Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
SURINAME
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
Suriname está ubicado en la costa nordeste de América del
Sur, y tiene una extensión de 163.820 km2.
Limita al norte con el océano Atlántico, y al este, el sur
y el oeste con la Guayana Francesa, Brasil y Guyana. La
topografía del país incluye una estrecha planicie costera
que va de este a oeste, una franja de sabana y una selva
tropical elevada en la frontera con el Brasil.
El país está dividido en 10 distritos administrativos,
regidos por el Ministerio de Desarrollo Regional, y cada
distrito se divide en 62 partes menores (ressorts), cada
una con sus propias autoridades. El Poder Legislativo de
Suriname está constituido por la Asamblea Nacional, un
cuerpo de 51 miembros elegidos por cinco años. El Poder
Ejecutivo recae en el Presidente, quien es nombrado por la
Asamblea.
En 1996 Suriname
tenía una población estimada de 423.400 personas, 70% de
las cuales vivían en los distritos de Paramaribo (222.800)
y Wanica (72.400), es decir, en 0,4% del territorio
nacional. La población aumentó hasta 1971 y luego
experimentó una desaceleración, en algunos años hubo
inclusive reducción. La zona urbana, que comprende
Paramaribo, la capital, y partes del distrito de Wanica, es
relativamente densa en población, y su economía se basa en
el comercio, los servicios y la industria. Las principales
actividades económicas de la zona rural, que abarca parte
de la costa y la franja de sabana, son la agricultura y
ganadería, la pesca y la extracción de bauxita. El
interior, casi 80% del país, está escasamente poblado por
comunidades tribales que dependen de la caza, la pesca, y
la agricultura de roza y quema para su sustento, aunque
también existe silvicultura, minería de oro y turismo. La
tasa de natalidad alcanzó su nivel más bajo en 1994 y 1995
(20,2 y 20,7 por 1.000 respectivamente). La tasa de
fecundidad se redujo de 134,8 por 1.000 mujeres de 15 a 44
años de edad en 1982 a 90,9 en 1991. No se dispone de datos
fidedignos sobre el interior del país, donde las tasas de
fecundidad son mayores. Entre 1972 y 1996 la dinámica de
población se vio afectada por la emigración a los Países
Bajos, pero a partir de 1994 la emigración dejó de ser un
factor de relieve, por lo que el crecimiento demográfico en
la actualidad depende principalmente del equilibrio entre
los nacimientos y las defunciones. En 1994 salieron del
país 2.836 personas, y 1.716 lo hicieron en 1995, al
imponerse restricciones en la emigración a los Países
Bajos. La inmigración legal, principalmente procedente de
los Países Bajos, Guyana y el Lejano Oriente, alcanzó una
cifra anual de casi 2.300 personas entre 1989 y 1991, y
luego disminuyó a 1.350 en 1994 y 1995. La composición
étnica de la población es la siguiente: 35%, criollos; 35%,
personas con ascendencia de las Indias Orientales; 16%,
indonesios; 8%, cimarrones africanos (Bushnegroes); 3%,
amerindios; 2%, chinos, y 1% entre europeos, libaneses y
otros. Las principales religiones son el cristianismo
(42%), el hinduismo (27%) y el islamismo (20%).
En los años ochenta el país experimentó problemas
políticos y económicos, debido a la baja en el precio del
aluminio y la bauxita, y una interrupción en la ayuda al
desarrollo procedente del Reino de los Países Bajos. El
período 19861992 se caracterizó por la guerra en el
interior, la cual concluyó con el restablecimiento del
gobierno civil en 1992, no sin antes causar el deterioro y
destrucción de la infraestructura. El sector salud fue
afectado al menguar su base financiera, carecer de
inversiones para la adquisición y mantenimiento de
instalaciones y equipo, sufrir escasez de medicamentos y
reactivos, y también debido a la salida del país de
profesionales de salud pública capacitados, así como
médicos especialistas y enfermeras diplomadas.
La economía de Suriname sigue dependiendo de la bauxita. La
extracción de oro va en aumento, pero dichas actividades
también causan problemas sociales y de salud pública, como
mayor delincuencia y violencia, prostitución, consumo de
drogas y enfermedades de transmisión sexual. Se crean
tensiones entre los buscadores de oro y la gente de las
aldeas, que ven cómo los arroyos se convierten en
corrientes de lodo y se restringe su acceso a las tierras
de sus antepasados. El desarrollo del sector maderero es un
tema debatido en el parlamento y los medios de
comunicación. Los inversionistas han solicitado concesiones
para la explotación maderera de 2 millones de hectáreas,
pero la decisión ha quedado aplazada debido a inquietudes
ambientales.
Suriname fue admitido a la CARICOM (1995), y tiene que
generar productos competitivos para poder participar en
dicho mercado. El deterioro de la infraestructura del país
durante los 15 años de crisis ha dificultado el aumento de
la producción y las exportaciones. El cultivo de arroz, una
de las principales fuentes de ingreso, no cuenta con la
adecuada infraestructura, y se dedica menos de 1% del
territorio a la producción de alimentos. Un gran porcentaje
de los artículos de consumo doméstico es importado.
La inflación fue de
44% en 1992, 143% en 1993, 368% en 1994 y 236% en 1995,
bajando en 1996 con los programas de ajuste económico
estructural, que redundaron en estabilidad monetaria y
económica, y un crecimiento real de 4% del PIB en ese año.
Hubo un excedente de fondos debido al aumento del precio
del aluminio y el éxito de un sistema de recaudación
tributaria directa, pero el banco central intervino y lo
utilizó en la creación de reservas monetarias y de oro, así
como para controlar la tasa de cambio. Las perspectivas
para la obtención de mayor ingreso son limitadas, aunque en
1997 se planeaba establecer un impuesto al valor agregado
de 15%.
En 1993, 70% de la población vivía bajo el umbral de
pobreza. Hubo una disminución del empleo en el sector
estructurado en los años ochenta, y también entre 1992 y
1995, habiéndose registrado en este último período un
recorte de 4% en la bolsa de trabajo. En 1994, el sector
público representaba 40% del empleo en el sector
estructurado. Encuestas realizadas en Paramaribo y Wanica
indicaron que el desempleo había bajado de 16% en 1990 a
11% en 1994 y entre 32% y 35% de la población
económicamente activa estaba constituida por mujeres. El
ajuste estructural ocasionó más desempleo. El salario real
promedio disminuyó 65% entre 1990 y 1993, y en 1994, el
jornal pagado por empleos que no requieren destreza alguna
se redujo a menos de US$ 10 al mes. El programa de ajuste
estructural fue abandonado en 1996, pero otros ajustes
planeados, como el impuesto al valor agregado y el cobro de
tarifas en los hospitales y por los servicios públicos que
reflejen el costo real, podrían afectar a la mayoría de la
población. Las mujeres constituyen entre 60% y 65% de las
80.000 personas que reciben ayuda económica del Ministerio
de Asuntos Sociales y Vivienda.
