Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
PANAMÁ
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
Panamá tiene una superficie de 75.517 km2 y está
dividido en 9 provincias, 67 distritos o municipios, 3
comarcas indígenas y 512 corregimientos. El Canal de
Panamá, vía interoceánica de 80 km de longitud, comunica el
Atlántico con el Pacífico a través de uno de los lugares
más estrechos del istmo continental.
En el último Censo
Nacional de Población y Vivienda, en 1990, se determinó una
población de algo más de 2,3 millones y se estimó una tasa
de crecimiento anual de 2,6% durante los años ochenta. La
densidad de población es de 34,9 habitantes/km2.
Se estima que en 1995 la población llegó a 2,63 millones,
de los que 49,5% eran mujeres y 50,5% hombres. Un tercio de
la población tiene menos de 15 años, 2,3% son menores de 1
año y 9,3% tienen de 1 a 4 años. Se proyecta para el año
2000 una población de 2,8 a 2,9 millones de habitantes, lo
que supondría una tasa de crecimiento demográfico de 2,1
% anual durante los años noventa. Algo más de la mitad de la
población (53%) reside en áreas urbanas.
La tasa de natalidad estimada para 1995 fue de 23,1
nacimientos por 1.000 habitantes (29,1 en el área rural y
20 en el área urbana). La tasa global de fecundidad es de
2,76 hijos por mujer.
La población está constituida fundamentalmente (91%) por
grupos no indígenas, que incluyen el hispano (mayoritario),
el afrocolonial y el afroantillano. El resto es población
indígena (9%), integrada por cinco grupos: kuna, emberá y
wounaan, ngobe-buglé antes denominados
guaymíes, bokotas y teribes.
En 1995 la población económicamente activa de Panamá era de
alrededor de un millón de personas, de las que 61% se
concentraban en la ciudad de Panamá. Las mujeres
representan 37% de la población económicamente activa. La
tasa de empleo de las mujeres se incrementó de 37,7% a
finales de los años ochenta a 41,3% en 1994. En el área
metropolitana se concentran 75% del total de empleadas. El
salario promedio de las mujeres es 87% del percibido por
los varones.
La tasa de desempleo abierto disminuyó de 14,7% en 1992 a
13,7% en 1995, año en el que 10,5% de los varones y 20,1
% de las mujeres se hallaban desempleados. El desempleo es
mayor en el área urbana (15,8%) que en la rural (10,6%).
En 1995 el producto
interno bruto (PIB) se estimó en US$ 7.144 millones o US$
2.746 per cápita. El PIB ha crecido a un ritmo de 7% anual
en el período 19901994. Sin embargo, la tasa anual de
aumento de la ocupación fue de 4,5% y por lo tanto el
desempleo se redujo tan solo 2,4% cada año.
A finales de 1995 la deuda pública ascendía a unos US$
5.708 millones equivalentes a 81% del PIB
distribuidos de la siguiente manera: 63% a la banca
privada, 13% deuda multilateral, 10% bilateral y 14% bonos
externos y deudores diversos.
De los US$ 3.789 millones de gasto público en 1995, casi la
mitad (US$ 1.566 millones) se asignaron a servicios
sociales. El gasto en salud y educación fue equivalente a
12,8% del PIB o 24,4% del gasto público en 1995,
aproximadamente US$ 317 per cápita.
En 1995 se estimó que 40% de la población vive en la
pobreza, lo que representa una mejora con respecto a 1991,
cuando se estimó 49% de pobreza. Se estima que en 1995 se
hallaba en extrema pobreza 18,1% de la población general y
15,9% en la región metropolitana. En distritos como La
Mesa, Sambú, Las Palmas, Las Minas, Santa Fe y Tolé, se
estimó en condiciones de pobreza más de 90% de la
población. De las familias con una mujer como jefe del
hogar, viven en condiciones de pobreza 71% en el área rural
y 48% en la urbana.
La proporción de analfabetismo en la población general fue
de 10,7% en 1990. La proporción correspondiente fue de
15,0% en el área rural, 3,3% en la urbana y 44,3% en la
población indígena. La matrícula para 1995 fue de 362.877
estudiantes, lo cual representa una cobertura neta de 91
% de la población en edad escolar.
La esperanza de vida al nacer pasó de 70,1 años en 1980 a
72,7 en 1990 y a 73,4 en 1995. A nivel urbano es de 75,1
años y a nivel rural de 71,5; para las mujeres es de 75,4
años y para los varones, de 71,0.
Mortalidad y morbilidad
La mortalidad general registrada en 1995 fue de 4,2
defunciones cada 1.000 habitantes, con una tasa estimada de
5,2 una vez ajustada para el subregistro. De las 11.168
defunciones registradas en 1995, 89,4% tuvieron
certificación médica. Las principales causas de muerte son
las lesiones no intencionales y la violencia (15%), los
tumores malignos (14%), las enfermedades cerebrovasculares
(11%), el infarto del miocardio (7%) y otras enfermedades
isquémicas del corazón (5%). Estas cinco causas representan
52% de todas las defunciones.
La mortalidad por enfermedades cardiovasculares ha
aumentado 2% anualmente en el período 19901994 y es
ahora uno de los tres componentes principales de la
mortalidad general. La diabetes mellitus ha registrado un
aumento anual de 8% en el mismo período y de seguir esa
tendencia se convertirá en una de las principales causas de
muerte en la población adulta.
