Perfil de Salud de País.

Datos actualizados para 2001


Venezuela



 Último disponible
A.1.0.0-Población
A.1.1.0-Población (Hombres)
A.1.2.0-Población (Mujeres)
A.2.3.0-Proporción de población urbana (Urbana)
A.7.2.0-Tasa de fecundidad total (Mujeres)
A.12.0.0-Esperanza de vida al nacer
A.12.1.0-Esperanza de vida al nacer (Hombres)
A.12.2.0-Esperanza de vida al nacer (Mujeres)



 Último disponible
B.2.0.0-Tasa de alfabetización
B.2.1.0-Tasa de alfabetización (Hombres)
B.2.2.0-Tasa de alfabetización (Mujeres)
B.5.0.0-Producto nacional bruto (PNB) per cápita $ internacionales (ajuste PAM)
B.7.0.0-Crecimiento medio anual del producto interno bruto (PIB)
B.8.0.0-Razón de ingreso 20% superior - 20% inferior
B.9.0.0-Proporción de población bajo la línea internacional de pobreza



 Último disponible
C.1.0.1-Tasa de mortalidad infantil reportada (menores de 1 año)
C.4.0.9-Tasa estimada de mortalidad de menores de 5 años (menores de 5 años)
C.5.2.0-Tasa de mortalidad materna reportada (Mujeres)
C.10.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años por enfermedades infecciosas intestinales (enfermedades diarreicas agudas - EDA) (menores de 5 años)
C.11.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años por infecciones respiratorias agudas (IRA) (menores de 5 años)
8
C.15.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades transmisibles
C.19.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades del aparato circulatorio
C.23.0.0-Tasa estimada de mortalidad por neoplasias, todo tipo
C.31.0.0-Tasa estimada de mortalidad por causas externas



 Último disponible
D.1.0.0-Incidencia de bajo peso al nacer
D.6.0.0-Número de casos confirmados de sarampión
D.17.0.0-Incidencia parasitaria anual de malaria
D.18.0.0-Número de casos registrados de tuberculosis
D.21.0.0-Número de casos registrados de SIDA
-



 Último disponible
E.1.0.0-Proporción de población con acceso a servicios de agua potable
E.6.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra poliomielitis (menores de 1 año)
E.7.0.0-Proporción de población menor de un año de edad vacunada contra sarampión
E.8.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra difteria, pertussis y tétanos (menores de 1 año)
E.9.0.1-Proporción de población menor de un año de edad vacunada contra tuberculosis (menores de 1 año)
E.13.2.0-Proporción de partos atendidos por personal capacitado (Mujeres)
E.15.0.0-Razón de médicos por 10.000 habitantes
E.26.0.0-Gasto nacional en salud por año como proporción del PIB
E.27.0.0-Gasto público en salud por año como proporción del gasto nacional en salud



Resúmen del Análisis de Situación y Tendencias de Salud


Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.

 

VENEZUELA

SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS

Contexto socioeconómico, político y demográfico

La República de Venezuela tiene una extensión territorial de 916.445 km2. Está integrada por 22 estados, un Distrito Federal y dependencias federales (grupo de islas en el mar Caribe). Los estados y el Distrito Federal se dividen en 330 municipios, que constituyen unidades políticas primarias y autónomas dentro de la organización nacional. Los municipios, a su vez, se dividen en parroquias y municipios capitales. En diciembre de 1995 se realizó la tercera elección.

En el período 1993–1996 el país mostró inestabilidad en su crecimiento económico, el PIB creció en 1993 (0,4%) y en 1995 (2,2%) y decreció en 1994 (–2,8%) y en 1996 (–1,6%). En el mismo período, la inflación fue de 38,1% en 1993 y alcanzó su máximo valor histórico en 1996 (103,2%). El PIB per cápita fue de US$ 2.862 en 1993, $2.370,7 en 1994, $3.470,2 en 1995 y $2.804 en 1996. En 1996, el Gobierno inició un plan de acción en materia fiscal, monetaria y cambiaria con el objeto de abatir la inflación, restablecer el equilibrio fiscal, reestructurar y fortalecer el sistema financiero, establecer un nuevo modelo de seguridad social, transferir recursos hacia los sectores más vulnerables y transformar estructuralmente la economía y el marco institucional legal.

La población estimada para 1996 era de 21.377.426 habitantes y la densidad demográfica de 23,84 habitantes por km2. La densidad poblacional más alta se encuentra en el Distrito Federal, con 1.181,20 habitantes por km2. Los estados con más de 200 habitantes por km2 están ubicados en la costa (Carabobo, Miranda, Aragua y Nueva Esparta). Los estados fronterizos (Apure, Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro) tienen una densidad demográfica de menos de 5 habitantes por km2. En 1996, 85,4% de los habitantes vivían en zonas urbanas, y de estos, 72% residían en ciudades de más de 50.000 habitantes. El censo indígena de 1992 demostró la existencia de 38 grupos étnicos autóctonos que constituían 1,5% de la población del país; 28 grupos se encontraban en los estados fronterizos Zulia, Amazonas y Bolívar. El 34 % de la población indígena pertenecía a la etnia Wayuu, 12,9 % a la Warao y 10,5% a la Pemón.

La tasa de crecimiento total de la población fue de 2,3% en 1992, 2,1% en 1993 y 1994 y 2,0% en 1995. La tasa de natalidad disminuyó progresivamente de 27,4 por 1.000 habitantes en 1992 a 23,8 por 1.000 habitantes en 1995. La tasa global de fecundidad varió de 3,3 hijos por 1.000 mujeres en 1992 a 2,9 en 1995. Las mujeres de 20 a 29 años presentan la tasa más alta de fecundidad.

La población venezolana es joven: 12,6% pertenece al grupo de menores de 4 años, 23,6% al de 5 a 14 años y 55,5% al de menores de 25 años. Solo 4,1% de la población pertenece al grupo de 65 años y más; sin embargo, este grupo está creciendo a un ritmo mayor que el de la población total. La esperanza de vida al nacer en 1995 fue de 72,2 años (69,3 para los hombres y 75,1 para las mujeres).

Estimaciones de pobreza efectuadas por la Encuesta de Hogares de la Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI) indican que hasta el 30 de junio de 1994, 27,3% de la población venezolana presentaba necesidades básicas insatisfechas (NBI) y 21,6% se encontraba en situación de pobreza extrema. Las entidades federales con mayor cantidad de personas en situación de pobreza extrema eran Apure, Delta Amacuro, Amazonas y Portuguesa.

