Perfil de Salud de País.
Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.
VENEZUELA
SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS
Contexto socioeconómico, político y
demográfico
La República de Venezuela tiene una extensión territorial
de 916.445 km2. Está integrada por 22 estados, un Distrito
Federal y dependencias federales (grupo de islas en el mar
Caribe). Los estados y el Distrito Federal se dividen en
330 municipios, que constituyen unidades políticas
primarias y autónomas dentro de la organización nacional.
Los municipios, a su vez, se dividen en parroquias y
municipios capitales. En diciembre de 1995 se realizó la
tercera elección.
En el período
19931996 el país mostró inestabilidad en su
crecimiento económico, el PIB creció en 1993 (0,4%) y en
1995 (2,2%) y decreció en 1994 (2,8%) y en 1996
(1,6%). En el mismo período, la inflación fue de
38,1% en 1993 y alcanzó su máximo valor histórico en 1996
(103,2%). El PIB per cápita fue de US$ 2.862 en 1993,
$2.370,7 en 1994, $3.470,2 en 1995 y $2.804 en 1996. En
1996, el Gobierno inició un plan de acción en materia
fiscal, monetaria y cambiaria con el objeto de abatir la
inflación, restablecer el equilibrio fiscal, reestructurar
y fortalecer el sistema financiero, establecer un nuevo
modelo de seguridad social, transferir recursos hacia los
sectores más vulnerables y transformar estructuralmente la
economía y el marco institucional legal.
La población
estimada para 1996 era de 21.377.426 habitantes y la
densidad demográfica de 23,84 habitantes por km2. La
densidad poblacional más alta se encuentra en el Distrito
Federal, con 1.181,20 habitantes por km2. Los estados con
más de 200 habitantes por km2 están ubicados en la costa
(Carabobo, Miranda, Aragua y Nueva Esparta). Los estados
fronterizos (Apure, Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro)
tienen una densidad demográfica de menos de 5 habitantes
por km2. En 1996, 85,4% de los habitantes vivían en zonas
urbanas, y de estos, 72% residían en ciudades de más de
50.000 habitantes. El censo indígena de 1992 demostró la
existencia de 38 grupos étnicos autóctonos que constituían
1,5% de la población del país; 28 grupos se encontraban en
los estados fronterizos Zulia, Amazonas y Bolívar. El 34
% de la población indígena pertenecía a la etnia Wayuu, 12,9
% a la Warao y 10,5% a la Pemón.
La tasa de crecimiento total de la población fue de 2,3% en
1992, 2,1% en 1993 y 1994 y 2,0% en 1995. La tasa de
natalidad disminuyó progresivamente de 27,4 por 1.000
habitantes en 1992 a 23,8 por 1.000 habitantes en 1995. La
tasa global de fecundidad varió de 3,3 hijos por 1.000
mujeres en 1992 a 2,9 en 1995. Las mujeres de 20 a 29 años
presentan la tasa más alta de fecundidad.
La población venezolana es joven: 12,6% pertenece al grupo
de menores de 4 años, 23,6% al de 5 a 14 años y 55,5% al de
menores de 25 años. Solo 4,1% de la población pertenece al
grupo de 65 años y más; sin embargo, este grupo está
creciendo a un ritmo mayor que el de la población total. La
esperanza de vida al nacer en 1995 fue de 72,2 años (69,3
para los hombres y 75,1 para las mujeres).
Estimaciones de pobreza efectuadas por la Encuesta de
Hogares de la Oficina Central de Estadística e Informática
(OCEI) indican que hasta el 30 de junio de 1994, 27,3% de
la población venezolana presentaba necesidades básicas
insatisfechas (NBI) y 21,6% se encontraba en situación de
pobreza extrema. Las entidades federales con mayor cantidad
de personas en situación de pobreza extrema eran Apure,
Delta Amacuro, Amazonas y Portuguesa.
Los desocupados constituían 7,1% de la población en 1992,
10,2% en 1995 y 12,4% en 1996.
En 1995 el porcentaje de analfabetismo fue de 7,2%, 6,5
% para los hombres y 8,0% para las mujeres, pero en la
población de 10 a 24 años de edad el analfabetismo
masculino fue de 3,5%, es decir, dos veces superior al
femenino. El analfabetismo en la población indígena mayor
de 10 años fue de 41%.
Mortalidad y morbilidad
La tasa bruta de mortalidad fue de 4,4 por 1.000 habitantes
para 1992 y de 4,2 por 1.000 habitantes para 1995; se
observa poca variación en los últimos años. No existen
estudios sobre el subregistro, pero el Centro
Latinoamericano de Demografía (CELADE) lo estima en 13,2%,
con una tasa de 5,4 por 1.000 habitantes para el período
19901995.
En 1995, las tasas de mortalidad por cinco grandes grupos
de causas señalan en primer lugar a las enfermedades del
aparato circulatorio (142,1 por 100.000 habitantes),
seguidas por las causas externas (69,9), los tumores
(60,9), las enfermedades transmisibles (46,1) y ciertas
afecciones originadas en el período perinatal (25,8). Para
el mismo grupo de causas, la comparación con las tasas de
mortalidad de 1989 indica que las enfermedades
cardiovasculares se mantuvieron en primer lugar, con un
incremento de 7,0%, las causas externas pasaron al segundo
lugar, con un aumento de 43,8% y desplazaron al tercer
lugar a los tumores, que experimentaron una disminución de
0,3%, las enfermedades transmisibles pasaron al cuarto
lugar, con una disminución de 17,5%, y ciertas afecciones
originadas en el período perinatal continuaron en el quinto
lugar, con una reducción de 32,9%. Los síntomas y estados
morbosos mal definidos representaron 1,49% del total de
muertes registradas en 1995, porcentaje similar al de 1992
(1,63%).
La distribución de la mortalidad en 1995 revela que las
causas externas fueron cinco veces más frecuentes en el
sexo masculino (115,2 por 100.000 habitantes). Estas
correspondieron a accidentes (74%), homicidios (19%) y
suicidios (7%). En 1992 murieron por homicidio 13 hombres
por cada mujer, cifra que aumentó en 1995 a 16 hombres por
cada mujer.
