Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
La situación de salud de los residentes de los Estados
Unidos de América ha mejorado en los últimos 10 años. Entre
1990 y 1995, la esperanza general de vida al nacer aumentó
de 75,4 a 75,8 años. La esperanza de vida al nacer era
mucho mayor para los hombres blancos (73,4) que para los
hombres negros (65,4); sin embargo, la diferencia se ha ido
acortando. El aumento de la esperanza de vida en los años
noventa fue de 0,7 años para los hombres blancos y de 0,9
años para los hombres negros. La diferencia de la esperanza
de vida al nacer entre las mujeres blancas y las negras era
de 5,6 años. Aunque los datos para el período comprendido
entre 1990 y 1994 son definitivos, los correspondientes a
1995 son preliminares y, por consiguiente, están sujetos a
modificaciones.
Se estimó que 36
millones de personas vivían en la pobreza en 1995, año en
que la tasa nacional de pobreza fue de 13,8%, en
comparación con 15,1% en 1993. La tasa de pobreza de los
negros, el mayor grupo minoritario, fue de 29,3%, casi el
triple que la de la población blanca.
La población
residente en los Estados Unidos alcanzó un total de 263
millones de habitantes en 1995, 6% más que en 1990. La
población negra aumentó 8% y la hispana 20%, lo que arroja
un total de 33 millones y 27 millones respectivamente.
Mortalidad
Se estimó que en 1995 se registraron en los Estados Unidos
2.312.180 defunciones, que representaron una tasa de
mortalidad de 880,0 por 100.000 habitantes. Esta tasa fue
0,5% mayor que la de 875,4 por 100.000 de 1994 e igual que
la de 1993. En 1995, la tasa de mortalidad por todas las
causas en conjunto, ajustada por edad, fue aproximadamente
70% mayor en los hombres que en las mujeres. La mortalidad
masculina por cada una de las 15 causas principales de
defunción, también fue mayor. La principal diferencia entre
los sexos se debió a la infección por el VIH, caso en el
que la tasa correspondiente ajustada por edad fue 5,1 veces
mayor en los hombres que en las mujeres. La diabetes
mellitus produjo la menor diferencia entre los sexos, con
una razón hombre/mujer de 1:1.
Durante los años noventa se registró una marcada
disminución de las tasas correspondientes a tres de las
principales causas de muerte (las enfermedades del corazón,
los accidentes cerebrovasculares y las lesiones no
intencionales), en gran parte atribuible a la reducción de
factores de riesgo causantes de enfermedad.
Entre 1990 y 1995, la tasa de mortalidad por enfermedades
del corazón, la principal causa de muerte, ajustada por
edad, se redujo 9,1%. Desde 1990, la mortalidad por
enfermedades del corazón en los hombres blancos, las
mujeres blancas y el conjunto de hombres y mujeres negros
disminuyó 10,8%, 7,5% y 9,7%, respectivamente. En 1995, la
mortalidad de los hombres blancos por enfermedades del
corazón fue casi dos veces mayor que la de las mujeres
blancas y más de 64% mayor en los hombres negros que en las
mujeres negras. En 1993, la tasa de mortalidad ajustada por
edad por enfermedades del corazón en los hombres de
ascendencia asiática mayores de 45 años (107,6 defunciones
por 100.000) fue aproximadamente 17% menor que la de los
hispanos, 3,8% menor que la de los indígenas
estadounidenses, 77% menor que la de los blancos y 149
% menor que la de los negros.
Las defunciones de hombres blancos por cáncer de pulmón
aumentaron 5,8% entre 1990 y 1995. La tasa de mortalidad
correspondiente a esta enfermedad disminuyó 14,5% en los
hombres negros y 8,7% en los hombres blancos. En 1995, las
tasas de mortalidad ajustadas por edad por cáncer de pulmón
de los hombres negros y blancos (73,7 y 51,7 defunciones
por 100.000, respectivamente) fueron entre dos y tres veces
mayores que las de las mujeres negras y blancas (26,1 y
27,4, respectivamente).
La tasa de mortalidad por accidentes cerebrovasculares, que
ocupan el tercer lugar entre las principales causas de
defunción, ajustada por edad, disminuyó en 3,6% entre 1990
y 1995, con lo que continuó la tendencia descendente
observada en los años ochenta. Desde 1980, la disminución
de la mortalidad por accidentes cerebrovasculares osciló
entre 34,1% para los hombres negros y 36,8% para los
hombres blancos. En 1995, la tasa de mortalidad por
accidentes cerebrovasculares ajustada por edad fue casi el
doble en los hombres negros que en los hombres blancos y
69,4% mayor en las mujeres negras que en las blancas.
Desde 1984, el cáncer ha superado a las enfermedades del
corazón como principal causa de defunción de las personas
de 45 a 64 años. En 1995, ocasionó 252,5 defunciones por
100.000 personas de este grupo de edad. Las tasas
correspondientes al cáncer de mama se mantienen altas a
pesar de la atención prestada a la detección y tratamiento
precoces.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La salud del lactante
En 1995, la tasa de mortalidad infantil fue de 7,5
defunciones por 1.000 nacidos vivos. Entre 1990 y 1995, la
tasa de mortalidad correspondiente a los niños blancos
disminuyó 17,1%, de 7,6 a 6,3 por 1.000 nacidos vivos, y la
de los niños negros se redujo 17,2%, de 18,0 a 14,8. En
consecuencia, las tasas de mortalidad infantil bajaron
hasta un nivel sin precedentes en los Estados Unidos.
En 1994, casi 32.000 niños alrededor de 0,75% de los
nacidos murieron antes de cumplir 1 año de edad. En
1995, las cinco causas principales de defunción fueron las
anomalías congénitas, las afecciones relacionadas con la
gestación corta y el bajo peso inespecificado al nacer, el
síndrome de la muerte súbita del lactante, el síndrome de
dificultad respiratoria y las complicaciones maternas del
embarazo.
