacer (Mujeres)


Indicadores socioeconómicos

 Último disponible
B.2.0.0-Tasa de alfabetización
B.2.1.0-Tasa de alfabetización (Hombres)
B.2.2.0-Tasa de alfabetización (Mujeres)
B.5.0.0-Producto nacional bruto (PNB) per cápita $ internacionales (ajuste PAM)
B.7.0.0-Crecimiento medio anual del producto interno bruto (PIB)
B.8.0.0-Razón de ingreso 20% superior - 20% inferior
B.9.0.0-Proporción de población bajo la línea internacional de pobreza


Indicadores de mortalidad

 Último disponible
C.1.0.1-Tasa de mortalidad infantil reportada (menores de 1 año)
C.4.0.9-Tasa estimada de mortalidad de menores de 5 años (menores de 5 años)
C.5.2.0-Tasa de mortalidad materna reportada (Mujeres)
C.10.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años por enfermedades infecciosas intestinales (enfermedades diarreicas agudas - EDA) (menores de 5 años)
C.11.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años por infecciones respiratorias agudas (IRA) (menores de 5 años)
C.15.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades transmisibles
C.19.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades del aparato circulatorio
C.23.0.0-Tasa estimada de mortalidad por neoplasias, todo tipo
C.31.0.0-Tasa estimada de mortalidad por causas externas


Indicadores de morbilidad

 Último disponible
D.1.0.0-Incidencia de bajo peso al nacer
D.6.0.0-Número de casos confirmados de sarampión
-
D.17.0.0-Incidencia parasitaria anual de malaria
D.18.0.0-Número de casos registrados de tuberculosis
D.21.0.0-Número de casos registrados de SIDA


Indicadores de recursos, acceso y cobertura

 Último disponible
E.1.0.0-Proporción de población con acceso a servicios de agua potable
E.6.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra poliomielitis (menores de 1 año)
E.7.0.0-Proporción de población menor de un año de edad vacunada contra sarampión
E.8.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra difteria, pertussis y tétanos (menores de 1 año)
E.9.0.1-Proporción de población menor de un año de edad vacunada contra tuberculosis (menores de 1 año)
E.13.2.0-Proporción de partos atendidos por personal capacitado (Mujeres)
E.15.0.0-Razón de médicos por 10.000 habitantes
E.26.0.0-Gasto nacional en salud por año como proporción del PIB
E.27.0.0-Gasto público en salud por año como proporción del gasto nacional en salud



Resúmen del Análisis de Situación y Tendencias de Salud


Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.

 

 

HONDURAS

 

SITUACIÓN GENERAL DE SALUD Y SUS TENDENCIAS

Contexto socioeconómico, político y demográfico

Honduras tiene una extensión de 112.492 km2 y una densidad de población de 46 habitantes por km2, que en las zonas urbanas es de 184 habitantes por km2. El territorio es predominantemente montañoso y cuenta con 19 cuencas hidrográficas. El principal problema ambiental es la deforestación. De 1964 hasta 1990 los bosques se han reducido en alrededor de 25.899 km2 (34%). Se estima que de 1992 a 1993, la pérdida de bosques alcanza 7 % de la cobertura notificada en 1990, una tasa superior a los 1.000 km2 por año. El país está dividido en 18 departamentos y 297 municipios con 3.730 aldeas y 27.764 caseríos. Con la aplicación de la Ley de Municipalidades (1990), se fortaleció el proceso de descentralización y se transfirió 5% de los ingresos gubernamentales a las municipalidades.

En 1990 se estableció el programa de ajuste estructural de la economía y se adoptaron políticas e incentivos que deberían conducir al uso más eficiente de los recursos, acompañados por programas de compensación social, tales como el Fondo Hondureño de Inversión Social, el Programa de Asignación Familiar y el Fondo Social de la Vivienda, cuyos objetivos son suavizar el impacto del ajuste en los sectores más pobres de la población. La participación de estos tres programas en el gasto social aumentó de 3,6% en 1990 a 13,6% en 1995.

El producto interno bruto per cápita fue de US$ 702,7 en 1990 y de US$ 722,0 en 1995. En el mismo período la deuda externa total de Honduras registró un aumento de 23,5% al pasar de US$ 3.517,8 millones en 1990 a US$ 4.343,5 millones en 1995; de esta suma, 90% correspondió a la deuda pública.

Las actividades predominantes de la economía siguen siendo la agricultura, la silvicultura, la caza y la pesca; a partir de la década de los noventa se observó un crecimiento de la industria manufacturera (maquiladora), que hasta 1994 había generado unos 44.000 empleos. La población económicamente activa (PEA) representa 35% de la población total. En 1995 el subempleo alcanzó 34% en las zonas rurales y 17% en las urbanas. En 1993 las mujeres constituían 31% de la PEA (40% urbana y 22% rural). Los hogares encabezados por mujeres representan 24%, y de estos, 65% son pobres. En 1994, el desempleo y el subempleo afectó a 73% de los hombres y 69% de las mujeres de 15 a 19 años. Este porcentaje se redujo a 43% en los hombres y 45 % en las mujeres de 20 a 29 años, y en el grupo de 30 a 44 años están desempleados o subempleados 29% de los hombres y 40% de las mujeres.

