Datos actualizados para 2001
SURINAME
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y demográfico
Suriname está ubicado en la costa nordeste de América del Sur, y tiene una extensión de 163.820 km2. Limita al norte con el océano Atlántico, y al este, el sur y el oeste con la Guayana Francesa, Brasil y Guyana. La topografía del país incluye una estrecha planicie costera que va de este a oeste, una franja de sabana y una selva tropical elevada en la frontera con el Brasil.
El país está dividido en 10 distritos administrativos, regidos por el Ministerio de Desarrollo Regional, y cada distrito se divide en 62 partes menores (ressorts), cada una con sus propias autoridades. El Poder Legislativo de Suriname está constituido por la Asamblea Nacional, un cuerpo de 51 miembros elegidos por cinco años. El Poder Ejecutivo recae en el Presidente, quien es nombrado por la Asamblea.
En 1996 Suriname tenía una población estimada de 423.400 personas, 70% de las cuales vivían en los distritos de Paramaribo (222.800) y Wanica (72.400), es decir, en 0,4% del territorio nacional. La población aumentó hasta 1971 y luego experimentó una desaceleración, en algunos años hubo inclusive reducción. La zona urbana, que comprende Paramaribo, la capital, y partes del distrito de Wanica, es relativamente densa en población, y su economía se basa en el comercio, los servicios y la industria. Las principales actividades económicas de la zona rural, que abarca parte de la costa y la franja de sabana, son la agricultura y ganadería, la pesca y la extracción de bauxita. El interior, casi 80% del país, está escasamente poblado por comunidades tribales que dependen de la caza, la pesca, y la agricultura de roza y quema para su sustento, aunque también existe silvicultura, minería de oro y turismo. La tasa de natalidad alcanzó su nivel más bajo en 1994 y 1995 (20,2 y 20,7 por 1.000 respectivamente). La tasa de fecundidad se redujo de 134,8 por 1.000 mujeres de 15 a 44 años de edad en 1982 a 90,9 en 1991. No se dispone de datos fidedignos sobre el interior del país, donde las tasas de fecundidad son mayores. Entre 1972 y 1996 la dinámica de población se vio afectada por la emigración a los Países Bajos, pero a partir de 1994 la emigración dejó de ser un factor de relieve, por lo que el crecimiento demográfico en la actualidad depende principalmente del equilibrio entre los nacimientos y las defunciones. En 1994 salieron del país 2.836 personas, y 1.716 lo hicieron en 1995, al imponerse restricciones en la emigración a los Países Bajos. La inmigración legal, principalmente procedente de los Países Bajos, Guyana y el Lejano Oriente, alcanzó una cifra anual de casi 2.300 personas entre 1989 y 1991, y luego disminuyó a 1.350 en 1994 y 1995. La composición étnica de la población es la siguiente: 35%, criollos; 35%, personas con ascendencia de las Indias Orientales; 16%, indonesios; 8%, cimarrones africanos (Bushnegroes); 3%, amerindios; 2%, chinos, y 1% entre europeos, libaneses y otros. Las principales religiones son el cristianismo (42%), el hinduismo (27%) y el islamismo (20%).
En los años ochenta el país experimentó problemas políticos y económicos, debido a la baja en el precio del aluminio y la bauxita, y una interrupción en la ayuda al desarrollo procedente del Reino de los Países Bajos. El período 19861992 se caracterizó por la guerra en el interior, la cual concluyó con el restablecimiento del gobierno civil en 1992, no sin antes causar el deterioro y destrucción de la infraestructura. El sector salud fue afectado al menguar su base financiera, carecer de inversiones para la adquisición y mantenimiento de instalaciones y equipo, sufrir escasez de medicamentos y reactivos, y también debido a la salida del país de profesionales de salud pública capacitados, así como médicos especialistas y enfermeras diplomadas.
La economía de Suriname sigue dependiendo de la bauxita. La extracción de oro va en aumento, pero dichas actividades también causan problemas sociales y de salud pública, como mayor delincuencia y violencia, prostitución, consumo de drogas y enfermedades de transmisión sexual. Se crean tensiones entre los buscadores de oro y la gente de las aldeas, que ven cómo los arroyos se convierten en corrientes de lodo y se restringe su acceso a las tierras de sus antepasados. El desarrollo del sector maderero es un tema debatido en el parlamento y los medios de comunicación. Los inversionistas han solicitado concesiones para la explotación maderera de 2 millones de hectáreas, pero la decisión ha quedado aplazada debido a inquietudes ambientales.