El análisis de la mortalidad según los años potenciales de
vida perdidos (APVP) para 1995, ubica en primer lugar a
ciertas afecciones originadas en el período perinatal y en
segundo lugar a las enteritis y otras enfermedades
diarreicas, que representaron 8,2% del total de APVP. Los
accidentes de tráfico y los tumores ocuparon el tercer y
cuarto lugar, respectivamente. Si se excluyen las
defunciones de menores de 1 año, los accidentes de tráfico
son los que aportan mayor número de APVP. La proporción de
APVP según el sexo muestra que en los hombres los
accidentes de tráfico y los homicidios ocupan el segundo y
tercer lugar, mientras que en las mujeres estos lugares los
ocupan el cáncer y las enteritis y otras enfermedades
diarreicas respectivamente.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
La tasa de mortalidad infantil registrada de 1992 a 1995 es
estable, con valores cercanos a 23,5 por 1.000 nacidos
vivos. La mortalidad infantil depende en 59% de la
mortalidad neonatal, que se ubicó en 13,4 por 1.000 nacidos
vivos en 1995.
Las principales causas de muerte en los menores de 1 año
son la hipoxia, la asfixia y otras afecciones respiratorias
(31,1%), las enteritis y otras enfermedades diarreicas
(17,9%) y las anomalías congénitas (11,7%).
No hay datos nacionales de bajo peso al nacer, pero los
informes de la Maternidad Concepción Palacios, la mayor del
país y centro de referencia para los casos de más alto
riesgo, señalan que el porcentaje de niños nacidos con peso
inferior a 2.500 gramos se redujo de 16,0% a 12,1% de 1990
a 1994.
De 1992 a 1995 la tasa de mortalidad en el grupo de 1 a 4
años de edad se mantuvo estable, con cifras cercanas a 1,2
por 1.000 habitantes de esa edad. En este grupo, las
enteritis y otras enfermedades diarreicas ocuparon el
segundo lugar como causa de muerte después de los
accidentes. En 1994, la primera causa de muerte en los
niños de escuela primaria fueron los accidentes (32%),
seguidos de los tumores malignos y las anomalías
congénitas, con 14,8% y 12,0% respectivamente. En ese mismo
año, las causas de muerte más frecuentes en el grupo de 10
a 14 años de edad fueron también los accidentes y los
tumores malignos. Entre los 15 y los 19 años de edad los
homicidios pasaron a ocupar la segunda causa de muerte. El
análisis de la mortalidad según el sexo muestra que la
principal causa de muerte en los varones fueron los
homicidios y en las mujeres, los accidentes.
La tasa global de fecundidad ha ido descendiendo
paulatinamente. La más alta se registró en el grupo de 20 a
24 años, seguido por el de 25 a 29 años. Sin embargo, los
estados de Barinas, Monagas, Apure, Cojedes, Guárico,
Sucre, Portuguesa y Yaracuy presentaron tasas de fecundidad
comparativamente elevadas en las edades de la adolescencia.
Estudios realizados en el país encontraron que las mujeres
analfabetas que residen en la zona rural tienen como
promedio 8 hijos, en comparación con las mujeres
universitarias, que presentan un promedio de 2,1 hijos.
Según cifras del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social,
del total de partos de 1994, 95,3% fueron atendidos por
médicos.
La mortalidad por complicaciones relacionadas con el
embarazo en el grupo de 15 a 49 años constituyó 6,8% de las
muertes ocurridas en el período 19931995, con tasas
de 6,2, 6,9 y 6,5 por 10.000 nacidos vivos,
respectivamente. En este período, las principales causas de
muerte fueron la hipertensión que complica el embarazo, el
parto y el puerperio (28,5%), la hemorragia anteparto,
abruptio placentae y placenta previa (14,2%), y el aborto
no especificado (13,6%).
Según datos de la OCEI, en 1990 la población de 65 años y
más era de 717.774, cifra que representaba 3,7% de la
población. En 1994 el porcentaje de adultos mayores era de
4,0% y en 1995, de 4,8%.
En 1990, 26,5% de los ancianos se declaró ocupado, 41,3
% desempeñaba algún oficio en el hogar; 68% de esta población
realizaba actividades útiles para la familia. El 73,5% eran
económicamente dependientes. Los hogares con ancianos, y en
particular los encabezados por estos, tenían un ingreso per
cápita menor. No se cuenta con información actualizada de
años posteriores que permitan apreciar las modificaciones
del ingreso a causa de los efectos inflacionarios.
En 1994, las principales causas de mortalidad eran las
enfermedades del corazón (42,5%), el cáncer (18,6%), las
enfermedades cerebrovasculares (15,5%) y la diabetes
mellitus (6,7%). El Instituto Nacional de Geriatría y
Gerontología señaló que en 1996 las cuatro primeras causas
de morbilidad según motivo de la consulta fueron la
hipertensión arterial (7,3%), la artritis (6,4%), la gripe
(3,3%) y la diabetes mellitus (2,1%). En los adultos
mayores se observa sobremortalidad en los hombres.
Según datos de la OCEI, en 1994 la población económicamente
activa era de 7.903.400 personas (5.390.600 hombres y
2.512.800 mujeres) y el porcentaje de desocupación era de
8,6%. La tasa de participación laboral de las mujeres
mayores de 15 años ha crecido desde el decenio de 1960,
pero en los últimos años fue más pronunciado el crecimiento
en las de 25 a 44 años de edad. Una serie de disposiciones
limitan la jornada laboral de los menores. Por ley, los
menores de 14 años no pueden trabajar. Los de 14 a 16 años
necesitan una autorización especial, pero no pueden
realizar trabajo nocturno o a destajo y sus jornadas no
deben exceder las seis horas y media diarias. Según la
Escuela de Gerencia Social, dependiente del Ministerio de
la Familia, entre 1981 y 1991 el porcentaje de personas de
15 a 19 años incorporadas al mercado laboral creció de 7,7
% a 12,8% respectivamente y el de 10 a 14 años aumentó de
0,8% a 1,2% respectivamente.
El Programa de Atención a los Discapacitados del Ministerio
de Sanidad y Asistencia Social estima que 10% de la
población presenta algún tipo de discapacidad. Se considera
que este porcentaje tiende a aumentar debido al
envejecimiento de la población, los accidentes de todo tipo
y las enfermedades degenerativas. El Sistema Sanitario
Nacional incluye una estructura de Servicios de Medicina
Física y Rehabilitación que atiende a 2% de la población
discapacitada estimada.