La inflación ascendió de 21,7% en 1994 a 29,5% en 1995. La canasta básica de alimentos experimentó un aumento de 144 % entre 1990 y 1995. Se estima que la población nacional consume en promedio únicamente 77% de las calorías necesarias. La disponibilidad per cápita de alimentos se redujo en 10% el período 1980–1994. En 1994 el porcentaje de hogares que estaban por debajo de la línea de pobreza era de 75,6% (54,5% eran indigentes).

En el período 1990–1994, el analfabetismo disminuyó de 31,3% a 22,8%; el analfabetismo en el área rural es 49% más elevado que en el área urbana. El promedio de escolaridad en 1994 para la población total fue de 4,2 años; se estima que 60 % de la PEA tiene menos de tres años de instrucción.

El déficit habitacional en 1995 era de 700.000 viviendas. De las viviendas urbanas, 64% presentan problemas de hacinamiento, 33% no disponen de agua potable y 41% carecen de sistemas de saneamiento. En el área rural las viviendas adecuadas representan únicamente 16% del total, y más de 81% no tienen acceso a servicios de agua potable y de eliminación de excretas, ni energía eléctrica.

Con base en el último censo de población realizado en 1988, la población estimada para 1996 era de 5,6 millones de habitantes y la tasa de crecimiento, de 2,8%. En 1996 la población de 0 a 4 años representaba 15,7% del total, la de 5 a 9 años 14,2%, la de 10 a 14 años 12,9%, la de 15 a 19 años 11,5%, y la de 60 y más años, 5,1%.

En 1995 la población urbana representaba 43% de la población total y se concentraba en dos ciudades: Tegucigalpa y San Pedro Sula (32,9% y 16,2% del total de la población urbana, respectivamente). La migración muestra una importante diferencial geográfica por sexo, las mujeres migran principalmente hacia los grandes centros urbanos y los hombres hacia las zonas agrícolas. En 1995 la tasa de emigración neta total estimada fue de -1,6% (-1,7% para los hombres y -1,4% para las mujeres), un aumento con relación a 1989 cuando la tasa de emigración neta fue de -1,1 % (-1,3% hombres y -1,0% mujeres).

La esperanza de vida al nacer, era de 64 años para la población total en el período 1985–1990, y en 1996 se estimó en 71 años para las mujeres y en 66 años para los hombres. La tasa global de fecundidad estimada en la Encuesta Nacional de Epidemiología y Salud Familiar (ENESF) 1995–1996 fue de 4,9 como promedio nacional, 6,3 en el área rural y 3,9 en el área urbana. La tasa de natalidad por 1.000 habitantes fue de 33,4 en 1996.

Existen en Honduras ocho etnias culturalmente diferenciadas: lencas, pech, garífunas, chortis, tawahkas, tolupanes o xicaques, misquitos y la población negra de habla inglesa. En 1993 se estimó la población indígena en 253.790 personas (5,97% de la población total). Las zonas habitadas por la población indígena figuran entre las más postergadas.

Mortalidad

El subregistro de las defunciones fue de 44,2% en 1990, último año con información disponible. Según estimaciones de la Secretaría de Planificación, la tasa bruta de mortalidad en 1996 fue de 5,8 por 1.000 habitantes, con un total de 32.666 defunciones de las cuales 18.510 correspondieron a hombres y 14.156 a mujeres; del total de defunciones, 15% se notificaron a través de los egresos hospitalarios.

En 1990 las principales causas de muerte registradas fueron las enfermedades hipertensivas, isquémicas, las enfermedades de la circulación pulmonar y otras formas de enfermedades cardíacas (19,0%), accidentes y violencias (13,0%), las enfermedades del aparato respiratorio (9,5%), las enfermedades infecciosas intestinales (9,0%) y los tumores malignos (8,2%). De las 1.624 defunciones registradas de menores de un año, 638 tenían causa mal definida. La tasa estimada de mortalidad infantil (TMI) descendió de 50 por 1.000 nacidos vivos en 1990 a 42 por 1.000 nacidos vivos en 1994. La tasa de mortalidad materna estimada es de 221 por 100 mil nacidos vivos Las defunciones hospitalarias aumentaron de 4.433 en 1993 a 5.355 en 1996, y de 10% a 16% con respecto a las defunciones totales para esos años. Las principales causas de defunción hospitalaria entre 1993 y 1996 fueron las enfermedades del aparato respiratorio (11,8%), las enfermedades hipertensivas, isquémicas, de la circulación pulmonar y otras formas de enfermedades cardíacas (9,1%), accidentes y violencias (8,2%) los tumores malignos (5,7%), las enfermedades virales (5,4%) y el sida (5,4%).