Suriname fue admitido a la CARICOM (1995), y tiene que generar productos competitivos para poder participar en dicho mercado. El deterioro de la infraestructura del país durante los 15 años de crisis ha dificultado el aumento de la producción y las exportaciones. El cultivo de arroz, una de las principales fuentes de ingreso, no cuenta con la adecuada infraestructura, y se dedica menos de 1% del territorio a la producción de alimentos. Un gran porcentaje de los artículos de consumo doméstico es importado.
La inflación fue de 44% en 1992, 143% en 1993, 368% en 1994 y 236% en 1995, bajando en 1996 con los programas de ajuste económico estructural, que redundaron en estabilidad monetaria y económica, y un crecimiento real de 4% del PIB en ese año. Hubo un excedente de fondos debido al aumento del precio del aluminio y el éxito de un sistema de recaudación tributaria directa, pero el banco central intervino y lo utilizó en la creación de reservas monetarias y de oro, así como para controlar la tasa de cambio. Las perspectivas para la obtención de mayor ingreso son limitadas, aunque en 1997 se planeaba establecer un impuesto al valor agregado de 15%.
En 1993, 70% de la población vivía bajo el umbral de pobreza. Hubo una disminución del empleo en el sector estructurado en los años ochenta, y también entre 1992 y 1995, habiéndose registrado en este último período un recorte de 4% en la bolsa de trabajo. En 1994, el sector público representaba 40% del empleo en el sector estructurado. Encuestas realizadas en Paramaribo y Wanica indicaron que el desempleo había bajado de 16% en 1990 a 11% en 1994 y entre 32% y 35% de la población económicamente activa estaba constituida por mujeres. El ajuste estructural ocasionó más desempleo. El salario real promedio disminuyó 65% entre 1990 y 1993, y en 1994, el jornal pagado por empleos que no requieren destreza alguna se redujo a menos de US$ 10 al mes. El programa de ajuste estructural fue abandonado en 1996, pero otros ajustes planeados, como el impuesto al valor agregado y el cobro de tarifas en los hospitales y por los servicios públicos que reflejen el costo real, podrían afectar a la mayoría de la población. Las mujeres constituyen entre 60% y 65% de las 80.000 personas que reciben ayuda económica del Ministerio de Asuntos Sociales y Vivienda.
Cerca de 7.000 refugiados regresaron al interior en 1992, pero siguen careciendo de viviendas y servicios públicos adecuados. En 1995 y 1996 se reconstruyeron escuelas y centros de salud; el restablecimiento de otro tipo de infraestructura en el interior se ve obstaculizado por problemas logísticos y financieros. No se han restablecido los servicios de policía y estadísticas vitales; la seguridad pública se ve amenazada por la presencia de traficantes de drogas y mineros armados. En Paramaribo existen 13.000 personas desplazadas, y esto ha dado lugar a una situación más precaria en cuanto a vivienda e infraestructura.
De los 39.000 funcionarios públicos que había en 1994, solo 67% habían completado la escuela primaria, 33% la secundaria y 4% habían recibido educación superior.
La tasa bruta de mortalidad fluctuó entre 7,3 y 6,2 por 1.000 en el período 19861996. La esperanza de vida al nacer se ha estimado en 68,8 años para hombres y mujeres en conjunto. No se dispone de cifras sobre las tasas de mortalidad desglosadas por sexo. En los 15 últimos años, aproximadamente 85% de las defunciones fueron certificadas por un médico. Cerca de 15% de las defunciones registradas presentan causas mal definidas. En el período 19921994, las causas principales de muerte fueron la hipertensión y las cardiopatías, que representaron 17% del total de defunciones registradas; accidentes cerebrovasculares, 11%; tumores malignos, 9%; accidentes y traumatismos, 8%; gastroenteritis, 5%; ciertas afecciones originadas en el período perinatal, 4%; diabetes mellitus, 4%; neumonía e influenza, 3%; suicidio, 2%, y cirrosis hepática, 2%. Las tendencias más significativas fueron una disminución en el número de suicidios, de 274 en 19831985 a 130 en 19921994; un descenso de las muertes por accidentes y traumatismos, de 733 en 19891991 a 520 en 19921994, y un aumento de las debidas a gastroenteritis, de 280 en 19891991 a 377 en 19921994.
