Resúmen del Análisis de Situación y Tendencias de Salud
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
NICARAGUA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
Nicaragua se encuentra ubicada en el centro del istmo
centroamericano y tiene una superficie de 130.682
km2. Por la conformación del relieve, el país se
divide en tres regiones: la del Pacífico, la del Atlántico y
la central. La población no está distribuida de manera
homogénea, sino que se concentra en la región del Pacífico,
que ocupa 15,3% del territorio nacional y alberga 61,5% de la
población total (con rangos de pobreza de 5% al 24%), y 76,4
% de la población urbana. En la región central, que abarca
33,9% del territorio nacional, habita 32,6% de la población
total (con rangos de pobreza de 15% a 35%), en su mayor parte
rural. La región del Atlántico, que ocupa 50,9% del
territorio nacional, solo alberga 5,9% de la población total
(con rangos de pobreza de 35% a 45%).
El Gobierno electo en 1990 recibió un país en estado de
posguerra, con una sociedad dividida y polarizada, y tuvo que
enfrentar tres grandes problemas que demandaban solución a
corto plazo: terminar la guerra, eliminar la hiperinflación y
sentar las bases para un crecimiento económico sostenible, y
resolver el problema de la propiedad y promover la inversión
del sector privado.
El eje central del programa de ajuste económico del Gobierno
de Nicaragua lo constituyó, junto con la fijación del tipo de
cambio y una política monetaria y crediticia restrictiva, la
reducción del gasto global del sector público a un nivel que
pudiera ser financiado por ingresos ordinarios, donaciones
externas, préstamos bilaterales y créditos de instituciones
multilaterales. Igualmente, el plan de ajuste se vinculó a la
privatización de empresas estatales, la reducción del número
de funcionarios públicos y la apertura comercial
internacional.
En 1996 la economía nicaragüense continuó con su ritmo de
crecimiento sostenido desde 1994, reflejo de los esfuerzos de
la política gubernamental de consolidar los programas de
estabilización con crecimiento económico. En este contexto,
el producto interno bruto (PIB) creció por tercer año
consecutivo, esta vez 5,5%, la mayor tasa de crecimiento de
los últimos 17 años; de esta forma el producto por habitante
creció 2,3%.
Entre los factores que contribuyeron al crecimiento del PIB
durante 1996 se pueden señalar la estabilidad macroeconómica,
la apertura de la economía hacia el exterior y el dinamismo
del proceso inversionista del sector privado. Los sectores de
mayor crecimiento fueron los de agricultura, pesca,
industria, construcción, comercio y servicios.
En 1996 el aumento de la población económicamente activa fue
de 3,1%, similar al del año anterior. De igual manera, la
población ocupada se incrementó 5,8%, mientras el desempleo
abierto disminuyó 8,8%, acorde con el crecimiento del PIB.
Esto fue posible gracias al programa de inversiones públicas,
el auge de la zona franca industrial, los programas
generadores de empleos temporales puestos en marcha por el
Fondo de Inversión Social de Emergencia y la generación de
empleos en el sector agrícola.
Durante el primer semestre de 1996 la tasa de inflación
promedio mensual fue de 0,92%, mayor que la del mismo período
del año precedente (0,77%). Este aumento comenzó a
desacelerarse a partir de julio, y en el tercer trimestre
llegó a un promedio de 0,13%; no obstante, en el mes de
octubre la tasa de inflación fue de 2,6%, debido básicamente
al incremento de los precios del frijol, el arroz y el gas
butano. Al finalizar el año 1996, el costo de la canasta
básica urbana de 53 productos en la ciudad de Managua era de
$C 1.225,60, es decir, 13,6% mayor que en 1995.
En 1996 la política salarial en el sector público continuó
estando determinada por el proceso de ajuste estructural y
reducción del gasto que se viene desarrollando desde 1991, y
los sueldos se han mantenido congelados en el sector. El
sector privado, por su parte, continuó con la política de
libre determinación de salarios, salvo en lo que se refiere
al salario mínimo legal. El salario nominal promedio a nivel
nacional aumentó 9,1% con respecto al año anterior, en tanto
que en el gobierno central aumentó solamente 2,8%. Por su
parte, el salario de los asegurados por el Instituto
Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) aumentó 7,6%, debido
principalmente a los ajustes llevados a cabo en el sector
privado. Las actividades en las que más aumentaron los
salarios fueron las relacionadas con el transporte, la
agricultura y la minería (23,4, 14,7 y 12,5%,
respectivamente).
El monto de las exportaciones aumentó de un promedio anual de
US$ 282 millones en 19851989 a más de US$ 500 millones
en 1995; en 1995 el valor de las importaciones ascendió a US$
818 millones. La deuda per cápita (US$ 2.600) supera el
ingreso per cápita anual (US$ 407).
Los cambios más
importantes derivados de la política económica aplicada
durante el período 19901996 incluyen la reducción de la
deuda externa de US$ 10.220 millones a US$ 5.517 millones; la
eliminación de la hiperinflación, que osciló entre 3,5% en
1992 y 11,1% en 1995; el crecimiento económico, que fue de
3,3% en 1994 y 4,2% en 1995; un régimen cambiario fijo con un
sistema de deslizamiento mensual de 1,0%; la reducción del
gasto corriente del sector público no financiero de 42,5% del
PIB en 1990 a 21% del PIB en 1994; el crecimiento de la
inversión pública, como porcentaje del PIB, de 2,5% en 1990 a
14,2% en 1994; la privatización del comercio exterior; la
reducción del número de empleados públicos de hasta 60% en
1994; la simplificación del sistema tributario y la reducción
de las tasas para estimular la inversión pública local e
internacional; la conclusión de la privatización de las
empresas del Estado en 1995; la apertura de bancos privados
desde 1991, y el establecimiento de una bolsa de valores.