En 1994, el porcentaje general de niños nacidos vivos con
un peso inferior a 2.500 gramos fue de 7,3%, superior al de
7,2% de 1993. El porcentaje de niños con un peso inferior a
1.500 gramos (que están más expuestos al riesgo de muerte y
discapacidad) se mantuvo estable en 1,3%. En 1994, el
porcentaje de niños negros que pesaban menos de 1.500
gramos triplicó al de los niños blancos (3,0% frente a
1,0%).
La propagación del VIH/sida en las mujeres y los hombres
heterosexuales ha resultado en un creciente número de
recién nacidos seropositivos. Hasta junio de 1996 se había
notificado que padecían sida más de 6.900 niños menores de
13 años de edad.
La salud del niño y del
adolescente
En 1994, las tasas de cobertura con las vacunas DPT,
antipoliomielítica y antisarampionosa aplicadas entre los
19 y los 35 meses de edad fueron de 90%, 79% y 90
% respectivamente. Esto representa cierta mejora con respecto
a 1992, año en que las tasas de cobertura con la vacuna DPT
fueron de 83%, con la vacuna antipoliomielítica 72% y con
la antisarampionosa 83%. Sin embargo, en 1994 el nivel de
la cobertura inmunitaria fue menor que en muchos otros
países, incluidos muchos países en desarrollo.
Todavía se presentan brotes de enfermedades transmisibles
en los Estados Unidos, lo que indica que los programas de
vacunación no cubren a muchos niños, especialmente de las
zonas rurales y de los barrios pobres más poblados de las
ciudades. Sin embargo, aparte de un aumento del número de
casos de sarampión entre 1989 y 1990, que afectó sobre todo
a los niños de edad preescolar, no hubo brotes graves ni
epidemias de enfermedades inmunoprevenibles en los últimos
años.
Más de 42% de las defunciones en la niñez se deben a
lesiones no intencionales y alrededor de 30% de ellas
ocurren como resultado de accidentes de vehículos de motor.
Las tres causas principales de defunción de los
adolescentes, son las lesiones no intencionales, el
homicidio y el suicidio.
La tasa de suicidio de los indígenas estadounidenses de
sexo masculino de 15 a 24 años de edad (31,6 defunciones
por 100.000 habitantes en 1993) fue un tercio más alta que
la de los jóvenes blancos y superó a la de los jóvenes
negros en 57%, a la de los jóvenes hispanos en 74% y a la
de los jóvenes asiáticos en 150%.
Varios estudios indican que en los Estados Unidos la edad
media al primer coito es de 16 años, lo que expone a los
alumnos de los colegios secundarios al riesgo de contraer
la infección por el VIH. Hasta junio de 1996 se habían
notificado 2.463 casos de sida entre los adolescentes (13 a
19 años) y 94.414 entre los jóvenes de 20 a 29 años. El
porcentaje de mujeres adolescentes con diagnóstico de sida
llegó a un máximo de 43% en 1994 y disminuyó a 40% en 1995.
Otras amenazas a la salud infantil son el retraso mental,
los impedimentos para el aprendizaje y los problemas
emocionales y del comportamiento. Al parecer, estas
afecciones son más prevalentes en los niños que viven en la
pobreza que en los de mejor situación socioeconómica.
La salud del adulto
En 1994, la tasa de fecundidad fue de 66,7 nacidos vivos
por 1.000 mujeres de 15 a 44 años de edad, 1% menos que la
de 67,6 de 1993 y 6% menos que la de 70,9 de 1990. En 1994
nacieron 3.952.767 niños, 1% menos que en 1993. Los datos
preliminares para 1995 indican que los nacimientos
siguieron disminuyendo en otro 1% aproximadamente.
En 1994, la tasa de fecundidad correspondiente a las
mujeres hispanas disminuyó 1%, a 105,6 por 1.000
nacimientos. Los datos preliminares indican que la tasa de
1995 (103,7) es la más baja desde 1989, cuando se dispuso
de datos nacionales sobre la fecundidad de las mujeres
hispanas. Pese a esta disminución, en 1994 la fecundidad de
las mujeres hispanas siguió siendo mucho más alta que la de
las mujeres blancas de otro origen, en todas las edades.
Por ejemplo, la tasa de natalidad de las adolescentes
hispanas fue de 107,7 por 1.000, en comparación con 40,4 en
las adolescentes blancas no hispanas.
El sida ocupa el tercer lugar entre las principales causas
de defunción de las mujeres de 2 a 44 años. El número de
casos de sida producidos por transmisión heterosexual
notificados en mujeres aumentó 165% entre 1992 y 1993, en
parte debido a que desde 1993 se han incluido las
afecciones ginecológicas como elementos de referencia para
la definición de caso de sida; de 1993 a 1995 el número de
casos que produjo la transmisión heterosexual disminuyó
14%. Aunque las mujeres negras e hispanas constituyen solo
22% de la población femenina, 74% de las mujeres con
diagnóstico de sida desde 1981 pertenecen a estos grupos
étnicos.
En 1995, 64,2% de las mujeres de 15 a 44 años de edad
usaban algún método anticonceptivo. Los datos
correspondientes a 1994 indican que la tasa de aborto fue
de 321 por 1.000 nacidos vivos, menor que la de 345 por
1.000 nacidos vivos de 1990. La tasa de aborto es de 21 por
1.000 mujeres de 15 a 44 años de edad. Esta tasa se ha
mantenido estable de 1980 a 1991 y se han registrado
disminuciones anuales, moderadas pero constantes, desde
1991.
La salud del adulto mayor
El envejecimiento de la población es una de las mayores
dificultades que afronta el sistema de atención de salud de
los Estados Unidos. Las proyecciones indican que en el año
2000 el número de personas de 65 años y más aumentará a 35
millones, cifra equivalente a 13% de la población.
Las enfermedades del corazón, el cáncer, los accidentes
cerebrovasculares, la neumonía y la influenza, la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la diabetes son
las principales causas de defunción de las personas de 65
años y más. Puesto que la enfermedad neumocócica es tres
veces más prevalente en las personas mayores de 65 años, se
considera que la inmunización de los adultos de más edad es
un servicio preventivo prioritario.