Venezuela cuenta con una rica y compleja diversidad
sociocultural. Los grupos aborígenes adquieren relevancia
en algunos estados y municipios fronterizos como Zulia
(municipio Páez, con 88,9% de la población indígena, y
Mara, con 32%), Delta Amacuro (municipio Antonio Díaz con
82,9% de población indígena y Pedernales, con 40,5%), y
Amazonas (a excepción de Atures, todos los demás municipios
tienen población indígena). El resto de las etnias
indígenas se asientan en los estados de Monagas y
Anzoátegui. Los problemas médico-sanitarios investigados
son la gastroenteritis y la disentería, la malaria, la
hepatitis B y la oncocercosis, todas ellas enfermedades
endémicas graves que afectan a las poblaciones indígenas en
el Estado Amazonas. Para enfrentar estos problemas se han
puesto en marcha programas de atención en Amazonas y Zulia.
La malaria es endémica en la mayor parte de los estados
Amazonas y Bolívar, y constituye la mayor causa de
mortalidad registrada (40,1%) entre los Yanomamis de
Amazonas. Estudios del Centro Amazónico para Investigación
y Control de Enfermedades Tropicales Simón Bolívar (CAICET)
sobre hepatitis B en los Yanomamis de Amazonas (localidades
de Parima y Mavaca), indican que entre 58,3% y 84,0% de la
población se infecta en algún momento de su vida. La
oncocercosis se distribuye en la cuenca del río Orinoco y
se extiende hacia el Estado Bolívar; el foco continúa hacia
el Brasil. El nivel de endemicidad varía de 4% a 76% y
alcanza condiciones de hiperendemia en el Alto Orinoco. La
etnia más afectada es la Yanomami.
En el Estado Zulia se siguió ejecutando el programa de
control de la hepatitis B en el período 19921995 y se
avanzó en la vacunación de 56 comunidades indígenas. En
1992, la tasa de incidencia de tuberculosis en el Estado
Zulia fue de 27,7 por 100.000 habitantes en la población no
indígena y de 167,9 en la población indígena. En el grupo
de 1 a 4 años la tasa fue de 11,5 por 100.000 habitantes en
la población no indígena y de 116,6 en la población
indígena. Las cifras ponen de relieve la elevada
transmisión de la enfermedad entre los grupos indígenas,
situación que se agrava por el elevado porcentaje de
abandono del tratamiento (18%).
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmisibles
Enfermedades transmitidas por vectores. La zona de
transmisión de la malaria abarca 23% de la superficie del
país por debajo de los 600 metros sobre el nivel del mar y
afecta a 713.394 habitantes; la zona de malaria erradicada
o en fase de mantenimiento comprende 460.397 km2 (76,8% de
la zona original) y afecta a 16.914.622 habitantes; las
regiones en fase de ataque son los estados Apure, Barinas,
Táchira y Zulia, donde el vector principal es Aedes
nuñeztovari, de comportamiento exofílico, y los
estados Apure, Bolívar y Amazonas, habitados por etnias
indígenas y grupos de población minera y maderera, donde el
vector principal es A. darlingi. El sistema de
detección de casos se mantiene en un promedio de 198.000
muestras hemáticas anuales. Del total de infecciones, 91
% fueron por Plasmodium vivax, 8,4% por P.
falciparum, 0,2% por P. malariae y 0,4
% mixtas. Hasta junio de 1997, la malaria presentaba un
incremento relativo de 19,1% en relación con igual período
de 1996 y el número de casos ascendía a 14.610.
En cuanto a la enfermedad de Chagas, se estima una
población de riesgo de 3 millones de habitantes. De enero a
agosto de 1996, el índice de infestación encontrado en
18.747 viviendas exploradas fue de 0,8% y el índice de
infección por Trypanosoma cruzi fue de 13,6%. El
porcentaje de seropositividad humana fue de 4,3% en 1996.
Se estima en 800.000 la cantidad de personas infectadas.
No ha habido casos de fiebre amarilla en años recientes
(1992 a 1997). Entre 1994 y 1996 se incrementó la
vacunación en 350%. En 1996 se aplicaron 1.470.742 dosis.
En el período 19901996 no se registraron casos de
peste humana, y el único foco existente en la actualidad,
localizado en el Estado Aragua, está inactivo.
En los años 1989 y 1990 se produjo un repunte de casos de
dengue y desde entonces la enfermedad es endémica. En el
quinquenio 19911995 la tendencia de esta enfermedad,
tanto en su forma clásica como hemorrágica, fue ascendente.
En 1995 se produjo la mayor cantidad de casos: 32.280, más
del doble que en 1994; 5.380 (16,6%) presentaron la forma
hemorrágica, con 43 defunciones, y 25 casos fueron
confirmados mediante pruebas de laboratorio. La tasa de
letalidad fue de 0,13%. Predominó el serotipo 4, a
diferencia de años anteriores, cuando los serotipos
predominantes eran el 1 y el 2. No se identificó el
serotipo 3 en las muestras procesadas. En 1996 se
notificaron 9.180 casos de dengue; 18% correspondieron a la
forma hemorrágica, con 13 defunciones. Los estados con
mayor morbilidad fueron Barinas, Amazonas, Aragua, Mérida y
Lara.
En los últimos años la transmisión de esquistosomiasis ha
estado limitada a focos aislados. La prevalencia se mantuvo
por debajo de 2%. Entre 1990 y 1996 se confirmaron 2.731
casos mediante pruebas serológicas. Existen tres grandes
focos endémicos de oncocercosis: el nororiental, que
comprende los estados Sucre, Anzoátegui y Monagas, donde se
registraron 61% de los casos del país, el norcentral, que
abarca los estados Aragua, Carabobo, parte de Guárico,
Yaracuy, Cojedes y el Distrito Federal, con 39% de los
casos, y el meridional, que comprende la parte sur de los
estados Amazonas y Bolívar y afecta principalmente a las
etnias yanomami, piaroa y makiritare. Se estima que en 1995
había no menos de 70.000 casos activos de oncocercosis.
El último caso confirmado de poliomielitis se registró el
21 de marzo de 1989 y el último caso compatible se
categorizó en 1993. En 1995 se notificaron 104 casos de
parálisis fláccida aguda, sin que se confirmara ninguno.
Esta cifra representa una disminución de 5,45% con respecto
a 1994, año en que se notificaron 110 casos que resultaron
descartados.
El último caso de difteria se notificó en el Estado Zulia
en 1992.
El Plan de Eliminación del Sarampión se inició en 1994 con
una Jornada Nacional que disminuyó considerablemente la
cantidad de casos confirmados. En 1995 el descenso fue de
96%; se registraron 652 casos con 1 defunción, y se
confirmaron 172. En 1996 se confirmaron 65 casos de 681
sospechosos.