Entre 1994 y 1996 la Oficina de Salud Pública, el Servicio Regional de Salud, la Misión Médica y varios hospitales se comprometieron a mejorar sus sistemas de información sanitaria. Todas las instituciones de atención sanitaria están recopilando datos sobre morbilidad, aunque no se analizan, y se necesita unificar las definiciones y los procedimientos para efectos comparativos.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
El número de nacidos vivos disminuyó de 9.835 en 1992 a 8.717 en 1995. La Misión Médica registró 1.179 nacidos vivos en el interior en 1996. Aproximadamente 80% de los partos se atienden en hospitales, y el resto es asistido por parteras diplomadas y tradicionales en el interior del país. El bajo peso al nacer registrado en 1996 en el Hospital Diakonessenhuis fue de 12%. El número de defunciones registradas en el grupo de lactantes en el periodo 1992 a 1994 fue de 604, correspondiendo a una tasa de mortalidad infantil de cerca de 22 por mil nacidos vivos. No se computaron los datos del interior, pero antes de la guerra 20% de las defunciones y 10% de los nacimientos anuales tenían lugar en dicha región. En ese mismo periodo la tasa de mortalidad perinatal promedio del país era de 31 defunciones por 1.000 nacimientos vivos (47,5 por mil nacidos vivos en el interior, en 1994) y las principales causas de muerte en el grupo de menores de 1 año fueron las afecciones originadas en el período perinatal (284 defunciones), gastroenteritis (70 defunciones), anomalías congénitas (43 defunciones), malnutrición (34 defunciones) y neumonía (22 defunciones), que combinadas representan 75% del total. En el período 19881990, la media de la tasa anual de mortalidad debida a diarrea fue de 5,7 por 1.000 nacimientos, en comparación con 2,6 en 19921994.
En 1993, se estimó que el grupo de 1 a 4 años de edad era de 37.400 niños (9% del total). En el período 19921994 se registraron 149 defunciones entre los niños de 1 a 4 años de edad (tasa de mortalidad específica promedio de 1,2 por 1.000). Las principales causas de muerte en ese período fueron la gastroenteritis (40 casos), accidentes y traumatismos (16), malnutrición (10) y neumonía (10), las cuales representaron 50% del total de defunciones. La media de la tasa de mortalidad (registrada) anual debida a gastroenteritis fue de 23,3 por 100.000 en 19881990, y 35,6 para 19921994. La media de la tasa de mortalidad anual por neumonía fue de 20,9 en 19881990 y de 8,9 en 19921994.
La hospitalización de niños malnutridos pasó de 307 en 19921993 a 355 en 19941995, lo que representa un aumento de 3,5 veces respecto al período 19881989. En 1993, la mayor parte de los internamientos debidos a malnutrición correspondieron a lactantes de 6 a 9 meses de edad. En 1994, periodo en que hubo racionamiento de leche, aumentaron las hospitalizaciones, principalmente entre los niños de 1 a 2 años, más vulnerables que los lactantes por no estar siendo amamantados. Un estudio de 1994 sobre el estado de salud de ex refugiados en el distrito de Marowijne, reveló que 17 % de los niños de 0 a 6 años estaban malnutridos (97% de ellos de forma crónica), pero no lo estaba ninguno de los lactantes de 0 a 6 meses de edad. En una aldea rural al sur de Paramaribo (poblada principalmente por indios orientales e indonesios), se encontró en 1989 que 8% de los niños tenían un peso para la edad por debajo del tercer percentil, según la norma del Centro Nacional sobre Estadísticas de Salud (NCHS) de los Estados Unidos. Ese porcentaje aumentó a más de 25% en 1995. La malnutrición aguda aumentó en los años ochenta también entre los niños de escuelas primarias en Paramaribo. En un estudio realizado en 1994, entre 1.871 escolares de 4 a 11 años en ese distrito, se encontró que el peso para la edad en 13 % de los varones y el 7% de las niñas estaba por debajo del tercer percentil. La emaciación (peso para la talla por debajo del tercer percentil en la escala) resultó ser la misma para los niños que para las niñas, con una prevalencia general de 16%. En el estudio realizado en 1989 la proporción fue similar (18%).