Problemas como la artritis, las deficiencias visuales y
auditivas, la osteoporosis, la incontinencia y la demencia
también tienen graves repercusiones en la vida de las
personas de edad avanzada. La promoción de la salud ofrece
importantes beneficios para mantener la salud de los
ancianos
La salud de grupos especiales de
población
En los dos últimos decenios, los grupos minoritarios por su
origen racial y étnico han aumentado mucho más rápido que
la población blanca, que es la mayoritaria, y se espera que
esta tendencia se mantenga en los próximos 30 años por lo
menos. Las proyecciones indican que la población negra
crecerá 35% de 1990 al año 2020, mientras que se duplicará
a más del doble la de otros grupos minoritarios (sobre todo
la asiática y de las islas del Pacífico, pero también la de
los indígenas estadounidenses y los naturales de Alaska).
Se espera que la población hispana aumente 84%. El
crecimiento proyectado para la población blanca es solo de
11% en el período mencionado.
Aunque las enfermedades crónicas son las principales causas
de defunción de las personas mayores de 45 años,
pertenezcan o no a grupos minoritarios, la población
minoritaria (negros, hispanos, indígenas de los Estados
Unidos, y estadounidenses de origen asiático y de las islas
del Pacífico) tiene una participación desproporcionadamente
alta en la mortalidad, la enfermedad, la discapacidad y las
condiciones adversas de salud. La pobreza es el factor que
más contribuye a las disparidades en lo que respecta al
estado de salud.
Negros. Como el grupo minoritario más grande, la población
de raza negra constituye el 12% de la población nacional.
Aunque viven en todo el país y ocupan todos los niveles
socioeconómicos, la mitad de ellos habitan en zonas urbanas
caracterizadas por pobreza, escuelas deficientes y
viviendas inapropiadas, y un tercio vive en estado de
pobreza, proporción tres veces mayor que la de los blancos.
Las tasas de mortalidad de los negros sobrepasan las de los
blancos en 58,8%. Las tasas son también más altas con
respecto a las principales causas de muerte. El homicidio
sigue siendo la causa de la mayor diferencia entre las
razas. En 1995, la tasa de mortalidad por homicidio
ajustada por edad fue cerca de seis veces mayor en la
población negra que en la blanca, y en ese año el homicidio
constituyó la principal causa de defunción en los negros de
15 a 24 años de edad. Las tasas de mortalidad por
enfermedades crónicas, ajustadas por edad, son de un tercio
a casi el triple más altas en la población negra que en la
blanca. Las tres causas de defunción que arrojaron tasas
menores en los negros que en los blancos fueron la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica y los trastornos
afines, el suicidio y la enfermedad de Alzheimer.
Hispanos. La población hispana es el segundo de los grupos
minoritarios más grandes y que más crecen. Los subgrupos
hispanos, que comprenden los estadounidenses de origen
mexicano y cubano, los puertorriqueños, y los inmigrantes
de América Central y del Sur, representaban aproximadamente
10% de la población total en 1995. En 1994, la tasa de
natalidad de los hispanos fue de 25,5 nacimientos por 1.000
habitantes, mientras que la de la población en su conjunto
fue de 15,2 nacimientos por 1.000.
El tabaquismo constituye un grave riesgo para la salud de
los hispanos, ya que 43% de los hombres hispanos fuman
actualmente y los adolescentes de ambos sexos fuman más que
los adolescentes negros o los blancos.
Asiáticos y originarios de las islas del Pacífico. Los
asiáticos y originarios de las islas del Pacífico, que
hablan más de 30 idiomas distintos y representan a muchos
grupos culturales, constituyen la tercera minoría del país.
Los asiáticos establecidos en los Estados Unidos por
generaciones virtualmente son indistinguibles de la
población mayoritaria en cuanto a su situación
socioeconómica, y su ingreso mediano es mayor que el de la
población general.
Estudios locales han determinado que ciertas enfermedades
acarrean riesgos particulares para la salud de los
estadounidenses de origen asiático y de las islas del
Pacífico. La tasa de cáncer de pulmón de los hombres del
Asia Sudoriental es 18% mayor que la de los hombres
blancos. La tuberculosis y la hepatitis B son motivo de
particular preocupación para las comunidades de
inmigrantes. Las tasas de estas afecciones en inmigrantes
del Asia Sudoriental son 40 veces mayores que las de la
población general.
Indígenas de los Estados Unidos. Los indígenas
estadounidenses y los nativos de Alaska constituyen el
grupo minoritario más pequeño y suman 2,1 millones de
habitantes. Aproximadamente 50% viven en las zonas urbanas
y gran parte del resto, en reservas. El Gobierno Federal,
por medio del Servicio de Salud de los Indígenas, se ocupa
de la atención de salud de este grupo.
Esta población es relativamente joven, pues una gran
proporción de los indígenas estadounidenses mueren antes de
los 45 años y porque su nivel de fecundidad es
relativamente alto. Las tasas de mortalidad por diabetes,
enfermedades del hígado y tuberculosis, ajustadas por edad,
son dos o tres veces mayores en los indígenas
estadounidenses que en la población general del país.
La principal causa de defunción de los indígenas
estadounidenses menores de 45 años son las lesiones no
intencionales, que muy a menudo se producen a consecuencia
del consumo de alcohol (75%).
El alcoholismo es el principal problema social y de salud
de los indígenas estadounidenses y de las personas
naturales de Alaska. En 1992, la tasa de mortalidad por
diversas causas relacionadas con el consumo de alcohol,
ajustada por edad, fue de 38,4 defunciones por 100.000
habitantes, 5,6 veces más alta que la de la población
general (6,8 por 100.000).