 

PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD

Análisis por grupos de población

En el decenio de 1980, el porcentaje de niños con bajo peso al nacer atendidos en establecimientos de salud de la Secretaría de Salud Pública y del Instituto Hondureño de Seguridad Social osciló entre 7,0 y 8,7%, cifra que aumentó a 9,2% en 1992. El porcentaje de desnutrición en los menores de 5 años aumentó de 48,6% en 1987 a 52,5% en 1991.

El porcentaje de lactancia exclusiva (grupo de edad de 0 a 3 meses) aumentó de 36,7% en 1991 a 42,4% en 1995. La lactancia complementaria (grupo de edad de 6 a 9 meses) es de 69,2%, y la lactancia continuada (grupo de edad de 20 a 23 meses) es de 45,4%. La lactancia materna como práctica exclusiva tiene una duración promedio de 2,1 meses.

Al comparar las principales causas de muerte en los menores de 5 años según las dos últimas encuestas epidemiológicas, las infecciones respiratorias agudas continúan siendo la primera causa de muerte con 22% en 1991–1992 y 23% en 1996. Como segunda causa le siguen las diarreas, que aumentaron de 19% a 21% durante el mismo período.

La cobertura de matrícula escolar en el grupo de 5 a 9 años de edad se estimó en 73,1% en 1994. Para los escolares de 6 a 9 años de edad se han realizado censos de talla entre 1986 y 1996. El porcentaje de desnutridos en 1996 fue de 39% (33,3% de las niñas y a 42,2% de los varones, 26,2% en la población urbana y 44,6% en la rural), sin mayor variación con respecto a 1986.

Según la Secretaría de Salud Pública, 16,3% de los casos de sida se han presentado en el grupo de 10 a 24 años de edad en 1995. Según la ENESF 1995–1996, cerca de 45% de las mujeres de 18 años ya han iniciado relaciones sexuales; 8,5% de las mujeres de 15 años y cerca de 40% de las de 18 ya han tenido una unión marital, y a los 20 años, 50% de las mujeres son madres. El 27,6% de las mujeres en unión entre 15 y 19 años emplean algún método anticonceptivo, y los más utilizados son los orales. En el grupo de 16 a 19 años, el analfabetismo disminuyó de 11,9% en 1990 a 8,2% en 1994; en los hombres, de 14,4% a 10,1%, y en las mujeres, de 9,4% a 6,2%.

No existe información sobre el estado de salud de la población anciana. Los datos de egresos hospitalarios de 1996 muestran que 17,9% corresponden a síndrome de dependencia alcohólica y 16,6% a diarreas (en el grupo de 50 años y más).

El plan nacional de salud de los trabajadores, en 1992 identificó seis problemas: los accidentes en los sitios de trabajo, la intoxicación con pesticidas, el ruido en el sector manufacturero, la salud reproductiva de las trabajadoras, el uso generalizado de productos químicos y los problemas de salud mental (tales como depresión y alcoholismo). Existen pocos datos disponibles sobre estos temas.

En Honduras, 4,5% de la población presenta alguna discapacidad que requiere rehabilitación. Se desconoce la distribución por sexo y edad de los afectados. La Fundación Teletón tiene tres centros (en Tegucigalpa, San Pedro Sula y Santa Rosa de Copán), en los que entre 1990 y 1995 atendió a 26.139 pacientes.

La desnutrición es un problema generalizado en la población indígena, y afecta a 95% de la población menor de 14 años. De cada 100 muertes, 68 son por enfermedades infectocontagiosas. En 1993, la esperanza de vida estimada para este grupo fue de 36 años para los hombres y 43 años para las mujeres. La cobertura de inmunización en 12 municipios fronterizos con El Salvador es en promedio de 60,3%.

Análisis por tipo de enfermedad o daño

El número de casos notificados de malaria aumentó de 70.838 en 1992 (IPA:18,05) a 74.487 en 1996 (IPA:16,49), principalmente en las zonas norte y sur del país, donde en conjunto se notificaron 52% de los casos en 1996. La zona pantanosa del oriente es la que presenta las tasas más altas de incidencia por 1.000 habitantes (46,4 en 1994 y 74,3 en 1995). En 1996, 98,9% de todos los casos se debieron a Plasmodium vivax y 1,1% a P. falciparum. De 1993 a 1995, el mayor número de casos se presentó en el grupo de 15 a 49 años y en el sexo femenino (51% en 1993, 62% en 1994 y 53% en 1995).