Los desocupados constituían 7,1% de la población en 1992, 10,2% en 1995 y 12,4% en 1996.

En 1995 el porcentaje de analfabetismo fue de 7,2%, 6,5 % para los hombres y 8,0% para las mujeres, pero en la población de 10 a 24 años de edad el analfabetismo masculino fue de 3,5%, es decir, dos veces superior al femenino. El analfabetismo en la población indígena mayor de 10 años fue de 41%.

Mortalidad y morbilidad

La tasa bruta de mortalidad fue de 4,4 por 1.000 habitantes para 1992 y de 4,2 por 1.000 habitantes para 1995; se observa poca variación en los últimos años. No existen estudios sobre el subregistro, pero el Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE) lo estima en 13,2%, con una tasa de 5,4 por 1.000 habitantes para el período 1990–1995.

En 1995, las tasas de mortalidad por cinco grandes grupos de causas señalan en primer lugar a las enfermedades del aparato circulatorio (142,1 por 100.000 habitantes), seguidas por las causas externas (69,9), los tumores (60,9), las enfermedades transmisibles (46,1) y ciertas afecciones originadas en el período perinatal (25,8). Para el mismo grupo de causas, la comparación con las tasas de mortalidad de 1989 indica que las enfermedades cardiovasculares se mantuvieron en primer lugar, con un incremento de 7,0%, las causas externas pasaron al segundo lugar, con un aumento de 43,8% y desplazaron al tercer lugar a los tumores, que experimentaron una disminución de 0,3%, las enfermedades transmisibles pasaron al cuarto lugar, con una disminución de 17,5%, y ciertas afecciones originadas en el período perinatal continuaron en el quinto lugar, con una reducción de 32,9%. Los síntomas y estados morbosos mal definidos representaron 1,49% del total de muertes registradas en 1995, porcentaje similar al de 1992 (1,63%).

La distribución de la mortalidad en 1995 revela que las causas externas fueron cinco veces más frecuentes en el sexo masculino (115,2 por 100.000 habitantes). Estas correspondieron a accidentes (74%), homicidios (19%) y suicidios (7%). En 1992 murieron por homicidio 13 hombres por cada mujer, cifra que aumentó en 1995 a 16 hombres por cada mujer.

El análisis de la mortalidad según los años potenciales de vida perdidos (APVP) para 1995, ubica en primer lugar a ciertas afecciones originadas en el período perinatal y en segundo lugar a las enteritis y otras enfermedades diarreicas, que representaron 8,2% del total de APVP. Los accidentes de tráfico y los tumores ocuparon el tercer y cuarto lugar, respectivamente. Si se excluyen las defunciones de menores de 1 año, los accidentes de tráfico son los que aportan mayor número de APVP. La proporción de APVP según el sexo muestra que en los hombres los accidentes de tráfico y los homicidios ocupan el segundo y tercer lugar, mientras que en las mujeres estos lugares los ocupan el cáncer y las enteritis y otras enfermedades diarreicas respectivamente.

 

PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD

Análisis por grupos de población

La tasa de mortalidad infantil registrada de 1992 a 1995 es estable, con valores cercanos a 23,5 por 1.000 nacidos vivos. La mortalidad infantil depende en 59% de la mortalidad neonatal, que se ubicó en 13,4 por 1.000 nacidos vivos en 1995.

Las principales causas de muerte en los menores de 1 año son la hipoxia, la asfixia y otras afecciones respiratorias (31,1%), las enteritis y otras enfermedades diarreicas (17,9%) y las anomalías congénitas (11,7%).

No hay datos nacionales de bajo peso al nacer, pero los informes de la Maternidad Concepción Palacios, la mayor del país y centro de referencia para los casos de más alto riesgo, señalan que el porcentaje de niños nacidos con peso inferior a 2.500 gramos se redujo de 16,0% a 12,1% de 1990 a 1994.

De 1992 a 1995 la tasa de mortalidad en el grupo de 1 a 4 años de edad se mantuvo estable, con cifras cercanas a 1,2 por 1.000 habitantes de esa edad. En este grupo, las enteritis y otras enfermedades diarreicas ocuparon el segundo lugar como causa de muerte después de los accidentes. En 1994, la primera causa de muerte en los niños de escuela primaria fueron los accidentes (32%), seguidos de los tumores malignos y las anomalías congénitas, con 14,8% y 12,0% respectivamente. En ese mismo año, las causas de muerte más frecuentes en el grupo de 10 a 14 años de edad fueron también los accidentes y los tumores malignos. Entre los 15 y los 19 años de edad los homicidios pasaron a ocupar la segunda causa de muerte. El análisis de la mortalidad según el sexo muestra que la principal causa de muerte en los varones fueron los homicidios y en las mujeres, los accidentes.

La tasa global de fecundidad ha ido descendiendo paulatinamente. La más alta se registró en el grupo de 20 a 24 años, seguido por el de 25 a 29 años. Sin embargo, los estados de Barinas, Monagas, Apure, Cojedes, Guárico, Sucre, Portuguesa y Yaracuy presentaron tasas de fecundidad comparativamente elevadas en las edades de la adolescencia. Estudios realizados en el país encontraron que las mujeres analfabetas que residen en la zona rural tienen como promedio 8 hijos, en comparación con las mujeres universitarias, que presentan un promedio de 2,1 hijos. Según cifras del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, del total de partos de 1994, 95,3% fueron atendidos por médicos.

La mortalidad por complicaciones relacionadas con el embarazo en el grupo de 15 a 49 años constituyó 6,8% de las muertes ocurridas en el período 1993–1995, con tasas de 6,2, 6,9 y 6,5 por 10.000 nacidos vivos, respectivamente. En este período, las principales causas de muerte fueron la hipertensión que complica el embarazo, el parto y el puerperio (28,5%), la hemorragia anteparto, abruptio placentae y placenta previa (14,2%), y el aborto no especificado (13,6%).

Según datos de la OCEI, en 1990 la población de 65 años y más era de 717.774, cifra que representaba 3,7% de la población. En 1994 el porcentaje de adultos mayores era de 4,0% y en 1995, de 4,8%.

En 1990, 26,5% de los ancianos se declaró ocupado, 41,3 % desempeñaba algún oficio en el hogar; 68% de esta población realizaba actividades útiles para la familia. El 73,5% eran económicamente dependientes. Los hogares con ancianos, y en particular los encabezados por estos, tenían un ingreso per cápita menor. No se cuenta con información actualizada de años posteriores que permitan apreciar las modificaciones del ingreso a causa de los efectos inflacionarios.