En 1994 se produjeron 808 casos y 21 defunciones; en 1995,
510 casos y 25 defunciones y en 1996, 384 casos y 7
defunciones.
La estrategia de intervención para la reducción del tétanos
neonatal, especialmente en las parroquias con condiciones
de vida deficientes, permitió una reducción de 37 casos en
1991 a 17 en 1995, con 7 muertes. Los estados Apure y Zulia
han registrado casos ininterrumpidamente en el período
19891994.
En junio de 1996 se reintrodujo el cólera en el país; los
primeros casos correspondieron a indígenas wayuus del
Estado Zulia. La epidemia se extendió, afectando
fundamentalmente a los habitantes de los territorios con
peores condiciones de vida de los estados Delta Amacuro,
Mérida, Aragua, Monagas, Miranda y el Distrito Federal.
Hasta el 12 de julio de 1997 se habían notificado 1.972
casos con 50 defunciones (letalidad de 2,5%).
El riesgo anual de infección por bacilos de la tuberculosis
se estima entre 0,2% y 0,4% y la tasa de notificación de
casos nuevos de tuberculosis pulmonar presentó un
incremento de 14% desde 1993. No se observa aumento de
casos entre los menores de 15 años. En el grupo de 5 a 24
años el aumento corresponde a las formas pulmonares sin
confirmación bacteriológica. Se advierte un aumento de
diagnósticos de casos nuevos con confirmación
bacteriológica en el grupo de 25 a 44 años. En 1995 se
registraron 3.056 casos y se evaluaron 2.765; al final del
tratamiento 75% resultó con frotis negativo. En 1996 hubo
3.195 casos pulmonares nuevos y 726 extrapulmonares, con
212 recaídas.
En 1995 se registraron 3.954 casos de lepra, de los cuales
más de 65% habrán sido dados de alta entre 1996 y 1997. En
1996 se notificaron 564 casos nuevos, cifra que representa
un incremento de 12,3% en relación con 1995 (cuando se
detectaron 504 casos nuevos). Esto se considera positivo,
pues contribuye a la disminución de la morbilidad oculta,
calculada en 500 casos.
Infecciones respiratorias agudas. Estas enfermedades
representan la quinta causa de muerte en menores de 1 año y
la tercera en el grupo de 1 a 4 años. La tendencia de la
mortalidad en estos grupos de edad es estable
(19891995). Los estados con mayor riesgo de muerte en
la población menor de 5 años por esta causa son Delta
Amacuro, Zulia y Trujillo. Se estima que se producen de 7 a
9 episodios por niño por año en zonas urbanas y de 2 a 4 en
zonas rurales. Las infecciones respiratorias agudas
representan 40% de los motivos de consulta externa y 40% de
las hospitalizaciones en los servicios de pediatría.
Rabia. En 1994 no se informaron casos de rabia humana; en
1995 se inició una epidemia en el Estado Zulia y se
notificaron cinco casos. En 1996 los casos notificados
fueron cuatro, todos por mordeduras de cánidos.
Sida y otras enfermedades de transmisión sexual. De 1993 a
1996 el número de casos de sida notificados fue 966 en
1993, 1.003 en 1994, 746 en 1995 y 226 en 1996, con un
total acumulado de 2.941. La tasa de incidencia anual por
1.000.000 de habitantes entre 1993 y 1995 fue de 46,2 en
1993, 46,9 en 1994 y 34,1 en 1995. La tasa de incidencia
por 1.000.000 de habitantes para los hombres fue de 4,6 en
1993, 7,9 en 1994 y 18,4 en 1995, y para las mujeres, 0,8
en 1993, 1,1 en 1994 y 20,0 en 1995. La razón hombre/mujer
de los casos de sida notificados fue de 6,0 en 1993, 7,1 en
1994 y 9,2 en 1995. El grupo de edad de mayor riesgo es el
de 20 a 49 años. La mayor cantidad de casos se notificaron
en el Distrito Federal, incluido el municipio Sucre del
Estado Miranda; le siguen en orden de frecuencia los
estados Nueva Esparta, Aragua, Mérida y Bolívar.
Según cifras del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social,
en el trienio 19931995 la blenorragia presentó una
tasa de 72,8 por 100.000 habitantes; en 1996 la tasa
descendió a 54,1 por 100.000 habitantes. En el mismo
trienio la sífilis mostró una tasa de 40 por 100.000
habitantes y en 1996 esta bajó a 24,1 por 100.000
habitantes. Se considera que el descenso de 1996 se debe al
subregistro en la notificación.
La tasa de morbilidad por meningitis en el período
19901995 presentó un comportamiento irregular: hasta
1993 aumentó de 6,7 a 10,5 por 100.000 habitantes, en 1994
descendió y en 1995 llegó a 11,4 por 100.000 habitantes. Se
reconoce una mejoría en la notificación de los casos. Los
estados con mayor riesgo fueron Mérida, Monagas y Lara, con
tasas promedio de 24,4, 22,0 y 20,8 por 100.000 habitantes,
respectivamente. En 1995 y 1996 casi 80% de los casos
ocurrieron en menores de 15 años; dentro de este grupo el
mayor riesgo correspondió a los menores de 5 años y
particularmente a los menores de 1 año (en 1995 se registró
una tasa de 3,4 por 100.000 recién nacidos vivos). Los dos
serotipos circulantes son el B y el C, que representan
18,5% y 37,0% de los serotipos identificados en 1995.
En agosto de 1995 se inició una epidemia de encefalitis
equina, la primera en los últimos 20 años, con una
incidencia superior a la notificada en brotes previos. Se
registraron 12.317 casos con una tasa de letalidad baja, de
0,2% (24 muertes). La enfermedad afectó a los estados
Zulia, Lara, Falcón, Yaracuy, Carabobo y Trujillo. Zulia
presentó 90,8% de los casos y 62,5% de las defunciones y la
población Wayuu fue la más afectada. El primer caso
observado en equinos se notificó a fines del mes de abril
(semana 14) en el Estado Yaracuy. En la semana 20 se
confirmó en el Estado Falcón la presencia de la enfermedad
en equinos y en la semana 24 los primeros casos humanos. El
59% de los casos registrados se presentaron entre los 5 y
los 24 años de edad. En el momento de la epidemia, la
cobertura de vacunación en equinos era muy baja.