La política social está subordinada a la política económica
de ajuste, y da prioridad a la búsqueda de mecanismos para
optimizar el gasto social. Se establecieron fondos de
emergencia social para compensar la caída de los ingresos de
los grupos más pobres, se impulsaron acciones de autoayuda y
los trabajos comunitarios cobraron relevancia como estrategia
en la lucha contra la pobreza. El Gobierno diseñó varios
programas para aliviar la pobreza, entre ellos el Fondo de
Inversión Social, el Programa de Reconciliación y
Rehabilitación Nacional, el Fondo de Acción para Sectores
Oprimidos, el Fondo de Empleo Comunal y el Programa Solidario
de la Producción.
Nicaragua está
organizada en 16 departamentos, 2 regiones autónomas y 145
municipios de características rurales o semiurbanas. A partir
de 1990, en el contexto de las reformas del Estado se inició
un proceso de descentralización orientado a fortalecer a los
municipios como gestores principales del desarrollo
socioeconómico local y dispensadores de servicios básicos.
Según el censo de 1995 la población era de 4.139.486
habitantes y las mujeres representaban 52% de la población
nacional. En cuanto a la estructura por edad, 45,4% de la
población pertenecía al grupo de 0 a 14 años, 51,8% al de 15
a 64 y 2,8% al de 65 años y más. Los resultados de la
Encuesta de Medición del Nivel de vida realizada por el
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) en 1993
indican que 75% de los hogares nicaragüenses presentaban una
o más necesidades básicas insatisfechas, que 44% vivían en
condiciones de pobreza extrema, y que la pobreza extrema
afectaba a 60% de los hogares rurales.
En 1996 la población económicamente activa ascendía a
1.534.100 habitantes (34% de la población total), de los
cuales 58% eran hombres y 42%, mujeres. La población
desempleada era de 245.600 habitantes (16,1%), de los cuales
45% eran hombres y 55%, mujeres.
La esperanza de vida al nacer aumentó de 48,5 años en el
período 19601965 a 66,2 años en 19901995. En las
zonas rurales la esperanza de vida es casi 10 años menor;
para las mujeres es más elevada que para los hombres. La tasa
de natalidad estimada para el período 19901995 es de
40,5 por 1.000, y la tasa de fecundidad, de 5,0 hijos por
mujer.
Hasta el decenio de 1940 la población creció a un ritmo
moderado. A partir de entonces el país entró en un proceso de
transición demográfica, caracterizado por un sostenido
descenso de la mortalidad general, que se redujo de 22,7 por
1.000 en 19501955 a 6,8 por 1.000 en 19901995, y
por un descenso considerablemente más tardío de la
fecundidad, que pasó de 7,3 hijos por mujer en 19501955
a 5,0 hijos en 19901995. Como consecuencia de estos
cambios, el crecimiento natural de la población se aceleró y
se mantuvo en torno a una tasa promedio anual de 3% hasta
finales de la década de los ochenta. Así, el tamaño de la
población nacional se triplicó entre 1950 y 1990, pasando de
1,1 millones de personas en 1950 a 3,6 millones en 1990 y a
4,1 millones en 1995.
Entre 1940 y 1995 el porcentaje de población que vivía en
asentamientos urbanos se elevó gradualmente de 30% a 57%,
como resultado de una sostenida migración del campo a la
ciudad, convirtiendo a Nicaragua en un país con
características predominantemente urbanas, aspecto que se
refleja en la concentración de población de origen rural en
la ciudad capital.
Las migraciones internas se orientan mayoritariamente hacia
las zonas urbanas. El departamento de Managua suma casi 40
% de los migrantes internos, pero su peso en la atracción
global de migrantes ha descendido en comparación con el de 20
años atrás. La migración interna rural se dirige hacia la
nueva frontera agrícola; según el INEC, 80% de esta migración
carece de todo tipo de servicios médicos públicos. Se estima
que en el período 19851995 se han desplazado más de
350.000 personas.
Entre los migrantes hacia las zonas urbanas predominan las
mujeres (60% del total de migrantes y 67% en el rango de 15 a
29 años de edad, según el censo de 1995). En 1995, 59% del
total de las mujeres migrantes trabajaban en el sector de
comercio y servicios, y 27% se encontraban desempleadas. A
partir de 1990 la contracción económica del país, en
particular la de la agricultura de exportación, determinó que
las migraciones hacia Costa Rica desplacen a las migraciones
internas estacionales; se estima que en ese país hay unos
350.000 migrantes nicaragüenses ilegales, y que el flujo
anual es de 20.000 a 30.000 personas. Los departamentos de
Chontales, Boaco, Matagalpa, Estelí, León y Granada generan
más de 65% de la emigración total, ya sea interna o
internacional.
Mortalidad y morbilidad
De las variables de crecimiento poblacional, la reducción de
la mortalidad es el componente demográfico que ha tenido más
impacto sobre el tamaño y la composición por edad de la
población. Se estima que en 1995 el subregistro de la
mortalidad ascendía a 56%. Sobre la base de la Encuesta
Sociodemográfica de 1985 (ESDENIC-85), la tasa de mortalidad
general se estimó en 10,1 por 1.000 habitantes. Las
principales causas de mortalidad en el período 19901995
fueron las enfermedades del aparato circulatorio, las
enfermedades infecciosas intestinales y las afecciones
originadas en el período perinatal. El número de defunciones
registradas por el Sistema Nacional de Estadísticas Vitales
(SINEVI) muestra una disminución desde 1985, lo que parecería
indicar un aumento del subregistro. Sin embargo, se observa
que en los grupos de edad de menores de 1 año, 1 a 4 años y
mayores de 45 años las cifras se han mantenido más o menos
estables. Para el período 19901995 se estima una tasa
bruta anual de mortalidad de 6,8 por 1.000 habitantes y un
número anual promedio de defunciones de 28.000. El porcentaje
de defunciones certificadas por un médico es de 50%, y el
porcentaje de defunciones por "síntomas y estados
morbosos mal definidos", de 5%.