Se estimó que en 1993 el grupo de 5 a 14 años de edad ascendía a 89.200 niños (22% del total). Entre 1992 y 1994 se registraron 127 defunciones en este grupo de edad, de las cuales 54 fueron por accidentes y traumatismos. El grupo de 15 a 44 años de edad era de 199.400 personas (49 % del total), con 101.200 hombres y 98.200 mujeres. En dicho grupo se registró un total de 1.192 muertes entre 1992 y 1994, y las causas principales fueron los accidentes y traumatismos (233 defunciones, 20%), hipertensión y cardiopatía (106 defunciones, 9%) y tumores malignos (70 defunciones, 6%). Se registraron más muertes de varones (64%) que de mujeres
En el periodo 1991-1994 la tasa de mortalidad materna osciló entre 6 y 12 por 100.000 nacidos vivos, pero según un estudio, en 1991 y 1992 hubo 42 defunciones maternas, lo que corresponde a una tasa de mortalidad materna de 22.4, o sea, casi 3,5 veces superior a la cifra registrada.
En 1988, 17% de los nacimientos correspondieron a madres menores de 20 años de edad. El Hospital Diakonessenhuis notificó en 1994 que 10% de los nacimientos ocurrían en mujeres menores de 20 años. Entre enero y agosto de 1994 visitaron la Fundación de Planificación Familiar para hacerse la prueba del embarazo un total de 622 adolescentes, de las que 15% estaban embarazadas. Las cifras proporcionadas por el Hospital s Lands, indicaron que de los 262 abortos realizados en esa institución, 40 (15%) correspondieron a mujeres menores de 20 años. Se estimó que 80% de los nacimientos que tuvieron lugar en 1994 fueron asistidos por personal capacitado. En una encuesta sobre la prevalencia del uso de anticonceptivos realizada en 1992 entre mujeres de 15 a 44 años de edad, se encontró que 8% no sabían nada de anticonceptivos, 58% conocían cuatro o más métodos y 38 % usaban alguno de ellos. De las mujeres entrevistadas, 27 % estaban casadas, 20% vivían en unión consensual, 25% eran visitadas por su pareja sexual y 28% estaban solteras. El orden de preferencia por los diferentes métodos anticonceptivos fue el siguiente: anticonceptivos orales (54%), condón (23%), ligadura de trompas (9%, principalmente entre mujeres de más de 34 años), anticonceptivos inyectables (8%) y DIU (5%, principalmente entre mujeres de más de 25 años de edad). El 70% de las mujeres de 15 a 19 años de edad que tenían pareja sexual no estaban usando un método anticonceptivo en el momento de la encuesta, y 59% de las adolescentes que habían estado embarazadas dijeron que sus embarazos no habían sido planeados. La tasa global de fecundidad se redujo de 7,3 en los años cincuenta a 2,9 en 1990.
En 1993, el grupo de 45 a 64 años de edad estaba dividido en 24.200 hombres y 26.300 mujeres. Se registró un total de 1.661 defunciones en este grupo de edad durante el período 19921994. Al igual que en períodos anteriores, la hipertensión y las cardiopatías siguieron siendo las principales causas de muerte (382 defunciones, 23%), seguidas de los tumores malignos (231 defunciones, 14%), los accidentes cerebrovasculares (226 defunciones, 14%) y la diabetes mellitus (114 defunciones, 7%). Los accidentes y traumatismos ocuparon el quinto lugar (97 defunciones, 6%).
En 1993 se estimó que el 5% de la población total del país tenía 65 o más años de edad. En el período 19921994, se registraron 3.188 defunciones, 1.635 (51%) entre varones. Las causas de defunción más frecuentes fueron: hipertensión y cardiopatías (606 defunciones, 19%), accidentes cerebrovasculares (448 defunciones, 14%), tumores malignos (269 defunciones, 8%), gastroenteritis (167 defunciones, 5%) y diabetes mellitus (137 defunciones, 4%). La proporción de defunciones por grupos de causas fue similar entre hombres y mujeres, salvo en lo que se refiere a accidentes cerebrovasculares, que fueron más frecuentes entre las mujeres (17% de las defunciones) que en los hombres (12%). En contraste con las causas de defunción observadas en el período 19891991, en 19921994 la gastroenteritis apareció entre las cinco primeras, mientras que accidentes y traumatismos desapareció de dicho grupo.