Se notificaron 2.687 casos clínicos de dengue en 1993, 4.687 en 1994, 28.064 en 1995 y 7.564 en 1996. En 1995 casi el 50% de los casos de dengue (16 de ellos asociados con síndrome hemorrágico) se diagnosticaron en las zonas central y norte del país; el 86% se registró entre agosto y noviembre, época lluviosa del año. En 1993–1994, la mayor parte de los casos se presentaron en mujeres, y más de la mitad, en la población mayor de 15 años.

En 1994 se notificaron 14 casos clínicos de enfermedad de Chagas, 94 en 1995 y 66 hasta octubre de 1996. Un estudio realizado en 1996 en el municipio de San Francisco de Opalaca, mostró que 17,7% de los niños menores de 5 años estaban infectados.

En 1992 se notificaron 992 casos de leishmaniasis cutánea, 1.083 en 1994, 1.230 en 1995 y 1.234 en 1996. El 70% de ellos corresponden al departamento de Olancho.

No se han presentado casos de poliomielitis desde 1989. Se notificó un caso de sarampión en 1995 y cuatro en 1996; desde 1991 no se registran muertes por sarampión. La cobertura de vacunación en el grupo de menores de 1 año fue de 91% en 1996, mientras que la correspondiente al grupo de menores de 5 años aumentó en relación con los años anteriores, y en 1996 fue de 97,3% para la Sabin, 96,5 % para la DPT, 98,7% para la antisarampionosa y 100% para la BCG. En 1995 la cobertura alcanzada con segunda dosis de toxoide tetánico en mujeres en edad fértil fue de 93%. Únicamente se han notificado tres y cuatro casos de tétanos neonatal en 1995 y 1996, respectivamente (50% menos que en 1994). En el período 1990–1994, 63% de los casos procedían de áreas urbanas. En 1994 se inició una campaña para vacunar contra la hepatitis B a todos los trabajadores de salud; en 199 se había vacunado a 67,8%. En 1996 se presentaron 200 casos de tos ferina. No se han notificado casos de difteria desde 1981.

La prevalencia de diarreas en menores de 5 años disminuyó en Tegucigalpa y San Pedro Sula de 25,5% en 1987 a 18,8% en 1991 y 14,8% en 1996. En el área rural la prevalencia ha sido variable (31,9% en 1987, 19,1% en 1991 y 21,1% en 1996). El cólera apareció en el país en octubre de 1991, con una letalidad hospitalaria en menores de 5 años de 4,2 % en 1992 y 2,0% en 1996. En 1995 hubo 4.748 casos de cólera en el nivel nacional, con una tasa de letalidad de 1,6%; 56% de los casos se presentaron en hombres y 76% en el grupo de 15 años y más. En 1996 hubo 708 casos y 14 defunciones; 53,2% de los casos se presentaron en hombres y 40% en el grupo de 15 años y más.

En 1992 se registraron 45 casos de meningitis tuberculosa, 23 en 1993 y 15 en 1994, con 6, 5 y 11 casos en menores de 5 años, respectivamente. El número promedio anual de casos de tuberculosis notificados de 1992 a 1996 fue de 4.267. En el período 1993–1995 el promedio anual de egresos hospitalarios por tuberculosis fue de 1.289, con 60% de casos en el sexo masculino. La zona centro y nororiente del país presentan el mayor número de casos. La tuberculosis extrapulmonar presentó una tasa de 5,2 casos por 100.000 habitantes en 1989 y de 2,0 en 1996. Se han tratado todos los casos detectados de tuberculosis pulmonar, y únicamente se presentó un caso farmacorresistente. De los 416 pacientes en tratamiento acortado estrictamente supervisado, 380 sanaron y 36 lo abandonaron.

La tasa de prevalencia de lepra se mantuvo en 0,1 (84 casos) por 10.000 habitantes desde 1992 hasta 1995; hubo un promedio de tres casos nuevos por año entre 1992 y 1995.

En 1992 se presentaron dos casos de rabia humana en la zona metropolitana, en 1993 ninguno, en 1994 uno en la zona sur del país y en 1995 se presentaron dos casos, ambos en la zona metropolitana de Tegucigalpa. En 1996 no se registraron casos. El número de casos de rabia canina registrados fue de 14 en 1995 y 9 en 1996. Un estudio realizado en 1995 en la procesadora metropolitana de carne mostró que 3% de los porcinos sacrificados se encontraban infectados con cisticercos.