Entre las principales causas de morbilidad en 1995 la
influenza y las infecciones respiratorias agudas ocupan el
primer lugar con cerca de la mitad del total, seguidos a
mucha distancia por la diarrea y las parasitosis
intestinales.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del niño
Según datos de la Contraloría General de la República, la
tasa de mortalidad infantil registrada por 1.000 nacidos
vivos fue de 17,2 en 1992 y 18,0 en 1994. La mortalidad
infantil en 1994, ajustada según el subregistro, se estima
en 18,9 por 1.000. Las tasas regionales de mortalidad
infantil son muy desiguales, desde 9,9 por 1.000 en la
provincia de Herrera hasta 34,6 por 1.000 en la de Colón.
En un estudio del Ministerio de Planificación y Política
Económica, de 1994, la tasa de mortalidad infantil en la
población indígena fue de 84,1 por 1.000.
En 1993, entre las 1.134 muertes registradas con
certificación médica en menores de 1 año, la primera causa
de defunción fueron las afecciones originadas en el período
perinatal (9,1 por 1.000), seguidas por las anomalías
congénitas (4,1), las neumonías (1,3), las infecciones
intestinales (0,8) y la desnutrición proteinocalórica
(0,6).
La mortalidad neonatal descendió de 12,0 por 1.000 nacidos
vivos en 1990 a 11,2 por 1.000 en 1994. En la diferencia de
tasas entre el área urbana (12,8 por 1.000) y el área rural
(9,6) indudablemente repercute el subregistro. La tasa de
mortalidad posneonatal se mantuvo estable entre 1990 y
1994, año en que se registró una tasa de 6,8 por 1.000
nacidos vivos (8,4 por 1,000 en el área rural y 5,2 en la
urbana).
En 1992 en el grupo de menores de 5 años la mortalidad fue
de 4,9 por 1.000, siendo las principales causas las
lesiones no intencionales, otras formas de violencia, las
afecciones intestinales y la neumonía. La Encuesta de
Prevalencia de Desnutrición, realizada en 1994 por las
instituciones de salud, muestra que 5,2% de la población
menor de 5 años padece desnutrición crónica (talla baja
para la edad) de grado moderado y 3,4% desnutrición crónica
grave.
La cobertura de control de crecimiento y desarrollo para
los menores de 1 año fue de 94%, con un promedio de 2,8
consultas. Para los niños de 1 a 4 años la cobertura fue de
40,6%, con un promedio de 2 consultas.
El grupo de edad de 5 a 9 años constituyó 11,3% de la
población estimada para 1995. El cuarto censo de talla
efectuado en 1994 mostró que 17,7% de esta población padece
retardo de crecimiento moderado y 6,2% retardo grave. La
tasa de mortalidad en este grupo de 5 a 9 años fue en 1994
de 0,4 por 1.000, sin diferencias importantes entre niños y
niñas.
La salud del adolescente
La población adolescente de 10 a 19 años representó 20,3
% de la población del país en 1995. En 1994 la tasa de
fecundidad específica en el grupo de mujeres adolescentes
de 10 a 14 años fue de 3,6 por 100.000 y, en el de 15 a 19
años, de 87,0 por 100.000. Del total de nacimientos, 0,7
% correspondió a madres de 10 a 14 años y 18,3% a las de 15 a
19.
Se estima que, en 1994, 0,8% del total de abortos se
produjeron en el grupo de 10 a 14 años y 17,1% en el de 15
a 19. Estos porcentajes disminuyeron en 1995 a 0,6% y
15,9%, respectivamente.
En el grupo de 10 a 14 años la mortalidad en 1994 fue de
37,6 por 100.000, sin diferencias significativas por sexo.
En cambio, en el grupo de 15 a 19 años fue de 88,1 por
100.000, con una enorme diferencia: 108 en varones y 53 en
mujeres.
La salud del adulto y del adulto
mayor
El grupo de 15 a 60 años representa 59,1% de la población
del país. En este grupo la tasa de mortalidad en 1995 fue
de 2,3 por 1.000. En el subgrupo de 20 a 44 años las
primeras causas de muerte en 19931995 fueron las
lesiones no intencionales, los suicidios, los homicidios y
otras formas de violencia (15%), los tumores malignos
(14%), las enfermedades cerebrovasculares (11%), el infarto
agudo del miocardio (8%) y otras enfermedades isquémicas
del corazón (5%). En el grupo de 45 a 59 años la primera
causa de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares,
seguidas por el cáncer, las lesiones no intencionales y
otras formas de violencia, y la cardiopatía isquémica.
En 1995 la tasa de mortalidad materna a nivel nacional fue
de 5 por 10.000 nacidos vivos. Fue máxima en la comarca de
San Blas, donde llegó a 44 por 10.000.
En 1993, 41% de las mujeres en edad fértil utilizaban algún
método anticonceptivo (49% anovulatorios orales y 37
% dispositivos intrauterinos).
El grupo de 60 años y más forma 7,5% del total de la
población estimada para 1995. En este grupo las principales
causas de morbilidad en 1995 fueron la hipertensión
arterial (33%), la influenza (12%), el resfriado común
(7%), la gastritis (5%) y las infecciones de las vías
urinarias (5%).
La salud de los trabajadores
El programa de salud ocupacional de la Caja del Seguro
Social muestra una disminución de la tasa de accidentes de
trabajo para cotizantes activos. En 1993 se registró una
tasa de 3,4 accidentes por cada 100 trabajadores cotizantes
activos; en 1996 la tasa se redujo a 2,8. La explotación de
minas y canteras produjo durante los últimos años las tasas
máximas de accidentes laborales, registrándose en 1996 una
tasa de 15,4 accidentes de trabajo por cada 100
trabajadores cotizantes activos de este sector. Entre 1993
y 1996 las tasas de enfermedad ocupacional se redujeron de
2,4 a 1,2 por 1.000 trabajadores cotizantes.