En 1994, las principales causas de mortalidad eran las enfermedades del corazón (42,5%), el cáncer (18,6%), las enfermedades cerebrovasculares (15,5%) y la diabetes mellitus (6,7%). El Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología señaló que en 1996 las cuatro primeras causas de morbilidad según motivo de la consulta fueron la hipertensión arterial (7,3%), la artritis (6,4%), la gripe (3,3%) y la diabetes mellitus (2,1%). En los adultos mayores se observa sobremortalidad en los hombres.

Según datos de la OCEI, en 1994 la población económicamente activa era de 7.903.400 personas (5.390.600 hombres y 2.512.800 mujeres) y el porcentaje de desocupación era de 8,6%. La tasa de participación laboral de las mujeres mayores de 15 años ha crecido desde el decenio de 1960, pero en los últimos años fue más pronunciado el crecimiento en las de 25 a 44 años de edad. Una serie de disposiciones limitan la jornada laboral de los menores. Por ley, los menores de 14 años no pueden trabajar. Los de 14 a 16 años necesitan una autorización especial, pero no pueden realizar trabajo nocturno o a destajo y sus jornadas no deben exceder las seis horas y media diarias. Según la Escuela de Gerencia Social, dependiente del Ministerio de la Familia, entre 1981 y 1991 el porcentaje de personas de 15 a 19 años incorporadas al mercado laboral creció de 7,7 % a 12,8% respectivamente y el de 10 a 14 años aumentó de 0,8% a 1,2% respectivamente.

El Programa de Atención a los Discapacitados del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social estima que 10% de la población presenta algún tipo de discapacidad. Se considera que este porcentaje tiende a aumentar debido al envejecimiento de la población, los accidentes de todo tipo y las enfermedades degenerativas. El Sistema Sanitario Nacional incluye una estructura de Servicios de Medicina Física y Rehabilitación que atiende a 2% de la población discapacitada estimada.

Venezuela cuenta con una rica y compleja diversidad sociocultural. Los grupos aborígenes adquieren relevancia en algunos estados y municipios fronterizos como Zulia (municipio Páez, con 88,9% de la población indígena, y Mara, con 32%), Delta Amacuro (municipio Antonio Díaz con 82,9% de población indígena y Pedernales, con 40,5%), y Amazonas (a excepción de Atures, todos los demás municipios tienen población indígena). El resto de las etnias indígenas se asientan en los estados de Monagas y Anzoátegui. Los problemas médico-sanitarios investigados son la gastroenteritis y la disentería, la malaria, la hepatitis B y la oncocercosis, todas ellas enfermedades endémicas graves que afectan a las poblaciones indígenas en el Estado Amazonas. Para enfrentar estos problemas se han puesto en marcha programas de atención en Amazonas y Zulia. La malaria es endémica en la mayor parte de los estados Amazonas y Bolívar, y constituye la mayor causa de mortalidad registrada (40,1%) entre los Yanomamis de Amazonas. Estudios del Centro Amazónico para Investigación y Control de Enfermedades Tropicales Simón Bolívar (CAICET) sobre hepatitis B en los Yanomamis de Amazonas (localidades de Parima y Mavaca), indican que entre 58,3% y 84,0% de la población se infecta en algún momento de su vida. La oncocercosis se distribuye en la cuenca del río Orinoco y se extiende hacia el Estado Bolívar; el foco continúa hacia el Brasil. El nivel de endemicidad varía de 4% a 76% y alcanza condiciones de hiperendemia en el Alto Orinoco. La etnia más afectada es la Yanomami.

En el Estado Zulia se siguió ejecutando el programa de control de la hepatitis B en el período 1992–1995 y se avanzó en la vacunación de 56 comunidades indígenas. En 1992, la tasa de incidencia de tuberculosis en el Estado Zulia fue de 27,7 por 100.000 habitantes en la población no indígena y de 167,9 en la población indígena. En el grupo de 1 a 4 años la tasa fue de 11,5 por 100.000 habitantes en la población no indígena y de 116,6 en la población indígena. Las cifras ponen de relieve la elevada transmisión de la enfermedad entre los grupos indígenas, situación que se agrava por el elevado porcentaje de abandono del tratamiento (18%).

Análisis por tipo de enfermedad o daño

Enfermedades transmisibles

Enfermedades transmitidas por vectores. La zona de transmisión de la malaria abarca 23% de la superficie del país por debajo de los 600 metros sobre el nivel del mar y afecta a 713.394 habitantes; la zona de malaria erradicada o en fase de mantenimiento comprende 460.397 km2 (76,8% de la zona original) y afecta a 16.914.622 habitantes; las regiones en fase de ataque son los estados Apure, Barinas, Táchira y Zulia, donde el vector principal es Aedes nuñeztovari, de comportamiento exofílico, y los estados Apure, Bolívar y Amazonas, habitados por etnias indígenas y grupos de población minera y maderera, donde el vector principal es A. darlingi. El sistema de detección de casos se mantiene en un promedio de 198.000 muestras hemáticas anuales. Del total de infecciones, 91 % fueron por Plasmodium vivax, 8,4% por P. falciparum, 0,2% por P. malariae y 0,4 % mixtas. Hasta junio de 1997, la malaria presentaba un incremento relativo de 19,1% en relación con igual período de 1996 y el número de casos ascendía a 14.610.

En cuanto a la enfermedad de Chagas, se estima una población de riesgo de 3 millones de habitantes. De enero a agosto de 1996, el índice de infestación encontrado en 18.747 viviendas exploradas fue de 0,8% y el índice de infección por Trypanosoma cruzi fue de 13,6%. El porcentaje de seropositividad humana fue de 4,3% en 1996. Se estima en 800.000 la cantidad de personas infectadas.

No ha habido casos de fiebre amarilla en años recientes (1992 a 1997). Entre 1994 y 1996 se incrementó la vacunación en 350%. En 1996 se aplicaron 1.470.742 dosis.

En el período 1990–1996 no se registraron casos de peste humana, y el único foco existente en la actualidad, localizado en el Estado Aragua, está inactivo.