En 1993 se notificó una tasa de 19,0 casos de sida por 100.000 habitantes, y 17,7 en 1995. El patrón de transmisión predominante es a través de las relaciones heterosexuales (82,9%). La razón hombre/mujer era de 4:1 registrada al inicio de la epidemia y se ha reducido hasta acercarse a la paridad de ambos grupos (38% en mujeres en 1996). El grupo de edad de 25 a 29 años es el más afectado (21,8%), aunque en el grupo de menores de 5 años ha ido aumentando el número de casos diagnosticados (de 1,9% en 1987 a 4,8% en 1996). El 47,6% de los casos provienen de la zona norte del país, seguida de la región central (20,4%). De los 6.005 casos acumulados hasta 1996, 1.041 han muerto. En 1991, en San Pedro Sula la tasa de prevalencia de VIH fue de 3,6% entre las mujeres embarazadas y de 14% entre las trabajadoras del sexo. La asociación entre tuberculosis y sida muestra una tendencia ascendente, con una tasa de 0,11 por 100.000 habitantes en 1986 y una de 1,4 en 1996.

La incidencia de otras enfermedades de transmisión sexual es mayor en la región metropolitana y en el norte del país. En el período 1992–1995, el número de casos registrados de estas enfermedades disminuyó de 2.004 a 1.026 y en 1996 se notificaron 1.112 casos. El número de casos notificados de gonorrea disminuyó de 5.952 en 1992 a 2.146 en 1996.

La deficiencia de vitamina A afecta a 13% de la población de 1 a 3 años de edad. El problema es mayor en el occidente rural, seguido de otras áreas urbanas y el norte rural. No existen datos actualizados sobre la prevalencia de bocio por deficiencia de yodo en escolares (en 1987 fue de 8,8%); sin embargo, estudios de yoduria realizados en 1995 en sitios centinelas permiten inferir que no es un problema de gran magnitud. La deficiencia de hierro en 1996 afectaba a 30,2% de los niños entre 1 y 3 años, de los cuales 0,5 % presentaban anemia grave. El 26% de las mujeres en edad fértil y 32% de las embarazadas tenían niveles deficientes de hemoglobina.

La única información disponible sobre enfermedades cardiovasculares son los registros de egresos y de mortalidad hospitalarios. La tasa de egresos hospitalarios por 100.000 habitantes fue de 99,0 en 1993 (2.030 pacientes), 116,6 en 1994 (4.768 pacientes) y 126,3 en 1995 (6.189 pacientes); la tasa de mortalidad hospitalaria por 100.000 habitantes fue de 11,7, 14,8 y 13,6, respectivamente, para los mismos años. En los egresos por enfermedades cardiovasculares predominan las mujeres mayores de 50 años. El 38% de las defunciones corresponden a enfermedades cerebrovasculares

De las 173.961 citologías realizadas en 1995 en todo el país (34,8% de cobertura a mujeres de 30 a 59 años), 0,4 % de las muestras resultaron anormales. Desde 1990 se cuenta con un registro de incidencia de cáncer ubicado en el Hospital General San Felipe (Tegucigalpa), centro de referencia nacional de pacientes con cáncer, y único con una unidad de cobalto 60 en el nivel institucional. En 1990 y 1995 se atendieron 389 y 870 casos nuevos de pacientes con cáncer, respectivamente. En 1994, 60% correspondió a cáncer de útero, 8% a cáncer de mama femenina, 4% a cáncer de tráquea, bronquio y pulmón, 4% a cáncer de piel y 3,6% a cáncer de estómago. La mortalidad hospitalaria por tumores malignos alcanzó una tasa de 60 por 100.000 habitantes en 1993, 51 por 100.000 en 1994 y 43 por 100.000 en 1995. Las principales localizaciones son el aparato digestivo, el genitourinario, el respiratorio y los huesos y tejidos.

La Fuerza de Seguridad Pública informó que la tasa de homicidios aumentó de 20,7 por 100.000 habitantes en 1989 a 40,0 por 100.000 en 1995; en la mayoría de los homicidios se utilizan armas de fuego (69,6%). Asimismo, ha disminuido la edad de inicio de actividades delictivas.

La tasa de mortalidad por accidentes de tránsito aumentó de 7,6 por 1.000 habitantes en 1989 a 13,8 en 1994. La violencia doméstica registró una tasa de 65,5 por 100.000 habitantes en 1996, año en que se inició el registro por denuncia de este tipo de violencia. En 1996 los delitos contra menores (entre 1 y 18 años de edad) alcanzaron una tasa de 66,0 por 100.000 habitantes, la tasa de denuncia de violaciones sexuales fue de 3,0 por 100.000 habitantes para las mujeres y de 5,3 por 100.000 para las niñas.

Ha disminuido la edad de inicio de consumo de alcohol y tabaco. Un estudio realizado en ocho colonias marginales del área metropolitana en 1992 reveló que la edad en la que se consumió alcohol por primera vez oscila entre los 10 y 16 años. El 42% de los accidentes de tráfico están asociados al consumo de alcohol por los conductores, y 61 % de los accidentes de trabajo (lesiones y mutilaciones) suceden entre trabajadores que han ingerido alcohol en exceso el día anterior.