La salud de los discapacitados
Según el Censo de Población de 1990 unos 30.000 panameños
son discapacitados. Para la atención de los problemas de
discapacidad, el país cuenta con el Centro de
Rehabilitación de Impedidos y el Instituto Panameño de
Habilitación Especial.
La salud de los indígenas
No existe información específica desagregada de indicadores
de salud para la población indígena, pero las provincias de
población predominantemente indígena muestran el mayor
deterioro. Así, en la provincia de Bocas del Toro la
mortalidad por diarrea en los últimos cuatro años fue de
34,4 por 100.000, unas cinco veces la tasa nacional de 6,4.
En la comarca de San Blas se registró en 1993 la incidencia
máxima de cólera, 14 por 10.000 habitantes, unas 80 veces
la tasa nacional, y la incidencia de neumonía en 1994 llegó
a 12 por 1.000, seis veces la tasa nacional.
En la Encuesta Nacional de Vitamina A realizada en 1992 se
halló una prevalencia de 13% de niveles bajos de retinol
(<20 µg/dl) en la población indígena de 12 a 59 meses de
edad. La prevalencia correspondiente a la población no
indígena fue de 5%.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Enfermedades transmitidas por vectores. El
problema de la malaria en Panamá está geográficamente
focalizado, con predominio en el área rural y en las
provincias ubicadas en los extremos este y oeste del país.
En las regiones fronterizas con Costa Rica y Colombia se
han producido en los últimos tres años más de 85% de los
casos. En 1996 se detectaron 25 casos por Plasmodium
falciparum y 451 por Plasmodium vivax. Esta
incidencia de casos por P. falciparum representa
una reducción de 78% respecto a los 111 casos notificados
en 1992.
El 19 de noviembre de 1993 Panamá notificó el primer caso
de dengue autóctono desde los años cuarenta. Los 14 casos
notificados se localizaron en San Miguelito, un área
densamente poblada de la región metropolitana. La encuesta
seroepidemiológica realizada en el sector y sus
alrededores, cinco meses después del primer caso, mostró
una prevalencia de anticuerpos para dengue de 5,7%,
principalmente en individuos mayores de 44 años de edad.
Posteriormente se registraron 790 casos en 1994, 3.084 en
1995 y 812 en 1996. El dengue persiste predominantemente en
San Miguelito y en la región metropolitana. En 1995
circularon los serotipos 1 y 3 y, en 1996, el serotipo 1.
En 1995 hubo tres casos y una defunción por dengue
hemorrágico.
La leishmaniasis, estable entre 1993 y 1995, con una tasa
de 0,6 por 1.000, se recrudeció en 1996, con 2.577 casos y
una tasa de 0,96 por 1.000. No se registraron defunciones
por esta enfermedad entre 1992 y 1996. Los más afectados
fueron los lactantes y menores de 5 años.
La enfermedad de Chagas muestra un franco descenso a partir
de 1993. En 1996 se registró un solo caso en la provincia
de Herrera. Las últimas defunciones por esta enfermedad se
registraron en 1993.
Enfermedades inmunoprevenibles. Los
últimos casos de poliomielitis se registraron en 1972 y los
de difteria, en 1981. La incidencia de tétanos neonatal
presenta desde 1993 una marcada tendencia descendente. En
1993 hubo 4 casos; en 1994, 2; en 1995, 1 y en 1996,
ninguno.
La tos ferina tiende a disminuir, pero aún se presentan
brotes en áreas de difícil acceso. Se registraron 209 casos
en 1993 y 44 casos en 1996, los 44 en un brote en Bocas del
Toro.
En 1993 se registraron 191 casos de sarampión. En 1994 y
1995 hubo 19 casos por año y en 1996 no se presentó ningún
caso. En 1993 se registraron 8.344 casos de rubéola y en
1996, 1.457. Se notificaron 14 casos de rubéola congénita
en 1993 y 11 en 1996. La parotiditis produjo 1.204 casos en
1996. En 1995 se registraron 1.997 casos.
En los menores de 1 año la cobertura con DPT fue de 81,8
% en 1993 y 91,6% en 1996. Para la vacuna antipoliomielítica
la cobertura fue de 83,0% en 1993 y 92,3% en 1996; para la
BCG, de 91,6% en 1993 y 100,0% en 1996, y para la
antisarampionosa, 82,7% en 1993 y 90,2% en 1996. La
cobertura con toxoide tetánico para mujeres en edad fértil
se ha mantenido baja de 1992 a 1995, alrededor de 24%. Con
la vacuna triple contra el sarampión, la rubéola y la
parotiditis se vacunaron en 1993 58.956 niños de 1 a 4
años, lo que representa una cobertura de 24,3%. En 1996 se
incrementó este número a 100.474 con una cobertura de
41,2%.
Cólera y otras enfermedades infecciosas
intestinales. El cólera se presentó por última vez
en el país en 1993, año en el que se registraron 42 casos,
todos ellos fuera de la región metropolitana.
El sistema de vigilancia epidemiológica registró 87.396
casos de diarrea en 1993 y 107.661 casos en 1996. La
mortalidad por diarrea se ha mantenido estable en 6 por
100.000. Las regiones más afectadas son Bocas del Toro y
Veraguas, con tasas respectivas de 34 y 13 por 100.000. Los
grupos de edad que presentan mayor mortalidad por diarrea
son los mayores de 75 años y los menores de 5, con tasas
respectivas de 57 y 29 por 100.000.