La población del interior (especialmente los refugiados que vuelven a dicha zona) y la que reside en comunidades pobres en su paso del interior a la ciudad son dos grupos de alto riesgo. En 1994, en un estudio de refugiados que habían regresado a Marowijne, se encontró que las condiciones de saneamiento y vivienda eran deficientes. La cobertura de vacunación era de 42%, inferior a la cobertura nacional de 71% en ese año. Hay problemas de infraestructura, especialmente en el servicio de electricidad y de agua corriente. En los pueblos circundantes, las letrinas de pozo carecían de tapas o estaban demasiado llenas; se utilizaba el agua del río para beber, bañarse y otros fines domésticos; también se bebía el agua de lluvia y de pozo. En las zonas semiurbanas de Moengo y Albina, no existían servicios de recolección de basura y no funcionaban los sistemas cloacales; asimismo, cundían los robos, los actos de agresión, la prostitución y el abuso de drogas.
En 1996 se realizó una encuesta de hogares en un vecindario pobre de Paramaribo con 824 familias y una población de cerca de 6.000 habitantes, 60% de los cuales eran menores de 18 años. De los hogares participantes (73% del total), 82% indicaron que su ingreso mensual estaba por debajo del nivel de pobreza (US$ 100 por mes). Se contaba con agua corriente en 75% de los hogares; en 17% este servicio era constante. El 44% de las familias no consumían por lo menos una comida diaria con vegetales y carne o pescado, y solamente 57% contaban con una cama.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
En 19931994, hubo una epidemia de dengue, con en 201 casos confirmados, 109 hospitalizaciones y 10 defunciones; se aisló el serotipo 4 del virus del dengue. En 1996 tuvo lugar otra epidemia, la cual dio lugar a 182 hospitalizaciones y 1 defunción, pero se confirmaron sólo 2 casos.
La malaria es un serio problema de salud pública que limita el desarrollo del interior del país. Debido a la duplicación de algunos servicios de diagnóstico de la Misión Médica y el servicio de control de la malaria de la Oficina de Salud Pública, es posible que muchos casos se cuenten más de una vez. En 1996, la malaria alcanzó un nivel sin precedente: 23% de un total de 68.674 frotis examinados al microscopio dieron resultados positivos. Se encontró Plasmodium falciparum en 94% de los frotis positivos, P. vivax en 5% y P. malariae en 1%; se observaron infecciones mixtas en 15 frotis. Casi una cuarta parte de los 11.059 casos positivos que la Misión Médica notificó en el interior correspondían a niños menores de 5 años. En 1996 se notificaron 14 defunciones por malaria. Las actividades de control de la malaria se reanudaron en 1993, pero no se ha logrado volver a los niveles anteriores a la guerra.
La transmisión de la esquistosomiasis se encuentra circunscrita a determinadas regiones de la costa, principalmente en el distrito de Saramacca, situado a unos 40 km. al oeste de la capital. No se dispone de datos recientes sobre su prevalencia.
Los casos sospechosos de leptospirosis aumentaron alrededor de 40% por año, de 50 en 1992 a más de 200 en 1996, pero el número de casos confirmados sigue siendo de unos 50 por año.
El último caso de poliomielitis confirmado se registró en 1982. No se notificó ningún caso de difteria en el período 19881996. Hubo 33 casos sospechosos de tos ferina en 1990 y dos en 1996. Se observó un caso de tétanos neonatal en 1988 y otro en 1989, aunque no los ha habido entre 1990 y 1996; y se notificó un caso de tétanos en 1994, ninguno en 1995 y dos en 1996. En 1992 hubo un brote de rubéola, con 17 casos sospechosos notificados. En 1996 se observaron 20 casos sospechosos y 10 confirmados. En 1994 se notificaron 49 casos de parotiditis, 863 en 1995 y 124 en 1996. Las niñas reciben la vacuna contra la rubéola en el primer año de la escuela primaria. Desde 1993 se ha venido administrando la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola (MMR) a los niños cuando cumplen 12 meses de edad. En 1992 la cobertura nacional de vacunación bajó a 74%, y en la zona costera el Servicio Regional de Salud logró solo una cobertura de 54%. Ello obedeció a la falta de vacunas DPT y antipoliomielítica en el país durante un período de 3 a 4 meses, así como al deterioro del sistema de transporte público y a que hay un mayor número de madres que trabajan. El programa de inmunización resultó afectado por la salida del personal capacitado de la Oficina de Salud Pública y el Servicio Regional de Salud, que son los organismos encargados de supervisar y ejecutar el programa. En 1993 y 1994, las tasas de cobertura de DPT3 y VPO3 permanecieron bajas (76 % y 74%). En 1995 la cobertura fue de 85%, pero en 1996 descendió nuevamente a 79%. Tras una campaña especial a gran escala, en la que se vacunó al 94% de una población destinataria de 46.000 niños menores de 5 años, la tasa de vacunación antisarampionosa volvió a registrar niveles bajos: 61% en 1993, 71% en 1994, 79% en 1995 y 71% en 1996.