En un estudio realizado sobre el uso de alcohol y drogas en los estudiantes de escuelas normales en 1996, cuatro de cada cinco estudiantes notificaron que el alcohol puede ser obtenido fácilmente por los niños y adolescentes en el barrio o colonia donde viven, y aproximadamente la mitad de los encuestados (47%) comunicaron lo mismo en cuanto al tabaco. Respecto a las drogas ilegales, menos de 17 % señalaron que les resultaba fácil la obtención de marihuana en sus comunidades.

En 1993 las tormentas Bert y Gert afectaron a 4.000 hogares, 30.000 habitantes y 2.000 km2 de tierras agrícolas en la región norte de Honduras. En noviembre de 1996 se produjeron inundaciones debidas a precipitaciones en las cuencas de los ríos Chamelecón, Ulúa, Luán y Aguán; se calcula que 80.840 personas fueron afectadas. Se perdieron cultivos de maíz, frijol, sorgo, arroz y bananas por un valor aproximado a los US$ 7,7 millones, y algunas carreteras y alrededor de 10 puentes sufrieron daños.

 

LA RESPUESTA DE LOS SISTEMAS DE SALUD

Políticas y planes nacionales de salud

Entre 1994 y 1997 la Secretaría de Salud Pública profundizó el proceso de descentralización hasta llegar a las mismas áreas de salud y a los órganos de gobierno municipal, e incorporó a los mismos a otros actores importantes para promover el proceso de "acceso a los servicios de salud, eje fundamental de la reforma de los servicios de salud.

El proceso nacional de acceso incluye tres estrategias básicas: la readecuación de las redes locales de salud, haciendo hincapié en las áreas de salud; el control social de la gestión de los sistemas de salud, y el desarrollo y transformación cualitativa de los recursos humanos. Se han descentralizado múltiples aspectos de la gestión y planificación.

La Secretaría de Salud Pública ha impulsado políticas específicas tales como la extensión a los servicios mediante el acceso universal a paquetes básicos de salud; la coordinación de la cooperación externa; la reorganización del sistema, con énfasis en los niveles locales; la protección del ambiente; el financiamiento de la salud; la seguridad alimentaria; el desarrollo de los recursos humanos, y el desabastecimiento de medicamentos e insumos médicos quirúrgicos.

Organización del sector salud

Los servicios son prestados fundamentalmente por la Secretaría de Salud Pública, que funciona como agencia proveedora y reguladora, el Instituto Hondureño de Seguridad Social, y en menor grado, por las Fuerzas Armadas, la Junta Nacional de Bienestar Social y el Departamento de Medicina, Higiene y Seguridad Ocupacional del Ministerio de Trabajo. El subsistema de salud pública es rector, además, del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA). El subsistema privado lo constituyen 15 hospitales y consultorios privados. Alrededor de 80% de la población tiene acceso a los servicios de salud: 60% está cubierta por la Secretaría de Salud Pública y 11% por el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). El sector privado cubre alrededor de 10% de la población total.

Los servicios que presta la Secretaría de Salud Pública están organizados en seis niveles de atención, articulados por un débil sistema de envío. El sistema está organizado en nueve regiones sanitarias con 41 áreas de salud; esta división no coincide con la división político-administrativa del país. En 1994 la red de servicios de la Secretaría contaba con 978 establecimientos, distribuidos en 28 hospitales, 214 centros de salud con médico, 727 centros de salud rural y 9 clínicas maternoinfantiles. De los 28 hospitales, 6 son considerados de referencia nacional, 6 regionales y 16 de área.

El subsector público cuenta con 4.803 camas de las cuales 4.141 pertenecen a la Secretaría de Salud Pública y 662 al IHSS (0,8 camas públicas por cada 1.000 habitantes). En 1995 la Secretaría de Salud Pública produjo 35,1 egresos hospitalarios por cada 1.000 habitantes, de los cuales 40 % se debieron a partos. El subsector privado produce alrededor de 30% de todos los egresos hospitalarios del país. El porcentaje promedio de ocupación en los hospitales de la Secretaría de Salud Pública fue de 73%. En el área rural, la gran mayoría de los partos son atendidos por parteras tradicionales. Se han establecido convenios de atención compartida entre el Hospital Médico Quirúrgico del IHSS y los hospitales nacionales de la Secretaría de Salud Pública en las áreas de psiquiatría, oftalmología, oncología, nefrología, cuidados intensivos y cardiología.