En 1994 se registraron 4 casos de fiebre hemorrágica
venezolana, en 1995, 8, y en 1996, 40 casos con 12
defunciones. Esta incidencia supera la de los años
anteriores, con una letalidad de 30%. En ese período hubo
considerable actividad agrícola en las zonas afectadas. El
grupo de edad más afectado fue el de 15 a 45 años (70% de
los casos en 1996). Los resultados preliminares de
investigación sobre los reservorios potenciales señalan al
roedor Zigodontomys brevicauda.
La incidencia de la forma cutánea de leishmaniasis se
mantuvo estable en los últimos tres años, con una tasa de
incidencia nacional superior a 1 por 10.000 habitantes. En
1996 se registraron 1.409 casos, con un estimado de 2.234.
Se considera que por cada caso notificado existe uno o más
sin registrar. Los estados con tasas más altas fueron
Trujillo, Mérida, Lara, Táchira, Sucre y Anzoátegui. Hasta
octubre de 1996 se registraron 33 casos de leishmania
visceral (kalaazar). En el Estado de Anzoátegui se
registraron prácticamente la mitad de los casos del país,
seguido por Nueva Esparta.
Enfermedades no transmisibles y otros problemas
relacionados con la salud
En comparación con el bienio 19911992, en 1993 se
informó un aumento de las tasas de mortalidad por
deficiencias de la nutrición en menores de 15 años; entre
los cuales los más afectados fueron los menores de 1 año.
Los estados con las mayores tasas de mortalidad por
deficiencias de la nutrición fueron Delta Amacuro (20,6 por
100.000 habitantes), Amazonas (17,4 por 100.000 habitantes)
y Monagas (8,3 por 100.000 habitantes). Todos ellos
presentan altos porcentajes de NBI.
En 1994 la prevalencia de exceso de peso (definido como
peso para la talla superior al percentil 90) notificada por
el SISVAN fue superior en todos los grupos de edad en
comparación con 1988.
En 1992, según estudios de FUNDACREDESA, la prevalencia de
deficiencia de hierro definida por niveles séricos de
ferritina en escolares de 7, 11 y 15 años pertenecientes a
estratos socioeconómicos bajos de 36% en promedio. En 1993
se inició por decreto gubernamental la fortificación con
hierro (fumarato ferroso) de la harina de maíz (50 mg/kg) y
de la harina de trigo (20 mg/kg). Un estudio comparativo de
la prevalencia de anemia y ferropenia en escolares de la
ciudad de Caracas de 7, 11 y 15 años de edad pertenecientes
a los estratos de pobreza crítica y pobreza extrema mostró
que un año después de la fortificación de las harinas la
prevalencia tanto de ferropenia (20,4%) como de anemia
(9,3%) se redujo a la mitad respecto de 1992.
Los trastornos por deficiencia de yodo constituyen un
problema de salud pública y la Región Andina Venezolana se
considera zona endémica de bocio. El Instituto Nacional de
Nutrición, a través del Programa Nacional de Control y
Eliminación de la Deficiencia de Yodo realizó estudios de
estos trastornos en la Región Andina (en Mérida en 1993, en
Trujillo en 1994 y en Táchira en 1995) en una muestra de
14.074 escolares de 7 a 14 años, y detectó una prevalencia
de bocio de 63,5% (bocio grado Ia 40,1%, bocio grado Ib
20,7% y bocio grado II 2,7%). La prevalencia de bocio era
de 62,4% en las zonas urbanas y 65,4% en las rurales.
En 1966 se estableció la obligatoriedad de yodar la sal.
Los resultados de la yodación de la sal para el período
19931996 fueron diversos: en 1993, 67% de las
muestras resultaron adecuadamente yodadas, en 1995, 85%, y
en 1996, 64%. Esto tiene que ver con la competencia de las
moliendas clandestinas y con problemas de vigilancia y
control por parte de las autoridades sanitarias.
La diabetes mellitus se encuentra entre las 10 primeras
causas de muerte. Según los datos de morbilidad del
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, su prevalencia
se estima en 1% a 6%. Afecta en particular al grupo de edad
de 45 a 65 años y al sexo femenino y produce un fuerte
impacto económico debido al alto costo de la atención
médica y a la pérdida de la productividad. El programa de
prevención y control se aplica en 33 servicios ubicados en
18 estados y el Distrito Federal.
Enfermedades cardiovasculares. Ocupan el primer lugar como
causa de muerte. Dentro de este grupo se destacan la
cardiopatía isquémica y las enfermedades hipertensivas. A
pesar del subregistro, la morbilidad por enfermedades
cardiovasculares es importante. De acuerdo con la
información del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social,
la hipertensión arterial tiene una prevalencia de 20% a 30
% en adultos. Se observa una alta prevalencia de factores de
riesgo en la población.
Tumores malignos. Los tumores malignos constituyen una de
las primeras causas de mortalidad. En 1995 ocupaban el
segundo lugar, precedidos por las enfermedades del corazón.
Tanto para los hombres como para las mujeres el cáncer de
estómago ha mostrado una tendencia decreciente hasta 1995.
El cáncer de pulmón presenta un ascenso continuo, que se
vuelve más pronunciado en los últimos años y más marcado en
los hombres que en las mujeres. El cáncer de próstata
también tiende a aumentar. El cáncer del cuello uterino
había mostrado una tasa decreciente hasta 1985, cuando esta
tendencia se revierte. El cáncer de mama también
experimentó un ascenso en los últimos años.
Desde 1996, Venezuela cuenta con un sistema de vigilancia
de lesiones mortales y no mortales por causas violentas
para la zona metropolitana de Caracas, en el que participan
la Universidad Central de Venezuela y la División General
de Medicina Legal del Cuerpo Técnico de Policía Judicial,
con el apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Tecnológicas (CONICIT). Se publica desde 1997
un Boletín Informativo Trimestral, que brinda información
sobre la mortalidad por causas violentas para la región
metropolitana de Caracas. Hasta junio de 1997, los
homicidios constituían la causa más frecuente de muerte
violenta (69,8%), seguidos por los accidentes (23,6%) y los
suicidios (6,5%). La mortalidad por homicidio muestra una
tendencia ascendente y el grupo de mayor riesgo es el de
varones de 10 a 49 años de edad. El Distrito Federal es el
más afectado.