El primer caso de sida se diagnosticó en 1983, y al 31 de diciembre de 1996 se habían notificado 597 casos de infección por el VIH (incluidos los casos de sida). La razón hombre/mujer en este grupo fue de 1,7:1. Entre 1992 y 1996 la proporción de casos nuevos de infección por el VIH/sida y el número de personas que se hicieron la prueba de detección osciló entre 4% y 9%. Recientemente se notificó el primer caso de sida en una aldea de amerindios cerca de la frontera con el Brasil. En los últimos años ha variado la notificación de casos de sífilis: 80 casos en 1988, 295 en 1992 y 225 en 1995 (lo que representa 5% de las ETS). La razón hombre/mujer fue de 0,8:1. En el período 19881992, el promedio de casos de gonorrea ascendió a cerca de 1.600 por año. En 1995 se registraron 2.072 casos (42% de las ETS). En los puestos centinela se registraron 450 casos en 1991 y 1.840 en 1995.
En febrero de 1992 hubo un brote de cólera cerca de la frontera con la Guayana Francesa. Se notificaron 12 casos, de los cuales 7 fueron confirmados, incluida una niña de 11 años, que murió. No se notificó ningún caso de cólera en el período 19931996.
La prevalencia de lepra disminuyó durante los años ochenta, de 58,6 por 100.000 habitantes en 1981, a 25,8 en 1989. Este descenso continuó lentamente en 1990, 1991 y 1992, con tasas de 15,4, 14,1 y 12,4 por 100.000, respectivamente. En 1996 la tasa fue de 11,0 por 100.000.
Desde 1990, han sido notificados entre 47 y 72 casos anuales de tuberculosis. En 1995, 6 de los 72 casos de tuberculosis notificados eran pacientes VIH-positivos, y en 1996 fueron 14 de 63.
De agosto de 1992 a febrero de 1993 tuvo lugar una epidemia de shigelosis por todo el país, causada por una cepa de Shigella flexneri con farmacorresistencia múltiple, que causó un total de 107 hospitalizaciones y 26 defunciones. El deterioro de las condiciones sanitarias y el deficiente estado de nutrición crearon las condiciones para que la shigelosis se volviera endémica. En 1994 se registraron 229 casos y 17 defunciones, y en 1995 235 casos y 12 defunciones.
Las tasas de incidencia de fiebre tifoidea fueron de 5,7, 5,6 y 6,4 por 100.000 en 1984, 1985 y 1986, respectivamente y en el período 19881996 fluctuaron entre 1,7 y 2,7 por 100.000.
La estrongiloidiasis, la ascariasis y otras helmintiasis constituyen importantes problemas de salud, especialmente entre los niños pequeños. Cerca de 60% del grupo de 0 a 14 años de edad se ve afectado por la ascariasis y otras helmintiasis. Asimismo, estudios recientes en Paramaribo han observado tasas de prevalencia de cerca de 60% en la población general. A partir de 1991, los nemátodos Strongyloides se han convertido en los principales helmintos transmitidos por contacto con el suelo. En el programa para su control se examinaron 5.497 frotis fecales en 1995, de los que 35% resultaron positivos para Strongyloides stercoralis, 27% para Ascaris lumbricoides, 18% para Trichuris trichiura y 7% para Necator americanus, con varios casos de infestación múltiple.
Entre 1991 y 1993 se diagnosticó un total de 892 casos de tumores malignos, más de 80% entre las personas de 40 años y mayores, 59% de las cuales eran mujeres y 48% eran criollas. Las neoplasias malignas observadas con mayor frecuencia en las mujeres fueron el cáncer de cuello uterino (140 casos), seguido del cáncer de mama (116 casos), mientras el cáncer de próstata (66 casos) y el linfoma (35 casos) fueron las más comunes en los hombres. Desde 1990 se ha notificado un promedio anual de 45 casos de cáncer de cuello uterino, de los que 43% se diagnosticaron en el grupo de 25 a 44 años de edad. Cada año mueren de cáncer de cuello uterino entre 10 y 25 mujeres.