Refugiados. En 1995 fueron admitidos en los Estados Unidos
131.300 refugiados. De ellos, 34% provenían de Europa
Oriental y de la antigua Unión Soviética, 28% del Asia
Oriental, 3% del Cercano Oriente, 30% de América Latina y
el Caribe, y 3% de África. El número de refugiados que
entró a los Estados Unidos en el año fiscal 1995 representa
una disminución de 9% con respecto al que ingresó en 1992.
El número de refugiados y de otras personas provenientes de
América Latina y el Caribe aumentó 131% en el mismo
período.
Puesto que los refugiados suelen tener problemas de salud
derivados de las condiciones imperantes en sus países de
origen, se ofrecen servicios de atención de salud en los
campamentos de asilo inicial localizados en centros de
tramitación del registro de refugiados. En los puertos de
entrada, las autoridades de cuarentena se encargan de la
inspección de los refugiados y sus fichas médicas, y
notifican de su arribo a los departamentos de salud
estatales y locales correspondientes.
Personas con discapacidad. En los Estados Unidos hay más de
49 millones de personas con discapacidades físicas y
mentales. La discapacidad afecta a todos los aspectos del
bienestar de estas personas y tiene consecuencias
emocionales, sociales y económicas. En 1994 y 1995, el
Centro Nacional de Estadísticas de Salud condujo la primera
encuesta amplia sobre discapacidad realizada en el país.
Esta encuesta permitió comprobar que la prevalencia de
discapacidades es desproporcionadamente mayor en los
menores de edad, las personas de edad avanzada, los pobres
y la población rural.
Durante el año fiscal 1997, el Departamento de Salud y
Servicios Sociales dedicó más de US$ 62.000 millones a
programas para discapacitados.
En 1997, Medicare y Medicaid, los programas públicos de
financiamiento más importantes, cubrieron alrededor de 12
millones de personas consideradas discapacitadas sobre la
base de criterios federales. Se estimó que en el año fiscal
1997 se gastaron US$ 21.000 millones en atención de salud y
servicios prestados por Medicare y se espera que el
Gobierno Federal asigne $33.000 millones para pagos de
Medicaid.
El Departamento de Salud y Servicios Sociales apoya y
conduce una amplia gama de investigaciones sobre la
organización y prestación de servicios, y la calidad y
financiamiento de la asistencia sanitaria en
establecimientos de larga estancia para personas con
discapacidad.
La falta de conocimiento sobre las necesidades de salud de
las mujeres con discapacidad resultante de deficiencias
físicas crónicas indujo a los Institutos Nacionales de la
Oficina Sanitaria de Investigación sobre la Salud de la
Mujer a patrocinar actividades de promoción de la salud.
Otras poblaciones especiales. Un programa patrocinado por
el Gobierno Federal conocido con el nombre de Atención de
Salud de las Personas sin Hogar procura facilitar el acceso
de este grupo a los servicios de atención primaria de salud
y al tratamiento de la toxicomanía. En 1997 se auspiciaron
123 programas de este tipo en 48 estados, el Distrito de
Columbia y Puerto Rico. Durante el año fiscal 1997, la
financiación de estos programas alcanzó un total de US$ 69
millones.
Las personas que residen en las zonas donde se realizan
proyectos de construcción de viviendas públicas también han
sido escogidas para recibir asistencia con fondos
federales, con el fin de ayudarles a superar las barreras
que les impiden recibir servicios de salud, como la falta
de transporte, las dificultades idiomáticas y la escasez de
recursos económicos.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Enfermedades inmunoprevenibles. Entre las
enfermedades inmunoprevenibles, la difteria, el tétanos, la
tos ferina y la poliomielitis disminuyeron o permanecieron
en un nivel constante bajo entre 1988 y 1995. Sin embargo,
se produjo un brote de sarampión de grandes proporciones de
1989 a 1990, después de casi 10 años de haberse notificado
relativamente pocos casos. En 1989, el número de casos de
sarampión superó el promedio notificado anualmente en los
ocho años precedentes; en 1990 se notificaron 27.786 casos
y en 1995, solo 281.
El brote de sarampión afectó a todos los grupos de edad,
pero el aumento más marcado de la incidencia se registró en
preescolares y en adultos mayores de 20 años. Los datos
recolectados en varias ciudades indicaron que la cobertura
con la vacuna antisarampionosa de los niños de jardín de
infancia fue solo de 40% a 65%, y la baja cobertura
contribuyó mucho a la propagación de la enfermedad. También
se produjo un brote de sarampión en niños de edad escolar,
cuyas tasas de cobertura de inmunización son más elevadas,
lo que llevó a las autoridades de 21 estados a exigir la
aplicación de una segunda dosis de la vacuna
antisarampionosa a los niños al ingresar al jardín de
infancia, al primer grado o a la escuela intermedia.
Sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. Se estimó que en 1992 el número de
personas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH) en los Estados Unidos oscilaba entre 635.000 y
900.000. Hasta junio de 1996 se habían notificado 530.397
casos de síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) en
adultos, adolescentes y niños. El número de casos de sida
se duplicó con creces entre 1992 y 1993, en parte por la
ampliación de la definición de caso de sida para vigilancia
en 1993, como ya se ha mencionado. Entre 1993 y 1995 el
número de casos anuales disminuyó 30% y en 1995 llegó a
71.300.
La infección por el VIH sigue siendo un grave problema de
salud, y las minorías raciales y étnicas soportan una parte
desproporcionada de la carga. Sin embargo, entre 1993 y
1995, el número anual de casos de sida en negros e hispanos
decreció 23% y 25%, respectivamente, y se alcanzaron tasas
de 91 y 42 por 100.000 habitantes respectivamente, en
comparación con 15 por 100.000 en las personas blancas.
En el período comprendido entre 1993 y 1995 hubo una
disminución proporcional de los casos notificados mayor en
los hombres (33%) que en las mujeres (18%). En 1995, los
niños negros representaron 66% de todos los casos de sida
pediátrico notificados.
En los Estados Unidos, las relaciones sexuales de hombres
con otros hombres (44%) y la inyección de drogas por vía
intravenosa (26%) constituyen la principal forma de
exposición en los casos de sida notificados. Un creciente
número de personas se han infectado por contacto
heterosexual (11%).