Las acciones para el control del tabaquismo son
interinstitucionales e interprogramáticas y se orientan
hacia la prevención en la población escolar secundaria. Se
busca la protección de los no fumadores mediante
estrategias de aumentar los espacios libres de humo,
principalmente laborales. El consumo de cigarrillos
presenta una tendencia descendente desde 1983, cuando se
prohibió todo tipo de publicidad por radio y televisión y
se realizó una fuerte campaña de educación pública. El
consumo per cápita por año ha disminuido de 1.950 en
19901992 a 900 en 19941996.
Salud oral. La Dirección Nacional de Salud Oral del
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, utilizando el
índice CPO-D (dientes cariados, perdidos, obturados),
destacó la elevada prevalencia de este problema de salud.
En el grupo de 7 a 14 años de edad, 8 de cada 10 niños
presentan dientes afectados y en los mayores de 35 años, 9
de cada 10. El análisis realizado en diciembre de 1995 por
la Dirección mencionada mostró que esta situación no había
variado.
En 1993 se estableció el Programa de Fluoruración de la
Sal, que fue ampliado en 1994 y 1995. A partir de 1994 las
cinco salineras más importantes del país iniciaron la
fluoruración de la sal de consumo humano, lo que aseguró
85% de cobertura nacional.
Los terremotos constituyen la mayor amenaza natural de
Venezuela, ya que aproximadamente tres cuartas partes del
territorio nacional está en zonas sísmicas. El 9 de julio
de 1997 un sismo de mediana intensidad sacudió la zona
oriental del país y, con menor intensidad, la central. Su
mayor incidencia se hizo sentir en las zonas de Cariaco,
Casanay y Cumaná, en el Estado Sucre, con un total de 67
muertos y 511 lesionados y daños de infraestructura por un
valor de US$ 25 millones. Las autoridades nacionales de los
Ministerios de Sanidad y Asistencia Social y de Relaciones
Interiores, a través de Defensa Civil, ejecutaron el
Programa de Suministro de Medicamentos y Equipos en
Situación de Desastre (SUMA). Las tormentas también han
ocasionado daños considerables, pero con muy escasos
índices de mortalidad humana. Los accidentes industriales
tienden a aumentar, básicamente por el desarrollo
industrial petrolero y petroquímico. En el período
19811995, se registraron más de 15 accidentes
importantes.
LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud
El fundamento institucional, los objetivos y los
lineamientos de las políticas de salud de Venezuela están
contenidos en el Noveno Plan de la Nación, proyecto de
desarrollo nacional económico y social del que se derivan
las prioridades para el trabajo quinquenal del Poder
Ejecutivo.
Los principales elementos de la política de salud son:
Ratificar el derecho a la salud y a la equidad,
combatir las desigualdades e inequidades sociales en
relación con la salud, la enfermedad, la muerte y el acceso
a bienes y servicios.
Mejorar la eficiencia y la eficacia del sistema de
servicios de salud y dar capacidad resolutiva a los
servicios ambulatorios.
Privilegiar las acciones de promoción de la salud y
de prevención de riesgos y daños fortaleciendo la atención
primaria y la red ambulatoria.
Reafirmar el papel del Estado en la producción de
los servicios de salud y democratizar la estructura
sanitaria con amplia participación social.
Asegurar la función rectora del Ministerio de
Sanidad y Asistencia Social en la definición de políticas,
en la conducción, coordinación y regulación del sector
salud y, finalmente, en el establecimiento de las
normativas pertinentes.
El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social comparte la
coordinación operativa y la ejecución de programas de
atención médica, asistencia social y saneamiento ambiental
con 23 entidades federales, alcaldías, municipios y la
sociedad civil.
El período 19931996 se caracteriza por un proceso de
reforma del Estado que avanzó en la descentralización de
los diferentes sectores nacionales, en particular del
sector salud. Sus principales estrategias son la
reestructuración y descentralización de las acciones. El
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social se convierte en
un organismo generador de políticas, normas y técnicas, y
deja de cumplir funciones operativas, las que son ahora
referidas al nivel estatal, municipal o a la sociedad
misma.
Se espera que 10% del presupuesto nacional se destine a
salud, lo que, unido al aporte de otros actores, permitirá
crear un fondo solidario en beneficio de los segmentos
poblacionales que no tengan capacidad de pago ni
intermediarios financieros.
Las fuentes de financiamiento del sector provienen de:
El Gobierno central, por medio de transferencias
presupuestarias de los organismos del sector y del situado
constitucional a los gobiernos de los estados, las empresas
de seguros y los grupos privados.
Los recursos nacionales provenientes del Fondo
Nacional de Salud.
El gobierno de los estados, mediante convenios y
contratos con los gobiernos municipales y los centros de
servicios y con modalidades financieras como el Fondo de
Investigación para el Desarrollo Social (FIDES) y el Fondo
Nacional o Fondos Estatales de Salud.
Organización del sector salud
Organización institucional
El sector salud está integrado por los sectores público,
privado y mixto (seguridad social). Sus instituciones más
importantes son el Ministerio de Sanidad y Asistencia
Social, el Instituto Venezolano de Seguros Sociales, el
Instituto de Previsión y Asistencia Social del Ministerio
de Educación, el Instituto de Previsión Social de las
Fuerzas Armadas, la Gobernación del Distrito Federal y el
Consejo Municipal de Sucre, Estado Miranda. El sector
privado ha crecido sin planificación ni control, y muchos
de sus servicios resultan ineficientes y de alto costo, lo
que aumenta la inequidad en la atención de salud.
Al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social le competen
las tareas de investigación y vigilancia sanitaria así como
de promoción, prestación y operación de servicios de salud.
Desde 1996 ejerce estas competencias en forma
desconcentrada en 10 estados. En las restantes 13 entidades
federales la prestación y operación de los servicios ha
sido transferida a las gobernaciones de Estado.
Uno de los problemas que afronta el país en materia de
salud es el acceso de la población a los medicamentos.
Algunos expertos sostienen que esta crisis se ha acentuado
debido a la falta de elaboración y aplicación de una
política farmacológica respaldada por un instrumento
legislativo que asegure su ejecución. El Congreso estudia
actualmente un anteproyecto de Ley de Medicamentos que
legisla lo concerniente a la producción, registro, control,
suministro y precio de los medicamentos.
El control de calidad de estos productos se realiza en
varias instituciones: universidades, institutos de salud y
laboratorios privados acreditados para ese fin. Desde enero
de 1977 todos los productos que entran al país deben estar
previamente registrados.