Cerca de 7.000 refugiados regresaron al interior en 1992,
pero siguen careciendo de viviendas y servicios públicos
adecuados. En 1995 y 1996 se reconstruyeron escuelas y
centros de salud; el restablecimiento de otro tipo de
infraestructura en el interior se ve obstaculizado por
problemas logísticos y financieros. No se han restablecido
los servicios de policía y estadísticas vitales; la
seguridad pública se ve amenazada por la presencia de
traficantes de drogas y mineros armados. En Paramaribo
existen 13.000 personas desplazadas, y esto ha dado lugar a
una situación más precaria en cuanto a vivienda e
infraestructura.
De los 39.000 funcionarios públicos que había en 1994, solo
67% habían completado la escuela primaria, 33% la
secundaria y 4% habían recibido educación superior.
Mortalidad
La tasa bruta de mortalidad fluctuó entre 7,3 y 6,2 por
1.000 en el período 19861996. La esperanza de vida al
nacer se ha estimado en 68,8 años para hombres y mujeres en
conjunto. No se dispone de cifras sobre las tasas de
mortalidad desglosadas por sexo. En los 15 últimos años,
aproximadamente 85% de las defunciones fueron certificadas
por un médico. Cerca de 15% de las defunciones registradas
presentan causas mal definidas. En el período
19921994, las causas principales de muerte fueron la
hipertensión y las cardiopatías, que representaron 17% del
total de defunciones registradas; accidentes
cerebrovasculares, 11%; tumores malignos, 9%; accidentes y
traumatismos, 8%; gastroenteritis, 5%; ciertas afecciones
originadas en el período perinatal, 4%; diabetes mellitus,
4%; neumonía e influenza, 3%; suicidio, 2%, y cirrosis
hepática, 2%. Las tendencias más significativas fueron una
disminución en el número de suicidios, de 274 en
19831985 a 130 en 19921994; un descenso de las
muertes por accidentes y traumatismos, de 733 en
19891991 a 520 en 19921994, y un aumento de las
debidas a gastroenteritis, de 280 en 19891991 a 377
en 19921994.
Entre 1994 y 1996 la Oficina de Salud Pública, el Servicio
Regional de Salud, la Misión Médica y varios hospitales se
comprometieron a mejorar sus sistemas de información
sanitaria. Todas las instituciones de atención sanitaria
están recopilando datos sobre morbilidad, aunque no se
analizan, y se necesita unificar las definiciones y los
procedimientos para efectos comparativos.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
El número de nacidos vivos disminuyó de 9.835 en 1992 a
8.717 en 1995. La Misión Médica registró 1.179 nacidos
vivos en el interior en 1996. Aproximadamente 80% de los
partos se atienden en hospitales, y el resto es asistido
por parteras diplomadas y tradicionales en el interior del
país. El bajo peso al nacer registrado en 1996 en el
Hospital Diakonessenhuis fue de 12%. El número de
defunciones registradas en el grupo de lactantes en el
periodo 1992 a 1994 fue de 604, correspondiendo a una tasa
de mortalidad infantil de cerca de 22 por mil nacidos
vivos. No se computaron los datos del interior, pero antes
de la guerra 20% de las defunciones y 10% de los
nacimientos anuales tenían lugar en dicha región. En ese
mismo periodo la tasa de mortalidad perinatal promedio del
país era de 31 defunciones por 1.000 nacimientos vivos
(47,5 por mil nacidos vivos en el interior, en 1994) y las
principales causas de muerte en el grupo de menores de 1
año fueron las afecciones originadas en el período
perinatal (284 defunciones), gastroenteritis (70
defunciones), anomalías congénitas (43 defunciones),
malnutrición (34 defunciones) y neumonía (22 defunciones),
que combinadas representan 75% del total. En el período
19881990, la media de la tasa anual de mortalidad
debida a diarrea fue de 5,7 por 1.000 nacimientos, en
comparación con 2,6 en 19921994.
En 1993, se estimó que el grupo de 1 a 4 años de edad era
de 37.400 niños (9% del total). En el período
19921994 se registraron 149 defunciones entre los
niños de 1 a 4 años de edad (tasa de mortalidad específica
promedio de 1,2 por 1.000). Las principales causas de
muerte en ese período fueron la gastroenteritis (40 casos),
accidentes y traumatismos (16), malnutrición (10) y
neumonía (10), las cuales representaron 50% del total de
defunciones. La media de la tasa de mortalidad (registrada)
anual debida a gastroenteritis fue de 23,3 por 100.000 en
19881990, y 35,6 para 19921994. La media de la
tasa de mortalidad anual por neumonía fue de 20,9 en
19881990 y de 8,9 en 19921994.
La hospitalización de niños malnutridos pasó de 307
en 19921993 a 355 en 19941995, lo que
representa un aumento de 3,5 veces respecto al período
19881989. En 1993, la mayor parte de los
internamientos debidos a malnutrición correspondieron a
lactantes de 6 a 9 meses de edad. En 1994, periodo en que
hubo racionamiento de leche, aumentaron las
hospitalizaciones, principalmente entre los niños de 1 a 2
años, más vulnerables que los lactantes por no estar siendo
amamantados. Un estudio de 1994 sobre el estado de salud de
ex refugiados en el distrito de Marowijne, reveló que 17
% de los niños de 0 a 6 años estaban malnutridos (97% de
ellos de forma crónica), pero no lo estaba ninguno de los
lactantes de 0 a 6 meses de edad. En una aldea rural al sur
de Paramaribo (poblada principalmente por indios orientales
e indonesios), se encontró en 1989 que 8% de los niños
tenían un peso para la edad por debajo del tercer
percentil, según la norma del Centro Nacional sobre
Estadísticas de Salud (NCHS) de los Estados Unidos. Ese
porcentaje aumentó a más de 25% en 1995. La malnutrición
aguda aumentó en los años ochenta también entre los niños
de escuelas primarias en Paramaribo. En un estudio
realizado en 1994, entre 1.871 escolares de 4 a 11 años en
ese distrito, se encontró que el peso para la edad en 13
% de los varones y el 7% de las niñas estaba por debajo del
tercer percentil. La emaciación (peso para la talla por
debajo del tercer percentil en la escala) resultó ser la
misma para los niños que para las niñas, con una
prevalencia general de 16%. En el estudio realizado en 1989
la proporción fue similar (18%).