Los programas de prevención orientados a modificar
comportamientos siguen siendo la principal estrategia de
lucha contra el VIH/sida.
Las ETS representan un riesgo importante para las mujeres
de los Estados Unidos. En 1995, las tasas de sífilis y
gonorrea en las mujeres fueron de 6 y 140 por 100.000,
respectivamente; ambas han disminuido en los años noventa.
Una vez infectadas, las mujeres suelen mostrar menos
síntomas que los hombres, y es menos probable que busquen
asistencia y que reciban un diagnóstico correcto después de
ser atendidas.
Tuberculosis. Después de haber disminuido
durante decenios, la incidencia de la tuberculosis aumentó
en los Estados Unidos a comienzos de los años noventa. En
1992 se notificaron 26.673 casos nuevos, lo que representó
un aumento de 20% en comparación con los registrados en
1985. El aumento registrado a comienzos de los años noventa
se debió a muchos factores, entre ellos la epidemia de
infección por el VIH, el deterioro de la infraestructura de
atención de salud pública y el incremento del número de
casos registrados en inmigrantes.
Los brotes recientes han causado una profunda preocupación
por la frecuencia de tuberculosis polifarmacorresistente.
Se ha creado un grupo nacional de trabajo para ampliar el
plan estratégico trazado en 1989 para la eliminación de la
tuberculosis.
Enfermedades transmitidas por los alimentos. Las
enfermedades transmitidas por los alimentos siguen siendo
un importante problema de salud en los Estados Unidos. Se
considera que 9.000 muertes y entre 6,5 y 33 millones de
episodios de enfermedad se relacionan con los alimentos.
Asimismo, se estima que los costos de hospitalización por
estas enfermedades exclusivamente superan los US$ 3.000
millones anuales, y que la pérdida de productividad que
causan siete agentes patógenos específicos equivale a una
suma que oscila entre $6.000 millones y $9.000 millones.
Entre 1988 y 1992 se notificaron en los Estados Unidos
2.423 brotes de enfermedades transmitidas por los
alimentos. Los agentes patógenos bacterianos causaron 79
% de los 1.001 brotes y 90% de los casos con una etiología
determinada. Aunque los brotes causados por Salmonella
enteritidis continúan provocando una gran morbilidad y
mortalidad, disminuyeron 35% entre 1989 (77 brotes) y 1996
(50 brotes). Además de bacterias como Campylobacter jejuni,
Escherichia coli serotipo O157:H7 y Listeria monocytogenes,
los parásitos (que comprenden Cryptosporidium parvum y
Cyclospora cayetanensis) han aparecido como importantes
agentes patógenos de transmisión alimentaria.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
Tumores malignos. Se estima que en 1997 se
diagnosticarán 180.200 casos nuevos de cáncer de mama
femenino, con lo que esta enfermedad pasará a ocupar el
segundo lugar entre las principales causas de defunción de
las mujeres. Se estima que 1 de cada 10 mujeres tendrá
cáncer de mama durante su vida. Aunque la tasa de
incidencia del cáncer de pulmón en los hombres comenzó a
declinar en 1984, la de las mujeres sigue aumentando.
Aunque las tasas de incidencia del cáncer de colon y recto
han aumentado desde 1973, parecen haber alcanzado un punto
máximo en los hombres y mujeres blancos. En los últimos
años, las tasas de incidencia han mostrado una marcada
disminución en la población blanca de ambos sexos, una
moderada reducción en las mujeres negras, y estabilidad en
los hombres negros. Si bien las tasas de mortalidad por
cáncer de colon y recto han aumentado levemente en los
hombres negros, han permanecido estable en las mujeres
negras en los últimos años.
Accidentes y violencia. En 1995, casi
151.000 estadounidenses murieron a consecuencia de lesiones
sufridas en accidentes de vehículos de motor, caídas,
quemaduras, asfixia por ahogamiento, envenenamiento,
homicidio y suicidio. Esto quiere decir que murieron por
lesiones más de 400 personas por día, de las cuales al
menos 58 eran niños. En los Estados Unidos, las lesiones no
intencionales provocan más defunciones de personas de 1 a
34 años de edad que cualquier otra causa.
En los últimos 30 años, los accidentes de tránsito mortales
han disminuido en forma notable. Con todo, más de 1.200.000
personas perdieron la vida en las rutas en ese período, y
los accidentes de tránsito siguieron siendo la principal
causa de muerte por lesiones no intencionales. En la
actualidad, los choques de vehículos de motor representan
casi la tercera parte del total de las muertes por lesiones
y son la principal causa de defunción de las personas de 5
a 24 años de edad. El consumo de alcohol se relaciona con
más de 40% de las defunciones por accidentes de tránsito y
es un factor importante en las aproximadamente 1.200.000
lesiones por choques que se registran cada año. Se estima
que, en los Estados Unidos, aproximadamente dos de cada
cinco personas sufrirán accidentes de tránsito relacionados
con el consumo de alcohol.
En la actualidad, la tasa de mortalidad por incendio en los
Estados Unidos es la más alta de todos los países
industrializados. Los incendios que se producen en las
viviendas residenciales son la causa principal de
mortalidad relacionada con el fuego. En 1995 se produjeron
414.000 incendios de viviendas, en los que perdieron la
vida 3.640 personas y resultaron lesionadas otras 18.650.
Las personas que viven en casas equipadas con detectores de
humo tienen 50% menos de probabilidades de morir a causa de
un incendio.