En los años 1989 y 1990 se produjo un repunte de casos de dengue y desde entonces la enfermedad es endémica. En el quinquenio 1991–1995 la tendencia de esta enfermedad, tanto en su forma clásica como hemorrágica, fue ascendente. En 1995 se produjo la mayor cantidad de casos: 32.280, más del doble que en 1994; 5.380 (16,6%) presentaron la forma hemorrágica, con 43 defunciones, y 25 casos fueron confirmados mediante pruebas de laboratorio. La tasa de letalidad fue de 0,13%. Predominó el serotipo 4, a diferencia de años anteriores, cuando los serotipos predominantes eran el 1 y el 2. No se identificó el serotipo 3 en las muestras procesadas. En 1996 se notificaron 9.180 casos de dengue; 18% correspondieron a la forma hemorrágica, con 13 defunciones. Los estados con mayor morbilidad fueron Barinas, Amazonas, Aragua, Mérida y Lara.

En los últimos años la transmisión de esquistosomiasis ha estado limitada a focos aislados. La prevalencia se mantuvo por debajo de 2%. Entre 1990 y 1996 se confirmaron 2.731 casos mediante pruebas serológicas. Existen tres grandes focos endémicos de oncocercosis: el nororiental, que comprende los estados Sucre, Anzoátegui y Monagas, donde se registraron 61% de los casos del país, el norcentral, que abarca los estados Aragua, Carabobo, parte de Guárico, Yaracuy, Cojedes y el Distrito Federal, con 39% de los casos, y el meridional, que comprende la parte sur de los estados Amazonas y Bolívar y afecta principalmente a las etnias yanomami, piaroa y makiritare. Se estima que en 1995 había no menos de 70.000 casos activos de oncocercosis.

El último caso confirmado de poliomielitis se registró el 21 de marzo de 1989 y el último caso compatible se categorizó en 1993. En 1995 se notificaron 104 casos de parálisis fláccida aguda, sin que se confirmara ninguno. Esta cifra representa una disminución de 5,45% con respecto a 1994, año en que se notificaron 110 casos que resultaron descartados.

El último caso de difteria se notificó en el Estado Zulia en 1992.

El Plan de Eliminación del Sarampión se inició en 1994 con una Jornada Nacional que disminuyó considerablemente la cantidad de casos confirmados. En 1995 el descenso fue de 96%; se registraron 652 casos con 1 defunción, y se confirmaron 172. En 1996 se confirmaron 65 casos de 681 sospechosos.

En 1994 se produjeron 808 casos y 21 defunciones; en 1995, 510 casos y 25 defunciones y en 1996, 384 casos y 7 defunciones.

La estrategia de intervención para la reducción del tétanos neonatal, especialmente en las parroquias con condiciones de vida deficientes, permitió una reducción de 37 casos en 1991 a 17 en 1995, con 7 muertes. Los estados Apure y Zulia han registrado casos ininterrumpidamente en el período 1989–1994.

En junio de 1996 se reintrodujo el cólera en el país; los primeros casos correspondieron a indígenas wayuus del Estado Zulia. La epidemia se extendió, afectando fundamentalmente a los habitantes de los territorios con peores condiciones de vida de los estados Delta Amacuro, Mérida, Aragua, Monagas, Miranda y el Distrito Federal. Hasta el 12 de julio de 1997 se habían notificado 1.972 casos con 50 defunciones (letalidad de 2,5%).

El riesgo anual de infección por bacilos de la tuberculosis se estima entre 0,2% y 0,4% y la tasa de notificación de casos nuevos de tuberculosis pulmonar presentó un incremento de 14% desde 1993. No se observa aumento de casos entre los menores de 15 años. En el grupo de 5 a 24 años el aumento corresponde a las formas pulmonares sin confirmación bacteriológica. Se advierte un aumento de diagnósticos de casos nuevos con confirmación bacteriológica en el grupo de 25 a 44 años. En 1995 se registraron 3.056 casos y se evaluaron 2.765; al final del tratamiento 75% resultó con frotis negativo. En 1996 hubo 3.195 casos pulmonares nuevos y 726 extrapulmonares, con 212 recaídas.

En 1995 se registraron 3.954 casos de lepra, de los cuales más de 65% habrán sido dados de alta entre 1996 y 1997. En 1996 se notificaron 564 casos nuevos, cifra que representa un incremento de 12,3% en relación con 1995 (cuando se detectaron 504 casos nuevos). Esto se considera positivo, pues contribuye a la disminución de la morbilidad oculta, calculada en 500 casos.

Infecciones respiratorias agudas. Estas enfermedades representan la quinta causa de muerte en menores de 1 año y la tercera en el grupo de 1 a 4 años. La tendencia de la mortalidad en estos grupos de edad es estable (1989–1995). Los estados con mayor riesgo de muerte en la población menor de 5 años por esta causa son Delta Amacuro, Zulia y Trujillo. Se estima que se producen de 7 a 9 episodios por niño por año en zonas urbanas y de 2 a 4 en zonas rurales. Las infecciones respiratorias agudas representan 40% de los motivos de consulta externa y 40% de las hospitalizaciones en los servicios de pediatría.

Rabia. En 1994 no se informaron casos de rabia humana; en 1995 se inició una epidemia en el Estado Zulia y se notificaron cinco casos. En 1996 los casos notificados fueron cuatro, todos por mordeduras de cánidos.

Sida y otras enfermedades de transmisión sexual. De 1993 a 1996 el número de casos de sida notificados fue 966 en 1993, 1.003 en 1994, 746 en 1995 y 226 en 1996, con un total acumulado de 2.941. La tasa de incidencia anual por 1.000.000 de habitantes entre 1993 y 1995 fue de 46,2 en 1993, 46,9 en 1994 y 34,1 en 1995. La tasa de incidencia por 1.000.000 de habitantes para los hombres fue de 4,6 en 1993, 7,9 en 1994 y 18,4 en 1995, y para las mujeres, 0,8 en 1993, 1,1 en 1994 y 20,0 en 1995. La razón hombre/mujer de los casos de sida notificados fue de 6,0 en 1993, 7,1 en 1994 y 9,2 en 1995. El grupo de edad de mayor riesgo es el de 20 a 49 años. La mayor cantidad de casos se notificaron en el Distrito Federal, incluido el municipio Sucre del Estado Miranda; le siguen en orden de frecuencia los estados Nueva Esparta, Aragua, Mérida y Bolívar.

Según cifras del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, en el trienio 1993–1995 la blenorragia presentó una tasa de 72,8 por 100.000 habitantes; en 1996 la tasa descendió a 54,1 por 100.000 habitantes. En el mismo trienio la sífilis mostró una tasa de 40 por 100.000 habitantes y en 1996 esta bajó a 24,1 por 100.000 habitantes. Se considera que el descenso de 1996 se debe al subregistro en la notificación.