Enfermedades crónicas transmisibles. La
tuberculosis pulmonar muestra una tendencia clara al
aumento. En 1990 se registró una tasa de incidencia de 33
casos por 100.000, que aumentó a 39 por 100.000 en 1994 y a
49,6 en 1996. El grupo más afectado fue el de 65 años y
más, con una tasa de incidencia de 102 por 100.000. De los
1.017 casos de tuberculosis pulmonar que se registraron en
1995, 62,1% correspondieron a hombres y 37,9% a mujeres. La
región más afectada fue Bocas del Toro, con una tasa de
incidencia de 139,9 por 100.000 habitantes. La mortalidad
por tuberculosis pulmonar se mantuvo relativamente estable
entre 1992 y 1996, con 4,5 defunciones por 100.000
habitantes. Del total de 137 muertes registradas en 1996
por tuberculosis, 88% correspondieron a tuberculosis
pulmonar.
En 1992 hubo en Panamá un total de 133 casos de lepra
registrados que equivalen a una prevalencia de 0,5 por
10.000. Las formas multibacilares representan 61% y las
paucibacilares, 39%. En 1996 se detectaron 36 casos.
Infecciones respiratorias agudas. Las
infecciones respiratorias agudas son la causa más frecuente
de morbilidad en los menores de 5 años, en los que en 1994
causaron 10% de las defunciones registradas. La neumonía
fue la segunda causa de mortalidad entre las enfermedades
transmisibles, con tasas de incidencia respectivas de 200 y
156 por 100.000 en 1994 y 1995 y una tasa de mortalidad de
9,8 por 100.000 en 1995.
Rabia y otras zoonosis. Todavía se
registran casos de rabia silvestre, transmitida
principalmente por vampiros (en especial Desmodus
rotundus). En 1995 se registraron en bovinos y equinos
71 casos, 19 confirmados por laboratorio. En 1996 se
confirmaron por laboratorio 28 casos. En 1995 se
presentaron dos casos de rabia humana transmitida por
vampiros en la provincia de Darién, en buscadores de oro.
En 1995, después de ocho años, ha reaparecido la
encefalitis equina, aparentemente del Este (diagnóstico
serológico), de la que también se diagnosticaron
clínicamente 12 casos en 1996.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. El primer caso de sida se diagnosticó en
Panamá en 1984, y hasta 1995 se han registrado 1.044 casos,
con una letalidad de 59,1%. En el período 19841994 la
mayor proporción de casos (74%) se dio en el grupo de 20 a
44 años, con una proporción también importante (4%) en los
menores de 5. La vía de transmisión sexual continúa siendo
la más frecuente (84%), con exposición heterosexual en 44
% de los casos y homosexual/bisexual en 40%. La transmisión
por transfusiones aporta 1% de los casos y la perinatal 5%.
La provincia de Panamá es la más afectada, con 77% de los
casos.
Los casos registrados de otras enfermedades de transmisión
sexual han experimentado una disminución entre 1993 y 1996.
El chancro blando pasó de 4,8 casos por 10.000 en 1993 a
2,9 en 1996. La sífilis precoz sintomática disminuyó de 5,8
a 2,0 por 10.000. La sífilis congénita presentó tasas de
0,5 y 0,2 por 1.000 nacidos vivos en 1992 y 1996,
respectivamente. En 1996 la tasa de casos de gonorrea fue
de 88 por 100.000.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del
metabolismo. En 1994 se realizó una evaluación
nutricional que incluyó una muestra aleatoria de 945
menores de 5 años que asistieron a centros de salud durante
una semana determinada al azar. A fines de la evaluación se
definieron como desnutridos los que presentaron una talla o
un peso dos desviaciones estándar por debajo de la media.
Se halló una prevalencia de desnutrición de 5,2% según el
peso para la edad, de 3,4% según el peso para la talla y de
5,2% según la talla para la edad.
Estudios efectuados en la población indígena indican que
aproximadamente una cuarta parte de los menores de 5 años
están desnutridos.
En 1991, en 1.603 escolares de la región de Azuero se halló
una prevalencia de bocio de 23,2%. En el resto del país la
prevalencia en una muestra de 1.459 escolares fue de 12,3%.
En la Encuesta Materno-Infantil de 1992 realizada en Bocas
del Toro, Chiriquí, Veraguas, San Miguelito, Región
Metropolitana, San Blas, Herrera y Los Santos, 43,4% de los
menores de 1 año, 38,4% de los niños de 1 a 4 años, 20,2
% de los escolares y 38,9% de las embarazadas presentaron
anemia (hemoglobina < 11 g/dl). En otra encuesta
realizada en 1992 con una muestra de 929 niños de 12 a 59
meses de edad 18% presentaron anemia (diagnosticada con
igual criterio).
En 1993 la diabetes mellitus ocupó el octavo lugar como
causa de muerte, con una tasa de 13,8 por 100.000
habitantes.
Enfermedades cardiovasculares. La
hipertensión arterial es la tercera causa de morbilidad en
el grupo de 20 a 59 años y la primera en el grupo de 60 y
más. En la morbilidad general ocupa el sexto lugar.