En 1984 las cifras oficiales de mortalidad materna indicaban
una tasa de 47 por 100.000 nacidos vivos, cifras que
expresaban un subregistro muy importante. En 1988,
evaluaciones indirectas calculaban una tasa de 87 por
100.000, y en 1990 se estimaba una tasa de alrededor de 100
por 100.000 nacidos vivos. De los anuarios y series
cronológicas del Ministerio de Salud, únicamente se conocen
tasas de defunciones hospitalarias, que oscilaron desde 95
defunciones maternas hospitalarias por 100.000 nacidos vivos
en 1983 hasta 73 en 1987, con un máximo de 106 en 1985. A
partir de 1988 las tasas que se notifican incluyen las
defunciones que ocurren en instituciones y en el hogar.
En 1991 el Plan Maestro de Salud estimaba que la mortalidad
materna era de alrededor de 150 por 100.000 nacidos vivos.
Esta cifra se obtuvo a partir de los datos del SINEVI,
después de hacer correcciones para el subregistro y ajustes
para las tasas de mortalidad general estimadas por el INEC.
Un análisis del año 1995 que toma el período 19911995
indica que la mortalidad pasó de 93 a 155 por 100.000 nacidos
vivos, lo que, por un lado, demuestra el esfuerzo por mejorar
la captación de información desde los niveles locales y, por
otro, indica que todavía queda mucho por hacer en esta área.
Las causas de la mortalidad materna son las asociadas con la
última mitad del embarazo, incluida la hemorragia, la
enfermedad hipertensiva del embarazo y la sepsis, aunque el
aborto se registra como una causa importante. El principal
factor condicionante de este problema es el alto riesgo
reproductivo de las mujeres nicaragüenses, que se manifiesta
en un elevado número de hijos por mujer y en una alta tasa de
fecundidad específica en las mujeres menores de 19 años y
mayores de 35 años. Los embarazos en adolescentes constituyen
cerca de 28% del total de los embarazos.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La ESDENIC-85 estimó la tasa de mortalidad infantil en 71,8
por 1.000 nacidos vivos; para 1996 se estimó en 58 por 1.000
nacidos vivos. Los departamentos de Matagalpa, Jinotega, León
y Chinandega tienen tasas de mortalidad infantil que superan
la media nacional; los departamentos de Madriz, Nueva
Segovia, Estelí, Masaya, Rivas, Chontales y Boaco tienen
tasas moderadamente altas, alrededor de la media nacional, y
el departamento de Managua tiene tasas inferiores a la media
nacional.
Las defunciones de menores de 1 año constituyeron 28,7% y
30,8% del total de las defunciones en los años 1988 y 1990,
respectivamente, y 24,1% en 1991. La tendencia continuó
decreciendo, y se calcula que en 1996 el porcentaje se redujo
a cerca de 21%. Las principales causas de mortalidad en los
menores de 1 año son las enfermedades infecciosas
intestinales, las afecciones originadas en el período
perinatal, las enfermedades respiratorias agudas, las
anomalías congénitas y la desnutrición.
En 1995 el porcentaje de defunciones de menores de 5 años
representó 5% del total. En 1995, la población de 5 a 14 años
contribuía con cerca de 30% de la población total; en cambio,
su mortalidad representaba 3,5% del total de las defunciones
registradas. Persisten como causa de muerte algunas
enfermedades transmisibles (31,3%) ligadas a las necesidades
básicas insatisfechas y a la pobreza, y se observa un aumento
de los accidentes y la violencia (30,2%) y de las
enfermedades degenerativas (10%).
La población adolescente comprendida en el grupo de 10 a 19
años representa 25,6% del total de la población. Se estima
que 38,8% de los adolescentes de 15 a 19 años son
trabajadores, y la tasa de fecundidad específica para el
grupo de adolescentes se considera la más alta de
Centroamérica. La principal causa de egresos hospitalarios
para los adolescentes del sexo femenino es el parto normal,
mientras que para los del sexo masculino son la apendicitis y
las fracturas por accidentes. Las principales causas de
mortalidad para ambos sexos fueron los accidentes, las
lesiones por ahogamiento y el suicidio, y las lesiones
autoinfligidas.
El número de trabajadores registrados en la Dirección de
Riesgos Profesionales del INSS pasó de 214.675 en 1992 a
203.489 en 1995, y se registraron 3.430 y 3.275 accidentes de
trabajo respectivamente en esos años. El número de muertes
consignadas en el Registro de Accidentes Laborales del
Ministerio de Trabajo pasó de 27 en 1992 a 11 en 1996.
La atención de la salud ha sido asignada por el Ministerio de
Trabajo al Ministerio de Salud, que tiene un programa de
salud ocupacional adscrito al Departamento de Higiene, pero
este carece de un plan operativo. A partir del censo de 1995
se consideran parte de la población económicamente activa
(PEA) a los mayores de 10 años. Esto obedece a las
características económicas del país, donde predomina la
producción agropecuaria, con un gran empleo de mano de obra
infantil; alrededor de 24.000 niños de 10 a 14 años trabajan
en el sector informal y 6.000 en el sector formal.
El 80% de los químicos empleados en el país son plaguicidas.
En 1996 se registró una tasa de intoxicaciones agudas de 58
por 100.000 habitantes con un subregistro de hasta 9,6%.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Los casos de malaria, que habían disminuido de 35.785 en 1990
a 27.653 en 1991 y a 26.866 en 1992, aumentaron a 47.798 en
1993 y llegaron a una cifra récord en la historia del país en
1995, cuando se registraron 70.235 casos. Los casos de
malaria por Plasmodium falciparum también aumentaron
ese año (2.926 casos), con 16 defunciones. La fórmula
parasitaria en 1995 fue 4,41% por P. falciparum y
95,6% por P. vivax. En la ciudad de Managua se
presenta uno de cada cuatro casos de malaria del país. La
transmisión está favorecida por factores como la migración
del campo a la ciudad, el surgimiento de asentamientos
espontáneos en zonas insalubres, el incremento de la
precipitación pluvial en los últimos años, con la consecuente
formación de inmensos pantanos en zonas costeras de Managua,
la alta rotación del personal que labora en las actividades
de control de vectores, la escasez de medios, entre ellos de
transporte e insumos, y la falta de coordinación intra e
interinstitucional.