En los Estados Unidos, en el curso de un día normal, 70
personas mueren víctimas de homicidio, 87 se suicidan,
3.000 intentan suicidarse y 18.000 como mínimo sobreviven a
asaltos. Entre 1990 y 1995, la tasa de homicidio ajustada
por edad disminuyó 8,9%, a 9,2 defunciones por 100.000
habitantes; entre los hombres de 25 a 44 años de edad, la
tasa descendió 20,4%. Las tasas de homicidio de los hombres
negros y de los hispanos fueron 18 y 8,7 veces mayores
respectivamente que las de los hombres blancos
En 1994, casi 5.000 mujeres fueron asesinadas en los
Estados Unidos. En los casos en que se pudo determinar si
el autor del crimen y la víctima se conocían, apenas 13% de
las mujeres fueron muertas por extraños. Se estima que en
1985, el año más reciente para el que se dispone de datos,
1.800.000 mujeres fueron agredidas físicamente por los
hombres con los que formaban pareja.
Entre 1980 y 1995 la tasa de suicidio aumentó solo
levemente en la población de los Estados Unidos. Sin
embargo, en 1995 el suicidio ocupó el noveno lugar entre
las principales causas de defunción. Todos los años los
suicidios se cobran más de 30.000 vidas; aproximadamente
80% de los que se suicidan son hombres. De 1952 a 1995 las
tasas de suicidio de los adolescentes y de los adultos
jóvenes se triplicaron con creces. Entre 1980 y 1995 la
tasa de suicidio de los jóvenes de 15 a 19 años aumentó
23%; el incremento fue de 118% para los niños de 10 a 14
años. En ese período, la tasa correspondiente a los hombres
negros de 15 a 19 años aumentó 146%.
Las tasas de suicidio de las personas mayores de 65 años
siguen siendo muy altas. El período comprendido entre 1980
y 1990 fue el primer decenio, desde el de 1940, en que la
tasa de suicidio de las personas mayores aumentó en vez de
disminuir.
Trastornos del comportamiento. En 1994
funcionaban 5.932 centros de salud mental en los Estados
Unidos. Casi 60% (3.216) estaban dirigidos o eran
financiados en todo o en parte por alguna institución
estatal de salud mental. Los hospitales psiquiátricos
estatales y municipales llegaban a 260 (5%); los hospitales
psiquiátricos privados eran 430 (8%); las instituciones
para el tratamiento de niños con trastornos emocionales,
459 (9%); los hospitales generales con servicios de
psiquiatría, 1.612 (30%); las organizaciones especializadas
en psiquiatría de la Administración de Ex Combatientes, 161
(3%), y todas las demás organizaciones dedicadas a la salud
mental, 2.470 (46%).
En 1992 (el último año para el que se dispone de datos), la
prevalencia anual de trastornos mentales no relacionados
con el abuso de sustancias fue de 16% en los adultos de 18
a 54 años de edad que no estaban internados en ninguna
institución ni pertenecían a la población rural. De estos
adultos, 11,1% sufrían algún trastorno depresivo (afectivo)
y 34,2% obtuvieron tratamiento. La prevalencia de los
trastornos depresivos fue mayor en las mujeres (34,2%) que
en los hombres (13,1%).
Abuso de sustancias. En los Estados
Unidos, aproximadamente 11% de las muertes prevenibles se
relacionan con el consumo de alcohol y el uso de drogas
ilegales. En 1995 se notificó que 28% de los alumnos del
último año del colegio secundario y 41% de los estudiantes
universitarios consumían alcohol excesivamente.
En 1992 comenzó a aumentar la prevalencia del consumo de
marihuana entre los estudiantes de último año del colegio
secundario. La tasa de consumo entre los adultos jóvenes
(18 a 25 años) siguió siendo aproximadamente la misma en
1994 y 1995.
Salud oral. Quizá las afecciones dentales
y bucales, que comprenden las caries dentales y las
enfermedades periodontales, sean las más prevalentes y
prevenibles en los Estados Unidos, sobre todo en los grupos
de menor nivel socioeconómico. Aunque en general las
condiciones de salud oral han mejorado, especialmente en
los niños, en 1995 los gastos por servicios dentales
llegaron a US$ 45.800 millones, alrededor de 5,2% de todos
los gastos realizados por concepto de servicios de atención
a las personas.
En una encuesta nacional realizada entre 1988 y 1994 se
comprobó que más de 60% de los niños menores de 10 años y
55% de los niños y adolescentes de 5 a 17 años tenían una
dentición temporaria sin caries. Aunque las caries de la
dentición permanente continúan disminuyendo en los niños de
edad escolar, 45% aún padecen esta enfermedad prevenible.
El cáncer bucal afecta sobre todo a los adultos mayores de
60 años y causa más de 8.000 defunciones al año. Su
tratamiento es costoso y a menudo desfigura mucho el rostro
y causa pérdida de funciones.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
La política nacional más amplia para mejorar la salud y
prevenir las condiciones de salud adversas se denomina
"Gente Sana 2000". Su objetivo central es
aumentar el número de personas que tienen una vida larga y
saludable y sin discapacidad. El segundo objetivo del plan
exige la eliminación de las desigualdades existentes en
materia de salud entre los distintos grupos de población, y
el tercero, el acceso de toda la población a servicios
preventivos.
En su carácter de coordinadora general del plan "Gente
Sana 2000", la Oficina de Prevención de Enfermedades y
Promoción de Salud, una dependencia del Departamento de
Salud y Servicios Sociales encargada del programa, trabaja
junto con instituciones del Servicio de Salud Pública,
otros organismos y departamentos federales y miembros del
Consorcio de "Gente Sana". El Consorcio está
formado por 345 organizaciones de afiliación nacional, que
representan a sociedades profesionales, de beneficencia y
anónimas, y por 271 organismos estatales que colaboran para
impulsar el plan de prevención y alcanzar las metas
previstas para el año 2000.
En 1994, el Servicio de Salud Pública llevó a cabo la
revisión de los objetivos de "Gente Sana 2000".
En el documento final se puso de manifiesto que de los 300
proyectos en curso, 50% se acercaban a los objetivos
perseguidos, 18% se alejaban de ellos, 3% no presentaban
cambios y 29% no podían evaluarse por ser insuficientes los
datos disponibles. En 1993, 70% de los departamentos de
salud locales compartían los objetivos de "Gente
Sana".