Tumores malignos. En 1993 se registraron
3.128 tumores malignos (42,9% en hombres y 57,1% en
mujeres), con una tasa de 123 por 100.000 habitantes. El
grupo más afectado fue el de mayores de 70 años, con 34,5
% del total de casos. En las mujeres el cáncer de cuello
uterino ocupa el primer lugar, con una tasa de 72 por
100.000 mujeres mayores de 15 años; sigue el cáncer de mama
con una tasa de 27,2 por 100.000 mujeres mayores de 15
años. En los varones el tumor más común es el de próstata,
con una tasa de 27,2 por 100.000 hombres mayores de 15
años; los mayores de 70 años dan cuenta de 67% del total de
casos.
Causas externas. En conjunto, las lesiones
no intencionales o accidentes, los suicidios, homicidios y
otras formas de violencia ocuparon el segundo lugar como
causa de muerte en 1993, con una tasa de 54,4 por 100.000
habitantes. En las provincias de Colón, Bocas del Toro,
Darién y Veraguas estas causas externas ocuparon el primer
lugar entre los motivos de defunción. Del total de muertes
registradas en 1993 por causas externas, 81,9% ocurrieron
en varones.
La tendencia de la mortalidad por causas externas es
ascendente, con una tasa de 54,0 por 100.000 en 1992 y 58,3
por 100.000 en 1994. Las defunciones relacionadas con el
tráfico ocuparon el primer lugar entre las muertes por
causas externas en 1993, con una tasa de 16,3 por 100.000.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La salud ocupa un lugar central en las orientaciones
políticas del Gobierno, plasmadas en el documento
"Desarrollo Social con Eficiencia Económica". Las
orientaciones políticas del Ministerio de Salud para el
quinquenio 19941999 son las siguientes:
-
Fomento de la atención primaria, consolidando un
sistema de salud integrado y descentralizado,
organizado por niveles de atención.
-
Establecimiento de programas de salud ambiental
tendientes al desarrollo sostenible.
-
Promoción de programas de salud en grupos específicos
de población.
-
Desarrollo de la capacidad y la responsabilidad
individual para una mejor calidad de vida.
-
Fortalecimiento de la participación social en la
promoción, prevención, atención y gestión de la salud.
-
Mejoramiento del uso de fuentes presupuestarias
ordinarias y extraordinarias, y búsqueda de otras
fuentes de financiamiento para incrementar el
presupuesto destinado al sector salud.
-
Capacitación de los recursos humanos en las áreas
requeridas para el fortalecimiento de los planes y
programas nacionales y locales de salud.
-
Impulso de las investigaciones en el campo de la salud
y difusión de la información y conocimientos
científico-técnicos para el desarrollo del sistema de
salud.
El proceso de la descentralización con activa participación
social es uno de los mecanismos para lograr la eficiencia
de la gestión pública. Sin embargo, este proceso de ajuste
debe permitir a nivel provincial, municipal y local que se
asuma la responsabilidad de la planificación, ejecución,
seguimiento y evaluación de los programas y proyectos
transferidos.
La Caja del Seguro Social tiene la misión de garantizar
servicios de salud integral frente a los riesgos y daños
biopsicosociales, ambientales y laborales de los
asegurados, según los principios de universalidad,
solidaridad, integridad y equidad, con calidad y de manera
eficiente, en el marco de una filosofía de empresa social.
La reformulación de la estrategia de gestión pública,
incluidas las políticas de salud, constituye parte integral
del proceso de reforma y modernización del Estado en el que
se procura mejorar la eficiencia y calidad de los servicios
prestados por el sector público. En el sector salud es
prioritaria la descentralización, orientada básicamente a
la atención primaria, que implica dar prioridad a los
grupos humanos postergados, desarrollar el primer nivel de
atención y mejorar la capacidad operativa y gerencial de
los servicios de salud. Entre otras estrategias, el proceso
de reforma y modernización que impulsa el Ministerio de
Salud incluye la ampliación de la cobertura de los
servicios de salud integral a toda la población; la
financiación de la atención de los grupos más vulnerables;
el fortalecimiento de la red de servicios del Sistema
Nacional de Salud; el desarrollo de mecanismos de
financiación del sistema de salud, y el fortalecimiento del
papel de la autoridad sanitaria nacional.
El nuevo modelo de financiamiento, gestión y provisión de
servicios de salud se implantó en la región sanitaria de
San Miguelito en 1997. Este nuevo modelo busca dar
cobertura universal a las necesidades y problemas de salud
de la población y del ambiente, de manera eficiente, con
calidad y equidad, integrando todos los recursos y
potencialidades de los sectores público y privado y de la
comunidad. El objetivo es que la financiación de los
servicios se separe de la Caja del Seguro Social y que la
provisión de servicios se separe del Ministerio de Salud.
Para ello se establecerá un organismo encargado de la
gestión de los servicios hospitalarios y ambulatorios.
La Caja del Seguro Social se ha propuesto un nuevo modelo
de atención que garantice el cumplimiento de los principios
de equidad, eficiencia, eficacia, efectividad, solidaridad
y universalidad. Las acciones de seguimiento de esta
propuesta están definidas según niveles de atención. En el
primer nivel se propone la descentralización y
desconcentración de los servicios, la operación del sistema
de envío, el fortalecimiento de la capacidad resolutiva de
las unidades locales de atención primaria, la prevención de
la violencia familiar y la dependencia de sustancias, y la
atención domiciliaria. En el segundo nivel de atención se
busca fortalecer la capacidad resolutiva de las
policlínicas, y establecer cirugía ambulatoria, unidades de
rehabilitación simple, unidades de corta estancia,
hospitales de día, intermedios y para casos crónicos, y un
hospital general de segundo nivel en el área metropolitana.