Desde 1985 el dengue es endémico en Nicaragua, y se presentan
brotes de la enfermedad en diferentes zonas del país. A
partir del 15 de octubre de 1994 se centralizaron las medidas
de control del vector y se intensificaron las tareas de
reducción de criaderos en la ciudad de Managua, con el
objetivo de reducir la transmisión de la enfermedad. En los
años 19921993 se introdujo el serotipo 4 y en 1994 el
serotipo 3, provocando una epidemia con 20.469 casos
registrados, 1.511 hospitalizados y 6 defunciones; los
departamentos de León y Managua fueron los más afectados. En
1995 se registraron 19.260 casos de dengue, y 2.792 en 1996
(una reducción de 82%). Sólo cuentan con diagnóstico de
laboratorio entre 10% y 15% de los casos de dengue
registrados, por lo que uno de los componentes de la
vigilancia epidemiológica que debe mejorarse es la
confirmación en el laboratorio a través de un sistema de
muestreo.
El 19 de octubre de 1995 el sistema de vigilancia
epidemiológica de León notificó la muerte de seis personas
residentes del municipio de Achuapa, todas con un cuadro
febril agudo que evolucionó rápidamente a una enfermedad
grave con afectación respiratoria. El 6 de noviembre el
Ministro de Salud, con apoyo de los Centros para el Control y
la Prevención de Enfermedades, de los Estados Unidos de
América, identificó al agente causal e informó que la
enfermedad se trataba de leptospirosis. Durante los meses de
octubre y noviembre, en los municipios de Achuapa y El Sauce
se brindaron 17.847 consultas médicas y se detectaron 1.904
pacientes sospechosos de leptospirosis. Entre octubre y
noviembre el total de muertes probables por leptospirosis
ascendió a 48 en todo el país; las edades de los casos
mortales oscilaron de 4 a 60 años, con un promedio de 18, y
la razón hombre/mujer fue de 1,4:1. Está en marcha un amplio
estudio en la población animal; resultados preliminares
indican que 90% de las ratas capturadas en Achuapa y
estudiadas por anatomía patológica tienen leptospiras en el
tejido renal. Además, estudios serológicos en perros
mostraron altos títulos de anticuerpos para la serovariedad
canicola.
Entre 1994 y 1996 se notificaron 2.723 casos de
leishmaniasis: 2.605 de leishmaniasis cutánea, 76 de la forma
mucocutánea y 42 casos de leishmaniasis visceral. Cabe
destacar que desde 1988 hasta 1996, el laboratorio de
parasitología del Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia
diagnosticó 44 casos de leishmaniasis visceral en el país. Se
pudo demostrar la magnitud del subregistro de la información.
La organización no gubernamental Médicos del Mundo-España, en
coordinación con el Sistema Local de Atención Integral a la
Salud (SILAIS) de Río San Juan, realizó durante tres meses
una búsqueda activa de casos de leishmaniasis cutánea y
mucocutánea en solo tres municipios de Río San Juan y
encontró 1.140 casos, cifra superior a los 946 casos
registrados por el sistema de notificación a nivel nacional
en el año 1996. Además, en 1996 se detectaron por primera vez
en el país casos de leishmaniasis cutánea atípica, variante
clínica de la leishmaniasis cutánea.
Desde 1992 hasta 1996 el Centro Nacional de Sangre de la Cruz
Roja Nicaragüense detectó 358 donantes seropositivos para
Trypanosoma cruzi, de los cuales 249 no pudieron ser
confirmados en el exterior por falta de presupuesto.
La rabia humana urbana ha provocado un promedio de dos casos
por año en la década de los setenta, tres casos por año en la
de los ochenta y uno por año en el período 19901996. La
incidencia de la rabia canina fue de 150 casos por año en la
década de los setenta, 83 casos por año en la de los ochenta
y 39 casos por año en el período 19901996. La mayor
incidencia de rabia se presenta en los departamentos de
Managua, León, Masaya, Granada y Chinandega.
La incidencia de enfermedades prevenibles por vacunación
(poliomielitis, sarampión, tos ferina, difteria y tétanos)
muestra una tendencia al descenso en los últimos años como
resultado del incremento de la cobertura de vacunación, que
en 1996 en los menores de 1 año alcanzó 94% con la vacuna
antipoliomielítica, 83% con DPT, 83% con antisarampionosa y
100% con BCG. El último caso de poliomielitis se registró en
1982, y en 1994 se certificó su erradicación.
La última epidemia de sarampión ocurrió en 1990, con 18.225
casos (37% en mayores de 10 años) y 772 defunciones. El
sarampión representó 6% del total de las defunciones por
todas las causas a nivel nacional. En los últimos años la
incidencia ha disminuido como consecuencia de las estrategias
de eliminación, y hace más de tres años que no se confirma un
caso en el laboratorio. En 1994 se notificaron 587 casos
sospechosos, 195 en 1995 y 302 en 1996, y todos se
descartaron.
El último caso de difteria se notificó en 1987. La tos ferina
continúa siendo endémica, pero el número de casos comunicados
disminuyó de 242 en 1990 a 14 en 1996.
El número de casos de tétanos neonatal notificados ha
disminuido de 90 en 1980 a 17 en 1990 y 1 en 1996. Desde 1990
se llevan a cabo actividades para incrementar la cobertura de
vacunación con dos dosis de toxoide tetánico a las mujeres en
edad fértil en todo el país, especialmente en las áreas
identificadas como de alto riesgo.
