Los primeros tres casos de suicidio se dieron en el 2009 en la comunidad de Catrú, posteriormente en el año 2010 se presentaron dos casos en las comunidades de Docasina, y en el año de 2011 han ocurrido doce casos en las comunidades de Iruto, Nuncidó, Playita, Campo Bonito y Villa Miriam. De acuerdo a las condiciones y alcances de la misión se propiciaron espacios de diálogo con las comunidades a través de asambleas generales con cada una de las comunidades visitadas y grupos focales de mujeres, hombres, niños y niñas, personas que tuvieron intentos suicidas, y autoridades tradicionales. En dos comunidades se pudo conversar con el  Jaibaná (médico tradicional).

Durante la misión y con puesta en marcha de varias metodologías el equipo recogió el sentir de la comunidad asociado a los suicidios, sentir que evidencia un problema complejo, que si bien toca elementos de la dinámica individual y familiar, también influyen  aspectos estructurales del ámbito social, cultural y ambiental. Entre las causas identificadas se encuentra en primer lugar la falta de comida y la incapacidad de poder alimentar a sus familias, lo que ha llevado a hombres y mujeres a terminar con sus vidas desesperanzados por no poder darles un bienestar a sus hijos. La causa de esta crisis alimentaria la asocian con la pérdida de los animales y las plantas que antes encontraban en el monte, así como los peces que anteriormente abundaban en el río.

En segundo lugar se alude a los “celos” y a problemas que se dan en el interior de las familias, así mismo a las riñas y reacciones agresivas que se presentan en algunas ocasiones por el consumo de chicha y biche. La tercera causa de los suicidios esta ligada a la debilidad de las autoridades tradicionales y de las organizaciones indígenas en la  medida en que no hay un control, ni una estructura clara de regulación que establezca las pautas de convivencia y se definan procesos de ordenamiento del territorio y de la comunidad misma. En cuarto lugar se exponen las causas mágico-religiosas donde se explica que muchos de los casos de suicidios se deben a las invitaciones o incitaciones de seres “malignos” que les muestran el ahorcamiento como una salida a sus problemas. A través de la misión se pudo identificar una desesperanza y tristeza colectiva, asociada a una crisis alimentaria y una pérdida de valores y saberes culturales que no les permite definir de forma clara un plan de vida, situación que deja a hombres, mujeres, jóvenes y niños sin objetivos y oportunidades claras en el interior de las comunidades. Por otro lado, aspectos relacionados con la presencia de diversos actores (grupos al margen de la ley: guerrillas, paramilitares, narcotráfico) no son evidenciados por la comunidad de forma abierta, sin embargo no hay que desconocer que en años anteriores estas poblaciones han sido desplazadas y confinadas por dichos actores, lo que ha generado la sobreexplotación de sus recursos de su territorio y cambios drásticos en las prácticas de su vida cotidiana.

De acuerdo a lo observado, recogido y sentido de esta misión, el pueblo Emberá Dobidá ubicado en los ríos Dubasa y Catrú se encuentran en una real crisis de supervivencia que los han llevado a tomar alternativas como el suicidio para escapar de sus problemáticas. Si bien dentro de la comunidad esta situación es alarmante y no va a dejar de suceder, ya que los intentos de suicidio continúan, en la misión se identificaron aproximadamente 20 casos fallidos, entre los cuales se encontraron casos en mujeres y menores de cinco años, algunas de las mujeres afirmaron que volverían a intentarlo. Es claro que esta situación sobrepasa el campo de la salud mental, lo que obliga a establecer un marco de responsabilidades para la intervención de diferentes instancias a fin de lograr el cumplimiento efectivo según el orden de competencias de cada uno de los sectores, los mandatos institucionales y de la Constitución Colombiana, cuidando la responsabilidad y ética a fin de no contribuir a la desesperanza y re-victimización de las personas y comunidades indígenas de los ríos Dubasa y Catrú.