En el tercer nivel se busca dividir la gestión del Complejo
Médico Hospitalario en dos unidades de diferente
complejidad, así como crear una unidad de trasplantes y
otra de quemados, y establecer la extensión hospitalaria
domiciliaria.
En el marco de la Iniciativa de Salud de Centroamérica y
del Programa "Fronteras Solidarias" se realizan
actividades en Changuinola, Barú y Renacimiento, municipios
de la zona fronteriza con Costa Rica, en los que se llevan
a cabo intervenciones de promoción de la salud y acciones
de prevención de enfermedades diarreicas, cólera, malaria,
dengue y sida.
Organización del sector salud
La Constitución de la República de Panamá establece como
"función esencial del Estado velar por la salud de la
población de la República" e indica que el individuo
"como parte de la comunidad, tiene derecho a la
promoción, protección, conservación, restitución y
rehabilitación de la salud", así como "obligación
de conservarla". Para cumplir estas responsabilidades,
el Estado ha creado una serie de instituciones que proveen
servicios de salud, de las que las principales son el
Ministerio de Salud, la Caja del Seguro Social, el
Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales y la
Dirección Metropolitana de Aseo.
Los servicios de salud de la Caja del Seguro Social se
encuentran bajo la responsabilidad de la Dirección Nacional
de Servicios y Prestaciones Médicas. Los asegurados de la
Caja tienen dos clases de beneficios: prestaciones médicas,
dirigidas a la protección integral de la fuerza de trabajo
y ejecutadas por la red nacional de servicios de salud de
la institución, y prestaciones económicas para los
trabajadores en situación de retiro definitivo o temporal
por cualquier causa (vejez, invalidez, maternidad,
enfermedad, etc.). Las instituciones privadas participan en
la Caja del Seguro Social como prestadoras de servicios de
salud.
Legislación sanitaria
El anteproyecto de Ley General de Salud se encuentra en la
fase de análisis y consulta a nivel interno e
institucional. Con respecto al Código de Salud actualmente
vigente, la Ley General de Salud esboza la organización del
sistema nacional de salud, establece normas relacionadas
con la salud y no solo con la enfermedad, incluye elementos
referentes a los deberes y derechos de la población en
materia de salud y fija un marco de referencia de las
responsabilidades del Gobierno, la sociedad civil y los
individuos.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Vigilancia epidemiológica. El sistema de
vigilancia epidemiológica está organizado por niveles
local, regional y central y según la prioridad
hay enfermedades de notificación inmediata, de notificación
semanal telefónica y de notificación semanal rutinaria. Las
enfermedades objeto de vigilancia son las incluidas en el
Reglamento Sanitario Internacional, los brotes y epidemias,
en especial las de sarampión, rubéola, botulismo,
encefalitis, meningitis vírica, intoxicación alimentaria y
envenenamientos. Las enfermedades transmitidas por vectores
están a cargo de un subsistema específico de vigilancia.
Para la vigilancia en las zonas fronterizas existe un
comité binacional que se reúne periódicamente y controla
las actividades de saneamiento básico, control de vectores,
inmunización, y enfermedades emergentes y reemergentes.
La vigilancia epidemiológica de las enfermedades
nosocomiales se lleva a cabo desde 1995. Su objetivo es
formular estrategias adecuadas para el control de problemas
hospitalarios específicos, propiciando el cambio de
conductas perjudiciales del personal, la aplicación de
prácticas preventivas en el cuidado de los pacientes y el
desarrollo de programas de capacitación en servicio.
Agua potable, alcantarillado y residuos
sólidos. El manejo de los recursos hídricos lo
llevan a cabo el Instituto de Recursos Hidráulicos y
Electrificación y el Instituto de Acueductos y
Alcantarillados Nacionales, que han iniciado la elaboración
de planes integrales e integrados de vigilancia conjunta.
En 1996 se elaboraron las normas de calidad del agua. Se ha
iniciado la elaboración de normas de calidad del agua
residual. El Instituto de Acueductos y Alcantarillados
Nacionales y el Ministerio de Salud son los responsables de
aplicar las normas para el control de calidad del agua
potable.
A pesar de existir un plan de manejo, recolección,
transporte y disposición final de residuos sólidos, no se
ha podido controlar su manejo sanitario. Este es
responsabilidad de los municipios, a excepción de los
distritos de Panamá, San Miguelito y Colón que cuentan con
una institución autónoma, la Dirección Metropolitana de
Aseo, responsable de la gestión de los residuos sólidos.
Riesgos ambientales. Los riesgos generados
por el uso de sustancias químicas en cantidades crecientes
son cada vez mayores. Como respuesta institucional se
crearon en 1995 la Unidad de Planificación Ambiental y la
Subdirección de Salud Ambiental del Ministerio de Salud. La
prioridad es la ejecución de proyectos de investigación y
capacitación que permitan la reducción y eliminación de
riesgos de salud ambiental. Está en marcha un proyecto para
conformar una red nacional de vigilancia de productos
químicos, que tendría a su cargo el control de la
producción, transporte y eliminación de los mismos. También
se está desarrollando un plan nacional de respuestas a
emergencias por accidentes químicos.
Se ha aprobado una ley que establece límites máximos
permisibles de emisión de gases para los automóviles y
existen también normas para reducir la exposición al humo
del tabaco en edificios públicos y hospitales y otras
instituciones de salud.
Regulación farmacéutica. El Ministerio de
Salud elaboró el Formulario Nacional de Medicamentos
Esenciales y trabaja actualmente en la propuesta para la
producción del cuadro básico de medicamentos. La Caja del
Seguro Social utiliza la Lista Oficial de Medicamentos, que
se somete a revisión cada año con la participación
representativa de todas las profesiones de salud y sus
gremios correspondientes.