En 1994 hubo 49 casos de homicidio y 50 en 1995. Asimismo, se registraron 568 casos de agresión personal en 1994 y 537 en 1995. En 1993, la policía recibió 620 solicitudes de ayuda en la División de Asuntos Juveniles en Paramaribo, correspondientes principalmente a jóvenes (70% varones) entre las edades de 12 y 16 años, que fueron víctimas de violencia física o abuso sexual. Dichas solicitudes ascendieron a 700 en 1994, 70% de ellas procedentes de niños de clase socioeconómica baja. En 1993 el 54% de los informes policiales sobre violencia familiar se referían a mujeres, y 20% de estos a mujeres maltratadas por sus compañeros o ex compañeros sexuales, con una gran proporción de violencia recurrente. En 80% de los casos la violencia en contra de la mujer tenía lugar en el hogar. Los datos procedentes del servicio de urgencias del Hospital Académico indicaron que 95% de las víctimas de agresión sexual eran mujeres, y 20% niñas menores de 10 años de edad. En 1994 se registraron un total de 99 casos de violación, y 108 en 1995. Se dispone de poca información sobre el uso de drogas.
El problema de atención de la salud mental se asocia con la falta de servicios comunitarios para los enfermos. Existen pocos ambulatorios periféricos y sólo hay un hospital psiquiátrico. Estos servicios se ofrecen únicamente en el nivel central y consisten principalmente en la administración de tranquilizantes y la reclusión de pacientes seriamente trastornados. Cerca de 60% de los enfermos internados en el hospital psiquiátrico tenían más de 65 años de edad y llevaban hospitalizados más de 30 años.
En 1995 se llevó a cabo un estudio de 202 niños de 6 años de edad y 214 escolares de 12 años de edad en Paramaribo y Wanica. Los de 6 años tenían un índice CPO-D de 6,05, y 13 % tenían la dentadura en estado perfecto, mientras que el índice CPO-D entre los de 12 años era de 5,6.
Se proporciona agua corriente a 95% de la población urbana (90% con conexión domiciliaria y 5% tienen fácil acceso). Cerca de 70% de la población rural tiene agua corriente en la vivienda y 20% pueden obtenerla cerca de ella. Las personas residentes en el interior dependen del agua de los ríos y los arroyos. El suministro público de agua se abastece de aguas subterráneas, pero en las zonas costeras la calidad se ve afectada por la infiltración de agua salina. Para mejorar la calidad en dichos lugares, el agua de pozo se mezcla con el agua corriente. En muchos lugares el agua no es potable debido a que la gente rompe las cañerías para obtener agua, porque a menudo la presión no es suficiente para que esta llegue a los hogares. Existe la obligación de instalar fosas sépticas en los edificios nuevos para la eliminación de aguas residuales. En Paramaribo hay una planta de tratamiento de aguas residuales en funcionamiento. Cerca de 15% de los hogares en Paramaribo usan letrinas de pozo y aproximadamente 5% no tienen ningún sistema de saneamiento. En los distritos rurales, las letrinas de pozo son el principal medio de eliminación de excretas. La eliminación de residuos sólidos es un problema importante, sobre todo en las zonas urbanas
Existen problemas con usos de plaguicidas y fertilizantes agrícolas y, en el interior del país, el uso de insecticidas contra los mosquitos que transmiten la malaria. El problema del uso de plaguicidas empeora porque la fumigación aérea deja residuos en los tejados de las casas, de donde la gente recoge el agua de lluvia. Otros problemas ambientales que atraen la atención son el que los camiones de saneamiento evacuan en el río Suriname el contenido de las fosas sépticas, las canteras de arena para la construcción están convirtiendo en lagos grandes extensiones de terreno, y el uso de mercurio por los buscadores de oro en los ríos del interior.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
En 1996 el Gobierno expidió un documento de política que tiene por objeto proporcionar apoyo social y material, según las necesidades, a individuos y grupos en situación socioeconómica vulnerable, y ayudarles a alcanzar niveles de autosuficiencia. El Ministerio de Asuntos Sociales y Vivienda está a cargo del sistema de subsidios, el cual incluye pagos en efectivo a ancianos y familias necesitadas, proporciona asignaciones por cada niño (las cuales redundaron en beneficio de 27.659 madres y 64.000 niños en 1994) y ofrece atención médica gratuita para los más pobres (cerca de 25% de la población). Se ha establecido un sistema de subsidios bajo la forma de una canasta de productos de primera necesidad. En la actualidad existen 130.000 beneficiarios, entre hogares e instituciones. El sistema se eliminará gradualmente, hasta llegar a proporcionar pagos en efectivo de aproximadamente US$ 37, cantidad insuficiente para hacer frente al costo de vida de los ancianos y los pobres.