Se estimó que en 1993 el grupo de 5 a 14 años de edad
ascendía a 89.200 niños (22% del total). Entre 1992 y 1994
se registraron 127 defunciones en este grupo de edad, de
las cuales 54 fueron por accidentes y traumatismos. El
grupo de 15 a 44 años de edad era de 199.400 personas (49
% del total), con 101.200 hombres y 98.200 mujeres. En dicho
grupo se registró un total de 1.192 muertes entre 1992 y
1994, y las causas principales fueron los accidentes y
traumatismos (233 defunciones, 20%), hipertensión y
cardiopatía (106 defunciones, 9%) y tumores malignos (70
defunciones, 6%). Se registraron más muertes de varones
(64%) que de mujeres
En el periodo 1991-1994 la tasa de mortalidad materna
osciló entre 6 y 12 por 100.000 nacidos vivos, pero según
un estudio, en 1991 y 1992 hubo 42 defunciones maternas, lo
que corresponde a una tasa de mortalidad materna de 22.4, o
sea, casi 3,5 veces superior a la cifra registrada.
En 1988, 17% de los nacimientos correspondieron a
madres menores de 20 años de edad. El Hospital
Diakonessenhuis notificó en 1994 que 10% de los nacimientos
ocurrían en mujeres menores de 20 años. Entre enero y
agosto de 1994 visitaron la Fundación de Planificación
Familiar para hacerse la prueba del embarazo un total de
622 adolescentes, de las que 15% estaban embarazadas. Las
cifras proporcionadas por el Hospital s Lands,
indicaron que de los 262 abortos realizados en esa
institución, 40 (15%) correspondieron a mujeres menores de
20 años. Se estimó que 80% de los nacimientos que tuvieron
lugar en 1994 fueron asistidos por personal capacitado. En
una encuesta sobre la prevalencia del uso de
anticonceptivos realizada en 1992 entre mujeres de 15 a 44
años de edad, se encontró que 8% no sabían nada de
anticonceptivos, 58% conocían cuatro o más métodos y 38
% usaban alguno de ellos. De las mujeres entrevistadas, 27
% estaban casadas, 20% vivían en unión consensual, 25% eran
visitadas por su pareja sexual y 28% estaban solteras. El
orden de preferencia por los diferentes métodos
anticonceptivos fue el siguiente: anticonceptivos orales
(54%), condón (23%), ligadura de trompas (9%,
principalmente entre mujeres de más de 34 años),
anticonceptivos inyectables (8%) y DIU (5%, principalmente
entre mujeres de más de 25 años de edad). El 70% de las
mujeres de 15 a 19 años de edad que tenían pareja sexual no
estaban usando un método anticonceptivo en el momento de la
encuesta, y 59% de las adolescentes que habían estado
embarazadas dijeron que sus embarazos no habían sido
planeados. La tasa global de fecundidad se redujo de 7,3 en
los años cincuenta a 2,9 en 1990.
En 1993, el grupo de 45 a 64 años de edad estaba
dividido en 24.200 hombres y 26.300 mujeres. Se registró un
total de 1.661 defunciones en este grupo de edad durante el
período 19921994. Al igual que en períodos
anteriores, la hipertensión y las cardiopatías siguieron
siendo las principales causas de muerte (382 defunciones,
23%), seguidas de los tumores malignos (231 defunciones,
14%), los accidentes cerebrovasculares (226 defunciones,
14%) y la diabetes mellitus (114 defunciones, 7%). Los
accidentes y traumatismos ocuparon el quinto lugar (97
defunciones, 6%).
En 1993 se estimó que el 5% de la población total del
país tenía 65 o más años de edad. En el período
19921994, se registraron 3.188 defunciones, 1.635
(51%) entre varones. Las causas de defunción más frecuentes
fueron: hipertensión y cardiopatías (606 defunciones, 19%),
accidentes cerebrovasculares (448 defunciones, 14%),
tumores malignos (269 defunciones, 8%), gastroenteritis
(167 defunciones, 5%) y diabetes mellitus (137 defunciones,
4%). La proporción de defunciones por grupos de causas fue
similar entre hombres y mujeres, salvo en lo que se refiere
a accidentes cerebrovasculares, que fueron más frecuentes
entre las mujeres (17% de las defunciones) que en los
hombres (12%). En contraste con las causas de defunción
observadas en el período 19891991, en 19921994
la gastroenteritis apareció entre las cinco primeras,
mientras que accidentes y traumatismos desapareció de dicho
grupo.
La población del interior (especialmente los
refugiados que vuelven a dicha zona) y la que reside en
comunidades pobres en su paso del interior a la ciudad son
dos grupos de alto riesgo. En 1994, en un estudio de
refugiados que habían regresado a Marowijne, se encontró
que las condiciones de saneamiento y vivienda eran
deficientes. La cobertura de vacunación era de 42%,
inferior a la cobertura nacional de 71% en ese año. Hay
problemas de infraestructura, especialmente en el servicio
de electricidad y de agua corriente. En los pueblos
circundantes, las letrinas de pozo carecían de tapas o
estaban demasiado llenas; se utilizaba el agua del río para
beber, bañarse y otros fines domésticos; también se bebía
el agua de lluvia y de pozo. En las zonas semiurbanas de
Moengo y Albina, no existían servicios de recolección de
basura y no funcionaban los sistemas cloacales; asimismo,
cundían los robos, los actos de agresión, la prostitución y
el abuso de drogas.
En 1996 se realizó una encuesta de hogares en un vecindario
pobre de Paramaribo con 824 familias y una población de
cerca de 6.000 habitantes, 60% de los cuales eran menores
de 18 años. De los hogares participantes (73% del total),
82% indicaron que su ingreso mensual estaba por debajo del
nivel de pobreza (US$ 100 por mes). Se contaba con agua
corriente en 75% de los hogares; en 17% este servicio era
constante. El 44% de las familias no consumían por lo menos
una comida diaria con vegetales y carne o pescado, y
solamente 57% contaban con una cama.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
En 19931994, hubo una epidemia de dengue, con en 201
casos confirmados, 109 hospitalizaciones y 10 defunciones;
se aisló el serotipo 4 del virus del dengue. En 1996 tuvo
lugar otra epidemia, la cual dio lugar a 182
hospitalizaciones y 1 defunción, pero se confirmaron sólo 2
casos.