En la reunión del Consorcio de "Gente Sana"
celebrada en 1996, en la que participaron la Organización
Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la
Salud, se sentaron las bases de la tercera generación de
estos objetivos, "Gente Sana 2010", que se
impulsará en enero del 2000.
Servicios de
salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Alimentación y nutrición. El régimen
alimentario desempeña un papel fundamental en la prevención
de enfermedades como la cardiopatía coronaria, el cáncer,
los accidentes cerebrovasculares y la diabetes mellitus,
que son las principales causas de defunción y discapacidad
en los Estados Unidos
Los objetivos nacionales en materia de nutrición se centran
en la relación existente entre la obesidad, el tipo de
alimentación y la enfermedad, la aplicación de las
"normas alimentarias para los estadounidenses" en
los servicios de preparación de comida, el asesoramiento
alimentario, la rotulación de los alimentos, la enseñanza
de nutrición en las escuelas, la nutrición maternoinfantil
y la alimentación de las personas de edad avanzada.
La estrategia de inocuidad de los alimentos comprende
cuatro elementos: medidas de control para mejorar la
inocuidad de los alimentos; asistencia técnica a los
estados y territorios para que fiscalicen todas las
operaciones relacionadas con alimentos; sistemas de
vigilancia para observar la incidencia de agentes patógenos
transmitidos por los alimentos, y comunicación con los
consumidores para informarles sobre prácticas inocuas de
manipulación de alimentos.
Salud ambiental. La consideración de las
cuestiones relacionadas con el medio ambiente requiere la
participación del Departamento de Salud y Servicios
Sociales, la Agencia de Protección Ambiental, el
Departamento de Agricultura y el Departamento de Transporte
en el ámbito federal, así como de los organismos estatales
y locales, el sector privado y los grupos comunitarios. La
amplia variedad de asuntos prioritarios refleja la
profundidad de los problemas. Algunas de las prioridades
son la educación para la salud ambiental, los programas de
evaluación del riesgo a cargo de organismos estatales de
salud, los programas de respuesta de emergencia, y los
proyectos de abastecimiento de agua y saneamiento
destinados a la población migratoria y rural.
Como consecuencia de la labor que realiza en materia de
prevención, el Servicio de Salud Pública de los Estados
Unidos reconoce que los riesgos para el medio ambiente son
factores implícitos que influyen en el proceso de
enfermedad.
La magnitud de la amenaza que suponen los riesgos para el
medio ambiente en la salud de la población nacional se pone
de manifiesto en los siguientes ejemplos. En 1995, una
tercera parte de la población de los Estados Unidos vivía
en zonas donde la atmósfera estaba demasiado contaminada y
no reunía los requisitos exigidos en materia de salud. Uno
de cada cuatro residentes del país vivía dentro de un radio
de 6,4 km de un sitio de desechos peligrosos a cuya
limpieza la Agencia para la Protección del Medio Ambiente
asignaba un alto grado de prioridad. Los mantos acuíferos
de los que se extrae gran parte del agua que se bebe en el
país no se pueden reabastecer con la misma rapidez con que
son abatidos y, mientras tanto, resultan cada vez más
vulnerables a la contaminación tóxica.
Servicios de planificación familiar. Los
fondos públicos que permiten ofrecer servicios de
planificación familiar provienen de varios programas. La
fuente principal de recursos es Medicaid, un programa del
Gobierno Federal y de los estados establecido
primordialmente para prestar servicios a las mujeres de
bajos ingresos. En la mayor parte de los estados, los
servicios de planificación familiar también se financian
parcialmente con fondos federales de la llamada Subvención
Global para Salud Maternoinfantil y Servicios Sociales.
Además, algunos dispensarios con servicios de planificación
familiar reciben ayuda financiera estatal y local.
En el año fiscal 1997 se asignó al Programa para la Vida de
Familia de los Adolescentes un presupuesto de US$ 14,2
millones para programas destinados a controlar el número de
embarazos de adolescentes. Con estos fondos, costea
proyectos de demostración comunitarios que se ocupan
fundamentalmente de la sexualidad, el embarazo y la
paternidad o maternidad de los adolescentes. Los proyectos
de prevención alientan a los adolescentes a abstenerse de
mantener una actividad sexual precoz. Se requiere el
consentimiento de los padres para recibir estos servicios.
Investigación y tecnología en salud
Investigación. La investigación biomédica
y sobre el comportamiento, y el adiestramiento en estas
disciplinas se lleva a cabo por medio de una vasta red de
programas externos en los que participan las principales
universidades y facultades de medicina y centros de
investigación del país. Por medio de los Institutos
Nacionales de Salud (NIH) el Gobierno Federal apoya a casi
40% de las actividades de investigación y desarrollo en el
campo biomédico en el país. La mayor prioridad en materia
de financiamiento es la investigación básica. Esta
inversión en investigaciones se ha compensado con muchos
logros: nuevos conocimientos sobre el cuerpo humano, tanto
de los genes como de los sistemas orgánicos,
investigaciones y tecnología clínica, técnicas innovadoras
de diagnóstico, nuevos medicamentos para luchar contra las
enfermedades, y nuevas vacunas para prevenirlas.
El presupuesto total de los Institutos Nacionales de Salud
para el año fiscal 1998 es de unos US$ 13.600 millones, de
los cuales $1.600 millones se destinan a investigaciones
sobre el sida. Alrededor de 79% de este presupuesto apoya
la investigación y el adiestramiento externos en los
Estados Unidos y en el extranjero, y otro 11
% aproximadamente la investigación que se realiza en los
laboratorios de los Institutos Nacionales de Salud.
Transferencia de tecnología. La
transferencia de tecnología ha adquirido creciente
importancia en los Estados Unidos. Entraña la difusión de
los resultados de las investigaciones, la colaboración
entre las instituciones apoyadas por el sector público, las
universidades y las organizaciones industriales en los
proyectos de investigación y desarrollo, la concesión de
derechos de propiedad intelectual, y la introducción en el
mercado, entre otras cosas, de nuevos dispositivos, vacunas
y fármacos para diagnóstico y tratamiento.