El Documento de la Política del Ministerio de Salud para 19972001 señaló la falta de financiamiento y de personal capacitado como los dos problemas centrales. Las políticas del Ministerio para ese período se centran en detener el deterioro del sector sanitario. Los planes incluyen: institucionalizar el Consejo Nacional de Salud; fortalecer la capacidad de gestión; actualizar la legislación sanitaria, continuar la privatización de los hospitales gubernamentales, el Servicio Regional de Salud y otras instituciones, y restaurar los establecimientos de atención sanitaria en el interior. Se asigna prioridad a la "participación de las comunidades, la movilización de los recursos locales y la descentralización de la administración de los sistemas de sanidad". Los programas dirigidos a las mujeres, los niños y la clase obrera son los de control de las enfermedades diarreicas, inmunización y tamizaje del cáncer cérvicouterino. Se contempla "la creación de un sistema nacional obligatorio de seguro médico para toda la población, con mecanismos para reglamentar los sueldos de los proveedores del servicio, y controlar el precio de los medicamentos y otros insumos, así como el costo de la asistencia". La política financiera se centrará en establecer límites al financiamiento de los hospitales, con programas presupuestarios y eliminación paulatina de los subsidios. El Documento también establece un tope en el gasto gubernamental de 8% del PNB. La asistencia en los establecimientos debe absorber menos de 52% del presupuesto de salud.
Se llevará a cabo una reestructuración de la oficina central del Ministerio de Salud para que funcione como un centro de desarrollo, supervisión y coordinación de políticas. La prestación de servicios al público dejará de ser una función del Ministerio. También se asigna prioridad a la rehabilitación de los establecimientos de la Misión Médica en el interior. Se está llevando a cabo la privatización del Servicio Regional de Salud y haciendo cambios en su organización para hacer hincapié en la descentralización de la gestión, el fortalecimiento de los centros locales de salud y la participación comunitaria. Los programas prioritarios de control de enfermedades son los de la malaria, el dengue, la esquistosomiasis y las helmintiasis, las enfermedades de transmisión sexual y SIDA, la lepra y la tuberculosis.
En marzo de 1993, la Asamblea Nacional ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño, y se han redactado nuevas leyes para que la legislación actual sea congruente con el contenido de la Convención.
Organización del sector salud
La oficina central del Ministerio incluye las inspectorías médica, de enfermería y farmacológica, y los departamentos jurídico, de planificación y administración general. Se considera una prioridad actualizar la legislación sanitaria que es obsoleta, especialmente en las áreas que fortalecen la función de control del Ministerio de Salud y en lo que se refiere al establecimiento del Consejo Nacional de Salud. El Departamento Jurídico del Ministerio está encargado de coordinar esfuerzos con el Ministerio de Justicia y la Comisión Permanente de Salud en la Asamblea Nacional, para poner al día las leyes.
El registro y la certificación de médicos, parteras y farmacéuticos y sus asistentes son reglamentados y supervisados por el Ministerio de Salud. Los médicos reciben su licencia profesional del Ministerio y necesitan la autorización del Director de Salud para ejercer su profesión. Las demás profesiones sanitarias no se reglamentan o no son reconocidas como tales. El servicio de inspección farmacéutica del Ministerio hace cumplir las leyes sobre el registro y la importación de medicamentos y vacunas. No hay ningún reglamento en lo referente a tecnologías. El Laboratorio de Salud Pública de la Oficina de Salud Pública es responsable del control de calidad de los alimentos y otros productos, incluida el agua potable. La Inspectoría Ambiental de la misma Oficina se encarga de la inspección de restaurantes, las empresas y personas que manipulan y procesan alimentos, y de los sistemas de saneamiento públicos y privados, incluidos los de eliminación de residuos sólidos y aguas cloacales.
La Oficina de Salud Pública es la principal organización para la atención de salud e incluye departamentos de educación sanitaria, epidemiología y bioestadística, así como varios programas, incluyendo los de salud familiar y control de enfermedades. Tiene cerca de 400 empleados, 20 de ellos con grado universitario. L