El Código Sanitario vigente fue aprobado en 1991. Mediante la Ley de de 1990 se ha avanzado en la descentralización. La Ley General del Ambiente, aprobada en 1993 para incentivar la promoción del medio ambiente, estableció la creación del Despacho del Ambiente, el Consejo Consultivo Nacional del Ambiente y el Comité Técnico Asesor para apoyar a la Secretaría del Ambiente y a la Procuraduría del Ambiente. En 1992 se promulgó la Ley de Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola, que tiene a su cargo el registro de productos agroquímicos o biológicos de uso agrícola o veterinario, y en 1993 se aprobó un reglamento para el control sanitario de la venta de alimentos en lugares públicos. En 1993 se emitió una ley de procedimientos que otorga trato especial a los ancianos, jubilados y pensionados, concediendo descuentos para recreación, viajes, hospitalización y otros servicios. Existe una comisión de salud en el Congreso Nacional. Dentro del contexto de la integración centro y latinoamericana, dicha comisión forma parte del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y del Parlamento Latinoamericano (PARLATINO). La fuerza de trabajo del sector salud, como la de otros sectores laborales, está regulada en el país por la Ley de Servicio Civil.

En Honduras circulan entre 7.000 y 9.000 medicamentos de los cuales 5.071 poseen licencia de comercialización otorgada por la Secretaría de Salud Pública. De estos, 4.011 corresponden a productos
de marca y 1.060 a productos genéricos. Existen 115 mayoristas (droguerías), 620 farmacias y 215 puestos de venta de medicamentos. La Secretaría de Economía controla el precio y los márgenes de utilidad de los medicamentos importados. El precio de los productos farmacéuticos de producción nacional es libre y no está sometido a ningún control

En 1993 se creó la Secretaría del Ambiente (SEDA) para asegurar el cumplimiento de la Ley General del Ambiente, formular políticas y coordinar acciones con otras instituciones. Durante 1996 se inició el establecimiento de los índices de calidad ambiental (ICA) en 45 ciudades del país, con el propósito de evaluar o controlar con tecnología práctica y de bajo costo algunos riesgos ambientales.

No existen programas de protección de alimentos. Existen leyes que preven la de fortificación del azúcar con vitamina A y de la sal con yodo, y la del enriquecimiento de la harina de trigo.

El Congreso Nacional ha trabajado en un nuevo código de la niñez, leyes contra el alcoholismo y la drogadicción, la ley de creación del instituto de la niñez y la familia, y una ley especial contra la violencia doméstica. También se ha fortalecido el Comisionado Nacional para la Protección de los Derechos Humanos con especial atención a los menores infractores, menores maltratados y mujeres agredidas. En junio de 1994 se firmó el pacto por la infancia para apoyar actividades de protección a la niñez. Se ha reconocido que la violencia es un problema de salud pública, por lo que se han creado la comisión nacional contra el maltrato, una oficina gubernamental sobre la mujer y 20 consejos regionales para atender y prevenir la violencia doméstica.

Servicios de salud y recursos

La Secretaría de Salud Pública tiene bajo su responsabilidad diversos programas de prevención y control de enfermedades, entre ellos los programas para el control del cáncer, de transmisión sexual y sida, de rabia, de enfermedades transmitidas por vectores, de tuberculosis y de lepra.

El sistema de vigilancia epidemiológica ha mantenido coberturas semanales de notificación nacional inferiores al 60%, con diferencias importantes entre las regiones sanitarias del país. El sistema abarca las enfermedades de notificación internacional: cólera, peste, viruela, fiebre amarilla, influenza y paludismo, así como las incluidas en el sistema nacional de alerta y acción y en el programa ampliado de inmunización: fiebre tifoidea, dengue, meningitis y encefalitis. La mayor parte de los programas de control han establecido sus propios sistemas de información sin una articulación entre sí. Honduras participa en la vigilancia epidemiológica de las enfermedades diarreicas, amebiasis, tuberculosis, rabia, leishmaniasis y sida a nivel subregional.

La red de laboratorios está constituida por 28 laboratorios hospitalarios, 8 regionales y uno central de referencia.

La regulación y el control de los servicios de agua potable y alcantarillado recaen en la Comisión Nacional de Agua Potable y Alcantarillado (CONAPA), entidad descentralizada de la Secretaría de Salud Pública que cuenta con independencia operativa y financiera. Está en marcha el proceso de descentralización de los servicios con la participación de la iniciativa privada; el proceso conlleva el traspaso a los municipios de los sistemas que opera el SANAA.

En la mayor parte de los sistemas de agua de las zonas rurales se ha detectado contaminación bacteriológica. En las zonas urbanas, como Tegucigalpa y Choluteca, la contaminación del agua de consumo tiene lugar en la red de distribución debido a la obsolescencia de la misma. Según los registros del Servicio Nacional de Agua y Alcantarillado (SANAA), de los 55 sistemas principales de alcantarillado del país únicamente 11 poseen sistemas de tratamiento de aguas servidas.

Las prácticas comerciales de las dos principales entidades prestadoras de servicios en las dos ciudades más grandes del país se caracterizan por pérdidas de agua, falta de un catastro actualizado de usuarios y ausencia de medidores de consumo de agua. Los sistemas rurales construidos por el SANASA e los urbanos menores y los rurales incorporan una importante participación comunitaria y su gestión se delega a juntas administradoras integradas por usuarios.