La malaria es un serio problema de salud pública que
limita el desarrollo del interior del país. Debido a la
duplicación de algunos servicios de diagnóstico de la
Misión Médica y el servicio de control de la malaria de la
Oficina de Salud Pública, es posible que muchos casos se
cuenten más de una vez. En 1996, la malaria alcanzó un
nivel sin precedente: 23% de un total de 68.674 frotis
examinados al microscopio dieron resultados positivos. Se
encontró Plasmodium falciparum en 94% de los
frotis positivos, P. vivax en 5% y P.
malariae en 1%; se observaron infecciones mixtas en 15
frotis. Casi una cuarta parte de los 11.059 casos positivos
que la Misión Médica notificó en el interior correspondían
a niños menores de 5 años. En 1996 se notificaron 14
defunciones por malaria. Las actividades de control de la
malaria se reanudaron en 1993, pero no se ha logrado volver
a los niveles anteriores a la guerra.
La transmisión de la esquistosomiasis se encuentra
circunscrita a determinadas regiones de la costa,
principalmente en el distrito de Saramacca, situado a unos
40 km. al oeste de la capital. No se dispone de datos
recientes sobre su prevalencia.
Los casos sospechosos de leptospirosis aumentaron
alrededor de 40% por año, de 50 en 1992 a más de 200 en
1996, pero el número de casos confirmados sigue siendo de
unos 50 por año.
El último caso de poliomielitis confirmado se
registró en 1982. No se notificó ningún caso de difteria en
el período 19881996. Hubo 33 casos sospechosos de tos
ferina en 1990 y dos en 1996. Se observó un caso de tétanos
neonatal en 1988 y otro en 1989, aunque no los ha habido
entre 1990 y 1996; y se notificó un caso de tétanos en
1994, ninguno en 1995 y dos en 1996. En 1992 hubo un brote
de rubéola, con 17 casos sospechosos notificados. En 1996
se observaron 20 casos sospechosos y 10 confirmados. En
1994 se notificaron 49 casos de parotiditis, 863 en 1995 y
124 en 1996. Las niñas reciben la vacuna contra la rubéola
en el primer año de la escuela primaria. Desde 1993 se ha
venido administrando la vacuna contra el sarampión, la
parotiditis y la rubéola (MMR) a los niños cuando cumplen
12 meses de edad. En 1992 la cobertura nacional de
vacunación bajó a 74%, y en la zona costera el Servicio
Regional de Salud logró solo una cobertura de 54%. Ello
obedeció a la falta de vacunas DPT y antipoliomielítica en
el país durante un período de 3 a 4 meses, así como al
deterioro del sistema de transporte público y a que hay un
mayor número de madres que trabajan. El programa de
inmunización resultó afectado por la salida del personal
capacitado de la Oficina de Salud Pública y el Servicio
Regional de Salud, que son los organismos encargados de
supervisar y ejecutar el programa. En 1993 y 1994, las
tasas de cobertura de DPT3 y VPO3 permanecieron bajas (76
% y 74%). En 1995 la cobertura fue de 85%, pero en 1996
descendió nuevamente a 79%. Tras una campaña especial a
gran escala, en la que se vacunó al 94% de una población
destinataria de 46.000 niños menores de 5 años, la tasa de
vacunación antisarampionosa volvió a registrar niveles
bajos: 61% en 1993, 71% en 1994, 79% en 1995 y 71% en 1996.
El primer caso de sida se diagnosticó en 1983, y al
31 de diciembre de 1996 se habían notificado 597 casos de
infección por el VIH (incluidos los casos de sida). La
razón hombre/mujer en este grupo fue de 1,7:1. Entre 1992 y
1996 la proporción de casos nuevos de infección por el
VIH/sida y el número de personas que se hicieron la prueba
de detección osciló entre 4% y 9%. Recientemente se
notificó el primer caso de sida en una aldea de amerindios
cerca de la frontera con el Brasil. En los últimos años ha
variado la notificación de casos de sífilis: 80 casos en
1988, 295 en 1992 y 225 en 1995 (lo que representa 5% de
las ETS). La razón hombre/mujer fue de 0,8:1. En el período
19881992, el promedio de casos de gonorrea ascendió a
cerca de 1.600 por año. En 1995 se registraron 2.072 casos
(42% de las ETS). En los puestos centinela se registraron
450 casos en 1991 y 1.840 en 1995.
En febrero de 1992 hubo un brote de cólera cerca de
la frontera con la Guayana Francesa. Se notificaron 12
casos, de los cuales 7 fueron confirmados, incluida una
niña de 11 años, que murió. No se notificó ningún caso de
cólera en el período 19931996.
La prevalencia de lepra disminuyó durante los años
ochenta, de 58,6 por 100.000 habitantes en 1981, a 25,8 en
1989. Este descenso continuó lentamente en 1990, 1991 y
1992, con tasas de 15,4, 14,1 y 12,4 por 100.000,
respectivamente. En 1996 la tasa fue de 11,0 por 100.000.
Desde 1990, han sido notificados entre 47 y 72 casos
anuales de tuberculosis. En 1995, 6 de los 72 casos de
tuberculosis notificados eran pacientes VIH-positivos, y en
1996 fueron 14 de 63.
De agosto de 1992 a febrero de 1993 tuvo lugar una epidemia
de shigelosis por todo el país, causada por una cepa de
Shigella flexneri con farmacorresistencia
múltiple, que causó un total de 107 hospitalizaciones y 26
defunciones. El deterioro de las condiciones sanitarias y
el deficiente estado de nutrición crearon las condiciones
para que la shigelosis se volviera endémica. En 1994 se
registraron 229 casos y 17 defunciones, y en 1995 235 casos
y 12 defunciones.
Las tasas de incidencia de fiebre tifoidea fueron de 5,7,
5,6 y 6,4 por 100.000 en 1984, 1985 y 1986, respectivamente
y en el período 19881996 fluctuaron entre 1,7 y 2,7
por 100.000.