De acuerdo con el SINEVI, en 1990 se registraron 2.166
defunciones por diarrea, 75,6% en menores de 1 año. En 1991
la campaña de lucha contra el cólera conllevó una reducción
de 45% de las defunciones en los diferentes grupos de edad en
relación con 1990; en los menores de 1 año la reducción fue
de 48%. En 1993 y 1994 el sistema de vigilancia registró
255.000 y 264.366 casos de diarrea respectivamente. Hasta
1990 las defunciones superaban a 2.000 anuales; en el período
19911996 el número de muertes se redujo a un promedio
de 1.000 anuales. En el período 19931995 se registró un
promedio de 7.677 casos de cólera y 172 defunciones anuales.
En 1996 se registraron 2.979 casos y 82 defunciones (una
reducción de 61% en relación con el promedio de casos del
período 19931995 y una reducción de 52% en relación con
el promedio de defunciones del mismo período).
En el período 19901995 se registró un promedio de 2.836
casos de tuberculosis y 230 defunciones anuales. El
porcentaje de curación mejoró hasta 81%, y el de abandono se
redujo a 7%. En 1995 el número de defunciones se redujo a 185
en relación con el promedio del período 19901995, con
una tasa de mortalidad de 4,5 por 100.000 y una tasa de
incidencia de 69 por 100.000. Hasta la fecha no se cuenta con
un estudio representativo sobre la prevalencia de la
infección por VIH y sida entre los pacientes con
tuberculosis.
Hasta 1995 se había notificado una prevalencia de 0,997 de
casos de lepra por 10.000 habitantes, que representa 413
casos distribuidos en 11 SILAIS, de los cuales 45% estaban en
Managua, 27% en Chinandega y 10% en León.
En el período 19931995 se registró un promedio de 1
millón de casos anuales de infecciones respiratorias agudas,
y el número promedio de defunciones durante ese mismo período
fue de 1.200.
Entre 1987 y el primer semestre de 1995 había 96 personas
infectadas por el VIH y 114 con sida. De estas últimas,
fallecieron 71; 91% de los afectados eran menores de 44 años.
Del total de casos, 86% eran hombres y 14% mujeres, con una
razón hombre/mujer de 6:1. La transmisión sexual fue la causa
en 94% de los casos, y de ellos 54% eran heterosexuales, 25
% homosexuales y 15% bisexuales. Con respecto a la distribución
geográfica de los casos, 54% se presentaron en el
departamento de Managua, 6% en el de Chinandega, León y
Rivas, respectivamente, 5,2% en el de Nueva Segovia, y menos
de 3% en el resto del país.
En 1995 se notificaron 9 casos de sífilis congénita y 490
casos de sífilis adquirida, con una tasa de incidencia de 0,2
por 100.000 nacidos vivos y 11,8 por 100.000 habitantes,
respectivamente.
Entre 1992 y 1995 la tasa de mortalidad por enfermedades
cardiovasculares aumentó de 64,0 a 71,0 por 100.000
habitantes; la de tumores malignos, de 26,6 a 28,5; la de
hipertensión arterial, de 3,1 a 10,8, y la de diabetes
mellitus, de 8,9 a 9,6 por 100.000 habitantes.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Deficiencia de
Micronutrientes realizada en Nicaragua en 1993, la ingesta
calórica de los niños nicaragüenses solo cubre 88,9% del
aporte diario recomendado. La Encuesta concluye que
prácticamente uno de cada tres niños tiene deficiencia franca
de vitamina A y sufre de anemia por deficiencia de hierro,
dos de cada tres niños preescolares tienen deficiencia de
vitamina A o están en riesgo de tenerla, una de cada tres
mujeres adultas padece de anemia causada principalmente por
deficiencia de hierro, la deficiencia de consumo de calorías,
hierro y vitamina A podría atribuirse a insuficiente
disponibilidad y accesibilidad geográfica y económica, y
posiblemente a patrones culturales que limitan el consumo de
vegetales disponibles, y la alta frecuencia de morbilidad,
especialmente por enfermedades infecciosas (diarreas e
infecciones respiratorias agudas), es uno de los factores que
contribuyen a agravar las deficiencias de micronutrientes en
los niños.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La misión del Ministerio de Salud es asegurar a las personas
el acceso a un servicio de salud que responda a sus
necesidades reales y sentidas, y que enfatice la promoción y
prevención de la salud con un enfoque integral y humanizado.
Los grandes desafíos que enfrenta el Ministerio de Salud para
cumplir con su misión y avanzar en la reforma institucional
son incorporar nuevas modalidades de organización y gestión,
adoptar nuevas alternativas de financiamiento, modernizar los
hospitales, promover la protección de las inversiones en
infraestructura y equipamiento, definir y proveer un paquete
básico de servicios esenciales, priorizar territorios y
grupos de riesgo, promover la salud y prevenir las
enfermedades, alcanzar la eficiencia en la utilización de los
recursos, y mejorar los sistemas de control de gestión. Se
trabaja en un modelo de atención para abordar los problemas
de salud mediante una estrategia preventiva, integral,
interprogramática y participativa para intervenir sobre los
factores de riesgos. El perfil de salud de Nicaragua indica
que se debe continuar dando prioridad a las mujeres y a los
niños e incorporar a los adolescentes y a los ancianos. El
énfasis de la atención de la salud de las mujeres se pone en
la etapa de vida reproductiva mediante la planificación del
embarazo, la atención del embarazo, el parto y el puerperio,
y la detección oportuna del cáncer de cuello uterino y de
mama. En los niños, se controlan el crecimiento y desarrollo,
la situación alimentaria y nutricional, y las circunstancias
difíciles. En los adolescentes, se hace hincapié en la
prevención de adicciones y del embarazo precoz y no deseado.