El Ministerio de Salud mantiene el registro de los
medicamentos y productos biológicos que pueden
comercializarse en el país. Como política específica se
promueve el uso de medicamentos genéricos.
Protección y control de los alimentos. En
1996 se han actualizado la ley y las normas y reglamentos
relacionados con los productos cárnicos, lácteos, mariscos,
harinas y registro de alimentos. El plan 19941999 del
Ministerio de Salud incluye una política y un plan de
acción sobre inocuidad de los alimentos. Para su vigilancia
y control se creó la Comisión Nacional de Protección de
Alimentos, integrada por representantes del Ministerio de
Salud, otras instituciones públicas y privadas y
consumidores.
Los manipuladores de alimentos reciben capacitación para
que desarrollen sus actividades con el menor riesgo para la
población. A partir de 1996 se inició el sistema de
vigilancia de enfermedades transmitidas por alimentos, para
el que se ha desarrollado una guía específica. Este sistema
registró en 1995 10 brotes de enfermedades transmitidas por
alimentos.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atención a las personas
En el nivel de atención primaria, la República de Panamá
cuenta con 155 centros de salud, 112 subcentros, 376
puestos de salud, 34 policlínicas y 6 dispensarios. En el
segundo y tercer nivel existen 37 hospitales, de los que 5,
situados en la ciudad de Panamá, ofrecen servicios de
tercer nivel. En total prestan servicios de salud 720
establecimientos de diferentes grados de complejidad, 19,6
% concentrados en la provincia de Panamá. La Caja del Seguro
Social cuenta con 10 hospitales y 27 policlínicas.
En 1995 el Ministerio de Salud prestó 5,6 millones de
servicios de salud, de los que 71,2% fueron servicios
médicos, 14,8% servicios odontológicos, 10,2% servicios de
enfermería y 3,8% servicios de personal técnico. De este
total, 10,7% fueron servicios proporcionados en los cinco
hospitales nacionales. De los 3,98 millones de consultas
médicas de atención ambulatoria (38% más que en 1993),
15,7% se clasificaron como de urgencia y 5,9% fueron
atendidas por médicos especialistas.
La Caja del Seguro Social atendió 4,65 millones de
consultas médicas en 1996 (31% más que en 1992). Del total
de consultas de 1996, 12,5% fueron para no asegurados. Se
atendieron 15.946 partos, 18,7% de los mismos con cesárea.
Según los registros de la Caja del Seguro Social, en 1996
la población protegida por esta institución fue de algo más
de 1,6 millones de personas, 61,4% de la población
panameña. Del total de asegurados, 40,3% son cotizantes y
59,7% dependientes. Desde 1992 el total de asegurados se ha
incrementado 19,9%, mientras que los asegurados cotizantes
se han incrementado 12,5%. En 1996 había aproximadamente
cinco cotizantes activos (545.500) por cada pensionado
(116.000).
En 1995 el país contaba con un total de 7.138 camas
hospitalarias, de las que 86,5% pertenecían al sector
público y 13,5% al privado. La disponibilidad es de 2,7
camas por 1.000 habitantes, muy desigualmente repartidas,
con 7,5 camas por 1.000 habitantes en la ciudad de Panamá y
solo 1,7 en Veraguas y 1,4 en Coclé. El porcentaje de
ocupación nacional es de 61,6%, siendo mayor en los centros
públicos (66,3%) que en los privados (33,1%). El promedio
nacional de días de estancia hospitalaria es de 5,5 (7,7
días en las instituciones públicas y 4,0 en las privadas).
Las 2.090 camas de la Caja del Seguro Social produjeron
77.256 egresos en 1995.
En 1994, del total de consultas de control prenatal 1,6
% correspondió a embarazadas de 10 a 14 años y 19,4% a
embarazadas de 15 a 19 años. La cobertura de control
prenatal en 1995 fue de 89,1% de las embarazadas, con un
promedio de 3,1 consultas por embarazada. El 86,5% de los
partos se atendieron a nivel institucional; de estos, 16,6
% se llevaron a cabo con cesárea.
Insumos para la salud
Existe un proceso de registro de medicamentos, previo a su
comercialización, y a nivel institucional se han conformado
comités de farmacovigilancia para velar por el empleo de
medicamentos de calidad, efectivos e inocuos.
La mayoría de los medicamentos adquiridos
institucionalmente son importados. Para su adquisición se
cuenta con un formulario nacional de medicamentos
esenciales y una lista oficial de medicamentos de la Caja
del Seguro Social.
La Caja del Seguro Social gastó en 1993 y 1997
aproximadamente 11% de su presupuesto en productos
farmacéuticos. En 1993 este porcentaje representó US$ 22,5
millones y en 1997, US$ 36,2 millones.
Las vacunas del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) son
suministradas al país por medio del Fondo Rotatorio del
PAI.
Del total del presupuesto asignado en 1995 para inversiones
en el Ministerio de Salud, solo 7,1% se utilizó para
equipamiento de instalaciones de salud. En comparación con
1994 esto representa una sensible reducción en cifras
absolutas y relativas, ya que en 1994 se utilizó 49,6% del
presupuesto de inversiones para el equipamiento de
instalaciones de salud. En 1996 la Caja del Seguro Social
invirtió en compra de equipo US$ 38,2 millones, 12,2% de su
presupuesto para salud, US$ 5,9 millones, 1,9%, se
dedicaron a mantenimiento.