La estrongiloidiasis, la ascariasis y otras helmintiasis
constituyen importantes problemas de salud, especialmente
entre los niños pequeños. Cerca de 60% del grupo de 0 a 14
años de edad se ve afectado por la ascariasis y otras
helmintiasis. Asimismo, estudios recientes en Paramaribo
han observado tasas de prevalencia de cerca de 60% en la
población general. A partir de 1991, los nemátodos
Strongyloides se han convertido en los principales
helmintos transmitidos por contacto con el suelo. En el
programa para su control se examinaron 5.497 frotis fecales
en 1995, de los que 35% resultaron positivos para
Strongyloides stercoralis, 27% para Ascaris
lumbricoides, 18% para Trichuris trichiura y
7% para Necator americanus, con varios casos de
infestación múltiple.
Entre 1991 y 1993 se diagnosticó un total de 892 casos de
tumores malignos, más de 80% entre las personas de 40 años
y mayores, 59% de las cuales eran mujeres y 48% eran
criollas. Las neoplasias malignas observadas con mayor
frecuencia en las mujeres fueron el cáncer de cuello
uterino (140 casos), seguido del cáncer de mama (116
casos), mientras el cáncer de próstata (66 casos) y el
linfoma (35 casos) fueron las más comunes en los hombres.
Desde 1990 se ha notificado un promedio anual de 45 casos
de cáncer de cuello uterino, de los que 43% se
diagnosticaron en el grupo de 25 a 44 años de edad. Cada
año mueren de cáncer de cuello uterino entre 10 y 25
mujeres.
En 1994 hubo 49 casos de homicidio y 50 en 1995. Asimismo,
se registraron 568 casos de agresión personal en 1994 y 537
en 1995. En 1993, la policía recibió 620 solicitudes de
ayuda en la División de Asuntos Juveniles en Paramaribo,
correspondientes principalmente a jóvenes (70% varones)
entre las edades de 12 y 16 años, que fueron víctimas de
violencia física o abuso sexual. Dichas solicitudes
ascendieron a 700 en 1994, 70% de ellas procedentes de
niños de clase socioeconómica baja. En 1993 el 54% de los
informes policiales sobre violencia familiar se referían a
mujeres, y 20% de estos a mujeres maltratadas por sus
compañeros o ex compañeros sexuales, con una gran
proporción de violencia recurrente. En 80% de los casos la
violencia en contra de la mujer tenía lugar en el hogar.
Los datos procedentes del servicio de urgencias del
Hospital Académico indicaron que 95% de las víctimas de
agresión sexual eran mujeres, y 20% niñas menores de 10
años de edad. En 1994 se registraron un total de 99 casos
de violación, y 108 en 1995. Se dispone de poca información
sobre el uso de drogas.
El problema de atención de la salud mental se asocia con la
falta de servicios comunitarios para los enfermos. Existen
pocos ambulatorios periféricos y sólo hay un hospital
psiquiátrico. Estos servicios se ofrecen únicamente en el
nivel central y consisten principalmente en la
administración de tranquilizantes y la reclusión de
pacientes seriamente trastornados. Cerca de 60% de los
enfermos internados en el hospital psiquiátrico tenían más
de 65 años de edad y llevaban hospitalizados más de 30
años.
En 1995 se llevó a cabo un estudio de 202 niños de 6 años
de edad y 214 escolares de 12 años de edad en Paramaribo y
Wanica. Los de 6 años tenían un índice CPO-D de 6,05, y 13
% tenían la dentadura en estado perfecto, mientras que el
índice CPO-D entre los de 12 años era de 5,6.
Se proporciona agua corriente a 95% de la población urbana
(90% con conexión domiciliaria y 5% tienen fácil acceso).
Cerca de 70% de la población rural tiene agua corriente en
la vivienda y 20% pueden obtenerla cerca de ella. Las
personas residentes en el interior dependen del agua de los
ríos y los arroyos. El suministro público de agua se
abastece de aguas subterráneas, pero en las zonas costeras
la calidad se ve afectada por la infiltración de agua
salina. Para mejorar la calidad en dichos lugares, el agua
de pozo se mezcla con el agua corriente. En muchos lugares
el agua no es potable debido a que la gente rompe las
cañerías para obtener agua, porque a menudo la presión no
es suficiente para que esta llegue a los hogares. Existe la
obligación de instalar fosas sépticas en los edificios
nuevos para la eliminación de aguas residuales. En
Paramaribo hay una planta de tratamiento de aguas
residuales en funcionamiento. Cerca de 15% de los hogares
en Paramaribo usan letrinas de pozo y aproximadamente 5% no
tienen ningún sistema de saneamiento. En los distritos
rurales, las letrinas de pozo son el principal medio de
eliminación de excretas. La eliminación de residuos sólidos
es un problema importante, sobre todo en las zonas urbanas
Existen problemas con usos de plaguicidas y fertilizantes
agrícolas y, en el interior del país, el uso de
insecticidas contra los mosquitos que transmiten la
malaria. El problema del uso de plaguicidas empeora porque
la fumigación aérea deja residuos en los tejados de las
casas, de donde la gente recoge el agua de lluvia. Otros
problemas ambientales que atraen la atención son el que los
camiones de saneamiento evacuan en el río Suriname el
contenido de las fosas sépticas, las canteras de arena para
la construcción están convirtiendo en lagos grandes
extensiones de terreno, y el uso de mercurio por los
buscadores de oro en los ríos del interior.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
En 1996 el Gobierno expidió un documento de política que
tiene por objeto proporcionar apoyo social y material,
según las necesidades, a individuos y grupos en situación
socioeconómica vulnerable, y ayudarles a alcanzar niveles
de autosuficiencia. El Ministerio de Asuntos Sociales y
Vivienda está a cargo del sistema de subsidios, el cual
incluye pagos en efectivo a ancianos y familias
necesitadas, proporciona asignaciones por cada niño (las
cuales redundaron en beneficio de 27.659 madres y 64.000
niños en 1994) y ofrece atención médica gratuita para los
más pobres (cerca de 25% de la población). Se ha
establecido un sistema de subsidios bajo la forma de una
canasta de productos de primera necesidad. En la actualidad
existen 130.000 beneficiarios, entre hogares e
instituciones. El sistema se eliminará gradualmente, hasta
llegar a proporcionar pagos en efectivo de aproximadamente
US$ 37, cantidad insuficiente para hacer frente al costo de
vida de los ancianos y los pobres.