La tasa de morbilidad por meningitis en el período 1990–1995 presentó un comportamiento irregular: hasta 1993 aumentó de 6,7 a 10,5 por 100.000 habitantes, en 1994 descendió y en 1995 llegó a 11,4 por 100.000 habitantes. Se reconoce una mejoría en la notificación de los casos. Los estados con mayor riesgo fueron Mérida, Monagas y Lara, con tasas promedio de 24,4, 22,0 y 20,8 por 100.000 habitantes, respectivamente. En 1995 y 1996 casi 80% de los casos ocurrieron en menores de 15 años; dentro de este grupo el mayor riesgo correspondió a los menores de 5 años y particularmente a los menores de 1 año (en 1995 se registró una tasa de 3,4 por 100.000 recién nacidos vivos). Los dos serotipos circulantes son el B y el C, que representan 18,5% y 37,0% de los serotipos identificados en 1995.

En agosto de 1995 se inició una epidemia de encefalitis equina, la primera en los últimos 20 años, con una incidencia superior a la notificada en brotes previos. Se registraron 12.317 casos con una tasa de letalidad baja, de 0,2% (24 muertes). La enfermedad afectó a los estados Zulia, Lara, Falcón, Yaracuy, Carabobo y Trujillo. Zulia presentó 90,8% de los casos y 62,5% de las defunciones y la población Wayuu fue la más afectada. El primer caso observado en equinos se notificó a fines del mes de abril (semana 14) en el Estado Yaracuy. En la semana 20 se confirmó en el Estado Falcón la presencia de la enfermedad en equinos y en la semana 24 los primeros casos humanos. El 59% de los casos registrados se presentaron entre los 5 y los 24 años de edad. En el momento de la epidemia, la cobertura de vacunación en equinos era muy baja.

En 1994 se registraron 4 casos de fiebre hemorrágica venezolana, en 1995, 8, y en 1996, 40 casos con 12 defunciones. Esta incidencia supera la de los años anteriores, con una letalidad de 30%. En ese período hubo considerable actividad agrícola en las zonas afectadas. El grupo de edad más afectado fue el de 15 a 45 años (70% de los casos en 1996). Los resultados preliminares de investigación sobre los reservorios potenciales señalan al roedor Zigodontomys brevicauda.

La incidencia de la forma cutánea de leishmaniasis se mantuvo estable en los últimos tres años, con una tasa de incidencia nacional superior a 1 por 10.000 habitantes. En 1996 se registraron 1.409 casos, con un estimado de 2.234. Se considera que por cada caso notificado existe uno o más sin registrar. Los estados con tasas más altas fueron Trujillo, Mérida, Lara, Táchira, Sucre y Anzoátegui. Hasta octubre de 1996 se registraron 33 casos de leishmania visceral (kala–azar). En el Estado de Anzoátegui se registraron prácticamente la mitad de los casos del país, seguido por Nueva Esparta.

Enfermedades no transmisibles y otros problemas relacionados con la salud

En comparación con el bienio 1991–1992, en 1993 se informó un aumento de las tasas de mortalidad por deficiencias de la nutrición en menores de 15 años; entre los cuales los más afectados fueron los menores de 1 año. Los estados con las mayores tasas de mortalidad por deficiencias de la nutrición fueron Delta Amacuro (20,6 por 100.000 habitantes), Amazonas (17,4 por 100.000 habitantes) y Monagas (8,3 por 100.000 habitantes). Todos ellos presentan altos porcentajes de NBI.

En 1994 la prevalencia de exceso de peso (definido como peso para la talla superior al percentil 90) notificada por el SISVAN fue superior en todos los grupos de edad en comparación con 1988.

En 1992, según estudios de FUNDACREDESA, la prevalencia de deficiencia de hierro definida por niveles séricos de ferritina en escolares de 7, 11 y 15 años pertenecientes a estratos socioeconómicos bajos de 36% en promedio. En 1993 se inició por decreto gubernamental la fortificación con hierro (fumarato ferroso) de la harina de maíz (50 mg/kg) y de la harina de trigo (20 mg/kg). Un estudio comparativo de la prevalencia de anemia y ferropenia en escolares de la ciudad de Caracas de 7, 11 y 15 años de edad pertenecientes a los estratos de pobreza crítica y pobreza extrema mostró que un año después de la fortificación de las harinas la prevalencia tanto de ferropenia (20,4%) como de anemia (9,3%) se redujo a la mitad respecto de 1992.

Los trastornos por deficiencia de yodo constituyen un problema de salud pública y la Región Andina Venezolana se considera zona endémica de bocio. El Instituto Nacional de Nutrición, a través del Programa Nacional de Control y Eliminación de la Deficiencia de Yodo realizó estudios de estos trastornos en la Región Andina (en Mérida en 1993, en Trujillo en 1994 y en Táchira en 1995) en una muestra de 14.074 escolares de 7 a 14 años, y detectó una prevalencia de bocio de 63,5% (bocio grado Ia 40,1%, bocio grado Ib 20,7% y bocio grado II 2,7%). La prevalencia de bocio era de 62,4% en las zonas urbanas y 65,4% en las rurales.

En 1966 se estableció la obligatoriedad de yodar la sal. Los resultados de la yodación de la sal para el período 1993–1996 fueron diversos: en 1993, 67% de las muestras resultaron adecuadamente yodadas, en 1995, 85%, y en 1996, 64%. Esto tiene que ver con la competencia de las moliendas clandestinas y con problemas de vigilancia y control por parte de las autoridades sanitarias.

La diabetes mellitus se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte. Según los datos de morbilidad del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, su prevalencia se estima en 1% a 6%. Afecta en particular al grupo de edad de 45 a 65 años y al sexo femenino y produce un fuerte impacto económico debido al alto costo de la atención médica y a la pérdida de la productividad. El programa de prevención y control se aplica en 33 servicios ubicados en 18 estados y el Distrito Federal.

Enfermedades cardiovasculares. Ocupan el primer lugar como causa de muerte. Dentro de este grupo se destacan la cardiopatía isquémica y las enfermedades hipertensivas. A pesar del subregistro, la morbilidad por enfermedades cardiovasculares es importante. De acuerdo con la información del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, la hipertensión arterial tiene una prevalencia de 20% a 30 % en adultos. Se observa una alta prevalencia de factores de riesgo en la población.