Si bien han aumentado las actividades relacionadas con la
transferencia de tecnología, se plantean muchos problemas y
dudas con respecto a su administración, como los relativos
a la manera en que la colaboración y los acuerdos
concertados entre el sector académico y el industrial
afectan a la labor financiada por los Institutos. Otro tema
que preocupa es determinar cómo las inversiones públicas en
investigación quedan reflejadas en el precio de los
productos médicos. Los Institutos Nacionales de Salud han
abordado esta cuestión recurriendo a cuidadosos
procedimientos de selección de sus socios y a técnicas de
negociación constructivas, ejerciendo una firme
fiscalización de los puntos de referencia establecidos
oportunamente y que deben ser respetados por el
concesionario autorizado, y poniendo su mejor empeño para
que los descubrimientos efectuados lleguen lo más rápido
posible al mercado a fin de mejorar la salud pública.
Investigación sobre servicios de salud.
Cada vez se presta más atención a las investigaciones para
mejorar la prestación de servicios de salud, el resultado
obtenido por los pacientes y la evaluación de la tecnología
de atención de salud. El organismo que determina la
política y diseña las investigaciones en este campo, la
Agencia de Políticas e Investigación de la Atención de
Salud (AHCPR), que forma parte del Servicio de Salud
Pública, es la principal institución de apoyo a las
investigaciones para mejorar la calidad y reducir el costo
de la atención de salud, y para ampliar las posibilidades
de acceso a los servicios esenciales.
Sistemas de vigilancia y acopio de datos
La información sobre salud es vital para entender el estado
de salud de la población y planear, ejecutar, describir y
evaluar programas de salud pública destinados a controlar y
prevenir acontecimientos adversos para la salud. La base
para planificar y evaluar los objetivos nacionales de
"Gente Sana 2000" es la información y su
análisis.
El Servicio de Salud Pública ha establecido objetivos para
el sistema nacional de vigilancia y acopio de datos con el
propósito de ampliar la cobertura y eficacia de los
sistemas de acopio de datos de salud pública.
Gasto y financiamiento sectorial
En 1995, el gasto nacional en salud fue de US$ 988.500
millones, mayor que el de $937.100 millones de 1994. El
aumento del gasto en salud de 1995 fue levemente superior
al de 5,1% registrado en 1994, en tanto que el gasto por
persona subió en $156 en relación con los $3.465 de 1994.
El crecimiento del gasto nacional en salud se desaceleró en
forma sostenida y del incremento de dos dígitos de los años
ochenta y de casi dos dígitos de principios de los noventa
pasó a 6,9% en 1993. Las tasas de crecimiento
correspondientes a 1994 y 1995 fueron las más bajas en más
de 30 años. En 1995, el gasto nacional en salud representó
13,6% del producto interno bruto (PIB).
El sistema de atención de salud de Estados Unidos, depende
mucho de los pagos que efectúa el seguro privado por
asistencia médica. Este seguro, provisto por los
empleadores o adquirido individualmente, cubre casi a las
tres cuartas partes de la población; 14% de esta carece por
completo de cobertura médica.
En 1995, Medicare y Medicaid financiaron aproximadamente
36% del total de gastos en servicios de atención a las
personas y representaron 80,9% de la participación del
sector público en el financiamiento de la atención de
salud. Estos dos programas financiaban 47% de la atención
hospitalaria y alrededor de 26,9% de los servicios médicos.
La atención administrada se caracteriza por hacer hincapié
en la asistencia preventiva, la eliminación de servicios
innecesarios, los descuentos de precios negociados y los
menores copagos y pagos deducibles. En 1995, más de la
mitad de la población de los Estados Unidos estaba inscrita
en el sistema de atención administrada.
Cooperación técnica y financiera externa
Los Estados Unidos proporcionan asistencia técnica a otros
países, principalmente por medio de la Agencia de los
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). En
el año fiscal 1996, el Centro de Población, Salud y
Nutrición destinó aproximadamente US$ 916 millones a este
tipo de asistencia. El Departamento de Salud y Servicios
Sociales trabaja en forma directa con los países o en
colaboración con USAID para brindar cooperación técnica en
actividades relacionadas con la salud y que sean de
beneficio mutuo.
Las cuestiones vinculadas con la salud pública
internacional producen cada vez más efectos sobre la salud
de la población de los Estados Unidos. Temas como las
enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes, la
armonización de los alimentos con los productos
farmacéuticos, los mecanismos de vigilancia mundial de las
enfermedades y la creciente importancia de las enfermedades
crónicas constituyen preocupaciones serias.
La colaboración internacional en curso se realiza en varios
frentes. Entre los programas que supervisa la Oficina de
Salud Internacional y de los Refugiados, dependiente del
Departamento de Salud y Servicios Sociales, figuran el
Comité de Salud de la Comisión Binacional
Gore-Chernomyrdin, la promoción de una mayor cooperación
con México, sobre todo en la frontera, la Comisión
Binacional Estados Unidos/México; la ejecución de un nuevo
programa con USAID en Egipto, centrado en la política
sanitaria y la adopción de decisiones en materia de salud,
el apoyo a la Comisión Gore-Mbeki, un acuerdo bilateral con
Sudáfrica, la cooperación con Israel, los Países Bajos,
Japón y China en política sanitaria y cuestiones afines, el
apoyo brindado por el Departamento al Programa Conjunto de
las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) y a otros
programas internacionales de la OMS, el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la OPS, y la
cooperación en curso con la Oficina de Reasentamiento de
Refugiados y USAID en asuntos relacionados con la salud de
los refugiados y la capacidad de respuesta en situaciones
de emergencia.
Los Estados Unidos están aprovechando las lecciones
aprendidas con "Gente Sana 2000" para organizar
"Gente Sana 2010". El país procura compartir su
experiencia y aprender de otros países para mejorar la
próxima generación de "salud para todos".