El Documento de la Política del Ministerio de Salud para
19972001 señaló la falta de financiamiento y de
personal capacitado como los dos problemas centrales. Las
políticas del Ministerio para ese período se centran en
detener el deterioro del sector sanitario. Los planes
incluyen: institucionalizar el Consejo Nacional de Salud;
fortalecer la capacidad de gestión; actualizar la
legislación sanitaria, continuar la privatización de los
hospitales gubernamentales, el Servicio Regional de Salud y
otras instituciones, y restaurar los establecimientos de
atención sanitaria en el interior. Se asigna prioridad a la
"participación de las comunidades, la movilización de
los recursos locales y la descentralización de la
administración de los sistemas de sanidad". Los
programas dirigidos a las mujeres, los niños y la clase
obrera son los de control de las enfermedades diarreicas,
inmunización y tamizaje del cáncer cérvicouterino. Se
contempla "la creación de un sistema nacional
obligatorio de seguro médico para toda la población, con
mecanismos para reglamentar los sueldos de los proveedores
del servicio, y controlar el precio de los medicamentos y
otros insumos, así como el costo de la asistencia". La
política financiera se centrará en establecer límites al
financiamiento de los hospitales, con programas
presupuestarios y eliminación paulatina de los subsidios.
El Documento también establece un tope en el gasto
gubernamental de 8% del PNB. La asistencia en los
establecimientos debe absorber menos de 52% del presupuesto
de salud.
Se llevará a cabo una reestructuración de la oficina
central del Ministerio de Salud para que funcione como un
centro de desarrollo, supervisión y coordinación de
políticas. La prestación de servicios al público dejará de
ser una función del Ministerio. También se asigna prioridad
a la rehabilitación de los establecimientos de la Misión
Médica en el interior. Se está llevando a cabo la
privatización del Servicio Regional de Salud y haciendo
cambios en su organización para hacer hincapié en la
descentralización de la gestión, el fortalecimiento de los
centros locales de salud y la participación comunitaria.
Los programas prioritarios de control de enfermedades son
los de la malaria, el dengue, la esquistosomiasis y las
helmintiasis, las enfermedades de transmisión sexual y
SIDA, la lepra y la tuberculosis.
En marzo de 1993, la Asamblea Nacional ratificó la
Convención sobre los Derechos del Niño, y se han redactado
nuevas leyes para que la legislación actual sea congruente
con el contenido de la Convención.
Organización del sector salud
La oficina central del Ministerio incluye las inspectorías
médica, de enfermería y farmacológica, y los departamentos
jurídico, de planificación y administración general. Se
considera una prioridad actualizar la legislación sanitaria
que es obsoleta, especialmente en las áreas que fortalecen
la función de control del Ministerio de Salud y en lo que
se refiere al establecimiento del Consejo Nacional de
Salud. El Departamento Jurídico del Ministerio está
encargado de coordinar esfuerzos con el Ministerio de
Justicia y la Comisión Permanente de Salud en la Asamblea
Nacional, para poner al día las leyes.
El registro y la certificación de médicos, parteras y
farmacéuticos y sus asistentes son reglamentados y
supervisados por el Ministerio de Salud. Los médicos
reciben su licencia profesional del Ministerio y necesitan
la autorización del Director de Salud para ejercer su
profesión. Las demás profesiones sanitarias no se
reglamentan o no son reconocidas como tales. El servicio de
inspección farmacéutica del Ministerio hace cumplir las
leyes sobre el registro y la importación de medicamentos y
vacunas. No hay ningún reglamento en lo referente a
tecnologías. El Laboratorio de Salud Pública de la Oficina
de Salud Pública es responsable del control de calidad de
los alimentos y otros productos, incluida el agua potable.
La Inspectoría Ambiental de la misma Oficina se encarga de
la inspección de restaurantes, las empresas y personas que
manipulan y procesan alimentos, y de los sistemas de
saneamiento públicos y privados, incluidos los de
eliminación de residuos sólidos y aguas cloacales.
Servicios
de salud y recursos
La Oficina de Salud Pública es la principal organización
para la atención de salud e incluye departamentos de
educación sanitaria, epidemiología y bioestadística, así
como varios programas, incluyendo los de salud familiar y
control de enfermedades. Tiene cerca de 400 empleados, 20
de ellos con grado universitario. La Oficina proporciona
información sobre la distribución de enfermedades por
intermedio del servicio de epidemiología, que opera un
sistema de vigilancia de las enfermedades transmisibles, en
cooperación con el Servicio Regional de Salud y se basa en
informes semanales de 27 puestos centinela. Otras
organizaciones a cargo de actividades de control de
enfermedades y promoción de la salud son el Dermatologische
Dienst (que depende del Ministerio de Salud), el Servicio
Veterinario del Ministerio de Agricultura, organizaciones
no gubernamentales con consultorios para el control del
niño sano y fundaciones como Stichting Lobi y la Fundación
de Servicio Dental para Jóvenes.
El Dermatologische Dienst es reponsable por el control de
las ETS y la infección por el VIH/sida, la eliminación de
la lepra para el año 2000, y el control de afecciones
cutáneas como frambesia tropical, leishmaniasis y otras
enfermedades transmisibles. Los servicios se ofrecen en una
policlínica en Paramaribo, el hospital de distrito de
Nickerie y el centro de salud distrital de Wonoredjo. Se
reciben 24.000 visitas anuales de pacientes y se realizan
46.000 pruebas de laboratorio. Entre 25% y 30% de las
visitas se deben a ETS, y 7% han estado relacionadas con la
lepra. La institución ofrece pruebas serológicas de sífilis
a los hospitales (excepto al Hospital Académico), al
servicio de transfusiones de sangre y al Servicio Regional
de Salud. Trabajan en ella 3 dermatólogos, 1 médico
general, 18 enfermeras diplomadas, 2 asistentes sociales y
21 otros empleados (administración, mantenimiento, etc.).
La fundación Stichting Lobi promueve la planificación
familiar y la prevención de muertes por cáncer del cuello
uterino. Los grupos prioritarios son los adolescentes, los
adultos jóvenes y los habitantes del interior. La fundación
distribuye 320.000 ciclos de anticonceptivos orales y
550.000 condones (68% y 11%, respectivamente, de las
necesidades calculadas). Stichting Lobi también practica el
tamizaje del cáncer del cuello uterino, realizando entre
10.000 y 12.000 pruebas de Papanicolaou anualmente
La Fundación del Servicio Dental para Jóvenes proporciona
atención dental gratuita a los niños de 0 a 17 años de
edad. En 1996 se llevaron a cabo 207.516 actividades,
incluidas 33.738 extracciones dentales. La Fundación opera
un centro de capacitación y 30 consultorios dentales (10 de
ellos ubicados en centros de salud y 20 en escuelas). En
1996 empleó a 63 enfermeras dentales y 38 asistentes
dentales.