Tumores malignos. Los tumores malignos constituyen una de las primeras causas de mortalidad. En 1995 ocupaban el segundo lugar, precedidos por las enfermedades del corazón. Tanto para los hombres como para las mujeres el cáncer de estómago ha mostrado una tendencia decreciente hasta 1995. El cáncer de pulmón presenta un ascenso continuo, que se vuelve más pronunciado en los últimos años y más marcado en los hombres que en las mujeres. El cáncer de próstata también tiende a aumentar. El cáncer del cuello uterino había mostrado una tasa decreciente hasta 1985, cuando esta tendencia se revierte. El cáncer de mama también experimentó un ascenso en los últimos años.

Desde 1996, Venezuela cuenta con un sistema de vigilancia de lesiones mortales y no mortales por causas violentas para la zona metropolitana de Caracas, en el que participan la Universidad Central de Venezuela y la División General de Medicina Legal del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, con el apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT). Se publica desde 1997 un Boletín Informativo Trimestral, que brinda información sobre la mortalidad por causas violentas para la región metropolitana de Caracas. Hasta junio de 1997, los homicidios constituían la causa más frecuente de muerte violenta (69,8%), seguidos por los accidentes (23,6%) y los suicidios (6,5%). La mortalidad por homicidio muestra una tendencia ascendente y el grupo de mayor riesgo es el de varones de 10 a 49 años de edad. El Distrito Federal es el más afectado.

Las acciones para el control del tabaquismo son interinstitucionales e interprogramáticas y se orientan hacia la prevención en la población escolar secundaria. Se busca la protección de los no fumadores mediante estrategias de aumentar los espacios libres de humo, principalmente laborales. El consumo de cigarrillos presenta una tendencia descendente desde 1983, cuando se prohibió todo tipo de publicidad por radio y televisión y se realizó una fuerte campaña de educación pública. El consumo per cápita por año ha disminuido de 1.950 en 1990–1992 a 900 en 1994–1996.

Salud oral. La Dirección Nacional de Salud Oral del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, utilizando el índice CPO-D (dientes cariados, perdidos, obturados), destacó la elevada prevalencia de este problema de salud. En el grupo de 7 a 14 años de edad, 8 de cada 10 niños presentan dientes afectados y en los mayores de 35 años, 9 de cada 10. El análisis realizado en diciembre de 1995 por la Dirección mencionada mostró que esta situación no había variado.

En 1993 se estableció el Programa de Fluoruración de la Sal, que fue ampliado en 1994 y 1995. A partir de 1994 las cinco salineras más importantes del país iniciaron la fluoruración de la sal de consumo humano, lo que aseguró 85% de cobertura nacional.

Los terremotos constituyen la mayor amenaza natural de Venezuela, ya que aproximadamente tres cuartas partes del territorio nacional está en zonas sísmicas. El 9 de julio de 1997 un sismo de mediana intensidad sacudió la zona oriental del país y, con menor intensidad, la central. Su mayor incidencia se hizo sentir en las zonas de Cariaco, Casanay y Cumaná, en el Estado Sucre, con un total de 67 muertos y 511 lesionados y daños de infraestructura por un valor de US$ 25 millones. Las autoridades nacionales de los Ministerios de Sanidad y Asistencia Social y de Relaciones Interiores, a través de Defensa Civil, ejecutaron el Programa de Suministro de Medicamentos y Equipos en Situación de Desastre (SUMA). Las tormentas también han ocasionado daños considerables, pero con muy escasos índices de mortalidad humana. Los accidentes industriales tienden a aumentar, básicamente por el desarrollo industrial petrolero y petroquímico. En el período 1981–1995, se registraron más de 15 accidentes importantes.

 

LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD

Políticas y planes nacionales de salud

El fundamento institucional, los objetivos y los lineamientos de las políticas de salud de Venezuela están contenidos en el Noveno Plan de la Nación, proyecto de desarrollo nacional económico y social del que se derivan las prioridades para el trabajo quinquenal del Poder Ejecutivo.

Los principales elementos de la política de salud son:

• Ratificar el derecho a la salud y a la equidad, combatir las desigualdades e inequidades sociales en relación con la salud, la enfermedad, la muerte y el acceso a bienes y servicios.

• Mejorar la eficiencia y la eficacia del sistema de servicios de salud y dar capacidad resolutiva a los servicios ambulatorios.

• Privilegiar las acciones de promoción de la salud y de prevención de riesgos y daños fortaleciendo la atención primaria y la red ambulatoria.

• Reafirmar el papel del Estado en la producción de los servicios de salud y democratizar la estructura sanitaria con amplia participación social.

• Asegurar la función rectora del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en la definición de políticas, en la conducción, coordinación y regulación del sector salud y, finalmente, en el establecimiento de las normativas pertinentes.

El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social comparte la coordinación operativa y la ejecución de programas de atención médica, asistencia social y saneamiento ambiental con 23 entidades federales, alcaldías, municipios y la sociedad civil.

El período 1993–1996 se caracteriza por un proceso de reforma del Estado que avanzó en la descentralización de los diferentes sectores nacionales, en particular del sector salud. Sus principales estrategias son la reestructuración y descentralización de las acciones. El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social se convierte en un organismo generador de políticas, normas y técnicas, y deja de cumplir funciones operativas, las que son ahora referidas al nivel estatal, municipal o a la sociedad misma.

Se espera que 10% del presupuesto nacional se destine a salud, lo que, unido al aporte de otros actores, permitirá crear un fondo solidario en beneficio de los segmentos poblacionales que no tengan capacidad de pago ni intermediarios financieros.

Las fuentes de financiamiento del sector provienen de:

• El Gobierno central, por medio de transferencias presupuestarias de los organismos del sector y del situado constitucional a los gobiernos de los estados, las empresas de seguros y los grupos privados.

• Los recursos nacionales provenientes del Fondo Nacional de Salud.

• El gobierno de los estados, mediante convenios y contratos con los gobiernos municipales y los centros de servicios y con modalidades financieras como el Fondo de Investigación para el Desarrollo Social (FIDES) y el Fondo Nacional o Fondos Estatales de Salud.

Organización del sector salud

Organización institucional

El sector salud está integrado por los sectores público, privado y mixto (seguridad social). Sus instituciones más importantes son el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, el Instituto Venezolano de Seguros Sociales, el Instituto de Previsión y Asistencia Social del Ministerio de Educación, el Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas, la Gobernación del Distrito Federal y el Consejo Municipal de Sucre, Estado Miranda. El sector privado ha crecido sin planificación ni control, y muchos de sus servicios resultan ineficientes y de alto costo, lo que aumenta la inequidad en la atención de salud.

