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Primer Informe Nacional de UNASEV- Siniestralidad Vial en Uruguay

La Unidad Nacional de Seguridad Vial presentó su primer informe nacional sobre Siniestralidad Vial en Uruguay, correspondiente al año 2009. La compilación de los datos, su análisis y tratamiento suponen un gran avance en el camino que transita UNASEV, como organismo encargado de la regulación y el control de las actividades relativas al tránsito y la seguridad vial en todo el territorio nacional.

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Se trata de un trabajo de carácter técnico llevado adelante por el Departamento de Ingeniería de Tránsito de UNASEV donde, a partir de datos relevados por el Ministerio del Interior en el año 2009, se confronta la evolución de las diferentes variables que hacen a este tema en las últimas décadas.

En el mismo se determina claramente la magnitud del problema de salud nacional que significa la seguridad vial. En el año 2009 fallecieron 535 uruguayos y resultaron heridos casi 27.000 connacionales como consecuencia de siniestros de tránsito. Esto se traduce en que este año la tasa de mortalidad para todo el país fue de 16 muertos/100.000 habitantes.

Pero ¿qué pasó durante los últimos treinta años? Hubo 500.000 uruguayos lesionados como consecuencia de siniestros de tránsito. Desapareció un pueblo entero con 15.000 habitantes, donde había una escuela a la que concurrían 450 niños. Esto es lo que sucedió en el país en los últimos treinta años.

Queda muy claro -y se corrobora con la experiencia internacional- que las fluctuaciones económicas tienen mucho que ver con la siniestralidad, las lesiones y las muertes en siniestros viales.

Cada vez que hubo una recuperación de una crisis económica, se incrementó la cantidad de fallecidos y de lesionados por siniestros de tránsito.

Por ejemplo, durante la crisis económica del año 2002, la cantidad de lesionados y fallecidos por esta causa descendió, pero volvió a aumentar a partir del 2003, cuando comenzó un período de repunte del país. Esta situación continuó hasta el año 2008, en consonancia con la creación de la Unidad Nacional de Seguridad Vial.

Por lo tanto, para poder hacer un análisis científico correcto de la curva de lesionados en nuestro país por siniestros de tránsito y establecer planes y programas, no se debe considerar solamente datos aislados, sino que hay que tomar períodos más extensos y explicar tanto la reducción como el incremento de los lesionados.

Es claro que se produjo una depresión en el período 2002-2003 y también es clara la vinculación que ello tiene con la evolución del parque automotor y la movilidad, que son cosas diferentes.

Sin embargo, esta situación no se da durante los años 2008 y 2009, y es ahí donde está el análisis de lo actuado y de lo que podemos llegar a hacer.

Este fenómeno debe de tener una explicación. ¿Por qué, si el parque automotor y la movilidad se incrementan, no aumenta la cantidad de lesionados y fallecidos? ¿Qué significa que hubo un decremento del 7%?

Significa que hubo 2.000 uruguayos menos lesionados, lo que representó para el país un ahorro estimado en US$ 70:000.000.

En definitiva, Uruguay tiene 16 muertos cada 100.000 habitantes. Es una cifra que nos coloca en el Cono Sur dentro de esta dramática realidad, pero también muestra que en nuestro país hay una inequidad, una situación totalmente desigual en los departamentos analizados, que no nos podemos permitir.

Artigas tiene la misma tasa de mortalidad que Suecia: cinco muertos cada 100.000 habitantes. En el otro extremo tenemos departamentos como Flores, cuya mortalidad es diez veces mayor, casi tres veces más que el promedio nacional. Es decir que parece bastante claro que hay factores que están influyendo para que los uruguayos se mueran más en un departamento que en otro. Por lo tanto, hay que trabajar con relación a este tema para disminuir esta cifra en todos los departamentos.

Tenemos estos índices y estos valores. Por tanto, algunos desafíos a los que nos enfrentamos tienen que ver con uniformizar y horizontalizar la información, en el entendido que la siniestralidad acompaña al parque automotor en la medida en que no seamos capaces de profundizar la estrategia en materia de políticas de seguridad vial.

Debemos tener claro que cuanto menor sea la cultura y educación de una población, mayor deberá ser la fiscalización y el control y por eso no se puede fallar en estos aspectos.

Los datos del Informe revelan que las medidas son útiles; que los resultados, son la traducción de la aplicación de las normas y que el control y la fiscalización deben hacerse de manera firme, constante y uniforme en todo el país.
 
 
 

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