El Ministerio de Obras Públicas se encarga de la
recolección y eliminación de residuos sólidos y de la
construcción y aprobación de los sistemas de
alcantarillado. La política es privatizar los servicios de
recolección de basura y crear un organismo de aguas
residuales semiprivado que se encargue de dichos sistemas.
La Empresa de Agua de Suriname y el Ministerio de Recursos
Naturales tienen a su cargo el establecimiento y
funcionamiento de las redes de tuberías de agua potable. El
Ministerio de Recursos Naturales opera sistemas locales
pequeños a nivel de distrito y en el interior. La empresa
da servicio a Paramaribo y partes de Wanica, Nickerie y
Albina, así como una franja de 500 metros a ambos lados de
la carretera de 50 km. que conecta Paramaribo con el
Aeropuerto Internacional en Zandery. El suministro de agua
potable por la empresa aumentó a cerca de 22.220.000 litros
en 1996. En 1994 se inició un proyecto de suministro para
proporcionar agua potable para todos los hogares de
Paramaribo.
El Servicio Regional de Salud es una institución
semiprivada subvencionada por el Gobierno que proporciona
atención sanitaria a los pobres en las regiones costeras.
Atiende a 120.000 personas cubiertas por el Ministerio de
Asuntos Sociales y Vivienda (78.448 en 1991; 93.124 en
1995), y otras 25.000 que se acogen al Fondo del Seguro de
Salud del Estado. Se ofrecen servicios gratuitos de
vacunación, asesoría, planificación familiar (en
cooperación con Stichting Lobi) y servicios dentales en las
escuelas (en cooperación con la Fundación del Servicio
Dental para Jóvenes). Las visitas hechas por estos
pacientes se duplicaron, de aproximadamente 200.000 por año
en 19911994 a más de 400.000 en 1995. Las visitas por
los que dependen del Seguro de Salud del Estado también se
duplicaron, de 50.000 por año en el período 19911994
a más de 100.000 en 1995. No está claro si este aumento se
debe a mejoras en los procedimientos administrativos o
mayor utilización de los servicios. El Servicio Regional de
Salud opera 11 centros de salud que ofrecen servicios
médicos, farmacéuticos y de laboratorio, y dispensarios
para menores de 5 años; 27 policlínicas, que facilitan
servicios médicos y farmacéuticos y consultorios para
menores de 5 años, y 19 puestos auxiliares situados en
aldeas de los distritos, que son atendidos por médicos y
enfermeras visitantes solamente unos pocos días al mes. El
Servicio Regional de Salud emplea a 55 médicos, 20
asistentes médicos, 48 enfermeras, 59 auxiliares de
enfermería, 28 asistentes de enfermería, 39 asistentes de
farmacia, 10 técnicos de laboratorio, 15 parteras
capacitadas y cerca de 250 personas entre personal
administrativo y de apoyo. Los costos operativos fueron de
US$ 2,2 millones en 1996 y US$ 3,2 millones en 1997. Los
proyectos especiales de este Servicio reciben apoyo
financiero y técnico del Gobierno de los Países Bajos y de
la OPS. Uno de ellos es el Proyecto de Reestructuración
Global, que incluye la descentralización de la autoridad
administrativa a los centros de salud distritales, y la
participación comunitaria por intermedio de los consejos de
salud locales y regionales y la renovación de 32
policlínicas y un número de viviendas para el personal en
los distritos.
Aproximadamente 89% de los hogares se encuentran dentro de
un radio de 5 km de distancia de una policlínica o puesto
de salud, y 60% usan dichos centros de forma habitual.
La Misión Médica es una organización privada, sin fines de
lucro, que recibe subsidios del Gobierno y actúa como una
organización general coordinadora de las fundaciones
misioneras. El Ministerio de Salud asignó a la Misión
Médica la responsabilidad de toda la asistencia médica en
el interior del país. La población atendida por la Misión
Médica es de 48.500 personas (80% cimarrones africanos y
20% amerindios). La Misión Médica tiene 170 empleados,
entre los que se encuentran 4 médicos, 6 enfermeras
diplomadas y 62 asistentes sanitarios. La Misión Médica
opera 45 puestos de salud, incluidos 6 dispensarios en el
interior.
Hay cuatro hospitales generales en Paramaribo y uno en
Nickerie. También existe un hospital psiquiátrico. En enero
de 1996 había 3,1 camas por 1.000 habitantes: 387 en el
Hospital Académico (costo total de US$ 7,4 millones en
1996), 304 en el Hospital s Lands (costos operativos
de US$ 3,2 millones en 1996), 227 en el Hospital
Diakonessenhuis (costos operativos en 1996 de
aproximadamente US$ 2,8 millones), 287 en el Hospital St.
Vincentius (un hospital católico con un presupuesto de US$
3,7 millones en 1996.) y 60 en el Hospital del Distrito de
Nickerie. En 1989, la tasa combinada de ocupación de los
cuatro hospitales principales de Paramaribo era de 62%, y
aumentó a 67% en 1995. La estancia hospitalaria promedio
disminuyó de 11 días en 1989 a 10 en 1995. El Hospital
Académico es el único con un departamento de medicina de
urgencias con 33.959 ingresos en 1996. El número de partos
en el hospital aumentó de 746 en 1995 a 894 en 1996. El
Hospital Académico financia un hospital más pequeño,
dependiente de él, que tiene 50 camas para enfermos
crónicos y atrae a pacientes de la región costera. El
Hospital s Lands tiene varias funciones especiales.
Casi la mitad de los niños del país nacen en este hospital.
El Departamento de Salud Maternoinfantil ofrece servicios
prenatales y pruebas de Papanicolaou. El hospital también
hace diálisis renal. En 1995, un 60% de los pacientes
estaban cubiertos por el Ministerio de Asuntos Sociales y
24% por el Fondo del Seguro de Salud del Estado. El
Hospital Diakonessenhuis tiene 100 camas reservadas para
pacientes de la Misión Médica; en 1996 hubo 559 ingresos de
personas procedentes del interior. En 1994 se atendieron
1.385 partos. La institución tiene por norma enlazar sus
servicios hospitalarios con los de atención primaria y
mantiene una policlínica general abierta al público hasta
las 11 de la noche y los fines de semana. El hospital tiene
un departamento de asistencia comunitaria y en el hogar,
con objeto de reducir la estancia hospitalaria. En 1992
nacieron en el Hospital St. Vincentius cerca de 1.300
niños. En 1996, 60% de los pacientes admitidos estaban
cubiertos bajo el Fondo del Seguro de Salud del Estado, y
menos de 8% por el Ministerio de Asuntos Sociales y
Vivienda. El Hospital del Distrito de Nickerie tiene una
sala de operaciones, un departamento de obstetricia,
servicio de radiología y un laboratorio médico. El hospital
fue renovado en 19931996 con un préstamo de US$
8.000.000 del Banco Interamericano de Desarrollo. El
problema principal de este hospital es la falta de médicos
especialistas.