Actividades de salud y acreditación
profesional
El Consejo Técnico de Salud está integrado por
representantes de las instituciones de salud y de los
diferentes gremios sanitarios. Sus funciones son la
acreditación de hospitales, clínicas y laboratorios y la
autorización de uso de medicamentos restringidos.
Actualmente está en proceso de análisis y consulta nacional
un anteproyecto de ley para establecer los requisitos de
idoneidad y libre ejercicio para los profesionales y
técnicos de salud y crear un Consejo Nacional de
Acreditación de Recursos Humanos.
Como recomendación de la Comisión de Especialidades
Médicas, se reconocieron oficialmente 95 especialidades
médicas.
Recursos humanos
En 1995 el Ministerio de Salud contaba con una plantilla de
21.899 empleados y la Caja del Seguro Social con 12.344. El
personal del Ministerio de Salud estaba integrado por 3.702
médicos y odontólogos, 2.566 enfermeros, 2.704 auxiliares
de enfermería, 107 veterinarios y agrónomos, 944
funcionarios de laboratorio, 79 nutricionistas, 1.012
funcionarios de farmacia, 471 inspectores de salud
ambiental, 541 asistentes y ayudantes de salud, 125
administradores y 39 asesores legales. Los demás
funcionarios son otros profesionales y técnicos
relacionados con la gestión de salud. Médicos, enfermeros y
odontólogos constituyen 28,6% del total de funcionarios; el
personal administrativo, 34,3%; el resto, 37,1%.
El personal de la Caja del Seguro Social en 1995 estaba
formado por 1.936 médicos, 227 odontólogos, 1.410
enfermeros, 1.450 auxiliares de enfermería, 316
farmacéuticos, 202 técnicos de rayos X, 343 laboratoristas,
806 profesionales de la salud de otras categorías y 1.794
empleados de personal auxiliar.
En 1995 había en Panamá un médico por cada 841 habitantes,
un odontólogo por cada 4.576 y un enfermero por cada 1.025.
Las regiones de salud que tienen menos recursos humanos de
salud por habitante son San Blas, San Miguelito y Darién.
En la Universidad Nacional de Panamá cada año ingresan algo
más de 250 alumnos a los estudios de medicina, y anualmente
egresan alrededor de 60 médicos. En 1994 se crearon dos
escuelas privadas de medicina cuya matrícula ha aumentado
rápidamente, hasta 138 estudiantes de primer curso en 1996.
En 1994 egresaron de la Universidad de Panamá un total de
85 enfermeros, 28 farmacéuticos y 28 odontólogos.
En 1997 el país disponía de 4.434 médicos, 1.397
odontólogos, 3.923 enfermeros profesionales, 756
farmacéuticos y 213 especialistas en salud pública.
Gasto y financiamiento sectorial
No es posible estimar el gasto total en salud, debido a que
no se cuenta con información sobre el sector privado, ni el
gasto directo que hacen las personas en la compra de
medicamentos, insumos y exámenes complementarios.
En 1995 el gasto público en salud fue de US$ 547 millones,
cifra que representa 6,9% del producto nacional bruto y
14,5% del gasto público total. En la asignación del gasto
público de 1995, la Caja del Seguro Social ocupó el primer
lugar con 55%. Al Ministerio de Salud se le asignó 37% y
otras instituciones del área social recibieron el 8
% restante. El presupuesto total del Ministerio de Salud fue
de US$ 150,1 millones, de los que US$ 132,6 millones se
gastaron en funcionamiento y el resto en inversión. El
gasto público total en salud se estimó en US$ 210 por
habitante.
El presupuesto global de funcionamiento del Ministerio de
Salud en 1995 tuvo una disminución de casi medio millón de
dólares con respecto a 1994.
La Caja del Seguro Social contó en 1996 con un presupuesto
total de US$ 868,6 millones, de los que asignó a salud US$
313,1 millones, 36,1% del presupuesto de la institución.
Del total asignado a salud, 72,9% se utilizó en gastos de
funcionamiento y 27,1% en inversiones.
Los servicios públicos de promoción, prevención, curación y
rehabilitación están financiados básicamente por el
Ministerio de Salud y la Caja del Seguro Social. Las
principales fuentes de financiamiento del sistema de salud
estatal son los ingresos corrientes del Gobierno, los
aportes obreros y patronales a la Caja del Seguro Social,
los fondos extraordinarios captados a través de préstamos y
las donaciones de organismos internacionales públicos y
privados. También son fuentes de ingresos los pagos por
servicios de salud prestados a la comunidad.
En 1995 el presupuesto del Ministerio de Salud tuvo las
siguientes fuentes de financiamiento: 74,4% de fondos
nacionales, 12,1% de préstamos del Banco Interamericano de
Desarrollo y el Banco Mundial, y 13,5% de fondos externos
procedentes entre otros de la Unión Europea y el Japón.
Cooperación técnica y financiera externa
La cooperación financiera externa presenta un
comportamiento irregular, debido generalmente a los
indicadores positivos de salud. Entre los organismos de
cooperación externa que proporcionan apoyo técnico a Panamá
en los últimos años destacan la OPS/OMS, el UNICEF, el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la
Unión Europea, la Agencia de Cooperación Internacional del
Japón y la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Todos estos organismos proporcionan cooperación técnica y
cooperación financiera no reembolsable. El BID y el Banco
Mundial otorgan préstamos "blandos" y a largo
plazo. Ambos apoyan el desarrollo del nuevo modelo de
atención y los procesos de reforma y modernización del
sector salud.