Al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social le competen las tareas de investigación y vigilancia sanitaria así como de promoción, prestación y operación de servicios de salud. Desde 1996 ejerce estas competencias en forma desconcentrada en 10 estados. En las restantes 13 entidades federales la prestación y operación de los servicios ha sido transferida a las gobernaciones de Estado.

Uno de los problemas que afronta el país en materia de salud es el acceso de la población a los medicamentos. Algunos expertos sostienen que esta crisis se ha acentuado debido a la falta de elaboración y aplicación de una política farmacológica respaldada por un instrumento legislativo que asegure su ejecución. El Congreso estudia actualmente un anteproyecto de Ley de Medicamentos que legisla lo concerniente a la producción, registro, control, suministro y precio de los medicamentos.

El control de calidad de estos productos se realiza en varias instituciones: universidades, institutos de salud y laboratorios privados acreditados para ese fin. Desde enero de 1977 todos los productos que entran al país deben estar previamente registrados.

El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social reglamenta la dotación tecnológica de los servicios de acuerdo con normativas que toman en cuenta la complejidad de los establecimientos y la cobertura geográfico-poblacional. En el sector privado se observa un desarrollo de tecnología de punta en los polos geográficos poblacionales y sociales más desarrollados. Los problemas de mantenimiento de los equipos se agudizan debido a la desorganización de los servicios, la deficiente supervisión y control, la insuficiente información técnica y la falta de capacitación de personal.

Servicios de salud y recursos

Organización de los servicios de atención a la población

Promoción de la salud y participación comunitaria. El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social impulsa la aplicación de un nuevo modelo que permita aumentar la autonomía y capacidad de gestión de los municipios. El proceso promueve la municipalización o parroquialización de la salud y estimula la participación ciudadana y la intersectorialidad bajo el liderazgo de la alcaldía. Hasta junio de 1997 se pusieron en marcha 15 experiencias en 14 entidades federales; en 13 de ellas se presentaron proyectos comunitarios.

Desde 1978, el Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología rige por ley las políticas de atención a personas de 60 años y más. El Instituto cuenta con 29 unidades geriátricas en todo el país, 2 de ellas de tipo psiquiátrico, y ofrece cobertura a 3.500 ancianos. Brinda atención residencial con servicios médicos, sociales, de rehabilitación y de nutrición. Ofrece asimismo consultas ambulatorias de atención preventiva, curativa y odontológica, tanto en las zonas metropolitanas (11) como en seis estados del interior del país.

Vigilancia epidemiológica. Los programas de erradicación de la malaria; control de Chagas, lucha contra la anquilostomiasis y otras parasitosis intestinales; control de esquistosomiasis; control del Aedes aegypti y control de otras enfermedades metaxénicas se encuentran bajo la responsabilidad de la Dirección General Sectorial de Malariología y Saneamiento Ambiental. El Instituto de Biomedicina es el organismo del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social responsable de los programas de control de lepra, leishmaniasis, oncocercosis y otras dermatosis. En el Estado Amazonas, el responsable de estos programas es el Centro Amazónico de Investigación y Control de Enfermedades Tropicales "Simón Bolívar" (CAICET). La Dirección Técnica de Programas coordina lo relacionado con la prevención y control de la tuberculosis, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus, los trastornos mentales, el sida y otras enfermedades de transmisión sexual. En noviembre de 1996 se implantó el Sistema de Información Epidemiológica Nacional (SIEN), con tecnología desarrollada en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que permite la transmisión electrónica de datos del nivel estatal al nacional.

El laboratorio de virología del Instituto Nacional de Higiene "Rafael Rangel" funciona como centro de referencia nacional. En él se realiza el diagnóstico virológico y serológico de enfermedades infecciosas y se producen biológicos (vacunas y sueros).

Las cifras oficiales indican una cobertura de abastecimiento de agua potable por conexión directa de 80 % en las zonas urbanas y de 65% en las rurales. En saneamiento (cloacas) se informa una cobertura de servicio de 69% en zonas urbanas y el restante 31% realiza su disposición en tanques sépticos o letrinas. El porcentaje de aguas tratadas no sobrepasa 5% de las aguas distribuidas.

Las alcaldías son las responsables de este servicio y muchas de ellas han permitido la participación privada. En las principales zonas metropolitanas se presta un adecuado servicio de recolección y transporte. Se advierten fallas en los sitios de disposición final, que por lo general constituyen vertederos controlados y no rellenos sanitarios. El Estado, por medio del Fondo de Inversión Social de Venezuela y del Fondo para la Descentralización y la Fundación para el Desarrollo Municipal, está realizando un esfuerzo financiero para la adecuación de los sitios de disposición final de los residuos municipales.

El Decreto Nº 2.218 constituye el ordenamiento legal de los residuos hospitalarios. Esta normativa se está instrumentando en el país y su aplicación se considera de suma importancia, ya que no todas las instalaciones sanitarias poseen incineradores que les permitan disponer en forma adecuada de los residuos.

Prevención y control de la contaminación atmosférica. Existen programas de prevención de la contaminación respaldados por normativas y reglamentos específicos. El Decreto Nº 2.215 establece normas para el control del uso de sustancias que destruyen la capa de ozono. Existen proyectos para el control de la contaminación industrial y otros proyectos de la industria petrolera y petroquímica. Los niveles de plomo en la atmósfera en las zonas metropolitanas bajo vigilancia se encuentran por debajo de los exigidos internacionalmente, excepto en la zona del Silencio de Caracas, donde en 1993, 1994 y 1995 superaron los límites establecidos.

Organización y funcionamiento de los servicios de atenmción a las personas

Formación de la red asistencial. En 1995, la red de establecimientos del sistema público sumaba 583 hospitales y 4.027 centros ambulatorios (662 en la zona urbana y 3.365 en la zona rural). El sector privado contaba con 344 hospitales. El promedio de camas fue de 2,4 por 1.000 habitantes. Los servicios privados de salud se concentran y desarrollan en los grandes centros poblados y atienden a los estratos sociales más favorecidos de la población. Se observa un mayor número de atención de emergencias, tanto en los hospitales como en los ambulatorios. Predominan las intervenciones quirúrgicas de emergencia sobre las electivas y hay una baja utilización de consultas preventivas.