El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social reglamenta la
dotación tecnológica de los servicios de acuerdo con
normativas que toman en cuenta la complejidad de los
establecimientos y la cobertura geográfico-poblacional. En
el sector privado se observa un desarrollo de tecnología de
punta en los polos geográficos poblacionales y sociales más
desarrollados. Los problemas de mantenimiento de los
equipos se agudizan debido a la desorganización de los
servicios, la deficiente supervisión y control, la
insuficiente información técnica y la falta de capacitación
de personal.
Servicios
de salud y recursos
Organización de los servicios de atención a la
población
Promoción de la salud y participación
comunitaria. El Ministerio de Sanidad y Asistencia
Social impulsa la aplicación de un nuevo modelo que permita
aumentar la autonomía y capacidad de gestión de los
municipios. El proceso promueve la municipalización o
parroquialización de la salud y estimula la participación
ciudadana y la intersectorialidad bajo el liderazgo de la
alcaldía. Hasta junio de 1997 se pusieron en marcha 15
experiencias en 14 entidades federales; en 13 de ellas se
presentaron proyectos comunitarios.
Desde 1978, el Instituto Nacional de Geriatría y
Gerontología rige por ley las políticas de atención a
personas de 60 años y más. El Instituto cuenta con 29
unidades geriátricas en todo el país, 2 de ellas de tipo
psiquiátrico, y ofrece cobertura a 3.500 ancianos. Brinda
atención residencial con servicios médicos, sociales, de
rehabilitación y de nutrición. Ofrece asimismo consultas
ambulatorias de atención preventiva, curativa y
odontológica, tanto en las zonas metropolitanas (11) como
en seis estados del interior del país.
Vigilancia epidemiológica. Los programas
de erradicación de la malaria; control de Chagas, lucha
contra la anquilostomiasis y otras parasitosis
intestinales; control de esquistosomiasis; control del
Aedes aegypti y control de otras enfermedades
metaxénicas se encuentran bajo la responsabilidad de la
Dirección General Sectorial de Malariología y Saneamiento
Ambiental. El Instituto de Biomedicina es el organismo del
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social responsable de
los programas de control de lepra, leishmaniasis,
oncocercosis y otras dermatosis. En el Estado Amazonas, el
responsable de estos programas es el Centro Amazónico de
Investigación y Control de Enfermedades Tropicales
"Simón Bolívar" (CAICET). La Dirección Técnica de
Programas coordina lo relacionado con la prevención y
control de la tuberculosis, las enfermedades
cardiovasculares, la diabetes mellitus, los trastornos
mentales, el sida y otras enfermedades de transmisión
sexual. En noviembre de 1996 se implantó el Sistema de
Información Epidemiológica Nacional (SIEN), con tecnología
desarrollada en el Ministerio de Sanidad y Asistencia
Social, que permite la transmisión electrónica de datos del
nivel estatal al nacional.
El laboratorio de virología del Instituto Nacional de
Higiene "Rafael Rangel" funciona como centro de
referencia nacional. En él se realiza el diagnóstico
virológico y serológico de enfermedades infecciosas y se
producen biológicos (vacunas y sueros).
Las cifras oficiales indican una cobertura de
abastecimiento de agua potable por conexión directa de 80
% en las zonas urbanas y de 65% en las rurales. En
saneamiento (cloacas) se informa una cobertura de servicio
de 69% en zonas urbanas y el restante 31% realiza su
disposición en tanques sépticos o letrinas. El porcentaje
de aguas tratadas no sobrepasa 5% de las aguas
distribuidas.
Las alcaldías son las responsables de este servicio y
muchas de ellas han permitido la participación privada. En
las principales zonas metropolitanas se presta un adecuado
servicio de recolección y transporte. Se advierten fallas
en los sitios de disposición final, que por lo general
constituyen vertederos controlados y no rellenos
sanitarios. El Estado, por medio del Fondo de Inversión
Social de Venezuela y del Fondo para la Descentralización y
la Fundación para el Desarrollo Municipal, está realizando
un esfuerzo financiero para la adecuación de los sitios de
disposición final de los residuos municipales.
El Decreto Nº 2.218 constituye el ordenamiento legal de los
residuos hospitalarios. Esta normativa se está
instrumentando en el país y su aplicación se considera de
suma importancia, ya que no todas las instalaciones
sanitarias poseen incineradores que les permitan disponer
en forma adecuada de los residuos.
Prevención y control de la contaminación atmosférica.
Existen programas de prevención de la contaminación
respaldados por normativas y reglamentos específicos. El
Decreto Nº 2.215 establece normas para el control del uso
de sustancias que destruyen la capa de ozono. Existen
proyectos para el control de la contaminación industrial y
otros proyectos de la industria petrolera y petroquímica.
Los niveles de plomo en la atmósfera en las zonas
metropolitanas bajo vigilancia se encuentran por debajo de
los exigidos internacionalmente, excepto en la zona del
Silencio de Caracas, donde en 1993, 1994 y 1995 superaron
los límites establecidos.
Organización y funcionamiento de los servicios
de atenmción a las personas
Formación de la red asistencial. En 1995, la red de
establecimientos del sistema público sumaba 583 hospitales
y 4.027 centros ambulatorios (662 en la zona urbana y 3.365
en la zona rural). El sector privado contaba con 344
hospitales. El promedio de camas fue de 2,4 por 1.000
habitantes. Los servicios privados de salud se concentran y
desarrollan en los grandes centros poblados y atienden a
los estratos sociales más favorecidos de la población. Se
observa un mayor número de atención de emergencias, tanto
en los hospitales como en los ambulatorios. Predominan las
intervenciones quirúrgicas de emergencia sobre las
electivas y hay una baja utilización de consultas
preventivas.
Bancos de sangre. Se realizan pruebas para la detección de
sida, hepatitis B y C, Tripanozoma cruzi y
sífilis. Los reactivos serológicos para el tamizaje de
estas enfermedades se evalúan en el Instituto Nacional de
Higiene antes de ser distribuidos a los bancos de sangre.
En 1995 la prevalencia más alta en el resultado del
tamizaje a 202.515 donantes fue de hepatitis B, con 5,9%,
sífilis 1,1%, hepatitis C 0,8% (la cobertura del tamizaje
ascendió a 57%), Triponosoma cruzi 0,8% y sida
0,4%.
La coordinación del Programa Nacional de Rehabilitación
estima una cobertura de atención de 1% a 2% de los
discapacitados. Las prestaciones de bienestar social están
limitadas a la población cubierta por el seguro social, el
resto depende de ayuda disponible de organizaciones no
gubernamentales y de otros entes oficiales.