El tratamiento más común que se da a los desechos sólidos domiciliarios es la quema o incineración al aire libre. Las municipalidades que tienen cierta capacidad de gestión y mayor población cuentan con un sistema para el manejo de los desechos, con una cobertura de 20% a 50% en las municipalidades de tamaño mediano y de 50% a 80% en las de tamaño grande (Tegucigalpa y San Pedro Sula).

Existen cuatro programas de ayuda alimentaria en Honduras: el de alimentación complementaria maternoinfantil (PAMI), el de asistencia alimentaria y nutricional a grupos vulnerables y promoción de actividades productivas para autoconsumo, el de merienda escolar (PME) y el de alimentos por trabajo (PAT). Durante el período 1990–1993, el PAMI benefició a 220.907 personas con la distribución de alimentos en 1.153 centros de alimentación y nutrición. Durante el mismo período, el PME atendió un promedio anual de 434.939 escolares, y en 1993–1994 cubrió a cerca de 50% de las escuelas públicas.

Existen 25 bancos de sangre y servicios de transfusión. De los seis hospitales nacionales, solamente tres cuentan con bancos de sangre y servicios de transfusión; los hospitales regionales y de área tienen sus propios bancos de sangre. En la Secretaría de Salud Pública se ha creado una unidad con el propósito de estructurar la organización y el funcionamiento de la red de bancos de sangre. Hasta 1997 el funcionamiento de los bancos de sangre no ha estado sujeto a normas y procedimientos establecidos para llevar a cabo el trabajo técnico.

La Secretaría de Salud Pública presta servicios odontológicos en 34 consultorios localizados en recintos escolares y 84 centros de salud y hospitales. Existen cuatro centros de alta productividad. Los servicios son básicamente curativos y en su gran mayoría exodoncias. La relación de 1,68 odontólogos por 10.000 habitantes es insuficiente para cubrir las necesidades de la población.

Se cuenta con dos hospitales nacionales psiquiátricos ubicados en Tegucigalpa. En San Pedro Sula hay una clínica de atención psiquiátrica que envía a los pacientes a los hospitales de Tegucigalpa. Se dispone de dos a tres camas psiquiátricas en cada hospital general.

El IHSS presta servicios a 14.680 pensionados y jubilados en todo el país. La Unidad de Jubilados y Pensionados del IHSS tiene un programa de atención que imparte seminarios de preparación para el retiro, cursos de manualidades y de apoyo para la gestión de proyectos. Existen dos hogares para ancianos, financiados por aportaciones voluntarias, que ofrecen servicios básicos de internamiento.

La oferta total de medicamentos durante el período 1992–1995 aumentó 26%. Los medicamentos importados constituyen un alto porcentaje del mercado (54,8% en 1990 y 60,7% en 1994), y representan 23% del total de las importaciones en el período 1993–1995; su valor ha pasado de US$ 24 millones en 1990 a US$ 40 millones en 1996. En 1994 la oferta de medicamentos del sector público (Secretaría de Salud Pública e IHSS) fue el 29,0% del total del mercado. La Secretaría de Salud Pública contribuyó con 24,8% del total de la oferta de medicamentos en la red de servicios en 1994 y el IHSS con 4,2%.

Existen 6,5 médicos por 10.000 habitantes (33% en el sector público); 2,4 enfermeros profesionales (48% en el sector público); 8,4 enfermeros auxiliares (87% en el sector público), y 0,2 odontólogos (18% en el sector público). A la insuficiencia de recursos humanos se agrega la desigual distribución geográfica de los mismos, ya que en algunas comunidades del país no existen plazas laborales y en otras, por lo general las de mayor inaccesibilidad, las plazas están vacantes. El sector público, incluido el IHSS, emplea 69% del personal de salud.

La formación de profesionales del sector salud está a cargo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. En el período 1992–1996 se graduaron, en promedio, 272 médicos por año, 19 enfermeros y 41 odontólogos. La formación de auxiliares y técnicos medios está a cargo de los establecimientos educativos que dependen de la División de Recursos Humanos de la Secretaría de Salud Pública. A partir de 1990 se forman nuevas categorías de personal de salud: técnico de salud ambiental, bachiller en salud, maestro en salud pública y enfermera especialista en salud materno-perinatal

La investigación aplicada a salud está poco desarrollada y la mayoría de los estudios son realizados por agencias de cooperación externa como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, la OPS/OMS, el Banco Mundial, y los Gobiernos del Reino Unido y de Suecia.

El gasto en salud, como proporción del PIB, aumentó de 2,7 % en 1990 a 3,0% en 1995 y como porcentaje del gasto público muestra un comportamiento irregular pasando de 8,1% en 1990 a 6% en 1993 y a 9,