Bancos de sangre. Se realizan pruebas para la detección de sida, hepatitis B y C, Tripanozoma cruzi y sífilis. Los reactivos serológicos para el tamizaje de estas enfermedades se evalúan en el Instituto Nacional de Higiene antes de ser distribuidos a los bancos de sangre. En 1995 la prevalencia más alta en el resultado del tamizaje a 202.515 donantes fue de hepatitis B, con 5,9%, sífilis 1,1%, hepatitis C 0,8% (la cobertura del tamizaje ascendió a 57%), Triponosoma cruzi 0,8% y sida 0,4%.

La coordinación del Programa Nacional de Rehabilitación estima una cobertura de atención de 1% a 2% de los discapacitados. Las prestaciones de bienestar social están limitadas a la población cubierta por el seguro social, el resto depende de ayuda disponible de organizaciones no gubernamentales y de otros entes oficiales.

Insumos para la salud

Entre 1996 y el primer semestre de 1997, 50% de los medicamentos que se comercializaban en el país eran de producción nacional, 45% menos que en 1990. Esto se atribuye al proceso de globalización de la industria farmacéutica y a la crisis económica y financiera que vive el país. La producción nacional es amplia en cuanto a productos y preparados farmacéuticos y se fabrican en el país la gran mayoría de los medicamentos esenciales. El proceso de importación de fármacos se limita a los productos que han sido registrados en el país; constituyen una excepción un grupo de medicamentos denominados "de servicio" (utilizados para el tratamiento de afecciones poco frecuentes, por lo que no requieren registro sanitario). Los estupefacientes y psicotrópicos están sujetos a un control estricto, ya que se debe participar su importación lote a lote.

La Junta Revisora de productos farmacéuticos establece lineamientos que regulan su producción y mercadeo. La comercialización se lleva a cabo a través de la cadena laboratorio-droguerías-farmacias. En estas últimas se encuentran los encargados de la dispensación al paciente o usuario. Para cierto tipo de productos, por ejemplo anticancerígenos u hormonas, existen otras modalidades de comercialización según las cuales el paciente recibe el medicamento a través de una fundación o institución sin fines de lucro, por ejemplo el Banco de Drogas Antineoplásicas o la Unidad de Apoyo para Fármacos Endocrinos. Este procedimiento ha mejorado la disponibilidad de medicamentos para todos los estratos de la población. El mercado de medicamentos venezolano representa US$ 518.628.000, de los cuales $487.043.550 (93,91%) corresponden al sector privado y $31.584.450 (6,09%) al sector público.

Desde 1986, los laboratorios fabricantes están sometidos a inspecciones de buenas prácticas de manufactura. Los 62 laboratorios fabricantes reciben evaluaciones al menos una vez cada dos años. El control de calidad se lleva en los niveles oficial y privado. El basamento legal de este tipo de productos es el mismo que regula para el registro y control de medicamentos. La producción nacional se lleva a cabo en el Instituto Nacional de Higiene, ente que produce parte de las vacunas utilizadas en el Programa Ampliado de Inmunizaciones del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Los inmunobiológicos que allí se producen son la vacuna DPT (difteria/tos ferina/tétanos), el toxoide tetánico y la vacuna antirrábica humana y canina. Existe una planta de producción y un proyecto en ejecución para producir hemoderivados en escala industrial. El Instituto de Biotecnología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela produce suero inmune antiofídico polivalente y suero antiescorpiónico en cantidades suficientes para cubrir la demanda nacional.

Hasta julio de 1997, los reactivos carecían de control sanitario. La producción nacional es casi nula. Estas sustancias están controladas por el Ministerio de Energía y Minas.

Recursos humanos

En la Dirección General Sectorial de Contraloría Sanitaria del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social se encuentran registrados 14.676 enfermeros profesionales; 53.818 médicos; 8.571 farmacéuticos y 13.000 odontólogos. Los enfermeros auxiliares que trabajan en los servicios del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social son 31.629. En el campo de las ciencias de la salud las ofertas de las instituciones de educación superior son 12 escuelas de medicina, 7 escuelas de odontología, 3 facultades de farmacia y 7 escuelas de enfermería (licenciatura). Todas ellas son instituciones públicas, excepto dos facultades de odontología (Universidad Santa María y Universidad Nor Oriental Gran Mariscal de Ayacucho) y una de farmacia (Universidad Santa María), que son privadas. La reforma del sector salud modificó la concepción de la capacitación, concibiéndola dentro del proceso de trabajo y a partir de propuestas de transformación de la situación sanitaria. La capacitación se realiza en equipos de trabajo y no en forma individual, y se sustenta en un proceso reflexivo, problematizador, democrático y participativo. El financiamiento destinado a la capacitación se origina en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social con aproximadamente US$ 4,5 millones que provienen de recursos regulares del propio Ministerio y fondos provenientes del Proyecto de Desarrollo Social (financiado por el Banco Mundial) y del Proyecto Salud (ejecutado conjuntamente entre el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo).

Gasto y financiamiento sectorial

Los recursos financieros públicos del sector salud, incluidos los aportes a la seguridad social, pasaron de US$ 1.253.055.403,18 en 1993 a $1.206.713.320,46 en 1996. El gasto en salud respecto del gasto total representaba 10,4 % en 1993, 9,6% en 1994 y 9,4% en 1995 y 1996. Durante el mismo período, el gasto en salud disminuyó su participación respecto del producto interno bruto, al pasar de 2,09% en 1993 a 1,92% en 1996. El gasto per cápita en salud fue de US$ 59,9 por habitante en 1993, $58,6 en 1994, $69,42 en 1995 y $54,1 en 1996. El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y el Instituto Venezolano de Seguros Sociales ejecutan el gasto público en salud en un 76%, porcentaje que se eleva a 93% al incluir las gobernaciones. No se dispone de información oficial sistematizada sobre el financiamiento y el gasto del sector privado en salud; por lo tanto, el gasto privado en salud debe inferirse a partir del gasto de consumo final de los hogares en bienes y servicios. El gasto correspondiente a salud y educación fue de US$ 1.308.721.887 en 1993 y de $1.350.026.991 en 1994.

Cooperación técnica y financiera externa

El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social ejecuta el Proyecto de Modernización y Fortalecimiento del Sector Salud por un monto total de US$ 300 millones (de los cuales el BID aporta el 50%). El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social ejecuta el Programa de Reforma del Sector Salud, que compromete un monto total de US$ 108 millones, de los cuales el Banco Mundial financia el 50%.


 
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Sistemas

Vigilancia en Salud Pública en las Américas:
Sistemas Nacionales de Vigilancia Epidemiológica y de Información Estadística

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