Insumos para la salud
Entre 1996 y el primer semestre de 1997, 50% de los
medicamentos que se comercializaban en el país eran de
producción nacional, 45% menos que en 1990. Esto se
atribuye al proceso de globalización de la industria
farmacéutica y a la crisis económica y financiera que vive
el país. La producción nacional es amplia en cuanto a
productos y preparados farmacéuticos y se fabrican en el
país la gran mayoría de los medicamentos esenciales. El
proceso de importación de fármacos se limita a los
productos que han sido registrados en el país; constituyen
una excepción un grupo de medicamentos denominados "de
servicio" (utilizados para el tratamiento de
afecciones poco frecuentes, por lo que no requieren
registro sanitario). Los estupefacientes y psicotrópicos
están sujetos a un control estricto, ya que se debe
participar su importación lote a lote.
La Junta Revisora de productos farmacéuticos establece
lineamientos que regulan su producción y mercadeo. La
comercialización se lleva a cabo a través de la cadena
laboratorio-droguerías-farmacias. En estas últimas se
encuentran los encargados de la dispensación al paciente o
usuario. Para cierto tipo de productos, por ejemplo
anticancerígenos u hormonas, existen otras modalidades de
comercialización según las cuales el paciente recibe el
medicamento a través de una fundación o institución sin
fines de lucro, por ejemplo el Banco de Drogas
Antineoplásicas o la Unidad de Apoyo para Fármacos
Endocrinos. Este procedimiento ha mejorado la
disponibilidad de medicamentos para todos los estratos de
la población. El mercado de medicamentos venezolano
representa US$ 518.628.000, de los cuales $487.043.550
(93,91%) corresponden al sector privado y $31.584.450
(6,09%) al sector público.
Desde 1986, los laboratorios fabricantes están sometidos a
inspecciones de buenas prácticas de manufactura. Los 62
laboratorios fabricantes reciben evaluaciones al menos una
vez cada dos años. El control de calidad se lleva en los
niveles oficial y privado. El basamento legal de este tipo
de productos es el mismo que regula para el registro y
control de medicamentos. La producción nacional se lleva a
cabo en el Instituto Nacional de Higiene, ente que produce
parte de las vacunas utilizadas en el Programa Ampliado de
Inmunizaciones del Ministerio de Sanidad y Asistencia
Social. Los inmunobiológicos que allí se producen son la
vacuna DPT (difteria/tos ferina/tétanos), el toxoide
tetánico y la vacuna antirrábica humana y canina. Existe
una planta de producción y un proyecto en ejecución para
producir hemoderivados en escala industrial. El Instituto
de Biotecnología de la Facultad de Farmacia de la
Universidad Central de Venezuela produce suero inmune
antiofídico polivalente y suero antiescorpiónico en
cantidades suficientes para cubrir la demanda nacional.
Hasta julio de 1997, los reactivos carecían de control
sanitario. La producción nacional es casi nula. Estas
sustancias están controladas por el Ministerio de Energía y
Minas.
Recursos humanos
En la Dirección General Sectorial de Contraloría Sanitaria
del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social se encuentran
registrados 14.676 enfermeros profesionales; 53.818
médicos; 8.571 farmacéuticos y 13.000 odontólogos. Los
enfermeros auxiliares que trabajan en los servicios del
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social son 31.629. En el
campo de las ciencias de la salud las ofertas de las
instituciones de educación superior son 12 escuelas de
medicina, 7 escuelas de odontología, 3 facultades de
farmacia y 7 escuelas de enfermería (licenciatura). Todas
ellas son instituciones públicas, excepto dos facultades de
odontología (Universidad Santa María y Universidad Nor
Oriental Gran Mariscal de Ayacucho) y una de farmacia
(Universidad Santa María), que son privadas. La reforma del
sector salud modificó la concepción de la capacitación,
concibiéndola dentro del proceso de trabajo y a partir de
propuestas de transformación de la situación sanitaria. La
capacitación se realiza en equipos de trabajo y no en forma
individual, y se sustenta en un proceso reflexivo,
problematizador, democrático y participativo. El
financiamiento destinado a la capacitación se origina en el
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social con
aproximadamente US$ 4,5 millones que provienen de recursos
regulares del propio Ministerio y fondos provenientes del
Proyecto de Desarrollo Social (financiado por el Banco
Mundial) y del Proyecto Salud (ejecutado conjuntamente
entre el Banco Mundial y el Banco Interamericano de
Desarrollo).
Gasto y financiamiento sectorial
Los recursos financieros públicos del sector salud,
incluidos los aportes a la seguridad social, pasaron de US$
1.253.055.403,18 en 1993 a $1.206.713.320,46 en 1996. El
gasto en salud respecto del gasto total representaba 10,4
% en 1993, 9,6% en 1994 y 9,4% en 1995 y 1996. Durante el
mismo período, el gasto en salud disminuyó su participación
respecto del producto interno bruto, al pasar de 2,09% en
1993 a 1,92% en 1996. El gasto per cápita en salud fue de
US$ 59,9 por habitante en 1993, $58,6 en 1994, $69,42 en
1995 y $54,1 en 1996. El Ministerio de Sanidad y Asistencia
Social y el Instituto Venezolano de Seguros Sociales
ejecutan el gasto público en salud en un 76%, porcentaje
que se eleva a 93% al incluir las gobernaciones. No se
dispone de información oficial sistematizada sobre el
financiamiento y el gasto del sector privado en salud; por
lo tanto, el gasto privado en salud debe inferirse a partir
del gasto de consumo final de los hogares en bienes y
servicios. El gasto correspondiente a salud y educación fue
de US$ 1.308.721.887 en 1993 y de $1.350.026.991 en 1994.
Cooperación técnica y financiera externa
El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social ejecuta el
Proyecto de Modernización y Fortalecimiento del Sector
Salud por un monto total de US$ 300 millones (de los cuales
el BID aporta el 50%). El Ministerio de Sanidad y
Asistencia Social ejecuta el Programa de Reforma del Sector
Salud, que compromete un monto total de US$ 108 millones,
de los cuales el Banco Mundial financia el 50%.
Para ver el capítulo completo de Salud en las
Américas 1998 para este país en formato PDF oprima aquí
Para ver el Informe de país sobre la Línea Basal
para el Seguimiento Evaluación de las Reformas del Sector
Salud oprima aquí