El s Lands Psychiatrische Inrichting, un hospital
psiquiátrico con 300 camas, es una dependencia del
Ministerio de Salud. Su local incluye un pabellón de
intervención en caso de crisis (pacientes de estancia
corta), otro de psiquiatría forense y uno más para
pacientes psicogeriátricos y crónicos.
La Empresa Farmacéutica del Estado es el importador,
productor y distribuidor de medicamentos y suministros
médicos; cuenta con 14 farmacéuticos y 15 farmacias. El
Servicio Regional de Salud tiene otras 32 farmacias
subsidiarias en sus establecimientos. En 1996 se procesaron
cerca de 2.525.000 recetas médicas. La Empresa vendió US$
3,9 millones en medicamentos y US$ 740.000 en otros
productos en 1996. Se está realizando un programa para
suministrar equipo médico y bienes fungibles con
financiamiento procedente del Tratado Holandés. Dicho
programa está logrando mejorar el control de calidad y la
producción local de medicamentos, y se están preparando
listas uniformes para diferentes categorías de suministros.
Suriname sigue la política de medicamentos esenciales de la
OMS y se ha elaborado un formulario nacional. Existe mejor
mantenimiento de equipos gracias al establecimiento en 1993
de un Servicio Técnico Conjunto con la cooperación de todos
los hospitales y laboratorios.
Actualmente existe un acuerdo para el envío a los Países
Bajos de pacientes que necesitan someterse a procedimientos
médicos que no se realizan en Suriname. La Fundación del
Seguro de Salud del Estado invierte un promedio de US$
20.000 por caso (con ayuda de los Países Bajos). El
presupuesto de 1996 contemplaba el costo de 200 de esos
casos.
En 1996 existían cerca de 500 vacantes para personal con
título universitario en las oficinas centrales de los
Ministerios del Gobierno (sin incluir las vacantes sobre el
terreno). Había escasez de enfermeras, médicos
especialistas, farmacéuticos, dentistas, veterinarios,
dietistas, nutricionistas, fisioterapeutas, psicólogos,
asistentes de farmacia, analistas de laboratorio e
inspectores de salud ambiental. En los cinco últimos años
33% de un total de 567 profesionales de asistencia
sanitaria (principalmente enfermeras de alto nivel y
médicos especialistas) abandonaron el sector o salieron del
país. Aparte de ello, se jubilarán muchos profesionales en
los próximos 10 años, ya que 64% tienen 50 o más años de
edad. El sector salud empleó a aproximadamente 5.100
personas en 1992 (incluido personal administrativo y de
apoyo); cerca de 70% eran empleados del Gobierno. En 1996
había 190 médicos generales, 95 médicos especialistas, 20
psicólogos, 31 dentistas, 9 veterinarios, 24 analistas de
laboratorio, 13 fisioterapeutas, 14 farmacéuticos, 3
dietistas/nutricionistas, 81 enfermeras con grado
universitario, 550 enfermeras auxiliares, 40 parteras, 95
asistentes de farmacia, 27 técnicos de radiografía y 63
enfermeras dentales. Entre 1993 y 1996 se graduaron 54
médicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de
Suriname. La Escuela Central de Enfermería y los programas
de formación en el Hospital Académico y el Hospital St.
Vincentius capacitan a enfermeras y auxiliares de
enfermería, pero no dan abasto. En 1996 hubo 80
inscripciones para el curso de enfermera diplomada y 135
para el de auxiliar. La Escuela de Enfermería tiene un
nuevo programa de estudios que otorga una Licenciatura en
Enfermería. La Fundación del Servicio Dental para Jóvenes
ofrece un programa de capacitación para enfermeras
dentales. De un total de más de 120 enfermeras dentales
capacitadas desde 1976, solo 63 seguían trabajando para la
Fundación en 1997. Después de una interrupción temporal en
19951996, el programa admitió a 12 nuevos candidatos.
La Misión Médica ofrece un programa de capacitación para
auxiliares sanitarios, y Stichting Lobi otro para parteras.
La Oficina de Salud Pública mantiene un programa de
capacitación para inspectores ambientales. La Universidad
de Suriname introdujo un programa de estudios de salud
pública en 19921993 e inició un curso para
fisioterapeutas en 1996.
En el período 19911996, el Ministerio de Salud
absorbió 4% del gasto público; el total del gasto público
ascendió a US$ 210 millones en 1996. Más de la mitad de los
desembolsos del Ministerio se utilizaron para pagar al
personal, y 25% fue asignado a gastos generales. Se calcula
que el gasto total de salud en 1996 (público y privado),
fue de US$ 40 millones, o sea, 8% del PIB. El gasto del
sector privado en asistencia sanitaria ascendió a US$
18.472.300.
Los principales socios internacionales y bilaterales en el
desarrollo del sector salud de Suriname son los Gobiernos
de los Países Bajos y de Bélgica, la OPS, el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID). Entre los proyectos más
importantes que han recibido cooperación técnica y
financiera se encuentran los siguientes: 1) reorganización
de la Oficina de Salud Pública, con fondos del Tratado
Holandés; 2) Proyecto de Medicamentos y Suministros
Médicos, financiado asimismo con fondos del Tratado
Holandés; 3) reestructuración del Servicio Regional de
Salud, con fondos del Tratado Holandés y de la OPS; 4)
Programa de control de la malaria, financiado con fondos
del Tratado Holandés y de la OPS; 5) tratamiento de
pacientes en el extranjero; 6) Programa Nacional contra el
Sida, que está auspiciado por la Unión Europea y la OPS; 7)
Programa de Control de la Tuberculosis, patrocinado por la
OPS; 8) Programa Nacional de Inmunización, apoyado por la
OPS y la UNICEF, y 9) Programa de salud maternoinfantil,
con fondos de la OPS y el UNICEF.
Para ver el capítulo completo de Salud en las
Américas 1998 para este país en formato PDF oprima aquí
Para ver el Informe de país sobre la Línea Basal
para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector
Salud oprima aquí