Para los ancianos, se destaca el autocuidado, la prevención y
el tratamiento oportuno de las complicaciones, y se promueve
la solidaridad y la responsabilidad de la sociedad para con
los ancianos.
La Constitución Política de la República, la Ley Creadora del
Sistema Nacional Único de Salud y las disposiciones
contenidas en los acuerdos o instrumentos internacionales
conforman el marco jurídico y conceptual de mayor fuerza en
materia de salud. Las disposiciones y leyes han quedado
desactualizadas debido al desarrollo del sector salud, el
respeto al medio ambiente, la necesidad del control sanitario
de medicamentos y alimentos y el avance de los derechos de
los pacientes.
Organización del sector salud
El Ministerio de Salud es el principal proveedor de los
servicios de salud. Se estima que el seguro social atiende a
5% de la población y el sector privado a 4%. El Ministerio de
Salud dispone de 873 unidades en el primer nivel de atención
con una cobertura potencial de aproximadamente 3 millones de
habitantes. A pesar de los avances realizados en la
organización de la red pública aún persisten problemas, entre
los cuales cabe destacar el desabastecimiento de insumos
médicos y no médicos, la infraestructura deficiente y falta
de equipamiento, el crecimiento inorgánico de las unidades,
la falta de normativa técnico-administrativa, la demanda
insatisfecha de algunos servicios, la saturación de la
capacidad de atención de los hospitales, y la baja
productividad y distribución inadecuada de los recursos
humanos.
En la década de los ochenta, la infraestructura del Instituto
Nicaragüense de Seguridad Social y sus recursos sanitarios
pasaron a ser propiedad del Estado bajo el control y
administración del Ministerio de Salud.
Desde 1992 el Modelo de Atención Previsional compra servicios
de salud para los asegurados y sus dependientes, con fondos
procedentes de las cotizaciones (del trabajador, el empleador
y el Estado), a agentes prestadores de servicios organizados.
Este modelo ha permitido una participación mayor del sector
privado en el mercado de la prestación de servicios médicos.
El INSS continúa con su tradicional función de recaudador de
cotizaciones, transfiere las actividades de atención a las 32
Empresas Médicas Previsionales (EMP), y ejerce funciones de
facilitador y supervisor de las acciones sanitarias para
asegurar un mínimo de calidad en el otorgamiento de los
servicios. El establecimiento del modelo de Empresas Médicas
Previsionales permitió la extensión de la cobertura a nivel
nacional a 110.269 asegurados activos. En relación con el
universo total de asegurados cotizantes en el régimen
integral, el INSS ha logrado una cobertura de 71,3%. El INSS
da protección sanitaria a 290.000 derechohabientes en todo el
país.
Si bien se desconoce con exactitud la dimensión del
subsistema privado, se estima que cubre aproximadamente 4% de
la población total y que su infraestructura está compuesta
por 7 hospitales con 200 camas, 200 clínicas de atención
ambulatoria y un número no identificado de laboratorios y
farmacias.
A la par de las reformas del Estado, las principales
instituciones que conforman el sector salud (el Ministerio de
Salud, el INSS, el sector privado con y sin fines de lucro,
el Servicio Médico Militar y las entidades formadoras) han
replanteado sus estrategias en búsqueda de soluciones a los
problemas de salud de la población. El Ministerio de Salud
impulsó cambios fundamentados y la descentralización hacia
sus estructuras intermedias, los Sistemas Locales de Atención
Integral a la Salud (SILAIS), cambios que requieren ser
profundizados para alcanzar la equidad, la eficiencia y la
eficacia. La seguridad social se ha orientado a financiar y
regular a las Empresas Médicas Previsionales, a las que
compra un paquete básico para sus asegurados. El Ministerio
de Salud completa la atención de los asegurados en sus
unidades mediante la atención gratuita a enfermedades no
cubiertas por dicho paquete. Hasta el momento, el Modelo de
Salud Previsional no presta servicios a pensionados y
jubilados, los que siguen siendo atendidos por el Ministerio
de Salud.
La medicina privada sufre las repercusiones de la crisis
económica del país, de la competencia de centros alternativos
sin fines de lucro y del desarrollo de los servicios privados
en los hospitales públicos. Esta situación se agrava por la
falta de alternativas de organización de la atención privada,
tales como cooperativas, seguros médicos, prepagos u otros.
En los últimos años aumentó el número de organizaciones no
gubernamentales que prestan servicios alternativos,
principalmente en los campos de la salud reproductiva de la
mujer y de educación para la salud, y que coordinan sus
actividades con los sistemas locales pero sin que exista un
mecanismo oficial de coordinación. Tanto el Ministerio de
Salud como el INSS financian servicios para los asegurados, y
ambas instituciones regulan el funcionamiento de
establecimientos de salud.
En la actualidad los hospitales se ven afectados
principalmente por dos tipos de problemas: las deficiencias
en el abastecimiento de productos básicos (medicamentos,
material de reposición periódica y ropa) asociadas al
deterioro de la infraestructura física, y la falta de
motivación de los médicos generada por un nivel salarial muy
bajo.
Servicios de
salud y recursos
El agua disponible para consumo humano es suficiente para
satisfacer la demanda de la población. En 1996 contaban con
servicios de agua potable 82,4% de la población urbana y
30,1% de la población rural. En el sector rural, la cobertura
no ha aumentado desde 1992 debido a que los servicios se
expandieron prácticamente al mismo ritmo que el crecimiento
de la población. Aunque la población urbana continuó siendo
abastecida con agua a través de conexiones domiciliarias,
23,4% es servida por tomas públicas. El número de acueductos
urbanos y municipales se ha mantenido en 148. En 1990, en 70
% de los sistemas se aprovechaban las aguas subterráneas como
fuentes de abastecimiento, y en el 30% restante, las aguas
superficiales.
El Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados
(INAA) administra 19 sistemas de alcantarillado sanitario, de
los cuales solamente siete poseen sus respectivas unidades de
tratamiento (lagunas de estabilización). La falta de
tratamiento y la inadecuada disposición final de las aguas
residuales constituyen un grave riesgo para el ambiente y la
salud humana. Se destaca el caso de la ciudad de Managua,
donde las aguas servidas domésticas e industriales se
descargan en las costas del lago Xolotlán sin tratamiento
alguno.
En el período 19811992, el porcentaje de población con
servicios de alcantarillado sanitario en las zonas urbanas
disminuyó de 32% a 29,9%. Sin embargo, en 1996 contaba con
estos servicios 32,6% de la población.
Se estima que en 1992 había en el país 621.926 viviendas, de
las cuales 46,6% recibían agua potable de acueductos
administrados por el INAA, 21,5% de pozos excavados, 12,7% de
ríos y lagunas, 15,5% de tomas públicas y 3,9% por camiones
cisterna. En cuanto a disposición de excretas y de aguas
residuales, 21,9% de las viviendas tenían alcantarillados
sanitarios, 8,1% sumideros o fosas sépticas, 55,7% letrinas y
14,2% no disponían de ningún sistema.
El servicio de aseo urbano para la recolección y disposición
final de residuos se brinda en 69 de las 143 cabeceras
municipales, lo que en términos de población urbana cubierta
representa aproximadamente 35%. Con una producción per cápita
por día de residuos equivalente a 0,5 kg, se estima que la
población urbana produce diariamente 1.272,5 toneladas
métricas de residuos; si se recoge y elimina solamente 35%,
unas 827 toneladas métricas no son evacuadas en las zonas
urbanas. No hay una adecuada disposición final de los
desechos recogidos, ya que no se aplican criterios ni
técnicas de evaluación de impacto ambiental para la selección
de los sitios que se utilizarán como vertederos municipales;
por otra parte, no hay control sobre esta actividad y solo
13% de los vertederos cuentan con autorización sanitaria. La
disposición final se realiza a cielo abierto, sin
planificación ni control; no se aplican métodos de
tratamiento, recuperación o reciclaje.
En el sector rural es notorio el progresivo deterioro de los
recursos naturales, principalmente a causa del avance
acelerado de la frontera agrícola, la adjudicación de tierras
para uso agrícola en áreas boscosas, la tala de árboles para
energía casera, la carencia de leyes que regulen el uso de
los suelos y el aprovechamiento de los recursos naturales, y
las técnicas inadecuadas de explotación agrícola. Se calcula
que la desforestación afecta unas 100.000 hectáreas de bosque
por año.
A excepción de algunas áreas remotas, la cobertura de los
servicios de salud es adecuada. El centro de salud es el
lugar más utilizado para la atención curativa ambulatoria.
Los puestos de salud, concebidos como el primer contacto para
la atención en el nivel primario, se utilizan muy poco,
probablemente por la falta de personal y de medicamentos.
Para la operación de los SILAIS el país cuenta, en el primer
nivel de atención, con 873 unidades productoras de servicios
distribuidas en 708 puestos de salud, 165 centros de salud y
589 camas. En el segundo nivel de atención cuenta con 24
hospitales con 3.930 camas para casos agudos y 4 hospitales
con 407 camas para casos crónicos, totalizando 4.337 camas
hospitalarias (1 cama por cada 968 habitantes).
En el quinquenio 19911995 las consultas médicas
atendidas en el primero y segundo nivel presentaron un
aumento sostenido de 4,9 millones de consultas en 1991 a 6,5
millones en 1995, un incremento de 30% y de 1,2 consultas por
habitante en 1991 a 1,5 en 1995. El primer nivel prestó
durante los tres primeros años del quinquenio 70% del total
de la atención, y llegó a 75% en 1995 lo que sugiere una
mayor utilización en este nivel; el 25% restante corresponde
al segundo nivel e incluye atención de emergencia.
La atención dirigida a la madre y al niño muestra un
incremento en cifras absolutas, acorde con el crecimiento de
la población destinataria. Si bien los primeros controles
prenatales disminuyeron 4%, los primeros controles en el
primer trimestre del embarazo aumentaron 3%, y el total de
controles prenatales muestra una tendencia al incremento con
un crecimiento relativo de 29%.
El porcentaje de cobertura del parto institucional fue de 45
% en 1995, inferior al de 46% alcanzado en 1991; el porcentaje
más alto de cobertura se alcanzó en 1993, con 49%.
En relación con 1991, en 1995 los controles de crecimiento y
desarrollo aumentaron 20% para los niños menores de 1 año y
48% para los de 1 a 5 años.
Los servicios de internación (egresos hospitalarios)
aumentaron de 228.000 en 1991 a cerca de 278.000 en 1995. En
1995 los hospitales para casos agudos produjeron 87% de los
egresos totales. Es notorio el mejor uso del recurso cama en
estos hospitales, ya que el índice de ocupación pasó de 63,7
% en 1991 a 74,2% en 1995, sin que haya aumentado el número de
camas en estos centros desde 1992. Los egresos hospitalarios
por 100 habitantes aumentaron de 5,6 en 1991 a 6,2 en 1995;
aproximadamente 30% de los egresos se debieron a partos.
Se produjo un incremento de las cirugías mayores debido a la
mejora de los quirófanos en 16 hospitales del país. Es
importante resaltar el surgimiento de un nuevo servicio
hospitalario: la cirugía ambulatoria. Anteriormente, la gran
mayoría de las cirugías se realizaba en los quirófanos, pero
a partir de 19911992, empezaron a realizarse en las
salas de parto o de emergencia. En la mayoría de los casos se
trata de laparoscopias para esterilización y cirugías
oftalmológicas, pero también se practican cesáreas,
apendicectomías y herniorrafias.
El volumen de exámenes de laboratorio aumentó de 3,4 millones
en 1991 a 5,0 millones en 1995, tanto en el primero como en
el segundo nivel de atención, aunque se realiza un mayor
número de exámenes en el segundo (59% del total).
La accesibilidad geográfica a los servicios de salud es
aceptable en las áreas urbanas: la población que se encuentra
a más de 30 minutos de camino a pie de una unidad de salud es
de solo 13% en Managua y 8% en otras zonas urbanas del país.
En el área rural la situación cambia radicalmente, ya que el
porcentaje de población que se encuentra a más de dos horas
de camino a pie de una unidad de salud es de 33% para
hospital, 22% para centro de salud, 10% para puesto de salud
y 26% para médico privado.
Existe un creciente mercado de servicios privados, pero el
Ministerio de Salud sigue siendo el principal proveedor de
servicios para toda la población nicaragüense. Un estudio de
opciones de financiamiento de servicios identificó un sector
importante de carácter privado que proporciona atención de
alto costo y mejor calidad. Si bien la seguridad social
ofrece entre sus prestaciones servicios médicos a
aproximadamente 5% de la población, sus recursos son
insuficientes y la canasta básica de servicios que ofrece es
limitada, por lo que los problemas de salud de mayor
complejidad que afectan a sus afiliados se tratan en las
unidades del Ministerio de Salud, sin que existan convenios
para la transferencia de fondos dando lugar, de hecho, a un
subsidio para la seguridad social.
Un estudio demostró que muchos usuarios pagan una parte
significativa del total del costo de los servicios de salud,
aun en el sector público. El amplio pago por los servicios
privados, el pago directo a proveedores públicos, y la
frecuente compra de medicamentos y suministros por parte de
los usuarios de los servicios públicos, indica que los
desembolsos para la atención de salud son una fuente
importante de recursos, sin la cual el sector público
encararía una gran presión fiscal y los usuarios recibirían
aún menos servicios. El peso de estas contribuciones
económicas, sin embargo, no está distribuido ni uniforme ni
equitativamente. En las áreas rurales pobres de Nicaragua,
las familias manifiestan mayor enfermedad pero menor búsqueda
de atención, en comparación con las de las áreas urbanas de
Nicaragua que tienen mayores ingresos. En la población rural,
el aumento de los pagos por servicios en las instalaciones
públicas condujo a una gran reducción en el uso de los
servicios y a una pequeña sustitución por otras fuentes de
atención. Sin embargo, en la población urbana,
particularmente la de Managua, aumentos relativos similares
condujeron a cambios en la mezcla de los servicios públicos
utilizados, a una gran sustitución por otras fuentes de
atención y a una pequeña reducción en el conjunto de la
utilización.
La política relacionada con los productos farmacéuticos
destaca el uso racional de medicamentos genéricos y de bajo
costo. La lista de medicamentos esenciales contiene 234
productos, y se especifican 137 fármacos para los centros de
salud y 19 para los puestos de salud. A menudo los
medicamentos esenciales no están disponibles en los centros
de salud, lo que ocasiona ineficiencia y descrédito de los
servicios de atención. En las directrices se establece la
necesidad de la receta médica.
En principio, los medicamentos para la salud de la madre y
del niño, así como para las enfermedades objeto de programas
de salud pública tales como la tuberculosis, la malaria, el
dengue y las enfermedades de transmisión sexual, se pueden
obtener sin costo alguno en los centros de salud. Estos
medicamentos, sin embargo, no siempre están disponibles.
Estudios recientes indican que la disponibilidad de fármacos
oscila entre 60% y 70%. El gasto en medicamentos por episodio
de enfermedad, es de $C 30,00 para los niños de 0 a 5 años de
edad y de $C 65,00 para las personas mayores de 6 años. La
automedicación y el uso irracional de los productos
farmacéuticos es común. El Gobierno gastó en medicamentos US$
32,2 millones en 1989 y $14,2 millones en 1993.
El sector cuenta con 16.642 profesionales y técnicos de
salud: 4.551 médicos, 4.817 auxiliares de enfermería (con un
año de capacitación), 2.577 enfermeros, 2.499 técnicos, 1.099
odontólogos y 1.099 farmacéuticos. En 1990 había un
profesional de enfermería por médico y 2,57 auxiliares de
enfermería por médico; en 1995 la relación era de 0,38 y 1,66
por médico, respectivamente. La relación de otros técnicos de
la salud por médico se redujo de 4,08 en 1990 a 0,69 en 1995.
Mientras que el número de médicos ha ido aumentando de manera
progresiva, el número de enfermeros, auxiliares de enfermería
y técnicos está disminuyendo. El Ministerio de Salud ya no se
encarga de la formación de este personal y las universidades
y escuelas técnicas enfrentan severas limitaciones
presupuestarias para hacerlo.
Aunque en general el personal médico y paramédico está bien
capacitado, 32% de todo el personal del Ministerio de Salud,
sólo sabe leer y escribir o solo terminó la escuela primaria.
Salarios bajos, políticas inadecuadas de promoción y
retención, junto con limitaciones físicas y financieras,
resultan en una alta rotación del personal.
Los recursos para la salud provienen de seis fuentes
principales de financiamiento: donaciones al Gobierno (30,1
% del gasto total en salud), gasto de las empresas (21,2%),
impuestos (16,1%), créditos al Gobierno (15,8%), gasto de los
hogares (11,9%) y donaciones a organizaciones no
gubernamentales (4,9%). El 66,1% del gasto total corresponde
a la población no asegurada, 27% a la población asegurada y
6,9% a la población con poder de compra en el sector privado.
Las instituciones del Ministerio de Salud da cuenta de 61,3
% del gasto total, las Empresas Médicas Previsionales de 27%,
los hospitales privados de 6,9% y las organizaciones no
gubernamentales productoras de servicios médicos de 4,8% del
gasto total en salud. En 1995 el gasto en salud representó
6,6% del PIB y 16,2% del gasto público. Los gastos corrientes
consumen 97% de recursos y los de inversión, sólo 3%.
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